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sábado, abril 22, 2017

Helena P. Blavatsky en el Tibet


El argumento acostumbrado para negar que HPB haya vivido en el Tibet es que el país había estado cerrado para las intrusiones extranjeras durante varios siglos. Además, considerando la azarosas condiciones del viaje y los altos pasos de montaña que debían atravesarse, ¿cómo podría haber sobrevivido una mujer sola? Para contrarrestar la primera objeción es importante conocer algunos pequeños sucesos.

En "Tibet, el Reino Sagrado", del cual el Dalai Lama escribió la introducción, el autor, Dobsang Lhalungpa, escribe:  "Aunque el Tibet se encontraba relativamente aislado -su historia la hizo interesante para los extranjeros y Lhasa fue conocida en Occidente durante siglos como "La Ciudad Prohibida" - siempre estaba abierta para los pueblos vecinos y había continuos corrillos de visitantes, peregrinos y comerciantes desde y fuera, de Mongolia, China, Bhután, India y Ladakh. Durante los festivales buddhistas principales la ciudad contenía más de dos veces su capacidad y las carpas de miles de monjes y peregrinos se apilaban dentro de la antigua ciudadela". 

HPB, con su rostro mongol y su piel oliva-amarilla, podría haber tenido poca dificultad en vivir en Lhasa o en cualquier otro lugar del Tibet.  Respecto de la segunda objeción, HPB jamás afirmó que ella viajaba sola o a pie, como suponen sus críticos. Es más fácil que estuviera acompañada por sus maestros, que viajaban a caballo.

Heinrich Harrer, en "Siete Años en el Tibet", registra que las mujeres jinetes eran algo común de ver en el Tibet. Helena P Blavatsky misma era una soberbia jinete. Uno de sus maestros escribió a Sinnett: "Aquellos que desean conocernos nos encontrarán en la misma frontera". Otros, "no nos encontrarán aunque vayan a Lhasa con un ejército".

También es posible entrar al Tibet por una ruta menos cansadora que la elevada, esta requiere provisiones masivas y suficientes cargadores nativos para transportarlos. Harrer viajó vía el río Indo. Además, la disponibilidad de mercados de alimentos haría innecesario el transporte de las provisiones necesarias.

Debe aclararse que los maestros de madam Blavatsky no eran tibetanos, sino indios. Su gurú especial; el Mahatma Morya (en general llamado Maestro M) había nacido en Punjab; su colega, el Mahatma Koot Hoomi (Maestro KH) había nacido en Kashmir, HPB escribe:  "Más allá de los Himalayas existe un núcleo de Adeptos, de varias nacionalidades, y el Teshu [Panchen] Lama los conoce, y ellos actúan juntos, y algunos de ellos están con él y permanecen desconocidos en su verdadero carácter aún para la mayoría de los lamas -que son en su mayoría tontos ignorantes. Mi Maestro, y KH y varios más que conozco personalmente allí, van y vienen, y todos están en comunicación con Adeptos en Egipto y Siria y hasta en Europa".

El Teshu, o Panchen Lama vivía en una ciudad monasterio de Tashilunpo cerca del Shigatse, y aparentemente aquí fue HPB en su estadía en el Tibet. Lhasa estaba mucho más lejos de la frontera India. Sin embargo, ya sea que su destino haya sido Lhasa o Shigatse, algunos de los pasos que era necesario cruzar estaban a 14.000 pies por sobre el nivel del mar y el viaje debe haber sido cansador en extremo. Sven Hedin, explorador sueco del Tibet y Asia Central, escribe sobre sus viajes a través de "la gloriosas montañas gigantes con nieve -picos nevados y laberintos de valles escondidos" -ofreciendo el más magnífico escenario del mundo:

"Penetramos más y más profundo en lo desconocido, dejando detrás de nosotros una tras otra cadena de montañas. Después de cada paso se abría ante nosotros una nueva tierra desplegada en su panorama desolado y salvaje, hacia un horizonte nuevo y misterioso; una nueva línea de picos nevados, piramidales o redondos. Aquellos que imaginan que esa jornada en soledad y desolación es tediosa y cansadora están en un error. Ningún espectáculo puede ser más sublime. Cada día de la marcha, cada recodo trae descubrimientos de inimaginable belleza".

¡No es raro que HPB exclamara alguna vez que mas bien viviría en una cueva del Tibet que en un país así llamado civilizado del mundo!

Al considerar cuál es la evidencia existente, si la hay, para apoyar la afirmación de Blavatsky de haber vivido en Tibet, uno debe tener en cuenta que su conocimiento del Buddhismo Tibetano era mucho mayor de lo que en ese momento estaba disponible al público, o a los eruditos Occidentales. El Dr. G. P. Malamalasekera, presidente fundador de la Fraternidad Buddhista Mundial coloca a "Blavatsky" en su monumental Enciclopedia de Buddhismo: "Su familiaridad con el Buddhismo Tibetano y las prácticas esotéricas buddhistas parecen estar fuera de toda duda" .

El filósofo japonés y maestro D. T. Suzuki, que trajo el Buddhismo Zen a Occidente, cree que "sin duda Madame Blavatsky fue de alguna manera iniciada en el lado más profundo de la enseñanza Mahayana..." Respecto de las credenciales de Suzuki para hacer tal evaluación en 1966, cuando falleció a la edad de 95 años, el London Times dice:  "El Dr. Suzuki fue una figura destacada en el campo de la filosofía oriental, porque era al mismo tiempo un erudito de rango internacional, un maestro espiritual que había logrado la iluminación por la que había luchado, y un escritor que en alrededor de 20 volúmenes enseñó a Occidente la naturaleza y propósito del Buddhismo Zen. Como erudito fue maestro de textos sánscritos y buddhistas chinos, con un conocimiento actualizado del pensamiento europeo en varios lenguajes".

