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viernes, junio 23, 2017

Recuerda esto : Recobra tu niñez.



Todo el mundo suspira por ello, pero nadie hace nada por recobrarla. 

¡todos suspiran por ello! la gente continúa diciendo que la infancia es un paraíso y los poetas siguen escribiendo poemas sobre la belleza de la infancia. ¿Quién te lo impide? ¡Recóbrala! Coge esta oportunidad y recóbrala.

Solo recordarla no te servirá do nada. ¿Por qué no volver a ella? ¿Por qué no ser de nuevo un niño? te digo que si eres capaz de volverte de nuevo un niño empezarás a crecer de una forma distinta. Por primera vez estarás realmente vivo. Y en el instante en que tienes ojos de niño, los sentidos de un niño vibrando con la vida, la vida al completo vibrará contigo. recuerda, es tu vibración la que necesita transformación. El mundo está siempre vibrando en éxtasis, solamente ocurre que tú no estás en sintonía con ello.

El problema no es con el mundo, es contigo: tú no estás en sintonía. El mundo está danzando, siempre en celebración, a cada instante está de fiesta. La fiesta prosigue por toda la eternidad, solamente ocurre que no estás sintonizado con ella. Te has separado de ella y te has vuelto muy serio, muy erudito, muy maduro. Estás cerrado.

¡Despréndete de este caparazón! Fluye de nuevo en la corriente de la vida. Cuando llegue la tormenta los árboles danzarán, tú también danzarás. cuando llegue la noche y todo esté oscuro, tú También te oscurecerás. Y por la mañana cuando el sol salga, déjalo que también salga dentro de ti. Sé como un niño y disfruta, sin pensar en el pasado.

Un niño nunca piensa en el pasado. en realidad no tiene pasado en el que pensar. Un niño no está preocupado por el futuro, no posee consciencia del tiempo. Vive totalmente despreocupado. Se mueve momento a momento y nunca se queda con algo incompleto. Cuando se enfada, se enfada y en su enfado le dirá a su madre, "No te quiero." Y no son sólo palabras, son la realidad. En verdad, en ese instante el siente una falta de amor total. Al instante siguiente se saldrá de él y se pondrá a reír y besará a su madre y le dirá , "te quiero." No hay contradicción. Son dos momentos diferentes. Odiaba totalmente y ahora ama totalmente. Fluye como un río, zigzagueando, pero esté donde esté, dondequiera que esté el río, él es total, fluye.

Durante estos días sé como un niño, total. Si odias, odia; si amas, ama; si te enfadas, enfádate, y si estás alegre , entonces está alegre y baila. No acarrees con nada del pasado. Permanece fiel al momento, no anheles el futuro. Durante estos ocho días, abandona el tiempo. ¡Abandona el tiempo!

Por eso es por lo que te digo que no seas serio, porque cuanto más serio eres, más consciente eres del tiempo. Un niño vive en la eternidad, no existe el tiempo para él. No se da ni cuenta de él. Estos ocho días serán una verdadera meditación si abandonas el tiempo. Vive momento a momento y sé auténtico con ello.

Sé travieso, espontaneo, muestra lo que sientes,  Será difícil, porque estás muy eststraurado. tienes una armadura a tu alrededor y es muy difícil el aflojarla, relajarla. No puedes bailar, no puedes cantar, no puedes simplemente saltar, no puedes ni gritar ni reír ni sonreír. Incluso aunque desees reír querrás antes tener algo de lo que reírte. Deberá haber alguna causa, solamente entonces serás capaz de llorar y sollozar.

Deja el conocimiento de lado, deja a un lado tu seriedad, sé absolutamente juguetón durante ocho días. No tienes nada que perder. Si no ganas nada, tampoco perderás nada. ¿Qué puedes perder siendo juguetón? pero te digo esto : nunca serás de nuevo el mismo.

Mi insistencia en comportarse como un niño se debe a esto : quiero llevarte de vuelta al mismo punto en que dejaste de crecer.

Ha habido un punto de tu infancia en el que dejaste de crecer y empezaste a ser falso. Puede que estuvieras enfadado, de mal humor, enojado y que tu madre o tu padre dijera, "¡No estés enfadado! ¡No es correcto!" eras natural, pero se creó una división y una elección se te presentó. Si hubieras seguido siendo natural nunca hubieras obtenido el amor de tus padres.

Durante estos días deseo devolverte al lugar en que empezaste ha ser "bueno" en vez de ser natural. Sé real para que recuperes tu infancia. será difícil porque tendrás que dejar de lado tus máscaras, tus rostros, tendrás que dejar de lado tu personalidad. pero recuerda, la esencia puede afirmarse solamente cuando la personalidad no está presente, porque tu personalidad se ha convertido en tu prisión. déjala a un lado. Será doloroso, pero vale la pena porque con ello renacerás. Y no hay renacimiento posible sin dolor. Si estás realmente decidido a renacer, entonces acepta el riesgo.

La Primera y la Ultima Libertad
Osho

domingo, junio 18, 2017

La coincidencias - Atención e Intención


Nada existiría, absolutamente nada, de no haber sido por una notable serie de coincidencias. Una vez leí un artículo en el que un físico describía el Big Bang que dio origen a nuestro Universo. En ese momento, el número de partículas que se crearon fue ligeramente mayor al número de antipartículas. Las partículas y las antipartículas chocaron y se aniquilaron entre sí llenando el Universo de fotones. Debido al desequilibrio inicial, hubo algunas partículas que sobrevivieron a la aniquilación, y éstas dieron origen a lo que conocemos como mundo material. Tú, yo y el resto del Universo —incluyendo estrellas y galaxias— somos restos del momento de la creación.

El número total del partículas que quedaron es de 10m (esto es, el número 1 seguido por 80 ceros). Si el número de partículas hubiera sido un poco mayor, las fuerzas gravitacionales hubieran forzado al joven Universo a colapsarse en sí mismo formando un enorme hoyo negro, lo que significa que no habría tú ni yo, estrellas ni galaxias. Si el número de partículas de materia hubiera sido un poco menor, el Universo se habría expandido tan rápidamente sin opción para que las galaxias se formaran como lo hicieron.

Los primeros átomos fueron de hidrógeno. Si la poderosa fuerza que sostiene el núcleo de un átomo hubiera sido un poco más débil, el deuterio —estado por el que atraviesa el hidrógeno antes de convertirse en helio— no habría existido y el Universo hubiera continuado siendo hidrógeno puro. Si, por otra parte, las fuerzas nucleares hubieran sido un poco más fuertes, todo el hidrógeno se habría quemado rápidamente, dejando a las estrellas sin combustible. Así pues, tal como las fuerzas gravitacionales necesitaban tener exactamente la fuerza que tuvieron, las fuerzas electromagnéticas que mantienen los electrones en su lugar, necesitaban ser exactamente como fueron, ni más fuertes ni mas débiles, para que las estrellas se convirtieran en supernovas y los elementos pesados se desarrollaran.

El proceso del carbono y del oxígeno, esenciales para el crecimiento de organismos biológicos, requirió y requiere muchas coincidencias desde el momento del Big Bang. El hecho de que tú y yo existamos, y que el Universo, las estrellas, las galaxias y los planetas existan, ¡es un suceso muy improbable! ¡Una absoluta coincidencia! Un milagro que se remonta al principio del tiempo.

De haber podido ver el Universo en un momento determinado de esa época, hubiera sido imposible distinguir el patrón general que estaba desarrollándose. Cuando las estrellas se estaban formando, no habríamos podido imaginar a los planetas, por no mencionar a las jirafas, las arañas, las aves y los humanos. Cuando el espermatozoide se unió al óvulo para crear al ser humano que eres ahora, nadie podía haber imaginado la increíble historia de tu vida, las fantásticas vicisitudes de tu pasado, las personas que conocerías, los hijos que tendrías, el amor que generarías, la huella que dejarías en este mundo. No obstante, aquí estás, una prueba viviente de los milagros cotidianos. El hecho de que no podamos ver los milagros como vemos los trucos de magia, con su gratificación instantánea, no significa que no estén ocurriendo. Muchos milagros necesitan tiempo para revelarse y poder ser apreciados.

