martes, marzo 29, 2011

Día tras día



La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida.....
. antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe! más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama! Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.

No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre! Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla, aunque no te sientas capaz.

¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia, y si, una aproximación.

¡Acepta!
La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir.

Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras..
¿Para que tanta prisa? corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta, siente lo que hay dentro de ti.

Oye...Escucha
lo que las otras personas tienen que decir, es importante

Sube...
Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida.

¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente, yo también voy a intentar.

¡Hey! Tú...ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que...Te Amo, simplemente porque existes.

Charles Chaplin

miércoles, marzo 23, 2011

Las siete Iglesias del Apocalipsis


Las Siete Iglesias de que habla el APOCALIPSIS DE SAN JUAN, no están en el continente Asiático como suponen los ignorantes. Esas Siete Iglesias están en nuestra Columna Espinal.

EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN es un libro Sellado con SIETE SELLOS. Ese libro es el mismo HOMBRE.

Nadie, sino únicamente el CORDERO, es decir, nuestro YO DIVINO, que mora dentro de nosotros mismos, puede abrir ese LIBRO y desatar sus SIETE SELLOS.

Las SIETE IGLESIAS son Siete Centros nerviosos que tenemos en nuestra Columna Espinal.

EFESO: La Primera Iglesia es la de EFESO. Esa Iglesia reside en el hueso Coxígeo. Dentro de esa Iglesia esta la SERPIENTE SAGRADA; la Culebra de Metal; la SERPIENTE DE BRONCE que sanaba a los Israelitas en el desierto.

Cuando esta Iglesia se abre, adquirimos poder sobre los volcanes, sobre los terremotos; sobre las criaturas que viven debajo de la tierra.

ESMIRNA: Cuando la Serpiente llega a la altura de la próstata, despierta la segunda Iglesia, la cual es la Iglesia de ESMIRNA y adquirimos poder sobre las aguas y las tempestades.

PÉRGAMO: Cuando la Culebra Sagrada va subiendo por entre el Canal Central de la médula espinal y llega a la altura del ombligo, entonces despierta la Tercera Iglesia: la Iglesia de PÉRGAMO. Entonces adquirimos poder sobre los rayos, sobre el fuego y sobre los volcanes en erupción. Podemos mandar a los volcanes y los volcanes nos obedecen. Podemos mandar al fuego y el fuego Universal nos obedece.

TIATIRA: Cuando la Culebra llega a la altura del corazón, entonces despierta la Iglesia DE TIATIRA. Esta Iglesia nos da poder sobre los ciclones, sobre la brisa, sobre los huracanes.

SARDIS: Cuando la Culebra Sagrada llega a la altura de la garganta, entonces podemos oír las cosas que hablan los Ángeles, las palabras de las Almas de los muertos, etc. Esta es la Iglesia de SARDIS.

FILADELFIA: Cuando la Culebra Sagrada sube por dentro del Canal Medular y llega a la altura del entrecejo, entonces podemos ver las cosas de otro mundo; la Luz Astral, las Almas de los muertos. Arcángeles, Serafines, Potestades, Virtudes, Tronos, etc. Esa es la Iglesia de FILADELFIA.

LAODICEA: Cuando la Culebra llega a la parte superior del Cráneo se abre la Iglesia de LAODICEA. Ese es el Ojo de Diamante.

El que abre ese ojo se sabe todas las cosas del cielo y de la tierra. Se vuelve terrible. Ve en todas partes; nada ignora; después de esto el Alma se une con el INTIMO y se convierte en MAESTRO; Profeta, Sabio, Iluminado, Poderoso. Ve todo, oye todo, nada ignora.

Cuando el Alma se ha unido totalmente, absolutamente con el INTIMO, entonces se vuelve ÁNGEL Los Ángeles son hombres perfectos.

Samael Aun Weor

Los Misterios de la Vida y de la Muerte
CAPITULO VII

jueves, marzo 17, 2011

Helena P. Blavatsky en Tibet


El argumento acostumbrado para negar que HPB haya vivido en el Tibet es que el país había estado cerrado para las intrusiones extranjeras durante varios siglos. Además, considerando la azarosas condiciones del viaje y los altos pasos de montaña que debían atravesarse, ¿cómo podría haber sobrevivido una mujer sola?

Para contrarrestar la primera objeción es importante conocer algunos pequeños sucesos. En "Tibet, el Reino Sagrado", del cual el Dalai Lama escribió la introducción, el autor, Dobsang Lhalungpa, escribe:

"Aunque el Tibet se encontraba relativamente aislado -su historia la hizo interesante para los extranjeros y Lhasa fue conocida en Occidente durante siglos como "La Ciudad Prohibida" - siempre estaba abierta para los pueblos vecinos y había continuos corrillos de visitantes, peregrinos y comerciantes desde y fuera, de Mongolia, China, Bhután, India y Ladakh. Durante los festivales buddhistas principales la ciudad contenía más de dos veces su capacidad y las carpas de miles de monjes y peregrinos se apilaban dentro de la antigua ciudadela". (1)

HPB, con su rostro mongol y su piel oliva-amarilla, podría haber tenido poca dificultad en vivir en Lhasa o en cualquier otro lugar del Tibet.

Respecto de la segunda objeción, HPB jamás afirmó que ella viajaba sola o a pie, como suponen sus críticos. Es más fácil que estuviera acompañada por sus maestros, que viajaban a caballo.
Heinrich Harrer, en "Siete Años en el Tibet", registra que las mujeres jinetes eran algo común de ver en el Tibet (2). HPB misma era una soberbia jinete. Uno de sus maestros escribió a Sinnett: "Aquellos que desean conocernos nos encontrarán en la misma frontera". Otros, "no nos encontrarán aunque vayan a Lhasa con un ejército" (3).

También es posible entrar al Tibet por una ruta menos cansadora que la elevada, esta requiere provisiones masivas y suficientes cargadores nativos para transportarlos. Harrer viajó vía el río Indo. Además, la disponibilidad de mercados de alimentos haría innecesario el transporte de las provisiones necesarias.

Debe aclararse que los maestros de HPB no eran tibetanos, sino indios. Su gurú especial; el Mahatma Morya (en general llamado Maestro M) había nacido en Punjab; su colega, el Mahatma Koot Hoomi (Maestro KH) había nacido en Kashmir, HPB escribe:

"Más allá de los Himalayas existe un núcleo de Adeptos, de varias nacionalidades, y el Teshu [Panchen] Lama los conoce, y ellos actúan juntos, y algunos de ellos están con él y permanecen desconocidos en su verdadero carácter aún para la mayoría de los lamas -que son en su mayoría tontos ignorantes (4). Mi Maestro, y KH y varios más que conozco personalmente allí, van y vienen, y todos están en comunicación con Adeptos en Egipto y Siria y hasta en Europa". (5)

El Teshu, o Panchen Lama vivía en una ciudad monasterio de Tashilunpo cerca del Shigatse, y aparentemente aquí fue HPB en su estadía en el Tibet. Lhasa estaba mucho más lejos de la frontera India. Sin embargo, ya sea que su destino haya sido Lhasa o Shigatse, algunos de los pasos que era necesario cruzar estaban a 14.000 pies por sobre el nivel del mar y el viaje debe haber sido cansador en extremo. Sven Hedin, explorador sueco del Tibet y Asia Central, escribe sobre sus viajes a través de "la gloriosas montañas gigantes con nieve -picos nevados y laberintos de valles escondidos" -ofreciendo el más magnífico escenario del mundo:

"Penetramos más y más profundo en lo desconocido, dejando detrás de nosotros una tras otra cadena de montañas. Después de cada paso se abría ante nosotros una nueva tierra desplegada en su panorama desolado y salvaje, hacia un horizonte nuevo y misterioso; una nueva línea de picos nevados, piramidales o redondos. Aquellos que imaginan que esa jornada en soledad y desolación es tediosa y cansadora están en un error. Ningún espectáculo puede ser más sublime. Cada día de la marcha, cada recodo trae descubrimientos de inimaginable belleza". (6)

¡No es raro que HPB exclamara alguna vez que mas bien viviría en una cueva del Tibet que en un país así llamado civilizado del mundo!

Al considerar cuál es la evidencia existente, si la hay, para apoyar la afirmación de Blavatsky de haber vivido en Tibet, uno debe tener en cuenta que su conocimiento del Buddhismo Tibetano era mucho mayor de lo que en ese momento estaba disponible al público, o a los eruditos Occidentales. El Dr. G. P. Malamalasekera, presidente fundador de la Fraternidad Buddhista Mundial coloca a "Blavatsky" en su monumental Enciclopedia de Buddhismo: "Su familiaridad con el Buddhismo Tibetano y las prácticas esotéricas buddhistas parecen estar fuera de toda duda" . (7)

El filósofo japonés y maestro D. T. Suzuki, que trajo el Buddhismo Zen a Occidente, cree que "sin duda Madame Blavatsky fue de alguna manera iniciada en el lado más profundo de la enseñanza Mahayana..." (8) Respecto de las credenciales de Suzuki para hacer tal evaluación en 1966, cuando falleció a la edad de 95 años, el London Times dice:

"El Dr. Suzuki fue una figura destacada en el campo de la filosofía oriental, porque era al mismo tiempo un erudito de rango internacional, un maestro espiritual que había logrado la iluminación por la que había luchado, y un escritor que en alrededor de 20 volúmenes enseñó a Occidente la naturaleza y propósito del Buddhismo Zen. Como erudito fue maestro de textos sánscritos y buddhistas chinos, con un conocimiento actualizado del pensamiento europeo en varios lenguajes".