Suzuki no sólo influenyó la generación Zen, sino a muchos profesionales. Cuando condujo seminarios en la Universidad de Columbia en la década de 1950, sus estudiantes incluyeron psicoanalistas y terapeutas tales como Erich Fromm y Karen Horney, así como artistas, compositores y escritores (9). Algunos psiquiatras y psicólogos de los años 50 pasaron una semana con él durante el verano de 1957. El volumen Psicoanálisis y Buddhismo Zen fue uno de los resultados de la conferencia, por Fromm, Suzuki y DeMartino, publicado por Harper y Row.

Al revisar el contacto de Suzuki con los escritos de HPB, debe mencionarse que hasta 1927, cuando sus ensayos aparecieron por primera vez, prácticamente todas las escrituras buddhistas que Occidente conocía y estudiaba se traducían de la escuela Theravada del Buddhismo del Sur.

Consecuentemente, cuando en 1919, el Dr. Suzuki se cruzó con la traducción de HPB de La Voz del Silencio, publicado en 1889, se sorprendió en grande. "Vi La Voz del Silencio por primera vez en Oxford" relató más tarde a un amigo. "Conseguí una copia y la envié a la Sra. Suzuki (entonces Señora Beatriz Lane) en la Universidad de Columbia, escribiéndole: "Aquí está el verdadero Buddhismo Mahayana". Muchos eruditos Occidentales, incidentalmente, no aceptan "La Voz del Silencio" como genuino, porque jamás han visto el trabajo original del cual es tomado.

Otra evidencia del alta estima del Dr. Suzuki por HPB se evidenció cuando él visitó los Estados Unidos en 1935. Boris de Zirkoff había estado en contacto con Suzuki sobre algunas escrituras buddhistas y al saber que le era imposible visitar el país, hizo arreglos a través de Nyogen Senzaki, un monje buddhista y maestro en Los Angeles, para que Suzuki visitara a de Zirkoff en su oficina en el Cuartel Internaciones de la ST en Point Loma, California. Cuando el filósofo japonés entró, fue atraído inmediatamente por un retrato de HPB sobre la pared, y luego de permanecer en silenciosa meditación, se volvió a su huésped y dijo: "Ella era alguien que lo logró" .

En 1989, fue celebrado el 100mo. aniversario de "La Voz del Silencio" y se imprimió una edición especial del trabajo, a la cual, el presente Dalai Lama escribió un Prefacio. Este era el año en que él recibió el Premio Nobel de la Paz y El Premio Raoul Wallenberg de Derechos Humanos. El prefacio dice:

"El Sendero del Bodhisattva

Encontré a los miembros de la Sociedad Teosófica por primera vez hace 30 años, cuando visité la India para participar de las celebraciones del 2.500 aniversario del Buddha. Desde entonces, he tenido el placer de compartir mis pensamientos con los teósofos de varias partes del mundo en numerosas ocasiones. Tengo mucha admiración por sus propósitos espirituales. Creo que los individuos pueden ser buenos seres humanos sin necesidad de ser espirituales. También acepto su derecho de no querer ser espirituales o creer en una religión particular.

Al mismo tiempo, siempre he creído que el desarrollo interno espiritual es necesario para una mayor felicidad humana y para incrementar nuestra capacidad para beneficiar a otros. En consecuencia, estoy feliz de esta larga asociación con los teósofos y de enterarme sobre la Edición del Centenario: La Voz del Silencio, que se producirá este año. Creo que este libro ha influenciado a muchos buscadores y aspirantes sinceros con la sabiduría y compasión del Sendero del Bodhisattva. Doy una calurosa bienvenida a esta Edición Centenario y confío en que beneficiará a muchos más. El XIVvo. Dalai Lama, Abril 26 de 1989".

A continuación de este prefacio de la edición centenario, sigue un mensaje del 9no. Panchen Lama (1883-1933), que escribió para "La voz del Silencio" publicada en inglés en 1927 por una Sociedad Chino Buddhista de Investigación en Beijing. El mensaje, o sutra, como lo llama el buddhismo, fue escrito en la caligrafía del Panchen Lama en tibetano.  El sutra fue compuesto y escrito en caracteres tibetanos por el 9no. Panchen Lama y se incluyó a su pedido en la edición de China, Beijing de 1927 de "La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky". 

El prólogo de la edición de 1927 establece que la edición fue impresa por solicitud del Panchen Lama y que su grupo, junto con varios eruditos chinos, verificó la traducción de Madame Blavatsky de las palabras tibetanas. El prefacio también menciona que ella estudió durante varios años en Tashilunpo y conocía previamente muy bien al Panchen Lama.

Traducción:

"Todos los seres desean la liberación de la miseria. Busca, por tanto, las causas de la miseria y bórralas.  Al entrar al sendero se logra la liberación de la miseria.  Exhorta entonces, a todos los seres a entrar al sendero".

Sylvia Cranston


domingo, abril 16, 2017

Dar para Recibir

Recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo desde alguno de los dos polos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.

El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia. Y esta interacción opera a través de la ley del dar. Puesto que nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un intercambio constante y dinámico, frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular, comienza a coagularse y a estancarse. Por ello, debemos dar y recibir para mantener circulando permanentemente la riqueza y la afluencia – o cualquier cosa que deseemos en la vida.

La palabra “afluencia” viene de la raíz latina affluére (es decir, “fluir hacia”), y significa “fluir en abundancia”. El dinero realmente es un símbolo de la energía vital que intercambiamos y de la energía vital que utilizamos como consecuencia del servicio que le prestamos al universo. Al dinero, también se le llama moneda “corriente”, nombre que refleja igualmente la naturaleza fluida de la energía. La palabra “corriente” viene del latín currére que significa “correr” o “fluir”.

Por lo tanto, si impedimos la circulación del dinero -si nuestra única intención es acapararlo y aferrarnos a él-, impediremos también, que éste vuelva a circular en nuestra vida, puesto que el dinero es energía vital. Para que esa energía fluya constantemente hacia nosotros, debemos mantenerla en circulación. Al igual que un río, el dinero debe mantenerse en movimiento o, de lo contrario, comienza a estancarse, a obstruir, a sofocar y a estrangular su propia fuerza vital. La circulación lo mantiene vivo y vital.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo desde alguno de los dos polos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.

En toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil. A través de su acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material.

Cuanto más demos, más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena recibirse. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regañadientes, no hay energía detrás de nuestro acto de dar.

La Magia de la Intención

Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por lo tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso, el acto de dar debe ser alegre; la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.

En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos alegría, demos alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. Es decir, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean. Este principio funciona igualmente bien para las personas, las empresas, las sociedades y las naciones. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo las cosas buenas de la vida.

Incluso, la sola idea de dar, el simple deseo o una sencilla oración tienen el poder de afectar a los demás. Esto se debe a que nuestro cuerpo, reducido a su estado esencial, es un haz individual de energía e información en medio de un universo de energía e información. Somos haces individuales de conciencia en medio de un universo consciente. La palabra “conciencia” implica mucho más que energía e información -implica una energía y una información que viven en forma de pensamiento. Por lo tanto, somos haces de pensamiento en medio de un universo pensante. Y el pensamiento tiene el poder de transformar.

La vida es la danza eterna de la conciencia, que se manifiesta como un intercambio dinámico de impulsos de inteligencia entre el microcosmos y el macrocosmos, entre el cuerpo humano y el cuerpo universal, entre la mente humana y la mente cósmica. Cuando aprendemos a dar aquello que buscamos, activamos esa danza y su coreografía con un movimiento exquisito, enérgico y vital, que constituye el palpitar eterno de la vida.


Dar en la Vida Diaria

La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar -de iniciar todo el proceso de circulación- es tomando la decisión de que cada vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo. No es necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración. En realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales. Obsequios como interesarse, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.

Una de las cosas que me enseñaron cuando era niño, y que también les he enseñado a mis hijos, es nunca visitar a alguien sin llevarle algo; no visitemos nunca a nadie sin llevarle un regalo. Sin embargo, uno podría preguntarse: “¿Cómo puedo hacerles regalos a los demás si ahora ni siquiera tengo suficiente para mí?” Podemos regalar una flor, una sola flor. Podemos llevar una nota o una tarjeta que exprese algo sobre nuestros sentimientos hacia la persona a quien visitamos. Podemos llevar un elogio. Podemos llevar una oración.

Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo. Cuanto más demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley. Y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad de dar.

Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos naturalmente prósperos, porque la naturaleza satisface todas las necesidades y deseos. No nos falta nada, porque nuestra naturaleza esencial es la potencialidad pura, las posibilidades infinitas. Por consiguiente, debemos saber que ya somos intrínsecamente ricos, independiente de cuánto dinero tengamos, porque la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura, es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluidos la alegría, el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de estas cosas primero -no solamente para nosotros mismos, sino para los demás-, todo el resto nos llegará espontáneamente.

Cómo Aplicar la Ley del Dar

Pondré a funcionar la ley del dar comprometiéndome a hacer lo siguiente:

1. Llevaré un presente a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración. Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuentre, para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.

2. Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno. También estaré abierto a recibir de los demás, ya sea un regalo material, un elogio o una oración.

3. Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia, dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.

Deepak Chopra
Las siete leyes espirituales del éxito

viernes, abril 14, 2017

Los Archivo Akáshicos


El Archivo Akáshico es algo que nos concierne a todos y a cada uno de los que han sido. Con el Archivo Akáshico podemos viajar hacia atrás a lo largo del camino de la historia; ver todo cuanto ha sucedido, no tan sólo en este mundo, sino también en otros mundos; porque hoy los científicos han llegado a corroborar lo que los ocultistas han conocido desde siempre; que existen otros mundos ocupados por otras personas, no necesariamente humanas, pero que son, sin embargo, seres sensibles.

Antes de hablar extensamente sobre los Archivos Akáshicos debemos conocer algunas cosas sobre la naturaleza de la energía o materia. La materia, como ya hemos dicho, es indestructible, marcha desde la eternidad.  Las ondas eléctri­cas son indestructibles.   Con el tiempo, los hombres de ciencia descubrirán que el hombre posee otros sentidos y otras capacidades. Pero esto, por ahora, todavía no puede ser descubierto por los hombres de ciencia porque los procedimientos científicos van lentamente y no siempre resultan sencillos. Hemos dicho que las ondas son indestructibles.

Considere­mos el proceso de las ondas de luz. La luz nos llega de los más distantes cuerpos celestes más remotos de nosotros. Los más grandes telescopios de la Tierra van escudriñando por el espacio, en otras palabras, van captando luz de enor­mes distancias de la Tierra. Algunos de los cuerpos celestes que nos mandan luz, la emiten desde mucho antes que nuestro mundo, o que nuestro universo, gozasen de existencia. 

La luz, también se emplea como medida del tiempo o del espacio. Los astrónomos nos hablan de «años-luz», y hemos de decir, llegados a este punto, que esta luz, venida de un mundo muy distante, seguirá su viaje cuando éste en que vivimos haya cesado de existir; de manera que estamos for­mando, en nuestra percepción, un cuadro de cosas que ya no son y alguna de ellas hace largos años que ya no existen. 

Supongamos que disponemos de un telescopio de un tipo jamás imaginado con el cual podemos contemplar perfectamente la superficie de la Tierra inter­pretando los rayos que nos llegan allí ; entonces podremos ver la vida como era en el antiguo Egipto y los bárbaros del Oeste, cuyos indígenas iban cubiertos de barro, o todavía menos, mientras en la China descubriríamos una civilización perfectamente avanzada, tan distinta de la que allí reina en nuestros días.

 En el plazo de una existencia humana no se nota gran diferencia; pero, en un período de mil años, las diferencias se nos harían visibles. Ahora, en realidad, nos hallamos sobre un mundo lleno de las más notables limitaciones; ello es causa de que nos sea posible recibir impresiones únicamente dentro de una zona muy limitada de frecuencias.  

