domingo, septiembre 26, 2010

Dios para el Sufí


Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī


Hu (Él). Una alusión a la Esencia sagrada de Dios

Para el sufí, Dios es el Ser Absoluto y, la creación, con todo lo existente en ella, Sus determinaciones y manifestaciones. Los sufíes dicen: "La existencia entera existe gracias al Ser de Dios, todo lo existente es el reflejo de Su Existencia, sin Él, todo se reduce a nada." Rumi escribe:

Nosotros somos la no-existencia
que aparentamos existir,
Tú eres el Ser verdadero
y nuestra misma existencia.

No sólo como dice el Qorán: Todo lo que existe perece (28,88), sino que no hay Ser alguno sino Él en toda la existencia.

Los sufíes no consideran a la creación separada del Ser de Dios. La interpretación que dan las autoridades escolásticas sobre el versículo: Dios es la Luz de los cielos y la tierra (Qo,35,24), es que Dios ilumina a los cielos y la tierra. Los sufíes, en cambio, lo interpretan como: "Dios es el ser y la realidad de toda la existencia."

El conocimiento y la intuición de la realidad básica de que "En toda la Creación no hay sino un único Ser Absoluto y todo lo existente existe gracias a Su Ser", ha sido llamada "la filosofía de la Unidad del Ser" (Wahdat-e Woŷd).

Sin embargo, nosotros no lo consideramos una filosofía, pues lo filosófico es producto de la mente y sujeto a cambios; mas, esta intuición es una revelación al corazón, algo eterno e inmutable. La filosofía pertenece al mundo del intelecto y las palabras, la visión de la Unidad del Ser, en cambio, al amor, al desvelamiento y a la contemplación divina. Por eso creemos más adecuado llamarlo "El Principio de la Unidad de Ser" y no "La filosofía de la Unidad del Ser".

Para familiarizarse con la Realidad de la Unidad del Ser no hay mejor ejemplo que cuando comparamos al Ser Absoluto con un océano, en cuyo caso, las olas del océano representan a las criaturas, una criaturas cuya realidad interior no es sino el agua y sus imágenes relativas y temporales, la de las olas. En cada instante, la imagen externa de la ola se desvanece, sin embargo, su realidad más íntima, que es el agua, permanece eternamente. Mientras el ser humano es consciente de la imagen de la ola, no tiene conocimiento alguno del agua, cuando esta atención desaparece, no hay nada sino el agua. Por eso los grandes maestros sufíes han aniquilado sus imágenes de la ola en el agua del Ser Absoluto y palabras como: "Yo soy la Verdad", o, "Gloria a mí elevado estado" o "No hay bajo mi manto sino Dios", surgieron desde el interior de sus almas, causando asombro y sorpresa entre la gente. Shāh Nematollāh Wali escribe:

La ola, el océano y la espuma
los tres son uno y lo mismo.
No es sino un único Ser
desde lo ínfimo hasta lo más grande.

Podemos, también, comparar al Ser Absoluto con la luz y, a Sus determinaciones, con la sombra. Mientras que la sombra sea la sombra, no sabrá nada de la luz. Cuando la luz se aleja de la sombra, ésta, siguiéndola, se expande más y más. Por eso quien camina hacia la Verdad por sus propios pies, no sólo no lo alcanza, sino que éste mismo caminar demuestra que la Verdad se le aleja. A no ser que la luz misma se acerque a la sombra e, iluminándola, quite la oscuridad de la sombra. En relación a esto el maestro Maqrebi escribe:

Nadie recorre con sus propios pies
la senda que lleva hacia el Amado,
sino que camina con Sus pies
quien va hacia Su morada.

Y, finalmente, si imaginamos al Ser Absoluto como un punto, toda la creación será líneas e imágenes dibujadas por el movimiento de este punto; aunque, en apariencia, poseen existencia propia, sin embargo es una existencia relativa y, en realidad, todas las imágenes que contemplamos no son más que un solo punto. El Sheij Mahmud Shabestari, en su libro "El jardín de los misterios", escribe:

Todas estas imágenes de un "otro"
frutos son de tu imaginación,
pues, el circulo es
el mismo punto en movimiento.

En palabras del Qorán: Todo lo que existe perece, salvo la Faz de tu Señor que es eterno. El Majestuosa, el Honorable (55, 26 y 27).

En resumen, según los sufíes, la creación no es sino una imaginación y, al mismo tiempo, su realidad es la Verdad misma; porque el nivel de la imaginación constituye uno de los grados del Ser que, desde el punto de vista de la "oscuridad", es una ilusión y, desde el punto de vista de la Realidad, es el mismo Ser.

En palabras del Shāh Nematollāh Wali:

De un extremo a otro la Creación
y todo lo existente en ella,
reflejo es de un solo rayo de luz
surgido de la Faz del Amado.

Dr. Javad Nurbakhsh

jueves, septiembre 23, 2010

El hombre nuevo


Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder SER plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños. Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte.

Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Percibir la unión por la vida y, por consiguiente, renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades y SER, sin la ambición de alcanzar la meta reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

Ser feliz en el proceso de vivir cada día más sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede, resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que se logra.

Erich Fromm

martes, septiembre 21, 2010

Y si estoy, ¿En donde estoy?


Hay ocasiones en que un individuo se siente en situaciones en las cuales se percibe así mismo como en un estado de atolladero; el cual se define como un estado mental en el cual dos pensamientos con una misma densidad y de sentidos opuestos se enfrentan, provocando un estado de angustia motivada por cual decisión y acción ha de hacerse; generando con esto una especie de parálisis conductual. Es decir; un estado emocional, físico y mental de saberse situado en una situación de: Y si estoy; ¿En dónde estoy?. Eso podría equipararse con un fenómeno que se da en el espacio llamado: Los hoyos negros; mismos que se definen como objetos celestes donde la fuerza de atracción gravitacional es tan alta que ni la luz logra escapar. Siendo así, por ejemplo que si yo lanzara un objeto cualquiera que fuese este; una pelota por ejemplo, esta vuelve a caer atraída por la gravitación terrestre; solo que la luz emitida por los hoyos negros cae y no logra salir. Pienso entonces, que un hoyo negro es algo así como un túnel de varios kilómetros de distancia en el cual, así como hay una entrada, habrá por lógica una salida.

Imaginemos una persona en un estado mental semejante al hoyo negro, en el cual existen dos conflictos sobre saber qué hacer, qué decir, etc. Supongamos que la primera idea que tiene Pedro (por no decir "la Persona"), y que le está generando un conflicto el cual por poner un ejemplo es que sabe que hoy cumpleaños su esposa, sólo que su suegra se adelantó a él y ésta le va hacer una comida en su casa a la cual ha invitado a su otro hijo y su esposa. Pedro sabe que su suegra no le tiene ni la más mínima estima, y si por ella fuera los separaría. El segundo conflicto es que su esposa le ha hablado a su oficina pidiéndole que por favor se de la tarde libre y valla a casa de su mama en donde ella le ha preparado una comida. Pedro para no hacer sentir mal a su esposa acepta y queda que pasa por ella para llegar juntos. Al colgar con su esposa; Pedro empieza a visualizar los dos conflictos. Sabe que el hecho de ir a casa de suegra es meterse a la cueva del lobo, ya que su suegra hará todo lo posible por incomodarlo. Y por el otro lado está el conflicto de que si no va y decide decirle a su esposa a última hora que tuvo una junta, y que no va poder ir; lo cual evitaría tener que aguantar a su suegra, su esposa se enojaría con él, haciéndole todo un drama. Es obvio que estando desde mi postura de relator, la solución sería que evite ir a casa de su suegra y que después en la noche invite a su esposa a un lugar que le agrade a ella y sea lo más romántico posible a fin de hacerla sentir bien, otra solución sería tal vez, que fuera a casa de suegra, llevara el vino que le guste a su suegro, de tal forma de buscar en él un contrapeso y así hacer o buscar hacer amena su estadía en casa de sus suegros. Pero también es obvio, que estando en el lugar de Pedro, esa situación, lo colocaría en un atolladero o callejón sin salida.

Todo callejón tiene una entrada y por tanto una salida, y se sabe que hay una forma de salir, sólo que tal vez, el aprendizaje, la experiencia, etc. , hacen del conflicto de Pedro una especie de ideas contra punteadas que chocan una con la otra, generando un estado emocional de angustia, estrés, enojo, etc. Aún así, existe una pronta solución cuando Pedro aprenda o descubra por si mismo cuál la solución que mejor le conviene, entonces verá las paredes del callejón sin salida y cuando voltee para atrás se dará cuenta que la solución está por el mismo lugar por el que entró al callejón, y que si retrocede unos cuantos pasos, volverá a salir a una avenida amplia, con un hermoso callejón vestido por enormes palmeras. Y desde ahí podrá ver con más objetividad y claridad el callejón y de seguro encontrará una solución apropiada desde su propia experiencia de solucionar esa manía de meterse a ese callejón.

