martes, mayo 22, 2012

Enfermedades y la Mente

Es posible ayudar a la gente con enfermedades porque casi el setenta por ciento de las enfermedades son mentales. Puede ser que se expresen a través del cuerpo, pero su origen está en la mente. Y si puedes poner en la mente la idea de que la enfermedad ha desaparecido, que no necesitas preocuparte de ella, deja de existir, la enfermedad desaparece...

La mente tiene un tremendo poder sobre tu cuerpo. La mente dirige todo tu cuerpo. El setenta por ciento de las enfermedades pueden cambiarse cambiando la mente, porque empiezan ahí; solamente el treinta por ciento de las enfermedades empieza en el cuerpo. Te caes y tienes una fractura: evidentemente no es posible curarla a través de la hipnosis diciendo que no tienes ninguna fractura. La fractura permanecerá. La fractura ha empezado en el cuerpo y el cuerpo no puede hipnotizarse; el cuerpo tiene su propio funcionamiento. Pero si el proceso empieza en la mente y se extiende a algún punto del cuerpo, puede cambiarse fácilmente.

Las religiones lo han explotado. En la India hay gente que danza sobre brasas sin quemarse. Hay muchas religiones en la India que lo practican: lo hacen los mahometanos, lo hacen los tibetanos, lo hacen los birmanos: danzan sobre el fuego sin quemarse. Pero esa gente no es gente común, son monjes. Han sido hipnotizados durante años y en su inconsciente se ha asentado la idea de que el fuego no puede quemarles. Pero recuerda, sólo un setenta por ciento...

En América, a principios de siglo, había una secta muy prominente; creo que todavía sobrevive en algunos lugares... Era un grupo cristiano que se autodenominaba Ciencia Cristiana. Creían que todo puede curarse, que sólo hay que creer en Jesucristo. Decían que tus enfermedades no son otra cosa que creencias: crees que tienes tuberculosis, por eso tienes tuberculosis.

El cuerpo ni cree ni deja de creer, pero la mente sí. Y la mente tiene un inmenso control sobre el cuerpo. La ciencia médica se ha dado ahora cuenta de cierto fenómeno. Es un fenómeno muy peculiar: cada país padece un cierto tipo de enfermedades; cada comunidad, cada grupo religioso, tiene tendencia a padecer un cierto tipo de enfermedades. Por ejemplo, oriente es más vulnerable a las epidemias: la peste, el cólera. Oriente es más propenso a padecer enfermedades infecciosas, porque en oriente no hay mucha individualidad, sólo existe la comunidad.

En un pueblo indio nadie existe como individuo, existe la comunidad. Cuando lo colectivo prevalece, prevalecen las enfermedades infecciosas, porque nadie tiene una aura protectora alrededor de sí mismo. Si alguien enferma, poco a poco toda la comunidad es víctima de la enfermedad. Y puede que en la misma comunidad haya algunos occidentales, pero no les afecta la infección. De hecho, tendría que suceder lo contrario, porque un hombre occidental carece de la inmunidad de un nativo; debería enfermar antes. Pero no es así. Durante el último siglo se ha estudiado el fenómeno y se ha descubierto que siempre que hay alguna enfermedad infecciosa los europeos son protegidos por alguna fuerza desconocida; las víctimas son los indios.

La mente india es una mente más colectiva, la mente europea es más egoísta y personal. Por eso en occidente prevalecen otro tipo de enfermedades. Por ejemplo el ataque al corazón. El ataque al corazón es una enfermedad individual, no es infecciosa. En oriente el ataque al corazón es poco común; sólo ocurre cuando eres occidental o has tenido una educación occidental y estás muy occidentalizado.

En oriente, el ataque al corazón, la diabetes y la presión sanguínea alta no son afecciones muy frecuentes. Son enfermedades no infecciosas. Los cristianos son más propensos a ellas. La mente occidental vive como una unidad individual. Obviamente, cuando vives como una unidad individual la comunidad no puede afectarte demasiado; estás protegido de las infecciones.

En occidente, poco a poco han desaparecido las infecciones. Pero la gente padece cada día más enfermedades personales: ataque al corazón, depresión, insomnio, presión sanguínea alta, trastornos mentales, suicidio. No se deben a una infección, su origen es la tensión, la ansiedad, la angustia...

