sábado, mayo 29, 2010

Las huellas de Jesús en el Himalaya


Entre los escenarios legendarios más sugerentes sobre Jesús de Nazareth se encuentra la que sostiene que en su juventud, aparte de haber estado en Egipto, habría pasado algunos años en India. El autor de este reportaje ha viajado hasta el monasterio de Hemis en Ladakh (India) para investigar la supuesta existencia de estos documentos.

El antiguo monasterio de Hemis en Ladakh, reconstruido infinidad de veces debido a los frecuentes terremotos que sacuden los valles y montañas del Himalaya, contiene en su biblioteca libros budistas de oraciones y antiguos pergaminos. En estos archivos milenarios encontramos escritos sobre exorcismos, comunicación con seres sobrehumanos, fórmulas para combatir demonios y huestes oscuras de otras dimensiones, tratados sobre la vida en otros mundos, doctrinas que tratan acerca de la pureza de la Luz y la Iluminación. Y algunos autores sostienen que también conservan documentos que recogerían el supuesto el paso de Jesús por Ladakh y el Himalaya.

La juventud ignorada

Después de la huída a Egipto de la Sagrada Familia desde Palestina que relata Mateo –tema que no aparece en Marcos, el evangelio más antiguo, ni en Juan, que también recoge una tradición muy próxima a los días de Jesús–, los evangelios canónicos nada nos dicen de su infancia y juventud.

Del relato de Marcos podría deducirse que no abandonó Palestina. Pero de su infancia los evangelios sólo recogen la circuncisión y el episodio de su discusión con los doctores de la Ley en el Templo, cuando tenía doce años (Lucas). En este sentido, la estadía de Jesús en Egipto que recoge Mateo es un escenario histórico posible, pero que no puede considerarse seguro. Sobre todo si pensamos que esta Huida de la Sagrada Familia se atribuye a la matanza de los inocentes, ordenada por Herodes el Grande, un hecho que todos los historiadores consideran legendario.

Sin embargo, el viaje a Egipto también aparece en algunos apócrifos y en la tradición copta. Según estas fuentes, en su juventud Jesús habría peregrinado por el Bajo y el Alto Egipto. Los monasterios coptos de Wadi El Natrum y Al Moharrak se habrían erigido en puntos claves de su itinerario. El hecho de que la tradición identifique a un árbol sagrado de la religión del Nilo (el tamarindo) como uno de los lugares de Egipto donde habría descansado la Sagrada Familia, podría ser un indicio de que estamos ante un viaje simbólico que alude a las raíces de la religión de Israel y del linaje real davídico. Pero la verdad es que no existen datos que permitan saber qué hizo Jesús ni dónde vivió antes de iniciar su magisterio en Galilea, dos o tres años antes de ser crucificado.

Como no podía ser de otra forma, estos «pasos perdidos de Jesús» se convirtieron en motivo de especulaciones y leyendas para todos los gustos. Y una de las más sugerentes es la que afirma que viajó a la India, donde habría completado la formación adquirida en Egipto.

La hipótesis de un viaje de Jesús a India, Tíbet, Nepal y los Himalayas fue formulada por el periodista y viajero ruso Nicolás Notovich en el libro La vida desconocida de Jesús. Según su versión, los lamas le dieron a conocer unos manuscritos que hablaban del profeta Issa (nombre oriental de Jesús), describiéndolo como un niño nacido en Israel de padres pobres y piadosos, «por cuya boca habla Dios». Notovich sostiene que consultó una copia escrita en lengua pali en el monasterio de Hemis (Ladakh), y que el original se conservaría en Lhasa, capital del Tíbet y sede tradicional del Dalai Lama.

Siempre según Notovich, Jesús habría estudiado los textos sagrados budistas e hindués y pasado largos periodos en las ciudades santas de Benarés y Rajagrhiba, entre otras localidades de India, Tíbet y Nepal.

En 1929, el hindú Swami Abhedananda publicó una supuesta traducción bengalí de esta fuente, aunque con algunas diferencias. Éstas podrían deberse a que tuvo acceso a otra copia. En su Diario, el famoso artista místico ruso Nicolás Roerich citó varios fragmentos muy similares a los recogidos por Notovich en su libro, pero provenientes de otra fuente. Su hijo Jorge Roerich defendió su autenticidad. También lo avaló la pianista Elizabeth Capari. Esta mujer mantuvo que durante un viaje a Hemis en 1939, un lama le habría mostrado unos pergaminos, afirmando: «Este libro dice que su Jesús estuvo aquí».

¿La tumba de Jesús?

Pero las leyendas de un vínculo de Jesús con India no sólo se refieren a su formación durante su juventud y a su presunta prédica contra el sistema de castas. En su libro Jesús vivió y murió en Cachemira, Andreas Faber-Kaiser sostuvo hace 30 años que se habría salvado de la crucifixión, exiliándose en Cachemira, donde moriría y sería enterrado. En esta zona existe una rica tradición legendaria, que incluye una mítica tumba de Jesús (el Rozabal), presuntos descendientes suyos y hasta algunos lugares asociados a su presencia, como «el prado de Jesús». Sin embargo, debemos advertir que se trata de una región en la cual existían colonias judías desde varios siglos antes de Jesús, un activo comercio con Próximo Oriente y donde también existe una supuesta tumba de Moisés. Y todos estos son factores propicios para estimular la fantasía y la difusión de tradiciones legendarias.

En cualquier caso, estas fuentes, severamente cuestionadas por la ausencia de base documental, afirman que Jesús habría atravesado las tierras de Siria, Irak, Irán, Afganistán y Pakistán hacia la India, fuente del saber místico de Vedas y de los Upanishad, para luego seguir hacia los valles y montañas del Himalaya a través precisamente Ladakh, donde se encuentra el monasterio de Hemis. Después de recorrer el Tíbet y parte de la antigua China, habría regresado a Palestina por una ruta más corta.

De acuerdo con esta teoría, las claves de la sabiduría de Jesús se situarían por tanto en dos puntos emblemáticos de la tradición iniciática universal. Por un lado, el antiguo Egipto, y también la doctrina de la Luz y las Tinieblas de la religión persa de Zoroastro. Por otro, los milenarios conocimientos del panteón hindú, con su miríada de dioses y de energías, y el budismo, unido al Mahavirismo jainista de la India y a la antigua religión del Himalaya, animista y de poderosas vibraciones, como las del Bon-po. Finalmente, también habría conocido la filosofía de la China ancestral. Cuando Jesús regresó a Palestina para liberar el cuerpo (de la dominación romana), y alma de sus hermanos de sangre (de su ignorancia), ya habría completado su iniciación, convirtiéndose en el Cristo: el gran Iluminado de Dios.

Es en el contexto de esta imagen de Jesús que adquiere especial importancia el supuesto documento que estaría celosamente custodiado en el monasterio Hemis, a 45 kilómetros de Leh, capital de Ladakh.

Esta es la región más alta de la India habitada. Comprende cuatro principales zonas de montaña: el Gran Himalaya, Karakoram, Zanskar y la propia Ladakh. Y jamás estuvo aislada. A través de siglos y milenios fue la ruta comercial obligada de la Seda, el itinerario de las largas caravanas que atravesaban la India y Asia Central hasta China y el Himalaya, con sus colosales montañas, valles y desiertos.

El Valle del Indo ocupa gran parte de la zona situada en torno a Leh y los numerosos monasterios que se encuentran desperdigados entre rocas y árboles, en territorios elevados, frecuentemente protegidos por vistosas barreras naturales.

Visita al monasterio

Llegué hasta allí un día cálido y soleado, a pesar de la cercanía de invierno, a mediados de septiembre. Entre noviembre y febrero, a veces hasta marzo, los caminos resultan prácticamente intransitables. Están cubiertos por más de dos metros de nieve y registran temperaturas de 23 grados bajo cero. El jeep me condujo por una carretera asfaltada, con una vista espectacular de lejanos y cercanos monasterios y campesinos sembrando mientras cantaban con alegría bajo un cielo profundamente azul.

Casi paralelas a la carretera, las claras aguas turquesas del río Indo fluían hacia el Rajastán hindú, a miles de kilómetros. Un puente provisional apareció ante el vehículo ya en el tramo final, mientras el amable chófer a quien contraté durante, cambiaba una y otra vez las cintas con canciones típicas del lugar.

