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viernes, marzo 17, 2017

El verdadero Templo esta en nuestro Corazón.


Os diré que la Verdad, aunque abstracta, es para mí la encarnación de mi particular Instructor, la personificación de mi Amador. Si entrarais en un templo y vierais las paredes y columnas desnudas y nada sino la cáscara externa, os parecería frío y sin vida, pues aunque en un Templo haya cierto sentido de belleza estética y magnificencia, también necesitáis la imagen de vuestra creación. Todos tenemos un templo, pero cada cual ha de crear la Imagen, la Belleza en cuyo torno podamos manifestar nuestro amor y devoción; porque si mantenemos el Templo vacío, como la mayoría de nosotros hacemos, no podremos crear.

Por adoración, por amor, por devoción creamos y damos vida al templo. Y este templo es para mí el corazón. Si colocáis en vuestro corazón a Quien es la Personificación del Amor y la Verdad, si lo creáis allí con vuestras propias manos, con vuestra mente y emociones, en vez de un corazón frío, abstracto y distraído, lo tendréis sincero, vivido y radiante. Tal es la Verdad. Y debemos considerar que este Templo, sin la vitalidad, sin la vida, sin la energética influencia de dicha imagen, sería rígido, frío y triste, mientras que si allí tenéis a Él, llegaréis a ser parte de Él y os identificaréis con Él. Sois vosotros el templo externo, y en vuestro interior arde lo Eternal, el Santo de los Santos, adonde podáis fácilmente ir a adorar, lejos del mundo, lejos de todo trastorno y tribulación.

Pero primero habéis de embellecer el templo. Habéis de hacer perfecto, fuerte y realmente hermoso este templo, que es vuestro cuerpo físico. Todo gesto, todo movimiento, toda actitud, tanto en tiempo de bienestar como de angustia, a cada hora y momento del día deben ser refinados y bellos y representar el templo en que mora la Eternidad. Por lo tanto, debéis tener este cuerpo absolutamente limpio, hermoso y radiante, de modo que Él que está en vuestro corazón pueda manifestarse por medio de vuestras expresiones físicas. No creo que sepáis bien del todo que la cultura de la mente y de las emociones influye en el refinamiento del cuerpo. Sin cultura ni refinamiento, el cuerpo es tosco, repulsivo y no representa en expresión externa a Quién tenéis en el interior.

Lo primero que habéis de recordar es que para colocar a Él en vuestro corazón debéis tener un tabernáculo apropiado, una conveniente morada. Entonces, con tal belleza física, con semejante nobleza mental y emocional lograréis verdadero gozo.

La mayoría de nosotros, si nos ponemos serios, perdemos el sentido del júbilo. La serenidad sin gozo, sin deleite, es casi siempre artificiosa y ha de evitarse. Pero si cultiváis la seriedad gozosa, dimanante de que tenéis a Él en vuestro corazón, como parte de vosotros mismos, entonces la seriedad será jubilosa en vez de tomar morbosas y toscas expresiones.  Cuando le veáis a Él, habéis de verle con júbilo y no con seriedad. Sólo podréis acercaros a Él cuando seáis verdaderamente felices, cuando estéis realmente iluminados y henchidos de gozo; no por medio de la seriedad religiosa ni de una melancólica idea de la espiritualidad. Cuando estéis de veras gozosos y seáis realmente felices, morará Él en el entonces sagrado templo de vuestro corazón.

Ayer salí solo de paseo con deseos de recobrar mi peculiar jubilosidad que por un momento había perdido. Me esforcé inútilmente en llegar a cierta altura emocional y mental, pues no bastaron para ello mis esfuerzos.  Anhelé entonces alcanzar a mi Gurú, a mi Amador, a mi Genio, a mi fuente de Felicidad, y como anteriormente en la India, le vi; pero no cuando yo me esforzaba en verle, sino cuando ya sosegado había en mi interior un manantial de felicidad, le vi que llenaba el firmamento y las briznas de hierba; le vi en la altura toda del árbol; le vi en el guijarro; le vi por doquiera; le vi en mí mismo. Y así se llenó mi templo y estuvo completo mi Santo de los Santos. Yo era Él, y Él era yo, y esta era la Verdad para mí.

La Verdad abstracta nada vale hasta que os da el intenso gozo y devoción personal y el anhelo de crear no sólo en vuestro interior sino también alrededor de vosotros. Así como las aves cantan espontáneamente y por su propia complacencia, así debe venir la Verdad a llenar por espontáneo impulso vuestro templo; pero vosotros debéis proporcionar el material, debéis proporcionar las circunstancias, debéis suministrar el mármol en que esculpir la estatua. Y este mármol ha de ser el júbilo, la intensa dicha, la seriedad gozosa. No tengáis la grotesca seriedad adusta, hocicada, sino sed gozosamente serios, con la seriedad que os incite a solazaros, a ser nobles y felices. Debéis crear una imagen así en vuestro corazón, habéis de hacer Su templo de vuestra casa.

Cada día tengo una diferente Visión de mi Verdad. Ha de cambiar y alterarse incesantemente vuestra visión. Cuando tengáis el anhelo, la capacidad de henchiros de Su genio, de Su fuerza, de Su nobleza, entonces llegaréis a ser nobles y aprenderéis a reflejar Su divina originalidad. En Él están todas las fuentes de originalidad, todas las fuentes de belleza, todas las fuentes de creación; y todo intento de ser original, bello y creador valdrá muy poco si no sabemos ni podemos ponernos en contacto con la fuente de las cosas. Aunque tengáis verdeantes campos y luminosos cielos y apacible sosiego, debéis colocar en vuestro corazón esta esculpida imagen que habéis creado con vuestra mente y con vuestras propias manos.

Deseo forzar las puertas del templo de cada uno de vosotros para que entre el fulgor solar que os ayude a destruir lo horrible, a crear de nuevo, a reedificar, porque sólo así alcanzaréis la Verdad, sólo así mantendréis la Eternidad en vuestro templo, y cuando Él venga a cada uno de vosotros, como suele venir, morará con vosotros a condición de que seáis capaces de albergarlo en el templo de vuestro corazón, si tenéis la sabiduría de vivir con Él y no perder el fruto de tantos éxtasis, deliquios, anhelos, y angustias.

