domingo, julio 31, 2011
jueves, julio 28, 2011
Amar con el Corazón

Durante diez años viajé por todo el país. Una vez en un pueblo del Rajastán, ese santo vino a verme. Su nombre me resultó familiar y de repente me acordé del libro. Pregunté al santo que por qué había acudido a mí. Me contestó: "He venido para conocer lo que es la meditación.". Yo le dije: "Me acuerdo de tu libro. Me acuerdo muy bien porque me impresionó mucho. Excepto por unos pocos defectos que delataban que tú nunca habías meditado, el libro estaba perfectamente bien, en un noventa y nueve por ciento bien. Y ahora vienes aquí para aprender sobre meditación. ¿No has meditado nunca?". Me miró con cierto embarazo porque sus discípulos estaban también presentes. Le dije: "Sé franco, porque si me contestas que sabes lo que es meditación, entonces no hablaré de ella. ¡Se acabó! No tendré motivo. Si me dices con franqueza - al menos sé franco por una vez -, si me dices con franqueza que nunca has meditado, solamente entonces te conduciré a la meditación." Era un chantaje. Por eso tuvo que confesar. Dijo: "Sí, nunca se lo he dicho a nadie. He leído muchos libros sobre meditación y todos los textos antiguos.
Y he estado enseñando a la gente, por eso me siento avergonzado ante mis discípulos. He estado enseñando meditación a miles y he escrito libros sobre ello, pero yo nunca he meditado." Puedes escribir libros sobre meditación y no descubrir nunca el espacio que supone meditar. Puedes volverte altamente eficiente verbalizando, puedes ser muy ducho en abstracciones, en argumentaciones intelectuales y puedes olvidarte completamente de que todo el tiempo en que has estado envuelto en esas actividades intelectuales ha sido un puro desperdicio. Le pregunté al viejo hombre: "¿Durante cuánto tiempo has estado interesado en la meditación?" Él me contestó: "Durante toda mi vida."Tenía casi setenta años. Me dijo: "Cuando tenía veinte años tomé sanyas, me convertí en un monje jaino y durante esos cincuenta años siguientes he estado leyendo, leyendo y pensando en el meditar." Cincuenta años de leer y pensar y escribir sobre meditación, incluso introduciendo a la gente en la meditación ¡y ni una sola vez había probado la meditación!.
Pero ése es el caso de millones de personas. Hablan del amor, conocen toda la poesía que existe sobre el amor, pero nunca han amado. O incluso aunque piensen que estuvieron alguna vez enamorados, nunca se enamoraron. Eso también fue algo "cerebral", no fue del corazón. La gente vive y sigue perdiéndose la vida. Se necesita valor. Se necesita valor para ser realista, se necesita coraje para ir con la vida dondequiera que te lleve porque los caminos no están cartografiados, porque no existen mapas. Uno ha de penetrar en lo desconocido.
Vida, Amor, Risa
Un asunto de vida o muerte(Apartado 10)
Osho International Foundation
Y he estado enseñando a la gente, por eso me siento avergonzado ante mis discípulos. He estado enseñando meditación a miles y he escrito libros sobre ello, pero yo nunca he meditado." Puedes escribir libros sobre meditación y no descubrir nunca el espacio que supone meditar. Puedes volverte altamente eficiente verbalizando, puedes ser muy ducho en abstracciones, en argumentaciones intelectuales y puedes olvidarte completamente de que todo el tiempo en que has estado envuelto en esas actividades intelectuales ha sido un puro desperdicio. Le pregunté al viejo hombre: "¿Durante cuánto tiempo has estado interesado en la meditación?" Él me contestó: "Durante toda mi vida."Tenía casi setenta años. Me dijo: "Cuando tenía veinte años tomé sanyas, me convertí en un monje jaino y durante esos cincuenta años siguientes he estado leyendo, leyendo y pensando en el meditar." Cincuenta años de leer y pensar y escribir sobre meditación, incluso introduciendo a la gente en la meditación ¡y ni una sola vez había probado la meditación!.
Pero ése es el caso de millones de personas. Hablan del amor, conocen toda la poesía que existe sobre el amor, pero nunca han amado. O incluso aunque piensen que estuvieron alguna vez enamorados, nunca se enamoraron. Eso también fue algo "cerebral", no fue del corazón. La gente vive y sigue perdiéndose la vida. Se necesita valor. Se necesita valor para ser realista, se necesita coraje para ir con la vida dondequiera que te lleve porque los caminos no están cartografiados, porque no existen mapas. Uno ha de penetrar en lo desconocido.