Suzuki no sólo influenyó la generación Zen, sino a muchos profesionales. Cuando condujo seminarios en la Universidad de Columbia en la década de 1950, sus estudiantes incluyeron psicoanalistas y terapeutas tales como Erich Fromm y Karen Horney, así como artistas, compositores y escritores (9). Algunos psiquiatras y psicólogos de los años 50 pasaron una semana con él durante el verano de 1957. El volumen Psicoanálisis y Buddhismo Zen fue uno de los resultados de la conferencia, por Fromm, Suzuki y DeMartino, publicado por Harper y Row.

Al revisar el contacto de Suzuki con los escritos de HPB, debe mencionarse que hasta 1927, cuando sus ensayos aparecieron por primera vez, prácticamente todas las escrituras buddhistas que Occidente conocía y estudiaba se traducían de la escuela Theravada del Buddhismo del Sur.

Consecuentemente, cuando en 1919, el Dr. Suzuki se cruzó con la traducción de HPB de La Voz del Silencio, publicado en 1889, se sorprendió en grande. "Vi La Voz del Silencio por primera vez en Oxford" relató más tarde a un amigo. "Conseguí una copia y la envié a la Sra. Suzuki (entonces Señora Beatriz Lane) en la Universidad de Columbia, escribiéndole: "Aquí está el verdadero Buddhismo Mahayana" (10). Muchos eruditos Occidentales, incidentalmente, no aceptan "La Voz del Silencio" como genuino, porque jamás han visto el trabajo original del cual es tomado.

Otra evidencia del alta estima del Dr. Suzuki por HPB se evidenció cuando él visitó los Estados Unidos en 1935. Boris de Zirkoff había estado en contacto con Suzuki sobre algunas escrituras buddhistas y al saber que le era imposible visitar el país, hizo arreglos a través de Nyogen Senzaki, un monje buddhista y maestro en Los Angeles, para que Suzuki visitara a de Zirkoff en su oficina en el Cuartel Internaciones de la ST en Point Loma, California. Cuando el filósofo japonés entró, fue atraído inmediatamente por un retrato de HPB sobre la pared, y luego de permanecer en silenciosa meditación, se volvió a su huésped y dijo: "Ella era alguien que lo logró" (11).

En 1989, fue celebrado el 100mo. aniversario de "La Voz del Silencio" y se imprimió una edición especial del trabajo, a la cual, el presente Dalai Lama escribió un Prefacio (12). Este era el año en que él recibió el Premio Nobel de la Paz y El Premio Raoul Wallenberg de Derechos Humanos. El prefacio dice:

"El Sendero del Bodhisattva

Encontré a los miembros de la Sociedad Teosófica por primera vez hace 30 años, cuando visité la India para participar de las celebraciones del 2.500 aniversario del Buddha. Desde entonces, he tenido el placer de compartir mis pensamientos con los teósofos de varias partes del mundo en numerosas ocasiones. Tengo mucha admiración por sus propósitos espirituales.
Creo que los individuos pueden ser buenos seres humanos sin necesidad de ser espirituales. También acepto su derecho de no querer ser espirituales o creer en una religión particular.

Al mismo tiempo, siempre he creído que el desarrollo interno espiritual es necesario para una mayor felicidad humana y para incrementar nuestra capacidad para beneficiar a otros. En consecuencia, estoy feliz de esta larga asociación con los teósofos y de enterarme sobre la Edición del Centenario: La Voz del Silencio, que se producirá este año. Creo que este libro ha influenciado a muchos buscadores y aspirantes sinceros con la sabiduría y compasión del Sendero del Bodhisattva. Doy una calurosa bienvenida a esta Edición Centenario y confío en que beneficiará a muchos más. El XIVvo. Dalai Lama, Abril 26 de 1989".

A continuación de este prefacio de la edición centenario, sigue un mensaje del 9no. Panchen Lama (1883-1933), que escribió para "La voz del Silencio" publicada en inglés en 1927 por una Sociedad Chino Buddhista de Investigación en Beijing (13). El mensaje, o sutra, como lo llama el buddhismo, fue escrito en la caligrafía del Panchen Lama en tibetano.

El sutra fue compuesto y escrito en caracteres tibetanos por el 9no. Panchen Lama y se incluyó a su pedido en la edición de China, Beijing de 1927 de "La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky". Traducción:

"Todos los seres desean la liberación de la miseria.Busca, por tanto, las causas de la miseria y bórralas

Al entrar al sendero se logra la liberación de la miseria.Exhorta entonces, a todos los seres a entrar al sendero".

El prólogo de la edición de 1927 establece que la edición fue impresa por solicitud del Panchen Lama y que su grupo, junto con varios eruditos chinos, verificó la traducción de Madame Blavatsky de las palabras tibetanas. El prefacio también menciona que ella estudió durante varios años en Tashilunpo y conocía previamente muy bien al Panchen Lama.

Bibliografía
(1) Lhalungpa, Lobsang: Tibet the Sacred Realm: Photographs 1880-1950 , Philadelphian Museum of Art/Aperture, Philadelphia, 1983.
(2) Harrer, Heinrich: "Seven Years in Tibet", E.P. Dutton, Nueva York, 1954.
(3) Blavatsky, Helena: The Letters of H.P Blavatsky to A. P. Sinnett, Unwin. Londres, 1925.
(4) "The Theosophist": "Echoes from the Past", octubre 1907.
(5) "The Theosophist": Op. Cit.
(6) Lhalungpa; Lobsang: Op. Cit.
(7) Malasekera, G.P.: Voz "Blavatsky" en "Encyclopedia of Buddhism", vol. 3.
(8) Suzuki, D.T.: "The Field of Zen", Sociedad Budista, Londres, 1969.
(9) Fields, Rick: "How the Swans Came to the Lake", Shambala, Boston, 1981.
(10) Buddhist News, agosto 1965.
(11) Archivos de Zirkoff, Sociedad Teosófica, Wheaton, Illinois.
(12) Blavatsky, Helena: "The Voice of the Silence", Concord Grve Press, Santa Bárbara, 1989.
(13) Blavatsky, Helena: "The Voice of the Silence", Sociedad China de Investigaciones Budistas, Beijing, 1927.


Sylvia Cranston

martes, marzo 15, 2011

Mundo exterior y Mundo interior


Los dos mundos


Observar y observarse a sí mismo son dos cosas completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen atención. En la observación la atención es orientada hacia afuera, hacia el mundo exterior, a través de las ventanas de los sentidos.

En la auto-observación de sí mismo, la atención es orientada hacia dentro y para ello los sentidos de percepción externa no sirven motivo éste más que suficiente como para que sea difícil al neófito la observación de sus procesos psicológicos íntimos.

El punto de partida de la ciencia oficial en su lado práctico, es lo observable. El punto de partida del Trabajo sobre sí mismo, es la auto-observación, lo auto-observable.

Incuestionablemente estos dos puntos de partida renglones arriba citados, nos llevan a direcciones completamente diferentes.

Podría alguien envejecer enfrascado entre los dogmas intransigentes de la ciencia oficial, estudiando fenómenos externos, observando células, átomos, moléculas, soles, estrellas, cometas, etc., sin experimentar dentro de sí mismo ningún cambio radical.

La clase de conocimiento que transforma interiormente a alguien, jamás podría lograrse mediante la observación externa. El verdadero conocimiento que realmente puede originar en nosotros un cambio interior fundamental tiene por basamento la auto-observación directa de sí mismo.

Es urgente decirle a nuestros estudiantes gnósticos que se observen a sí mismos y en que sentido deben auto-observarse y las razones para ello. La observación es un medio para modificar las condiciones mecánicas del mundo. La auto-observación interior es un medio para cambiar íntimamente.

Como secuencia o corolario de todo esto, podemos y debemos afirmar en forma enfática, que existen dos clases de conocimiento: el externo y el interno, y que a menos que tengamos en sí mismos el centro magnético que pueda diferenciar las calidades del conocimiento, esta mezcla de los planos u ordenes de ideas podrían llevarnos a la confusión.

Sublimes Doctrinas seudo-esotéricas con marcado cientifismo de fondo, pertenecen al terreno de lo observable, sin embargo son aceptadas por muchos aspirantes como conocimiento interno.

Nos encontramos pues ante dos mundos, el exterior y el interior. El primero de estos es percibido por los sentidos de percepción externa; el segundo sólo puede ser percibido mediante el Sentido de auto-observación interna.

Pensamientos, ideas, emociones, anhelos, esperanzas, desengaños, etc., son interiores, invisibles para los sentidos ordinarios, comunes y corrientes y sin embargo son para nosotros más reales que la mesa del comedor o los sillones de la sala.

Ciertamente nosotros vivimos más en nuestro mundo interior que en el exterior; esto es irrefutable, irrebatible.

En nuestros mundos internos, en nuestro mundo secreto, amamos, deseamos, sospechamos, bendecimos, maldecimos, anhelamos, sufrimos, gozamos, somos defraudados, premiados, etc., etc., etc.,

Incuestionablemente los dos mundos interno y externo son verificables experimentalmente. El mundo exterior es lo observable. El mundo interior es lo auto-observable en sí mismo y dentro de sí mismo, aquí y ahora.