Al acercarnos al monasterio, protegido por rocas verticales de la montaña, entre frondosos abedules y alerces mecidos por la fresca brisa, y largos mástiles con las infaltables banderas de oración ondeando sus plegarias a los Bodhisatvas, me sentí subyugado por la paz y la belleza. Las vibraciones de Luz se podían casi palpar con la yema de los dedos. Subí unos escalones y Hemis me recibió.

Aunque está declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, su aspecto no era el mejor. Necesitaba urgentemente nueva pintura y arreglos en sus paredes, Las puertas de madera habían sido severamente castigadas por el clima inclemente. Pero el panorama desde la terraza era espectacular, abierto a una sucesión de valles de distintas tonalidades por la mezcla de minerales. Un auténtico arco iris en tierra.

Sólo había tres visitantes más, y algunos niños. Apareció un monje y me invitó a pasar al interior del templo. Fuerza y serenidad fueron las emociones que allí sentí entre los Budas, mandalas y ruedas de oración. En uno de los muros, larguísimos estantes cobijaban libros de rezos budistas, pergaminos y vaya a saber qué otros tesoros desconocidos.

Me acerqué a los libros, algunos cubiertos por telas y otros bajo vidrio, cuando dos monjes lamas se me acercaron. Les sonreí. Las horas siguientes las pasé con ellos, mientras me enseñaban cómo fabricaban el papel y elaboraban su tinta con bayas y resinas de la zona.

El silencio de los lamas

Me llené de valor y les pregunté si ellos tenían algún conocimiento del Jesús de los cristianos. No sabían mucho, sólo por referencias, o al menos eso me respondieron.

Cuando llegó el lama superior intenté entenderme con él. Me dijo que «había escuchado comentarios sobre la existencia de algunos escritos sobre grandes maestros buscadores de sabiduría hacía mucho tiempo, antes de que existiera este monasterio». Pero manifestó ignorar si esos escritos se conservaban allí, en Hemis. «¿Y quién lo puede saber?», le pregunté. Me sonrió. Simplemente, me sonrió con amabilidad. Entonces intuí que en Hemis, muy en secreto, se guardaban documentos valiosos.

¿Sueños? ¿Visiones? ¿Una realidad, que no quiso contarme? Lo cierto es que cuando me despedí de los nuevos amigos monjes, comprendí que ellos no iban a revelarle nada –si es que de verdad lo sabían- al primer extranjero que pasara por aquel lugar sagrado. Aunque su alma fuera buena.

Quizá, si regreso en esta vida, me quede a vivir con ellos un tiempo. Entonces, y sólo entonces, tal vez comprendan la importancia de dar a conocer esos escritos sagrados. O tal vez, no sucediese de ese modo y tengan motivos profundos para mantenerlos en secreto. O acaso realmente no existan.

Ya en el jeep, mientras el motor ronroneaba por el camino irregular, antes de pasar nuevamente por el puente sobre el río, pensé en todas esas posibilidades. Poco después, pedí al conductor que se detuviera un momento. Me bajé y apoyé mi cabeza sobre la tierra. Puse las palmas de mi mano sobre el césped que allí crecía y me confundí en oración con el tiempo y el espacio, mientras a lo lejos el monasterio de Hemis parecía contemplarme.

Akasico.com

martes, mayo 25, 2010

Pensamientos-Dhammapada

Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey... .

Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.

“El hombre que tiene miedo, busca refugio en los montes, en los bosques sagrados o en los templos. Sin embargo tales refugios no sirven, pues allí donde vaya, sus pasiones y sus sufrimientos lo acompañarán.”

"¡Despertaos! Nunca seáis negligentes. Seguid la ley de la virtud. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo."

"Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo".

“El hombre que hace el mal sufre en este mundo y sufre en el otro. Sufre y se lamenta al ver todo el daño que ha hecho. Sin embargo, el hombre que hace el bien es feliz en este mundo y también lo es en el otro. En ambos mundos se regocija, viendo todo el bien que ha hecho.”

Dhammapada

lunes, mayo 24, 2010

Re-ordenando el mundo


Escuchamos sobre el nuevo mundo que está naciendo y nos preguntamos qué más va a tener que transformarse antes de que podamos regresar al negocio de vivir. Si hemos estado sentados, esperando a que los cambios terminen para poder regresar a la “normalidad” entonces estaremos en shock cuando nos demos cuenta de la verdad porque nunca fue, y nunca ha sido, un paradigma “normal” para el mundo. Lo que percibíamos como normal solamente era un vistazo de lo que es y siempre ha sido un paradigma cambiante, una ilusión creada a través de los filtros y sistemas de creencias que tenemos individual y colectivamente.

No podemos regresar a algo que en realidad nunca existió, no importa cuánto queramos estar en ese momento en el que sentíamos que estábamos en control o sabíamos lo que iba a pasar después. Siempre hemos estado en el proceso de re-ordenar al mundo, de cambiar la ilusión para reflejar nuestros paradigmas energéticos ya que trabajábamos para cerrar los viejos ciclos energéticos y abrir nuevos. La diferencia entre entonces y ahora es que esta vez estamos en control consciente del paradigma, simplemente tenemos que reconocerlo y usar nuestro poder para re-ordenar el mundo para que encajen estas nuevas energías.

El mundo siempre luce mejor desde la perspectiva del pasado, cuando pensamos en los “buenos y viejos días” cuando la vida era tranquila y predecible. Incluso si no era lo que queríamos o había problemas de poder y control, podíamos, hasta cierto punto, aceptar eso como inevitable. Estábamos en la misma situación que muchos otros alrededor de nosotros y la miseria ama la compañía. Pero mientras hemos crecido en nuestra verdadera y divina naturaleza, encontramos inaceptables muchos aspectos de nuestra realidad actual, vemos los errores y desconexiones dentro de su estructura y la batalla entre el alma y el ego toma nuevos significados.

El alma nos exhorta a presionar hacia la reconexión y nuestro poder, el ego quiere retraerse y quedarse dentro de lo que conoce. Cuanto más nos resistimos más se desmantela nuestro mundo ya que todo lo que está fuera de integridad con nuestro poder se desconecta de nosotros y estamos, como muchos de nosotros hemos experimentado, mirando lo que solía ser nuestra vida, preguntándonos qué podemos rescatar de los escombros que dejó el terremoto. Mientras que parece ser desastroso, este es nuestro punto de poder, en donde re-ordenamos nuestro mundo, para revisar cada pieza del rompecabezas, para usar lo que funcionará en nuestro nuevo mundo y liberará lo que no.

El aspecto más desafiante de este nuevo mundo es el conocimiento de que lo que sea que suceda a continuación es nuestra decisión. El mundo no va a decirnos qué hacer, eso es parte del viejo paradigma que acabamos de desmantelar. Nos hemos movido del destino a la creación, de seguir el conocido y muy andado camino a crear uno completamente nuevo. El nuevo mundo está esperando a que creemos realidades nuevas y satisfactorias que expresen el potencial de estas energías superiores. Mientras que estamos por ahí nerviosos, esperando a que alguien nos avise que es seguro proceder, las energías construyen hasta que tenemos otra señal de que es tiempo que avancemos.

De hecho, necesitamos avanzar porque estas nuevas energías son muchas órdenes de magnitud más rápida y más responsiva de cualquier cosa que hayamos conocido. Así que no tenemos que esperar meses o años para que las cosas se manifiesten, porque sucederá en semanas, días o antes. Pero mientras que responde rápidamente, esta energía no siempre responde de las formas en que anticipamos. Debemos ser claros con nuestra intención y en integridad energéticamente hablando con lo que deseamos manifestar. Así que pedir por algo sin tener las creencias y la intención que lo apoye simplemente no funcionará. Lo que crearemos nos mostrará en donde carecemos de fe, claridad e integridad. No hay un intermedio con esta energía, estamos a su nivel o no y los resultados nos mostrarán en donde necesitamos hacer correcciones.