Voy a contarte otro ejemplo de mi vida para ilustrar el funcionamiento pausado de la sincronicidad. Todo empezó cuando tenía diez u once años, un día en que mi padre nos llevó a mi hermano y a mí a ver un partido de criquet, entre la India y las Indias Occidentales. Los países del (Caribe tenían maravillosos jugadores de criquet; algunos podían lanzar la pelota a 95 millas por hora. Las Indias Occidentales estaban apaleando a India por cinco carreras, lo que es un desastre en criquet. Fue entonces que entraron en escena dos jóvenes jugadores. Para proteger su privacía, los llamaré Saleem y Mohán.

Estos jugadores eran sorprendentes. Refinaron el juego, defendieron cada pelota y anotaron «sixers» una y otra vez. Gracias a ellos, el equipo hindú ganó este juego imposible. Las celebraciones casi terminan en motín; la gente quemó los palos de criquet. Para mi hermano y para mi, estos dos jugadores se convirtieron en héroes. Todo lo que haciamos era soñar en el criquet Formamos un club de este deporte, y empezamos un. álbum de recortes para coleccionar información sobre Mohán y Saleem.

Cuarenta años después, en compañía de tres amigos viajaba por Australia. Era imposible tomar un taxi hacia el aeropuerto, porque estaban saturados debido a un partido de criquet entre los equipos de Australia y las Indias Occidentales. Tampoco siquiera podíamos rentar un auto porque todos estaban alquilados. Finalmente, el portero del hotel nos dijo que había una limusina que iba rumbo al aeropuerto; había otras personas en ella, pero estaban dispuestas a compartirla.

Nos sentimos afortunados por conseguir el aventón y nos subimos al vehículo. En él estaban una mujer llamada Kamla y un hombre. Durante el camino al aeropuerto escuchamos al chofer gritar una y otra vez, y nos preguntamos qué estaría ocurriendo. Nos dijo que las Indias Occidentales estaban vapuleando al equipo australiano. En ese momento mi mente se inundo totalmente con los recuerdos de aquel juego de mi infancia. Fue un sentimiento tan increíble que no pude evitar comentarlo con los demás pasajeros. Aunque había ocurrido varias décadas atrás, aún podía relatarlo con detalle.

Cuando finalmente llegamos a la taquilla del aeropuerto, el agente le dijo a Kamla que su vuelo estaba programado para el día siguiente. ¡Ella se había equivocado de fecha! Preguntó si había boletos para ese día, pero todos los vuelos estaban vendidos. Luego llamó a su hotel para reservar otra noche, pero éste también estaba lleno debido al juego de criquet. Nosotros le sugerimos que nos acompañara a Brisbane. Uno de mis amigos le habló de la combinación de improbabilidades, de que las coincidencias son pistas que nos indican la voluntad del Universo. Ella terminó subiéndose a nuestro vuelo. En el avión, un pasajero hindú que estaba sentado a mi izquierda, me reconoció y sacó un ejemplar de uno de mis libros, «Las siete leyes espirituales del éxito». Me pidió que se lo autografiara y yo le pregunté su nombre.

—Ramu —contestó.
—Bien, Ramu, ¿cómo te apellidas?
—Menon —contestó.
—No eres hijo de Mohán Menon, ¿o sí?
—Él contestó que sí.

¡Mohán Menon había sido mi héroe décadas atrás en ese partido de criquet! Hablé con Ramu durante más de dos horas. Estaba totalmente sobrecogido por la emoción. Para mí, era como estar hablando con el hijo de Babe Ruth. Le pregunté si jugaba criquet y me contestó que ya no, pero que en su momento había alternado con algunos excelentes jugadores. Cuando le pregunté con quiénes, él contestó: «Ravi Mehra». En ese momento, Kamla, que estaba sentada detrás de mí, hizo una exclamación. Ravi Mehra era su hermano. Cuando empezaron a hablar, resultó que cada uno tenía contactos de negocios que podían servir al otro y más tarde pudieron ayudarse de tal modo que ambos obtuvieron grandes ganancias. Y yo fui el afortunado catalizador que transformó las vidas de estos dos extraños a los que acababa de conocer. Cuarenta años después de ese partido de criquet, la compleja e impredecible red de relaciones dio origen a una serie de oportunidades inéditas.

Uno nunca sabe cómo y cuándo reaparecerá una experiencia; uno nunca sabe cuándo una coincidencia nos guiará a la oportunidad de nuestra vida.

Atención e intención

La conciencia organiza su actividad en respuesta a la atención y a la intención. Aquello en lo que pones tu atención se llena de energía; aquello de lo que apartas tu atención pierde fuerza. Por otro lado, la intención es la clave para la transformación, como ya vimos. Puede decirse que la atención activa el campo de energía y que la intención activa el campo de información, lo que da lugar a la transformación.

Cada vez que hablamos, transmitimos información a través de un campo de energía usando ondas sonoras. Cada vez que enviamos o recibimos un correo electrónico, utilizamos información y energía. La información está en las palabras que eliges y la energía es el impulso electromagnético que viaja por el ciberespacio. La información y la energía están inextricablemente unidas.

¿Has notado que cuando empiezas a prestar atención a una palabra, un color o un objeto en particular, suelen aparecer más frecuencia en tu entorno? Mi primer auto fue un Volkswagen Beetle. Yo nunca había prestado mucha atención a los autos, y rara vez había notado Volkswagens en la calle, pero después de que compré mi Beetle, empecé a verlos por todos lados. ¡Parecía que uno de cada tres autos era un Beetle convertible rojo! No es que estos autos estuvieran desempeñando un papel más importante en el Universo, pero mi atención hizo que cualquier cosa relacionada con ellos saltara a mi campo de atención.

Todos los días ocurren millones de cosas que jamás entran en nuestra mente consciente: sonidos de la calle, conversaciones de las personas que nos rodean, artículos del periódico que recorremos rápidamente con la vista, patrones en la ropa, colores de zapatos, aromas, texturas, sabores. Nuestra conciencia solo puede manejar una cantidad limitada de información, por lo que contamos con una atención selectiva.

Cualquier cosa en la que decidamos concentrar nuestra atención atravesará el sistema de filtración de la mente. Por ejemplo, imagina que estoy hablando contigo en una fiesta. Tú y yo tenemos una conversación interesante y el resto de la fiesta es sólo un murmullo de fondo. Entonces, algunas personas empiezan a hablar de ti en el otro extremo de la habitación y de un momento a otro empiezas a escuchar lo que están diciendo. El murmullo de la fiesta desaparece, y aunque yo esté junto a ti hablándote al oído, tú no me escuchas. Así de poderosa es la atención.

En el mundo físico contamos con muchas maneras diferentes de obtener información: periódicos, libros, televisión, radio, conversaciones por teléfono celular, radios de onda corta. Todas estas formas de explotar esa clase de información, y muchas otras, están a nuestra entera disposición. Sólo tenemos que sintonizarlas con nuestros sentidos: mirar, escuchar, sentir, oler y saborear el entorno que nos rodea. Pero si lo que queremos es explotar la información que está en el nivel del alma, necesitamos otra manera de obtenerla.

Normalmente no dirigimos nuestra atención hacia esa dimensión oculta, pero todo lo que ocurre en el mundo visible ahí tiene sus raíces. Todo está conectado con todo lo demás. En el mundo espiritual esas conexiones se hacen visibles, pero en el físico sólo las vislumbramos a través de las pistas que nos dan las coincidencias. Así como la atención genera energía, la intención permite la transformación de esa energía. La atención y la intención son las herramientas más poderosas del experto en espiritualidad. Son ellas las que atraen una determinada clase dé energía, y una determinada clase de información.

Así pues, mientras más atención prestes a las coincidencias, más atraerás otras coincidencias que te ayudarán a aclarar su significado. La atención prestada a las coincidencias atrae la energía y la pregunta «¿qué significa?» atrae la información. La respuesta puede llegarte como una cierta idea, un sentimiento intuitivo, un encuentro o una nueva relación. Puedes experimentar cuatro coincidencias aparentemente inconexas y comprender todo de repente, al ver el noticiero de la noche: «Ah, ¡eso es lo que significaban!» Mientras más atención prestes a las coincidencias y más te preguntes por su significado, más frecuentemente ocurrirán y más evidente será su significado. En el momento en que eres capaz de percibir e interpretar las coincidencias, tu camino hacia la realización salta a la vista.