Quien de verdad quiera conocer los «Mundos internos» del planeta tierra o del sistema solar o de la Galaxia en que vivimos, debe conocer previamente su mundo íntimo, su vida interior, particular, sus propios «Mundos internos». «Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses».

Cuanto más se explore este «Mundo interior» llamado «Uno mismo», tanto más comprenderá que vive simultáneamente en dos mundos, en dos realidades, en dos ámbitos, el exterior y el interior.

Del mismo modo que a uno le es indispensable aprender a caminar en el «Mundo exterior», para no caer en un precipicio, no extraviarse en las calles de la ciudad, seleccionar sus amistades, no asociarse con perversos, no comer veneno, etc., así también mediante el trabajo Psicológico sobre sí mismo, aprendemos a caminar en el «Mundo interior» el cual es explorable mediante la auto-observación de sí.

Realmente el Sentido de auto-observación de sí mismo se encuentra atrofiado en la raza humana decadente de esta época tenebrosa en que vivimos. A medida que nosotros perseveramos en la auto-observación íntima se irá desarrollando progresivamente.

SAMAEL AUN WEOR

jueves, marzo 10, 2011

La Doctrina Secreta

La Doctrina Secreta
Tomo I

ESTANCIA I

1. EL ETERNO PADRE ENVUELTO EN SUS SIEMPRE INVISIBLES VESTIDURAS, HABÍA DORMITADO UNA VEZ MÁS DURANTE SIETE ETERNIDADES.

1 El Espacio.

El "Padre", el Espacio, es la Causa eterna, omnipresente de todo; la incomprensible DEIDAD, Cuyas "Invisibles Vestiduras" son la Raíz mística de toda Materia, y del Universo. Es el Espacio la única cosa eterna que podemos fácilmente imaginar, inmutable en su abstracción, y sobre la que no ejerce influencia ni la presencia, en ella, ni la ausencia de cualquier universo objetivo. No tiene dimensión en ningún sentido y existe por sí mismo.

El Espíritu es la primera diferenciación de "AQUELLO", que es la Causa sin Causa así del Espíritu como de la Materia. Según enseña el Catecismo Esotérico, no es ni, el "vacío sin límites", ni la "plenitud condicionada", sino ambas cosas. Fue y siempre será. Así, las "Vestiduras" vienen a expresar el noúmeno de la Materia Cósmica no diferenciada.

No es la materia tal como nosotros la conocemos, sino la esencia espiritual de la materia; y en su sentido abstracto es coeterna y aun una con el Espacio. La Naturaleza Raíz es también la fuente de las propiedades sutiles e invisibles de la materia visible. Es, por decirlo así, el Alma del Espíritu Único e Infinito. Los indos la llaman Mûlaprakriti, y dicen que es la Substancia primordial, la cual es la base del Upâdhi o Vehículo de todos los fenómenos, sean físicos, psíquicos o mentales. Es el principio del que irradia el Âkâsha.

Las "Siete Eternidades" significan evos o períodos. La palabra Eternidad, según la entiende la Teología cristiana, no tiene significación para los asiáticos si se exceptúa su aplicación a la Existencia Única; ni la palabra Sempiterno", que es lo eterno solamente con relación al porvenir,es otra cosa que una expresión errónea 2. Semejantes palabras no existen, ni pueden existir en la metafísica filosófica, y fueron desconocidas hasta el advenimiento del Cristianismo clerical.

Las Siete Eternidades significan los siete períodos de un Manvantara, o sea un espacio de tiempo correspondiente a la duración de estos siete períodos; y comprenden toda la extensión de un Mahâkalpa o "Gran Edad" (100 años de Brahmâ), haciendo un total de 311.040.000.000.000 de años. Cada Año de Brahmâ se compone de 360 Días, y de igual número de Noches de Brahmâ (calculando conforme al Chandrâyama o año lunar); y un Día de Brahmâ se compone de 4.320.000.000 de nuestros años. Estas Eternidades pertenecen a los cálculos más secretos, en los cuales, para llegar al verdadero total, cada cifra debe ser 7x, variando x según la naturaleza del ciclo en el mundo real o subjetivo; y refiriéndose o representando, cada una de las cifras o números, los diversos ciclos (desde el más grande hasta el más pequeño), en el mundo ilusorio u objetivo, deben necesariamente ser múltiplos de siete. No puede darse la clave de todo esto, porque en ello va envuelto el misterio de los cálculos esotéricos, y para los fines del cálculo ordinario no tiene ningún sentido.

"El número siete —dice la Kabalah— es el gran número de los "Misterios Divinos"; el número diez es el de todos los conocimientos humanos (la Década Pitagórica); 1.000 es el número diez elevado a la tercera potencia, y por lo tanto el número 7.000 es también simbólico. En la Doctrina Secreta, la cifra 4 es el símbolo masculino únicamente en el plano más elevado de la abstracción; en el plano de la materia el 3 es el masculino, y el 4 el femenino — la línea vertical y la horizontal en el cuarto grado del simbolismo, en que los símbolos se convierten en jeroglíficos de los poderes generadores en el plano físico.

En el libro II, c. VIII del Vishnu Purâna, se declara: "Por inmortalidad se entiende la existencia hasta el fin del Kalpa"; y Wilson, su traductor, observa en una nota: "Esto, según los Vedas, es todo lo que debe comprenderse de la inmortalidad [o eternidad] de los dioses; éstos perecen al final de la disolución universal [o Pralaya]". Y la Filosofía Esotérica dice: "Ellos no 'perecen', sino que son "reabsorbidos".

2. EL TIEMPO NO EXISTÍA, PUES YACÍA DORMIDO EN EL SENO INFINITO DE LA DURACIÓN.

El "Tiempo" es sólo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de conciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no existe conciencia en que pueda producirse la ilusión, sino que "yace dormido".

El Presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Nada hay en la tierra que tenga verdadera uración, pues nada permanece sin cambio, o es lo mismo, durante la billonésima parte de un segundo; y la sensación que experimentamos de la realidad de la división del Tiempo que se conoce como Presente, nos viene de la impresión de la momentánea vislumbre, o vislumbres sucesivas, de las cosas que nuestros sentidos nos comunican, al pasar dichas cosas de la región de lo ideal, que denominamos el Futuro, a la región de los recuerdos a que damos el nombre de Pasado.

Del mismo modo experimentamos una sensación de duración en el caso de la chispa eléctrica instantánea, a causa de haber sido impresionada la retina y continuar la impresión. Las personas y las cosas reales y efectivas no son únicamente lo que se ve en cualquier momento dado, sino que están constituidas, por la suma de todas sus condiciones diversas y mudables, desde el momento en que aparecen en forma material hasta que desaparecen de la tierra. Estas "sumas totales" existen de toda eternidad en el Futuro, y pasan gradualmente a través de la materia para existir de toda eternidad en el Pasado.

Nadie dirá que una barra de metal arrojada al mar, comenzó a existir cuando abandonó el aire, y que cesó de existir en cuanto penetró en el agua; ni que la barra consistía únicamente en la sección transversal de la misma, que coincidiera en cualquier momento dado con el plano matemático que separa y al mismo tiempo une la atmósfera con el Océano.

Así sucede a las personas y a las cosas que, cayendo del "va a ser" en el "ha sido", del Futuro en el Pasado, presentan momentáneamente a nuestros sentidos a manera de una sección transversal de sus propias totalidades, conforme van pasando a través del Tiempo y del Espacio [como materia] en su camino de una a otra eternidad: y estas dos eternidades constituyen aquella Duración en que únicamente hay algo que tenga verdadera existencia, la cual percibirían nuestros sentidos si fuesen aptos para conocerla.

3. LA MENTE UNIVERSAL NO EXISTÍA, PUES NO HABÍA AH-HI1 PARA CONTENERLA2

1 Seres celestiales.
2 Y, por tanto, para manifestarla.

"Mente" es un nombre dado a la totalidad de los Estados de conciencia comprendidos en las nenominaciones de Pensamiento, Voluntad y Sentimiento. Durante el sueño profundo, cesa la ideación en el plano físico y la memoria está en suspenso; así es que en todo ese tiempo la "Mente no existe", porque el órgano, por medio del cual el Ego manifiesta la ideación y la memoria en el plano material, ha dejado de funcionar temporalmente.

Un noúmeno puede llegar a ser fenómeno en cualquier plano de existencia, sólo con anifestarse en aquel plano por medio de una base o vehículo apropiado; y durante la larga Noche de reposo, llamada Pralaya, cuando todas las Existencias están disueltas, la "Mente Universal" queda como una posibilidad permanente de acción mental, o como el absoluto Pensamiento abstracto, del cual la Mente es relativa manifestación concreta. Los Ah-hi (Dhyân Chohans) son las huestes colectivas de Seres espirituales —las Huestes Angélicas del cristianismo, los Elohim y "Mensajeros" de los Judíos—, los cuales son, el Vehículo para la manifestación del pensamiento y de la Voluntad Divina o Universal.

Son las Fuerzas Inteligentes que dan y establecen en la Naturaleza las "Leyes", al paso que ellos mismos obran conforme a leyes que les han sido impuestas de modo análogo por Poderes todavía más elevados; mas no son "personificaciones" de los Poderes de la Naturaleza, como erróneamente se ha creído.