Antes de este tiempo, comenzamos cada vida en una vibración energética de una vida que dejamos atrás. Es por esto que pasamos mucho tiempo en las energías de nuestros grupos de alma, trabajando a través de lecciones que hemos repetido antes muchas veces. Esta energía comienza a un nivel que está mucho más allá del karma, de la sanación y de las lecciones de vida pasada. Hemos estado esperando y deseando una nueva realidad y aquí está. ¿Nos hemos acostumbrado tanto a esperar que no sabemos qué hacer ahora que hemos llegado? ¿Tenemos miedo que una vez que demos el primer paso, nadie esté ahí para saludarnos o para seguirnos a nuestro nuevo mundo?

Mientras que creemos que necesitamos la guía de los demás y una presencia de apoyo, podemos hacer este viaje solos. De hecho, siempre hemos estado en un viaje individual, sin importar cuántas personas hubo en nuestra vida. Uno en el que quizá hemos estado tan relacionados en la energía de unos con otros que sentimos que su vida era también la nuestra, pero cuando re-ordenamos nuestras vidas y recuperamos nuestro poder, nos damos cuenta de cuán dispersa y difusa ha estado nuestra energía. Entonces vemos la pequeña porción de nuestra energía que hemos estado usando para nosotros y lo mucho que hemos estado dando a todos los demás. El re-ordenar el mundo comienza con nosotros, el cómo elegimos usar nuestra energía, aceptar nuestro poder y conscientemente crear la vida y el mundo que deseamos tener. Re-ordenar el mundo tiene poco que ver con la destrucción y todo que ver con mover energía, reclamar nuestros recursos y recordar quien crea la realidad en desarrollo que es la expresión de nuestro potencial.

Jennifer Hoffman y Enlightening Life OmniMedia, Inc.
**Traducción: Xitlalli Contreras – www.templodelsol.com
www.urielheals.com

jueves, mayo 20, 2010

La Luz Astral


"Lo que una generación considera como la cumbre del saber, es a menudo considerado como absurdo por la generación siguiente, y lo que en un siglo pasa por superstición, puede formar la base de la ciencia en el siglo venidero"
(Teofrasto Paracelso)

En el instante mismo en que el seno materno se rasga y viene al Mundo un Ser Humano, córtese el cordón umbilical mediante el cual se había nutrido hasta ese preciso momento. Rápidamente las fuerzas astrales lo invaden y lo envuelven, ofreciéndole ese sello personal, único, característico que forma al individuo y que conserva ya por toda su vida terrena.
(Krumm Heller)

Así tenemos en el Ens Astrale un campo en que existen las causas de numerosas especies de enfermedades, la comprensión perfecta de las cuales requiere una penetración más profunda en los secretos de la naturaleza y un concepto más elevado de lo que ofrecen las ciencias naturales de nuestra época.
(Franz Hartman)

Dice el Maestro Paracelso: “Los astros en el cielo no forman al hombre. El hombre procede de dos principios: “Ens Seminis” (el esperma masculino) y el “Ens Virtutis” (El Intimo). Tiene por ello dos naturalezas: Una corpórea y otra espiritual y cada una de ellas requiere su digestión (matriz y nutrición)”

“Así como el útero de la madre es el mundo que rodea al niño y del cual el feto recibe su nutrición, de la propia manera la naturaleza, de la cual el cuerpo terrestre del hombre recibe las influencias que actúan en su organismo, el “Ens Astrale” es algo que no vemos pero que nos contiene a nosotros y a todo lo que vive y tiene sensación. Es lo que contiene al aire y del cual viven todos los elementos y los simbolizamos con “M” (Misterium)”

Aquí nos habla claramente el gran médico, filósofo y alquimista Paracelso de la luz astral de los cabalistas. Del Azoe y la magnesia de los antiguos alquimistas.

La luz astral con su “solve et coagule” es la base de todas las enfermedades y la fuente de toda vida. Toda enfermedad, sea física, moral mental, toda epidemia, tiene sus larvas astrales que al coagularse en el organismo físico humano producen la enfermedad.

En el Templo de Alden de los mundos suprasensibles, los Maestros Médicos sientan a sus enfermos en un sillón bajo luz amarilla, azul y roja. Estos tres colores primarios sirven para hacer visibles en el cuerpo astral las larvas de la enfermedad. Después de que los maestros extraen estas larvas del cuerpo astral del paciente, tratan este organismo con innumerables medicamentos.

Sano ya el cuerpo astral, el cuerpo físico sanará matemáticamente, porque antes de que enfermen los átomos físicos de un órgano, enferman los átomos “internos” del mismo órgano. Curada la causa, se cura el efecto.

En este Templo donde moran los grandes maestros de la medicina: Hipócrates, Paracelso, Galeno y otros, hay un gran laboratorio de alta trascendencia, este templo se encuentra en el astral en las entrañas vivas de la naturaleza.

Debemos tener nuestras casas aseadas, tanto en lo físico como en el astral. Los depósitos de basura están siempre llenos de larvas infecciosas y evitar el trato con personas malvadas, pues éstas son centros de infección astral. Todo ser humano tiene en su atmósfera astral cultivos de larvas de formas tan extrañas que la mente no puede concebir.

Los valores positivos traen salud y dicha. Los valores negativos se materializan en enfermedades y amarguras. La luz astral está llena de imágenes que flotan y estas imágenes están llenas de sentimentalismo y de belleza. En estas imágenes está el secreto de todas las tragedias de nuestra vida.

Es necesario despertar conciencia para no caer en el abismo de perdición. La causa profunda del sueño en que vive la humanidad se llama FASCINACIÓN. Y nos hallamos fascinados por distintas cosas en la vida.

Samael Aun Weor

domingo, mayo 16, 2010

Pranayama


Prana - Fuerza de vida o energia de vida
Yama - disciplina o control
Ayama - expansion,restricción o extension
Pranayama tecnicas de respiracion

“El Medico del Tibet”

Mi guía, el lama Mingyar Dondup, me enseñó la ciencia de respirar después de haberme sorprendido un día en lo alto de la colina, casi sin aliento y agotado.

-Lobsang, Lobsang -me dijo- ¿qué has estado haciendo para llegar a este estado lamentable?

-Honorable maestro -dije con voz entrecortada- quise subir la colina en zancos.

Me miró con tristeza y sacudió la cabeza con aire de resignación. Suspiró y me hizo señas para que me sentara. Reinó el silencio durante un largo rato... silencio, excepto por mi respiración jadeante que, poco a poco, volvió a la normalidad.

Había caminado con zancos cerca del Camino de Linghor, jactándome ante los peligros... jactándome de que los monjes de Chakpori podían caminar con zancos, mejor y más lejos que cualquier otra persona de Lhasa. Para probarlo de modo concluyente, había dado la vuelta y me había echado a correr colina arriba sobre los zancos. En cuanto doblé el primer recodo y los peregrinos no pudieron verme, me eché al suelo completamente agotado y, al poco rato, llegó mi Guía y me vio en aquel estado lamentable.

-Lobsang, ya es hora que aprendas algo más. Ya has jugado bastante. Ahora, como lo has demostrado claramente, necesitas que te instruya en la ciencia de respirar con corrección. Ven conmigo. Veremos que se puede hacer para remediar este estado de cosas.

Se puso de pie e inició la marcha colina arriba. Yo me levanté de mala gana, recogí los zancos que estaban en el suelo y lo seguí. El lama caminaba con facilidad, parecía deslizarse. En sus movimientos no se advertía el menor esfuerzo y yo, que era muchos años más joven, me arrastraba detrás de él, jadeando como un perro en un día de verano.

En lo alto de la colina, nos volvimos para entrar en el lamasterio y seguí a mi Guía hasta su cuarto. Nos sentamos en el suelo, como de costumbre, y el lama pidió el inevitable té, sin el cual ningún tibetano puede conversar seriamente. Guardamos silencio mientras los monjes de servicio nos trajeron té y tsampa. Cuando se retiraron, el lama sirvió el té y me dio las primeras instrucciones en el arte de respirar, instrucciones que me resultaron invalorables en el campamento de prisioneros.

-Estás jadeando como un viejo, Lobsang -me dijo-. Pronto te enseñaré a vencer eso, pues nadie debe afanarse tanto en lo que es un suceso común, natural y cotidiano. Muchísima gente no sabe respirar. Creen que alcanza con aspirar una cantidad de aire, expelerla y aspirar otra.