Para la mayoría de las personas, el pasado reside sólo en la memoria y el futuro sólo en la imaginación. Sin embargo, en el nivel espiritual, el pasado, el futuro y todas las distintas probabilidades de la vida existen simultáneamente. Todo ocurre al miaño tiempo. Es como si estuviéramos reproduciendo un CD; el disco tiene 25 pistas, pero en este momento sólo estoy escuchando la número 1. Las demás pistas están en el disco en este mismo instante, sólo que no las estoy escuchando. Y si no soy consciente de ellas, puedo dar por hecho que no existen.

Si tuviera un reproductor de pistas de las experiencias de mi vida, podría escuchar el ayer, el hoy o el mañana con la misma facilidad. Las personas que están sintonizadas con el yo profundo pueden acceder a este ámbito profundo porque ese yo no está separado del Universo. Los budistas dicen que tu «yo» es un «inter-ser» que está interrelacionado con todo lo que existe. Eres una parte inseparable de la sopa cuántica del cosmos.

Deepak Chopra

SINCRO-DESTINO
Primera Parte
La Promesa del Potencial Ilimitado

domingo, junio 11, 2017

Las Coincidencias mensajes del Universo


Decir que las coincidencias son mensajes codificados provenientes de la inteligencia no circunscrita, plantea a la vida como una novela de misterio. Presta atención, busca pistas, descifra su significado y, al final, la verdad será revelada. En muchos sentidos, eso es exactamente lo que pasa. Después de todo, la vida es el misterio más grande.

Lo que hace que la vida sea misteriosa es que nuestro destino parece estar oculto para nosotros; sólo al final de la existencia estaremos en posición de mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. En retrospectiva, la historia de nuestra vida parece perfectamente lógica. Incluso ahora, en cualquier punto que te encuentres de tu vida, puedes mirar hacia atrás y ver con cuánta naturalidad ha fluido tu vida de un hito a otro, de un lugar o empleo a otro, de un conjunto de circunstancias a otro completamente diferente. Observa cuan sencillo pudo haber sido para ti, si hubieras sabido hacia dónde se conducía tu camino. La mayoría se pregunta: «¿Por qué me preocupaba tanto? ¿Por qué fui tan duro conmigo, con mis hijos?»

Si pudiéramos vivir en el nivel de la mente todo el tiempo no necesitaríamos esperar a ver en retrospectiva para conocer las grandes verdades de la vida. Las sabríamos de antemano. Participaríamos en la creación de la aventura de nuestra vida. El camino sería evidente y no necesitaríamos señales, pistas ni coincidencias. Sin embargo, la mayoría no vive en el nivel del alma. Por eso, lo único que puede mostrarnos la voluntad del Universo son las coincidencias.

Todos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La palabra misma describe perfectamente su significado: «co» significa con; «incidencia» significa suceso. Así pues, las coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que pasan al mismo tiempo. Como la experiencia de la coincidencia es universal, la mayoría tendemos a restarle importancia. Son momentos extraños de la vida que nos maravillan y olvidamos al poco tiempo.

Las coincidencias son mucho más que una fuente de diversión. Una coincidencia es una pista que nos indica la intención del espíritu universal y, como tal, es rica en significados. Algunas personas utilizan la frase «coincidencia significativa», al hablar de sucesos que ocurren al mismo tiempo y que tienen algún significado especial para quien los experimenta. Sin embargo, creo que la frase «coincidencia significativa» es redundante, pues todas las coincidencias los son. Si no fuera así, no existirían. El hecho mismo de que ocurran ya es significativo, sólo que a veces somos capaces de entender su significado y otras no.

¿Qué significan las coincidencias? La parte más profunda de tu ser lo sabe» pero hay que atraer ese conocimiento a la superficie. El significado no proviene de la coincidencia misma sino de ti, de la persona que la experimenta. De hecho, sin nuestra participación, ningún suceso tendría significado, el Universo entero carecería de significado.

Somos nosotros quienes damos significado a los acontecimientos y lo hacemos a través de la intención. Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños —intenciones— se manifiesten. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones.

Tener una intención es fácil, tan fácil como formular un deseo. Ser más espiritual es difícil. Muchas personas que se creen espirituales no se han sumergido aún en el vasto océano de la fuerza espiritual; más bien, nadan en la superficie alejadas de las profundidades de la experiencia universal.

Milagros en el mundo real

Los milagros son un fenómeno real. En todas las tradiciones se habla de milagros, pero cada una utiliza un lenguaje diferente. Decimos que un suceso es milagroso cuando el resultado deseado se manifiesta de manera sorprendente: queremos sanar de una terrible enfermedad, adquirir riquezas materiales o hallar nuestro objetivo. Cuando esto sucede, decimos que es milagroso. Alguien tiene una intención, un deseo o un pensamiento y entonces eso ocurre. Un milagro es un ejemplo dramático de lo que pasa cuando una persona es capaz de aprovechar el ámbito espiritual, y de aplicar una intención para manifestar su destino.

Las personas que no se interesan en la espiritualidad atribuyen esta clase de sucesos a la suerte. Creo que la suerte, al menos como normalmente la entendemos, no tiene nada que ver con esto. Lo que la mayoría llama suerte no es nada más ni nada menos que la aplicación de la sincronicidad en el cumplimento de nuestras intenciones. Luis Pasteur, el científico que descubrió que los microbios pueden provocar enfermedades, afirmó: «El azar favorece a la mente preparada». Esto puede trasladarse a una sencilla ecuación: «Oportunidad + Preparación = Buena suerte». A través de las lecciones del sincrodestino, es perfectamente posible adoptar un estado de ánimo que permita ver que en la vida existen momentos oportunos y que cuando los identificamos y aprovechamos, pueden cambiar todo. «Suerte» es la palabra que utilizamos en el mundo moderno para nombrar lo milagroso».

Así pues, sincronicidad, coincidencia significativa, milagro o buena suerte, son distintas formas de referirse al mismo fenómeno. Como hemos visto, la inteligencia del cuerpo se manifiesta a través de la coincidencia y la sincronicidad. También la inteligencia más amplia de la naturaleza y el ecosistema —la gran red de la vida— y la inteligencia fundamental del Universo.

Cuando empezamos a considerar las coincidencias como oportunidades, cada una adquiere significado. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para la creatividad. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para convertirte en la persona que el Universo quiere que seas. Esta es la verdad última del sincrodestino: la suma total del Universo está modificándose para crear tu destino personal. Para ello utiliza «conexiones no circunscritas y no causales».

¿Qué son las conexiones no causales? Si analizamos todos los sucesos inconexos de nuestra vida, todos tienen una historia entrelazada con un destino personal. No causal significa que los sucesos están relacionados entre sí, pero no por una, relación directa de causa y efecto, por lo menos en la superficie. Son no causales sin causa. Por ejemplo: ¿qué tiene que ver que Lady Mountbatten sugiriera los titulos posibles a mi padre como regalo de mi cumpleaños que difinieron mi vocacion,por el hecho de que yo leyera a Sinclair Lewis?, o que mi gran amigo Oppo me inspirara? No existe conexión excepto porque forman parte de mi historia individual, la cual me condujo a mi destino particular. Ninguno de estos acontecimientos provocó los demás. Lady Mountbatten no ordenó a mi padre que me diera un libro de Sinclair Lewis; sin embargo esos dos sucesos actuaron conjuntamente para moldear mi destino. Todos estaban conectados en un nivel más profundo.

Es imposible imaginar siquiera la complejidad de las fuerzas que están detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas. Existe una combinación de coincidencias; el ámbito no circunscrito teje la red del karma o destino, para crear la vida personal de cada individuo, tu vida o mi vida. La única razón por la que no experimentamos la sincronicidad en nuestra vida diaria es porque no vivimos desde el nivel en donde está ocurriendo. Normalmente percibimos sólo relaciones de causa y efecto: ésto causa eso, que causa esto otro, que causa aquello: trayectorias lineales. Sin embargo, debajo de la superficie ocurre algo más. Existe toda una red de conexiones, invisibles para nosotros. Cuando se hacen evidentes, vemos cómo nuestras intenciones están entretejidas en esta red, que es contextual, condicional, holística y rica, a diferencia de nuestra experiencia superficial.