¡Cuán gozosos y felices seríais si desearais adorar en este santuario, ante este altar y poner en olvido todos los demás!

Así deseo mantener ante vosotros la idea del templo y de la imagen en su interior. Doquiera estéis, en casa o en la calle, en el recreo o en el trabajo, permaneceréis tranquilos y equilibrados por que Él se manifieste y este siempre con vosotros. 

¿Qué le importa al Dios interno que haya luchas y contiendas fuera del Templo? Mientras estéis tranquilos, mientras adoréis y estimuléis a otros a que adoren, mientras hagáis felices a otros, ¿Qué importa nada de lo demás? Cesan de afectaros las formalidades del culto externo y todos los intérpretes de Dios. Mientras poseáis esta gloria seréis felices; cuando bebáis en esta fuente seréis genios; crearéis y haréis felices a otros,  Para esto existimos.

Jiddu Krishnamurti en español
El Reino de la Felicidad
Capítulo 4 – El Templo del Corazón

jueves, marzo 09, 2017

Camino al SER interior


Usted debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de TENER, para poder SER plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Se debe sntir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no son sagradas la cosas, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte.
Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder SER plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que las cosas no son sagradas, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños. Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte.

Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Percibir la unión por la vida y, por consiguiente, renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades y SER, sin la ambición de alcanzar la meta reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

Ser feliz en el proceso de vivir cada día más sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se pueda, resulta tan satisfactorio que es difícil debilitarse por la preocupacion de lo que se logra.

Erich Fromm


jueves, febrero 23, 2017

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo



Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?  Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.

Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo es desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

PAULO COELHO

jueves, febrero 16, 2017

“La única cosa a la que hay que tener miedo es al miedo mismo”


Esta máxima famosa, repetida cada vez durante cada crisis, después de cada catástrofe, fue pronunciada en 1933 por el presidente Franklin Roosevelt, al inicio de su primer mandato. Era su respuesta al colapso del sistema financiero (banca, mercado y empleo) y al miedo paralizante de la Gran Depresión. Esta simple frase infundió nueva esperanza.  ¿Por qué? Se trata de un mecanismo retórico de banal optimismo o a lo mejor es un profundo “Koan”. Intentemos analizarlo. Sobre todo, la afirmación evita afrontar los miedos presentes en ese momento, nombrándolos o revelándolos, cualquiera que sean y ubica la atención sobre el fenómeno del miedo en sí: el fenómeno, el concepto, la emoción que toma el nombre de “miedo”. Roosevelt afrontó la crisis con la psicología, llevando el ansia contagiosa de la sociedad americana al terreno de la psique.

Pretendo seguir el recorrido trazado por Roosevelt, preguntándome en primer lugar y en calidad de psicólogo, que lugar ocupa el miedo en la naturaleza humana, qué valor tiene para el alma y después , como psicólogo-filósofo, interrogarme sobre el lugar y valor que ocupa en el cosmos. Y si lo tiene, cuál es la legitimidad humana y cósmica del miedo.

La legitimidad del miedo está atestiguada por la biología evolucionista, demostrada por Darwin en su estudio de las emociones en el hombre y en los animales, analizada por la psicología fisiológica como “startle response” (respuesta alimento - sobresalto) y fight-or-reactions” (reacción de lucha o fuga) en un sujeto estimulado, y descrita por los psicólogos y filósofos , desde Aristóteles hasta William James, en términos de eventos fisiológicos universales, refiriéndose a esfínteres, circulación, extremidades, ojos, rodillas, expresiones faciales etc. Además al miedo le han atribuido un gran valor los moralistas, desde Platón (Leyes 791b)) hasta Emerson, por la función desempeñada en la superación del miedo, desde la virtud a la esperanza, el coraje y la disciplina estoica.

La ideología utópica, como las “Cuatro Libertades” proclamadas por Roosevelt, consideraba al ser libre de miedo un objetivo para la sociedad. Así pues, aquí no nos ocuparemos del análisis del comportamiento, de visiones antropológicas, morales o genéticas, ni del mapa del cerebro. Comenzaremos desde el nivel propuesto por Roosevelt: porque aquello a lo que debemos tener es al miedo mismo.

Antes de empezar, debemos reconocer en el miedo, su valor evidente en términos de supervivencia, su legitimación manifiesta. A los niños les enseñamos a tener miedo, y no al contrario: miedo de los rayos, de los perros poco amigables y del tráfico. Sin el miedo caminaríamos tranquilamente en medio de los coches en hora punta, sin miedo estaríamos a la intemperie bajo una tormenta eléctrica , y sin miedo nos acercaríamos a un perro con aspecto amenazador para acariciarle la cabeza.

El miedo nos mantiene vivos y nos hace concientes del peligro. La autoconservación es la primera ley de la naturaleza, nos la han enseñado mucho tiempo antes que de este concepto hiciese un uso abusivo el darwinismo social, que puso la Ley al servicio de la tiranía económica y que posteriormente fue simplificada y brutalizada reduciéndola al “gen egoísta”. Sin embargo, la autoconservación es la primera legitimación del miedo. Entonces, porque temer al miedo?? Evidentemente Roosevelt se refería a alguna cosa más importante, no a los peligros de los cuales el miedo nos protege, (el perro, el tráfico), sino al peligro representado por el miedo mismo.

Este peligro fue explicado por Jean Paul Sartre que escribe “La verdadera emoción, (por ejemplo el miedo)… está acompañada por la creencia. Las cualidades proyectadas sobre los objetos son tomadas como verdaderas” . Y además “La conciencia es prisionera de su propia trampa. Esto ocurre porque vive el mundo (por ej. mediante el miedo) creyendo en eso, y queda prisionera de su propia creencia “… las cualidades que la emoción confiere al objeto y al mundo, las confiere “ad aeternum” .

Si tengo miedo de algo, de alguien, a quien la emoción le confirió la cualidad de horrible (por ej. un terrorista suicida, un bandido enmascarado, un policia en uniforme o un soldado con un arma automática), esto “horrible”, está ahora dentro de la cosa, en el corazón de la cosa…. De este modo una cualidad poderosa y definitiva de la cosa se revela a nosotros mediante la emoción. Y esto es lo que supera y sostiene nuestro (miedo) emoción.