-Pero, Honorable Lama -repliqué-. Respiré bastante bien durante nueve años o más. ¿De qué otra manera puedo hacerlo, que no sea la que utilicé todo este tiempo?

-Lobsang, debes recordar que la respiración es realmente la fuente de la vida. Puedes caminar, puedes correr. Pero si no respiras, no puedes hacer nada de eso. Debes aprender un nuevo sistema y antes que nada debes tener una medida de tiempo para respirar, porque mientras no conozcas esa medida no tienes cómo distribuir las varias veces que respiras en un tiempo determinado; respiramos a distinta velocidad, según lo que nos proponemos hacer. Me tomó la muñeca derecha y señaló un punto en ella.

-Tómate el pulso. Su ritmo es: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Pon la mano en tu pulso, siéntelo, y comprenderás lo que quiero decir.

Le obedecí. Apoyé un dedo en la muñeca izquierda y sentí que la velocidad de mi pulso era tal como él me la había señalado: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Miré a mi Guía y él continuó:

-Si pensaras un poco, verás que aspiras aire mientras tu corazón late seis veces. Pero eso no es bastante bueno. Tendrás que cambiar la manera de respirar. Dentro de un rato veremos cómo podrás hacerlo.
Hizo una pausa, me miró y añadió:

-Sabes una cosa, Lobsang... te he observado mientras juegas con los otros muchachos. Se cansan horriblemente porque no saben respirar. Creen que mientras aspiren aire y exhalen aire, ya respiran. No podrían hacerlo peor. Hay cuatro métodos principales de respirar: vamos a examinarlos y veremos qué nos ofrecen, qué son. El primer método es muy ineficaz. Se conoce como respiración superior porque en este sistema sólo se usan la parte superior del pecho y los pulmones; ésa, como debes saber, es la parte más pequeña de nuestra capacidad pulmonar, de modo que cuando se practica la respiración superior entra muy poco aire en los pulmones y en cambio se conserva una cantidad de aire viciado en la parte más profunda. Ves, cuando respiras sólo se mueve la parte superior de tu pecho. La parte inferior y el abdomen están inmóvil y eso es muy malo. Olvídate de la respiración superior, Lobsang, porque es completamente inútil. Es la forma peor de respirar y debemos abandonarla por otras.

Hizo una pausa, se volvió a mirarme y dijo:
-Mira, ésta es la respiración superior. Mira la posición forzada que tengo que adoptar. Por ésta, como descubrirás más tarde, es la respiración que practican la mayoría de los occidentales, la mayoría de las gentes fuera de Tibet y de India. Los obliga a pensar de una manera muy poco clara y a ser mentalmente letárgicos.

Lo miré boquiabierto de asombro. Jamás había imaginado que respirara fuera algo tan complicado. Siempre había creído hacerlo bastante bien y resulta que estaba completamente equivocado.

- Lobsang, no me estás prestando bastante atención. Ahora vamos a ver cuál es el segundo sistema. Se conoce como respiración media. Tampoco es muy correcta. No vale la pena que entremos en detalles, porque no quiero que la emplees; pero cuando llegues a Occidente, oirás que la gente la menciona como la respiración de diafragma, porque este músculo permanece inmóvil. El tercer sistema es el de la respiración inferior. Si bien es, posiblemente, algo mejor que los dos anteriores, tampoco es correcto. Hay quienes lo llaman respiración abdominal. En este sistema los pulmones no se llenan completamente de aire, éste no se reemplaza en su totalidad y tenemos otra vez aire viciado, mala respiración y enfermedad. De modo que no tienes que respirar según estos sistemas, si nó hacer lo mismo que yo y los lamas: debes respirar según el sistema de Respiración Completa. Así es como debes hacerlo.

-¡Ah! -pensé- ahora llegamos al fondo del asunto, ahora voy a aprender algo; ¿para qué me contó todo lo anterior si después me dijo que no servía?.

- Lo hice, Lobsang -dijo mi Guía, que evidentemente me leía el pensamiento-, porque debes conocer los defectos y las virtudes. Sin duda habrás advertido, desde que estás en Chakpori -continuó diciendo mi Guía, el lama Mingyar Dondup- que insistamos en la importancia de tener la boca cerrada. No lo hacemos sólo para evitar que digan mentiras, sino para que todos respiren por la nariz. Si respiras por la boca, pierdes la ventaja de los filtros de aire de la nariz del sistema de control de la temperatura que tiene el organismo. Por otra parte, si persistes en respirar por la boca, finalmente se te tapa la nariz y sufres de catarro, sientes la cabeza pesada y todos los inconvenientes que lo acompañan.

Me sentí culpable cuando advertí que lo estaba mirando con la boca abierta. La cerré con tanta prisa y tanto ruido que vi en sus ojos un relámpago de risa, aunque no me dijo nada.

-La nariz es muy importante y debemos mantenerla limpia. Si se te ensucian las fosas nasales, inhala un poco de agua por la nariz y deja que te corra por la garganta, para escupirla. Pero nunca, nunca respires por la boca, hazlo siempre por la nariz. Tal vez convenga usar agua tibia pues el agua fría te hará estornudar.

Se volvió y tocó la campana que estaba a su lado. Entró un sirviente que volvió a llenar la tetera y trajo más tsampa. Hizo una reverencia y se retiró. Al cabo de unos minutos, el lama Mingyar Dondup, reanudó su discurso.

-Ahora, Lobsang, vamos a estudiar el verdadero método de respiración, el método que ha permitido prolongar considerablemente la vida a muchos lamas de Tibet. Vamos a estudiar la Respiración Completa. Como el nombre lo indica, abarca los otros tres sistemas, el de respiración superior, media e inferior, de modo que los pulmones se llenan realmente de aire, y por lo tanto la sangre se purifica y se llena de fuerza vital. Es un sistema muy fácil. Tienes que sentarte o estar de pié en una posición cómoda y respirar por la nariz. Hace unos momentos, Lobsang, te vi completamente inclinado hacia adelante, agachado, y no puedes respirar como es debido en esa posición. Debes mantener la columna vertebral bien derecha. Ese es todo el secreto de respirar correctamente.

Me miró y suspiró, pero el brillo de sus ojos desmintió la profundidad del suspiro. Después se puso de pié, se acercó a mí, me puso las manos debajo de los codos y me levantó de modo que quedé sentado muy derecho.

-Así es como debes sentarte, Lobsang, con la columna vertebral derecha, con el abdomen perfectamente controlado y los brazos a los costados. Ahora siéntate así. Ensancha el pecho, hacia afuera y después baja el diafragma para que el abdomen inferior también sobresalga. De esa manera harás una respiración completa. No hay nada de magia en todo esto, Lobsang. Es una manera de respirar común y sensata. Debes aspirar todo el aire que puedas, después tienes que expelerlo y reemplazarlo. Por el momento, esto te puede parecer complicado, puedes creer que es demasiado difícil, que no vale la pena, pero sí vale la pena, Lobsang. Crees que no porque eres letárgico, porque últimamente respiras con descuido; debes tener disciplina para respirar.

Respiré como me indicó y, ante mi gran asombro, descubrí que era muy fácil. Advertí que al principio la cabeza me daba vueltas, después fue todavía más fácil. Veía los colores con más claridad y a los pocos minutos me sentí mejor.

-Todos los días te daré algunos ejercicios respiratorios, Lobsang, y te ruego que los cumplas. Vale la pena. Ya no volverás a quedarte sin aliento. Esa pequeña caminata cuesta arriba te dejó jadeante, pero yo, que soy muchos años mayor que tú, la hice sin el menor esfuerzo.

Volvió a sentarse y me observó mientras respiraba según me había indicado. Aun en esa etapa inicial, advertí cuánta razón tenía. Después, mi Guía siguió hablando.