Con frecuencia caemos en comportamientos rutinarios; seguimos los mismos patrones y actuamos de manera predecible, día tras día. Programamos nuestra mente y sólo continuamos poniendo un pie delante del otro. ¿Cómo podrían ocurrir milagros si simplemente marchamos mecánicamente por la vida, sin pensar ni estar conscientes? Las coincidencias son señalamientos en el camino que atraen nuestra atención hacia algo importante de nuestras vidas, atisbos de lo que ocurre más allá de las distracciones cotidianas. Podemos ignorar esas señales y seguir adelante o podemos prestarles atención y vivir el milagro que está esperándonos.

Cuando estaba concluyendo mi formación como médico, supe que me especializaría en neuroendocrinología, el estudio del funcionamiento de las sustancias químicas del cerebro. Desde entonces sabía que ése es un lugar donde la ciencia y la conciencia se tocan; quería explorarlo. Solicité una beca para estudiar con uno de los endocrinólogos más prominentes del mundo. Este respetado científico estaba realizando investigaciones dignas del premio Nobel y ansiaba poder aprender de él. Entre miles de solicitantes, fui uno de los seis elegidos para trabajar con él, ese año.  Poco después de que empezamos, percibí que su laboratorio tenía más que ver con la gratificación del ego que con la verdadera ciencia.

Los técnicos éramos tratados como máquinas y se esperaba que produjéramos trabajos de investigación en serie, listos para publicarse. Aquello era tedioso y frustrante. Era terrible y decepcionante trabajar con alguien tan famoso, tan respetado y sentirse tan desdichado como me sentía. Había asumido muy ilusionado el puesto, pero no hacía nada más que inyectar sustancias químicas a las ratas, todo el día. Cada mañana revisaba la sección de anuncios clasificados del periódico Boston Globe, consciente de mi desilusión pero pensando que el camino que estaba siguiendo era el único posible.

Recuerdo haber leído un pequeño anuncio de un puesto en la sala de emergencias de un hospital local. De hecho, cada mañana, cuando abría el periódico, veía ese pequeño anuncio. Aunque lo hojeara rápidamente, siempre lo abría en la misma página, en el mismo sitio. Lo veía e inmediatamente lo sacaba de mi mente. En el fondo me imaginaba a mí mismo trabajando en esa sala de emergencias y ayudando a las personas en vez de seguir inyectando ratas, pero mi sueño había sido obtener esa beca con el renombrado endocrinólogo.

Un día, ese endocrinólogo me trató de manera cruel y degradante. Discutimos y salí a la sala de espera para calmarme. Sobre la mesa estaba el Boston Globe abierto en la página del pequeño nuncio, ese mismo anuncio que había estado ignorando durante semanas. La coincidencia era demasiado evidente como para ignorarla. Todo cayó finalmente en su lugar. Supe que estaba en el lugar eqivocado haciendo las cosas equivocadas. Estaba harto de la rutina, del ego de ese endocrinólogo, de las ratas, del sentimiento de no estar haciendo lo que mi corazón quería hacer. Regresé a la oficina y renuncié. El endocrinólogo me siguió al estacionamiento gritando a los cuatro vientos que mi carrera estaba acabada, que él se encargaría de que nadie me contratara. Con su voz retumbando todavía en mis oídos, subí a mi auto, fui directamente a aquella pequeña sala de emergencia, solicité el puesto y empecé a trabajar ese mismo día.

Por primera vez pude tratar y ayudar a personas que realmente estaban sufriendo; por primera vez en mucho tiempo me sentí feliz. El anuncio del Boston Globe me había hecho señas durante semanas, pero las había ignorado. Finalmente me di cuenta de la coincidencia y pude cambiar mi destino. Aunque parecía que el trabajo de laboratorio era lo que había deseado toda mi vida, el hecho de prestar atención a esta coincidencia me permitió romper con mis patrones habituales. Era un mensaje sólo para mí, una señal personalizada. Todo lo que había hecho hasta ese momento eran preparativos para ese cambio. Algunos pensaron que la beca misma había sido un error, pero si no la hubiera obtenido tal vez no habría estado en Boston. Y si no hubiera estado trabajando en el laboratorio del endocrinólogo, tal vez no habría visto ese anuncio y nunca hubiera escuchado el llamado de mi corazón. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que esta parte de mi vida se desarrollara como lo ha hecho.

De acuerdo con un poema de Rumi, uno de mis literatos y filósofos favoritos,

 «ésta no es la realidad real. 
La realidad real está detrás del telón. 
En verdad no estamos aquí;
 ésta es nuestra sombra». 

Lo que experimentamos como realidad cotidiana es sólo una representación de sombras. Detrás del telón está un alma viviente, dinámica e inmortal, que está más allá del tiempo y el espacio. Si actuamos desde ese nivel, podemos influir conscientemente en nuestro destino. Esto ocurre a través de la sincronización de relaciones, aparentemente no causales, que dan forma a un destino. De aquí el sincrodestino. En el sincrodestino participamos conscientemente en la creación de nuestras vidas, por medio del entendimiento del mundo que está más allá de nuestros sentidos, el mundo del alma.

Deepak Chopra

SINCRO-DESTINO
La Promesa del Potencial Ilimitado



sábado, junio 03, 2017

La actitud Mental determina nuestro Bienestar


La experiencia del día a día nos de­muestra que el estado mental desempeña un papel muy importante en la experiencia cotidiana y el bienestar fí­sico y mental. Si una persona tiene una mente calmada y estable, esto influye sobre su actitud y su comportamien­to en relación con otras personas. En otras palabras, si al­guien es capaz de mantener un estado mental tranquilo, apacible y relajado, el entorno o las condiciones exter­nas sólo podrán afectarlo de una manera muy limitada.

Pero a quien viva en un estado mental de inquietud le re­sultará extremadamente difícil estar tranquilo o alegre incluso cuando se encuentre rodeado de las máximas co­modidades y los mejores amigos. Esto indica que nuestra actitud mental es un factor esencial a la hora de deter­minar nuestra experiencia de la alegría y la felicidad y, en consecuencia, nuestra buena salud.

Podemos decir que hay dos razones por las que es importante entender la naturaleza de la men­te. En primer lugar, porque hay una conexión muy ínti­ma entre la mente y el karma. En segundo lugar, porque nuestro estado mental desempeña un papel crucial en nuestra experiencia de la felicidad y el sufrimiento. Si la mente es tan importante, ¿qué es la mente, y cuál es su naturaleza?

Según los tantras, la naturaleza fundamental de la mente es esencialmente pura. Esta naturaleza impoluta es llamada técnicamente «luz clara». Las distintas emo­ciones aflictivas, como el deseo, el odio y los celos, son producto del condicionamiento. No son cualidades in­trínsecas de la mente, porque ésta puede ser limpiada de ellas.

Cuando esta naturaleza de luz clara de la mente queda velada, o no puede expresar su auténtica esencia debido al condicionamiento de las emociones y los pen­samientos aflictivos, se dice que la persona está atrapada en el ciclo de la existencia, el samsara. Pero cuando, apli­cando las técnicas y prácticas de meditación adecuadas, el individuo experimente de forma plena esta naturale­za de luz clara de la mente libre de la influencia y el con­dicionamiento de los estados aflictivos, habrá dado el primer paso por el camino de la iluminación y la verda­dera liberación.

Por ello, y desde el punto de vista budista, tanto las ataduras como la verdadera libertad dependen de los distintos estados de esta mente de luz clara, y el estado resultante que intentan alcanzar quienes meditan a tra­vés de la aplicación de las distintas técnicas meditativas es uno en el que esta naturaleza fundamental de la men­te se manifiesta en todo su potencial positivo, la ilumi­nación, o el estado de despertar que llamamos budidad.