Ahora, pongamos el mismo escenario de Pedro, sólo que lo ubicaré desde el hoyo negro. Sabiendo que éste fenómeno se caracteriza por dejar entrar la luz, pero no salir. Si metiéramos a Pedro con su misma situación conflictiva, sólo que ahora no en atolladero, sino situándolo su escenario en un túnel. El asunto aquí es el mismo dos ideas que se contra puntean y generan un conflicto tal que la persona pareciese que se queda inmóvil ya que no sabe hacia dónde hacerse. Es sabido que en túnel existe una entra y una salida. Sólo que en una situación de conflicto, sería más que difícil saber la diferencia entre cual me saca del problema o cual me introduce más en él, (así lo viviría el conflicto Pedro) sobre todo si es un túnel donde no hay luz. Sabiendo, lo anterior podemos ahora sí levantar el telón y presenciar la escena primera Pedro, habla con su esposa para invitarla a comer por su cumpleaños, ésta le comunica que ha hablado con su mamá y que le ha hecho saber que le ha preparado una comida especial por su cumpleaños, que ya le ha dicho a su hermano, a su esposa de él y a su papá. Segunda escena, Pedro, después de meditar un buen rato en su oficina y darle vueltas al asunto, decide hablar otra vez con su esposa, para confirmarle que pasa por ella para llegar juntos a casa de su mamá. Tercer escena, Pedro está en su oficina, golpeteando con su dedo índice su escritorio, mientras su mano izquierda sostiene su quijada. Mientras en su cabeza empieza una férrea batalla entre si ir y aguantar todo lo que la suegra le haga o desistir de ir, y mejor lleva a su esposa a cenar. Mientras éstas dos ideas luchan por el poder de decisión y control sobre Pedro; aparece la cuarta escena, una tercera idea aparece a cuadro. Si no voy con mi esposa a comer, de seguro me hará todo un drama, (Pedro, visualiza entonces el drama). Provocando con esto una serie de emociones que van haciendo que Pedro valla entrando en una especie de hoyo negro, en el cual se va adentrando, adentrando y adentrando, recordando lo que entendemos por hoyo negro; es la atracción gravitación tal fuerte que la luz logra entrar, pero no salir. Así va cayendo Pedro hasta quedar totalmente desarmado y su propia visualización del problema se torna en forma de túnel, en la cual ve una remota, muy, muy, muy remota salida, sintiéndose cada vez más oprimido y atrapado por el hecho de que por un lado sabe que si va con su suegra la va a pasar mal, y que si no va comer con su esposa, la va a pasar mal. Es decir pierde, y no ve salida y cada minuto, hora, que pasa se va sintiendo más estresado, e irritado. La última escena es que Pedro ha perdido toda la mañana por estar atrapado en esa situación y no ha concluido lo que su jefe le pidió que hiciese, y por lo tanto sale a casa de su suegra con la llamada de atención a cuestas por parte de su jefe, va con prisa por su esposa, muy secamente la saluda y felicita, esta se siente, pero no le dice nada, y piensa... seguro tuvo un mal día, y su jefe que es un abusador, lo ha regañado por salir temprano a comer... Mientras Pedro piensa... si no fuera por esta mujer, y sus tonterías hubiéramos ido a comer a otro lugar yo no hubiera perdido tiempo, habría terminado mi trabajo, ahora tengo que llegar mañana temprano a trabajar, aguantar a mi suegra...

Y podría seguir haciendo todo una lista de pensamientos que Pedro se hace, con esto quiero utilizando este ejemplo exponer que mientras que en el atolladero se dan dos ideas a la tarea de generar un conflicto ya que estas son totalmente distintas y generan un conflicto que tarde que temprano se terminará por resolver, ya sea vía una contraparadoja, o generar otra idea alterna que sea totalmente opuesta a las otras dos y que sea lo suficientemente fuerte como para generar otro conflicto que a su vez lleve a la resolución del mismo. Sin embargo, en una situación de hoyo negro es muy diferente, ya que la manera en la que se visualiza el conflicto no es lineal, es decir si yo hago esto, pasa esto y si hago lo otro pasa aquello, es como poner el conflicto en una balanza. En cambio en un estado emocional de hoyo negro, el conflicto se circunscribe al mismo individuo y lo va llevando a un estado en el cual lo importa lo que haga o no, sino que el mundo que percibe es gris o negro, y ahí de repente ve luz. Es decir es absorbido por el conflicto y el se vivencia como el conflicto aunque él no lo sea. Viviendo así una vida gris.

A manera de conclusión; mientras que el atolladero es conflicto entre lo que debo hacer y lo que tengo que hacer para finalmente convertirse en el lo que quiero hacer, en el hoyo negro pareciera lo mismo, aún así la historia no termina con el quiero hacer, sino así es la vida y así he vivido; así la veo, ya que el conflicto no es un pensamiento o hecho abstracto, sino que se circunscribe en ser parte ya de la esencia del individuo para ser el conflicto, ya que aún sabiendo que quiere y lo hace queriendo, sólo que lo que decidido es vivirse en un mundo que él ve gris y oscuro.

Mauricio Ortega
Psicóterapeuta Gestalt


Notas al pie
1 Héctor Salama P. Encuentro con la Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología. Ed. Instituto Mexicano de Psicoterapia Gestalt. México. 1999. Pp.67

sábado, septiembre 18, 2010

Algunos conceptos básicos de Teosofía


NO HAY NINGUNA RELIGIÓN MÁS ELEVADA QUE LA VERDAD

Satyan nasti paro dharmah, "No hay religión más elevada que la verdad" era el antiguo lema de la familia real de Kasi, o Benarés, escogido también como el lema de la Sociedad Teosófica por sus fundadores. Sugiere que el progreso genuino está relacionado con la búsqueda de la verdad. Sólo descubriendo el significado más profundo de la vida y el propósito cósmico que subyace en el mundo manifestado, puede la naturaleza humana elevarse hasta la dignidad para la que está destinada.

La palabra teosofía ha sido utilizada en el Occidente alrededor de 2.000 años para indicar el conocimiento de cosas divinas o el conocimiento derivado de la perspicacia y la experiencia, así como del estudio intelectual. Viene del Griego theos (dios, divinidad) y sophia (sabiduría), y significa sabiduría divina— sabiduría referente a la vida desde el punto de vista de la conciencia divina que informa al universo. Mientras que el movimiento teosófico moderno puede ser atribuido a Blavatsky y a sus maestros, es parte de un movimiento espiritual tan viejo como la humanidad pensante. Su filosofía es una presentación contemporánea de la perenne sabiduría subyacente en las religiones, ciencias, y filosofías del mundo. Los conceptos teosóficos no son dogmas; solamente las ideas que tienen valor necesitan ser aceptadas. Los libros teosóficos no se consideran como revelación ni autoridad final, sino como guías en la búsqueda individual. Sin embargo, hay algunos conceptos básicos que la teosofía trae a la luz.

La idea primaria es la unidad esencial de todos los seres. La vida está presente por todas partes a través del cosmos porque todo se origina de la misma fuente divina incognoscible. Por lo tanto, todo, desde el mundo subatómico hasta las plantas, los animales, los seres humanos, los planetas, las estrellas y las galaxias esta vivo y evolucionando. Cada uno es divino en su raíz y se expresa a través de gamas espirituales, intelectuales, psicológicas, etéreas, y materiales de conciencia y de sustancia. La evolución refleja esta emergente auto-expresión de facultades que se distingue en formas materiales; desarrolla aspectos espirituales y conscientes; y sobre períodos de tiempo cósmicos regresa a la fuente divina. La vida del individuo, la humanidad y la tierra entera es parte de este proceso cósmico.

Exhibiendo esta unidad fundamental, el altruismo y la compasión son expresiones humanas de realidades cósmicas y planetarias. La humanidad esta más unida internamente que físicamente, y nuestros pensamientos y sensaciones tienen un impacto potente en otros. Siguiendo nuestros impulsos internos más puros lo mejor posible, beneficiamos nuestros alrededores inmediatos y a la humanidad en su totalidad. El ideal es poner el bienestar de la humanidad y de todo lo que vive delante del progreso propio.

Como seres arraigados en la divinidad, cada uno de nosotros tiene la capacidad de descubrir la realidad. Para hacer esto debemos de aprender a juzgar lo que es verdadero y falso, real e ilusorio; sin seguir los dictados de una autoridad, aunque esta sea muy alta. G. de Purucker compara a un estudiante de teosofía con un investigador científico, y agrega:

"¿No se nos ha dicho una y otra vez que debemos consultar nuestra conciencia antes de que aceptemos cualquier cosa? Para hacer eso, tenemos que pensar; también sabemos que al hacerlo podríamos, con nuestra propia ceguera o incapacidad, rechazar una verdad ofrecida a nosotros, sin embargo habremos hecho lo correcto, porque hemos sido fieles a nosotros mismos y a nuestra conciencia. . . el hombre interno entiende, y la verdad a través del tiempo amanecerá en los corazones fieles." — Fundamentals of the Esoteric Philosophy, P. 289

Siguiendo nuestros propios instintos e intuiciones espirituales, despertamos nuestros potenciales latentes. El intentar forzar a otros a adoptar lo que creemos que es la avenida "apropiada" de pensamiento puede ser dañino. Cada uno sigue su propia trayectoria única de desarrollo.

Reencarnación y karma son las ideas más extensamente popularizadas en el Occidente por los teósofos. Aunque se considera Oriental, la reencarnación estaba presente en muchas tradiciones incluyendo la filosofía platónica, el judaísmo y en los primeros días del cristianismo, donde no fue excluida de las enseñanzas de la iglesia hasta el siglo sexto. Juntos, la reencarnación y el karma ayudan a explicar nuestro carácter y circunstancias a la luz de pensamientos, acciones y deseos pasados. Somos responsables de nuestras propias vidas. Nadie más ya sea — divino o humano — puede eliminar o neutralizar los resultados de cualesquiera de nuestras acciones.