-El único propósito de la respiración, sea cual fuere el sistema adoptado, es aspirar la mayor cantidad posible de aire y distribuirlo en el cuerpo de otra manera, de una manera que nosotros llamamos prana. Esa es la fuerza vital misma. Esa prana es la fuerza que hace mover al hombre, que activa a todos los seres vivientes, las plantas, los animales, el hombre; hasta los peces tienen que extraer el oxígeno del agua y convertirlo en prana. Sin embargo, ahora tenemos que ver cómo respiras, Lobsang. Aspira lentamente. Descubrirás que hay varias maneras de aspirar, contener la respiración y exhalar, que cumplen varias misiones, tal como limpiar, vitalizar, etc. Tal vez la forma general de respirar más importante, sea la que llamamos la respiración de limpieza. Ahora mismo te la voy a enseñar, porque quiero que la practiques todos los días, al despertar y antes de dormir, y al comienzo y al fin de cada ejercicio.

Yo había seguido atentamente sus instrucciones. Conocía muy bien el poder de aquellos altos lamas que podían deslizarse por la tierra con más rapidez que un caballo al galope y que llegaban a destino serenos, sin la menor fatiga. Decidí que mucho antes de llegar al estado de lama -pues en esa época no era más que un acólito- dominaría la ciencia de respirar. Mi Guía, el lama Mingyar Dondup, continuó hablando:

-Ahora, Lobsang, veremos esta respiración de limpieza. Aspira profundamente, haz tres respiraciones completas. No por favor, no esas aspiraciones cortitas. Tienes que aspirar profundamente, todo lo más profundamente que puedas; llena los pulmones, levanta el pecho y llénate de aire. Eso, eso. Ahora en la tercera aspiración, debes retener ese aire unos cuantos segundos, junta los labios como si fueras a silbar, pero no hinches las mejillas. Sopla un poco de aire por la abertura de los labios, con todo el vigor que puedas. Sopla con fuerza, suelta el aire. Después, detente un segundo, retiene el aire que queda. Sopla otro poco, siempre con el mayor vigor. Detente otro segundo y luego sopla el aire restante de modo que no quede nada en tus pulmones. Sopla con toda la fuerza que puedas. Recuerda que, en este caso, debes exhalar con el mayor vigor por la abertura de los labios. Dime la verdad ¿no te parece extraordinariamente refrescante?.

Tuve que darle la razón. Me había parecido un poco tonto eso de soplar y soplar; pero, después de hacerlo varias veces, advertí un hormigueo de energía y me sentí mejor que nunca. Me inflé, resoplé y ensanché el pecho. De pronto, sentí que la cabeza me daba vueltas. Me pareció que cada vez era más liviano. En medio de la bruma oí a mi Guía:

-¡Lobsang, Lobsang, basta!. No debes respirar de esa manera. Respira como te indiqué. No hagas experimentos, pues es peligroso. Ahora te has intoxicado por respirar de esa manera incorrecta, con demasiada prisa. Practica únicamente como yo te indico, pues tengo experiencia. Después podrás hacer todos los experimentos que quieras. Pero ten en cuenta esto. Lobsang: advierte siempre a quienes enseñes a respirar que sigan cuidadosamente los ejercicios, que no hagan experimentos. Diles que nunca deben experimentar con distintos ritmos de aspiraciones, a menos que los acompañe un maestro competente; pues experimentar con la respiración puede ser muy peligroso. Seguir los ejercicios es seguro, sano y los que respiran según las instrucciones no pueden experimentar ningún daño.

T. Lobsang Rampa

miércoles, mayo 12, 2010

La Iluminación Espiritual


¿Qué es la Iluminación?
Echart Tolle: Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. “¿Tienes algunas monedas?”, murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. “No tengo nada que darte”, respondió el extraño. Y luego preguntó, “¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?”. “Nada”, replicó el mendigo, “sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria”. “¿Alguna vez has mirado en su interior?”, preguntó el extraño. “No”, respondió el mendigo, “¿Para qué? No hay nada adentro”. “Echa una ojeada”, insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.

Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.

“Pero no soy un mendigo”, te puedo oír decir.

Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar-, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud -para la validación, la seguridad o el amor-, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.

La palabra “iluminación” evoca la idea de algún logro sobrehumano, y al ego le gusta verlo así; sin embargo, se trata simplemente de tu estado natural sentido de unión con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas. La incapacidad de encontrar esta conexión da origen a la ilusión de separación de ti mismo y del mundo que te rodea. Te percibes entonces a ti mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el temor, y el conflicto -interno y externo- se vuelve habitual.

Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: “el fin del sufrimiento”. ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas sigue creyendo que la iluminación es para el Buda -no para ellos- al menos por esta vida.

Pregunta: Utilizaste la palabra “Ser”. ¿Puedes explicar a qué te refieres con eso?

Eckhart Tolle: El Ser es la Vida Única eterna y omnipresente que se encuentra más allá de las innumerables formas de vida que se hallan sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo se halla más allá sino en la profundidad de cada forma, como su esencia más interna, invisible e indestructible. Esto significa que eso está a tu alcance ahora, como tu naturaleza más verdadera, tu yo más profundo. Pero no intentes comprenderla con la mente. No trates de comprenderla. Sólo puedes conocerla cuando la mente está quieta. Cuando estás presente, cuando tu atención se halla en forma total e intensa en el Ahora, podrás sentir al Ser, pero nunca podrá ser comprendido con la mente. Tomar nuevamente consciencia del Ser y vivir en ese estado de “consciencia sentida” es la iluminación.

Pregunta: Cuando dices Ser, ¿estás hablando de Dios? Y si lo estás, ¿por qué no usas esa palabra?

Eckhart Tolle: La palabra “Dios” ha perdido completamente su significado, a través de miles de años de mal uso. La utilizo a veces, muy escasamente. Por “mal uso”, me refiero a que personas que nunca han tenido siquiera un atisbo del ámbito de lo sagrado, de la infinita inmensidad existente detrás de esa palabra, la utilizan con gran convicción, como si supieran de lo que hablan. O bien, argumentan en su contra, como si supieran qué es lo que están negando. Este mal uso origina creencias, afirmaciones e ilusiones egóticas absurdas, como “Mi Dios o nuestro Dios es el único dios verdadero, y el tuyo es falso”, o la famosa frase de Nietzche: “Dios ha muerto”.

La palabra Dios se ha transformado en un concepto cerrado. Apenas la palabra es pronunciada, se forma una imagen mental -quizás ya no de un anciano de barba blanca-, pero sigue siendo una representación mental de alguien o algo fuera de ti; y, sí, casi inevitablemente un algo o alguien masculino.

Ni “Dios” ni el “Ser” ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que se halla detrás de la palabra, de modo que la única pregunta importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo en cuanto a permitirte experimentar Aquello a lo cual apunta. ¿Apunta acaso más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendente, o se presta muy fácilmente a transformarse en nada más que una idea, una creencia en tu cabeza, un ídolo mental?

La palabra “Ser” no explica nada, pero tampoco la palabra “Dios”. “Ser”, sin embargo, tiene la ventaja de ser un concepto abierto: no reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de él. Nadie puede adjudicarse la posesión exclusiva del Ser. Es tu esencia misma, y te es accesible de inmediato como la sensación de tu propia presencia, la sensación de “Yo soy” previa a “Yo soy esto o lo otro”. Así que sólo hay un pequeño paso entre la palabra “Ser” y experimentar el Ser.

Pregunta: ¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?

Eckhart Tolle: La identificación con tu mente, lo que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No poder dejar de pensar es una espantosa calamidad, pero no nos damos cuenta de esto porque casi todo el mundo la sufre, así que es considerada “normal”. Este ruido mental incesante te impide hallar ese dominio de quietud interna que es inseparable del Ser. Esto también crea un falso “yo” -fabricado por la mente-, que extiende una sombra de temor y sufrimiento. Examinaremos todo eso en más detalle más adelante.

El filósofo Descartes creyó haber encontrado la verdad más fundamental cuando formuló su famosa frase: “Pienso, luego existo”. De hecho, expresó con eso el error más fundamental: igualar el pensar con el Ser y la identidad con el pensar. El pensador compulsivo -y casi todo el mundo lo es- vive en un estado de aparente separación, en un insanamente complejo mundo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La iluminación es un estado de “completitud”, de “ser uno”, y por tanto se está en paz. Se es uno con la vida en su aspecto manifiesto -el mundo- así como con tu yo más profundo y la vida no manifiesta -uno con el Ser-. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!