Los eventos fisiológicos que son esenciales para el miedo (por ej. cuando una inmigrante apenas llegada encuentra un grupo de jóvenes varones blancos en la esquina oscura de una calle y se le hiela la sangre en las venas, el estomago se le contrae y no puede respirar) son una demostración , no de la verdad de sus percepciones relativas a los hombres y de sus malos presentimientos, sino de la realidad verdadera del miedo, esto que Sartre llama “lo serio” de la emoción : las emociones ejercitan un poder innegable sobre el alma, cualquiera que sean las causas que la provocan.

Spinoza aclara la naturaleza de estas convicciones que raptan la conciencia en el instante en que se tiene miedo. No es la pura y simple percepción del miedo en cada esquina oscura en sí, sino, como escribe: “Si consideramos que podría suceder algo malo, esta forma entra en nuestra alma y la llamamos miedo”.  El toma las observaciones de Aristóteles sobre el coraje (Ética Nicómaca l115 a 10): “La persona además define el miedo como la expectativa del mal”. Porque “las cosas que tememos son cosas terribles y son… malas”.

El miedo cree que su objeto es espantoso. El objeto en si podría no ser espantoso, horrible, amenazante, porque como afirma Spinoza “cualquier cosa puede provocar miedo” . Exactamente como el deseo considera su propio objeto deseable, el disgusto considera su propio objeto asqueroso y repugnante, del mismo modo se comportan el odio, la envidia, etc. El mundo se transforma en los males que la creencia del miedo le ha conferido. Sartre considera” mágica” esta transformación. Una magia que nosotros conocemos muy bien por habernos enamorado, haber sentido celos y sospechas, odio criminal, envidia obsesiva.

Las palabras claves son “aquello que podría suceder”, “previsión” y como escribe Sartre “lo horrible no es solo el estado actual de la cosa (aquel rayo, el perro que avanza, el trafico frenético) lo horrible (la “expectativa del mal”) esta impregnado de futuro; se extiende hacia todo el futuro, y lo oscuro es una revelación del significado del mundo”.  Estamos en un mundo de premoniciones mágicas, oscuras advertencias, suposiciones: todas basadas en el futuro.

El miedo proyecta consecuencias que “podrían” fácilmente suceder, y sin embargo podrían , al contrario, ser completamente imaginarias (el perro me arrancará la garganta, el rayo me fulminará, seré atropellado por un coche ). La psicología clínica habla de “proyecciones”. La psicopatología usa los términos ilusión, manía, paranoia.  En consecuencia, una emoción no solo confiere solidez, sustancia y representa fielmente las cualidades del objeto del que tengo miedo; además, creer en esta cualidad me empuja a la acción. El filosofo británico Bertrand Rusell, en su análisis de las creencias afirma que “un contenido se considera creído o aceptado, cuando nos empuja a actuar.

Personificamos nuestras convicciones. Nuestras acciones derivan de aquello en lo cual creemos y nos moldean .Cuanto mas fuerte es la convicción la acción toma mayor iniciativa, más nos sentimos motivados y nuestra visión se hace mas segura, justificada y concentrada. Citando nuevamente a Sartre: “creer supera y sostiene nuestra emoción”, sugiriendo que si la convicción pudiera ser eliminada, el miedo aflojaría su presión aterrorizante.

No os dejes encantar por vuestros malos presentimientos. No dejeis que vuestro mundo se transforme en los males proyectados por vuestro miedo. La pérdida de la casa, del trabajo, la productividad; el Banco que os quita los ahorros, requisitos por ley y coberturas de débito, el gobierno que no es capaz de ayudaros y nadie a quien a dirigirse… Roosevelt no tuvo en cuenta estos problemas reales, no dio pie a confirmar la paranoia y afrontó estos males como imaginarios, como proyecciones.

Sí, creer en lo que está por suceder, en el futuro, desde lo que el miedo esta proyectando es serio, porque lo sentimos con un nudo en el estomago, nos notamos los pies fríos o nos quedamos lívidos y , aunque es reafirmado y confirmado en masa , hay que recordar que se trata de una magia, la magia del creer. Permítanme, para concluir, entrar por otro camino para tratar de llegar a la comprensión de una manera diferente, preguntando de nuevo cual es la importancia del miedo y por qué ante todo, se encuentra en el alma humana. Cual es su status para el alma, su sentido y su fundamental legitimación.

Mi siguiente máxima viene de una poetisa y autora de novelas contemporáneas, Mermer Blakeslee, que ha estudiado el miedo concretamente y muy de cerca, en calidad de jefa instructora del equipo nacional olímpico de esquí: aquellos individuos que se lanzan hacia abajo por la pendiente hacia la victoria o hacia gravísimas lesiones. En la conclusión de su estudio del miedo al límite extremo escribe: “Es el miedo quien exprime, desde nuestras limitaciones, el vino envejecido de la humildad, mientras afrontamos las implacables certezas del mundo”.

El miedo está implantado en nuestros corazones y músculos (hoy la definición correcta sería “informaciones” contenidas en nuestros “genes”)- como una suerte de reconocimiento – el reconocimiento de la humildad “frente a las implacables certezas del mundo”.   El “vino envejecido de la humildad” es la sabiduría esencial enseñada ya sea por la tradición hebraica como por la helénica. “"El temor de Dios es el inicio del conocimiento” (daath), ya esta escrito en los Proverbios y se manifiesta también como mensaje principal de la épica y de la tragedia griega clásica. El miedo estimula la humildad humana que salva de la hybris. La relación con las certezas implacables, los dioses no estaban representados por el amor sino por la humildad, permaneciendo dentro de los confines mortales, retrayéndose en el movimiento físico primordial que lleva a la reflexión (reflectere, plegarse hacia adentro).