Esta Jerarquía de Seres espirituales, por cuyo medio la mente Universal se pone en acción, se asemeja a un ejército —una hueste en verdad— merced al cual se manifiesta el poder militar de una nación, y que se compone de cuerpos de ejército, divisiones, brigadas, regimientos, etc., cada una de cuyas unidades tiene su individualidad o vida separada, y su libertad de acción y su responsabilidad limitadas; estando cada una contenida en una individualidad superior, a la cual sus intereses propios se hallan subordinados, a la vez que contiene en sí misma individualidades inferiores.

4. LAS SIETE SENDAS DE LA FELICIDAD 5 NO EXISTÍAN (a). LAS GRANDES CAUSAS DE LA DESDICHA 6 NO EXISTÍAN, PORQUE NO HABÍA NADIE QUE LAS PRODUJESE Y FUESE APREHENDIDO POR ELLA (b).

5 Nirvâna, Nippang en China; Neibban en Birmania; Moksha en la India.
6 Nidâna y Mâyâ. Las "Doce" Nidânas (en tibetano Ten-brel Chug-nyi) son las causas principales de la existencia, efectos engendrados por un encadenamiento de causas producidas.

(a) Existen "Siete Senderos" o "Vías" hacia la "Felicidad" de la No–Existencia, que es absoluto Ser, Existencia y Conciencia. No existían, porque el Universo hasta entonces se hallaba vacío, existiendo sólo en el Pensamiento Divino.

(b) porque son... las Doce Nidânas, o Causas del Ser. Cada una de ellas es el efecto de la que le ha precedido, y a su vez causa de la que le suceda; estando basada la suma total de las Nidânas en las Cuatro Verdades, doctrina especialmente característica del Sistema Hînayâna 7. Pertenecen ellas a la teoría de la corriente de la ley de encadenamiento que produce mérito y demérito, y que finalmente manifiesta al Karma en la plenitud de su poder. Es un sistema fundado en la gran verdad de que la reencarnación tiene que ser temida; pues la existencia en este mundo vincula en el hombre sólo sufrimientos, desdicha y dolor; siendo la muerte misma incapaz de libertar al hombre de ello, puesto que la muerte no es más que la puerta a través de la cual se pasa a otra vida en la tierra, después de un breve reposo en su umbral, o sea en el Devachan.

El Sistema Hînayâna o Escuela del Vehículo Pequeño, es de origen muy antiguo; al paso que el Mahâyâna, o Escuela del Gran Vehículo, pertenece a un período posterior, habiendo tenido origen después de la muerte de Buddha. Sin embargo, los principios de esta última son tan antiguos como las montañas en medio de las cuales han existido semejantes escuelas desde tiempo inmemorial; y en realidad, las escuelas Hînayâna y Mahâyâna enseñan ambas las mismas doctrinas. Yâna o Vehículo es una expresión mística, y ambos "Vehículos" significan que el hombre puede escapar de la tortura de los renacimientos, y aun de la falsa felicidad del Devachan, por medio del logro de la Sabiduría y del Conocimiento, únicos que pueden disipar los frutos de la Ilusión y de la Ignorancia. Mâyâ, o Ilusión, es un elemento que entra en todos los seres finitos, dado que todas las cosas que existen poseen tan sólo una realidad relativa y no absoluta, puesto que la apariencia que el noúmeno oculto asume para cualquier observador, depende de su poder de cognición.

Una pintura para la vista no educada del salvaje la vez primera que la ve, es una confusión incomprensible de líneas y de manchas de color, mientras que la vista habituada descubre en seguida en ella una cara o un paisaje. Nada es permanente mas que la Existencia única, absoluta y oculta, que contiene en sí misma los noúmenos de todas las realidades.

Las existencias pertenecientes a cada plano del ser, hasta los más elevados Dhyân Chohans, son, relativamente, de la naturaleza de las sombras proyectadas por una linterna mágica sobre un lienzo blanco. Sin embargo, todas las cosas son relativamente reales, puesto que el conocedor es también una reflexión, y por lo tanto las cosas conocidas son tan reales para él como él mismo. Cualquiera que sea la realidad que posean las cosas, debe buscarse esta realidad en ellas, antes o después que hayan pasado, a manera de un relámpago al través del mundo material; pues nosotros no podemos conocer una existencia semejante directamente mientras sólo poseamos instrumentos sensitivos que conduzcan sólo la existencia material al campo de nuestra conciencia.

En cualquier plano que nuestra conciencia pueda encontrarse actuando, tanto nosotros mismos como las cosas pertenecientes a aquel plano, son, en aquel entonces, nuestras únicas realidades. Pero a medida que nos vamos elevando en la escala del desenvolvimiento, nos damos cuenta de que en las etapas al través de las cuales hemos pasado, hemos confundido las sombras por las realidades, y que el progreso del Yo hacia lo alto consiste en una serie de despertamientos progresivos, llevando consigo a cada avance la idea de que, en aquel momento al menos, hemos alcanzado la "realidad"; pero únicamente cuando hayamos logrado la Conciencia absoluta y compenetrado con ella la nuestra propia, nos encontraremos libres de las ilusiones producidas por Mâyâ.

5. SÓLO TINIEBLAS LLENABAN EL TODO SIN LÍMITES (a); PUES PADRE, MADRE E HIJO ERAN UNA VEZ MÁS UNO, Y EL HIJO NO HABÍA DESPERTADO TODAVÍA PARA LA NUEVA RUEDA Y SU PEREGRINACIÓN EN ELLA (b).

1 El término "Rueda" es la expresión simbólica para un mundo o globo, lo cual demuestra que los antiguos se daban cuenta de que nuestra Tierra era un globo que giraba, y no un cuadrado inmóvil como han enseñado algunos Padres cristianos. La "Gran Rueda" es la duración completa de nuestro Ciclo de existencia o Mahâkalpa, o sea la revolución completa de nuestra Cadena especial de siete Globos o Esferas desde el principio hasta el fin; las "Pequeñas Ruedas" significan las Rondas, de las cuales existen también siete.

(a) Las "Tinieblas son Padre–Madre; la Luz su Hijo", dice un antiguo proverbio oriental.

La luz es inconcebible, a no ser que se la considere como viniendo de algún origen que sea causa de la misma; y como en el caso de la Luz Primordial aquel origen es desconocido, si bien claman enérgicamente por él la razón y la lógica, por esto lo llamamos "Tinieblas" desde un punto de vista intelectual. En cuanto a la luz prestada o secundaria, cualquiera que sea su origen, puede tener tan sólo un carácter temporal y mayávico.

Las Tinieblas constituyen, pues, la Matriz Eterna, en la cual los Orígenes de la Luz aparecen y desaparecen. En este nuestro plano nada se añade a las tinieblas para convertirlas en luz, o a la luz para ransformarla en tinieblas. Ellas son permutables, y científicamente la luz es tan sólo un modo de las tinieblas y viceversa. Sin embargo, ambas son fenómenos del mismo noúmeno, el cual es tinieblas absolutas para la mente científica, y tan sólo un obscuro crepúsculo para la percepción de la generalidad de los místicos; si bien para el ojo espiritual del Iniciado es la luz absoluta.

El que percibamos más o menos la luz que brilla en las tinieblas, es cosa que depende de nuestro poder de visión. Lo que es luz para nosotros, es tinieblas para ciertos insectos; y el ojo del clarividente ve iluminación allí en donde el ojo normal tan sólo percibe obscuridad. Cuando todo el Universo permanecía sumido en Sueño, o sea que había vuelto a su único elemento primordial, o existían allí ni centro de luminosidad, ni ojo para percibir la luz, ; y las tinieblas necesariamente llenaban el "Todo sin Límites".

(b) El "Padre y la Madre" son los principios masculino y femenino en la Naturaleza Raíz; los polos opuestos que se manifiestan en todas las cosas en cada plano del Kosmos, o Espíritu y Substancia en un aspecto menos alegórico, cuya resultante es el Universo, o el "Hijo". Son "una vez más Uno", cuando en la noche de Brahmâ, durante el Pralaya, todo en el Universo objetivo ha vuelto a su causa única, eterna y primaria, para reaparecer a la siguiente Aurora, como lo hace periódicamente. "Kârana" —la Causa Eterna— estaba sola. Para expresarlo con mayor claridad: Kârana permanece sola durante las Noches de Brahmâ.

El Universo anterior objetivo se ha disuelto en su Causa única, eterna y primaria, y por decirlo así, se mantiene en disolución en el espacio, para diferenciarse otra vez y cristalizarse de nuevo a la siguiente Aurora Manvantárica, que es el principio de un nuevo Día o nueva actividad de Brahmâ, símbolo de un Universo. Hablando esotéricamente, Brahmâ es el Padre–Madre–Hijo, o Espíritu, Alma y Cuerpo a un mismo tiempo, siendo cada personaje el símbolo de un atributo, y cada atributo o cualidad un efluvio graduado del Divino Aliento en sus diferenciaciones cíclicas, involucionaria y evolucionaría.

En el sentido cósmico–físico, es el Universo, la Cadena Planetaria y la Tierra; en el puramente espiritual, es la Deidad Desconocida, el Espíritu Planetario y el Hombre (el Hijo de los dos, criatura de Espíritu y de Materia; su manifestación en sus periódicas apariciones sobre la tierra durante las "Ruedas", o los Manvantaras).