Identificarte con tu mente genera una cortina opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que impiden toda relación verdadera. La cortina se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y los demás hombres y mujeres, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios. Es esta cortina de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que hay un tú y un “otro” enteramente separado. Olvidas entonces la realidad esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y las formas separadas, eres uno con todo lo que existe. Con “olvidas”, me refiero a que ya no logras sentir esta unión como una realidad evidente por sí misma. Puedes creer que es así, pero ya no sabes si lo es o no. Una creencia puede ser tranquilizadora. Sólo es liberadora, sin embargo, a través de tu propia experiencia.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad se presenta cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo con que las células se dividan y multipliquen en el cuerpo, pero cuando este proceso prosigue en forma independiente del organismo completo, las células proliferan y tendremos una enfermedad.

La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente. Si se le usa en forma incorrecta, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para ser más preciso, no se trata tanto de que uses tu mente del modo incorrecto -en general no la usas para nada-. Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.

Pregunta: No estoy enteramente de acuerdo. Es cierto que pienso mucho sin sentido alguno -como la mayoría de las personas-, pero aún puedo utilizar mi mente para lograr cosas, y hago eso todo el tiempo.

Eckhart Tolle: Sólo porque puedes resolver un acertijo de palabras o construir una bomba atómica, no significa que puedes utilizar tu mente. Tal como a los perros les encanta morder huesos, a la mente le encanta hincarle sus dientes a los problemas. Es por eso que resuelve acertijos y construye bombas atómicas. A ti no te interesan esas cosas. Permíteme preguntarte esto: ¿puedes liberarte de tu mente cada vez que quieres? ¿Has hallado el botón que detiene todo el mecanismo?

Pregunta: ¿Te refieres a dejar de pensar? No, no puedo hacerlo, excepto quizás por unos instantes.

Eckhart Tolle: Entonces la mente te utiliza a ti. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que eres su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de ti eres tú mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no eres esa entidad que se posesionó de ti -el pensador- Saber esto te permite observar a la entidad. Apenas comienzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de consciencia. Comienzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- tienen su origen más allá de la mente. Comienzas a despertar.

Echart Tolle

domingo, mayo 09, 2010

¿Existe Dios?


Asunto: ¿Existe Dios?
Buda entra en un pueblo. Un hombre pregunta: «¿Existe Dios?» Buda dice: «No.»

Por la tarde, otro hombre pregunta: «¿Existe Dios?» Buda dice: “Sí.”

Después, al anochecer, un tercero pregunta: «¿Existe Dios?» Buda permanece en silencio. En un solo día: por la mañana, no; por la tarde, sí; al anochecer, silencio, ni sí ni no.

El discípulo de Buda, Ananda, se quedó perplejo. Había oído las tres respuestas. Por la noche, cuando todos se habían ido, le preguntó a Buda: «¿Puedo hacerte una pregunta? En un solo día, has contestado a una pregunta de tres maneras; y no sólo diferentes, sino contradictorias. Mi mente está desconcertada. No puedo dormir si no me contestas. ¿Qué quieres decir? Por la mañana dices que sí, por la tarde que no, al anochecer permaneces en silencio. Y la pregunta era la misma.»

Buda dijo: «Pero los que preguntaban eran diferentes. ¿Y cómo van a hacer la misma pregunta personas diferentes?». Esto es realmente hermoso, muy profundo. Dijo: «¿Cómo van a hacer la misma pregunta personas diferentes? Una pregunta sale de un ser, es algo que crece en él. Si el ser es diferente, ¿cómo va a ser la misma la pregunta? POR LA MAÑANA, CUANDO DIJE QUE SÍ, EL HOMBRE QUE ESTABA PREGUNTANDO ERA ATEO. HABÍA VENIDO A OBTENER MI CONFIRMACIÓN DE QUE DIOS NO EXISTE. Y YO NO PODÍA CONFIRMAR SU ATEÍSMO, PORQUE ESTABA SUFRIENDO A CAUSA DE ÉL. Y COMO NO PODÍA CONTRIBUIR A SU SUFRIMIENTO Y QUERÍA AYUDARLE, DIJE: «SÍ, DIOS EXISTE.» Así es como traté de destruir su supuesto ateísmo. Por la tarde, cuando vino la otra persona, ERA UN TEÍSTA. Y ESTABA SUFRIENDO POR SU TEÍSMO. A ÉL NO PODÍA DECIRLE QUE SÍ, PORQUE ESO HABRÍA SIDO UNA CONFIRMACIÓN: LO QUE HABÍA VENIDO A BUSCAR.

ENTONCES SE MARCHARÍA DICIENDO: «SÍ, LO QUE YO DECÍA ERA CIERTO. Incluso Buda lo dice.» Y el hombre estaba equivocado. No podía ayudar en su error a un hombre equivocado, de modo que TUVE QUE DECIR QUE NO PARA DESTRUIR TODO LO QUE ES ESE HOMBRE, PARA DESTRUIR SU MENTE.

«Y el hombre que vino al anochecer no era ninguna de las dos cosas. Era un hombre sencillo, inocente, y no estaba pidiendo ninguna confirmación. No tenía ninguna ideología; era una persona realmente religiosa. De modo que tuve que permanecer en silencio. Le dije: "PERMANECE EN SILENCIO RESPECTO A ESTA PREGUNTA. NO PIENSES EN ELLA." Si le hubiera dicho que sí, habría sido erróneo, porque no había venido a encontrar una teología. Si le hubiera dicho que no, habría sido erróneo, porque no había que corroborarle ningún ateísmo. Él no estaba interesado en pensamientos, en ideas, en teorías, doctrinas, no; era un hombre realmente religioso. ¿Cómo iba a pronunciar ninguna palabra ante él? Tuve que permanecer en silencio. Él comprendió mi silencio. Cuando se fue, su religiosidad se había hecho más profunda.»

Buda dijo: «TRES PERSONAS NO PUEDEN HACER LA MISMA PREGUNTA. PUEDEN FORMULARLA DE MANERA SIMILAR; ESO ES OTRA COSA. Todas las preguntas eran: "¿Existe Dios?". Su formulación era la misma, pero el ser del que venía la pregunta era totalmente diferente. QUERÍAN DECIR COSAS DIFERENTES CON ELLA: SUS VALORES ERAN DIFERENTES, SUS ASOCIACIONES CON LAS PALABRAS ERAN DIFERENTES.»

Entonces Buda dijo otra cosa, que es incluso más significativa. Dijo: «Ananda, ¿por qué estás perturbado? El asunto no iba contigo; no deberías haber escuchado, porque ninguna de las respuestas te fue dada a ti. Deberías permanecer indiferente; de lo contrario, te volverás loco. No vengas conmigo, porque me involucraré con muchísimos tipos de personas. Y si escuchas todo lo que no se te dice a ti, te quedarás confuso y loco.

Si tienes la misma pregunta, hazla, y entonces contestaré. Pero recuerda: no contesto a las preguntas, sino a quien las hace. Respondo. Miro al hombre, veo su trasfondo, el hombre se vuelve transparente..., y ésta es mi respuesta. La pregunta es irrelevante; el que pregunta es relevante.»

No puedes pedirle coherencia a una persona iluminada. Sólo las personas no iluminadas, ignorantes, pueden ser coherentes, porque no tienen que mirar. Simplemente siguen algunas ideas. Llevan ideas muertas, coherentemente. Llevarán algo toda su vida, y permanecerán coherentes con ello. No están vivas; están muertas.

De modo que, cuando una persona iluminada habla, contesta, esa contestación es una respuesta total de su vacío, de su ser. Te hace eco, te refleja, es un espejo. No tiene rostro propio. Tu rostro se refleja en su corazón. De modo que si un idiota viene a conocer a Buda, se encontrará con un idiota: Buda es sólo un espejo. Y ese hombre se irá y propagará el rumor de que Buda es un idiota. Se ha visto a sí mismo en Buda. Si viene alguien sensible, comprensivo, maduro, adulto, verá otra cosa en Buda; verá su propio rostro.

