sábado, septiembre 18, 2010

Algunos conceptos básicos de Teosofía


NO HAY NINGUNA RELIGIÓN MÁS ELEVADA QUE LA VERDAD

Satyan nasti paro dharmah, "No hay religión más elevada que la verdad" era el antiguo lema de la familia real de Kasi, o Benarés, escogido también como el lema de la Sociedad Teosófica por sus fundadores. Sugiere que el progreso genuino está relacionado con la búsqueda de la verdad. Sólo descubriendo el significado más profundo de la vida y el propósito cósmico que subyace en el mundo manifestado, puede la naturaleza humana elevarse hasta la dignidad para la que está destinada.

La palabra teosofía ha sido utilizada en el Occidente alrededor de 2.000 años para indicar el conocimiento de cosas divinas o el conocimiento derivado de la perspicacia y la experiencia, así como del estudio intelectual. Viene del Griego theos (dios, divinidad) y sophia (sabiduría), y significa sabiduría divina— sabiduría referente a la vida desde el punto de vista de la conciencia divina que informa al universo. Mientras que el movimiento teosófico moderno puede ser atribuido a Blavatsky y a sus maestros, es parte de un movimiento espiritual tan viejo como la humanidad pensante. Su filosofía es una presentación contemporánea de la perenne sabiduría subyacente en las religiones, ciencias, y filosofías del mundo. Los conceptos teosóficos no son dogmas; solamente las ideas que tienen valor necesitan ser aceptadas. Los libros teosóficos no se consideran como revelación ni autoridad final, sino como guías en la búsqueda individual. Sin embargo, hay algunos conceptos básicos que la teosofía trae a la luz.

La idea primaria es la unidad esencial de todos los seres. La vida está presente por todas partes a través del cosmos porque todo se origina de la misma fuente divina incognoscible. Por lo tanto, todo, desde el mundo subatómico hasta las plantas, los animales, los seres humanos, los planetas, las estrellas y las galaxias esta vivo y evolucionando. Cada uno es divino en su raíz y se expresa a través de gamas espirituales, intelectuales, psicológicas, etéreas, y materiales de conciencia y de sustancia. La evolución refleja esta emergente auto-expresión de facultades que se distingue en formas materiales; desarrolla aspectos espirituales y conscientes; y sobre períodos de tiempo cósmicos regresa a la fuente divina. La vida del individuo, la humanidad y la tierra entera es parte de este proceso cósmico.

Exhibiendo esta unidad fundamental, el altruismo y la compasión son expresiones humanas de realidades cósmicas y planetarias. La humanidad esta más unida internamente que físicamente, y nuestros pensamientos y sensaciones tienen un impacto potente en otros. Siguiendo nuestros impulsos internos más puros lo mejor posible, beneficiamos nuestros alrededores inmediatos y a la humanidad en su totalidad. El ideal es poner el bienestar de la humanidad y de todo lo que vive delante del progreso propio.

Como seres arraigados en la divinidad, cada uno de nosotros tiene la capacidad de descubrir la realidad. Para hacer esto debemos de aprender a juzgar lo que es verdadero y falso, real e ilusorio; sin seguir los dictados de una autoridad, aunque esta sea muy alta. G. de Purucker compara a un estudiante de teosofía con un investigador científico, y agrega:

"¿No se nos ha dicho una y otra vez que debemos consultar nuestra conciencia antes de que aceptemos cualquier cosa? Para hacer eso, tenemos que pensar; también sabemos que al hacerlo podríamos, con nuestra propia ceguera o incapacidad, rechazar una verdad ofrecida a nosotros, sin embargo habremos hecho lo correcto, porque hemos sido fieles a nosotros mismos y a nuestra conciencia. . . el hombre interno entiende, y la verdad a través del tiempo amanecerá en los corazones fieles." — Fundamentals of the Esoteric Philosophy, P. 289

Siguiendo nuestros propios instintos e intuiciones espirituales, despertamos nuestros potenciales latentes. El intentar forzar a otros a adoptar lo que creemos que es la avenida "apropiada" de pensamiento puede ser dañino. Cada uno sigue su propia trayectoria única de desarrollo.

Reencarnación y karma son las ideas más extensamente popularizadas en el Occidente por los teósofos. Aunque se considera Oriental, la reencarnación estaba presente en muchas tradiciones incluyendo la filosofía platónica, el judaísmo y en los primeros días del cristianismo, donde no fue excluida de las enseñanzas de la iglesia hasta el siglo sexto. Juntos, la reencarnación y el karma ayudan a explicar nuestro carácter y circunstancias a la luz de pensamientos, acciones y deseos pasados. Somos responsables de nuestras propias vidas. Nadie más ya sea — divino o humano — puede eliminar o neutralizar los resultados de cualesquiera de nuestras acciones.

La Sociedad Teosófica

viernes, septiembre 17, 2010

Kōan


Un kōan (公案; Japonés: kōan, Chino: gōng'àn) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el 'kōan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.