6. LOS SIETE SEÑORES SUBLIMES Y LAS SIETE VERDADES, HABÍAN DEJADO DE SER (a); Y EL UNIVERSO, EL HIJO DE LA NECESIDAD, ESTABA SUMIDO EN PARANISHPANNA (b) 1, PARA SER EXHALADO POR AQUELLO QUE ES, Y SIN EMBARGO NO ES. NINGUNA COSA EXISTÍA (c).

1 La Perfección Absoluta, Paranirvâna, que es Yong-Grub.

(a) Los "Siete Señores Sublimes" son los Siete Espíritus Creadores, los Dhyân Chohans, que corresponden a los Elohim hebreos. Es la misma Jerarquía de Arcángeles a la cual pertenecen San Miguel, San Gabriel y otros en la teogonía cristiana. Sólo que, así como a San Miguel, por ejemplo, se le atribuye en la teología latina dogmática la vigilancia sobre todos los promontorios y golfos, en el Sistema Esotérico, los Dhyânis velan sucesivamente sobre una de las Rondas y grandes Razas Raíces de nuestra Cadena Planetaria. Además, se dice de ellos que envían sus Bodhisattvas, los representantes humanos de los Dhyâni– Buddhas durante cada Ronda y cada Raza. De las "Siete Verdades" y Revelaciones, o más bien secretos revelados, cuatro únicamente nos han sido comunicados; pues estamos todavía en la Cuarta Ronda, y el mundo también ha tenido sólo cuatro Buddhas, hasta ahora.

Es ésta una cuestión muy complicada, y más adelante nos ocuparemos de ella con detenimiento.
Hasta la fecha "existen sólo Cuatro Verdades y Cuatro Vedas" —dicen los indos y buddhistas—. Por una razón semejante insistía Ireneo en la necesidad de Cuatro Evangelios. Pero como cada nueva Raza–raíz en la cabeza de una Ronda debe tener su revelación, y sus reveladores, la próxima Ronda traerá consigo la Quinta, la siguiente la Sexta, y así sucesivamente.

(b) "Paranishpanna" es la perfección absoluta que todas las existencias alcanzan a la conclusión de un gran período de actividad, o Mahâmanvantara, y en la cual permanecen durante el período siguiente de reposo. En tibetano se llama "Yong-Grub". Hasta los días de la escuela Yogâchârya, la verdadera naturaleza de Paranirvâna se enseñaba públicamente, pero desde entonces se ha convertido por completo en esotérica; de aquí que existan tantas interpretaciones contradictorias acerca de la misma.

Sólo un verdadero idealista puede entenderla. Cada cosa ha de considerarse como ideal, a excepción del Paranirvâna, por quien quiera comprender aquel estado, y adquirir un conocimiento acerca de cómo el No–Yo, el Vacío y las Tinieblas son Tres en Uno, y lo que existe sólo por sí mismo y es perfecto. Es absoluto, sin embargo, tan sólo en un sentido relativo, puesto que debe dar lugar a una perfección todavía más absoluta, con arreglo a un tipo más elevado de excelencia en el siguiente período de actividad, del mismo modo que una flor perfecta tiene que dejar de serlo y morir, con objeto de convertirse, en su desarrollo, en un fruto perfecto, si se nos permite tal manera de expresarnos.

La Doctrina Secreta enseña el desenvolvimiento progresivo de cada una de las cosas, lo mismo mundos que átomos; y este maravilloso desenvolvimiento no tiene ni principio concebible ni fin imaginable. Nuestro "Universo" es tan sólo uno de un número infinito de Universos, todos ellos "Hijos de la Necesidad", puesto que son eslabones de la gran cadena Cósmica de Universos, siendo cada uno un efecto con relación a su predecesor, y una causa respecto al que le sucede.

La aparición y desaparición del Universo se describen como la espiración e inspiración del "Gran Aliento", que es eterno; y que siendo Movimiento, es uno de los tres aspectos de lo Absoluto, siendo los otros dos el Espacio Abstracto y la Duración. Cuando el Gran Aliento se expele, es llamado el Soplo Divino, y se le considera como la respiración de la Deidad Incognoscible —la Existencia Única—, la cual exhala un pensamiento, por decirlo así, que se convierte en el Kosmos. De igual modo, cuando el Aliento Divino es inspirado, el Universo desaparece en el seno de la Gran Madre, que duerme entonces "envuelta en sus Siempre Invisibles Vestiduras".

(c) Por "aquello que es, y sin embargo no es", se significa el Gran Aliento mismo, del cual únicamente podemos hablar como de la Existencia Absoluta, pero sin poderlo representar a nuestra imaginación bajo una forma cualquiera de Existencia que podamos distinguir de la No–Existencia. Los tres períodos —el Presente, el Pasado y el Futuro— son en filosofía esotérica un tiempo compuesto; pues los tres son un número compuesto únicamente con relación al plano fenomenal; pero en la región del noúmeno no tienen validez abstracta.

Como dicen las Escrituras:

"El Tiempo Pasado es el Tiempo Presente, así como también el Futuro, el cual, si bien no ha entrado todavía en existencia, sin embargo es", según un precepto de la enseñanza Prasanga Madhyamika, cuyos dogmas han sido siempre conocidos desde que se separó de las escuelas puramente esotéricas 10. Nuestras ideas, en resumen, acerca de la duración y del tiempo, son todas derivadas de nuestras sensaciones, con arreglo a las leyes de asociación. Enlazadas de modo incomprensible con la relatividad del humano conocimiento, no pueden, sin embargo, poseer existencia alguna, excepto en la experiencia del yo individual, y perecen cuando su marcha evolutiva disipa el Mâyâ de la existencia fenomenal. ¿Qué es, por ejemplo, el tiempo, sino la sucesión panorámica de nuestros estados de conciencia? He aquí las palabras de un maestro: "Me siento exasperado al tener que emplear estas tres palabras desdichadas —Pasado, Presente y Futuro—, pobres conceptos de las fases objetivas del subjetivo todo, tan mal adaptadas para el objeto como un hacha para labor escultórica delicada".

Es un axioma filosófico: hay que alcanzar Paramârtha para no convertirse en fácil presa de Samvriti 11.

10 Véase Dzungarian Mani Kumbum, el "Libro de los 10.000 Preceptos". Consúltese también Der Buddhimus de Wassilief, págs. 327 y 557, etc.

11 Para expresarlo con mayor claridad: Tiene uno que adquirir la verdadera Conciencia de Sí Mismo, para comprender Samvriti o el "origen de la ilusión". Paramârtha es el sinónimo del término Svasamvedanâ o la "reflexión que se analiza a sí misma". Existe una diferencia en la interpretación del significado de Paramârtha entre los Yogâchâryas y los Madhyamikas, ninguno de los cuales, sin embargo explica el sentido real, verdadero y esotérico de la expresión.

7. LAS CAUSAS DE LA EXISTENCIA HABÍAN SIDO DESTRUIDAS (a); LO VISIBLE QUE FUE Y LO INVISIBLE QUE ES, PERMANECÍAN EN EL ETERNO NO–SER — EL ÚNICO SER (b).

(a) "Las Causas de la Existencia" no significan solamente las causas físicas conocidas por la ciencia, sino las causas metafísicas, la principal de las cuales es el deseo de existir, una resultante de Nidâna y de Mâyâ. Este deseo de una vida senciente, se manifiesta por sí mismo en cada una de las cosas, desde un átomo a un sol, y es una reflexión del Pensamiento Divino impulsado a la existencia objetiva en forma de una ley para que el Universo pueda existir. Según la enseñanza esotérica, la causa real de aquel supuesto deseo y de toda existencia ermanece por siempre oculta, y sus primeras emanaciones son las abstracciones más completas concebibles.

Estas abstracciones deben por necesidad presuponerse como la causa del Universo material que por sí mismo se presenta a los sentidos y a la inteligencia, y son el fundamento de los poderes secundarios y subordinados de la Naturaleza, que han sido antropomorfizados y adorados como "Dios" y como "dioses" por la muchedumbre vulgar de cada época. Imposible concebir cosa alguna sin causa; el intentarlo deja la mente en el vacío.

Ésta es virtualmente la condición a que tiene que llegar al fin la mente, cuando tratamos de seguir hacia atrás la cadena de las causas y efectos; pero tanto la Ciencia como la Religión se lanzan a este vacío con harta precipitación, porque ignoran las abstracciones metafísicas, que son las únicas causas concebibles de las concreciones físicas.

Estas abstracciones se hacen más y más concretas a medida que se aproximan a nuestro plano de existencia, hasta que por fin se fenomenalizan en forma del Universo material, por un procedimiento de conversión de lo metafísico en lo físico, análogo al de la condensación del vapor en agua, y del agua helada en hielo.

(b) La idea del "Eterno No–Ser que es el Único Ser" parecerá una paradoja a quien no recuerde que nosotros limitamos nuestras ideas acerca del Ser a nuestra presente conciencia de la Existencia; haciendo de ella un término específico, en lugar de un término genérico. Si un niño en el seno materno pudiese pensar según la acepción que damos a la palabra, limitaría necesariamente del mismo modo su concepto del Ser a la vida intrauterina, única para él conocida; y si tratase de expresar para su conciencia la idea de la vida después del nacimiento (para él muerte), probablemente, dada la carencia de datos en que fundarse, y de facultades para comprenderlos, expresaría aquella vida como "No–Ser que equivale a Ser (o Existencia) Real".