La Sociedad Teosófica

viernes, septiembre 17, 2010

Kōan


Un kōan (公案; Japonés: kōan, Chino: gōng'àn) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el 'kōan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.

Quizá el kōan más famoso es aquel en el que el maestro hace un palmoteo y dice: "Este el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?" (según tradición oral atribuida a Hakuin Ekaku, 1686-1769, considerado el recuperador de la tradición de los kōan en Japón). Este kōan también es famoso en la cultura occidental por habérsele dado un buen número de respuestas espurias o incorrectas tales como: chasquear los dedos, el silencio de mover una mano en el aire, darle una bofetada al profesor, poner la mano debajo de la axila para hacer ruidos ofensivos, etc.
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Los kōan se originan con los dichos y hechos de iluminados y figuras legendarias, generalmente aquellos que tienen autoridad para enseñar por descender de la línea de Bodhidharma. Los kōan reflejan la iluminación o despertar de tales personas, y tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia (despertar). Los maestros zen, a menudo recitan y comentan kōan, y algunas veces se concentran en ellos durante sus sesiones de meditación. Los profesores pueden utilizar los kōan como una manera de sondear a los estudiantes acerca de sus progresos iniciáticos y comprobar si ya han tenido experiencias de entendimiento de la doctrina y de despertar (Satori). Las respuestas pueden ser orales pero también pueden ser gestos o acciones.

En la cultura occidental, un tanto ajena a las sutilezas de la filosofía oriental, a veces se encuentra el término kōan referido a preguntas que no tienen respuesta o a enunciados sin sentido. Sin embargo para un monje zen, un kōan no es algo que no tenga sentido, y los profesores zen aguardan una respuesta adecuada cuando formulan un kōan. Hay que aclarar que un kōan no es un acertijo, y aunque en la literatura hay respuestas ortodoxas, dependiendo de las circunstancias en que el kōan es formulado puede variar la respuesta apropiada. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria.
Cómo no se resuelve un kōan

En la cultura occidental, el alumno aprende del profesor siguiendo el hilo de su discurso lógico, paso a paso. El maestro zen, por el contrario, exige un salto a su alumno, debe obtener un conocimiento inmediato por sí mismo. Por lo tanto los kōan nunca se resuelven siguiendo la lógica del enunciado o tras un análisis racional del problema. De hecho mientras el alumno tenga su pensamiento entretenido y prisionero del discurso racional, no podrá encontrar la solución.

Ejemplos

El camino

Joshu preguntó al maestro Nanse, “¿Cuál es el verdadero Camino?”
Nansen respondió, “El camino de cada día es el verdadero Camino”.
Joshu preguntó, “¿Puedo estudiarlo?”.
Nansen respondió, “Cuanto más lo estudies, más te alejarás del Camino”.
Joshu pregunto, “Si no lo estudio, cómo puedo conocerlo?”.
Nansen respondió, “El Camino no es de las cosas que se ven, ni de las cosas que no se ven. No es de las cosas conocidas, ni de las cosas desconocidas. No lo busques , ni lo estudies, ni lo nombres. Para alcanzarlo, ábrete con la amplitud del cielo”.

¿Tiene un perro naturaleza de Buda?
Un monje preguntó a Zhàozhōu, "¿Tiene un perro naturaleza de Buda? Zhaozhou respondió, "Wú".
Matar el Buddha
Si te encuentras con Buddha, mátalo.
— Linji
Si estás pensando en Buddha, esto es pensamiento e ilusión, no iluminación. Uno debe destruir preconcepciones de Buddha. El maestro zen Shunryu Suzuki escribió en su libro Zen Mind, Beginner's Mind durante una introducción al Zazen, "Mata a Budda si Budda existe en alguna otra parte. Mátalo porque deberías asumir tu propia naturaleza de Budda"

Otras formulaciones parecidas a los kōan

Todas las místicas religiosas poseen formulaciones parecidas basadas en la paradoja, el oxímoron o la antítesis. En el Cristianismo la inspiró la teología negativa del Pseudo Dionisio Areopagita, que dio sus más destacados frutos en San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. En el caso del primero, su Subida al monte Carmelo es de hecho una densa retahíla de sentencias místicas:

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.

San Agustín formuló una famosa sentencia mística, que (según él) le fue revelado en un sueño por el mismo Cristo: "No me buscarías si no me hubieses encontrado".

La oración por la paz, a veces atribuida a San Francisco de Asís, dice en su último verso: Porque dando es como se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando es como se es perdonado y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin.

jueves, septiembre 16, 2010

Seamos como el Aguila



El águila es una de las aves de mayor longevidad. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, en su cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, ya sus uñas se volvieron tan largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas, y para entonces, volar se vuelve tan difícil!

Entonces, tiene sólo dos alternativas: Dejarse estar y morir... o enfrentar un doloroso proceso de renovación que le llevará aproximadamente 150 días. Ese proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido, próximo a un paredón donde ella no necesita volar y se siente más protegida. Una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca con el pico ¡hasta arrancarlo! Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a una, sus viejas y sobrecrecidas plumas.

Recién después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros 30 años más.

En nuestra vida también nos toca vivir procesos de reconversión, o sufrir la pena de sucumbir. Tenemos que resguardarnos por algún tiempo, meditar largamente y someternos a grandes sacrificios de desprendimiento, para desarrollar los cambios (de modo semejante al del águila), y luego ser capaces de recomenzar nuestra vida con nuevos bríos y esperanzas.

Durante ese tiempo reflexionaremos sobre los pesados recuerdos; remordimientos o culpas, malos hábitos, costumbres y prejuicios que nos causaban dolor. Haremos hincapié en aquellos que no nos dejaban vivir ni permitían surgir nuevos valores, ni que aprendiéramos todo lo que es útil para los nuevos tiempos, y mucho menos volar.

" Solamente siendo libres del peso del pasado, podremos aprovechar
el valioso resultado que una renovación siempre nos trae"

miércoles, septiembre 15, 2010

Descubren el Jardín del Edén

Arqueólogos han encontrado indicios de que uno de los relatos bíblicos más bellos se basa en leyendas que tienen un trasfondo real. Un pastor kurdo descubrió accidentalmente, en 1994, unos pilares de piedras rectangulares que podrían convertirse en el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos: se trataría del mítico lugar conocido como el Jardín del Edén.

Un pastor kurdo que cuidaba su rebaño en medio del calor reinante en las llanuras turcas, buscó cobijo de los rayos del sol debajo de una solitaria morera. Estaba sentado a la sombra cuando notó que en el suelo asomaba una extraña piedra oblonga, cuya superficie lisa llamó su atención. Observando con cuidado los alrededores del árbol encontró toda una colección de piedras extrañas. Muchas de ellas tenían ángulos rectos que no son frecuentes en la naturaleza, por lo que decidió comentar con alguien su descubrimiento. Después de todo, quizás esas piedras fuesen importantes.

Un pastor kurdo encontró toda una colección de piedras extrañas.

Los arqueólogos han establecido que el pastor tenía toda la razón: las piedras son, sin dudas, importantes. En ese caluroso día de verano de 1994 se había realizado el mayor descubrimiento arqueológico de los últimos 50 años o, según otros, el más importante de todos los tiempos. Ese sitio ha revolucionado la forma de ver la historia de la humanidad, el origen de la religión y, quizás, incluso la verdad detrás del Jardín del Edén. Se trataría de lo últimos vestigios de una "era dorada" de la Edad de Piedra, con unos 11.000 años de antigüedad. En esa zona vivían tribus de cazadores de gacelas que erigieron allí inmensos templos dedicados a las serpientes y vivieron como si estuviesen en el Jardín del Edén. Los arqueólogos sospechan que Adán realmente existió y que, en la parábola del “pecado original” hay un trasfondo histórico de verdad.

Este sitio ha revolucionado la forma de ver la historia de la humanidad.

"Y el Señor plantó un jardín en Edén, mirando al Este, y puso al hombre dentro". Según las sagradas escrituras, así comenzó la historia, con Adán y Eva apaciblemente instalados en medio de un vergel, rodeados de árboles. Esta historia de la Creación ha tenido una repercusión inmensa y es uno de los textos esenciales de la cristiandad. Los celtas, por ejemplo, tuvieron el Jardín de los Manzanos, llamado Avalon; y los griegos la Isla de los Bienaventurados. Pero sólo en el Edén cristiano se agregaron condimentos que ligaron el sexo y el espíritu. El texto que describe la parábola del paraíso no ocupa más de 50 líneas en la Biblia, pero ha generado enormes debates en torno al tema.

Los arqueólogos sospechan que Adán realmente existió.

Este debate ha subido de tono luego de que este anónimo pastor buscase un lugar para protegerse del sol. Su hallazgo se convirtió en el descubrimiento del templo más antiguo del mundo, rodeado de maravillosas construcciones megalíticas y vestigios de una "era dorada" de la Edad de Piedra, prácticamente desconocida hasta ahora. Uno de los sitios que más sorprende a los arqueólogos es el ubicado sobre una colina pelada cercana a Urfa. Sobe ella, hace siglos, se amontonaban varios templos. Hasta el momento se han desenterrado cuatro, pero se conoce la existencia de al menos dieciséis más. Varios pilares de piedra decorados con representaciones de arañas, leones y ciempiés completan el supuesto Jardín. También pueden verse, entre los escombros, la estatua de un jabalí y una cabeza humana de gran tamaño. Este sitio arqueológico se conoce como Göbekli Tepe, cuya traducción significa algo así como “Monte Ombligo”.

