jueves, marzo 10, 2011

La Doctrina Secreta

La Doctrina Secreta
Tomo I

ESTANCIA I

1. EL ETERNO PADRE ENVUELTO EN SUS SIEMPRE INVISIBLES VESTIDURAS, HABÍA DORMITADO UNA VEZ MÁS DURANTE SIETE ETERNIDADES.

1 El Espacio.

El "Padre", el Espacio, es la Causa eterna, omnipresente de todo; la incomprensible DEIDAD, Cuyas "Invisibles Vestiduras" son la Raíz mística de toda Materia, y del Universo. Es el Espacio la única cosa eterna que podemos fácilmente imaginar, inmutable en su abstracción, y sobre la que no ejerce influencia ni la presencia, en ella, ni la ausencia de cualquier universo objetivo. No tiene dimensión en ningún sentido y existe por sí mismo.

El Espíritu es la primera diferenciación de "AQUELLO", que es la Causa sin Causa así del Espíritu como de la Materia. Según enseña el Catecismo Esotérico, no es ni, el "vacío sin límites", ni la "plenitud condicionada", sino ambas cosas. Fue y siempre será. Así, las "Vestiduras" vienen a expresar el noúmeno de la Materia Cósmica no diferenciada.

No es la materia tal como nosotros la conocemos, sino la esencia espiritual de la materia; y en su sentido abstracto es coeterna y aun una con el Espacio. La Naturaleza Raíz es también la fuente de las propiedades sutiles e invisibles de la materia visible. Es, por decirlo así, el Alma del Espíritu Único e Infinito. Los indos la llaman Mûlaprakriti, y dicen que es la Substancia primordial, la cual es la base del Upâdhi o Vehículo de todos los fenómenos, sean físicos, psíquicos o mentales. Es el principio del que irradia el Âkâsha.

Las "Siete Eternidades" significan evos o períodos. La palabra Eternidad, según la entiende la Teología cristiana, no tiene significación para los asiáticos si se exceptúa su aplicación a la Existencia Única; ni la palabra Sempiterno", que es lo eterno solamente con relación al porvenir,es otra cosa que una expresión errónea 2. Semejantes palabras no existen, ni pueden existir en la metafísica filosófica, y fueron desconocidas hasta el advenimiento del Cristianismo clerical.

Las Siete Eternidades significan los siete períodos de un Manvantara, o sea un espacio de tiempo correspondiente a la duración de estos siete períodos; y comprenden toda la extensión de un Mahâkalpa o "Gran Edad" (100 años de Brahmâ), haciendo un total de 311.040.000.000.000 de años. Cada Año de Brahmâ se compone de 360 Días, y de igual número de Noches de Brahmâ (calculando conforme al Chandrâyama o año lunar); y un Día de Brahmâ se compone de 4.320.000.000 de nuestros años. Estas Eternidades pertenecen a los cálculos más secretos, en los cuales, para llegar al verdadero total, cada cifra debe ser 7x, variando x según la naturaleza del ciclo en el mundo real o subjetivo; y refiriéndose o representando, cada una de las cifras o números, los diversos ciclos (desde el más grande hasta el más pequeño), en el mundo ilusorio u objetivo, deben necesariamente ser múltiplos de siete. No puede darse la clave de todo esto, porque en ello va envuelto el misterio de los cálculos esotéricos, y para los fines del cálculo ordinario no tiene ningún sentido.

"El número siete —dice la Kabalah— es el gran número de los "Misterios Divinos"; el número diez es el de todos los conocimientos humanos (la Década Pitagórica); 1.000 es el número diez elevado a la tercera potencia, y por lo tanto el número 7.000 es también simbólico. En la Doctrina Secreta, la cifra 4 es el símbolo masculino únicamente en el plano más elevado de la abstracción; en el plano de la materia el 3 es el masculino, y el 4 el femenino — la línea vertical y la horizontal en el cuarto grado del simbolismo, en que los símbolos se convierten en jeroglíficos de los poderes generadores en el plano físico.

En el libro II, c. VIII del Vishnu Purâna, se declara: "Por inmortalidad se entiende la existencia hasta el fin del Kalpa"; y Wilson, su traductor, observa en una nota: "Esto, según los Vedas, es todo lo que debe comprenderse de la inmortalidad [o eternidad] de los dioses; éstos perecen al final de la disolución universal [o Pralaya]". Y la Filosofía Esotérica dice: "Ellos no 'perecen', sino que son "reabsorbidos".

2. EL TIEMPO NO EXISTÍA, PUES YACÍA DORMIDO EN EL SENO INFINITO DE LA DURACIÓN.

El "Tiempo" es sólo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de conciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no existe conciencia en que pueda producirse la ilusión, sino que "yace dormido".

El Presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Nada hay en la tierra que tenga verdadera uración, pues nada permanece sin cambio, o es lo mismo, durante la billonésima parte de un segundo; y la sensación que experimentamos de la realidad de la división del Tiempo que se conoce como Presente, nos viene de la impresión de la momentánea vislumbre, o vislumbres sucesivas, de las cosas que nuestros sentidos nos comunican, al pasar dichas cosas de la región de lo ideal, que denominamos el Futuro, a la región de los recuerdos a que damos el nombre de Pasado.

Del mismo modo experimentamos una sensación de duración en el caso de la chispa eléctrica instantánea, a causa de haber sido impresionada la retina y continuar la impresión. Las personas y las cosas reales y efectivas no son únicamente lo que se ve en cualquier momento dado, sino que están constituidas, por la suma de todas sus condiciones diversas y mudables, desde el momento en que aparecen en forma material hasta que desaparecen de la tierra. Estas "sumas totales" existen de toda eternidad en el Futuro, y pasan gradualmente a través de la materia para existir de toda eternidad en el Pasado.

Nadie dirá que una barra de metal arrojada al mar, comenzó a existir cuando abandonó el aire, y que cesó de existir en cuanto penetró en el agua; ni que la barra consistía únicamente en la sección transversal de la misma, que coincidiera en cualquier momento dado con el plano matemático que separa y al mismo tiempo une la atmósfera con el Océano.

