lunes, octubre 09, 2017

La vida puede tener un cambio positivo


Sin importar de dónde vengamos ni lo humildes que fueran nuestros orígenes, podemos mejorar nuestra vida hasta cambiarla totalmente. 

 Algunas de mis ideas

o Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias.
o Todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.
o El momento del poder es siempre el presente.
o Todos sufrimos de  falta de amor a nosotros mismos y de culpa.
o En nuestros peores momentos, pensamos: "Yo no sirvo...".
o No es más que una idea, y una idea se puede cambiar.
o El resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.
o Liberar el resentimiento llega incluso a disolver al cáncer.
o Cuando nos amamos realmente a nosotros mismos, todo nos funciona en la vida.
o Debemos dejar en paz el pasado y perdonar a todos.
o Debemos estar dispuestos a empezar a amarnos.
o Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es la clave para hacer cambios positivos.
o Genealmente nosotros somos los creadores de todo lo que llamamos "enfermedad" en nuestro cuerpo.

Aseguro que la vida cambia siempre. No hay comienzo ni hay final; sólo un reciclar constante de la sustancia y las experiencias. La vida jamás se atasca, ni se inmoviliza, pues cada momento es siempre nuevo y fresco. Soy uno con el mismo Poder que me ha creado, y que me ha dado el poder de crear mis propias circunstancias.  Me regocija el conocimiento de que tengo poder para usar mi mente tal como yo decida. Cada momento de la vida es un comienzo nuevo que nos aparta de lo viejo y este momento es un nuevo comienzo para mí, aquí y ahora  

Lo que creo 

"Los portales que llevan a la sabiduría y al conocimiento están siempre abiertos." 

La vida es realmente muy simple: Recibimos lo que hemos dado. Lo que pensamos de nosotros mismos llega a ser verdad para nosotros. Creo que todos, y me incluyo, somos responsables en un ciento por ciento de todo lo que nos sucede en la vida, lo mejor y lo peor. Cada cosa que pensamos está creando nuestro futuro. Cada uno de nosotros crea sus experiencias con lo que piensa y lo que siente. Las cosas que pensamos y las palabras que decimos crean nuestras experiencias.

Nosotros creamos las situaciones, y después renunciamos a nuestro poder, culpando a otra persona de nuestra frustración.  Nadie, ni ningún lugar ni cosa, tiene poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente los únicos que pensamos somos "nosotros", los que creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella. Cuando creamos paz, armonía y equilibrio en nuestra mente, los encontramos en nuestra vida. 

¿En cuál de estos dos enunciados se reconoce usted? "Todos están contra mí." "La gente es siempre amable." Cada una de estas creencias creará experiencias muy diferentes. Lo que creemos de nosotros mismos y de la vida llega a ser nuestra verdad. El Universo nos apoya totalmente en todo lo que decidimos pensar y creer. Dicho de otra manera, nuestra mente subconsciente acepta cualquier cosa que decidamos creer. Ambas expresiones significan que lo que creo respecto a mí mismo y a la vida llega a ser verdad para mí. 

Lo que usted decide pensar de usted mismo y de la vida llega a ser verdad para usted. Y ambos tenemos opciones ilimitadas respecto de lo que podemos pensar. Cuando lo sabemos, lo sensato es optar por "La gente es siempre amable", y no por "Todos están contra mí". El poder universal jamás nos juzga ni nos critica. Se limita a aceptarnos por lo que valemos, y a reflejar nuestras creencias en nuestra vida. 

Si quiero creer que la vida es solitaria y que nadie me ama, entonces eso será lo que encuentre en mi mundo. Sin embargo, si estoy dispuesta a renunciar a esa creencia y a decirme que el amor está en todas partes, y que soy capaz de amar y digna de amor, y me adhiero a esa nueva afirmación y la repito frecuentemente, ésa llegará a ser mi verdad. En mi vida aparecerán personas capaces de amar, las que ya forman parte de ella me demostrarán más amor, y yo descubriré lo fácil que me resulta expresar mi amor a los demás. 

La mayoría de nosotros tenemos ideas absurdas de quiénes somos, y muchas, muchas reglas rígidas sobre cómo se ha de vivir la vida. No digo esto para condenarnos, ya que todos nosotros estamos haciendo lo mejor que podemos hacer en este momento. Si supiéramos más, si tuviéramos más entendimiento y fuéramos más conscientes, haríamos las cosas de otra manera. Les ruego que no se menosprecien por estar donde están. El hecho mismo de  que hayan encontrado esta lectura y me hayan descubierto significa que están preparados para introducir en su vida un cambio positivo. 

 Cuando somos muy pequeños aprendemos a sentirnos con nosotros mismos y con la vida según las reacciones de los adultos que nos rodean. Es así como aprendemos lo que ahora pensamos de nosotros y de nuestro mundo. Es decir, que si ha vivido usted con personas muy desdichadas y asustadas, culpables o coléricas, habrá aprendido muchas cosas negativas sobre usted y sobre su mundo. —Nunca hago nada bien... es por mi culpa... si me enfado soy una mala persona... Esta clase de creencias generan una vida de frustración. Cuando crecemos, tenemos tendencia a recrear el ambiente emocional de nuestro hogar de la infancia. Es algo que no está ni bien ni mal; simplemente, se trata de lo que por dentro sabemos que es un "hogar". 