En nuestro caso, el Ser Uno es el noúmeno de todos los noúmenos que sabemos tienen que existir bajo los fenómenos, dándoles la sombra de realidad, cualquiera que sea, que posean; pero que no podemos conocer por faltarnos en la actualidad los sentidos o inteligencia propios para ello. Los átomos impalpables de oro contenidos en una tonelada de cuarzo aurífero pueden ser imperceptibles para el ojo del minero, y sin embargo, no sólo conoce éste que allí se hallan, sino que sabe también que sólo ellos dan al cuarzo un valor apreciable; y esta relación del oro al cuarzo puede sugerir una ligerísima idea de la del noúmeno al fenómeno. Sólo que el minero sabe cuál será el aspecto que presentará el oro cuando haya sido extraído del cuarzo, al paso que el común mortal no puede formar concepto de la realidad de las cosas separadas del Mâyâ que las vela, y en el que están ocultas.

El Iniciado únicamente, rico con la sabiduría adquirida por las generaciones innumerables de sus predecesores, dirige el "OJO de Dangma" hacia la esencia de las cosas, en la cual no puede Mâyâ tener influencia alguna. En este punto es donde las enseñanzas de la filosofía esotérica, en relación con las Nidânas y las Cuatro Verdades, asumen la mayor importancia; pero son secretas.

8. LA FORMA UNA DE EXISTENCIA (a), SIN LÍMITES, INFINITA, SIN CAUSA, SE EXTENDÍA SOLA EN SUEÑO SIN ENSUEÑOS (b); Y LA VIDA PALPITABA INCONSCIENTE EN EL ESPACIO UNIVERSAL, EN TODA LA EXTENSIÓN DE AQUELLA OMNIPRESENCIA QUE PERCIBE EL OJO ABIERTO DE DANGMA1 .

1 En la India se le llama "El Ojo de Shiva"; pero más allá de la gran cordillera es conocido en la fraseología esotérica por el "Ojo Abierto de Dangma". Dangma significa alma purificada, uno que se ha convertido en Jivanmukta, el Adepto más elevado, o más bien aquel a quien se le da el nombre de Mâhâtma Su "Ojo Abierto" es el OJO interno y espiritual del vidente; y la facultad que por medio del mismo se manifiesta, no es la clarividencia como se la comprende generalmente, o sea el poder de ver a distancia, sino más bien la facultad de intuición espiritual, por cuyo medio se puede obtener el conocimiento directo y cierto. Esta facultad se halla intimamente relacionada con el "tercer ojo", atribuido por la tradición mitológica a ciertas razas de hombres.

(a) La tendencia del pensamiento moderno es el volver a la idea antigua de una base homogénea para cosas en apariencia completamente distintas —la heterogeneidad desenvolviéndose de la homogeneidad. Los biólogos buscan en la actualidad su protoplasma homogéneo, y los químicos su protilo, al paso que la Ciencia está buscando la fuerza de que la electricidad, el magnetismo, el calor, etc., son diferenciaciones.

La Doctrina Secreta lleva esta idea a la región de la metafísica, y presupone una "Forma Única de Existencia", como base y origen de todas las cosas. Pero quizás la frase "Forma Única de Existencia" no sea por completo correcta. La palabra sánscrita es Prabhavâpyaya, "el lugar [o más bien plano] de donde se originan, y en donde tiene lugar la resolución de todas las cosas", como dice un comentador. No es la "Madre del Mundo", como traduce Wilson1; porque Jagad Yoni, como demuestra Fitzedward Hall, es más bien que "la Madre del Mundo", o "la Matriz del Mundo", la "Causa Material del Mundo". Los comentadores puránicos la explican por Kârana, "la Causa"; pero la filosofía esotérica lo hace por el espíritu ideal de aquella causa.

En su estado secundario, es el Svabhâvat del filósofo buddhista, la Eterna Causa y Efecto, omnipresente y sin embargo abstracta; la Esencia plástica existente por sí misma, y la Raíz de todas las cosas, considerada en el mismo doble sentido que el vedantino considera a su Parabrahman y Mûlaprakriti, lo uno bajo dos aspectos. Parece a la verdad extraordinario encontrar a grandes sabios especulando acerca de la posibilidad de que la Vedânta y especialmente el Uttara-Mîmânsâ hayan sido "sugeridos por las enseñanzas de los buddhistas", mientras que, por el contrario, el buddhismo, las enseñanzas de Gautama el Buddha, fueron las "sugeridas" y por completo edificadas sobre los principios de la Doctrina Secreta, que intentamos esbozar, siquiera sea en parte, y sobre la cual se apoyan también los Upanishads 2. Lo anterior según las enseñanzas de Sri Sankarâchârya , es innegable.3

1 Vishnu Purâna, I, 21.

2 Y, sin embargo, una pretendida autoridad, a saber, Sir Monier Williams, catedrático Numerario de sánscrito en Oxford, ha negado precisamente este hecho. He aquí lo que enseñaba a su auditorio el 4 de junio de 1888, en su discurso anual ante el Instituto Victoria de la Gran Bretaña: "En su origen, el Buddhismo se opone a todo ascetismo solitario... para alcanzar las sublimes alturas del conocimiento. No tenía ningún sistema de doctrina, ni oculto ni esotérico... apartado de los hombres vulgares". (!!) Y además: "...Cuando Gautama Buddha comenzó su carrera, la última e inferior forma de Yoga parece haber sido poco conocida". Y luego, contradiciéndose a sí mismo, el sabio conferenciante dice en seguida a su auditorio: "Sabemos por el Lalita- Vistara que las diversas formas de tortura corporal, de propia maceración y de austeridad, eran comunes en tiempo de Gautama". (!!) Pero el orador parece desconocer por completo que esta especie de tortura y de propia maceración, es precisamente la forma inferior de Yoga, Hatha Yoga, la cual era "poco conocida", y, sin embargo, tan "común" en tiempo de Gautama.

3 Se pretende igualmente que todas las Seis Darshanas (escuelas de filosofía) presentan huellas de la influencia de Buddha, estando, o bien tomadas del buddhismo, o siendo debidas a enseñanzas griegas. (Véase Weber, Max Müller, etc.) Nosotros nos hallamos bajo la impresión de que Colebrooke, "la autoridad más grande" en semejantes materias, hace largo tiempo que ha zanjado la cuestión, demostrando que "los indos eran en este caso los maestros y no los discípulos".

(b) "Sueño sin Ensueños" es uno de los siete estados de conciencia conocidos en el esoterismo oriental. En cada uno de estos estados entra en acción una parte distinta de la mente; o, como diría un vedantino, el individuo es consciente en un plano diferente de su ser.

El término "Sueño sin Ensueños" es algún tanto análogo a aquel estado de conciencia en el Hombre, que no siendo recordado en el estado de vigilia, parece un vacío, lo mismo precisamente que el sueño al sujeto magnetizado le parece un vacío inconsciente cuando vuelve a su condición normal, aun cuando haya estado hablando y conduciéndose durante aquél como un individuo consciente lo haría.

9. PERO, ¿EN DÓNDE ESTABA DANGMA CUANDO EL ÂLAYA DEL UNIVERSO 1 ESTABA EN PARAMÂRTHA (a) 2, Y LA GRAN RUEDA ERA ANUPÂDAKA?. (b).

1 Alma, como base de todo, Anima Mundi.

2 Absoluto Ser y Conciencia, los cuales son Absoluto No–Ser e Inconsciencia.

(a) He aquí ante nosotros la cuestión que ha dado lugar a controversias escolásticas durante siglos. Los dos términos "Âlaya" y "Paramârtha" han sido las causas de división en escuelas, y de que la verdad se haya subdividido en más aspectos diferentes que por ningún otro de los Términos místicos. Âlaya es el Alma del Mundo, o Anima Mundi, la Super-Alma de Emerson, que según la enseñanza esotérica, cambia periódicamente su naturaleza. Âlaya, si bien eterna e inmutable en su esencia interna, en los planos inalcanzables tanto para los hombres como para dioses cósmicos (Dhyâni–Buddhas), se altera durante el período de vida activa con respecto a los planos inferiores, incluso el nuestro. Durante aquel tiempo, no solamente los Dhyâni–Buddhas son uno con Âlaya en Alma y en Esencia, sino que hasta el hombre fuerte en Yoga (meditación mística) "es capaz de sumir su alma en ella", como dice Aryâsanga, de la escuela Yogâchârya. Esto no es Nirvâna, sino una condición próxima a él.

De aquí la desavenencia. Así, mientras los Yogâchâryas de la escuela Mahâyâna dicen que Âlaya (Nyingpo y Tsang en tibetano) es la personificación del Vacío, y, sin embargo, Âlaya es la base de cada una de las cosas visibles e invisibles; y que, aunque es eterna e inmutable en su esencia, se refleja en cada objeto del Universo "como la luna en el agua clara y tranquila"; otras escuelas discuten la afirmación. Lo mismo sucede respecto de Paramârtha.

Los Yogâchâryas interpretan este término como aquello que también depende de otras cosas (paratantra); y los Madhyamikas dicen que Paramârtha está limitado a Paranishpanna o Perfección Absoluta; es decir, en la exposición de estas "Dos Verdades" de las Cuatro, los primeros creen y sostienen que, en este plano, de todos modos existe sólo Samvritisatya, o la verdad relativa; y los segundos enseñan la existencia de Paramârthasatya, la Verdad Absoluta 3. "Ningún Arhat, o mendicante, puede alcanzar el conocimiento absoluto antes de identificarse con Paranirvâna; Parikalpita y Paratantra son sus dos grandes enemigos"4.