En oriente la gente no suele estar tensa, está más relajada. No padece insomnio, no padece enfermedades del corazón. La comunidad les protege de ello, porque la comunidad no tiene corazón. Cuando vives una vida comunal no padeces enfermedades del corazón. Es un fenómeno extraño. Ello quiere decir que la mente te predispone ante cierto tipo de enfermedades y te protege ante otras enfermedades.

Tu mente es tu mundo. Tu mente es tu salud, tu mente es tu enfermedad. Y si vives en la mente, vives en una cápsula, no puedes conocer qué es la realidad. La realidad se conoce cuando abandonas todas las clases de mente: comunal, individual, social, cultural, personal... Entonces tu mente se vuelve universal, entonces tu mente se vuelve una con la mente del universo.

Cuando no tienes una mente propia, tu consciencia se vuelve universal. Todos los problemas son psicosomáticos porque el cuerpo y la mente no son dos cosas separadas. La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente. Cualquier casa que afecta al cuerpo puede entrar en la mente, o viceversa: puede empezar en la mente y afectar al cuerpo. No hay una división hermética.

Así que todos los problemas tienen dos vertientes y pueden abordarse a través de la mente o a -través del cuerpo. Algunos creen que todos los problemas provienen de cuerpo: los fisiólogos, los paulovianos, los conductistas... Tratan el cuerpo, y generalmente tienen éxito en un cincuenta por ciento de los casos. Y confían que a medida que la ciencia avance solucionarán más del cincuenta por ciento. Pero no tiene nada que ver con el desarrollo de la ciencia.

El otro grupo cree que todos los problemas provienen de la mente, lo cual es tan incierto como lo anterior. La Ciencia Cristiana, los hipnoterapeutas y psicoterapeutas creen que todos los problemas provienen de la mente. Ellos también tienen éxito en un cincuenta por ciento de los casos; y también creen que tarde o temprano solucionarán más casos. Eso es una tontería, no pueden resolver más del cincuenta por ciento de los casos; ese es el límite.

Mi entendimiento es que cada trastorno tiene que abordarse desde ambas vertientes conjuntamente. Tiene que abordarse por ambas puertas; entonces el hombre podrá curarse en un cien por cien de los casos. Cuando la ciencia se perfeccione trabajará conjuntamente sobre el cuerpo y la mente.

Lo primero es el cuerpo, porque el cuerpo es el portal de la mente, el porche. Y el cuerpo puede manipularse fácilmente. Primero hay que liberar al cuerpo de todas sus estructuras acumuladas. Si has vivido durante mucho tiempo sintiéndote débil, sucede que ello se ha ido asentando en tu cuerpo, en tu propia estructura corporal. Primeramente debe aliviarse el problema en el cuerpo, y simultáneamente hay que inspirar a la mente para que pueda ir ascendiendo y pueda ir soltando todas las cargas que la mantenían decaída.

Osho
Libro de la Medicación a la Meditación

domingo, mayo 06, 2012

lunes, abril 30, 2012

Cambia tu vida cambiando tu manera de pensar


El ser humano actúa siempre de un modo coherente con sus creencias, sobre todo con las que se refieren a sí mismo. En este sentido, rechazamos la información que contradice lo que ya hemos decidido creer, tanto si nuestras propias creencias y prejuicios se basan en hechos reales o en la fantasía.

No hay peores creencias que las auto limitadoras, aquellas que genera usted mismo cuando se considera incapacitado para algo. Así, por ejemplo, podría pensar que posee menos talento que otros o que los demás son, de algún modo, superiores a usted; o también podría haber caído en la trampa, muy habitual por cierto, de venderse por debajo de sus posibilidades o de su auténtica capacidad.

Las creencias auto limitadoras actúan a modo de frenos de su potencial, le retienen, alimentan los dos grandes enemigos del éxito personal -la duda y el miedo-, le paralizan y hacen que vacile a la hora de asumir riesgos inteligentes, necesarios para el pleno desarrollo de sus genuinas capacidades.

Para progresar, para evolucionar hacia adelante y hacia arriba en su vida y en su profesión, debe desafiar continuamente sus creencias auto limitadoras; rechazar cualquier idea o sugestión relacionada con sus propias limitaciones; y aceptar como principio fundamental que usted es una persona sin límites, capaz de hacer todo lo que han hecho los demás.