En consecuencia, la comprensión de la luz clara de la mente es esencial en el contexto de la labor espiritual. En general, la mente puede ser definida como una entidad que tiene la naturaleza de la mera experien­cia, es decir, «claridad y conocimiento».

Es importante entender que cuando habla­mos de la mente, estamos hablando de una red alta­mente compleja de distintos acontecimientos y estados mentales. Las propiedades introspectivas de la mente, por ejemplo, nos permiten observar qué pensamientos se hallan presentes en ella en un momento dado, qué objetos contiene, qué clase de intenciones albergamos, etcétera.En un estado meditativo, por ejemplo, cuando cultivamos una sola orientación de la mente, aplicamos constantemente la facultad introspectiva de analizar si la atención mental está totalmente concentrada en el obje­to, si hay alguna laxitud presente y si nos hemos distraí­do. En esta situación estamos aplicando varios factores mentales, y no es como si una sola mente se examinase a sí misma. De hecho, lo que hacemos es aplicar varios ti­pos de factores mentales para examinarla.

La pregunta de si un solo estado mental puede ob­servarse y examinarse a sí mismo o no, ha sido muy importante y difícil de responder para la ciencia budista de la mente. Algunos pensadores budistas han mantenido que existe una facultad de la mente llamada «autocon­ciencia». Podría decirse que se trata de una facultad aperceptiva de la mente capaz de observarse a sí misma. De todas formas el tema ha sido muy debatido.

Quienes mantienen que existe tal facultad aperceptiva distinguen dos aspectos dentro del acontecimiento mental, o cog­nitivo. Uno de ellos es externo y está orientado hacia el objeto, en el sentido de que existe una dualidad de suje­to y objeto; mientras que el otro es de naturaleza intros­pectiva, y es dicha naturaleza la que permite que la men­te se observe a sí misma. La existencia de esta facultad aperceptiva de autoconocerse ha sido muy discutida, es­pecialmente por la escuela de pensamiento filosófico bu­dista de la Prasangika.

En nuestras experiencias cotidianas podemos obser­var que, especialmente al nivel más tosco, nuestra men­te está interrelacionada con los estados fisiológicos del cuerpo y depende de ellos. Al igual que nuestro estado mental, deprimido o alegre, afecta a nuestra salud física, nuestro estado físico también afecta a nuestra mente.

La literatura tántrica menciona varios centros de energía presentes en el cuerpo que creo pueden tener una cierta conexión con lo que algu­nos neurobiólogos llaman el segundo cerebro, el sistema inmunitario. Estos centros de energía desempeñan un papel esencial a la hora de incrementar o reducir los dis­tintos estados emocionales existentes en la mente.

La re­lación íntima entre la mente y el cuerpo, y la existencia de esos centros fisiológicos especiales en nuestro cuerpo, es lo que permite que los ejercicios físicos del yoga y la aplicación de técnicas especiales de meditación dirigidas a entrenar la mente puedan tener efectos positivos sobre la salud. Se ha demostrado, por ejemplo, que, aplicando las técnicas meditativas adecuadas, podemos controlar nuestra respiración y aumentar o disminuir nuestra tem­peratura corporal.Además, y de la misma manera en que podemos apli­car distintas técnicas meditativas durante el estado de vigilia, también, basándonos en el entendimiento de la sutil relación entre la mente y el cuerpo, podemos practicar distintos tipos de meditación mientras nos encon­tramos en los estados oníricos.

 La implicación del po­tencial de tales prácticas es que, a cierto nivel, es posible separar los niveles toscos de la conciencia de los crasos estados físicos y acceder a un nivel más sutil de la mente y el cuerpo. En otras palabras, podemos separar la men­te de la burda envoltura del cuerpo físico. Somos capa­ces, por ejemplo, de separar la mente del cuerpo duran­te el sueño y hacer algún trabajo extra que no podemos realizar con el cuerpo mundano.

Esto indica que existe un estrecho vínculo entre el cuerpo y la mente, y que pueden ser complementarios. Teniendo en cuenta todo esto, me alegro de que algu­nos científicos estén empezando a investigar la rela­ción mente/cuerpo y sus implicaciones para la com­prensión de la naturaleza del bienestar mental y físico. Mi viejo amigo el doctor Herbert Benson, mé­dico y profesor de medicina en la facultad de Medicina de Harvard, por ejemplo, ya lleva años experimentando con meditadores budistas tibetanos. Investigaciones similares están siendo llevadas a cabo en otros países. A juzgar por lo que hemos descubierto hasta el momen­to, creo que todavía queda mucho por hacer en el fu­turo.

A medida que los conocimientos que obtenemos de tales investigaciones vayan acumulándose, estoy seguro de que nuestra comprensión de la mente y el cuerpo, así como de la salud mental y física, se verá considerable­mente enriquecida. Ciertos estudiosos contemporáneos consideran que el budismo no es una religión sino una ciencia de la mente, y parece haber cierto fundamento para tal afirmación.

S.S. Dalai Lama
La dimensión Espiritual



martes, mayo 30, 2017

Tao Te Ching - El libro sagrado del Taoísmo


El Taoísmo es esencialmente una doctrina iniciática, que implica realizaciones en el orden metafísico, y no "místico" como algunos interpretes han traducido erróneamente. Por esta razón, y sin que esto signifique negar la existencia histórica de Lao Tzu, la doctrina taoísta se dirige mas hacia el mito y la cosmogonía que a la historia; por esto el simbolismo y las imágenes tienen mayor importancia que los hechos históricos en cuanto tales.

La leyenda de Lao Tzu y el origen del Tao Te Ching se relaciona entonces muy estrechamente con la comprensión profunda de la doctrina taoísta. En dicha leyenda Lao Tzu aparece en este mundo por nacimiento virginal. Su madre lo dio a luz bajo la sombra de un ciruelo, después de haber tragado un huevo en forma de pera. El embarazo duro setenta y dos años.  Lao nació como niño viejo, con cabello cano y rostro arrugado, y como tenia orejas mas grandes que lo normal se le dio el nombre de Li-Ar (orejas de ciruelo); luego tuvo el nombre de Li-Tan (orejas largas), el que fue sustituido después por sus seguidores por el de Lao Tzu (el viejo sabio).

La leyenda indica después varios viajes a distintos países de oriente y su vuelta a la China donde ejerció un cargo de funcionario en el estado de Chu. Pero termino bruscamente su carrera cuando subió sobre un carro conducido por un buey azul para alcanzar las fronteras del reino. Allí encontró a Yin-hi oficial gobernador del paso de Han-ku, hombre virtuoso que escondía su sabiduría. Yin-hi que había tenido una premonición de que iba a encontrarse con un gran sabio, luego de haber conversado con Lao Tzu le suplicó que pusiera por escrito su enseñanza.

Este seria el origen del Tao Te Ching, según la leyenda, en la que el libro aparece como una especie de testamento espiritual dejado por el sabio antes de pasar la frontera del Tíbet o de la India. Entre las numerosas implicaciones que el simbolismo de la leyenda nos ofrece, tenemos que considerar de manera especial, que 'la frontera del imperio", a la cual hay muchas alusiones en el texto, equivale a los limites o umbrales del mundo (entendiéndose este como el mundo humano y civilizado).

La leyenda se relaciona también estrechamente con la doctrina del "alma embrionaria", cuyo desarrollo depende únicamente de cada ser humano y de su manera de vivir siguiendo la voluntad del cielo, lo cual no implica ninguna revelación particular. Esta realización fue objeto de numerosas enseñanzas y practicas taoístas. La idea de la madre embrión está en evidente relación con la madre secreta y universal, que se halla en numerosos pasajes de nuestro texto. En cuanto al equilibrio necesario para el desarrollo del alma embrión este depende de un cultivo armónico entre el cuerpo y las varias almas (vital, mental, espiritual). La doctrina de las almas múltiples se deriva de la antigua enseñanza china.

Las remotas fuentes de la doctrina taoísta se hallan seguramente en los primeros desarrollos de la más antigua cultura china que toma su denominación del río amarillo (Hoang Ho) y de la gran llanura fertilizada por este río. Antes de su expansión hacia el norte y el oeste esta cultura de campesinos se manifestó con una asombrosa originalidad, y de ella salió la idea del Tao al parecer concebida primero como principio del orden universal impersonal, que en sus sucesivas elaboraciones metafísicos, sociales, políticas y morales, debía dar vida a todo el pensamiento chino, sea al de Confucio como al de Lao Tze.