Quizá el kōan más famoso es aquel en el que el maestro hace un palmoteo y dice: "Este el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?" (según tradición oral atribuida a Hakuin Ekaku, 1686-1769, considerado el recuperador de la tradición de los kōan en Japón). Este kōan también es famoso en la cultura occidental por habérsele dado un buen número de respuestas espurias o incorrectas tales como: chasquear los dedos, el silencio de mover una mano en el aire, darle una bofetada al profesor, etc.

Los kōan se originan con los dichos y hechos de iluminados y figuras legendarias, generalmente aquellos que tienen autoridad para enseñar por descender de la línea de Bodhidharma. Los kōan reflejan la iluminación o despertar de tales personas, y tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia (despertar). Los maestros zen, a menudo recitan y comentan kōan, y algunas veces se concentran en ellos durante sus sesiones de meditación. Los profesores pueden utilizar los kōan como una manera de sondear a los estudiantes acerca de sus progresos iniciáticos y comprobar si ya han tenido experiencias de entendimiento de la doctrina y de despertar (Satori). Las respuestas pueden ser orales pero también pueden ser gestos o acciones.

En la cultura occidental, un tanto ajena a las sutilezas de la filosofía oriental, a veces se encuentra el término kōan referido a preguntas que no tienen respuesta o a enunciados sin sentido. Sin embargo para un monje zen, un kōan no es algo que no tenga sentido, y los profesores zen aguardan una respuesta adecuada cuando formulan un kōan. Hay que aclarar que un kōan no es un acertijo, y aunque en la literatura hay respuestas ortodoxas, dependiendo de las circunstancias en que el kōan es formulado puede variar la respuesta apropiada. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria.

Cómo no se resuelve un kōan

En la cultura occidental, el alumno aprende del profesor siguiendo el hilo de su discurso lógico, paso a paso. El maestro zen, por el contrario, exige un salto a su alumno, debe obtener un conocimiento inmediato por sí mismo. Por lo tanto los kōan nunca se resuelven siguiendo la lógica del enunciado o tras un análisis racional del problema. De hecho mientras el alumno tenga su pensamiento entretenido y prisionero del discurso racional, no podrá encontrar la solución.


Ejemplos

El camino

Joshu preguntó al maestro Nanse, “¿Cuál es el verdadero Camino?”
Nansen respondió, “El camino de cada día es el verdadero Camino”.
Joshu preguntó, “¿Puedo estudiarlo?”.
Nansen respondió, “Cuanto más lo estudies, más te alejarás del Camino”.
Joshu pregunto, “Si no lo estudio, cómo puedo conocerlo?”.
Nansen respondió, “El Camino no es de las cosas que se ven, ni de las cosas que no se ven. No es de las cosas conocidas, ni de las cosas desconocidas. No lo busques , ni lo estudies, ni lo nombres. Para alcanzarlo, ábrete con la amplitud del cielo”.

¿Tiene un perro naturaleza de Buda?
Un monje preguntó a Zhàozhōu, "¿Tiene un perro naturaleza de Buda? Zhaozhou respondió, "Wú".
Matar el Buddha
Si te encuentras con Buddha, mátalo.
— Linji
Si estás pensando en Buddha, esto es pensamiento e ilusión, no iluminación. Uno debe destruir preconcepciones de Buddha. El maestro zen Shunryu Suzuki escribió en su libro Zen Mind, Beginner's Mind durante una introducción al Zazen, "Mata a Budda si Budda existe en alguna otra parte. Mátalo porque deberías asumir tu propia naturaleza de Budda"

Otras formulaciones parecidas a los kōan

Todas las místicas religiosas poseen formulaciones parecidas basadas en la paradoja, el oxímoron o la antítesis. En el Cristianismo la inspiró la teología negativa del Pseudo Dionisio Areopagita, que dio sus más destacados frutos en San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. En el caso del primero, su Subida al monte Carmelo es de hecho una densa retahíla de sentencias místicas:

Los koanes no son lógicos, y nada de lo dicho puede sustituir la autoridad de un maestro respecto a un koán. 

1) "¿Quién recita el nombre del Buda?".
2) "Si todas las cosas se reducen a la Unidad, ¿a qué se reduce dicha Unidad?".
3) "No es la mente, no es Buda, no es nada".
4) "¿Dónde estaba yo antes del nacimiento? ¿Dónde estaré después de la muerte?".

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.

San Agustín formuló una famosa sentencia mística, que según él relata, le fue revelado en un sueño por el mismo Cristo: "No me buscarías si no me hubieses encontrado".

La oración por la paz, a veces atribuida a San Francisco de Asís, dice en su último verso: Porque dando es como se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando es como se es perdonado y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin.

Para poder verlo todo hay que aprender a mirar de dos formas, enfocando nuestra atención en los detalles y desenfocando para ver la luz que forja los detalles, entonces es cuando se ve la realidad al completo.  La mente desfallece cuándo trata de comprender íntegramente cualquier KOAN; La mente se estrella y, como no puede solucionar su paradoja siguiendo esquemas conceptuales, vencida queda en profunda quietud y silencio. entonces va abriendose a la intuición. para que pueda darse la iluminación. 

 - Maestro, ayúdame a encontrar la verdad.
- ¿Percibes la fragancia de las flores? .
- Sí.
- Entonces no tengo nada que enseñarte.