En realidad, nadie es mejor que usted ni más inteligente que usted. Si a otros les van mejor las cosas se debe, en gran medida, a que han desarrollado más su talento y sus capacidades naturales, y a que han estudiado y aplicado las leyes de la causa y el efecto a su vida antes que usted. Es muy probable que pueda hacer todo lo que haya hecho cualquier otro individuo, siempre dentro de unos límites razonables.

Todo lo que se espera con confianza se convierte en una profecía infalible. Nuestra manera de pensar y de hablar sobre el futuro de las cosas nos convierte en adivinos en nuestra propia vida. Cuando se espera y confía que ocurra algo positivo, casi siempre se hace realidad, mientras que cuando se esperan cosas negativas, el destino no suele defraudarnos.

Las expectativas tienen un efecto extraordinario en quienes nos rodean. Lo que esperamos de la gente y de las situaciones determina, más que cualquier otro factor, nuestra actitud hacia ellas, devolviéndonos nuestra actitud, positiva o negativa, como si se tratara del reflejo de un espejo.

En su vida personal, sus expectativas respecto a lo que le rodea e incluso su futuro tienden a cumplirse y ejercen una poderosa influencia en la gente y en los sucesos, tanto para bien como para mal.

El ser humano es un imán viviente que atrae invariablemente a la gente, a las situaciones y a las circunstancias que están en armonía con sus pensamientos dominantes. Esta ley explica la mayoría de los éxitos y los fracasos en la vida; es tan poderosa, penetrante y omnipresente que influye en todo lo que hacemos o decimos e incluso en lo que pensamos o sentimos.

Todo lo que tiene en la vida, ha conseguido atraerlo hacía sí gracias a su modo de pensar y a su forma de ser. Y dado que puede cambiar estos dos factores, es decir, la forma de pensar y la forma de ser, puede cambiar también su vida.

Seguro que habrá oído decir en más de una ocasión: «Dios los cría y ellos se juntan» o «Los deseos se cumplen». Son diversas formas de expresar la ley de la atracción.

Los pensamientos son muy poderosos, constituyen una especie de energía mental que viaja a la velocidad de la luz y son capaces de superar cualquier obstáculo. Ésta es la razón, por ejemplo, por la que se puede pensar en una persona, a veces desde una gran distancia, y un segundo después, suena el teléfono.... ¡esa persona al habla! Los pensamientos han establecido contacto con ella.

Brian Tracy

lunes, abril 16, 2012

Una petición al Amor


Una casa dividida contra sí misma no puede permanecer. Esto es cierto para las naciones, las comunidades, las organizaciones y las familias, como así también para los individuos. En la Casa de la Humanidad, el individuo es el denominador común.

Cuando el individuo está dividido, la casa está dividida. En la etimología de la palabra, Amor es sin puntaje, sin riesgo, nada, conducir al individuo de vuelta al Amor, a la totalidad.

El proceso logra esto haciéndole el vacío al enojo, al miedo, a la culpa, al resentimiento y alejándose de los pensamientos venenosos, las energía tóxicas que dividen la mente, la casa del individuo, causando su caída hacia la desarmonía y la enfermedad.

El propósito de la vida es ser restaurado de vuelta al Amor, momento a momento. Para cumplir con este propósito, el individuo debe reconocer que él es 100% responsable de crear su vida del modo que es. Debe llegar a ver que son sus pensamientos los que crean su vida del modo que es, momento a momento.

Los problemas no son las personas, los lugares y las situaciones sino los pensamientos acerca de ellos. Debe llegar a apreciar que no hay algo "allí afuera". Las personas, los lugares y las situaciones existen sólo como sus pensamientos acerca de ellas.

Un problema es una memoria tóxica reactuada. Esta una vez más divide la mente contra su ser, contra el Amor. El Ho'oponopono actualizado, un proceso de arrepentimiento, perdón y transmutación, es una petición al Amor para vaciar y reemplazar las energías tóxicas con su ser.

El Amor cumple esto fluyendo a través de la Mente, comenzando con la mente Espiritual, el Supra Consciente. Luego continúa fluyendo a través de la Mente Intelectual, la mente Consciente, liberándola de sus energías pensantes. Finalmente se mueve hacia la Mente Emocional, el Subconsciente, vaciando pensamientos de emociones tóxicas y llenándolas con su ser.Aquí tienes una herramienta de limpieza del pensamiento que cualquiera puede aplicar para vaciar las energías tóxicas de sus pensamientos.