Así sucede a las personas y a las cosas que, cayendo del "va a ser" en el "ha sido", del Futuro en el Pasado, presentan momentáneamente a nuestros sentidos a manera de una sección transversal de sus propias totalidades, conforme van pasando a través del Tiempo y del Espacio [como materia] en su camino de una a otra eternidad: y estas dos eternidades constituyen aquella Duración en que únicamente hay algo que tenga verdadera existencia, la cual percibirían nuestros sentidos si fuesen aptos para conocerla.

3. LA MENTE UNIVERSAL NO EXISTÍA, PUES NO HABÍA AH-HI1 PARA CONTENERLA2

1 Seres celestiales.
2 Y, por tanto, para manifestarla.

"Mente" es un nombre dado a la totalidad de los Estados de conciencia comprendidos en las nenominaciones de Pensamiento, Voluntad y Sentimiento. Durante el sueño profundo, cesa la ideación en el plano físico y la memoria está en suspenso; así es que en todo ese tiempo la "Mente no existe", porque el órgano, por medio del cual el Ego manifiesta la ideación y la memoria en el plano material, ha dejado de funcionar temporalmente.

Un noúmeno puede llegar a ser fenómeno en cualquier plano de existencia, sólo con anifestarse en aquel plano por medio de una base o vehículo apropiado; y durante la larga Noche de reposo, llamada Pralaya, cuando todas las Existencias están disueltas, la "Mente Universal" queda como una posibilidad permanente de acción mental, o como el absoluto Pensamiento abstracto, del cual la Mente es relativa manifestación concreta. Los Ah-hi (Dhyân Chohans) son las huestes colectivas de Seres espirituales —las Huestes Angélicas del cristianismo, los Elohim y "Mensajeros" de los Judíos—, los cuales son, el Vehículo para la manifestación del pensamiento y de la Voluntad Divina o Universal.

Son las Fuerzas Inteligentes que dan y establecen en la Naturaleza las "Leyes", al paso que ellos mismos obran conforme a leyes que les han sido impuestas de modo análogo por Poderes todavía más elevados; mas no son "personificaciones" de los Poderes de la Naturaleza, como erróneamente se ha creído.

Esta Jerarquía de Seres espirituales, por cuyo medio la mente Universal se pone en acción, se asemeja a un ejército —una hueste en verdad— merced al cual se manifiesta el poder militar de una nación, y que se compone de cuerpos de ejército, divisiones, brigadas, regimientos, etc., cada una de cuyas unidades tiene su individualidad o vida separada, y su libertad de acción y su responsabilidad limitadas; estando cada una contenida en una individualidad superior, a la cual sus intereses propios se hallan subordinados, a la vez que contiene en sí misma individualidades inferiores.

4. LAS SIETE SENDAS DE LA FELICIDAD 5 NO EXISTÍAN (a). LAS GRANDES CAUSAS DE LA DESDICHA 6 NO EXISTÍAN, PORQUE NO HABÍA NADIE QUE LAS PRODUJESE Y FUESE APREHENDIDO POR ELLA (b).

5 Nirvâna, Nippang en China; Neibban en Birmania; Moksha en la India.
6 Nidâna y Mâyâ. Las "Doce" Nidânas (en tibetano Ten-brel Chug-nyi) son las causas principales de la existencia, efectos engendrados por un encadenamiento de causas producidas.

(a) Existen "Siete Senderos" o "Vías" hacia la "Felicidad" de la No–Existencia, que es absoluto Ser, Existencia y Conciencia. No existían, porque el Universo hasta entonces se hallaba vacío, existiendo sólo en el Pensamiento Divino.

(b) porque son... las Doce Nidânas, o Causas del Ser. Cada una de ellas es el efecto de la que le ha precedido, y a su vez causa de la que le suceda; estando basada la suma total de las Nidânas en las Cuatro Verdades, doctrina especialmente característica del Sistema Hînayâna 7. Pertenecen ellas a la teoría de la corriente de la ley de encadenamiento que produce mérito y demérito, y que finalmente manifiesta al Karma en la plenitud de su poder. Es un sistema fundado en la gran verdad de que la reencarnación tiene que ser temida; pues la existencia en este mundo vincula en el hombre sólo sufrimientos, desdicha y dolor; siendo la muerte misma incapaz de libertar al hombre de ello, puesto que la muerte no es más que la puerta a través de la cual se pasa a otra vida en la tierra, después de un breve reposo en su umbral, o sea en el Devachan.

El Sistema Hînayâna o Escuela del Vehículo Pequeño, es de origen muy antiguo; al paso que el Mahâyâna, o Escuela del Gran Vehículo, pertenece a un período posterior, habiendo tenido origen después de la muerte de Buddha. Sin embargo, los principios de esta última son tan antiguos como las montañas en medio de las cuales han existido semejantes escuelas desde tiempo inmemorial; y en realidad, las escuelas Hînayâna y Mahâyâna enseñan ambas las mismas doctrinas. Yâna o Vehículo es una expresión mística, y ambos "Vehículos" significan que el hombre puede escapar de la tortura de los renacimientos, y aun de la falsa felicidad del Devachan, por medio del logro de la Sabiduría y del Conocimiento, únicos que pueden disipar los frutos de la Ilusión y de la Ignorancia. Mâyâ, o Ilusión, es un elemento que entra en todos los seres finitos, dado que todas las cosas que existen poseen tan sólo una realidad relativa y no absoluta, puesto que la apariencia que el noúmeno oculto asume para cualquier observador, depende de su poder de cognición.

Una pintura para la vista no educada del salvaje la vez primera que la ve, es una confusión incomprensible de líneas y de manchas de color, mientras que la vista habituada descubre en seguida en ella una cara o un paisaje. Nada es permanente mas que la Existencia única, absoluta y oculta, que contiene en sí misma los noúmenos de todas las realidades.

Las existencias pertenecientes a cada plano del ser, hasta los más elevados Dhyân Chohans, son, relativamente, de la naturaleza de las sombras proyectadas por una linterna mágica sobre un lienzo blanco. Sin embargo, todas las cosas son relativamente reales, puesto que el conocedor es también una reflexión, y por lo tanto las cosas conocidas son tan reales para él como él mismo. Cualquiera que sea la realidad que posean las cosas, debe buscarse esta realidad en ellas, antes o después que hayan pasado, a manera de un relámpago al través del mundo material; pues nosotros no podemos conocer una existencia semejante directamente mientras sólo poseamos instrumentos sensitivos que conduzcan sólo la existencia material al campo de nuestra conciencia.