Decimos así: El miedo es la prudencia primordial, la sabiduría de la premonición animal a nivel celular. La idea del miedo como ángel que instruye ha sido elaborada por el filosofo moderno Kemp-Smith poco tiempo antes de su muerte. Este ángel parece facilitar la comprensión de la vida en el mundo, aquello que yo llamo legitimación cósmica del miedo. Esta comprensión se hace mas clara quizás en el budismo y en su Mudra, los gestos rituales de las manos, uno de los cuales, ampliamente difundido, se llama “No temer” , y se practica porque , según la explicación de un medico japonés ,

“El miedo es innato”, no solo en el hombre sino en todo lo que existe. Los pájaros, los animales de cada especie, los hombres, el sol, la luna, el mundo viven continuamente en el terror….es aquello que los budistas llaman “mundo pleno de miedo y terror.” M. Horiou Toki, "Si-do-in-dzou, Gestes de l´ Officiant", Ann.Museo Guimet, Bibl.d´Etudes, París, 1899.

La experiencia personal del miedo puede ser provocada por cualquier cosa, como afirma Spinoza .Si el miedo es un potencial, transmitido con los hechos del cosmos, entonces está secretamente presente en todas partes, los mundos (los mundos viven en el continuo terror). Cuando ustedes, yo o cualquier otra criatura sentimos imprevistamente la presencia del miedo estamos sin preámbulos en contacto directo con el cosmos, presos de la verdad y la realidad según la cual todas las cosas cambian, todo pasa y nada puede ser considerado eterno.

La llave de acceso a la seguridad no esta representada por la previsibilidad calculada sino por los pequeños presagios del miedo. Porque consumimos y somos consumidos por el gran incendio de la existencia, el fuego de Heráclito, que cabalga los lentos, imperceptibles temblores de una tierra sacudida. En consecuencia, las plataformas de seguridad, los llamados al coraje moral, la combatividad represiva para tener a raya o controlado el miedo alejan nuestras facultades mentales del efectivo ángel de la guarda que nos sostiene, para citar a Kierkegaard, “temerosos, temblorosos y en libertad!”.

Libertad. Que extraño. Cada uno de nosotros sabe muy bien que el miedo aprisiona y paraliza, impidiendo el más simple movimiento, como cuando buscamos, en vano, pedir ayuda durante una pesadilla. Y sin embargo ese bloqueo momentáneo nos ofrece la primera libertad: Ser conciente de aquella negación total que los seres humanos han llamado “muerte”, que estamos destinados a nada menos que a la muerte, lo incomprensible desconocido. Como sugiere la famosa afirmación de Spinoza : “El hombre libre de cualquier cosa piensa en la muerte”.(E IV)  O bien como escribe Kierkegaard “… Se debería vivir como si se estuviera ya muerto”.

En lugar de nombrar al Gran Incomprensible damos un nombre a las personas y a las cosas desconocidas. Ese vacío se llena de cosacos, albaneses, hebreos, armenios, serbios, turcos, árabes, africanos, legionarios franceses, marines americanos: un desfile infinito de imágenes enemigas que nuestra convicción ha denominado “mal”. “La conciencia es prisionera de su propia trampa” , como dice Sartre, “porque el mundo que vive creyendo en eso es prisionero de su propia creencia”. “Si tengo miedo de algo, de alguien a quien la emoción ha conferido la cualidad de horrible, esto “horrible” esta ahora impregnando al objeto, en el corazón mismo de la cosa”.

Exactamente aquello que había dicho Aristóteles: “las personas definen el miedo como la expectativa del Mal”. La historia del terror y del genocidio es la historia de éstos fantasmas representados literalmente, que se levantan del espantoso abismo del Incomprensible Innombrable. El verdadero miedo es aquel hacia la Nada. Como ha explicado Roosevelt en su máxima, no hay ninguna cosa a la cual temer. Y sin embargo, nombrando un enemigo, puedo ignorar que esta misma designación representa el mal de temer porque restringe el campo y empuja hacia acciones hostiles, confirmando entonces la descripción del fanatismo hecha por Santayana: “Reforzar los esfuerzos y perder de vista el objetivo”.

En la ilusoria comodidad de la seguridad maníaca, pierdo la libertad. Sin embargo este camino existencialista, con sus categorías de temor, angustia, la nada, no es la única manera de imaginar la relación entre miedo y libertad. Podemos también seguir al ángel legendario. Los ángeles son fantasías, voces aladas, mensajes (aggelos: mensajero griego) y según el diccionario de Oxford, son “más potentes e inteligentes que el ser humano”. Podemos imaginar a los ángeles como configuraciones de la imaginación que acompaña las emociones, las imágenes que vuelan en la mente en los momentos de miedo. Cuando Kierkegaard relaciona el temor a la revelación de la libertad humana, podemos redefinir esta relación como la libertad conferida por el ángel del Temor, los mensajes alados de la imaginación.

“La imaginación es la compensación de la naturaleza”  Por eso el remedio de Amos Oz es entonces la cura de la imaginación. Oz escribe: “Trato de mejorar nuestra capacidad de compenetrarme con el otro, a todos los niveles…. incluso en lo mas sencillo; imaginando al otro ser humano exactamente en el momento en el que creo que tengo razón al cien por ciento. Incluso cuando se tiene razón al ciento por ciento y el otro se ha equivocado en el ciento por ciento, también en ese momento es útil imaginar al otro” (How to Cure a Fanatic).

Es la formula de Amos Oz, a través del vino envejecido con humildad, comenzando a conocer lo que ignoramos, de lo cual proviene el miedo. Imaginar otorga libertad ante la magia de la certeza, gracias al reconocimiento de que las convicciones se forman inicialmente como imágenes y son siempre imágenes, imagenes que han perdido las alas y han caído convirtiéndose en verdad. El aspecto angélico de los seres humanos es la imaginación sin límites.

James Hillman
La legitimación del miedo.

sábado, febrero 11, 2017

Las Siete grandes leyes mentales


PRIMERA
LEY DE LA SUSTITUCIÓN

Esta ley dice que la única manera de librarse de cierto pensamiento es sustituirlo por otro. No se puede descartar directamente un pensamiento. Sólo puede substituírselo por otro. En el plano físico no ocurre así, se puede dejar caer un libro o una piedra abriendo sencillamente la mano y soltando el objeto, pero en el pensamiento, ese recurso no funciona. Si quiere suprimir un pensamiento negativo, la única forma de conseguirlo consiste en pensar en algo positivo y constructivo, es como si, digamos, para dejar caer un lápiz, fuera necesario poner una pluma, un libro o una piedra en su mano cuando el lápiz caiga.  