Este sitio arqueológico se conoce como Göbekli Tepe

Klaus Schmidt, director de las excavaciones efectuadas en Göbekli Tepe, dice que se trata de un “lugar único” con la "energía arquitectónica de un Stonehenge". Algunos de los pilares más grandes pesan 50 toneladas. Schmidt supone que este lugar alcanzará pronto fama mundial, ya que tiene el potencial de modificar muchas de nuestras creencias sobre el pasado. “Hasta ahora pensábamos que los únicos que habían construido templos y asentamientos permanentes habían sido los campesinos sedentarios", explica. Pero hicieron falta unos 500 trabajadores para levantar este lugar. Claramente, no es la obra de pastores solitarios. Para tener una idea de su importancia arqueología, en la época que se encendían fogatas y celebraban cultos sacrifícales en estos templos, aun no existía el primer pueblo campesino en la Tierra.

La polémica está servida. Para algunos, se trata del sitio donde una muy terrenal Eva convidó a Adán con la manzana que cambiaria a la humanidad. Para otros, es solo un asentamiento –quizás el más antiguo de todos- de los primeros humanos. Algunos incluso han sugerido la ingerencia de culturas extraterrestres a la hora de mover las piedras que conforman las columnas del lugar. Como fuere, Göbekli Tepe está destinado a convertirse en el verdadero ombligo de la arqueología.

Ariel Palazzesi

jueves, septiembre 09, 2010

El mundo es como Tú eres


"El mundo es como tú eres. Si tú eres complicado, es complicado. Si tú eres simple, es muy simple. En otras palabras, tú eres el mundo. La mente lo complica todo. Incluso la cosa más simple se vuelve complicada por la sencilla razón de que la función de la mente es luchar contra las complejidades y conquistar tierras que ella misma ha proyectado.

Pero, para el corazón, todo es simple. Simplemente toma al mundo tal como es. Y si profundizas un poco más, para el ser, incluso la palabra "simplicidad" es demasiado complicada. Las cosas son como son. Y, en esta experiencia, la existencia se convierte en tu hogar; no en una lucha por resolver problemas, no en una tormenta de emociones, sino en un lugar para descansar y relajarse y dejar que las cosas sean como son...

En lo que a mí respecta, no veo ninguna complejidad en parte alguna. Todas las complejidades son obra del hombre. La simplicidad es divina...

Al mulá Nasrudin le concedieron una entrevista en una compañía naviera. El director le dijo: "Nasrudin, es un trabajo peligroso. Algunas veces el mar se embravece. Si estás en medio de una gran tormenta, ¿qué harías con tu barco?".

Él contestó: "Ningún problema. Simplemente bajaría el mecanismo de defensa que tienen todos los barcos, pesas, enormes pesas que mantienen el barco estable incluso en medio de una gran tormenta".

El director volvió a preguntarle: "¿Y si viene otra gran tormenta...?

Él contestó de nuevo: "Ningún problema. Volveré a bajar otra gran pesa". En el ambiente marino a esas pesas las llaman lastres.

El director volvió a decirle: "Y si viene una tercera tormenta, ¿qué harías?".

Y él volvió a contestar: "Ningún problema... más lastre".

El director no sabía qué hacer con aquel hombre. Le preguntó: "¿De dónde sacas todo ese lastre?".

Y el mulá Nasrudin le contestó: "¿Y de dónde saca usted todas esas tormentas?".

De la misma fuente...

Cuantas más tormentas me pongas, más lastre bajaré.

La mente crea problemas, levanta tormentas y luego busca el lastre y también crea ese lastre..."

Osho

No te cruces en tu camino.
No puedes evitar ser quien eres

domingo, septiembre 05, 2010

Tu verdadero Ser


El Arbol Cosmico de la Vida
***Diana Vandenberg***

Cierra tus ojos,… aquieta tu cuerpo entero,… inhala y exhala profundamente, las veces que sean necesarias para relajarte,… concéntrate en el sonido de tu respiración,… ahora colocas tu atención en la parte del entrecejo…

Es el momento para develarte el secreto de tu estancia en este planeta, es darte aquella respuesta que habías esperado, Si, aquella inquietud por descubrir quien realmente eres, ¿Sientes tu corazón flamear de felicidad?

Despacio, contémplate en silencio, ese cuerpo, ese rostro, aquellas manos, que especial y perfecto molde, que instrumentos tan excelentes y útiles…

Aquel universo de tu ser, que vibra día a día con cada toque, con cada estimulo, que administra tu alma con toda su energía…

¿Ves que hermoso eres?, que maravilla natural, mas que natural ¡sobrehumana!

Abre tus sentidos a la dulzura que te otorgara este momento. Disfruta y siente atentamente los movimientos de todo tu organismo…

Una luz color oro puro ves descender desde el cielo la cual va entrando a tu cabeza y creando alrededor de ella un halo brillante…

Abre las puertas de la imaginación y poco a poco intérnate en aquella esfera de conexiones, neuronas, la mente constructora, inmensa maquina de la realidad…

El centro de tu mente, confeccionadora de sabiduría, de enseñanzas para vivir en este hogar de paso…

Que lugar tan inolvidable…en el que residen los pensamientos de bondad, de compasión, los cuales puedes ver como hermosos cristales de millares de colores que brillan y que al tocarse unos con otros crean un concierto de fantasía…

Un espectáculo mágico se desarrolla ahí dentro, luminarias que se manifiestan de aquellas formas caleidoscópicas que creas, ¡mira que poder tienen en ti y en todo lo que pasa a tu alrededor!

Ahora navegas dentro de tu ser, observando las venas, los músculos tejidos perfectos, cientos de órganos incansables para mantener su sanidad y fortaleza para que tu consciencia este alerta, nota también los ríos de aquella sustancia que se conecta a tu corazón y que impulsa tu cuerpo, con cada latido…

Junto a ese corazón bombeante, se abre una puerta de par en par invitándote a entrar a un secreto lugar, donde solo tu podrás ser testigo de lo que veras…

En ese instante te dan la mano la paz y la sabiduría, las cuales serán tus acompañantes y guías…

¡Que emocionante viaje has emprendido!

Entrando a un túnel parecido al arco iris, te das cuenta que frente a ti se erige una gran llama de fuego con colores deslumbrantes…

La paz te abraza y sientes un placer indescriptible, una dulzura incomprensible, y una satisfacción plena…

La sabiduría extiende su manto y con el se plasma el significado de aquella incandescencia…

“Mira dentro de la llama que protege esa luz, la cual es tu verdadera forma, dirigente de tu naturaleza interior y exterior, se llama alma, cuerpo que propaga tu esencia como una representación del supremo.”

“Un solo pensamiento, una sola imagen surgente desde tu alma cambiara la perspectiva de tus ojos, de tu oído, de tu tacto, de tu gusto, de tu olfato, el amor cambiara el dolor a la conciencia de armonía.”

…Una tenue sinfonía logras escuchar, proveniente del horizonte, escúchala atento, Es la armonía del Espíritu, que te habla en el lenguaje del Creador…

Tu corazón va expandiéndose hacia aquella música divina que te atrae, y lo que dice aquel sonido, solo puedes conocerlo tú…

Momento a momento, mientras te acercas aun más, el sonido es más nítido. Tú conoces el significado de aquel mensaje, eres portador de la verdad que te ha transmitido este eterno instante, la gracia es tuya…

Ahora Desde aquella flama emerge la luz como una delgada línea, que inspecciona tu cuerpo. Sutilmente tu verdadera esencia recorre cada poro de tu ser, iluminando, y produciendo en ti una sensación calida, la luz te envuelve lentamente y te sigue envolviendo por dentro y fuera, hasta hacer de ti una forma refulgente…

Semejante a un Angel… Si, Un Angel de Luz, que vive y es dentro de ti.

¡Te has convertido en un Angel! que ha sido siempre y vivia en las profundidades de tu ser, por medio de tu espíritu quien te ha guiado hasta la irradiación de la divinidad has descubierto tu identidad y presencia…

Eres un anunciador, un Mensajero, que envía paz a la ira, entendimiento a la ignorancia, y amor al odio.

Felicidad, Gozo, embelesamiento absoluto, la más bella y tierna unión con Dios y encuentro contigo mismo.

Danza, rie, llora, escucha el palpitar de tu corazón que presencia la beldad que existe a tu alrededor, imposible de describir…

Angel, eres el amor hecho carne, eres el voluntario a esta tierra para amar para desprender de ti destellos de su magnamidad., observa el resplandor que te rodea, es el lazo con tu creador.

Ahh que delicioso aroma el que llega hasta ti, es el dulce perfume de la pureza de tu alma, tal como una rosa florece y despierta por fin a la vida…

Inocencia Angel de Amor, para ver con tus ojos el verdadero significado de cada cosa…

Delante De ti, se alcanza ver un paisaje… Ahí residen tus hermanos, te esperan…

Mira como te saludan alegremente desde ahí abajo, mira aquellos corazones transparentes, observa que dentro de cada uno de ellos, existe un universo por sanar…

Volverás a ser el que siempre has sido, volverás a recordar porque has venido a este mundo, cada cosa, cada instante será para ti una nueva oportunidad de extender tus alas y con ellas liberarte, volar, tocar el cielo, ser bendecido, y de nuevo entregarte a la tierra y sembrar aquellas bendiciones en la tierra fértil de los corazones abiertos y deseosos de curación.