En cualquier plano que nuestra conciencia pueda encontrarse actuando, tanto nosotros mismos como las cosas pertenecientes a aquel plano, son, en aquel entonces, nuestras únicas realidades. Pero a medida que nos vamos elevando en la escala del desenvolvimiento, nos damos cuenta de que en las etapas al través de las cuales hemos pasado, hemos confundido las sombras por las realidades, y que el progreso del Yo hacia lo alto consiste en una serie de despertamientos progresivos, llevando consigo a cada avance la idea de que, en aquel momento al menos, hemos alcanzado la "realidad"; pero únicamente cuando hayamos logrado la Conciencia absoluta y compenetrado con ella la nuestra propia, nos encontraremos libres de las ilusiones producidas por Mâyâ.

5. SÓLO TINIEBLAS LLENABAN EL TODO SIN LÍMITES (a); PUES PADRE, MADRE E HIJO ERAN UNA VEZ MÁS UNO, Y EL HIJO NO HABÍA DESPERTADO TODAVÍA PARA LA NUEVA RUEDA Y SU PEREGRINACIÓN EN ELLA (b).

1 El término "Rueda" es la expresión simbólica para un mundo o globo, lo cual demuestra que los antiguos se daban cuenta de que nuestra Tierra era un globo que giraba, y no un cuadrado inmóvil como han enseñado algunos Padres cristianos. La "Gran Rueda" es la duración completa de nuestro Ciclo de existencia o Mahâkalpa, o sea la revolución completa de nuestra Cadena especial de siete Globos o Esferas desde el principio hasta el fin; las "Pequeñas Ruedas" significan las Rondas, de las cuales existen también siete.

(a) Las "Tinieblas son Padre–Madre; la Luz su Hijo", dice un antiguo proverbio oriental.

La luz es inconcebible, a no ser que se la considere como viniendo de algún origen que sea causa de la misma; y como en el caso de la Luz Primordial aquel origen es desconocido, si bien claman enérgicamente por él la razón y la lógica, por esto lo llamamos "Tinieblas" desde un punto de vista intelectual. En cuanto a la luz prestada o secundaria, cualquiera que sea su origen, puede tener tan sólo un carácter temporal y mayávico.

Las Tinieblas constituyen, pues, la Matriz Eterna, en la cual los Orígenes de la Luz aparecen y desaparecen. En este nuestro plano nada se añade a las tinieblas para convertirlas en luz, o a la luz para ransformarla en tinieblas. Ellas son permutables, y científicamente la luz es tan sólo un modo de las tinieblas y viceversa. Sin embargo, ambas son fenómenos del mismo noúmeno, el cual es tinieblas absolutas para la mente científica, y tan sólo un obscuro crepúsculo para la percepción de la generalidad de los místicos; si bien para el ojo espiritual del Iniciado es la luz absoluta.

El que percibamos más o menos la luz que brilla en las tinieblas, es cosa que depende de nuestro poder de visión. Lo que es luz para nosotros, es tinieblas para ciertos insectos; y el ojo del clarividente ve iluminación allí en donde el ojo normal tan sólo percibe obscuridad. Cuando todo el Universo permanecía sumido en Sueño, o sea que había vuelto a su único elemento primordial, o existían allí ni centro de luminosidad, ni ojo para percibir la luz, ; y las tinieblas necesariamente llenaban el "Todo sin Límites".

(b) El "Padre y la Madre" son los principios masculino y femenino en la Naturaleza Raíz; los polos opuestos que se manifiestan en todas las cosas en cada plano del Kosmos, o Espíritu y Substancia en un aspecto menos alegórico, cuya resultante es el Universo, o el "Hijo". Son "una vez más Uno", cuando en la noche de Brahmâ, durante el Pralaya, todo en el Universo objetivo ha vuelto a su causa única, eterna y primaria, para reaparecer a la siguiente Aurora, como lo hace periódicamente. "Kârana" —la Causa Eterna— estaba sola. Para expresarlo con mayor claridad: Kârana permanece sola durante las Noches de Brahmâ.

El Universo anterior objetivo se ha disuelto en su Causa única, eterna y primaria, y por decirlo así, se mantiene en disolución en el espacio, para diferenciarse otra vez y cristalizarse de nuevo a la siguiente Aurora Manvantárica, que es el principio de un nuevo Día o nueva actividad de Brahmâ, símbolo de un Universo. Hablando esotéricamente, Brahmâ es el Padre–Madre–Hijo, o Espíritu, Alma y Cuerpo a un mismo tiempo, siendo cada personaje el símbolo de un atributo, y cada atributo o cualidad un efluvio graduado del Divino Aliento en sus diferenciaciones cíclicas, involucionaria y evolucionaría.

En el sentido cósmico–físico, es el Universo, la Cadena Planetaria y la Tierra; en el puramente espiritual, es la Deidad Desconocida, el Espíritu Planetario y el Hombre (el Hijo de los dos, criatura de Espíritu y de Materia; su manifestación en sus periódicas apariciones sobre la tierra durante las "Ruedas", o los Manvantaras).

6. LOS SIETE SEÑORES SUBLIMES Y LAS SIETE VERDADES, HABÍAN DEJADO DE SER (a); Y EL UNIVERSO, EL HIJO DE LA NECESIDAD, ESTABA SUMIDO EN PARANISHPANNA (b) 1, PARA SER EXHALADO POR AQUELLO QUE ES, Y SIN EMBARGO NO ES. NINGUNA COSA EXISTÍA (c).