Parikalpita (en tibetano Kuntag) es el error que comete quien no comprende el vacío y la naturaleza ilusoria de todo; quien cree en la existencia de algo que no existe, por ejemplo, el No–Yo. Y Paratantra es aquello, sea lo que quiera, que existe únicamente gracias a una conexión causal o dependiente, y que tiene que desaparecer tan pronto cese la causa que lo producía, como la llama de un pabilo. Destrúyase o extíngase, y la luz desaparece.

3"Paramârthasatya" es propia conciencia; Svasamvedanâ, o la reflexión que se analiza a sí misma; de dos palabras, parama por encima de todas las cosas, y artha comprensión; significando satya el ser verdadero y absoluto, o esse. En tibetano, Paramârthasatya es Dondampaidenpa. Lo opuesto a esta realidad absoluta, es Samvritisatya —la verdad relativa solamente—; pues Samvriti significa "falso concepto", y es el origen, de la ilusión, Mâyâ; en tibetano Kundzabchidenpa, "apariencia creadora de ilusión".

4 Aphorisms of the Bhodhisattvas

Enseña la filosofía esotérica que toda cosa vive y es consciente; pero no que toda vida y conciencia sean similares a las de los seres humanos ni aun a las de los animales. Nosotros consideramos la vida como la única forma de existencia, manifestándose en lo que llamamos Materia; o en el hombre en lo que llamamos, haciendo una separación incorrecta, Espíritu, Alma y Materia. La Materia es el Vehículo para la manifestación del Alma en este plano de existencia, y el Alma es el Vehículo en un plano más elevado para la manifestación del Espíritu; y estos tres son una Trinidad sintetizada por la Vida, que los compenetra.

La idea de la Vida Universal es uno de aquellos antiguos conceptos que van volviendo a la mente humana en este siglo, como consecuencia de haberse libertado de la teología antropomórfica. Verdad es que la ciencia se contenta con trazar o presuponer los signos de la Vida Universal, y no se ha atrevido todavía a proferir ni aun por lo bajo "¡Anima Mundi!" La idea de la "vida cristalina", en la actualidad familiar a la ciencia, hace medio siglo hubiera sido despreciada. Los botánicos buscan ahora los nervios de las plantas; no porque supongan que las plantas pueden sentir o pensar como los animales, sino porque creen que para explicar el desarrollo y la nutrición vegetal, es necesaria alguna estructura que guarde la misma relación funcional con respecto a la vida de la planta, que la de los nervios con respecto a la vida animal.

Muy difícil parece que sea posible a la Ciencia engañarse por mucho más tiempo por el mero uso de términos tales como "fuerza" y "energía", respecto del hecho de que las cosas animadas son vivientes, ya sean átomos o planetas. Pero, ¿cuál es la creencia de las escuelas internas esotéricas? —preguntará quizás el lector—. ¿Cuáles son las doctrinas enseñadas acerca de este asunto por los "buddhistas" esotéricos? Para ellos, Âlaya posee una significación doble y aun triple. En el sistema Yogâchârya de la escuela contemplativa Mahâyâna, Âlaya es a la par el Alma Universal, Anima Mundi y el Yo de un Adepto avanzado.

"El fuerte en Yoga puede introducir a voluntad su Âlaya, por medio de la meditación, en la verdadera naturaleza de la Existencia". "Âlaya posee una existencia eterna y absoluta" —dice Âryâsanga, el rival de Nâgârjuna 5—. En un sentido es Pradhâna, que en el Vishnu Purana se halla explicado como "la causa no desenvuelta, que los más grandes sabios denominan enfáticamente Pradhâna, la base original, la cual es Prakriti sutil, o sea lo eterno y lo que a un mismo tiempo resulta (o comprende en sí) lo que es y lo que no es, o es mera evolución"6.

"La causa continua, que es uniforme, y a la vez causa y efecto, llamada por los que conocen los primeros principios Pradhâna y Prakriti, es el incognoscible Brahma que era antes de todo" 7; es decir, Brahma no crea ni produce la evolución misma, sino exhibe sólo varios aspectos de sí mismo, uno de los cuales es Prakriti, un aspecto de Pradhâna. "Prakriti", sin embargo, es una palabra incorrecta, y Âlaya lo explicaría mejor; pues Prakriti no es el "incognoscible Brahma". Es un error de quienes desconocen la universalidad de las doctrinas ocultas desde la cuna misma de las razas humanas, y especialmente por parte de aquellos sabios que rechazan hasta la idea de una "revelación primordial", enseñar que el Anima Mundi, la Vida Una o Alma Universal, fue dada a conocer sólo por Anaxágoras, o durante su época. Este filósofo dio a luz la enseñanza sencillamente para combatir los conceptos de Demócrito sobre cosmogonía, en exceso materialistas, basados en la teoría exotérica de los átomos impulsados ciegamente. Anaxágoras de Clazomene no fue su inventor, fue tan sólo su propagador, como lo fue también Platón.

Lo que él llamaba Inteligencia Mundana, el Nous (Noũς), ) el principio que, según sus opiniones, existe absolutamente separado y libre de la materia, y obra con arreglo a propósitos, era llamado el Movimiento, la Vida Una, o Jivâtmâ, en la India, edades anteriores al año 500 antes de Cristo. Sólo que los filósofos arios no dotaron jamás a este principio, que para ellos es infinito, con el finito "atributo de pensar"8 .

5 Aryâsanga fue un Adepto precristiano y fundador de una escuela esotérica buddhista, a pesar de que Csoma de Koros le coloca, por razones que él sabrá, en el siglo séptimo de la Era Cristiana. Ha existido otro Âryâsanga que vivió durante los primeros siglos de nuestra Era, y lo más probable es que el sabio húngaro los confunda.
6 Vishnu Purâna, I, pág. 20.
7 Vishnu Purâna, Wilson, I, 21; citado del Vayu Purâna.
8 Quiero decir Propia Conciencia Finita. Porque, ¿cómo puede lo Absoluto alcanzarla
sino simplemente como un aspecto, de los cuales, el más elevado de los que
conocemos, es la conciencia humana?

Esto conduce naturalmente al "Espíritu Supremo" de Hegel y de los trascendentalistas alemanes, y presenta un contraste que puede ser útil señalar. Las escuelas de Schelling y de Fichte han divergido mucho del concepto arcaico y primitivo de un Principio Absoluto, y han reflejado tan sólo un aspecto de la idea fundamental de la Vedânta. Hasta el "Absoluter Geist" 9, sugerido vagamente por von Hartmann en su filosofía pesimista de lo "Inconsciente", si bien es quizás la mayor aproximación de la especulación europea a las doctrinas Advaitin indas, sin embargo, dista también mucho de la realidad.

9 Espíritu Absoluto, (N. de los Traductores.)

Según Hegel, lo "Inconsciente" jamás habría emprendido la vasta y laboriosa tarea de desenvolver el Universo, más que con la esperanza de alcanzar clara conciencia de Sí Mismo. Con relación a esto debe tenerse presente que al hablar del Espíritu, término que los panteístas europeos emplean como equivalente de Parabrahman, y llamarle Inconsciente, no dan ellos a esta expresión la significación indirecta que generalmente implica. Se emplea a falta de un término más apropiado para simbolizar un profundo misterio.

La "Conciencia Absoluta tras los fenómenos", nos dicen que se denomina inconsciencia, únicamente por razón de la ausencia de todo elemento de personalidad, y trasciende al concepto humano. El hombre, incapaz de formar un solo concepto, a no ser relativo a fenómenos empíricos, es impotente, a causa de la constitución misma de su ser, para levantar el velo que cubre la majestad de lo Absoluto.

Sólo el Espíritu en libertad es capaz de comprender, aunque de un modo vago, la naturaleza de su propio origen, al cual debe volver eventualmente. Puesto que el más elevado Dhyân Chohans, después de todo, tiene que humillarse en su ignorancia ante el soberano misterio del Ser Absoluto, y puesto que aun en esta culminación de la existencia consciente —o sea "al sumirse la conciencia individual en la universal", usando una frase de Fichte—, lo Finito, no puede concebir lo Infinito, ni puede aplicarse su propia clase de experiencias mentales, ¿cómo puede decirse que lo Inconsciente y lo Absoluto puedan tener ni siquiera un impulso instintivo o esperanza de alcanzar clara conciencia de si mismo? Jamás admitiría un vedantino esta idea hegeliana; y el ocultista diría que se aplica perfectamente al Mahat despierto, a la Mente Universal, ya proyectada en el mundo fenomenal como aspecto primero del inmutable Absoluto, pero jamás a este último. Según se nos enseña, "el Espíritu y la Materia, o Purusha y Prakriti, son tan sólo los dos aspectos primordiales del Uno y Sin Segundo".