La doctrina del Tao es entonces mucho más antigua que el Taoísmo propiamente dicho. La tabla publicada por Hsu-Ti-Shan indica como los brujos y los analistas que rodeaban al rey campesino contribuyeron cada uno por su lado, a su formación arcaica de acuerdo con sus investigaciones, las que tenían como denominador común las preocupaciones cósmicas puesto que su asesoramiento se refería a la confección del calendario, para asegurar la correspondencia armónica entre el ciclo de las estaciones y el ciclo de la vida agrícola y social.

Aunque señalando influjos recíprocos Hsu-Ti-Shan indica como antecedentes directos de la doctrina específicamente taoísta, la doctrina de los “brujos” del I Ching, la "escuela de los números", luego la doctrina de las artes mágicas, de los adivinos, de los astrónomos y astrólogos, la del Tao Te y las escuelas de Mo Tzu. Siguen la medicina, la higiene sexual, la escuela del calendario y la del Yin Yang, la doctrina de los cinco elementos y la de la inmortalidad. Todas ellas habrían confluido en la formación del taoísmo. Pero nos parece evidente que una línea más directa por cuanto se refiere a Lao Tzu y al taoísmo antiguo puede señalarse a partir del I Ching en las “escuelas” del Tao Te, la del Yin Yang y de la Inmortalidad. La idea de la armonía entre cielo y tierra y el hombre (por excelencia el rey) intermediario entre los dos, son principios comunes a toda la cultura china.

La doctrina del Yin Yang en el Tao Te Ching

La doctrina del Yin Yang es uno de los productos más geniales de la metafísica china, pero no siempre bien entendida por los interpretes occidentales. La unidad es concebida como Tai Ki, la monada, en ambos casos en el sentido metafísico y no matemático. La diada de los pitagóricos se asemeja algo al Yin Yang, pero no ha tenido ni la importancia, ni las aplicaciones sucesivas a todas las ciencias que se han producido en la cultura china debido a que a Grecia le faltaba un libro como el I Ching.

Se han registrado también analogías entre Lao y Heráclito, y estas no pueden negarse por cierto en lo que se refiere al uso constante de la paradoja, a una dialéctica subordinada a la metafísica, la que lleva siempre implícita la idea de una unidad superior. En este sentido el Logos heracliteo tiene cierto parecido con el Tao.  Como todos los pueblos dedicados a la agricultura, los chinos han atribuido una gran importancia a los ciclos astronómicos y a su influencia constante en la vida de la sociedad humana.

El periodo Yin durante el año corresponde al otoño y al invierno y durante el ciclo diario a la noche y a la luna. En este período no hay trabajo en el campo. La sociedad subsiste por las labores de las mujeres que tejen, que son activas en el hogar. El periodo Yang durante el año corresponde a la primavera y al verano, al día, al sol, al calor. Los hombres trabajan el campo. Yang corresponde al sexo fuerte.

Las antiguas canciones nupciales chinas celebran los “matrimonios” masivos que se efectuaban durante la primavera, cuando los jóvenes cruzaban a nado el río para unirse con las jóvenes y procrear.  Esta era la unión del Yin Yang. Para pensar en las fases de la luna primero hay que pensar en la luna; de esta manera primero hay la idea de un orden y luego de sus ritmos.  Así el Yin Yang es un principio metafísico y en forma subordinada: aspectos de la naturaleza del cosmos, de la especie humana, de los animales, de las plantas y hasta de las cosas, que no son concebidas como inanimadas porque llevan fuerzas Yin y Yang. Hay un orden de prioridad que se expresa así:

Tao
Yin Yang

y no Tao = Yin Yang.

Algo enigmática aparece la razón por la cual el Yin receptivo y obscuro antecede radicionalmente al Yang expansivo y luminoso.  Los sociólogos aducen una razón histórica y antropológica, la de que el régimen matriarcal habría sido anterior al patriarcal en la China arcaica y este hecho explicaría porque la tradición pone el Yin antes que el Yang.  Pensando en el alma-embrión, hay que tener en cuenta la anterioridad de la situación subterránea, oscura, de la semilla, del caos, del huevo, a la del árbol, del orden cósmico, de las aves y de los seres orgánicos.

Hay que considerar la idea de lo embrionario, en cuanto tiene en sí, en principio, toda la virtualidad de sus desarrollos futuros. Es sabido como esta idea es de suma importancia en el taoísmo y en su constante del retorno al caos primordial, que es una imagen de la unidad indistinta a partir de la cual se expandió el mundo mediante un movimiento en torbellino, que hizo que las cosas individuales (los diez mil seres) se desprendiesen en sus distintas combinaciones de Yin y de Yang.

De otro lado, no hay lector perspicaz de nuestro texto, que no vea la insistencia en los símbolos del Yin. Particularmente significativa en relación con el Te. Los confucianos - que conciben el Yin Yang con menor profundidad - sitúan el Yang en absoluta superioridad y le confieren también un rasgo de superioridad moral.  Es innegable que aunque nuestro texto se inspira en una noble afirmación de sabiduría, hay en él, algunos pasajes que pueden prestarse a practicas de magia. Quizá debido al influjo de lo que se ha propiamente denominado la “escuela del Yin Yang" (a la que se remonta la alquimia china) por lo menos en la redacción de Wang Pi (siglo II DC).

Hacer-no-haciendo (Wey-Wu-Wey)

Ofrecemos una explicación indispensable acerca de la expresión Wu-Wei: no-hacer, muy usada y que muchos occidentales poco perspicaces han interpretado como quietismo y pasividad.  Aquí podríamos citar aquel fragmento de Heráclito que se refiere al poder del niño y que puede confrontarse con los numerosos pasajes que nuestro texto ofrece acerca del niño. En verdad, es muy difícil para un hombre occidental moderno entender una doctrina de la acción como aquella del Wey-Wu-Wey (hacer-no-haciendo).

La idea taoísta es la de un retorno a la acción espontánea, como la del niño que juega únicamente por jugar, como la del viento que mueve los árboles, como la del riachuelo que corre.  La moderna psicología occidental ha notado en el hombre el prevalecer de la memoria de los hechos remotos y el remontarse a la niñez como a una "edad de oro", lo que explica también la predilección de los viejos hacia los niños y su mayor comprensión de la mentalidad infantil. Hechos cuya importancia no está desprovista de significado si se piensa en la experiencia de la vida que el anciano posee.

Los taoístas están aquí en oposición abierta y expresan su rechazo por los ideales confucianos y por la falacia de su manera de concebir la existencia humana, valorizando esencialmente la maduración racional y la experiencia como factores enteramente positivos. Rechazan además la imposición de las actitudes solemnes en el trato con los demás y con todos los convencionalismos fijados por el ritual que el niño desconoce. Esto nos aclara además las aparentes extravagancias y los modales de niños traviesos adoptados por los taoístas en los medios populares.

La conciencia "difusa", la visión abierta de los niños, cuya mente no esta todavía esclavizada por los prejuicios y los hábitos, es comparable a la actividad natural y puede relacionarse con otros famosos textos taoístas como aquel que afirma que el sol no necesita conciencia de dar la luz y el calor (la vida) a la tierra para darla; que el cielo manda la lluvia sin '”tener la intención" de beneficiar a la tierra, etc.

"El buen caminante no deja huellas" dice nuestro texto. Se trata de la acción impersonal, espontánea, que actúa como los fenómenos naturales. La conciencia del "yo" y la "referencia al yo" se adueña de la acción, la estropea y la malogra, porque la subordina - más o menos claramente - a sus propios fines.

La aceptación receptiva (y no pasiva) de la voluntad del cielo es la que está representada repetidamente en nuestro texto, mediante el símbolo del "valle" y "el espíritu del valle"; es la ley del sabio, y el actuar conforme a esta ley - sin tener en cuenta sus propios deseos o su propia voluntad - es el camino trazado por el cielo, es llegar al Tao, puesto que la ley de la tierra es el cielo y la ley del cielo es el Tao.

