lunes, abril 27, 2009

El secreto Kabbalistico de las catedrales

Al penetrar en el interior de la catedral, nos introducimos en un mundo mágico, místico y misterioso, envolviéndonos una época en la que el hombre vivía despacio, admirando la naturaleza como el reflejo del Creador, donde una nación respetó un tiempo la libertad Religiosa y se unificaron los misterios del Cristianismo, del Judaismo y del Islam. Estos forman parte de los misterios gnósticos siendo expuestos en el arte Gotico.

La construcción de la catedral significaba la creación y el impulso de una ciudad, que vivía alrededor de ella, no importándoles el tiempo, ni el esfuerzo, ni el sacrificio, sólo la culminación de la obra. Esta obra es un libro de piedra, cuyas páginas están llenas de los conocimientos que permitían comprender a la propia divinidad, abriéndose el camino que une lo divino y lo humano.Esto sólo se podía realizar en el interior del hombre con la construcción de la catedral del alma. Los constructores entienden que el Templo es el mismo Universo, y que ellos sólo son los imitadores del Creador, descubriendo así el sendero que lleva a la unión perfecta de la criatura con su creador.

La Catedral.
La construcción de la catedral era un elemento transformador de cualquier ciudad o pueblo, a causa del impacto psicológico y espiritual que irradiaban estas construcciones.La construcción comienza por regla general por la cabecera, la girola, el presbiterio y el coro, continúa con los brazos del trasepto, el crucero, y más tarde las naves y la fachada. Esta forma de construcción es casi general en el desarrollo de la obra. Como vemos, el nártex de las catedrales románicas desaparece y es reemplazado por una antesala de paredes de madera denominada "cancela".

La orientación de la cabecera al este, hacia la salida del sol y su fachada al oeste (puesta del sol), no es caprichosa ni tampoco estética, ellos nos han dejado una sabiduría escrita en sus formas, medidas, volúmenes,... Esta peculiar orientación nos muestra el amanecer de la creación, a semejanza de los grandes cabalistas, despliegan en la Catedral el árbol Sephirotico y en la cabecera colocan a Kether, Chokmah y Binah, conocidos en el cristianismo como Padre, Hijo y Espiritu Santo, entidades divinas que son a la vez Regiones espirituales, nombradas como cielos o moradas.

Colocan a Chesed en el crucero, y a Geburah y Tipheret en los traseptos norte y sur, a Hod y Netzach en las naves laterales, Jesod en la Nave central, a la altura de la pila bautismal, que se colocaba en la nave norte de la entrada principal, Malchut es el antiguo Nartex y el actual lugar de las cancelas en las construcciones góticas.

Malchut, el mundo físico, es la última parte del Templo Divino, los pies del Hombre. La catedral, con su forma cruciforme, es a la vez el macrocosmos y el microcosmos, este símbolo múltiple nos habla del nacimiento cósmico, del Genesis Biblico y Kabalistico. El Sol es el Absoluto, el Dios sin forma que en el amanecer de la creación emana de Él al Dios o Dioses manifestados, el Keter, el Padre, y así sucesivamente se desdobla.

La luz del sol, que ilumina desde el ábside hasta las naves y el Nartex recorriendo todo el templo. Es la utilización de la luz del sol, como el aliento divino que recorre todas las zonas del templo, nos muestra de donde venimos, y donde estamos ubicados. No tenemos conciencia de los otros reinos o dimensiones donde dejamos partes espirituales que están latentes esperando nuestro regreso.

Pero los Kabalistas también nos hablan de la sombra del Arbol El Sephirotico, de los Infiernos, ellos nos dicen que dicha sombra son los Kliphos, pero ¿dónde se los dejaron los maestros constructores? ¿Dónde lo plasmaron? Sólo lo vemos en algunas fachadas con el Juicio Divino, pero en realidad no lo necesitaron, solo basta mirar la ciudad o pueblo donde está enclavada la catedral, para darnos cuenta que estos son los infiernos. Todo aquello que está fuera de la Catedral es sólo su sombra.

Los constructores eran extraordinarios Maestros que conjuntaron todo aquello que tenían en su mano para mostrarnos sus secretos y enseñanzas, unificaron lo que estaba fuera del templo con todo aquello que querían resaltar. La Catedral somos nosotros mismos, pero sólo nos movemos en el Nartex o mundo físico, incluso estamos de espaldas al templo, contemplando esa ciudad o pueblo, moviéndonos a impulsos de nuestros propios infiernos. El tremendo sacrificio de estos Maestros sirvió y sigue sirviendo para unos pocos que transitan por el camino marcado por ellos, y van leyendo poco a poco, gracias a la meditación, en cada tramo del templo, el porqué de sus formas, su distribución, su orientación...Con la luz nos han mostrado el Camino, el sendero para unir lo humano con lo Divino.

El camino está trazado desde el nártex al ábside, un mapa lleno de simbolismos dirigidos a aquellos caminantes que se ha atreven a vencerse a sí mismos, que se enfrentan con los mayores peligros, por dentro y por fuera de ellos mismos. Agarrémonos con fuerza de la mano de nuestra adorada Virgen Interior, la gran iniciadora, levantemos la gran catedral del alma, culminando nuestra propia obra interior.