Cuando lo invaden pensamientos negativos, no los combata, sino piense en algo positivo. ... a veces los pensamientos negativos parecen asediarlo con tanta fuerza que no puede superarlos, eso se llama un acceso de depresión, o de preocupación, o tal vez, un arranque de cólera. En ese caso, lo mejor es buscar a alguien con quien hablar de cualquier tema o distraerse, ir al cine o al teatro, o leer un libro interesante, una buena novela una biografía, o una crónica de viajes o algo así. 

Si se pone a combatir la marea negativa, lo que obtendrá, probablemente, será incrementarla.  Preste atención a algo muy distinto, negándose resueltamente a pensar en la dificultad o a recrearla y, más tarde,  después que se haya alejado completamente del problema, puede regresar con confianza y afrontarlo mediante un tratamiento espiritual.

SEGUNDA
LA LEY DE LA RELAJACIÓN

En todo trabajo mental, el esfuerzo se derrota a si mismo. Mientras más esfuerzo realice, menos resultados obtendrá. Esto, es lo opuesto a lo que encontramos en el plano físico, pero no nos sorprende porque en muchos casos, las leyes de la mente son el reverso de las de la materia.

En el plano físico, generalmente, mientras más esfuerzo se realiza, mayor es el resultado. Mientras más fuerza se aplica a un taladro, más rápido se logra un agujero, mientras con mayor fuerza se martilla un clavo, más rápidamente penetrará la pared. Exactamente lo contrario ocurre con el pensamiento.

Cualquier intento de presión mental está destinado de antemano al fracaso porque en el momento en que comienza la tensión, la mente deja de funcionar con creatividad y se limita a trabajar según el viejo molde habitual. Cuando uno trata de forzar las cosas mentalmente, cuando uno trata de apresurarse mentalmente, sencillamente detiene su poder creador. Para que la mente vuelva a ser creativa, hay que suprimir su tensión mediante un relajamiento consciente.  En todo trabajo mental, sea relajado, apacible y no se apresure, pues el esfuerzo se derrota a sí mismo.

TERCERA
LEY DE LA ACTIVIDAD SUBCONSCIENTE

No bien el subconsciente acepta cualquier idea, de inmediato trata de llevarla acabo. Utiliza todos sus recursos (que son mucho mayores de lo que se suele suponer) para ese fin. Utiliza todo ápice de conocimiento que uno haya acumulado, la mayor parte del cual se ha olvidado por completo, para conseguir su propósito. 

Moviliza los numerosos poderes mentales que uno posee, la mayoría de los cuales uno nunca emplea conscientemente. Aprovecha la energía ilimitada de la mente. Alinea todas las leyes de la naturaleza a medida que éstas operan tanto dentro como fuera de usted para obtener lo que persigue.  A veces consigue inmediatamente su objetivo. A veces le toma un poco más de tiempo; otras veces, mucho tiempo, dependiendo de las dificultades que haya que superar. Pero si el objetivo no es completamente imposible, el subconsciente lo logrará, una vez que acepte la idea.

La ley se cumple tanto con las ideas buenas como con las malas. Esta ley, cuando se utiliza negativamente, provoca enfermedades, problemas y fracasos; cuando se utiliza positivamente, genera salud, libertad y éxito. La armonía es inevitable cuando nuestros pensamientos son positivos, constructivos y generosos.

Lo único que hay que hacer pues, es conseguir que el subconsciente acepte la idea que queremos reproducir, y las leyes de la naturaleza harán el resto: producirán el cuerpo sano, las circunstancias armoniosas, la carrera exitosa. Nosotros damos las órdenes; el subconsciente hace el trabajo.

CUARTA
LA LEY DE LA PRÁCTICA

La práctica conduce a la perfección. Ese familiar proverbio encierra una de las grandes leyes de la naturaleza humana, la cual - como es una ley - nunca, bajo ninguna circunstancia, se viola.

Para ser hábil en cualquier campo, es preciso practicar. Sencillamente, no hay logro sin práctica, y mientras más se practique, siempre que se haga inteligentemente, mayor será la pericia y más pronto se la obtendrá. Esto se cumple en el estudio de la música, de un idioma, cuando se aprende a nadar, a patinar, a esquiar o a volar. Se cumple en todo aspecto imaginable de la actividad humana. La práctica es el precio de la pericia.

En la vida comercial, y en cualquier clase de administración o dirección, la experiencia es la forma que adquiere la práctica; una vez más es la práctica la que conduce a la perfección. De ahí que, si otros aspectos son iguales, se suele escoger a una persona mayor para puestos de responsabilidad, y no a una persona más joven.

En la metafísica los efectos de esta ley, son particularmente impresionantes. El control del pensamiento es por completo cuestión de práctica inteligente. Pero observen que he dicho práctica inteligente. Forzar algo con violencia no es práctica inteligente, al igual que no lo es la lentitud monótona.

La práctica es el secreto del logro. Podemos parodiar a Dantón y decir: ¡Práctica...! ¡Y más práctica...! ¡Y todavía más práctica!

QUINTA
LOS DOS FACTORES

Todo pensamiento está integrado por dos factores: el conocimiento y el sentimiento. Un pensamiento está integrado por una porción de conocimiento con una carga de sentimiento y es solo el sentimiento el que da poder al pensamiento. Por importante o magnífico que sea el contenido de conocimiento, si no está vinculado a un sentimiento, no pasará nada. Por otra parte, por poco importante o insignificante que sea el contenido del conocimiento, si hay una carga de sentimiento, algo pasará.

En la naturaleza, el pájaro simboliza esta ley natural. Un pájaro tiene dos alas, ni más ni menos, y las dos deben funcionar para que pueda volar.