Uno de los más viejos sueños de la Humanidad ha sido el de poder disponer de «viajes a través del tiempo».  Estos sueños no pasan de ser meras concepciones fantásticas mien­tras existimos dentro de nuestra carne y sobre la Tierra; ya que la envoltura carnal nos limita de una manera triste; son nuestros cuerpos tan lamentablemente condicionados, y nues­tra necesidad de aprender sobre la Tierra, lo que nos ha im­plantado en nuestros ánimos tantas dudas e indecisiones, que antes de sentirnos convencidos necesitamos lo que llamamos «pruebas» el talento para descomponer una cosa en una serie de piezas para ver como funcionan y asegurarse de que no pueden funcionar de otro modo. 

Cuando llegaremos más allá de la Tierra y entraremos en el astral, o todavía más allá, los viajes a través del tiempo nos parecerán tan sencillos como el ir, en nuestro estado actual, al cinema o al teatro. Los Archivos Akáshicos, siguiendo adelante, son una forma de vibración, no necesariamente luminosa, porque compren­de igualmente que la luz, el sonido.

De una manera muy parecida si, sobre la Tierra, consegui­mos alguna vez moderar las ondas de los Archivos Akáshicos, seremos. capaces de presentar auténticas escenas históricas en la pantalla de la televisión. Y a los historiadores les va a dar un ataque cuando puedan ver que la historia, tal como va impresa en los libros, es falsa de pies a cabeza.

Los Archivos Akáshicos se forman de las vibraciones indestructibles que constituyen la suma total de los conocimientos humanos, que emana del mundo en muy parecida forma de la que se difunden los programas de la radio. Todo cuanto ha sucedido en este mundo, todavía existe en forma de vibra­ciones.  Cuando nosotros salimos de nuestro cuerpo, no nece­sitamos ningún recurso especial para entender estas ondas; no empleamos artificio alguno para hacerlas más lentas; en saliendo de nuestro cuerpo, nuestro «receptor de ondas» se halla acelerado de una manera tal que, con práctica y entre­namiento, podemos ser receptivos de lo que llamamos Archi­vos Akáshicos.

Volvamos al problema de cómo superar la velocidad de la luz. Será más fácil, si olvidamos la luz por un momento, y tratamos, en su lugar, del sonido, porque éste es más lento y no nos precisan distancias tan considerables para calcular los resultados. Supongamos que estamos en un espacio abierto y de pronto escuchamos un avión a reacción a gran velo­cidad. Escuchamos el sonido, pero es inútil mirar hacia el punto de donde parece partir el sonido, ya que el reactor corre más que el sonido, y siendo así, el avión adelanta mucho a su propio sonido. 

El primer aviso que durante la segunda Guerra Mundial se tenía de la llegada de un pro­yectil-cohete, era el de la explosión y de la caída de los bloques de piedra, con los chillidos de los lesionados. Luego, cuando la polvareda empezaba a disiparse, llegaba el ruido del cohete por el espacio, aproximándose.  Esta alucinante experiencia se debía al hecho de que el cohete llevaba una velocidad mucho mayor que la del sonido que producía. Por eso, el cohete llevaba a cabo su trabajo destructor antes de que le anunciase su propio ruido por el espacio. 

Una persona puede hallarse situada sobre una colina, mirando un cañón que dispara, situado en la cumbre de otra colina. Dicha persona no podrá jamás percibir el ruido del proyectil cuando pasa exactamente por encima de su persona; el so­nido le llegará poco después, cuando el proyectil llega pri­mero y el sonido después, cuando el proyectil se va perdiendo en la distancia. Nadie ha muerto de ninguna bala que haya escuchado; porque primero llega el proyectil que su sonido. Por esto es tan asombroso en las guerras, contemplar a los hombres agachando la cabeza ante el sonido de una granada «que ya ha pasado». En realidad, si han escuchado el ruido, quiere decir que el proyectil ya ha pasado de largo.

El sonido es lento, en comparación con la luz o la mirada. Puestos de pie en la cumbre de esta colina podemos ver un cañón cuando lo disparan; primero percibiremos una llamarada en su boca, y mucho más tarde — depende de la distancia a la que estemos de la pieza de artillería —, nos llega el ruido de la granada, pasando por encima de nuestra cabeza. Podemos distinguir, a lo lejos, un hombre derribando un árbol; el hombre estará a una cierta distancia de nosotros; veremos el hacha golpeando el tronco, y un momento más tarde percibiremos el ruido de la herramienta. Es ésta una experiencia que casi todos habremos tenido

Los Archivos Akáshicos contienen el testimonio de todo cuanto ha sucedido en el mundo.

Los diversos mundos tienen, cada cual, sus Archivos Akáshicos, del mismo modo que cada país posee sus propios programas de radio. Todos aquellos que poseen conocimientos suficientes, pueden sin­cronizar con el Archivo Akáshico de cada mundo; no tan sólo del suyo propio, y se pueden enterar de los acontecimien­tos históricos y de las falsificaciones contenidas en los libros de la historia. Pero, en los Archivos Akáshicos, hay algo más que un recurso para satisfacer la propia y vana curio­sidad. Podemos consultarlos y ver cómo fracasaron nuestros planes personales. Cuando morimos para este mundo, vamos a otro plano de existencia, dentro de la cual todos tienen que verse cara a cara con las propias obras; lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, debiendo hacerlo.

Veremos el conjunto de nuestras vidas, con la velocidad del pensamiento.

Lo ve­remos a través de los Archivos Akáshicos, y no sólo desde el momento que lleváramos las cosas a la práctica, sino desde aquellos momentos antes de nacer, en los cuales planeamos cómo y dónde habríamos nacido. Entonces, con estos cono­cimientos y habiendo visto nuestros errores, planearemos otra vez y volveremos a intentar otra existencia, exactamente como un niño, en la escuela, viendo sus equivocaciones en las respuestas escritas

Lobsang Rampa

sábado, abril 01, 2017

Si quieres cambiar cambia lo que crees


Una creencia es el sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación personal que consideramos verdadera. Las creencias, que en muchos casos son subconscientes, afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las cosas y situaciones que nos rodean.  Las creencias son una fuerza muy poderosa dentro de nuestra conducta. Es bien sabido que si alguien realmente cree que puede hacer algo, lo hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo por grande que éste sea logrará convercerlo de que se puede realizar.  Como por ejemplo sanar de una enfermedad incurable.