1 La Perfección Absoluta, Paranirvâna, que es Yong-Grub.

(a) Los "Siete Señores Sublimes" son los Siete Espíritus Creadores, los Dhyân Chohans, que corresponden a los Elohim hebreos. Es la misma Jerarquía de Arcángeles a la cual pertenecen San Miguel, San Gabriel y otros en la teogonía cristiana. Sólo que, así como a San Miguel, por ejemplo, se le atribuye en la teología latina dogmática la vigilancia sobre todos los promontorios y golfos, en el Sistema Esotérico, los Dhyânis velan sucesivamente sobre una de las Rondas y grandes Razas Raíces de nuestra Cadena Planetaria. Además, se dice de ellos que envían sus Bodhisattvas, los representantes humanos de los Dhyâni– Buddhas durante cada Ronda y cada Raza. De las "Siete Verdades" y Revelaciones, o más bien secretos revelados, cuatro únicamente nos han sido comunicados; pues estamos todavía en la Cuarta Ronda, y el mundo también ha tenido sólo cuatro Buddhas, hasta ahora.

Es ésta una cuestión muy complicada, y más adelante nos ocuparemos de ella con detenimiento.
Hasta la fecha "existen sólo Cuatro Verdades y Cuatro Vedas" —dicen los indos y buddhistas—. Por una razón semejante insistía Ireneo en la necesidad de Cuatro Evangelios. Pero como cada nueva Raza–raíz en la cabeza de una Ronda debe tener su revelación, y sus reveladores, la próxima Ronda traerá consigo la Quinta, la siguiente la Sexta, y así sucesivamente.

(b) "Paranishpanna" es la perfección absoluta que todas las existencias alcanzan a la conclusión de un gran período de actividad, o Mahâmanvantara, y en la cual permanecen durante el período siguiente de reposo. En tibetano se llama "Yong-Grub". Hasta los días de la escuela Yogâchârya, la verdadera naturaleza de Paranirvâna se enseñaba públicamente, pero desde entonces se ha convertido por completo en esotérica; de aquí que existan tantas interpretaciones contradictorias acerca de la misma.

Sólo un verdadero idealista puede entenderla. Cada cosa ha de considerarse como ideal, a excepción del Paranirvâna, por quien quiera comprender aquel estado, y adquirir un conocimiento acerca de cómo el No–Yo, el Vacío y las Tinieblas son Tres en Uno, y lo que existe sólo por sí mismo y es perfecto. Es absoluto, sin embargo, tan sólo en un sentido relativo, puesto que debe dar lugar a una perfección todavía más absoluta, con arreglo a un tipo más elevado de excelencia en el siguiente período de actividad, del mismo modo que una flor perfecta tiene que dejar de serlo y morir, con objeto de convertirse, en su desarrollo, en un fruto perfecto, si se nos permite tal manera de expresarnos.

La Doctrina Secreta enseña el desenvolvimiento progresivo de cada una de las cosas, lo mismo mundos que átomos; y este maravilloso desenvolvimiento no tiene ni principio concebible ni fin imaginable. Nuestro "Universo" es tan sólo uno de un número infinito de Universos, todos ellos "Hijos de la Necesidad", puesto que son eslabones de la gran cadena Cósmica de Universos, siendo cada uno un efecto con relación a su predecesor, y una causa respecto al que le sucede.

La aparición y desaparición del Universo se describen como la espiración e inspiración del "Gran Aliento", que es eterno; y que siendo Movimiento, es uno de los tres aspectos de lo Absoluto, siendo los otros dos el Espacio Abstracto y la Duración. Cuando el Gran Aliento se expele, es llamado el Soplo Divino, y se le considera como la respiración de la Deidad Incognoscible —la Existencia Única—, la cual exhala un pensamiento, por decirlo así, que se convierte en el Kosmos. De igual modo, cuando el Aliento Divino es inspirado, el Universo desaparece en el seno de la Gran Madre, que duerme entonces "envuelta en sus Siempre Invisibles Vestiduras".

(c) Por "aquello que es, y sin embargo no es", se significa el Gran Aliento mismo, del cual únicamente podemos hablar como de la Existencia Absoluta, pero sin poderlo representar a nuestra imaginación bajo una forma cualquiera de Existencia que podamos distinguir de la No–Existencia. Los tres períodos —el Presente, el Pasado y el Futuro— son en filosofía esotérica un tiempo compuesto; pues los tres son un número compuesto únicamente con relación al plano fenomenal; pero en la región del noúmeno no tienen validez abstracta.

Como dicen las Escrituras:

"El Tiempo Pasado es el Tiempo Presente, así como también el Futuro, el cual, si bien no ha entrado todavía en existencia, sin embargo es", según un precepto de la enseñanza Prasanga Madhyamika, cuyos dogmas han sido siempre conocidos desde que se separó de las escuelas puramente esotéricas 10. Nuestras ideas, en resumen, acerca de la duración y del tiempo, son todas derivadas de nuestras sensaciones, con arreglo a las leyes de asociación. Enlazadas de modo incomprensible con la relatividad del humano conocimiento, no pueden, sin embargo, poseer existencia alguna, excepto en la experiencia del yo individual, y perecen cuando su marcha evolutiva disipa el Mâyâ de la existencia fenomenal. ¿Qué es, por ejemplo, el tiempo, sino la sucesión panorámica de nuestros estados de conciencia? He aquí las palabras de un maestro: "Me siento exasperado al tener que emplear estas tres palabras desdichadas —Pasado, Presente y Futuro—, pobres conceptos de las fases objetivas del subjetivo todo, tan mal adaptadas para el objeto como un hacha para labor escultórica delicada".

Es un axioma filosófico: hay que alcanzar Paramârtha para no convertirse en fácil presa de Samvriti 11.

10 Véase Dzungarian Mani Kumbum, el "Libro de los 10.000 Preceptos". Consúltese también Der Buddhimus de Wassilief, págs. 327 y 557, etc.

11 Para expresarlo con mayor claridad: Tiene uno que adquirir la verdadera Conciencia de Sí Mismo, para comprender Samvriti o el "origen de la ilusión". Paramârtha es el sinónimo del término Svasamvedanâ o la "reflexión que se analiza a sí misma". Existe una diferencia en la interpretación del significado de Paramârtha entre los Yogâchâryas y los Madhyamikas, ninguno de los cuales, sin embargo explica el sentido real, verdadero y esotérico de la expresión.