Esta obra se culmina con el Claustro al norte, y la completa construcción del templo transformado en oro puro. Es la ciudad Santa de la Jerusalén Celestial. Por ello hallamos que no en todas las catedrales está el Claustro al norte, si no que éstas son muy pocas, una de ellas es la de Toledo.

El Regreso a la Divinidad.
El camino está trazado desde el nártex al ábside, un mapa lleno de simbolismos dirigidos a aquellos caminantes que se han atreven a vencerse a sí mismos, que se enfrentan con los mayores peligros, por dentro y por fuera de ellos mismos.

El eje principal del templo es el Crucero Central. Es en sí el corazón del ser humano, por medio del cual debemos llegar a la comprensión de nuestros defectos, y por ende al cambio de color de nuestras aguas, que se produce por los méritos del corazón. Los distintos colores de los asistentes representan las transformaciones interiores. Los asistentes que visten de negro simbolizan el principio del trabajo, los sucesivos colores de los hábitos son la representación de los distintos cambios internos.

El Genesis resuena en la construcción de nuestra Catedral, hermanándose con el Apocalipsis, son el Alpha y el Omega de nuestro trabajo interior. En siete días crea Dios el universo, al séptimo descansó, en siete días simbólicos debemos crear nuestro universo interior, nuestra catedral, que ha de levantarse con los mismos principios esotéricos encerrados en la Biblia, que tantos leen y que tan pocos entienden.

Este texto en la antigüedad estaba reservado sólo a los sacerdotes, clérigos, monjes...A los creyentes se les decía que no podrían entenderla, y con razón, ya que es un texto totalmente hermético, con simbolismo puramente Iniciatico. En ella estaba incluída la Kábala, los llamados Textos Apocrifos, así como otros textos que han sido eliminados.

Los Maestros Constructores utilizaron la Biblia antigua, la Kabala, las liturgias y la misma Catedral para completar las Ensenanzas Gnosticas que ciertamente conocìan los Caballeros Templarios, es en sí un puzzle que va encajando perfectamente. Es lamentable en lo que han quedado las actuales Biblias, a partir de 1940 los editores eliminaron de sus páginas letras Hebraicas, símbolos planetarios, letras que encontramos en el Tarot Egipcio, nombres Sephiroticos, etc, distribuídos por sus páginas, al borde de los textos o en las esquinas, grabados en distintos colores, que sin darles importancia fueron eliminados, quedándose tal como la vemos actualmente. Quitaron por ello muchos elementos que sirven para develar este maravilloso texto. Esto, no sólo ha sucedido con la Biblia, sino también con otros muchos libros sagrados.

Hemos observado como los Maestros Constructores aplicaron en sus construcciones el Genesis combinado con la Kabala, en las cuales nos presenta el desdoblamiento Sephirotico, los cielos del catolicismo. Dispusieron de todo lo que tuvieron a mano para dejarnos grabada en ellas todos los elementos de este camino, combinando sabiamente el aspecto interno y el externo. Como hemos observado nos muestran al Ser, que es la Catedral misma, sus distintas partes representadas en las Imágenes, los centros magnéticos denominados chakras en oriente, las siete iglesias en el Apocalipsis, el candelabro de siete brazos de los Hebreos que hallamos en los rosetones de las catedrales, y un sin fin de elementos que iremos descubriendo según avancemos interiormente.

En el principio del templo, pasando el nártex, hallamos el primer centro magnético, que corresponde al cóxis de nuestra columna vertebral. En la zona que está un poco más elevada de la nave central, hallamos al segundo chakra, que corresponde en nuestro vehículo físico a la región prostática. En la mitad de la nave central hallamos el tercer centro magnético o chakra, el plexo solar. En el coro hallamos el cuarto centro, que posee dos chakras pulmonares, uno en cada pulmón. En el crucero central hallamos el quinto centro o chakra, que en nuestro cuerpo se halla ubicado en el corazón.

En el Altar luce el centro magnético laringeo, que es el sexto chakra. En el trasaltar hallamos el séptimo centro magnético, que está en el entrecejo. Por último, el octavo chakra está en la coronilla, se sitúa en la capilla central del ábside y deambulatorio.Estos centros magnéticos son muchos y están distribuidos por muchas partes del cuerpo físico y también por la catedral, son conocidos siete chakras principales, son los siete sellos del Apocalipsis de San Juan, las siete Iglesias,...Los signos zodiacales rigen zonas de nuestro cuerpo físico. De igual modo, en la catedral hallamos estos signos. El deambulatorio es el firmamento en donde están las doce Constelaciones Zodiacales, desde donde nos mandan sus influencias a todos los rincones de la catedral.

CONCLUSIÓN
Todo lo que aquí hemos expuesto son las enseñanzas Gnósticas, éste es el Gran Tesoro Templario que todo el mundo busca creyendo que está acuñado en monedas de oro, oculto en alguna misteriosa cueva repleta de la más increíble riqueza jamás soñada.Este es en verdad el más increíble tesoro que nos pudieron dejar a la humanidad, a través de los gremios de constructores que cincelaron estos maravillosos libros pétreos.


Extraído del libro "El misterio gnóstico de las catedrales"
de don Carlos Sanguino

DEPOSITO LEGAL: M-19241/1991I.S.B.N.: 84-604-0662-8

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