Muchas personas tienden a pensar que la totalidad de sus creencias son universalmente ciertas y esperan que los demás las compartan. No se dan cuenta que el sistema de creencias y valores es algo exclusivamente personal y en muchos casos muy diferente del de los demás. Nosotros no vivimos la realidad en si, sino una elaboración mental de la misma. Lo que hace que la vida sea un constante manantial de esperanza y ricas alternativas o una inevitable fuente de sufrimiento. 


Lo que vivimos tal como lo vivimos, depende más de la representación y elaboración de nuestro mapa mental, que del territorio "real" en sí. Por lo tanto el mapa no es el territorio.Creencias sobre la causa: Puedes tener creencias acerca de lo que causa algo. ¿Cuál es la causa de que no consiga perder peso?.¿Cuál es la causa de que siempre me dejen?. ¿Cuál es la causa de que nunca tenga dinero? ¿Cuál es la causa de que me echen de los trabajos?


La respuesta primera es la primera creencia.  Por ej. En la primera pregunta podrías contestar: "Porque mi familia es propensa a engordar". La palabra "porque" (explícita o implicita) suele indicar una creencia sobre la causa.>Un "yo no voy a poder" "va a a ser difícil" "lo intentaré pero", está lanzando fuera de mi una energía, que va a materializarse en un acto muy concreto. Va a convertir en realidad lo que he dicho, y de nuevo podré ralentizar y comprender que lo que he pensado, se ha convertido en palabra, y la palabra se ha convertido en materilización. Lo que pienso, lo que digo y lo que hago, está siendo la semilla de lo que voy a recoger. 



 Es importante tomar conciencia, porque eso puede cambiar nuestra vida. A través de nuestro sistema de creencias y valores damos significado y coherencia a nuestro modelo del mundo, al que estamos profundamente vinculados. Cuestionar una de nuestras creencias puede desestabilizar todo el sistema al afectar a aquellas otras que se derivan o están relacionadas con ella. Esta es la razón por la que somos muy reacios, en muchas ocasiones, a modificar alguna de nuestras creencias.  

Las creencias se forman a partir de ideas que confirmamos o creemos confirmar a través de nuestras experiencias personales.  Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente, nuestra mente elimina o no tiene en cuenta las experiencias que no encajan  con ellas.   Nuestras creencias pueden moldear, influir e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito.

Son ideas que en un momento determinado llegaron a nosotros. Las creencias se han ido formando, ocupando un espacio, una energía, se han ido materializando dentro de nuestros conceptos más arraigados. Vienen a partir de lo que nos han dicho, de lo que hemos vivido, son maneras que nosotros creemos tener y ser, y que vienen más de otras personas, educadores, padres, experiencias de nuestros padres, por los medios de comunicación o en el momento que algo nos ha sucedido muy fuerte y se ha producido una impregnación en nuestro consciente o en nuestro inconsciente. 

Creencias a veces escondidas en nuestro inconsciente, y que están teniendo una repercusión extraordinaria en nuestras vida, y es dificil acceder a ellas . Para conseguir un pleno control de nuestra vida, debemos conocer cuáles son nuestras creencias esenciales, cambiar aquellas que nos estan limitando y resolver los conflictos que pueden existir entre distintas creencias.  Cuando somos capaces de ver nuestras sombras y aceptar nuestras partes somos capaces de poner luz a nuestro camino. Es importante conocer nuestras creencias. Yo creo algo con respecto a lo que oigo, veo, vivo, hago. Yo puedo decir las mismas palabras a muchas personas, y cada una entender cosas distintas, porque cada uno tenemos creencias distintas.

¿Cómo se forman?

La creencia tiene que ver con la educación, y la primera infancia, donde nos enamoramos de nuestros padres, y hemos creido practicamente todo lo que ellos nos han dicho. Que yo era buena o mala, que es difícil comunicarse con los demás, que los hombres no lloran, que la enfermedad es sufrimiento y culpa... No sólo lo que hemos oido, sino de lo que hemos visto. 


Si yo tengo dentro de mi una creencia de "La vida es dura", de alguna forma yo estoy materializando o buscando en la vida dureza. Yo voy a convertir mi vida en algo dificil, porque debajo hay una creencia. Si tu crees que la vida es dura, tu vida es dura. No te vas a encontrar gente con esta creencia y que su vida sea fácil. Uno va llevando a la práctica lo que cree.

Las creencias se han formado en nuestra primera etapa. Si a ti te han dicho de pequeño "tu no vales" y resulta que de mayor te echan de los trabajos, hay debajo una creencia de que no vales o no mereces, y ahí está el origen de que nos relacionemos con personas que nos confirman y vienen a ratificar lo que tu has creido.


Clases de Creencias:  

Creencias sobre el significado:  Se pueden tener creencias sobre el significado. ¿Qué significa que tenga una persona cáncer?.¿Qué significa que los hombres me dejen? ¿Qué significa que me echen de los trabajos? ¿Qué significa que nunca tenga dinero?. Acaso puede significar que no valgo, o que la vida es dura. Que eres una mala persona y mereces castigo o que debes introducir cambios en tu forma de vivir. Lo que tu respondas es otra creencia que estás teniendo.


Creencias de identidad u origen: Las creencias sobre la identidad engloban causa, significado y límites Cuando tu cambias tus creencias acerca de tu identidad, te conviertes de algún modo en una persona distinta. Como ejemplo de creencia limitadora sería : No valgo nada, no merezco tener éxito o si obtengo lo que quiero perderé algo. 

No es lo mismo creer que no soy capaz de sobresalir en una materia que creer que soy tonto. No es lo mismo decir: No soy capaz de controlarme con la bebida, que decir Soy alcoholico y siempre seré alcoholico. Cualquier cosa que asumamos como parte de nuestra identidad comenzará a ejercer un impacto muy profundo en nosotros.