7. LAS CAUSAS DE LA EXISTENCIA HABÍAN SIDO DESTRUIDAS (a); LO VISIBLE QUE FUE Y LO INVISIBLE QUE ES, PERMANECÍAN EN EL ETERNO NO–SER — EL ÚNICO SER (b).

(a) "Las Causas de la Existencia" no significan solamente las causas físicas conocidas por la ciencia, sino las causas metafísicas, la principal de las cuales es el deseo de existir, una resultante de Nidâna y de Mâyâ. Este deseo de una vida senciente, se manifiesta por sí mismo en cada una de las cosas, desde un átomo a un sol, y es una reflexión del Pensamiento Divino impulsado a la existencia objetiva en forma de una ley para que el Universo pueda existir. Según la enseñanza esotérica, la causa real de aquel supuesto deseo y de toda existencia ermanece por siempre oculta, y sus primeras emanaciones son las abstracciones más completas concebibles.

Estas abstracciones deben por necesidad presuponerse como la causa del Universo material que por sí mismo se presenta a los sentidos y a la inteligencia, y son el fundamento de los poderes secundarios y subordinados de la Naturaleza, que han sido antropomorfizados y adorados como "Dios" y como "dioses" por la muchedumbre vulgar de cada época. Imposible concebir cosa alguna sin causa; el intentarlo deja la mente en el vacío.

Ésta es virtualmente la condición a que tiene que llegar al fin la mente, cuando tratamos de seguir hacia atrás la cadena de las causas y efectos; pero tanto la Ciencia como la Religión se lanzan a este vacío con harta precipitación, porque ignoran las abstracciones metafísicas, que son las únicas causas concebibles de las concreciones físicas.

Estas abstracciones se hacen más y más concretas a medida que se aproximan a nuestro plano de existencia, hasta que por fin se fenomenalizan en forma del Universo material, por un procedimiento de conversión de lo metafísico en lo físico, análogo al de la condensación del vapor en agua, y del agua helada en hielo.

(b) La idea del "Eterno No–Ser que es el Único Ser" parecerá una paradoja a quien no recuerde que nosotros limitamos nuestras ideas acerca del Ser a nuestra presente conciencia de la Existencia; haciendo de ella un término específico, en lugar de un término genérico. Si un niño en el seno materno pudiese pensar según la acepción que damos a la palabra, limitaría necesariamente del mismo modo su concepto del Ser a la vida intrauterina, única para él conocida; y si tratase de expresar para su conciencia la idea de la vida después del nacimiento (para él muerte), probablemente, dada la carencia de datos en que fundarse, y de facultades para comprenderlos, expresaría aquella vida como "No–Ser que equivale a Ser (o Existencia) Real".

En nuestro caso, el Ser Uno es el noúmeno de todos los noúmenos que sabemos tienen que existir bajo los fenómenos, dándoles la sombra de realidad, cualquiera que sea, que posean; pero que no podemos conocer por faltarnos en la actualidad los sentidos o inteligencia propios para ello. Los átomos impalpables de oro contenidos en una tonelada de cuarzo aurífero pueden ser imperceptibles para el ojo del minero, y sin embargo, no sólo conoce éste que allí se hallan, sino que sabe también que sólo ellos dan al cuarzo un valor apreciable; y esta relación del oro al cuarzo puede sugerir una ligerísima idea de la del noúmeno al fenómeno. Sólo que el minero sabe cuál será el aspecto que presentará el oro cuando haya sido extraído del cuarzo, al paso que el común mortal no puede formar concepto de la realidad de las cosas separadas del Mâyâ que las vela, y en el que están ocultas.

El Iniciado únicamente, rico con la sabiduría adquirida por las generaciones innumerables de sus predecesores, dirige el "OJO de Dangma" hacia la esencia de las cosas, en la cual no puede Mâyâ tener influencia alguna. En este punto es donde las enseñanzas de la filosofía esotérica, en relación con las Nidânas y las Cuatro Verdades, asumen la mayor importancia; pero son secretas.

8. LA FORMA UNA DE EXISTENCIA (a), SIN LÍMITES, INFINITA, SIN CAUSA, SE EXTENDÍA SOLA EN SUEÑO SIN ENSUEÑOS (b); Y LA VIDA PALPITABA INCONSCIENTE EN EL ESPACIO UNIVERSAL, EN TODA LA EXTENSIÓN DE AQUELLA OMNIPRESENCIA QUE PERCIBE EL OJO ABIERTO DE DANGMA1 .

1 En la India se le llama "El Ojo de Shiva"; pero más allá de la gran cordillera es conocido en la fraseología esotérica por el "Ojo Abierto de Dangma". Dangma significa alma purificada, uno que se ha convertido en Jivanmukta, el Adepto más elevado, o más bien aquel a quien se le da el nombre de Mâhâtma Su "Ojo Abierto" es el OJO interno y espiritual del vidente; y la facultad que por medio del mismo se manifiesta, no es la clarividencia como se la comprende generalmente, o sea el poder de ver a distancia, sino más bien la facultad de intuición espiritual, por cuyo medio se puede obtener el conocimiento directo y cierto. Esta facultad se halla intimamente relacionada con el "tercer ojo", atribuido por la tradición mitológica a ciertas razas de hombres.

(a) La tendencia del pensamiento moderno es el volver a la idea antigua de una base homogénea para cosas en apariencia completamente distintas —la heterogeneidad desenvolviéndose de la homogeneidad. Los biólogos buscan en la actualidad su protoplasma homogéneo, y los químicos su protilo, al paso que la Ciencia está buscando la fuerza de que la electricidad, el magnetismo, el calor, etc., son diferenciaciones.

La Doctrina Secreta lleva esta idea a la región de la metafísica, y presupone una "Forma Única de Existencia", como base y origen de todas las cosas. Pero quizás la frase "Forma Única de Existencia" no sea por completo correcta. La palabra sánscrita es Prabhavâpyaya, "el lugar [o más bien plano] de donde se originan, y en donde tiene lugar la resolución de todas las cosas", como dice un comentador. No es la "Madre del Mundo", como traduce Wilson1; porque Jagad Yoni, como demuestra Fitzedward Hall, es más bien que "la Madre del Mundo", o "la Matriz del Mundo", la "Causa Material del Mundo". Los comentadores puránicos la explican por Kârana, "la Causa"; pero la filosofía esotérica lo hace por el espíritu ideal de aquella causa.