Mentalmente piensa: "Prendo el Interruptor de Luz de mis pensamientos sobre mí, mi familia, mis parientes y mis ancestros". No hay límite para el número de veces que puedes usar esta herramienta. La herramienta es una petición al Amor para limpiar pensamientos tóxicos de ti mismo y tu familia, parientes y ancestros que dividen tu Mente, tu casa.

¡El propósito de tu vida no cambia con en un nuevo milenio! Siempre será el mismo: ser restaurado nuevamente al Amor momento a momento.

La realización de este propósito requiere absoluta responsabilidad individual. Requiere una apreciación de los problemas verdaderos que dividen primeramente al individuo, y luego a todo lo demás. Una casa dividida contra sí misma no permanece.


Ihaleaka Hew Len, Ph.D.
(Traducción al español Manuel Mujica Láinez)

sábado, marzo 31, 2012

Como hacer frente al resentimiento


Pregunta: Si he de ser perfectamente honesto debo admitir que muchas cosas en el mundo me provoca resentimiento y a veces odio. Eso hace que mi vida sea muy desdichada y penosa. Entiendo intelectualmente que soy ese resentimiento, ese odio, pero no puedo hacerle frente. ¿Puede Ud. mostrarme el camino?

KRISHNAMURTI:

Veamos qué entendemos por "intelectualmente". Al afirmar que comprendemos algo intelectualmente, ¿qué queremos decir con eso? ¿Existe algo que pueda llamarse comprensión intelectual? ¿O es que la mente sólo comprende las palabras, porque ese es nuestro único medio de comunicarnos unos con otros? ¿Comprendemos algo verbalmente? Eso es lo primero en que tenemos que ser bien claros: si la llamada "comprensión intelectual" no es un impedimento a la comprensión.

La comprensión, por cierto, es integral, no dividida ni parcial. O comprendo algo, o no lo comprendo. El decirse a uno mismo: "yo comprendo algo intelectualmente", es sin duda una barrera para la comprensión. Es un proceso parcial, y, por lo tanto, no es en modo alguno comprensión.

Pues bien, la pregunta es ésta: yo, que estoy resentido, que estoy lleno de odio, ¿cómo he de librarme de ese problema, o cómo he de hacerle frente? ¿Cómo hacemos frente a un problema? ¿Qué es un problema? Sin duda, un problema es algo que perturba. Por favor, ¿me permitís que os insinúe algo? Prestad simplemente atención a lo que estoy diciendo. No tratéis de resolver vuestro, problema de odio y resentimiento observadlo, no más. Aunque es difícil penetrar el problema de modo que al final os veáis libres de él, veamos si podemos hacerlo ahora. Será un experimento bastante interesante si lo intentamos juntos.

Yo estoy resentido, lleno de odio; detesto a la gente, y eso me causa dolor. Y me doy cuenta de ello. ¿Oué he de hacer? Este es un factor que perturba mucho mi vida. ¿Qué tendré Que hacer? ¿Cómo estaré realmente libre de ello? No se trata tan sólo de desprenderme de ello por el momento, sino de librarme fundamentalmente de ello. ¿Cómo habré de proceder?

Ahora bien, esto para mi es un problema porque me perturba. Si no fuera una cosa perturbadora, no sería problema para mí, ¿verdad? Porque causa dolor, perturbación, ansiedad, porque creo que es feo, quiero librarme de él. Por consiguiente, es a la perturbación que yo me opongo, ¿no es así? Le doy diferentes nombres en distintos momentos, en diferentes estados de ánimo; un día lo llamo esto, y otro día otra cosa. Pero el deseo, en el fondo, es no verme perturbado. ¿No es eso? Como el placer no perturba, lo acepto. No deseo librarme del placer porque en él no hay perturbación, al menos por el momento. Pero el odio, el resentimiento, son factores muy perturbadores en mi vida, y yo deseo librarme de ellos.

De suerte que mi Interés es no ser perturbado, y estoy buscando una manera de no ser nunca perturbado. ¿Y por qué no he de serlo? Yo tengo que ser perturbado para des-cubrir algo, ¿no es cierto? Yo tengo que pasar por tremendos trastornos, disturbios, ansiedades, para poder descubrir, ¿no es así? Porque si no me veo perturbado, me quedaré dormido.