Creencias limitadoras: Se formulan con un lenguaje característico que tiene que ver con lo que la persona puede o no puede hacer, debe o no debe hacer y debería o no debería hacer, o cuando te dicen "yo soy así", "tengo pésima ortografía", "soy una persona obesa". Estas afirmaciones indican creencias de identidad, que limitan la idea que la persona tiene de sí misma y de lo que puede hacer para cambiar. También pueden expresarse como fenómeno de causa y efecto, con el lenguaje siguiente: "si.. entonces,," "si no rezo mis oraciones, seré castigado", "justo cuando empiezo a tener éxito, todo me va mal".

Cuando se pregunta: ¿Qué dice acerca de ti el hecho de que no hayas sido capaz de cambiar esto?", ¿Qué es lo que quieres, que te impide tenerlo?". A continuación se puede anclar la respuesta que se obtenga (una sensación de malestar, un vació mental., etc.) , y remontarse desde ahí hasta la experiencia que sentó los cimientos de la creencia.

Cuando se trabaja con una creencia sobre la identidad, o que es muy dolorosa, con frecuencia, la creencia se oculta tras cortinas de humo. Cuando la persona se queda nublada o confusa, justo en el momento en que se empieza a llegar a algo realmente importante, y siempre es el miedo. Debe enfrentarse con una creencia relacionada con su identidad, dolorosa o desagradable, y no quiere reconocerlo ni ante sí misma.  Tenemos que abrir esas cotinas para que entre la luz.


Abraham Maslow narra una anécdota: Un psiquiatra trataba a un hombre que creía ser un cadáver. Pese a todos los argumentos lógicos del psiquiatra, el hombre persistía en su creencia. Finalmente, en un destello de inspiración, el psiquiatra le preguntó: "¿Pueden sangrar los cadáveres?". El paciente respondió: ¡Eso es absurdo!. Los cadáveres no sangran". Tras pedirle permiso, el psiquiatra le pinchó el dedo con una aguja y extrajo una gota de sangre roja. El paciente quedó mirando el dedo, completamente atónito, y al cabo exclamó: "¡Qué me aspen! ¡Ahora resulta que los cadáveres sangran!"


Podemos cambiar desde el momento, que podemos localizar esos pensamientos que van contra nuestra propia libertad. Desde el momento que somos capaces de escuchar cuando hablamos, y darnos cuenta, de que nos estamos dando cuenta de cómo hablamos, y cambiar la manera de hablar, y tomar conciencia de lo que lanzamos al mundo. Ahí está la paz, la de dentro ahacia afuera, y no de fuera hacia dentro, para que podamos ser lo que somos realmente, para lo que hemos sido enviados a esta planeta tierra, la paz entre lo que digo y lo que hago.


Las creencias "no puedo" son más difíciles de identificar que las "debería", porque la persona se está diciendo: "Si quiero hacerlo, pero es que no puedo". La persona parece ser perfectamente congruente (se lo parece sobre todo a ella misma), pero algo le impide hacer lo que quiere Por lo general, a la persona le parece que es saboteada desde el interior. Las creencias "no puedo" suelen proceder de huellas del pasado. improntas que son inconscientes.

Por ejemplo, creo que estar en mi peso es muy dificil. Empezaremos a hacernos una serie de preguntas.  ¿Qué ocurriría si volvieras a ser esbelta? ¿Qué te lo impide? ¿Qué dice acerca de ti el el hecho de que no hayas sido capaz? ¿de dónde viene? ¿dónde lo he aprendido? ¿dónde lo he visto? ¿cómo se materializa en mi vida? ¿cómo lo provoco? ¿cómo lo busco?, ¿qué te dijeron en tu infancia? ¿qué escuchaste decir a tus padres o seres cercanos sobre ti? ¿qué creencias adoptaste como tuyas? ¿qué ideas tenían otros de ti y te creíste?. 

En resumen las creencias pueden ser de significado, de identidad y de causa. Pueden referirse al mundo exterior, incluyendo a las demás personas, o pueden tener que ver con su propio "yo" y su identidad.Las creencias son en gran medida procesos inconscientes de pensamiento organizado. Puesto que son principalmente inconscientes, resultan difíciles de identificar. Es un trabajo del diaro vivir, una contante observacion de si mismo para descubrirnos y saber quienes realmente somos para producir los cambio necesarios con esfuerzon concientes que nos lleven a ser armoniosos, plenos de alegia de vivir y en paz con nosotros mismos y el mundo que nos rodea.


Fijate en cuantas oportunidades nos da la vida en un momento determinado, en un segundo pueden cambiar la dirección de los acontecimientos. Esos ligeros movimientos son como las maniobras cortas en la conducción de un coche, vas con un volante recto, pero si lo mueves minimamente vas a otro lugar. Quien puede cambiar sus creencias puede cambiar su destino. 

Ya es hora de despertar a tu grandeza. Ya es hora de parar de vivir una vida muy por debajo de lo que te mereces. Ya es hora de eliminar las angustias que te hacen sufrir. Ya es hora de enfrentar tus creencias limitantes y el control inconsciente que están ejerciendo sobre ti.  Ya es hora de tener una vida plena. 


EJERCICIO:

Cierra los ojos. Respira profundamente. Y recuerda ahora una situación repetitiva de tu vida, de esas que por mucho que te lo propongas inmediatamente se repite, automáticamente tu actitud. Tu pensamiento, tu sentimiento. Puede ser una situación de miedo, rabia, frustración, resentimiento. Deja que te venga esa situación. Y localiza ahora cuál es el pensamiento que genera lo demás. Quizás te sientes sin poder para hacer algo en esa situación. Hay un "no puedo" o hay una expectativa de algo doloroso, desagradable. Algo como cristalizado, como si la vida se hubiese parado, y siempre fuera así.

Procura ahora encontrar un pensamiento distinto, como un rio que fluye, y que nunca es igual, que aquella persona por ejemplo, que no crees que jamás puede cambiar, verla distinta. Aquella situación que parece trabada, verla distinta. Aquella idea que está parada en el tiempo, que evolucione, que se transforme. Y ese pensamiento que causa esa parálisis, que causa esta situación trabada, adiestralo, quítalo del medio, y deja que surja una nueva visión, una nueva salida. Piensa en algo que tu creas que puedes hacer y compáralo con algo que te limita. Determina la diferencia.