SE DICE EN LAS ESCRITURAS ANTIGUAS QUE CUANDO LLEGUES A UNA PERSONA ILUMINADA, PERMANECE TOTALMENTE EN SILENCIO. No pienses; de lo contrario perderás la oportunidad de reunirte con él. Simplemente permanece en silencio, no pienses; absórbele, no trates de comprenderle con tu cabeza. Absórbele, bébele, deja que todo tu ser esté abierto a él. Déjale que entre en ti, pero no pienses en él; porque si piensas, tu mente será reflejada. Deja que todo tu ser se bañe en su presencia.

Muchos vinieron a Buda. Vinieron y se fueron. Llevaban sus propias opiniones; y se fueron y las propagaron. Muy pocos, verdaderamente pocos, comprendieron; y así es como debería ser, porque sólo puedes comprender conforme a ti. Sólo si estás listo para fundirte y cambiar y ser transformado puedes comprender lo que es una persona iluminada, un ser iluminado.

Osho
Extracto del libro de los secretos

viernes, mayo 07, 2010

Elementoterapia


“Gnosis” es el nombre de esa antigua sabiduría médica, que desde la aurora de la creación jamás ha cambiado sus fórmulas, porque son exactas como una tabla pitagórica. En ellas comulgan la ciencia, la mística y el arte “regios”, dentro de un connubio divino.

Esas fórmulas tienen su fundamento en la “ELEMENTOTERAPIA”, que es el “arte regio” de la Naturaleza, porque nos enseña a manipular las criaturas elementales de los vegetales antiguamente conocidos con los nombres de silvanos, dríadas, hamadríadas y faunos.

Estos elementales de las plantas, que el médico gnóstico maneja, son los “dussi” de San Agustín, las “hadas” de la Edad Media’ los “Dore Oigh” de los galos; los “grove” y “maidens” de los irlandeses, y los “anime” de los sabios médicos gnósticos, de nuestros fraters “indios” de la Sierra Nevada de Santa Martha (Colombia)

El insigne Maestro Paracelso dá el nombre de “Silvestres” a los elementales de los bosques y de “ninfas” a los de las plantas acuáticas. En los libros sagrados de todas las religiones antiguas, se halla ampliamente expuesto el santo simbolismo vegetal. Bástanos recordar el árbol de la ciencia del bien y del mal del Jardín del Edén, símbolo terrible de la fuerza sexual, en la cual se halla la redención o condenación del hombre.

El árbol del Sephirot de la Cábala: el Aswatta o higuera sagrada, símbolo de la sabiduría divina; el Haona de los Mazdeistas en el cual Zoroastro representó el Sistema Nervioso y el Sistema Líquido del hombre; el Zampoun del Tibet; el Iggradsil; el roble de Pherécydes y de los antiquísimos Celtas.

Todas las antiguas religiones nos representan a sus fundadores adquiriendo la sabiduría debajo de un árbol: así vemos al gran Gautama el Buda Amitabha, recibiendo la iluminación debajo del árbol Bhodi, quien vive todavía en la antiquísima India.

CRISTO es una excepción de esta regla, pues Cristo es la Sabiduría misma, es el LOGOS SOLAR, cuyo cuerpo físico es el Sol. Cristo camina con su Sol, en la misma forma en que las almas humanas caminan con su cuerpo de carne y hueso. Cristo es la luz del Sol. La luz del Sol es la luz de Cristo.

La luz del Sol es una sustancia cristónica que hace crecer la planta y brotar la semilla. Dentro de la prieta dureza del grano queda encerrada esa sustancia del Logos Solar, que le permite a la planta reproducirse incesantemente con la vida gloriosa, pujante y activa.

Samael Aun Weor
Medicina Oculta y Medicina Práctica

martes, mayo 04, 2010

Kabbalah o Cábala

El origen se remonta a los escritos del Rabino Shimon Bar Yohai quien, en compañía de su hijo Eleazar, permaneció durante trece años escondido en una cueva huyendo de los romanos que habían invadido Israel. En el aislamiento de su cueva, Bar Yohai escribió el Zohar y en él espuso todo un sistema místico que ha servido de catapulta para el desarrollo posterior de la Kabbalah.

La Kabbalah está dividida en tres grandes áreas: la teórica, la meditativa y la práctica.

La parte teórica se basa en el estudio de las escrituras, se cuenta con alrededor de 3.000 libros, que tratan de los misterios del mundo espiritual, de la estructura de los reinos angelicales, de las Sefirot o Emanaciones Divinas.

La palabra Kabbalah tiene su origen en la palabra hebrea "LeKabel", que significa recibir. El Kabbalista se prepara para recibir inspiración, información y energía de los reinos espirituales, y la parte meditativa del sistema está ideada para preparar al practicante para esta recepción.La Kabbalah práctica es una especie de magia blanca que trata de las técnicas necesarias para activar poderes sobrenaturales.

Algunas técnicas meditativas propuestas por la Kabbalah, que se centran en torno al proceso de "Yechudim" o Unificación. En el Judaísmo se le otorga una importancia fundamental a la Unificación. De hecho, la oración más sagrada para un judío, la que pronuncia en el momento de la muerte, dice así: "Escucha, Oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor Uno".

De la misma forma, en la Kabbalah se habla de la existencia de cinco niveles distintos del alma, desde un alma ligada al cuerpo y que se le sirve de sostén energético denominada Nefesh, hasta el nivel más elevado del Alma llamado Yehida o Singularidad, el cual implica una Unificación. Cuando un ser humano nace, trae consigo diferentes partes del Alma de distintos seres que lo antecedieron. Su labor de desarrollo en esta vida consiste en purificar todos los niveles hasta llegar a la singularidad. Este nivel es la Unidad consigo mismo, la mismidad del Yo Puro o la verdadera identidad.

Por lo tanto, una de las técnicas Kabbalísticas de meditación consiste en meditar sobre la Singularidad del Sí mismo preguntándose quién es Uno mismo y, después, colocándose en identidad consigo mismo.

Para lograr la purificación de las distintas porciones del Alma, es necesario aceptarlas y cumplir una vida absolutamente ética, sencilla y en constante recuerdo de Dios. Cada obstáculo que la vida presenta al meditador es una oportunidad de purificación para llegar a la Singularidad. Cuando uno de estos obstáculos es vencido, se adquiere mayor poder y pureza.

Una vez lograda la singularidad, existe una técnica que estimula la unificación con otras singularidades en lo que parecería ser una entrada al Campo de la Materia. Esta técnica consiste en la visualización de la palabra "Uno".

El meditador se sienta cómodamente, cierra los ojos y después se imagina la palabra Uno y penetra en su significado. Primero asocia este significado con su propio cuerpo hasta que, posteriormente, logra sentir su Unidad. Después sigue meditando en el Uno en relación a otros seres humanos hasta que logra sentir la Unidad que existe entre todos los seres humanos. Más adelante, medita en el Uno en relación al Planeta Tierra con todos sus habitantes hasta que logra sentirse en Unidad con la Conciencia Planetaria. Depués, aplica la meditación en el Uno en relación a la Galaxia entera y, por último, al Universo como una totalidad.

Si la meditación tiene éxito, el meditador habrá experimentado la Unidad existente en todos los niveles antes mencionados, desde su cuerpo orgánico hasta todo el Universo. En términos de la Física Contemporánea, habrá logrado situarse primero en el Campo Fermiónico como singularidad, después en el Parafermiónico en unidad con otras singularidades y por último, habrá penetrado en el Campo Bosónico.

Acerca del origen del Universo, también existen coincidencias entre la Física y la Kabbalah. Según la Física, este origen fue la explosión de una partícula en el principio del tiempo. Esta explosión creó el espacio, el tiempo y el Universo conocido. Antes de ella no existía el tiempo, ni el espacio. A partir de la explosión, el Universo inició un movimiento expansivo y una multiplicación de sus partículas en un Campo Fermiónico.

Esta expansión ocurre en la actualidad y tendrá un límite tras el cual el Universo iniciará un movimiento contrario de contracción hasta volver a su origen para, nuevamente, explosionar e iniciar un nuevo tiempo y un movimiento expansivo. Esta teoría, llamada Big Bang, asume una existencia cíclica para el Universo y niega la existencia de algo previo a la primera explosión puesto que antes de ella el tiempo no existía.