Y tal vez sea eso lo que la mayoría de nosotros desea en realidad: que se nos apacigüe, que se nos haga dormir, alejarnos de toda perturbación, hallar aislamiento, reclusión, seguridad. Si a mí no me importa, pues, ser perturbado (realmente, no superficialmente) si no me importa ser perturbado porque deseo descubrir, entonces mi actitud hacia el odio, hacia el resentimiento, sufre un cambio, ¿verdad? Si no me preocupa el estar perturbado, entonces el nombre no tiene importancia ¿no es así? La palabra "odio" no es importante; ¿lo es acaso? O el "resentimiento" contra la gente carece de importancia, ¿no es así? Porque entonces experimento directamente el estado que llamo resentimiento sin verbalizar esa experiencia.

No sé si me explico bien. En otros términos: la ira es una condición muy perturbadora, como lo son el odio y el resentimiento; y muy pocos de nosotros experimentamos la ira directamente sin verbalizarla. Si no la verbalizamos, si no la llamamos "ira", la experiencia es por cierto distinta, ¿verdad? Como la definimos, con ello reducimos la experiencia nueva a lo viejo o la fijamos en términos de lo viejo. Mientras que si no la nombramos, hay entonces una experiencia que se comprende directamente, y esta comprensión efectúa una transformación en el momento de esa vivencia. ¿Me explico con claridad? Por favor, esto no es sencillo.

Consideremos por ejemplo la mezquindad. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta si somos mezquinos -mezquinos en cuestiones de dinero, mezquinos para perdonar a la gente; mezquinos simplemente, bien lo sabéis. Estoy seguro que esto nos resulta familiar. Ahora bien, dándonos cuenta de ello ¿cómo vamos a libramos de esa condición? No se trata de llegar a ser generosos que no es lo importante. El estar libre de mezquindad implica generosidad; no necesitáis volveros generosos. De suerte que, evidentemente, hay que darse cuenta de ello. Puede que seáis muy generosos al hacer un gran donativo a vuestra sociedad a vuestros amigos, pero terriblemente mezquinos en cuanto a dar más propina; bien sabéis lo que yo entiendo por "mezquino". Uno no es consciente de ello.

Cuando uno llega a darse cuenta de ello, ¿qué ocurre? Nos esforzamos por ser generosos, tratamos de vencer, nuestra mezquindad, nos disciplinamos con el fin de ser generosos, etc. Pero, después de todo, el ejercitar la voluntad para ser algo sigue siendo parte de la mezquindad, dentro de un círculo mayor. Así, pues, si no hacernos ninguna de esas cosas y simplemente nos damos cuenta de lo que implica la mezquindad. sin aplicarle un término, veremos que ocurre una transformación radical.

Consideremos la ira: si no le dais un nombre y simplemente la experimentáis, no a través de la "verbalización", ya que la "verbalización" es un proceso que menoscaba la experiencia; si no le dais un nombre, entonces ella se agudiza, se torna muy violenta y actúa como una sacudida; y sólo entonces es posible ser libre.

Tened a bien experimentar con esto. Primero, uno tiene que ser perturbado; y es obvio que a casi ninguno de nosotros le gusta ser perturbado. Creemos haber hallado una norma de vida -el Maestro, la creencia, lo que sea, y ahí nos establecemos. Es lo mismo que tener un buen puesto burocrático y en él vegetar por el resto de la vida.

Con esa misma mentalidad abordamos diversas cualidades de las cuales queremos deshacernos. No vemos la importancia de ser perturbados, de estar interiormente inseguros, de no ser dependientes. Es sólo en la inseguridad, sin duda, que descubrís, que podéis ver, que comprendéis. Queremos tener, como el hombre de mucho dinero, una vida fácil. Pero él, por cierto, no será perturbado; él no quiere ser perturbado.

Así, pues, la perturbación es esencial para el entendimiento, y cualquier intento de hallar seguridad es un obstáculo a la comprensión; y cuando queremos librarnos de algo que nos perturba, ello es por cierto un obstáculo. Mas si podemos experimentar un sentimiento directamente, sin nombrarlo, creo que es mucho lo que en ello encontraremos.

Entonces ya no hay pugna con el sentimiento, porque el experimentador y lo experimentado son una misma cosa; y eso os esencial. Mientras el experimentador verbalice el sentimiento, la experiencia, él se separará de ella y actuará sobre ella; y tal acción es artificial, ilusoria. Pero si no hay "verbalización", el experimentador y lo experimentado son una sola cosa. Esa integración es necesaria, y hay que enfrentarla radicalmente.

Espero que esto sea claro.