A continuación, toma la creencia limitadora y hazla igual que la cosa que tu crees que puedes hacer. Si no puedes hacerlo porque algo te lo impide, averigua qué es. El propósito del ejercicio es conseguir que la limitación se vuelva más parecida a la creencia con plenitud de recursos. Consigue que la creencia que no crees se parezca lo más posible a la que si crees.


gemart.galeon.com/CREENCIAS.htm

domingo, marzo 26, 2017

Al niño no le se debe “meter” miedo


«¿Usted le tiene miedo a algo?»

¿Ha escuchado esto?

“No me gusta (!) pegarle ni regañarlo fuerte... yo lo hago obedecer por el miedo...”.

“El niño le debe tener miedo a algo”. Esto lo piensan algunas padres. Y los que no lo piensan, actúan: “A los niños desobedientes se los lleva el diablo”... “A los niños que se quedan en la calle hasta tarde les sale una bruja”... “Ahí viene el chucho y se lo va a llevar, por portarse mal”.

¡El miedo! El miedo es el compañero inseparable de la infancia y de la... neurosis. Al niño le “meten” miedo; lo coge solo y lo elabora por imitación usando su fantasía (de muy poca fuerza lógica).

Es propio del miedo, como emoción, el desorganizar y debilitar la mente; y, como sentimiento, el inhibir y crear timidez. Es el medio usual de controlar la conducta ajena: la adulta y la infantil. Pero es un medio dañino. Perjudica los nervios y engendra neurosis. Los niños no deberían sentir miedo.

Algunos adultos pueblan de miedos las cabezas de los pequeños. Y emplean para esto, distintas palabras y hasta acciones ingeniosas. El más corriente es el amedrentamiento verbal (“viene el coco”, “te coge el policía, o el enano, o el brujo”). En ocasiones le «objetiviza», y aparece de noche «el personaje especifico de su imaginacion. Errores en la Crianza de los Niños los fantasmas», para lo que (bromeando y en serio) usan, algunos adultos ignorantes, sábanas, calabazas y otros objetos «terrorífi cos». Y hasta han creado “la noche de las brujas”.

Más lento y muy efectivo es el amedrentamiento por el “método” de los cuentos, en los que intervienen el impecable castigo de Dios o de algún poder horrible, el infierno y otros “recursos”...La familia mal llevada facilita el “aprendizaje” del miedo. Parece que el niño presiente que su hogar y él están en peligro. También atemorizan las conversaciones referentes a aparecidos, espíritus que salen y muertos que resucitan. Y las buenas películas de terror. En síntesis: el miedo ronda al niño continuamente.

Los padres y el medio familiar casi siempre logran su propósito. Aquella linda criatura que nació con sus nervios equilibrados, al poco tiempo es un nervioso. Y sepa que no en todos los casos el miedo trae consigo la obediencia.  Pero a muchos pequeños los “prepara” para adoptar cualquier absurdo contra natura... Este funesto efecto —muerte de la resistencia biológica del niño ante el abuso— suele ir acompañado del acondicionamiento terrorífico a un objeto, situación o animal determinado: fobia a la rana, la lagartija, la araña, la oscuridad, la soledad...

La ciencia dice: “no le meta miedo al niño”. El adulto cómodo e ignorante usa el miedo para “rendir” la actividad, la energía del niño. Los padres que amedrenta a su hijos no saben lo que hacen. Por supuesto, algunos hombres se libran de los miedos contraídos en la infancia: luchan y triunfan. Pero la mayoría queda en mayor o menor grado psíquicamente perjudicado... Y este peligro no lo puede correr tranquilo ningún padre amante y un poco responsable.

No le meta miedo a su hijo, no deje que nadie lo amedrente. Edúquelo por la vía de la clara razón no de la torpe emoción. El miedo paraliza, limita, acobarda, es un enemigo de una vida plena y una mente sana.

Alfonso Bernal Del Riesgo
Errores en la Crianza de los Niños

viernes, marzo 17, 2017

El verdadero Templo esta en nuestro Corazón.


Os diré que la Verdad, aunque abstracta, es para mí la encarnación de mi particular Instructor, la personificación de mi Amador. Si entrarais en un templo y vierais las paredes y columnas desnudas y nada sino la cáscara externa, os parecería frío y sin vida, pues aunque en un Templo haya cierto sentido de belleza estética y magnificencia, también necesitáis la imagen de vuestra creación. Todos tenemos un templo, pero cada cual ha de crear la Imagen, la Belleza en cuyo torno podamos manifestar nuestro amor y devoción; porque si mantenemos el Templo vacío, como la mayoría de nosotros hacemos, no podremos crear.

Por adoración, por amor, por devoción creamos y damos vida al templo. Y este templo es para mí el corazón. Si colocáis en vuestro corazón a Quien es la Personificación del Amor y la Verdad, si lo creáis allí con vuestras propias manos, con vuestra mente y emociones, en vez de un corazón frío, abstracto y distraído, lo tendréis sincero, vivido y radiante. Tal es la Verdad. Y debemos considerar que este Templo, sin la vitalidad, sin la vida, sin la energética influencia de dicha imagen, sería rígido, frío y triste, mientras que si allí tenéis a Él, llegaréis a ser parte de Él y os identificaréis con Él. Sois vosotros el templo externo, y en vuestro interior arde lo Eternal, el Santo de los Santos, adonde podáis fácilmente ir a adorar, lejos del mundo, lejos de todo trastorno y tribulación.

Pero primero habéis de embellecer el templo. Habéis de hacer perfecto, fuerte y realmente hermoso este templo, que es vuestro cuerpo físico. Todo gesto, todo movimiento, toda actitud, tanto en tiempo de bienestar como de angustia, a cada hora y momento del día deben ser refinados y bellos y representar el templo en que mora la Eternidad. Por lo tanto, debéis tener este cuerpo absolutamente limpio, hermoso y radiante, de modo que Él que está en vuestro corazón pueda manifestarse por medio de vuestras expresiones físicas. No creo que sepáis bien del todo que la cultura de la mente y de las emociones influye en el refinamiento del cuerpo. Sin cultura ni refinamiento, el cuerpo es tosco, repulsivo y no representa en expresión externa a Quién tenéis en el interior.