Bendito aquel que toques con tu corazón, bendito aquel que llore y sonría al ser consolado por tu protección, porque los has colmado de dicha al sentir la energía del Padre

Oh Angel contempla la vida nueva, la aventura que te espera…

No estas solo, no hay nada que temer, Todo esta bien, Tus Alas como rayos de sol guiaran el camino que deberás recorrer, por ello para vivir sin miedo la luz debes encender para cruzar la oscuridad del mundo y no permanecer en ella.

Inhala profundamente, y haz una exhalación… mueve poco a poco tu cuerpo…y paulatinamente vas volviendo al estado de vigilia… suavemente abres tus ojos…vuelves a estar consciente del aquí y del ahora.

Fragmento extraido del libro EL PODER DEL AMOR.

sábado, septiembre 04, 2010

El miedo a reconocer los errores


Cuanto más atrás miremos y analicemos la historia y evolución de la humanidad, más nos daremos cuenta de lo ignorantes que éramos, de que luchábamos por la supervivencia casi como animales, o de la falta de razonamiento que nos llevaba a cometer un error tras otro. En estas etapas pasadas era muy difícil que se reconocieran los errores ni siquiera ante uno mismo, nuestro egoísmo y materialismo, machismo, etc., no dejaban oportunidad para ello. Pero según hemos ido desarrollando el intelecto y según el desarrollo espiritual de cada persona así, algunas de ellas, se han atrevido a reconocer sus errores incluso públicamente. El reconocimiento de nuestros errores debería estar presente en nuestras vidas como lo están la educación, el respeto por los demás o cualquier otra norma por las que se rige nuestra sociedad, pero no es así porque, para la mayoría, es difícil ser sincero públicamente.

El hecho de no admitir una equivocación, de no reconocer un mal pensamiento, de no ser sinceros y ver nuestra culpa en determinados hechos, ha sido causa a lo largo de la historia de muchos conflictos y enfrentamientos entre las personas. Y también la falta de reconocimiento de nuestros defectos ha impedido las buenas relaciones y la armonía con las personas que nos rodean. Sin embargo, el propio desarrollo moral y espiritual de la humanidad obligará, tarde o temprano, a reconocer ante el prójimo que nuestras equivocadas actitudes han causado mucho mal y ha impedido que seamos valorados como deberíamos serlo.

La falta de humildad y sinceridad para reconocer nuestros errores, incluso entre los aspirantes espirituales, hace que haya enfrentamientos, hace que un grupo se divida o incluso que haya oposición y mala intención de unos sobre otros. Cuando, como estudiantes de la filosofía oculta y aspirantes espirituales, alcanzamos un grado en el que sentimos la necesidad de ser sinceros y reconocer que estamos equivocados, no nos es fácil hacerlo porque se produce una lucha entre el Espíritu y la personalidad. El Espíritu intenta guiarnos por el recto sendero de la amistad, de la fraternidad y de la hermandad, pero la personalidad orgullosa e interesada no quiere dar su brazo a torcer y intenta quedar por encima negando o escondiendo la verdad.

Es cierto que cada vez somos más sinceros y que cada vez queremos reconocer más nuestros errores. Nuestra mente razonadora intenta hacernos ver que es preferible admitir un error que crear un problema o una enemistad pero, aun así, nos cuesta hacerlo. Bien porque nos cueste ser responsables o bien por temor al ridículo o al castigo, nos dificulta la confesión de nuestros errores y preferimos guardar silencio y reconocer solo ante nosotros que somos culpables. Cuando el motivo es el recuerdo de los castigos impuestos por los padres por el hecho de hacer algo mal, es más fácil de superar, de ahí la necesidad de diálogo entre padres e hijos o incluso de reconocer la sinceridad de un hijo que reconoce su culpabilidad y sus errores.

En este caso habría que analizarnos también como padres porque, muchas veces, con tal de aparentar que somos perfectos o que somos una autoridad en la casa, también, nosotros mismos, ocultamos nuestros errores. Así es que, si bien es cierto que a un niño hay que educarle con cierta disciplina, no lo es que haya que castigarle cuando se equivoca y no lo reconoce.

El temor al castigo puede ser el mayor motivo por el cual no reconocemos nuestras equivocaciones y malas actitudes. Hay casos en que esta falta de reconocimiento de nuestros errores ha sido causa de castigo, cárcel y crueldad hacia otros, no es que esto sea común entre los aspirantes espirituales pero si lo sigue siendo en otros hechos menos graves. Los que aspiramos a vivir la vida superior todavía actuamos erróneamente en este sentido, bien sea por falta de discernimiento, de juicio o por inconsciencia, sin embargo ante la Ley de Dios, la ignorancia no es una escusa ni nos libra del castigo ni de la responsabilidad. Así es que el hecho de ser sinceros y reconocer públicamente nuestras equivocaciones debería ser más motivo de atención y de práctica.

El reconocimiento y razonamiento de nuestros errores nos ayuda más de lo que creemos en nuestro desarrollo espiritual. Si lo hacemos ante los demás obtendremos un reconocimiento y será más fácil que nos perdonen y disculpen pero, aun en caso contrario, obtendremos cierto crecimiento anímico. Es mejor admitir un error humildemente y sintiendo vergüenza que no hacerlo y sentirse culpable teniendo remordimiento y sabiendo que nos hemos creado una deuda kármica. Guardar silencio y ocultar nuestras malas actuaciones no hace que desaparezcan nuestra responsabilidad ante la Ley de Consecuencia, por tanto, es mejor rectificar a tiempo. Es más, si reconocemos que nos hemos equivocado o que hemos hecho mal, por pequeño que sea, es preferible rectificar y hacer algo que lo compense que no hacer nada.

Uno de los errores más comunes, aun entre las personas desarrolladas, es la ofensa o malestar creado con nuestras palabras en un momento dado. Tanto si lo hacemos inconscientemente (pero no lo hacen ver) como si al momento nos damos cuenta, lo mejor es disculparse y arreglarlo con sinceridad y simpatía. De esa manera cultivamos la responsabilidad y la sinceridad a la vez que nos libramos del karma negativo que hemos creado.

Los estudiantes de ocultismo y aspirantes espirituales sabemos que a partir de determinado momento nos vemos sometidos a pruebas para que el Maestro vea, entre otras cosas, cual es el grado de responsabilidad y de sinceridad que tenemos, es decir, hasta que punto cumplimos con nuestros deberes y obligaciones en nuestra vida cotidiana. A partir de ahí, el Maestro nos dará ciertos trabajos que hacer y, si no los cumplimos, nada podemos esperar porque eso significa que si no hacemos las cosas de menor importancia no nos pueden dar otras mayores. Para prepararnos para cuando llegue ese momento y como norma para el desarrollo espiritual, deberíamos analizarnos y meditar sobre los aspectos personales que interfieren en nuestro desarrollo moral y espiritual. Si de verdad aspiramos a ser conscientes algún día en los mundos espirituales, debemos superarnos primero aquí en el mundo físico porque, si no es así, cometeremos muchos y más graves errores allí y tendremos que hacer frente a las consecuencias.

El orgullo es mayormente el culpable de que no reconozcamos nuestros errores por miedo a hacer el ridículo. Esto, en realidad, no suele ser tan grave porque si admitimos que nos hemos equivocado y alguien se ríe posiblemente sea porque su nivel moral sea aún más bajo que el nuestro, y si no se ríe y se compadece de nosotros es porque su nivel es el mismo que nosotros deseamos alcanzar. No debemos tener miedo de reconocer nuestros errores por el simple hecho de que una persona se ría de los mismos, eso demuestra que esa persona no merece nuestra consideración como un verdadero amigo y que, posiblemente, él no lo reconocería. Es preferible sufrir la burla de uno pero el agradecimiento y simpatía del resto que no dejarse dominar por el orgullo intelectual que intenta impedir que reconozcamos este tipo de errores.

Cuando recocemos nuestras equivocaciones nos damos cuenta de cómo, cuándo y por qué hemos actuado mal, lo que nos llevará, o debería llevarnos, a corregirnos. Cuando vemos nuestras faltas y defectos y nos esforzamos por corregirlas estamos progresando en el sendero de perfección, pero ni no lo queremos ver y reconocer, estaremos retrasando nuestro desarrollo espiritual y creándonos enemistades y deudas kármicas para el futuro. Reconocer que nos equivocamos en manifestar nuestro grado de humildad, de valor, de responsabilidad y de confianza propia. Reconocer los errores es dar muestras de honradez, de prudencia, de sinceridad, Justificar a ambos ladosde amistad, de estima, de arrepentimiento e incluso de agradecimiento por haberse dado cuenta de ello.

Así es que, si bien nuestros errores pueden ser buenos Maestros para nuestro desarrollo espiritual, el hecho de reconocerlos nos alienta para rectificar la conducta de la personalidad y eliminar los defectos que impiden la espiritualización de nuestro carácter.

Francisco Nieto

viernes, septiembre 03, 2010

Somos el gran Río


...Quién pudiera como el río,
ser fugitivo y eterno..."