En su estado secundario, es el Svabhâvat del filósofo buddhista, la Eterna Causa y Efecto, omnipresente y sin embargo abstracta; la Esencia plástica existente por sí misma, y la Raíz de todas las cosas, considerada en el mismo doble sentido que el vedantino considera a su Parabrahman y Mûlaprakriti, lo uno bajo dos aspectos. Parece a la verdad extraordinario encontrar a grandes sabios especulando acerca de la posibilidad de que la Vedânta y especialmente el Uttara-Mîmânsâ hayan sido "sugeridos por las enseñanzas de los buddhistas", mientras que, por el contrario, el buddhismo, las enseñanzas de Gautama el Buddha, fueron las "sugeridas" y por completo edificadas sobre los principios de la Doctrina Secreta, que intentamos esbozar, siquiera sea en parte, y sobre la cual se apoyan también los Upanishads 2. Lo anterior según las enseñanzas de Sri Sankarâchârya , es innegable.3

1 Vishnu Purâna, I, 21.

2 Y, sin embargo, una pretendida autoridad, a saber, Sir Monier Williams, catedrático Numerario de sánscrito en Oxford, ha negado precisamente este hecho. He aquí lo que enseñaba a su auditorio el 4 de junio de 1888, en su discurso anual ante el Instituto Victoria de la Gran Bretaña: "En su origen, el Buddhismo se opone a todo ascetismo solitario... para alcanzar las sublimes alturas del conocimiento. No tenía ningún sistema de doctrina, ni oculto ni esotérico... apartado de los hombres vulgares". (!!) Y además: "...Cuando Gautama Buddha comenzó su carrera, la última e inferior forma de Yoga parece haber sido poco conocida". Y luego, contradiciéndose a sí mismo, el sabio conferenciante dice en seguida a su auditorio: "Sabemos por el Lalita- Vistara que las diversas formas de tortura corporal, de propia maceración y de austeridad, eran comunes en tiempo de Gautama". (!!) Pero el orador parece desconocer por completo que esta especie de tortura y de propia maceración, es precisamente la forma inferior de Yoga, Hatha Yoga, la cual era "poco conocida", y, sin embargo, tan "común" en tiempo de Gautama.

3 Se pretende igualmente que todas las Seis Darshanas (escuelas de filosofía) presentan huellas de la influencia de Buddha, estando, o bien tomadas del buddhismo, o siendo debidas a enseñanzas griegas. (Véase Weber, Max Müller, etc.) Nosotros nos hallamos bajo la impresión de que Colebrooke, "la autoridad más grande" en semejantes materias, hace largo tiempo que ha zanjado la cuestión, demostrando que "los indos eran en este caso los maestros y no los discípulos".

(b) "Sueño sin Ensueños" es uno de los siete estados de conciencia conocidos en el esoterismo oriental. En cada uno de estos estados entra en acción una parte distinta de la mente; o, como diría un vedantino, el individuo es consciente en un plano diferente de su ser.

El término "Sueño sin Ensueños" es algún tanto análogo a aquel estado de conciencia en el Hombre, que no siendo recordado en el estado de vigilia, parece un vacío, lo mismo precisamente que el sueño al sujeto magnetizado le parece un vacío inconsciente cuando vuelve a su condición normal, aun cuando haya estado hablando y conduciéndose durante aquél como un individuo consciente lo haría.

9. PERO, ¿EN DÓNDE ESTABA DANGMA CUANDO EL ÂLAYA DEL UNIVERSO 1 ESTABA EN PARAMÂRTHA (a) 2, Y LA GRAN RUEDA ERA ANUPÂDAKA?. (b).

1 Alma, como base de todo, Anima Mundi.

2 Absoluto Ser y Conciencia, los cuales son Absoluto No–Ser e Inconsciencia.

(a) He aquí ante nosotros la cuestión que ha dado lugar a controversias escolásticas durante siglos. Los dos términos "Âlaya" y "Paramârtha" han sido las causas de división en escuelas, y de que la verdad se haya subdividido en más aspectos diferentes que por ningún otro de los Términos místicos. Âlaya es el Alma del Mundo, o Anima Mundi, la Super-Alma de Emerson, que según la enseñanza esotérica, cambia periódicamente su naturaleza. Âlaya, si bien eterna e inmutable en su esencia interna, en los planos inalcanzables tanto para los hombres como para dioses cósmicos (Dhyâni–Buddhas), se altera durante el período de vida activa con respecto a los planos inferiores, incluso el nuestro. Durante aquel tiempo, no solamente los Dhyâni–Buddhas son uno con Âlaya en Alma y en Esencia, sino que hasta el hombre fuerte en Yoga (meditación mística) "es capaz de sumir su alma en ella", como dice Aryâsanga, de la escuela Yogâchârya. Esto no es Nirvâna, sino una condición próxima a él.

De aquí la desavenencia. Así, mientras los Yogâchâryas de la escuela Mahâyâna dicen que Âlaya (Nyingpo y Tsang en tibetano) es la personificación del Vacío, y, sin embargo, Âlaya es la base de cada una de las cosas visibles e invisibles; y que, aunque es eterna e inmutable en su esencia, se refleja en cada objeto del Universo "como la luna en el agua clara y tranquila"; otras escuelas discuten la afirmación. Lo mismo sucede respecto de Paramârtha.

Los Yogâchâryas interpretan este término como aquello que también depende de otras cosas (paratantra); y los Madhyamikas dicen que Paramârtha está limitado a Paranishpanna o Perfección Absoluta; es decir, en la exposición de estas "Dos Verdades" de las Cuatro, los primeros creen y sostienen que, en este plano, de todos modos existe sólo Samvritisatya, o la verdad relativa; y los segundos enseñan la existencia de Paramârthasatya, la Verdad Absoluta 3. "Ningún Arhat, o mendicante, puede alcanzar el conocimiento absoluto antes de identificarse con Paranirvâna; Parikalpita y Paratantra son sus dos grandes enemigos"4.