Jiddu Krishnamurti

viernes, marzo 23, 2012

Consejos para la meditación


Cuando tu lees los libros sobre la meditación, o cuando la meditación es presentada por diversos grupos, el énfasis es mas que todo sobre las técnicas. En el mundo occidental, la gente tiende a estar muy interesada en la "tecnología" de la meditación. Sin embargo, la característica más importante de la meditación no es la técnica, sino la postura, no tanto física sino más que todo se refiere a una actitud.

Debemos reconocer que cuando comenzamos la práctica de la meditación, estamos incorporando una dimensión totalmente diferente. Normalmente en la vida ponemos mucho esfuerzo en la obtención de las cosas externas y hay muchas luchas que tenemos que superar, mientras que en la meditación es justamente lo contrario, la meditación es la ruptura de cómo funcionamos normalmente.

La meditación es simplemente una cuestión de estar, de derretirse, como un pedazo de mantequilla dejada al sol. No tiene nada que ver con si tu "sabes" o no, de hecho, cada vez que tu practicas la meditación tu tienes que estar fresco, como si sucediera por primera vez . Tu apenas siéntate con tu cuerpo relajado, silencioso, tu mente completamente tranquila, y permite que los pensamientos vengan y que vayan, sin dejarlos causar estragos en tu mente. Si tu necesitas algo que hacer, observa la respiración. Este es un proceso muy simple. Cuando tu estás respirando hacia fuera, siente que estás respirando hacia afuera. Cuando tu respiración es hacia adentro, siente que tu estás respirando hacia adentro, sin proveer ninguna clase de comentario adicional o chisme mental, pero solo identificando la respiración. este proceso de la mente atenta es muy simple y procesa tus pensamientos y emociones, entonces, como una vieja piel se liberan.

Generalmente la gente para relajar el cuerpo se concentran en diversas partes. Pero la relajación verdadera viene cuando te relajas de adentro hacia afuera entonces todo se facilitará y se hará absolutamente natural. Cuando tú comienzas a practicar, entras en contacto con tu "punto suave", y solamente permaneces allí. Tú no necesitas centrarte en cualquier cosa en detalle para comenzar. Apenas se espacioso, y permite que los pensamientos y las emociones aparezcan. Si tu lo haces así, más tarde, cuando utilices un método tal como mirar la respiración, tu atención estará más fácilmente en tu respiración. No hay punto determinado en la respiración en el cual tu necesites centrarte, es simplemente el proceso de la respiración. Veinticinco por ciento de tu atención está en la respiración, y el setenta y cinco por ciento está relajado.

Intenta identificarte realmente con la respiración, más que solamente mirarla. Tu puedes elegir un objeto, como una flor, por ejemplo, para enfocarte. A veces enseñan a visualizar una luz en la frente, o en el corazón. A veces un sonido o una mantra puede ser utilizado. Pero al principio es mejor simplemente ser espacioso, como el cielo, siente que eres el universo entero. Cuando te sientes, deja que todo se calme y permite que las cosas y todo lo que está en desacorde se disuelvan naturalmente, de aquí nace tu verdadero ser. Tú experimentas un aspecto el cuál es el "verdadero" tú. A medida que profundices más, tu comienzas a descubrir y a conectarte con tu calidad de amar que es la más fundamental.

El punto clave de la meditación es el conseguir utilizar ese aspecto de el cual te has olvidado. En tibetano meditación significa "acostumbrarse". ¿Acostumbrarse a qué? a tu verdadera naturaleza, tu naturaleza de Buddha. Esta es la razón por la cual, en la enseñanza más alta de Buddhismo, Dzogchen, a ti te dicen que descanses en la "naturaleza de tu mente". Tu apenas te sientas y dejas que todos los pensamientos y conceptos se disuelvan. Es como cuando las nubes se disuelven o la niebla se evapora, así revelando el cielo claro y el sol que brilla detrás de ellas.

Cuando todo se disuelve, tu comienzas a experimentar tu verdadera naturaleza, tu "vives". Entonces tu lo sabes y en ese momento, te sientes realmente bien... !!!. Está sensación de bienestar es completamente diferente a todas las que tu puedes haber experimentado. Ésta es una experiencia verdadera y genuina, en la cual tu sientes una profunda paz, alegría y confianza sobre ti mismo.