No importa que el contenido de conocimiento sea correcto o no, mientras uno crea que es correcto, recuerde que lo que importa es lo que creemos de verdad. Un informe sobre algo puede ser muy inexacto, pero si usted lo cree, tiene el mismo efecto sobre usted que si fuera cierto; y ese efecto, una vez más, dependerá de la cantidad de sentimiento que contenga. Cuando comprendemos esta Ley advertimos la importancia de aceptar sólo la Verdad concerniente a la vida en toda la fase de nuestra experiencia. 

No hay duda de que: "Conoced la Verdad, y la Verdad os hará libres." Ahora comprendemos por qué los sentimientos negativos (el miedo, la crítica, etc.) son tan destructivos y por que una sensación de paz y de buena voluntad constituye un enorme poder de curación.

SEXTA
AQUELLO EN LO QUE UNO PIENSA, CRECE

Aquello en lo que uno piensa, crece. Esta es una máxima oriental, y resume las mayores y más fundamentales de todas las Leyes de la Mente. Aquello en lo que uno piensa, crece. Cualquier cosa a la que usted de acceso en su mente, se magnifica en su vida. El sujeto de su pensamiento puede ser bueno o malo; la ley funciona y la condición crece. Cualquier asunto que usted mantenga fuera de su mente, puede reducirse en su vida, pues lo que no se usa, se atrofia.  

Mientras más piensa en su indigestión o en su reuma, más se agravarán esos males. Mientras más piense que usted está sano, que está bien, mejor estará su organismo. Mientras más piense en las carencias, los malos tiempos, etc..., peor andarán sus negocios; y mientras más piense en la prosperidad, la abundancia y el éxito, dará a su vida una proporción mayor de esos bienes.

Mientras más piense en sus cuitas, o en las injusticias que ha sufrido, más pruebas de ese tipo seguirá recibiendo; y mientras más piense en la buena suerte que ha tenido, más buena suerte recibirá. Esta es la Ley Mental básica, fundamental, que lo abarca todo. En realidad toda enseñanza psicológica y metafísica no es mucho más que un comentario sobre esta Ley.

SÉPTIMA
LA LEY DEL PERDÓN

Es una ley mental inquebrantable que uno tiene que perdonar a otros si quiere superar las dificultades y lograr un verdadero progreso espiritual.

Quizá la importancia vital del perdón no sea obvia a primera visita, pero puede estar seguro de que no es simple coincidencia que todo gran maestro espiritual, comenzando por Jesucristo, haya insistido tan enérgicamente en el perdón. Debe perdonar las injurias, pero no sólo de palabra o como una cuestión formal, sino sinceramente de corazón; así es. Usted no perdonará por el bien de otra persona, sino por su propio bien. Para esa persona el perdón no significará gran cosa (a menos que fije una serie de valores a partir del perdón), pero para usted tendrá una gran significación. 

El resentimiento, la condena, la ira, el deseo de ver a alguien castigado son cosas que corrompen su alma por muy astutamente que usted disimule esos sentimientos, como esas cosas tienen un contenido emocional más vigoroso de lo que cualquiera sospecharía le afianzan sus problemas, los remachan. Lo encadenan a muchos otros problemas que en realidad no tienen nada que ver con los agravios originales.

Perdonar no significa que usted deba simpatizar con el delincuente o que quiera conocerlo, sino que usted debe desearle el bien. Usted, por supuesto, no debe permitir imposiciones o malos tratos; debe librar sus propias batallas, y librarlas con oraciones, justicia y buena voluntad no importa que usted pueda olvidar las injurias o no, aunque si usted deja de pensar en ellas, probablemente las olvide pero debe perdonar.

Del libro "Dale valor a tu vida"
Emmet Fox

miércoles, febrero 01, 2017

Aura - Medicina Vibratoria o Energética



 La energía no miente; no sabe mentir.

Todo lo que vive late de energía, y toda esa energía con­tiene información. Si bien no es sorprendente que quienes practican medicinas alternativas o complementarias acepten este concepto, lo cierto es que incluso algunos físicos cuán­ticos reconocen la existencia de un campo electromagnético generado por los procesos biológicos del cuerpo. Los cien­tíficos aceptan que el cuerpo humano genera electricidad, porque el tejido vivo genera energía.  El cuerpo físico está rodeado por un campo energético que abarca el espacio que ocupan los brazos extendidos y todo el largo del cuerpo. Este campo es a la vez un centro de información y un sistema perceptivo muy sensible. Median­te este sistema estamos en constante «comunicación» con to­do lo que nos rodea, ya que es una especie de electricidad consciente que transmite y recibe mensajes hacia y desde los cuerpos de los demás. Estos mensajes que entran y salen del campo energético son los que perciben los instuitivos.

Quienes practican la medicina energética creen que el campo energético humano contiene y refleja la energía de ca­da persona. Nos rodea y lleva con nosotros la energía emo­cional generada por nuestras experiencias interiores y exte­riores, tanto las positivas como las negativas. Esta fuerza emocional influye en el tejido físico interno del cuerpo. De esta manera, la biografía de una persona, es decir, las expe­riencias que conforman su vida, se convierte en su biología.

Entre las experiencias que generan energía emocional en el sistema energético están las relaciones pasadas y actuales, tanto personales como profesionales, (as experiencias y re­cuerdos profundos o traumáticos, y todas las actitudes y cre­encias, sean de tipo espiritual o supersticioso. Las emocio­nes generadas por estas experiencias quedan codificadas en el organismo y los sistemas biológicos y contribuyen a la for­mación de tejido celular, el cual genera a su vez, una calidad de energía que refleja esas emociones. Estas impresiones energéticas forman un lenguaje energético que contiene una información literal y simbólica. 

Una persona intuitiva mé­dica puede leer dicha información. He aquí un ejemplo del tipo de mensaje que podría co­municar el campo energético. Supongamos que una persona tenía dificultades para aprender matemáticas en la escuela de primera enseñanza- Normalmente, saber que doce hacen una docena no supone una carga emocional susceptible de alterar la salud del tejido celular. Pero si el profesor o la profesora hu­millaba a esa persona porque no sabía eso, entonces la expe­riencia tendría una carga emocional que generaría lesión celular, sobre todo si la persona insiste en ese recuerdo en la edad adulta, o lo utiliza a modo de piedra de toque para determi­nar la forma de hacer frente a las críticas, las figuras de auto­ridad, la educación o el fracaso. Un intuitivo podría captar la imagen literal de la relación de esa persona con su profesor o cualquier otro símbolo negativo ligado a esa experiencia.