Parikalpita (en tibetano Kuntag) es el error que comete quien no comprende el vacío y la naturaleza ilusoria de todo; quien cree en la existencia de algo que no existe, por ejemplo, el No–Yo. Y Paratantra es aquello, sea lo que quiera, que existe únicamente gracias a una conexión causal o dependiente, y que tiene que desaparecer tan pronto cese la causa que lo producía, como la llama de un pabilo. Destrúyase o extíngase, y la luz desaparece.

3"Paramârthasatya" es propia conciencia; Svasamvedanâ, o la reflexión que se analiza a sí misma; de dos palabras, parama por encima de todas las cosas, y artha comprensión; significando satya el ser verdadero y absoluto, o esse. En tibetano, Paramârthasatya es Dondampaidenpa. Lo opuesto a esta realidad absoluta, es Samvritisatya —la verdad relativa solamente—; pues Samvriti significa "falso concepto", y es el origen, de la ilusión, Mâyâ; en tibetano Kundzabchidenpa, "apariencia creadora de ilusión".

4 Aphorisms of the Bhodhisattvas

Enseña la filosofía esotérica que toda cosa vive y es consciente; pero no que toda vida y conciencia sean similares a las de los seres humanos ni aun a las de los animales. Nosotros consideramos la vida como la única forma de existencia, manifestándose en lo que llamamos Materia; o en el hombre en lo que llamamos, haciendo una separación incorrecta, Espíritu, Alma y Materia. La Materia es el Vehículo para la manifestación del Alma en este plano de existencia, y el Alma es el Vehículo en un plano más elevado para la manifestación del Espíritu; y estos tres son una Trinidad sintetizada por la Vida, que los compenetra.

La idea de la Vida Universal es uno de aquellos antiguos conceptos que van volviendo a la mente humana en este siglo, como consecuencia de haberse libertado de la teología antropomórfica. Verdad es que la ciencia se contenta con trazar o presuponer los signos de la Vida Universal, y no se ha atrevido todavía a proferir ni aun por lo bajo "¡Anima Mundi!" La idea de la "vida cristalina", en la actualidad familiar a la ciencia, hace medio siglo hubiera sido despreciada. Los botánicos buscan ahora los nervios de las plantas; no porque supongan que las plantas pueden sentir o pensar como los animales, sino porque creen que para explicar el desarrollo y la nutrición vegetal, es necesaria alguna estructura que guarde la misma relación funcional con respecto a la vida de la planta, que la de los nervios con respecto a la vida animal.

Muy difícil parece que sea posible a la Ciencia engañarse por mucho más tiempo por el mero uso de términos tales como "fuerza" y "energía", respecto del hecho de que las cosas animadas son vivientes, ya sean átomos o planetas. Pero, ¿cuál es la creencia de las escuelas internas esotéricas? —preguntará quizás el lector—. ¿Cuáles son las doctrinas enseñadas acerca de este asunto por los "buddhistas" esotéricos? Para ellos, Âlaya posee una significación doble y aun triple. En el sistema Yogâchârya de la escuela contemplativa Mahâyâna, Âlaya es a la par el Alma Universal, Anima Mundi y el Yo de un Adepto avanzado.

"El fuerte en Yoga puede introducir a voluntad su Âlaya, por medio de la meditación, en la verdadera naturaleza de la Existencia". "Âlaya posee una existencia eterna y absoluta" —dice Âryâsanga, el rival de Nâgârjuna 5—. En un sentido es Pradhâna, que en el Vishnu Purana se halla explicado como "la causa no desenvuelta, que los más grandes sabios denominan enfáticamente Pradhâna, la base original, la cual es Prakriti sutil, o sea lo eterno y lo que a un mismo tiempo resulta (o comprende en sí) lo que es y lo que no es, o es mera evolución"6.

"La causa continua, que es uniforme, y a la vez causa y efecto, llamada por los que conocen los primeros principios Pradhâna y Prakriti, es el incognoscible Brahma que era antes de todo" 7; es decir, Brahma no crea ni produce la evolución misma, sino exhibe sólo varios aspectos de sí mismo, uno de los cuales es Prakriti, un aspecto de Pradhâna. "Prakriti", sin embargo, es una palabra incorrecta, y Âlaya lo explicaría mejor; pues Prakriti no es el "incognoscible Brahma". Es un error de quienes desconocen la universalidad de las doctrinas ocultas desde la cuna misma de las razas humanas, y especialmente por parte de aquellos sabios que rechazan hasta la idea de una "revelación primordial", enseñar que el Anima Mundi, la Vida Una o Alma Universal, fue dada a conocer sólo por Anaxágoras, o durante su época. Este filósofo dio a luz la enseñanza sencillamente para combatir los conceptos de Demócrito sobre cosmogonía, en exceso materialistas, basados en la teoría exotérica de los átomos impulsados ciegamente. Anaxágoras de Clazomene no fue su inventor, fue tan sólo su propagador, como lo fue también Platón.

Lo que él llamaba Inteligencia Mundana, el Nous (Noũς), ) el principio que, según sus opiniones, existe absolutamente separado y libre de la materia, y obra con arreglo a propósitos, era llamado el Movimiento, la Vida Una, o Jivâtmâ, en la India, edades anteriores al año 500 antes de Cristo. Sólo que los filósofos arios no dotaron jamás a este principio, que para ellos es infinito, con el finito "atributo de pensar"8 .

5 Aryâsanga fue un Adepto precristiano y fundador de una escuela esotérica buddhista, a pesar de que Csoma de Koros le coloca, por razones que él sabrá, en el siglo séptimo de la Era Cristiana. Ha existido otro Âryâsanga que vivió durante los primeros siglos de nuestra Era, y lo más probable es que el sabio húngaro los confunda.
6 Vishnu Purâna, I, pág. 20.
7 Vishnu Purâna, Wilson, I, 21; citado del Vayu Purâna.
8 Quiero decir Propia Conciencia Finita. Porque, ¿cómo puede lo Absoluto alcanzarla
sino simplemente como un aspecto, de los cuales, el más elevado de los que
conocemos, es la conciencia humana?