Basado en los escritos de Lao Tsé y Chuang Tsé, el taoísmo que significa “el camino” o “vía”, es decir el poder omnipresente que lo impregna todo y que trasciende el nombre y la forma. Tao Sté se había desilusionado porque sus congéneres no sabían vivir en armonía con la naturaleza. Deseando pasar sus últimos de su vida en soledad, se subió al lomo de un búfalo de agua y se dirigió al oeste, el lugar que hoy es Tíbet. Cuando llegó al paso de Hankao, un guardián al enterarse de sus intenciones de apartarse de la sociedad, intentó persuadirle para que volviera atrás. Pero aunque no consiguió, logró convencerle de que al menos escribiera la esencia de sus enseñanzas para que los demás pudieran aprovechar la sabiduría. Al cabo de tres días Lao Tsé volvió con un conciso volumen compuesto de ocho y un aforismos titulado Tao Te Ching, que significa “El camino y su poder”. Una de las principales percepciones descritas en el libro es que si observamos la naturaleza que expresa el innombrable misterio de Tao, conectaremos con la sabiduría intuitiva que hay en nuestro interior y ésta nos guiará en cualquier situación.

Sus principios

El tao no es un ser supremo, sino un principio cósmico que infunde vitalidad a todos los aspectos de la creación. Cosmológicamente, que al moverse se convierte en dos polos opuestos que fluyen entre sí, conocidos como el yin y el yang y de los que surge a su vez el mundo material, referido como “los diez mil seres”, que aparece ser lo opuesto a esta unidad.

El taoísmo se practica siguiendo el tao y aprendiendo a vivir en armonía con la sabiduría. El Tao te ching aconseja la quietud y el wui wei, o el no ir en contra de la acción de la naturaleza. El agua es un símbolo común en los textos taoístas que nos recuerda que la adaptabilidad es también un signo de fuerza. No hay nada que sea más adaptable que el agua y, sin embargo, el agua puede erosionar una piedra.

La esencia del taoísmo es el wu wei, o "el no interferir" que nos enseña a fluir con los procesos y los cambios naturales en lugar de ir en contra de ellos. practicar el wu wei es valorar la flexibilidad y la humildad.

La vida y la muerte son, sobre todo en los escritos de Chuang Tsé, partes de un ciclo que se van alternando y que no se debe desear ni temer. Nuestro destino es participar en la coagulación y la dispersión del chi. El taoísmo también hace hincapié en preservar el chi para gozar de longevidad e incluso de inmortalidad mediante prácticas de alquimia interna y externa: meditación, ejercicios de visualización y prácticas físicas como el tai chi chuan y el chi gong.

La corriente

Con esta introducción que nos hace más asequible a entender el Tao, podemos reconocer fácilmente el símbolo del yin y el yang, que consiste en un circulo dividido en el centro por una línea que parece unserpentiante río fluyendo de la parte superior a la inferior del círculo.

Una mitad del círculo es negra y otra blanca. dentro de cada mitad hay un pequeño circulo de color opuesto: en la parte negra es blanca, y en la parte blanca es negro. Simboliza la energía que fluye de un polo a otro en la continua danza del tao entre estas polaridades. El día se convierte en la noche y la noche se convierte en el día. las mareas suben y bajan. la temperatura cambia de caliente a fría. A veces estamos sanos y otras enfermos; a veces estamos alegres y otras tristes. Todos experimentamos en la vida cotidiana este fluir que se da entre las polaridades.

De la misma forma que el invierno se convierte en primavera y que los nuevos retoños reemplazan a las ramas desnudas del invierno, nuestra vida tiene una inteligencia y un misterio que la guían como un río invisible que sabe cómo volver a su fuente. Esta inteligencia entrelazada en el paso de las estaciones fluye a lo largo de nuestra vida.

Podemos ver este río fluyendo en nuestra vida cuando conocemos a las personas que necesitamos conocer, o cuando nos encontramos con las oportunidades que nos permiten prosperar, y con los retos que nos ayudan a cultivar nuestros recursos interiores.

Para lograrlo hay que ser receptivos, observándolo en la simplicidad de la naturaleza y cultivando la sensación intuitiva que nos permite ceder (principio femenino del yin) o actuar (principio masculino yang). Ninguno de los dos se considera bueno o malo, ambos son complementarios, necesarios para mantener el equilibrio. El equilibrio se da en la circulación de la energía entre opuestos. El yin y el yang representan los polos opuestos entre lo que fluye el Tao. El yin es oscuro, húmedo y femenino como la tierra. El yang es luminoso, seco y masculino como el cielo.

No resistir

En el desarrollo de nuestro camino espiritual, del progreso material, de una vida correcta, de una relación afectiva, comprendemos que el camino siempre está fluyendo. Que seguimos un proceso.

También hay ocasiones en las que nos resistimos a dejarnos llevar por la corriente de nuestra vida. No queremos aceptar las realidades, y por más que nos opongamos a ellas seguimos bajando por el río de nuestra vida. pero al verlo en retrospectiva puede que comprendamos lo estúpido que es resistirnos, no sólo porque es inútil, sino además porque aquello que tanto temíamos nos ofrece unos regalos inesperados. Incluso en estados intermedios en los que nos sentimos impotentes, afligidos y desolados, advertimos que al aceptar estas emociones en lugar de rechazarlas experimentamos una profunda y extraña paz. Por tanto podemos sentir que es más sensato fluir con el río de nuestra vida.

Lograr

Fluir con el curso de la vida implica aceptar los procesos relajados, aceptar las situaciones en lugar de intentar cambiarlas o controlarlas. Tenemos que aprender a ser como el agua. El agua sortea cualquier obstáculo y se adapta a aquello que lo contiene, busca los lugares más bajos. El agua vence lo duro y lo quebradizo. Excava los cañones de roca y desmorona las montañas. El agua es infinitamente dúctil y adptable y, al mismo tiempo, infinitamente fuerte.

Seguir en el fluir

Saborear una dulce naranja o aspirar el perfume de una flor es maravillarnos de la perfección de la naturaleza. Estos hechos de que los actos creativos de la naturaleza se lleven a cabo a través de un misterioso proceso más allá de nuestro control nos enseña a ser humildes ¿Por qué interferir o intentar controlar aquello que ya es magnífico en su fluir natural? sin embargo, nos cuesta mucho intentar hacerlo. Queremos controlar y cambiar las cosas y a veces incluso forzarlas a que salgan como nosotros queremos. ¿Qué podemos hacer para vivir dejando que la corriente siga su curso?

Quizás hayamos observado una práctica de tai chi en la que los participantes se mueven de manera lenta y concentrada, siendo conscientes de la respiración. Este proceso meditativo nos da una idea de lo que es estar presente. Hay que bajar el ritmo habitual de pensar y actuar para ser conscientes de lo que está ocurriendo en el momento presente. Si aprendemos a observar podremos reaccionar de la forma más adecuada.

No controlemos el flujo

Muchos de nosotros tal vez creamos que para hacer mejor un trabajo por importante que éste sea, tenemos que empujar una gran roca hacia la cima de la colina. Quizá descubramos que los logros más importantes son difíciles de alcanzar y creemos que debemos seguir luchando contra la corriente. dejar de intentar controlar una situación no significa que no debamos esforzarnos. hacer un esfuerzo adicional cuando es necesario no es ir contra la corriente, sino que de hecho puede ser justamente lo que debes hacer. Al igual que el río fluye con fuerza al ir colina abajo, también hay momentos en los que es adecuado que re esfuerces más. Hay muchas situaciones personales, familiares, laborales que nos van a exigir un esfuerzo adicional, pero esto no significa que es ir contracorriente, sino que al contrario significar responder a la situación que se requiere, es más bien es ir con la corriente.

Los signos de nuestro camino

La vida nos dice cuándo hemos perdido el equilibrio. La corriente de nuestra vida nos indica que estamos intentando manipular una situación en lugar de dejar que siga su curso natural. Si somos sensibles al fluir de la corriente de la vida, podremos adaptar el esfuerzo que aplicamos y ver si es más adecuado ceder a ella o actuar. Ignorar las señales y seguir yendo empecinadamente por el mismo camino o quitarles importancia a cualquier precio implica que estás intentando controlar la situación en lugar de rendirte a la sabiduría que el fluir de la vida nos ofrece a cada momento.

Hay que aprender a confiar en el fluir de nuestro río de la vida para dejarnos llegar. No se trata de renunciar temerariamente a tener el control. Al contrario, ceder al curso que sigue la inteligencia del tao, es una decisión muy sagaz, aunque a veces parezca no exigir esfuerzo, no siempre es fácil.

Por tanto hay que confiar en el fluir que nos lleva el río. Si confiamos en su sabiduría nos sentiremos más seguros mientras nos aventuramos hacia lo desconocido. A veces cuando tenemos miedo, buscamos alguna certeza. Queremos conocer el lugar al que nos estamos dirigiendo. Podemos incluso crearnos una vida pobre y previsible para evitar la desazón que nos produce lo desconocido. Sin embargo, la vida nos obliga a entregarnos a ella. Quizá de pronto nos quedamos sin trabajo, enfermamos, romperos una relación sentimental, o nos encontramos en medio de un desastre natural. Y sin embargo de estas situaciones inesperadas nos enseñan a afrontar la vida de una nueva forma, a manifestarnos en nuevos recursos interiores.

Si aún nos hemos aprendido la actitud de no ir en contra de la acción de la naturaleza, no perdamos la oportunidad de hacerlo. Pero para ello hay que cultivar la paciencia como la nieve que cae de la hoja en el momento exacto en que la fuerza de la gravedad la impulsa a hacer. El sauce se dobla bajo la fuerza del viento. Nuestras vidas también están sometidas a la presión y al empuje de los ritmos de la naturaleza. Para estar en armonía con este fluir, debemos cultivar la paciencia que nos permite esperar el momento adecuado para actuar o ceder. Lao Tsé escribe:

¿Tienes la suficiente paciencia para esperar
a que el lodo se asiente y el agua se aclare?
¿Puedes permanecer inactivo
hasta que la acción apropiada surja por sí misma?