Las imágenes positivas y la energía de las experiencias positivas también están contenidas en el campo energético. Piense en alguna ocasión en que alguien le elogiara un tra­bajo bien hecho, un acto de bondad o la ayuda que prestó a una persona. Sentirá una energía positiva, una oleada de po­der personal dentro del cuerpo. Las experiencias positivas y negativas dejan registrado un recuerdo en el tejido celular y en el campo energético.

La neurobióloga Candace Pert ha demostrado que los neuropéptidos, sustancias químicas ac­tivadas por las emociones, son pensamientos convertidos en materia. Las emociones residen físicamente en el cuerpo y se interrelacionan con las células y los tejidos. De hecho, la doc­tora Pert dice que ya no puede separar la mente del cuerpo, porque el mismo tipo de células que producen y reciben esas sustancias químicas emocionales en el cerebro están presen­tes en todo el cuerpo. A veces el cuerpo reacciona emocionalmente y fabrica sustancias químicas emocionales incluso antes de que el cerebro haya registrado un problema. Re­cuerde, por ejemplo, lo rápido que reacciona su cuerpo ante un ruido fuerte, antes de que haya tenido tiempo de pensar.

En su libro Healing and the Mina, Bill Moyers cita las palabras de la doctora Pert: «Ciertamente hay otra forma de energía que aún no hemos entendido. Por ejemplo, hay una forma de energía que parece abandonar el cuerpo cuando és­te muere. [...] La mente está en todas las células del cuerpo.» «¿Quiere decir que las emociones están almacenadas en el cuerpo?», le pregunta Moyers. «Por supuesto. ¿No se había dado cuenta? [...] Hay muchos fenómenos que no podemos explicar sin referirnos a la energía.»

Lectura del campo

Además de leer experiencias concretas y conflictivas de la infancia, a veces la persona intuitiva puede incluso captar supersticiones, hábitos personales, comportamientos, cre­encias morales y preferencias en música y literatura. Otras veces las impresiones energéticas son más simbólicas. Por ejemplo, de un paciente que sentía una opresión en el pecho que le dificultaba la respiración, yo recibía la impresión sim­bólica de que estaba ante un pelotón de ejecución que le dis­paraba al corazón. Evidentemente eso no le había ocurrido, pero le habían hecho muchas exploraciones médicas sin con­seguir localizar ninguna causa física de su trastorno. Cuan­do le comenté mi impresión, me dijo que su esposa lo había traicionado varias veces con otros hombres, y que él sentía esos actos exactamente como disparos en el corazón. Alli al re­conocer esas emociones, que antes había tratado de pasar por alto, logró resolver sus problemas, tanto los de su matrimo­nio como los de su salud.

La energía emocional se convierte en materia biológica mediante un proceso complejísimo. Al igual que las emiso­ras de radio operan en longitudes de ondas energéticas es­pecíficas, cada órgano y sistema corporal está calibrado para absorber y procesar energías emocionales y psíquicas espe­cíficas. Es decir, cada zona del cuerpo transmite energía en una frecuencia específica, detallada, y cuando estamos sanos, todas están «sintonizadas armónicamente». Una zona del cuerpo que no esté transmitiendo en su frecuencia normal in­dica dónde se encuentra localizado un problema. Un cambio en la intensidad de frecuencia indica un cambio en la natura­leza y gravedad de la enfermedad, y revela la modalidad de estrés que ha contribuido a desarrollar la enfermedad.

Esta forma de interpretar la energía del cuerpo se llama a veces «medicina vibratoria». Se asemeja a las prácticas y cre­encias más antiguas, desde la medicina china y las prácticas chamanicas indígenas, hasta casi todas las terapias populares o alternativas. La verdad es que la medicina energética no es nueva; pero yo creo que mi interpretación de ella y de la for­ma en que podemos utilizarla para sanar espiritualmente, jun­to con los tratamientos médicos contemporáneos, es única. Si una persona es capaz de percibir que está perdiendo energía debido a una situación estresante, y actúa para corregir esa fu­ga de energía, reduce, sí no elimina completamente, la proba­bilidad de que ese estrés se convierta en una crisis física.

Normalmente, el sis­tema energético de la persona sólo transmite la información que es esencial para que la conciencia conozca el desequili­brio o la enfermedad. A veces la información simbólica re­sulta perturbadora, como en el caso de la imagen de «dispa­ros en el corazón». Pero esa intensidad es necesaria para que el mensaje del cuerpo pueda pasar a través de las pautas men­tales o emocionales habituales causantes del desarrollo de la enfermedad. Las intuiciones médicas colaboran con la in­tención del cuerpo de favorecer su salud y su vida; es decir, nuestra energía siempre va a buscar la salud, a pesar de lo que podamos hacernos a nosotros mismos físicamente. Si, por ejemplo, decirnos una mentira, en la mayoría de los casos nuestro campo energético le comunicará a la otra persona la «realidad energética» de que no estamos diciendo la verdad. La energía no miente; no sabe mentir.

Todos los órganos del cuerpo contienen la misma información genética y en cada grupo de células, hay una función / acción. Esto quiere decir que el conjunto de células que compone el órgano tiene una vibración determinada dentro de un rango; fuera del cual se crea una desarmonía en el funcionamiento vital del cuerpo y comienza a aparecer o a manifestarse la enfermedad.

Caroline Myss
Anatomía del espíritu

domingo, enero 15, 2017

Cortar con los lazos del pasado



Nos han enseñado a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable. Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta creencia nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.

La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida entrega para liberarse: dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia con los padres; la adolescencia y el despertar de la primavera. Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia. Los hijos se van del hogar y dejan un vacío. Para todos nosotros hay tiempos de abundancia y de escasez; de alborotada juventud y de soledad en la vejez. Estos cambios son etapas que debemos recorrer inexorablemente, porque toda semilla debe nacer, crecer, florecer y dar su fruto.