Esto conduce naturalmente al "Espíritu Supremo" de Hegel y de los trascendentalistas alemanes, y presenta un contraste que puede ser útil señalar. Las escuelas de Schelling y de Fichte han divergido mucho del concepto arcaico y primitivo de un Principio Absoluto, y han reflejado tan sólo un aspecto de la idea fundamental de la Vedânta. Hasta el "Absoluter Geist" 9, sugerido vagamente por von Hartmann en su filosofía pesimista de lo "Inconsciente", si bien es quizás la mayor aproximación de la especulación europea a las doctrinas Advaitin indas, sin embargo, dista también mucho de la realidad.

9 Espíritu Absoluto, (N. de los Traductores.)

Según Hegel, lo "Inconsciente" jamás habría emprendido la vasta y laboriosa tarea de desenvolver el Universo, más que con la esperanza de alcanzar clara conciencia de Sí Mismo. Con relación a esto debe tenerse presente que al hablar del Espíritu, término que los panteístas europeos emplean como equivalente de Parabrahman, y llamarle Inconsciente, no dan ellos a esta expresión la significación indirecta que generalmente implica. Se emplea a falta de un término más apropiado para simbolizar un profundo misterio.

La "Conciencia Absoluta tras los fenómenos", nos dicen que se denomina inconsciencia, únicamente por razón de la ausencia de todo elemento de personalidad, y trasciende al concepto humano. El hombre, incapaz de formar un solo concepto, a no ser relativo a fenómenos empíricos, es impotente, a causa de la constitución misma de su ser, para levantar el velo que cubre la majestad de lo Absoluto.

Sólo el Espíritu en libertad es capaz de comprender, aunque de un modo vago, la naturaleza de su propio origen, al cual debe volver eventualmente. Puesto que el más elevado Dhyân Chohans, después de todo, tiene que humillarse en su ignorancia ante el soberano misterio del Ser Absoluto, y puesto que aun en esta culminación de la existencia consciente —o sea "al sumirse la conciencia individual en la universal", usando una frase de Fichte—, lo Finito, no puede concebir lo Infinito, ni puede aplicarse su propia clase de experiencias mentales, ¿cómo puede decirse que lo Inconsciente y lo Absoluto puedan tener ni siquiera un impulso instintivo o esperanza de alcanzar clara conciencia de si mismo? Jamás admitiría un vedantino esta idea hegeliana; y el ocultista diría que se aplica perfectamente al Mahat despierto, a la Mente Universal, ya proyectada en el mundo fenomenal como aspecto primero del inmutable Absoluto, pero jamás a este último. Según se nos enseña, "el Espíritu y la Materia, o Purusha y Prakriti, son tan sólo los dos aspectos primordiales del Uno y Sin Segundo".

Nous, el motor de la materia, el Alma animadora, inmanente en todos los átomos, manifestada en el hombre, latente en la piedra, posee diferentes grados de poder; y esta idea panteísta de un Espíritu–Alma general, penetrando a la Naturaleza entera, es la más antigua de todas las nociones filosóficas. Tampoco fue el Archaeus un descubrimiento de Paracelso ni de su discípulo Van Helmont; pues este mismo Archaeus es "el Padre–Éter" localizado, la base manifestada y el origen de los innumerables fenómenos de la vida. La serie completa de las innumerables especulaciones de esta clase constituye tan sólo las variaciones sobre el mismo tema, cuya nota fundamental fue dada con esta "revelación primitiva".

(b) La palabra "Anupâdaka", sin padres o sin progenitores, es una designación mística que en nuestra filosofía posee significaciones varias. En general se suele designar por este nombre a Seres Celestiales como los Dhyân Chohans o Dhyâni–Buddhas. Éstos corresponden místicamente a los Buddhas y Bodhisattvas humanos, conocidos por los Mânushi (humanos) Buddhas, que más tarde son también llamados "Anupâdaka", desde el momento en que toda su personalidad se halla sumida en sus Principios Sexto y Séptimo combinados, o Âtmâ–Buddhi, y que se han convertido en los de "Alma de Diamante" (Vajrasattvas) , o plenos Mahâtmâs.

El "Señor Oculto" (Sangbai Dag-po), "el sumido en lo Absoluto", no puede tener padres, puesto que es existente por Sí Mismo, y uno con el Espíritu Universal (Svayambhú)10, el Svabhâvat en su más elevado aspecto. El misterio de la jerarquía de los Anupâdaka es grande, siendo su ápice el Espíritu–Alma universal, y constituyendo su peldaño inferior los Mânushi–Buddha; y aun cada hombre dotado de Alma es un Anupâdaka en estado latente. De aquí el empleo de la expresión, "la gran Rueda (el Universo) era Anupâdaka", cuando se habla del Universo en su condición informe, eterna o absoluta, antes que fuera formado por los "Constructors".

Vajrapâni o Vajradhara significa poseedor del diamante; en tibetano Dorjesempa, sempa, significando el alma; y su cualidad diamantina se refiere a su indestructibilidad en lo futuro. La explicación con respecto a "Anupâdaka" dada en el Kâla Chakra, el primero en la división Gyut del Kanjur, es semiesotérica. Ha conducido a los orientalistas a especulaciones erróneas respecto de los Dhyâni–Buddhas, y sus correspondencias terrenas, los Mânushi–Buddhas. La significación verdadera hallase indicada en un volumen subsiguiente, y será explicada con mayor extensión en su lugar debido.

10 Citando de nuevo a Hegel que, con Schelling, aceptó prácticamente el concepto panteísta de los Avatâras periódicos (encarnaciones especiales del Espíritu del Mundo en el Hombre, como se ven en el caso de todos los grandes reformadores religiosos):

"La esencia del hombre es el espíritu... únicamente despojándose de su modo de ser finito y rindiéndose por propia voluntad a la pura conciencia de sí mismo, es como alcanza la verdad. Cristo–hombre, como hombre en quien la Unidad de Dios–hombre [identidad de la conciencia individual con la universal, según lo enseñado por los vedantinos y algunos advaitis] se manifestaba, ha presentado en su muerte y en su historia en general, la historia eterna del Espíritu, historia que cada hombre tiene que llevar a la práctica en sí mismo, con objeto de existir como Espíritu".

HELENA PETROVNA BLAVATSKY

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