Lo primero que habéis de recordar es que para colocar a Él en vuestro corazón debéis tener un tabernáculo apropiado, una conveniente morada. Entonces, con tal belleza física, con semejante nobleza mental y emocional lograréis verdadero gozo.

La mayoría de nosotros, si nos ponemos serios, perdemos el sentido del júbilo. La serenidad sin gozo, sin deleite, es casi siempre artificiosa y ha de evitarse. Pero si cultiváis la seriedad gozosa, dimanante de que tenéis a Él en vuestro corazón, como parte de vosotros mismos, entonces la seriedad será jubilosa en vez de tomar morbosas y toscas expresiones.  Cuando le veáis a Él, habéis de verle con júbilo y no con seriedad. Sólo podréis acercaros a Él cuando seáis verdaderamente felices, cuando estéis realmente iluminados y henchidos de gozo; no por medio de la seriedad religiosa ni de una melancólica idea de la espiritualidad. Cuando estéis de veras gozosos y seáis realmente felices, morará Él en el entonces sagrado templo de vuestro corazón.

Ayer salí solo de paseo con deseos de recobrar mi peculiar jubilosidad que por un momento había perdido. Me esforcé inútilmente en llegar a cierta altura emocional y mental, pues no bastaron para ello mis esfuerzos.  Anhelé entonces alcanzar a mi Gurú, a mi Amador, a mi Genio, a mi fuente de Felicidad, y como anteriormente en la India, le vi; pero no cuando yo me esforzaba en verle, sino cuando ya sosegado había en mi interior un manantial de felicidad, le vi que llenaba el firmamento y las briznas de hierba; le vi en la altura toda del árbol; le vi en el guijarro; le vi por doquiera; le vi en mí mismo. Y así se llenó mi templo y estuvo completo mi Santo de los Santos. Yo era Él, y Él era yo, y esta era la Verdad para mí.

La Verdad abstracta nada vale hasta que os da el intenso gozo y devoción personal y el anhelo de crear no sólo en vuestro interior sino también alrededor de vosotros. Así como las aves cantan espontáneamente y por su propia complacencia, así debe venir la Verdad a llenar por espontáneo impulso vuestro templo; pero vosotros debéis proporcionar el material, debéis proporcionar las circunstancias, debéis suministrar el mármol en que esculpir la estatua. Y este mármol ha de ser el júbilo, la intensa dicha, la seriedad gozosa. No tengáis la grotesca seriedad adusta, hocicada, sino sed gozosamente serios, con la seriedad que os incite a solazaros, a ser nobles y felices. Debéis crear una imagen así en vuestro corazón, habéis de hacer Su templo de vuestra casa.

Cada día tengo una diferente Visión de mi Verdad. Ha de cambiar y alterarse incesantemente vuestra visión. Cuando tengáis el anhelo, la capacidad de henchiros de Su genio, de Su fuerza, de Su nobleza, entonces llegaréis a ser nobles y aprenderéis a reflejar Su divina originalidad. En Él están todas las fuentes de originalidad, todas las fuentes de belleza, todas las fuentes de creación; y todo intento de ser original, bello y creador valdrá muy poco si no sabemos ni podemos ponernos en contacto con la fuente de las cosas. Aunque tengáis verdeantes campos y luminosos cielos y apacible sosiego, debéis colocar en vuestro corazón esta esculpida imagen que habéis creado con vuestra mente y con vuestras propias manos.

Deseo forzar las puertas del templo de cada uno de vosotros para que entre el fulgor solar que os ayude a destruir lo horrible, a crear de nuevo, a reedificar, porque sólo así alcanzaréis la Verdad, sólo así mantendréis la Eternidad en vuestro templo, y cuando Él venga a cada uno de vosotros, como suele venir, morará con vosotros a condición de que seáis capaces de albergarlo en el templo de vuestro corazón, si tenéis la sabiduría de vivir con Él y no perder el fruto de tantos éxtasis, deliquios, anhelos, y angustias.

¡Cuán gozosos y felices seríais si desearais adorar en este santuario, ante este altar y poner en olvido todos los demás!

Así deseo mantener ante vosotros la idea del templo y de la imagen en su interior. Doquiera estéis, en casa o en la calle, en el recreo o en el trabajo, permaneceréis tranquilos y equilibrados por que Él se manifieste y este siempre con vosotros. 

¿Qué le importa al Dios interno que haya luchas y contiendas fuera del Templo? Mientras estéis tranquilos, mientras adoréis y estimuléis a otros a que adoren, mientras hagáis felices a otros, ¿Qué importa nada de lo demás? Cesan de afectaros las formalidades del culto externo y todos los intérpretes de Dios. Mientras poseáis esta gloria seréis felices; cuando bebáis en esta fuente seréis genios; crearéis y haréis felices a otros,  Para esto existimos.

Jiddu Krishnamurti en español
El Reino de la Felicidad
Capítulo 4 – El Templo del Corazón

jueves, marzo 09, 2017

Camino al SER interior


Usted debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de TENER, para poder SER plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Se debe sntir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no son sagradas la cosas, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte.
Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder SER plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que las cosas no son sagradas, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños. Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte.

Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Percibir la unión por la vida y, por consiguiente, renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades y SER, sin la ambición de alcanzar la meta reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

Ser feliz en el proceso de vivir cada día más sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se pueda, resulta tan satisfactorio que es difícil debilitarse por la preocupacion de lo que se logra.

Erich Fromm


jueves, febrero 23, 2017

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo



Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?  Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.

Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo es desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

PAULO COELHO
Los articulos y fotografias han sido tomados de la red. Si alguna persona considera afectado su derecho de autor le pido que tenga la amabilidad de escribirme al correo suspirosdeartemisa@gmail.com para que la publicacion sea retirada de inmediato