En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que para poder avanzar es preciso soltar. Por eso cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo se queda rezagado. Nadie nos enseña que hay un trabajo conciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje antes de continuar la marcha. Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atorados en la añoranza de recuerdos que les condena a una vida sin propósito, porque están ciegos para disfrutar del regalo de un nuevo amanecer.

Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno desearía que fuera, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados. El individuo, que vive fragmentado, debe volver a la unidad y esta solo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias. Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora? ¿cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas o sueños humanas previstos no se cumplen. A veces la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque la mente no conoce.

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar. Entonces, con la ceremonia del perdón sanamos viejas heridas, aquellas que solo con el roce del recuerdo sangran nuevamente. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso hay que comprender que la culpa es solo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Hortensia Galvis Ramírez

viernes, enero 06, 2017

Para cambiar conocete como eres en realidad



El verdadero problema es que uno acaba siendo engañado por sus propios engaños. Hablas de compasión... En India hablamos mucho de compasión, no-violencia; todo el mundo piensa que es no-violento, pero si observas los actos de una persona, sus relaciones, sus gestos, es violento. Pero no es consciente de que es violento. Puede que sea violento incluso en su no-violencia. Si está intentando obligar a otros a ser no-violentos, eso es violencia. Ser auténtico significa que se debe comprender y tener en cuenta cuál es la verdadera disposición: no las ideas, no los principios, sino la disposición.

 ¿Cuál es la disposición de ánimo? ¿Se es violento? ¿Se está enfadado?Si alguien te dice algo insultante, ¿cómo reaccionas? ¿Has pensado en ello alguna vez: en que puede que tenga razón quien te insultó? ¡Entonces mira! Puede que tenga razón. Existen todas las posibilidades de que él tenga más razón con respecto a ti que tú con respecto a ti mismo, porque él está distanciado, distante; él puede observar.

Eso es to que quiere decir Shiva cuando afirma que seas auténtico. Ten conocimiento de lo que es real, tu realidad, porque sólo una realidad se puede cambiar. Si quieres transformarte a ti mismo, debes conocer tu realidad. No puedes cambiar una ficción. Eres violento y piensas que eres no-violento: entonces no hay ninguna posibilidad de transformació n. Esa no-violencia no está en ninguna parte, así que no puedes cambiar. Y la violencia está ahí, pero no eres consciente de ella, así que ¿cómo la vas a cambiar?

Primero conoce la realidad tal como es. ¿Cómo conocer la realidad? Percíbela sin tus interpretaciones. .. considera.

(...) Entonces puedes hacer muchas cosas para producir en ti un cambio, porque las realidades se pueden cambiar; las ficciones no se pueden cambiar. Entra en ti y observa todo to que haces o piensas. Descubre la realidad, y no dejes que las interpretaciones y las palabras la coloreen, la embellezcan.

Si existe esta consideración, con el tiempo te volverás auténtico. Y esta autenticidad no será como la de un animal. Esta autenticidad será como la de un santo, porque cuanto más sepas lo feo que eres internamente, cuanto más sepas lo violento que eres, cuanto más te adentres en tu realidad y tomes consciencia de las tonterías que estás haciendo, más te ayudará esta consciencia. Y con el tiempo tu fealdad se marchitará, desaparecerá, porque si eres consciente de tu fealdad, ésta no puede continuar.

(...) No puedes ocultar tu fealdad a los demás. Sólo puedes ocultártela a ti mismo. Tu mirada pondrá de manifiesto a todos que hay violencia. Sólo puedes engañarte a ti mismo con que había compasión.

(...) Sólo te puedes engañar a ti mismo, no puedes engañar a nadie más. Sólo es posible el autoengaño.

Deshazte de tus interpretaciones y mira la realidad de lo que eres. Y no tengas miedo: hay mucha fealdad ahí. Si tienes miedo, nunca serás capaz de cambiarla. Si esta ahí, acepta que está ahí: considérala.

Eso es lo que significa consideración: considérala, mírala en toda su desnudez. Obsérvala toda, vete hasta sus raíces, analízala. Ve por qué está ahí, cómo la alimentas, cómo la proteges, cómo ha crecido hasta llegar a ser un árbol tan grande. Ve tu fealdad, tu violencia, tu odio, tu ira, cómo la has protegido, cómo la has ayudado a crecer hasta ahora. Mira sus raíces; mira todo el fenómeno.

Y Shiva dice que si la consideras totalmente, puedes dejarla inmediatamente, ahora mismo, porque eres tú quien ha estado protegiéndola. Eres tú quien ha estado ayudándola a arraigarse en ti. Es tu creación. Puedes dejarla inmediatamente; ahora mismo. Puedes dejarla, y entonces no hay necesidad de volver a mirarla. Pero antes de poder hacer esto, tendrás que conocerla: lo que es, todo el mecanismo, toda su complejidad, cómo la ayudas en todo momento.

Así que no reacciones. ¡Espera! Dile: «Consideraré lo que has dicho. Me has insultado, y consideraré cuál es la realidad. Puede que tengas razón. Si tienes razón, entonces te daré las gracias. Deja que lo considere. Y si encuentro que no tienes razón, te lo diré». Pero no reacciones.

Y recuerda: la reacción nunca puede estar en lo cierto. iNunca puede estar en lo cierto! Si me insultas, creas la posibilidad de que me enfade. Y cuando estoy enfadado, no soy consciente. Diré algo que nunca he pensado sobre ti. En este mismo instante, debido a tus insultos, reacciono de manera violenta. Un momento después puede que me arrepienta.

No reacciones: considera los hechos. Y si tu consideración es total, puedes dejar cualquier cosa. Está en tus manos. Eso está ahí porque tú te estás aferrando a ello. Pero puedes dejarlo inmediatamente, y no habrá represión; recuerda. Si has considerado un hecho, nunca hay ninguna represión. O te gusta y continúas con ello, o no te gusta y lo dejas.


OSHO
El Libro de los Secretos


Los articulos y fotografias han sido tomados de la red. Si alguna persona considera afectado su derecho de autor le pido que tenga la amabilidad de escribirme al correo suspirosdeartemisa@gmail.com para que la publicacion sea retirada de inmediato