El hombre superior no persigue un resultado
ni busca, ni lo expresa,
solo está presente, dándole la bienvenida a todo.

Al esperar, la situación se aclara. A veces, al esperar. Para estar atento al momento oportuno hay que ser paciente. Los Taoístas dirían: " espera el momento idóneo guiándote por tu intuición para sentir cuándo debes actuar o ceder".

Debemos aprender a llevar una vida armoniosa con el misterio invisible que está tejido en la matriz de la naturaleza. Ella nos invita a mantener una actitud abierta ante la vida para fluir intuitivamente con sus siempre cambiantes corrientes. Al practicar esta nueva danza de la vida aprendemos a cultivar la paciencia, a esperar el momento oportuno para actuar o para ceder, y a fluir con el ritmo de las energías mientras éstas se mueven entre los polos opuestos complementarios del yin y el yang.

Vivimos en una cultura que fomenta el actuar que el esperar. Para esperar el momento oportuno en el que actuar, necesitamos tener paciencia. Cuando estamos en una sala de espera de un médico, en la parada de autobuses o detenidos en el vehículo en un semáforo esperando que cambie a verde, muchas veces advertimos impaciencia y así la espera se hace todavía más larga. Pero esos momentos podemos cambiar, en ves de impacientarnos nos vamos a sumergir con más profundidad en el momento presente, respiramos hondo varias veces para calmarnos y armonizarnos con el fluir de los acontecimientos, disfrutamos de ese momento con la tranquilidad que nos produce nuestra quietud interior, que es uno de los regalos de la paciencia. Así hemos aprendido a mantener la calma y a esperar pacientemente y fluirás en la corriente de la vida con más destreza.

Victor Manuel Guzmán Villena

miércoles, septiembre 01, 2010

El Feng Shui y los Trigramas


El Feng Shui está de moda y, como todas las cosas, puede tomarse desde diferentes perspectivas. Por una parte supone un incentivo más para promover la venta de una serie de objetos transformándose en un buen negocio para quienes se dedican a vender “amuletos”. Por otra parte ha cobrado gran interés como una ciencia y un arte que permite mejorar la comprensión y la práctica de la Arquitectura.

Para las civilizaciones clásicas, el ser humano y el cosmos son realidades análogas regidas por las mismas leyes. La noción de Cosmos es la de un todo ordenado y unitario; así, la casa, el templo, la ciudad, el ser humano, son también un cosmos.

El orden de un cosmos es la expresión concreta de su inteligencia. Así, el estudio de la Naturaleza no es sólo la observación de una realidad material, sino especialmente la de sus formas, proporciones, ritmos y armonías que expresan su inteligencia.

Cuando el Arte se sustenta en esta inteligencia natural se le llama arte sagrado, que no es lo mismo que arte religioso. En su libro Principios y Métodos del Arte Sagrado, Titus Burckhardt afirma: El arte sagrado se funda, entonces, en una ciencia de las formas o, mejor dicho, en el simbolismo inherente a las formas. Por esta razón, el simbolismo tradicional jamás está desprovisto de belleza: según la visión espiritual del mundo, la belleza de algo es la transparencia de sus envolturas existenciales; el arte auténtico es bello porque es verdadero.

El arte sagrado recrea el cosmos expresando a través de las formas las leyes de la inteligencia, que por ello pasan a ser símbolos. El símbolo es el contenido de la forma, y la forma es el soporte de un símbolo o realidad trascendente.

Para esta perspectiva el espacio y el tiempo no son homogéneos, sino heterogéneos, es decir, poseen cualidades que les diferencian; por ellos la geografía, por ejemplo, se concibe como un tejido de lugares con diferentes cualidades. De ahí la importancia de saber escoger el lugar adecuado para cada cosa. La elección de los lugares donde se construyeron las más importantes ciudades no se debe al azar sino que obedece a un mito fundacional. Así, por ejemplo, Cuzco, Delfos, Tenochtitlán y Roma, entre otros, son todos lugares sagrados donde se cumplen ciertas condiciones que justifican la construcción de la ciudad como Centro del Mundo. Para la Geografía sagrada el centro del mundo no corresponde a una medida sino a una calidad, que justifica que en ese centro puede ser construido un Imago Mundi, es decir, un Cosmos.

La sabiduría china también tiene su geografía y arquitectura sagrada en el Feng Shui, que desde tiempos remotos ha sido una guía práctica para escoger los lugares adecuados para construir una ciudad, un templo, una casa, una tumba.

El Feng Shui se fundamenta en la ciencia de la orientación, y se resuelve en el arte de modificar conscientemente ciertos elementos del paisaje con el objeto de potenciar las cualidades positivas y neutralizar las negativas provenientes de los aspectos caóticos de la naturaleza.

Fundamentado en la sabiduría china, el Feng Shui parte de los principios Yin y Yang como opuestos complementarios que cuando están armonizados producen el Tai Chi o Armonía.

El espacio arquitectónico es el cosmos por excelencia. Si la Arquitectura sólo considera las características materiales y funcionales puede crear un espacio para habitar, pero nunca para vivir. El espacio arquitectónico es un espacio humano, una creación cultural que se transforma en arte sagrado cuando integra las leyes del cosmos, es decir, cuando considera las diferentes dimensiones en las que se desarrolla el ser humano. El Feng Shui puede ser de mucha utilidad para el diseño arquitectónico y la decoración cuando se toma como una ciencia y un arte y no como una superstición, que es su forma más vulgar.

La doctrina del Feng Shui está inmersa en la sabiduría china; por ello, para acercarse al mundo de la también llamada Geomancia China o Arte de la Localización o Geografía Sagrada China, es imprescindible introducirse en las características básicas del pensamiento chino y su cosmovisión.

EL SHUO KUA
Con el objeto de profundizar en los elementos básicos del Feng Shui, ofrecemos a continuación un estudio de los trigramas basándonos en párrafos del Shuo Kua, de acuerdo a la traducción de Richard Wilhem. Se expone el párrafo y luego se hace el comentario pertinente.

Los santos sabios de los tiempos antiguos hicieron el Libro de las Mutaciones de este modo: ellos quisieron escrutar los órdenes de la ley interior y del destino.

Establecieron por lo tanto el TAO (sentido) del Cielo y lo denominaron: lo oscuro y lo luminoso.

Establecieron por lo tanto el TAO (sentido) de la Tierra y lo denominaron: lo blando y lo firme.

Establecieron por lo tanto el TAO (sentido, sendero) del hombre y lo denominaron: el amor y la justicia.

Uno de los aspectos esenciales en el pensamiento chino, como en general en los clásicos, es la noción de investigar el Orden natural. El ser humano busca comprender el Orden y el Destino para alcanzar su propio Deber y estar así en armonía con el cielo, con la tierra y consigo mismo. En el TA HIO, (La Gran Enseñanza) Confucio explica que dicha enseñanza consiste en desarrollar el principio luminoso que hemos recibido del Cielo, y en renovar constantemente a los hombres hasta llevarles a alcanzar la perfección que es el supremo Bien.

Esta búsqueda de la armonía, de la unión del Cielo y la Tierra, es el objetivo esencial del Feng Shui, como de muchas otras artes y ciencias chinas.

En los trigramas, el puesto inferior es el de la tierra, el superior el del cielo y el central es el hombre. Encontramos aquí la idea fundamental del ser humano como intermediario entre el Cielo y la Tierra.

En el cielo, lo oscuro es yin y lo claro yang.

En la tierra, lo blando es yin y lo firme es yang.

En el hombre, el amor es yin y la justicia es yang.

Aprender a distinguir el Yin-Yang en los diferentes planos es un primer paso de mucha importancia en el Feng Shui y es muy recomendable.

En general, las artes chinas y japonesas, en su sentido clásico, son una vía, un sendero, un camino (TAO o DO) y no un fin en sí. A esta vía es a la que los japoneses llaman DO como vemos en la Artes Marciales (Karate-DO, Lai-DO, Kyu-DO, Ju-DO, etc). Un poeta, un ceramista, un pintor, un esgrimista, un luchador, no practican su arte por el arte en sí mismo, sino como una vía. Con el correr del tiempo, la idea original se fue desgastando, se olvidó la vía y la práctica pasó a ser un fin en sí mismo.

Con el Feng Shui ha sucedido algo similar. En un sentido clásico la Vía consistía en encontrar el justo medio que permite actuar de acuerdo al Orden natural. Esa es la idea de salud en todos sus planos; pero en su decadencia el Feng Shui ha llegado incluso a ser una superstición donde se busca atraer “la buena suerte” en vez de buscar el sentido de la vida.

Cielo y Tierra determinan la dirección. La montaña y el lago mantienen la unión de sus fuerzas. El trueno y el viento se excitan mutuamente. El agua y el fuego no se combaten entre sí. Así se sitúan entreveradamente los ocho signos. La cuenta de lo que sucede y se desvanece, se basa en el movimiento hacia delante. El saber de lo venidero se basa en el movimiento retrógrado.

En este párrafo aparecen los trigramas clasificados por pares de opuestos, que es la forma en la cual se relacionan entre sí.

También se muestra otro aspecto fundamental, que en una primera vista resulta complejo para la mentalidad moderna. Aparecen los trigramas como elementos dinámicos, es decir, no totalmente diferentes unos de otros, sino entreverados, y sólo en conjunto forman una unidad. Cada uno de ellos es un momento de mutación, no algo definitivo, sino un momento de un proceso cíclico.