Es bueno que medites cuando te sientas inspirado. temprano en las mañanas puedes tener esa inspiración, pues los mejores momentos de la mente son temprano en el día, cuando la mente está más tranquila y más fresca (el tiempo tradicionalmente recomendado es antes del amanecer). El más apropiado para sentarse a meditar, porque no solamente es fácil sino que entonces te dará más confianza en la práctica, y tu podrás más adelante practicar cuando no estés inspirado. No hay necesidad de meditar por mucho tiempo: apenas permanece silencioso hasta que puedas entrar y conectarte con la esencia de tu corazón. Éste es el punto principal.

Después de esto hay una cierta integración. Una vez que la mente atenta haya sido despertada por tu meditación, tu mente será tranquila y tus opiniones más coherentes. Entonces, estarás presente en todo lo que haces. Como en el refrán famoso del Zen: "cuando yo como, yo como; cuando duermo, duermo". Cualquiera cosa que hagas, tú estarás completamente presente en el acto. Así sea lavando platos, si se hace completamente, se puede decir que estarás más lleno de energía. Serás más pacífico, así eres más "tu". Te conviertes en el “tu” universal.

Una de los puntos fundamentales del viaje espiritual es el perseverar a lo largo del camino. Aunque tu meditación puede ser buena un día y no tan buena el día siguiente, como cambios en el paisaje, esencialmente no son las experiencias, buenas o malas las que cuentan, pero cuando tu perseveras, la práctica verdadera aflora en ti y llega entre lo bueno y malo. Lo bueno y lo malo son simplemente espejismos, así como puede haber buen o mal tiempo, cielo siempre es el mismo. Si tu perseveras y tienes esa actitud del cielo espacioso, sin la perturbación de emociones y experiencias, tu desarrollarás estabilidad y la profundidad real del la meditación.

Tu encontrarás esto gradualmente y casi inadvertidamente, tu actitud comienza a cambiar. Tu no te aferras a las cosas tan sólidamente como antes, y aunque se sucedan las crisis te mantendrás tranquilo, sabrás manejarlas y te darás cuenta que todas estas situaciones son risibles y vivirás con un corazón más alegre.

SOGYAL RINPOCHE
www.rigpa.org


jueves, marzo 22, 2012

La Serpiente (Cuento)


La Serpiente (Cuento)

Una serpiente tenía su cueva en cierta localidad.

Nadie osaba pasar por allí, pues aquellos que lo hicieron habían sido mordidos mortalmente por ella.

Cierta vez, pasó por ese lugar un santo.

Como de costumbre, la serpiente lo siguió con la intención de morderle, pero cuando se acercó al sabio, perdió toda su ferocidad y quedó cautivada por su dulzura.

Viendo a la serpiente, el santo dijo: "Bien, amiga mía, ¿quieres morderme?"

La serpiente quedó avergonzada y no contestó nada.

Al ver esto, el sabio agregó: "Escucha con atención, amiga mía; en el futuro no hagas daño a nadie".

La serpiente inclinó su cabeza en señal de asentimiento.

Cuando el sabio se fue, la serpiente entró en su cueva y, desde aquel día, comenzó a vivir una vida de inocencia y pureza, sin tener el menor deseo de dañar a nadie.

A los pocos días, se corrió la voz en el vecindario de que la serpiente había perdido todo su veneno y era inofensiva, y entonces, la gente comenzó a molestarla.

Algunos le tiraban piedras, otros la arrastraban desconsideradamente tirándola de la cola.

De este modo, sus sufrimientos no tenían fin.

Afortunadamente, después de cierto tiempo, volvió a pasar por aquel lugar el sabio, y viendo lo magullada y golpeada que se encontraba la pobre serpiente, se compadeció de ella y le preguntó la causa de tal calamidad.

A eso, la serpiente contestó: "Señor, he sido reducida a este estado, porque no he hecho daño a nadie después de haber recibido sus instrucciones. Pero, ¡ay!, ¡ellos son tan crueles!"

Sonriendo, el sabio dijo: "Querida amiga, yo simplemente te aconsejé que no hicieras daño a nadie, pero nunca te pedí que dejaras de silbar y asustar a los demás si era necesario. Aunque no debes morder a ninguna criatura, puedes mantener la gente a considerable distancia asustándola con tu silbido".

De modo similar, si tú vives en el mundo, haz que los demás te respeten.

No hagas daño a nadie, pero, al mismo tiempo, no permitas que otros te dañen a ti.

Sri Ramakrishna
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