La Kabbalah, en cambio, considera que antes de la explosión primigenia, todo el Universo estaba iluminado por la Luz Divina y no existía nada que se sustrajera a ella. En un acto supremo de creación, Dios creó una zona libre de su luz a través de un proceso denominado "Tzintzum" y en el vacío resultante implantó una chispa de su luminosidad creando con ello la explosión inicial y la subsecuente expansión del espacio y el tiempo.

Previo al Tzintzum no existían ni tiempo ni espacio pero algo había y este algo era, la Luz Divina penetrándolo todo sin discontinuidad. El desarrollo de la conciencia humana implica el ponerse en contacto o recibir la Luz Divina a través de las técnicas de meditación y purificación.

El hombre y la mujer son, un modelo del mismo proceso de "Tzintzum" -de implantación de una chispa de luz y de explosión primigenia y posterior expansión del universo.

La mujer contiene un órgano, la vagina -y la matriz-, que representa el vacío en donde se implantará la chispa de luz. Esta última está representada en la célula espermática que interactúa con el óvulo y produce una explosión orgánica y la creación y nacimiento de un nuevo Universo.

El hombre representa el dador de la luz y la mujer, receptora de la misma y creadora de la vida expandiéndose en su interior. Por esta razón, la Kabbalah otorga una especial importancia a la pareja humana, al amor y al acto sexual, considerándolos sagrados. El acto sexual en amor y fidelidad responsable se constituye, para la Kabbalah, en una meditación sacra. Al hombre y a la mujer juntos se les define como al verdadero ser humano.

Aunque la mujer y el hombre, son diferentes en el sentido de que la primera es capaz de ponerse en contacto con Dios en cualquiera de sus manifestaciones con mayor facilidad que el hombre. Este último requiere del uso de un instrumento mental para lograrlo, siendo así capaz de crear verdaderos sistemas intelectuales que le sirven para conseguir la comunión con lo Divino.

La mujer, que ama este proceso masculino de creación, y el hombre, capaz de ver en la mujer la creadora de la vida en capacidad de comunión con Dios en todas sus manifestaciones, constituyen el ideal de la pareja humana.

Jacobo Grinberg-Zylberbaum
Guía de Meditación

lunes, mayo 03, 2010

Buscando al Maestro


Algunos discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad -dijo un maestro-. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse pensando en él.

Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba escondida la verdad.

Cuando la gente busca un maestro, debería estar buscando experiencias que puedan ayudarle a evitar ciertos obstáculos. Desgraciadamente, la realidad es otra: recurren a la ley del mínimo esfuerzo, intentando encontrar respuestas para todo. El que desea aprovecharse del esfuerzo del maestro para así no gastar sus energías nunca llegará a ninguna parte, y acabará por sentirse decepcionado.

Quien estudie un poco la historia de Buda, se dará cuenta de que, después de alcanzar la iluminación, se dedicó a hacer que sus discípulos desarrollasen las cualidades necesarias para llegar a la tan anhelada paz de espíritu.

Quien lea los evangelios, reparará en que casi todas las enseñanzas de Jesús tienen lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de una mesa. Nada de templos. Nada de lugares escogidos. Nada de prácticas sofisticadas y difíciles: los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaba y cuando comía, cosas que hacemos todos los días de nuestras vidas. Precisamente porque las hacemos todos los días, no damos ningún valor a las enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios. Pensamos que las cosas sagradas son accesibles sólo para los gigantes de la fe y la voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre para ser aceptado con alegría por Dios.

En busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo lo que está al alcance de la mano. Cuando descubrimos el error, en lugar de alegrarnos por haber comprendido nuestros fallos, nos dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quien deseaba nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a los 'maestros' o 'gurús' que nos ayudarán a recuperar el tiempo perdido. Pero no es así: aunque el tesoro esté enterrado en tu casa, sólo lo descubrirás cuando te hayas alejado.

Si Pedro no hubiese experimentado el dolor de la negación, no hubiera sido escogido jefe de la Iglesia. Si el hijo pródigo no hubiese abandonado todo, jamás habría sido recibido con júbilo por su padre. Si Buda no hubiese decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años, jamás hubiera entendido el placer de la alegría.

Algunas cosas en nuestras vidas tienen un sello que dice:
«Sólo comprenderás mi valor cuando me pierdas y me recuperes». De nada sirve querer acortar este caminó. Existe un viejo dictado mágico que dice: "Cuando el discípulo está listo, aparece el maestro".

Pensando en esto, muchas personas se pasan la vida entera preparándose para este encuentro. Cuando se cruzan con el maestro, se entregan por completo, días, meses o años. Pero terminan descubriendo que el maestro no es el ser perfecto que habían imaginado, sino una persona igual a las demás, cuya única función es compartir aquello que ha aprendido. Al verse frente a una persona normal, el discípulo se siente herido. Siente desesperación y el deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser, es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.

PAULO COELHO

domingo, mayo 02, 2010

Los Textos Silenciados


Las Voces Milenarias de los Gnósticos

Efectivamente, el libro sagrado de los Gnósticos, o “Pistis-Sophia”, es el más completo de los textos Gnóstico-coptos descubiertos en el Alto Egipto en la segunda mitad del siglo XVIII. Este extraordinario documento, que, al igual que la mayor parte de los “apócrifos” del Nuevo Testamento, (tan válidos como los ampliamente reconocidos), fue silenciado durante largo tiempo, incluye la totalidad de los secretos de la Gnosis Alejandrina, en que se reencuentran los conceptos de Platón, de Filón, del Zend Avesta, de la Cábala, de los Misterios de Eleusis, de Samotracia y del Orfismo.

Auténtica suma teológica y cosmológica, esta Gnosis pre-cristiana constituye la base misma de las antiguas religiones de Oriente. Este fresco gigantesco reproduce el combate implacable de los Hijos de la Luz con los de las Tinieblas, del Bien y del Mal, del Espíritu y la Materia, en la totalidad de los mundos. Según Clemente de Alejandría, la Gnosis es una Ciencia Divina, revelada a los hombres para llevarles la luz sobre todas las cosas y capacitarlos para llegar a Dios. A través del relato de los Avatares de Sophia, el Eón 13º del Universo, llegamos a comprender las razones de la venida de Cristo a nuestro planeta, con todas las revelaciones del pensamiento Gnóstico acerca de las condiciones y de la naturaleza del Conocimiento Salvador. Se lee allí cómo Jesús pasó aún doce años después de su resurrección sobre esta Tierra en relación con sus discípulos, para terminar de comunicarles la Ciencia Perfecta, la Verdadera Gnosis, a fin de instruirlos en los Misterios.

La narración nos muestra a los discípulos y a las mujeres santas haciéndole preguntas a Jesús, quien dicta así un curso completo sobre la Gnosis. Con una antigüedad de 18 siglos, este libro nos ofrece las más altas cotas del pensamiento Gnóstico sobre la génesis del Universo y la situación del hombre en la creación. Con el mismo titulo que colocamos a este artículo, publicó la UNESCO un escrito, que resalta también la importancia que poseen los papiros Gnósticos de Nag Hammadi, para la revalorización de la cultura Occidental.

He aquí algunos de esos fragmentos de más de 1700 años de antigüedad:

“Quien quiera no comprenda como vino, no comprenderá como se irá“... Diálogo del Salvador.

...“Digan entonces, desde su corazón, que son el perfecto día y que en ustedes mora la Luz que no se apaga”... Evangelio de la Verdad.

“Cuando ustedes lleguen a conocerse a sí mismos, entonces serán Sabios, y se darán cuenta de que son los Hijos del Padre Viviente”. “Jesús ha dicho: «Levantad la piedra, y me encontraréis allí»” “Cuando hagan el Dos, Uno, y cuando hagan el masculino y el femenino Uno y el mismo, entonces entrarán en el Reino... Evangelio de Tomás.

“El amor no quita nada. ¿Y cómo podría quitarse algo, cuando todo es suyo? Ello no dice: «Esto no es mío» o «aquello es mío», sino simplemente: «Es tuyo»” “La Redención está en la cámara nupcial”... Evangelio de Felipe.

Cesar Owen
Los articulos y fotografias han sido tomados de la red. Si alguna persona considera afectado su derecho de autor le pido que tenga la amabilidad de escribirme para que la publicacion sea retirada de inmediato