La idea de lo que “sucede y se desvanece” refuerza el concepto de mutación. Las cosas que suceden no son per se; simplemente suceden y se desvanecen, tanto en el orden del cielo como en el de la tierra y en el del ser humano.

En el cielo las estaciones se suceden armónicamente y van marcando el ritmo de las siembras y cosechas, de flujos y reflujos, de los sonidos y silencios, del crecimiento y envejecimiento.

En la tierra las formas aparecen y se desvanecen como las huellas en la arena, las olas del mar o el flujo de un río; mientras dura el orden las formas están; luego se desvanecen.

En el hombre, las emociones y los pensamientos aparecen y luego se desvanecen, llegan y se van. No hay mal que dure cien años, dice el refrán, ni hay un hombre que pueda bañarse dos veces en un mismo río, decía Heráclito, porque ni el río es nunca más el mismo ni tampoco el hombre.

Este sentido de transitoriedad para nuestra cultura supone algo terrible, pero para el pensamiento tradicional chino es la esencia misma del cambio y la mutación. Las cosas son transitorias porque cambian constantemente, no por cambiar, sino porque tienen un sentido, un Tao. Comprender que las cosas suceden y se desvanecen es comprender el movimiento hacia delante.

Para comprender el sentido del Li (la Armonía) y el Chi (la Vitalidad), dos componentes fundamentales del Feng Shui, hay que hacerlo en este sentido de transitoriedad. No se llega a la armonía como a una estación, sino que hay que mantenerla.

El porvenir se comprende gracias al movimiento retrógrado. Una vez que se conoce el sentido del cambio se puede regresar y ver hacia dónde se dirigen las cosas. Si un jardinero conoce bien la transformación que tiene una determinada semilla y sabe en cuánto tiempo va ser un árbol, cuál será el color de sus flores y la forma de sus frutos, al regresar y ver nuevamente una semilla similar podrá saber qué es lo que depara el porvenir. Cuando un médico conoce el desarrollo de una enfermedad y sus consecuencias puede luego, al hacer un diagnóstico, prever lo que sucederá a su paciente.

Conocer el movimiento hacia delante y el movimiento retrógrado es conocer el sentido del cambio y la mutación, y es saber hacia dónde se va y de dónde se viene.

Un paisaje no es una suma de componentes sino una interacción entre dichos componentes para formar una unidad funcional. Por eso en la pintura china, más que pintar objetos, se pintan las fuerzas que son sus causas: el movimiento de las olas, la fuerza de la montaña, la inmovilidad de la roca, etc. Una pintura de un paisaje llega a ser una verdadera obra de arte cuando sus partes no aparecen yuxtapuestas, sino integralmente relacionadas entre sí, conformando una unidad diferente a la suma de sus partes.

Esta unidad, formada por la interacción de elementos diversos, es otro de los aspectos relevantes del Feng Shui. Analizar un espacio es desmenuzarlo en sus componentes, pero para comprenderlo hay que unificarlo en sus interacciones.

La experiencia del ser humano en el espacio natural o arquitectónico no es con sus partes, sino con el todo que como sistema forma una unidad funcional.

Dios se manifiesta al surgir en el signo de lo Suscitativo. Hace que todo sea pleno en el signo de lo Suave. Deja que las criaturas se perciban mutuamente con la mirada en el signo de lo Adherente. Hace que mutuamente se sirvan en el signo de lo Receptivo. Da alegría en el signo de lo Sereno. Lucha en el signo de lo Creativo. Se afana en el signo de lo Abismal. Los lleva a la consumación en el signo del Aquietamiento.

En un lenguaje simbólico, este párrafo nos habla de la dinámica natural de desarrollo.

La cosmología como imagen otorga un orden del mundo fundamental para actuar coherentemente en él. Este orden es natural y armonioso. La búsqueda del Feng Shui consiste en diseñar, construir y adecuar espacios para que sean armoniosamente naturales.

El orden en el cual aparecen los signos ya no es en parejas complementarias sino en forma de secuencia. Esta secuencia es la del Rey Wen, llamada también la del Cielo Posterior, y coincide con la de las Estaciones, por eso comienza en DSCHEN, la Primavera, el Este.

La secuencia de los 8 Trigramas del Shuo Kua muestra el ciclo de mutación o desarrollo que constituye el orden natural, el orden del Cielo que se expresa en la receptividad de la Tierra y del cual participa el ser humano.

También encontramos en esta secuencia otro componente muy importante de la Arquitectura que en muchos casos no se toma debidamente en cuenta: el tiempo y su secuencia. Generalmente al diseñar un espacio arquitectónico, el tiempo se considera en forma tangencial. Se olvida que el ser humano desarrolla su vida no sólo en el espacio, sino también en el tiempo.

A través de imágenes el Shuo Kua muestra los diferentes momentos de mutación. Si prestamos atención a los cambios podremos percibir el ritmo del orden natural y percatarnos de la fuerza del cambio y la mutación, que también opera en los espacios arquitectónicos.

Un buen ejemplo del desarrollo de los ciclos del tiempo en la tierra, y cuyo criterio puede ser aplicado a otros ámbitos del diseño arquitectónico es el paisajismo. Al diseñar un parque o un jardín se tiene muy claro que se está trabajando con seres vivos que están sometidos al ciclo de mutación, por lo que el mismo espacio cambia según la hora del día o la estación del año, pero muchas veces se olvida que el espacio arquitectónico, sea éste una casa, una ciudad o un barrio, es también un espacio vivo y por ende también está sujeto al ciclo de la mutación, de acuerdo al ritmo del cielo, a las características de la tierra y al ritmo de vida de quienes viven allí.

El Feng Shui, como otras Artes sagradas, puede transformarse no sólo en un muy buen apoyo para el diseño arquitectónico en general, sino también en una Vía, un Camino de ayuda para diseñar nuestra andadura como seres humanos, para encontrar en él la Ley del Tao, la Vitalidad del CHI y el Orden de LI.

LAS PLANTAS Y EL CHI
La técnica milenaria del Feng Shui reconoce cinco elementos que se relacionan de determinada forma con el entorno: madera, fuego, tierra, metal y agua. Son las piezas esenciales que constituyen todo lo que existe sobre la Tierra, incluidos los seres humanos, que también responden a una combinación de estos cinco elementos. Por eso las personas pueden sentirse especialmente cómodas cuando todos ellos están presentes en los hogares o sitios de trabajo.

Lo que busca la práctica del Feng Shui es encontrar el Chi, el pulso de la Tierra, para canalizar la energía vital del Universo.

DÓNDE CONSTRUIR UNA CASA
Cuando se trata de elegir un terreno se deben analizar los alrededores. En ellos se pueden percibir signos y augurios, por ejemplo, observando el tamaño y el color de las hojas de los árboles, o la salud de los animales, o la riqueza de la tierra.

Si la hierba es verde, el Chi es bueno y saludable. Los puntos marrones, amarillos o pelados dan a entender que el Chi se aleja de la superficie. Es preciso buscar zonas de color verde intenso, donde la vegetación es espesa y floreciente; allí se debe edificar. En cambio, se deben evitar las tierras donde hay plantas enfermas, de escaso crecimiento o donde no nacen flores.

DÓNDE COLOCAR LAS PLANTAS
-Rincones internos: las plantas ayudan a evitar el estancamiento y generan el movimiento de la energía. Para ello hay que utilizar plantas relacionadas con la energía Chi del fuego (energía yang), que son las que tienen hojas largas con puntas, como la Dracaena marginata (especie de palmerita).

-Columnas: colocar plantas frondosas delante de columnas para aplacar el Chi negativo. Las plantas de hojas redondeadas y follaje espeso son las más efectivas para este caso.

-Pasillos largos: coloque plantas frondosas a ambos lados del pasillo para aplacar el Chi de desplazamiento rápido (es mejor ponerlas alternadas, haciendo zigzag).

-Cuartos de baño: aquí las plantas ayudan a tener la energía Chi en movimiento. Las altas aumentan la energía madera y ayudan a drenar el exceso de energía agua, en especial si se encuentran al sur de la habitación.

-Dormitorios: Las plantas aportan una energía natural y saludable. Las más yin colaboran en la creación de una atmósfera tranquila en estos espacios. No poner demasiadas, o sacarlas cuando se vaya a dormir, ya que absorben oxígeno. Por la noche se pueden dejar frutas.

-Cocinas: las plantas aportan un Chi natural allí donde se preparan comidas y se almacenan alimentos. Las altas aportan energía Chi madera, que armoniza con la energía agua y fuego del frigorífico y de la cocina respectivamente.

PLANTAS YANG
El fuerte desarrollo ascendente de sus hojas en punta combina la energía madera y fuego. Son buenas para estimular el Chi en un rincón o debajo de un declive, pero no deben colocarse cerca de donde se toma asiento o se duerme (ejemplo, Dracaena marginata).

PLANTAS YIN
De hojas en punta, largas y angostas, que caen en cascada y crean una atmósfera tranquila. Colocarlas al norte. Por ejemplo, el filodendro (Mostera deliciosa), sus grandes hojas crean energía yin aliviante. Colocar en cualquier zona que necesite calma.

Los árboles se consideran yin. Pero si existen muchos no dejan pasar la luz, que es yang, y entonces se produce un desequilibrio. Lo mejor es un árbol bonito, frondoso y de buen aspecto.


Leonardo Santelices
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