En la concepción de los taoístas, el hombre está rodeado de fuerzas que tienden a desvirtuar sus acciones y su conducta. No solamente el contacto con los hombres es contaminante, sino lo es también con las cosas, con los objetos que pueden servir de soporte a las "influencias errantes", fuerzas invisibles que el hombre profano desconoce pero que pueden determinarlo a asumir como propios, deseos y logros que provienen de estos influjos.

Así mismo, el taoísmo condena la autosuficiencia, la ley que uno se da a sí mismo, arbitrariamente, puesto que se fundamenta en la ignorancia de sus causas ocultas. Por eso, el verdadero sabio se presenta a los hombres como un mendigo, como un torpe, como un loco. Todo el convencionalismo social, hace que el sabio tome esta actitud de contra pie y se presente como envuelto en las fuerzas oscuras del Yin, templando la luz interior, como dice nuestro texto. Porque esa no es "su luz", sino la luz; no es "su gloria", sino la gloria.

Solo así puede ser el "valle del mundo" o el "cauce del mundo", solo así puede "estar en el centro" que es la posición polar; ser el inmóvil señor del movimiento, que todo lo dirige sin dirigirlo. Hacer-no-haciendo es "nutrirse en el seno de la madre" (cósmica) como dice el texto, lo que constituye su gloria suprema.

El Wu~Wei es entonces una doctrina de la acción.

Wu wei (en chino "No Acción"; tradicional: 無為; simplificado: 无为; pinyin: wúwéi ) describe un importante aspecto de la filosofía taoísta en el cual la forma más adecuada de enfrentarse a una situación es no actuar (forzar), si bien se hace mucho énfasis en la literatura taoísta que no es lo mismo no actuar que no hacer nada. También significa "sin esfuerzo" y "crecimiento" las plantas crecen por wu wei, es decir no hacen esfuerzos para crecer, simplemente lo hacen. El Wu Wei sería, pues, una forma natural de hacer las cosas, sin forzarlas con artificios que desvirtúen su armonía y principio. En la caligrafía Zen el Wu wei es representado como un círculo.

El Te que realiza este tipo de acción tiene su fundamentación en una ley que es aquella de las "acciones y reacciones concordantes". Esta ley tiene una indicación final que prohibe enseñarla a los profanos. Por lo que sabemos de fuentes taoístas orales, se trataría de uno de los pilares de la tradición taoísta y tiene una especial aplicación referida a la ley del movimiento. Puesto que la ley del mundo, en cuanto a su dinámica, es Yin Yang, ésta se aplica a los dos tipos de movimientos que al alternarse caracterizan la vida biológica y natural.

Al movimiento Yin = contracción, sigue el Yang = expansión y el continuum de la vida esta constituido por esta discontinuidad en cuanto es rítmica. Producir una contracción significa provocar una reacción expansiva. Según los taoístas, se trata de cosas que todo hombre profano sabe, pero a las que no se les da todo el alcance que tienen. Solamente tenemos que aclarar que el Te está esencialmente fundamentado en esta doctrina, teniendo en cuenta que el criterio ético no tiene nada que ver con ella.

“Que se quede el pez en la profundidad del agua", dice Lao Tzu. Porque es demasiado evidente que esta ley puede ser aplicada para conseguir fines no precisamente nobles.

La concepción del hombre en el taoísmo

El taoísmo ha impreso un sello particular a la concepción general del hombre que es propia de la China tradicional, o sea a aquella que tiene su origen común en el pensamiento arcaico. Entre las muchas triadas que existen en la tradición china una de ellas se refiere al hombre, situado entre el cielo (lo transcendente, lo espiritual) y la tierra (lo inmanente, lo material); siendo el hombre - como hijo del cielo y de la tierra - intermediario entre los dos, este rol es personificado por excelencia en el rey y luego por el emperador “hijo del cielo".

Esto está en cierta correspondencia con otra triada: cielo, tierra y centro (espacio intermediario) lo que corresponde a los "tres mundos" del cosmos religioso hindú y también a las tres pachas de la religión incaica. La concepción del hombre se halla relacionada con esta posición central; por eso el emperador al celebrar los grandes sacrificios, tenía que estar situado en el centro.  Si consideramos al taoísmo como una religión, tendríamos que clasificarlo entre las religiones del orden eterno del mundo en contraposición con aquellas que se fundamentan en la revelación histórica de Dios. Sería entonces una religión que pertenecería al mismo grupo en el cual se sitúan el hinduismo y el budismo.

Pero aunque el taoísmo debía tomar en un determinado momento la forma de una religión, todos reconocen que eso no proviene de su naturaleza propia, sino de un influjo posterior del budismo, única religión que apareció al principio de nuestra era en la China. Esto permitió al taoísmo influir notablemente en el budismo chino y especialmente en la escuela Chan, más conocida en occidente por la versión japonesa el budismo zen.

Pero el taoísmo - a pesar de sus características religiosas formales - no ha sido nunca una religión en el sentido propio del termino. Fue esencialmente una metafísica y un modo de vida en su aspecto mas elevado, y sus oscilaciones posteriores entre la metafísica, la alquimia y la magia, no le quitaron nunca su carácter esotérico, ni el prestigio de ciertos conocimientos secretos, del que gozo en la antigua aristocracia, así como en los estratos populares.

Onorio Ferrero.
Lima - 1972



domingo, mayo 28, 2017

Preguntas y Respuestas con Deepak Chopra


¿Tiene algún sentido tratar de cambiar el mundo?

Si no me gusta lo que me ocurre, no hay remedio externo, solo es posible un cambio en la conciencia interna. Todas las relaciones son un espejo. Aquellos a los que amamos y aquellos que no nos agradan, son espejos. A través del espejo de las relaciones podemos ampliar nuestra conciencia. 

Nos atraen las personas en las que encontramos rasgos que queremos tener en nosotros mismos. Y no nos gustan las personas que tienen rasgos que negamos en nosotros mismos. Al pasar a una conciencia más elevada a través de reconocer el espejo de las relaciones reconoceremos que la atención y la intención son los propulsores de la transformación. 


Aquello donde ponemos nuestra atención, existe. Aquello donde quitamos nuestra atención, desaparece. La atención se convierte en energía que crea las cosas y la intención se convierte en transformación. Estos son los dos aspectos de la conciencia que empleamos para manifestar. A medida que empezamos a hacer esto experimentamos la realización sin esfuerzo. No es nuestro trabajo cambiar la percepción o nivel espiritual de otros, pero si que podemos controlar nuestro propio progreso espiritual.

¿Estamos en el mundo o el mundo está en nosotros?

La experiencia habitual nos da la sensación de que existimos en el Universo, de que tú existes en algún lugar en el mundo. Eso es una mentira. La verdad es que todo el mundo existe en nosotros. El cuerpo y la mente existen en nosotros. El cuerpo, la mente y el mundo me ocurren. Tengo la mente y de la mente proyecto el cuerpo y del cuerpo proyecto el mundo. Es mi conciencia quien construye el mundo. 

Tú no estás ahí sino que estás en mi conciencia y yo estoy en tu conciencia. El lugar en el que yo estoy en tu conciencia y el lugar en el que tú estás en mi conciencia es el mismo lugar. No existes tú como un cuerpo físico allí fuera. Mi cerebro me permite verlo, pero mi cerebro no tiene una experiencia directa del mundo. Lo único que hace mi cerebro es responder a la electricidad, a lo químico, a las hormonas… y todo eso te crea a ti allí fuera. Pero tanto yo que te creo a ti como tú que me creas a mí, somos una conciencia que está experimentando con las formas y fenómenos.

O sea, que todo está conectado.

Cuando veas algo piensa: “eso está en mi. Esos árboles que están allí fuera son mis pulmones. Si ellos no respirasen yo no respiraría y si yo no respirase, ellos no respirarían”. La Tierra es nuestro cuerpo físico, la atmósfera es nuestra respiración, las aguas son nuestra circulación. No es cierto eso de que yo estoy aquí y el mundo está allí afuera. Tenemos un cuerpo personal y un cuerpo universal y los dos son nuestros, tanto uno como el otro. 