Nous, el motor de la materia, el Alma animadora, inmanente en todos los átomos, manifestada en el hombre, latente en la piedra, posee diferentes grados de poder; y esta idea panteísta de un Espíritu–Alma general, penetrando a la Naturaleza entera, es la más antigua de todas las nociones filosóficas. Tampoco fue el Archaeus un descubrimiento de Paracelso ni de su discípulo Van Helmont; pues este mismo Archaeus es "el Padre–Éter" localizado, la base manifestada y el origen de los innumerables fenómenos de la vida. La serie completa de las innumerables especulaciones de esta clase constituye tan sólo las variaciones sobre el mismo tema, cuya nota fundamental fue dada con esta "revelación primitiva".

(b) La palabra "Anupâdaka", sin padres o sin progenitores, es una designación mística que en nuestra filosofía posee significaciones varias. En general se suele designar por este nombre a Seres Celestiales como los Dhyân Chohans o Dhyâni–Buddhas. Éstos corresponden místicamente a los Buddhas y Bodhisattvas humanos, conocidos por los Mânushi (humanos) Buddhas, que más tarde son también llamados "Anupâdaka", desde el momento en que toda su personalidad se halla sumida en sus Principios Sexto y Séptimo combinados, o Âtmâ–Buddhi, y que se han convertido en los de "Alma de Diamante" (Vajrasattvas) , o plenos Mahâtmâs.

El "Señor Oculto" (Sangbai Dag-po), "el sumido en lo Absoluto", no puede tener padres, puesto que es existente por Sí Mismo, y uno con el Espíritu Universal (Svayambhú)10, el Svabhâvat en su más elevado aspecto. El misterio de la jerarquía de los Anupâdaka es grande, siendo su ápice el Espíritu–Alma universal, y constituyendo su peldaño inferior los Mânushi–Buddha; y aun cada hombre dotado de Alma es un Anupâdaka en estado latente. De aquí el empleo de la expresión, "la gran Rueda (el Universo) era Anupâdaka", cuando se habla del Universo en su condición informe, eterna o absoluta, antes que fuera formado por los "Constructors".

Vajrapâni o Vajradhara significa poseedor del diamante; en tibetano Dorjesempa, sempa, significando el alma; y su cualidad diamantina se refiere a su indestructibilidad en lo futuro. La explicación con respecto a "Anupâdaka" dada en el Kâla Chakra, el primero en la división Gyut del Kanjur, es semiesotérica. Ha conducido a los orientalistas a especulaciones erróneas respecto de los Dhyâni–Buddhas, y sus correspondencias terrenas, los Mânushi–Buddhas. La significación verdadera hallase indicada en un volumen subsiguiente, y será explicada con mayor extensión en su lugar debido.

10 Citando de nuevo a Hegel que, con Schelling, aceptó prácticamente el concepto panteísta de los Avatâras periódicos (encarnaciones especiales del Espíritu del Mundo en el Hombre, como se ven en el caso de todos los grandes reformadores religiosos):

"La esencia del hombre es el espíritu... únicamente despojándose de su modo de ser finito y rindiéndose por propia voluntad a la pura conciencia de sí mismo, es como alcanza la verdad. Cristo–hombre, como hombre en quien la Unidad de Dios–hombre [identidad de la conciencia individual con la universal, según lo enseñado por los vedantinos y algunos advaitis] se manifestaba, ha presentado en su muerte y en su historia en general, la historia eterna del Espíritu, historia que cada hombre tiene que llevar a la práctica en sí mismo, con objeto de existir como Espíritu".

HELENA PETROVNA BLAVATSKY

domingo, marzo 06, 2011

El árbol de los deseos


Tu mente es un árbol dador de deseos

Pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente.

Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo…

OSHO


El árbol de los deseos


Antigua Historia de la India

Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos, se llaman KALTAPARUS. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.

Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.

Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y de inmediato apareció un vino exquisito.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!"

Y lo mataron.

sábado, marzo 05, 2011

Cuentos de Nasrudin


LA IMPORTANCIA DE LA LUNA

Nasrudin entró a una casa de té y declamó: "La luna es más útil que el sol". "¿Por qué"? le preguntaron.
"Porque por la noche todos nosotros necesitamos más luz."

UNA CAPA PESADA

Una noche la gente oyó un ruido espantoso que provenía de la casa de Nasrudin. A la mañana siguiente y apenas se levantaron lo fueron a visitar y le preguntaron: "¿Qué fue todo ese ruido?". "Mi capa cayo al suelo". Respondió Nasrudín.
Pero: "¿Una capa puede hacer tal ruido?" Le cuestionaron:

"Por supuesto, sí usted está dentro de ella, como yo lo estaba"


LA MIEL Y EL FUEGO

El Mula calentaba miel en el fuego, cuando un amigo llegó de improviso.

La miel comenzó a hervir y Nasrudin le convido a su visitante. Estaba tan caliente, que el otro se quemo.

- ¡Haz algo! - exclamó el amigo.
Entonces el Mula tomó un abanico y lo agito por encima de la olla... con el propósito de enfriar la miel.


EL SAMURAI Y EL MONJE

Un joven guerrero, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un shaij (maestro espiritual) en busca de consejos. Cuando entró en la mezquita donde el maestro realizaba el salat (postración del musulmán cinco veces al día), se sintió inferior y pensó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.

-¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? -preguntó al maestro-, me enfrenté muchas veces con la muerte y defendí a los más débiles, no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.

-Espera. En cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy, te daré la respuesta -dijo el sheij-.

Durante todo el día el joven guerrero se quedó sentado en el jardín de la mezquita. Las personas entraban y salían en busca de consejos y el sheij (maestro) atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro. El estado de ánimo del guerrero iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar. Por la noche, cuando ya todos habían partido, insistió:

-¿Ahora podrá usted enseñarme? El shaij (maestro) lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación.

La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.

-¿Ves esta luna qué bonita es?, cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y consigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a delante: nubes, árboles, montañas. He contemplado a los dos durante años, y nunca escuché a la luna decir:

-¿Por qué no tengo el mismo brillo que el sol?, ¿es que quizás soy inferior a él?

-Claro que no -respondió el guerrero-, la luna y el sol son dos cosas diferentes, cada uno tiene su propia belleza. No se pueden comparar.

-Entonces, ya sabes la respuesta.

Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.


NASRUDIN JARDINERO

Nasrudín pasó el otoño entero sembrando y preparando su jardín. Las flores se abrieron en primavera pero Nasrudin observó que algunos dientes de León que él no había plantado estaban en algunos lugares del jardín.


Los arrancó, pero las semillas ya se habían esparcido y volvieron a crecer. Trató entonces de encontrar un veneno que afectara al diente de león. Un técnico le dijo que cualquier veneno terminaría matando también a las otras flores. Desesperado pidió ayuda a un jardinero especialista; este le dijo:

-Igual que en el casamiento junto con las cosas buenas, terminan viniendo algunos inconvenientes.

-¿Qué hago?, -insistió Nasrudín.
-Nada, aunque sean flores que tú no pensabas tener ya forman parte de jardín.



NASRUDIN Y SU MAJESTAD IMPERIAL

Su majestad imperial, el Shahinshah, llegó de improviso a la casa de té, de la cual Nasrudín estaba a cargo temporalmente.

El Emperador pidió tortillas.

-Ahora continuaremos con la cacería -le dijo al Mullá-, así que dígame cuánto le debo.
-A usted y a sus cinco acompañantes las tortillas les costarán mil monedas de oro.
El emperador enarcó las cejas.
-Los huevos deben ser muy costosos aquí, ¿tan escasos son?

No son los huevos los que escasean aquí, majestad, sino las visitas de los reyes.


NASRUDIN Y EL LEON

Nasrudín estaba contando una historia a sus discípulos y de repente comenzó a llover. Uno que pasaba por allí, para protegerse, se guareció bajo el cobertizo donde Nasrudín estaba hablando a sus discípulos.

Esperaba solamente a que despejara, pero no puedo evitar el escuchar lo que se decía.Nasrudín estaba narrando historias increíbles.

En muchas ocasiones el hombre encontró casi imposible el resistir la tentación de interrumpir, tantos eran los absurdos que se estaban diciendo. Pero lo pensó una y otra vez y se dijo a sí mismo: -No es asunto mío. Estoy aquí debido a la lluvia y tan pronto como se pare, me iré. No tengo porqué inmiscuirme.Nasrudín estaba diciendo: -Una vez, cuando era joven, viajaba por las selvas de África, el continente misterioso. De repente un león apareció a unos cinco metros de mí. No tenía ni armas ni protección, estaba sólo en la selva. El león me miraba fijamente y comenzó a dirigirse hacia mi.

Los discípulos estaban ya muy excitados. Nasrudín se detuvo por un instante y miró sus rostros. Un discípulo le dijo.-No nos tengas en vilo, ¿qué ocurrió?Otro discípulo dijo:-No te demores -dinos qué sucedió. Nasrudín dijo. -Es muy sencillo, muy lógico, descubridlo por vosotros mismos. El león se abalanzó sobre mí, me mató y me devoró.

En ese momento el forastero no se pudo contener. -¿Está usted diciendo que el león lo mató, se lo comió, y usted está todavía aquí vivo?

Nasrudín miró directamente al hombre y le dijo.

-¿Acaso le llamas tú a esto estar vivo?"

NASRUDIN Y LOS DULCES

La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudín. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas.

Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudín obligó a sus discípulos a comérselos. Uno de ellos, no obstante, se negó.

-El maestro nos está poniendo a prueba -dijo-, quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos.

-Estás equivocado -respondió Nasrudin-, la mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho.

Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago, que es su verdadero lugar, que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles.
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