También tendemos a recrear la relación que tuvimos con nuestra madre o con nuestro padre, o la que ellos tenían entre sí. Piense con cuánta frecuencia ha tenido una amante o un jefe que era "el retrato" de su madre o de su padre. Nos tratamos a nosotros mismos tal como nos trataban nuestros padres. Nos regañamos y nos castigamos de la misma manera. Si escucha, casi podrá oír las palabras. Además nos amamos y nos animamos de la misma forma, si cuando éramos pequeños nos amaban y nos animaban. —Tú nunca haces nada bien, es por culpa tuya... ¿Cuántas veces se lo ha dicho usted a sí misma? —Eres maravillosa, te amo... ¿Cuántas veces se dice usted estas palabras? 

Sin embargo, yo no echaría la culpa a nuestros padres. Somos todos víctimas de víctimas, y ellos no podían de ninguna manera enseñarnos algo que no sabían. Si su madre no sabía amarse a sí misma, ni su padre tampoco, era imposible que le enseñaran a usted a amarse a sí mismo; estaban haciendo todo lo que podían con lo que les habían enseñado de pequeños. Si quiere usted entender mejor a sus padres, hágales hablar de su propia niñez; y si los escucha con compasión, aprenderá de dónde provienen sus miedos y sus rigideces. 

Hemos venido aquí para aprender una lección determinada que nos hará avanzar por el sendero de nuestra evolución espiritual. La pauta que traemos a esta vida es para trabajar con ella. Después, cuando hemos crecido, es común que les apuntemos con un dedo acusador, clamando: "Mira lo que me hiciste". Pero en realidad, fueron escogidos porque eran perfectos para el trabajo de superación que queríamos hacer.

De muy pequeños aprendemos nuestros sistemas de creencias, y después vamos por la vida creándonos experiencias que armonicen con nuestras creencias. Evoque su propia vida y fíjese con cuánta frecuencia ha pasado por la misma experiencia. Pues bien, yo creo que usted se la creó una y otra vez porque reflejaba alguna creencia que tenía sobre sí mismo. 

En realidad, no importa durante cuánto tiempo hemos tenido un problema, ni lo grande que sea, ni hasta qué punto pone en peligro nuestra vida. El momento del poder es siempre el presente.  Todos los acontecimientos que hasta el momento le han sucedido en su vida han sido creados por los pensamientos y las creencias que tenía en el pasado. Fueron creados por las cosas que pensó y las palabras que dijo ayer, la semana pasada, el mes pasado, el año anterior, hace diez, veinte, treinta, cuarenta o más años, según la edad que tenga. Sin embargo, eso es su pasado; está hecho y acabado.

Lo que importa en este momento es lo que usted decida pensar y decir ahora mismo, porque esas ideas y esas palabras han de crear su futuro. Su momento de poder es este presente en que usted está formando las experiencias de mañana, de la próxima semana, del próximo mes o del año que viene.

Tal vez tenga conciencia de lo que está pensando en este momento. ¿Es un pensamiento positivo o negativo? ¿Quiere que ese pensamiento esté determinando su futuro? Pregúnteselo, Lo único con que tenemos que vérnoslas es siempre una idea, y una idea se puede cambiar. Sea cual fuere el problema, nuestras experiencias no son más que efectos externos de nuestros pensamientos. Incluso el odio hacia sí mismo no es más que odiar la idea que uno tiene de sí mismo. Una idea que le dice: "Soy una mala persona". Esa idea genera un sentimiento, y uno acepta el sentimiento. Sin embargo, si no tenemos la idea, no tendremos tampoco el sentimiento. Y las ideas se pueden cambiar. 

Cambie de idea, y el sentimiento se irá. Una vez descubierto el origen de muchas de nuestras creencias, no debemos tomar esta información como excusa para inmovilizarnos en nuestro dolor. Tampoco importa durante cuánto tiempo hayamos seguido una pauta negativa. El momento de poder es el presente. ¡Qué maravilla es comprenderlo así! ¡Podemos empezar a ser libres en este mismo momento!

Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es el primer paso hacia un cambio positivo en todos los ámbitos de la vida. El amor a nosotros mismos, tal como yo lo veo, comienza por no criticarnos jamás. La crítica nos inmoviliza en la pauta misma que estamos intentando cambiar; entendernos comprendernos y ser amables con nosotros mismos nos ayuda a salir de ella. Recuerde los años que se ha pasado criticándose sin resultado alguno.  Haga la experiencia: apruébese, y vea qué es lo que sucede.

Repita la afirmación.

"Los portales que llevan a la sabiduría y al conocimiento están siempre abiertos."

Louise Hay
Usted puede sanar su vida 
Capítulo 1

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