Cuando nos damos cuenta de que el mundo está en nosotros, tenemos con él una relación íntima. Además podemos tener un conocimiento íntimo del mundo, y a partir de este conocimiento alcanzamos la paz con el mundo. A partir de la paz reconocemos que el mundo, el universo, es un ser consciente. Es nuestro cuerpo extendido. Cuando somos tan íntimos con nuestro cuerpo extendido como lo somos con nuestro cuerpo personal nos habla, nos podemos comunicar. Cuando entramos en comunión como un ser conciente nos sorprende con dones en forma de sincronías y de coincidencias con significado.

¿Qué significa estar sano?

El bienestar incluye el aspecto físico, espiritual, económico, social, comunitario y medioambiental. Es una experiencia holística. No creo que podamos estar realmente bien si no está bien el organismo en su totalidad. Nos hemos de considerar parte del ecosistema y del medio ambiente. Si hay contaminación en la atmósfera, lo hay también en tu cuerpo porque se recicla en tus células. Hemos de cambiar nuestro enfoque respecto a nuestra comprensión de la salud. La salud es algo sagrado.

¿Hay una receta para ser feliz?

La felicidad tiene tres componentes. El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.

El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total. El restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien. Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

¿Ese 50% que hemos heredado de la infancia no lo podemos cambiar? ¿Qué hacemos con esas creencias que nos limitan?

Podemos cambiar las creencias que nos están limitando a través de la reflexión, es decir, cuestionar las creencias que nos limitan, y por supuesto la meditación. Tienes que preguntarte si esta creencia está basada en algo verdadero o no, y porqué pienso que es la verdad? ¿Podría ser que no sea la verdad? ¿Qué efecto tiene el apego a esta creencia? ¿Quién sería yo sin esta creencia? ¿Cuál es el opuesto de esta creencia, podría ser más verdadero? Esta es la base de las terapias cognitivas. Las creencias vienen de las religiones, las culturas, la historia, el adoctrinamiento social.

¿Cuál es la importancia de la belleza en nuestras vidas?

La belleza y el diseño son expresiones de la naturaleza. La belleza es lo que ve un artista cuando mira hacia dentro y luego echa la mirada hacia fuera y ve un reflejo de lo que está en el interior. Creo que en el futuro tenemos que combinar la belleza, el diseño y la creatividad con el comercio porque todo el comercio que hemos visto hasta ahora partía de la explotación. Los ricos explotaban a los pobres para crear negocio, y esto se está derrumbando ahora. El futuro del comercio reside en la justicia social, la eliminación de disparidades económicas, la sostenibilidad, resolución de conflictos y la belleza entendida como una expresión de la naturaleza. Esto creará una nueva economía en el futuro, ¡espero! Porque sino estamos acabados…

¿Crees que lo que hará que se produzca un cambio en el mundo será una revolución interior?

Es la única forma. No hay otra manera.

¿Cómo podemos conectar la mente con el corazón?

¡Ya están conectados! (risas)

¿Y cómo podemos recordarlo?

La meditación, la compasión, ayudar a los demás, todo esto nos reconecta. El budismo habla de cuatro cualidades: la amabilidad, la compasión, la alegría (de los éxitos propios y ajenos) y la paz mental. Cuando nutrimos estas cualidades en la consciencia, se reconectan el corazón y la mente.

¿Cuál es el secreto de la meditación?

La clave está en la constancia, practicar regularmente. Disciplina y diligencia. Pasar 20-30 minutos o más cada día, aunque no tengas ganas lo haces. Pronto tu cuerpo te lo empieza a pedir. Yo medito una hora y media temprano, cada mañana.

¿Qué nos pasa cuando morimos?

Lo que llamamos muerte no es más que un salto cuántico de la creatividad del ser. El universo se enciende y se apaga constantemente a nivel subatómico, a nivel molecular, a nivel de los órganos. El Universo se recrea en sí mismo, estamos constantemente muriendo para recrearnos. Si algún día tuviéramos éxito para conquistar la muerte el Universo se momificaría, se quedaría estático. Es a través de la muerte como el universo se actualiza y se renueva a sí mismo. Solamente hay unas células en nuestro cuerpo que no mueren: las células cancerígenas. Esas células han olvidado como morir. Si entendemos la muerte entenderemos la vida. La muerte es el apagado y el nacimiento, el encendido. Por cada apagado hay un encendido. Si muriéramos y no nos recreáramos, seríamos la única excepción en el universo entero.

¿Cómo podemos superar el miedo a la muerte?

El miedo a la muerte se debe a la falsa identidad. La falsa identidad es el yo aislado. El yo aislado es una alucinación, no existe. Cuando superas la separación del ego, entras en una identidad transpersonal en la que no hay muerte. Eres esta persona, como un patrón no permanente del universo. Solo existe lo universal, todo lo demás es un reciclaje del universo. Si mueves tu personalidad a nivel universal, te liberas del miedo a la muerte.

¿En qué se diferencia la mente del alma?

La mente siempre es una conversación, el alma es una presencia. A esa presencia llega el pensamiento pero luego se va. En esa presencia, llega una sensación o un sentimiento y luego se va. En esa presencia, puede llegar una experiencia del mundo y luego se va. Todo llega y todo se va. Solo queda la presencia. Esa presencia se conoce como una conciencia testigo, estaba ahí cuando nacimos, la personalidad llega luego y se va. Cuando éramos adolescentes teníamos un cuerpo, una mente y una personalidad diferentes, pero la presencia era la misma. Todo eso llegó y se fue en esa conciencia testigo.

Todo es vibración. ¿Qué implica esto?

Todo es vibración, esto implica que cuando cambias tu vibración, cambias la vibración del mundo. Es la única forma de cambiar el mundo, como dijimos antes que el mundo es un espejo. Pero lo más importante en saber que todo es vibración, es que significa que todo se enciende y se apaga.  

Si ponemos la atención en el ON de la vibración, todo es información y energía. Pero ¿qué hay entre el ON y el OFF? Lo importante no es la vibración, sino lo que hay entre la vibración: es consciencia. Es un campo de posibilidades, un campo de creatividad, un campo de inmortalidad. El secreto del universo no está en la vibración, sino en lo que hay entre la vibración, en el vacío. La palabra técnica para describir esto es discontinuidad.

Debemos transformarnos a nosotros mismos pero ¿de qué manera y en qué dirección?

En el sentido de un despertar a una conciencia más elevada. Despertando también la intuición, creatividad, visión más elevada, comprensión de la unión inseparable entre el cuerpo y la mente. Esto se consigue a través de la sanación de las emociones y del cuerpo físico.Somos la especie de este planeta que con más frecuencia mata a miembros de su propia especie y la única que lo hace en el nombre de dios. 

Pertenecemos a una especie que ha causado la extinción de otras muchas especies y que ahora corre el riesgo de extinguirse. Esta es la parte oscura de la conciencia humana y no podemos negarla. Pero a la vez, la otra parte más luminosa, nos dice que somos una especie que se pregunta ¿de dónde vengo? ¿Qué me ocurre cuando muero? ¿Tengo alma en mi interior? Ningún otro animal se hace estas preguntas. Este es un momento muy importante en el que podemos preguntarnos cuál es el siguiente salto de la evolución.

Uno de los grandes científicos del último siglo, el Dr. Salk, descubridor de la vacuna de la poliomielitis, al final de su vida habló de la siguiente fase de la evolución humana, la denominó la fase de la evolución metabiológica: la evolución que está más allá de la biología, es la evolución de la conciencia.

Somos la única especie que es consciente de que es consciente. Podemos preguntarnos cuál es la naturaleza de ser conscientes. El doctor Salk dijo también que en la siguiente etapa de evolución se daría la supervivencia de los más sabios, no de los más aptos. La sabiduría se convertiría en el nuevo criterio de evolución. La supervivencia del más apto está siendo una etapa muy peligrosa de nuestra evolución.

¿Cómo podemos superar la dualidad que nos habita?

Sólo explorándonos a nosotros mismos, a través de la práctica de la meditación, un entendimiento intelectual, a través del amor y de la compasión.

Deepak Chopra


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