Vida, Amor, Risa
Un asunto de vida o muerte(Apartado 10)
Osho International Foundation
jueves, julio 21, 2011
El gran secreto de la virtud
El gran secreto de la virtud, de la virtualidad y de la vida, sea temporal, sea eterna, puede formularse así: El arte de balancear las fuerzas para equilibrar el movimiento. El equilibrio que se necesita alcanzar no es el que produce la inmovilidad, sino el que realiza el movimiento. Pues la inmovilidad es muerte y el movimiento es vida.
La verdadera fuerza invencible es la fuerza sin violencia. Los hombres violentos son hombres débiles e imprudentes, cuyos esfuerzos se vuelven siempre contra ellos mismos. El afecto violento se asemeja al odio y casi a la aversión. La cólera hace que la persona se entregue ciegamente a sus enemigos. Los héroes que describe el poeta griego Homero, cuando combaten, tienen el cuidado de insultarse para entrar en furor recíprocamente, sabiendo de antemano, con todas las probabilidades, que el más furioso de los dos será vencido.
El fogoso Aquiles estaba predestinado a perecer desgraciadamente. Era el más altivo y el más valeroso de los griegos y sólo causaba desastres a sus conciudadanos. El que hace tomar Troya es el prudente y paciente Ulises, que sabe siempre contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulises la virtud, y es desde este punto de vista que debemos tratar de comprender el alto alcance filosófico y moral de los poemas de Homero. Sin duda que el autor de estos poemas era un iniciado de primer orden, pues el Gran Arcano de la Alta Magia práctica está entero en la Odisea.
El Gran Arcano Mágico, el Arcano único e incomunicable tiene por objeto poner, por así decirlo, el poder divino al servicio de la voluntad del hombre. Para llegar a la realización de este Arcano es preciso SABER lo que se debe hacer, QUERER lo exacto, OSAR en lo que se debe y CALLAR con discernimiento.
El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, etc., es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida. Su palacio es invadido, su mujer es asediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal. Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.
Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer los espíritus? Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea. Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes. Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales.
Las fórmulas pertenecen a los ritos de la iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba. El Moly, el Lothos y el Nepenthes tienen su lugar en estos poemas, pero son ornamentos muy accesorios. La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir el beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer de los hechiceros.
Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera. Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos. Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: «Tengo una pasión que la razón condena y que antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar al oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón».
Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más. El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.
Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del circulo trazado por la luz divina llamada pleroma. Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles. La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida.
Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: «desespera y muere». Los grandes entusiasmos les hacen sonreír y lanzar al amor y a la belleza, como para vengarse, el desprecio insolente de Stenio y de Rollon. No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen», dijo el Cristo al expirar. Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.
Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.
¡Paz Profunda!
ELIPHAS LEVI
El fogoso Aquiles estaba predestinado a perecer desgraciadamente. Era el más altivo y el más valeroso de los griegos y sólo causaba desastres a sus conciudadanos. El que hace tomar Troya es el prudente y paciente Ulises, que sabe siempre contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulises la virtud, y es desde este punto de vista que debemos tratar de comprender el alto alcance filosófico y moral de los poemas de Homero. Sin duda que el autor de estos poemas era un iniciado de primer orden, pues el Gran Arcano de la Alta Magia práctica está entero en la Odisea.
El Gran Arcano Mágico, el Arcano único e incomunicable tiene por objeto poner, por así decirlo, el poder divino al servicio de la voluntad del hombre. Para llegar a la realización de este Arcano es preciso SABER lo que se debe hacer, QUERER lo exacto, OSAR en lo que se debe y CALLAR con discernimiento.
El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, etc., es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida. Su palacio es invadido, su mujer es asediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal. Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.
Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer los espíritus? Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea. Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes. Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales.
Las fórmulas pertenecen a los ritos de la iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba. El Moly, el Lothos y el Nepenthes tienen su lugar en estos poemas, pero son ornamentos muy accesorios. La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir el beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer de los hechiceros.
Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera. Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos. Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: «Tengo una pasión que la razón condena y que antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar al oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón».
Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más. El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.
Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del circulo trazado por la luz divina llamada pleroma. Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles. La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida.
Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: «desespera y muere». Los grandes entusiasmos les hacen sonreír y lanzar al amor y a la belleza, como para vengarse, el desprecio insolente de Stenio y de Rollon. No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen», dijo el Cristo al expirar. Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.
Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.
¡Paz Profunda!
ELIPHAS LEVI
miércoles, julio 13, 2011
NO a la preocupación

Shinpai Suna
Los kanjis del segundo precepto de Reiki se pronuncian "Shinpai Suna", que traducidos al español significan: Evitar Preocuparse.
Estos fundamentos del Reiki pertenecen a un extraordinario poema del Emperador Meiji, que el Dr. Mikao Usui (fundador del Reiki), escogió dentro de su visión pedagógica a fin de proveer a sus alumnos y aprendices un sencillo método para el crecimiento espiritual y fortalecimiento energético.
Cabe precisar que el Emperador Meiji no era solo un poeta, fue además de un gran transformador del Japón, una figura religiosa sumamente notable frente a sus antecesores así como un gran psíquico.
Kansha Shite o evita preocuparte, en su idioma nipón tiene una fonética muy especial conjuntamente con los otros principios, que lo hacen más bello y místico. Sin embargo, hay algo más que decir respecto a los motivos y razones lógicas así como místicas para entender y hacer nuestro este principio.
En primer lugar, la palabra preocupación en realidad está relacionada con la angustia y la ansiedad, como podrán advertir no tiene nada que ver su uso con su significado lingüístico "pre - ocuparse", esto es, ocuparse antes de alguna cosa o hecho. Preocuparse para nuestra colectividad hispana significa básicamente angustia y también desesperación o ansiedad. Asímismo, el vocablo y kanji japonés "Shinpai Suna", se refieren a la angustia, desesperación y ansiedad.
En segundo lugar, desde un punto de vista simplemente occidental, científico y médico la preocupación es perjudicial ya que provoca a nuestras suprarrenales la provisión de adrenalina, la misma que va a circular por nuestro organismo sin ser consumida adecuadamente, convirtiéndose en toxina que finalmente se alojará en cualquier tejido u órgano. Cuando la preocupación es eventual, la adrenalina simplemente será reciclada y eliminada; pero cuando la preocupación es un hábito, cuando es algo permanente en nuestro día a día, entonces la situación definitivamente llegará a perjudicarnos.
Muchas veces, quien tiene el hábito de la preocupación, le atribuye su insomnio a las deudas que tiene o a las dificultades en su empleo; cuando en realidad quien provoca el insomnio es la cantidad de adrenalina en la sangre. Sabemos que la adrenalina tiene la facultad de despertarnos y mantenernos alerta, consecuentemente no dormiremos con facilidad si nos hemos habituado a las preocupaciones. La ciencia no dice que el insomnio sólo se da por esta razón, pero es una de las más comunes en nuestro mundo de hoy.
Cuando digo hábito estoy señalando algo más profundo, es decir, en algún momento hemos aprendido a asociar determinados hechos o situaciones con el sentimiento de angustia, desesperación y ansiedad. Desde muy niños aprendemos a imitar a nuestros padres y a medida que crecemos copiamos las actitudes de los líderes o íconos sociales. Los llamados "jefes de manada", usualmente son preocupados, muy ocupados, irritables, etc.; muchos hábitos que les dan prestigio. Es casi imposible encontrar un líder despreocupado; pues el rasgo de la preocupación es parte de las señales que debe dar para demostrar su prestigio.
Entonces podemos afirmar que "el ser preocupado" tiene su "charm" sobre todo si queremos ser importantes. Es decir, podemos aprender a estar preocupados, e incluso podemos fingir preocupación.
Vemos en la práctica como los médicos geriatras le dicen a sus ancianos pacientes que "no se preocupen"; la razón es muy simple, la ansiedad y la angustia o desesperación desestabiliza su armonía orgánica y es terreno para los achaques y enfermedades. No esperemos llegar a la ancianidad para evitar preocuparnos (Kansha Shite). Aprendamos a evitar la desesperación, angustia y ansiedad en nuestro día a día.
En tercer lugar, desde un punto de vista místico, preocuparse es estar pensando en temas del pasado o del futuro que ocurrieron o están por ocurrir. Cuando recordamos que no hicimos caso a nuestros padres en un momento que podían apoyarnos con el post grado, y no les hicimos caso; "ahora mis compañeros que si hicieron caso a sus padres y tomaron el post grado están en un extraordinario lugar profesional; en cambio, ahora me lamento pues mi posición profesional no me satisface". Este tipo de preocupación es muy típica, nos restriega hechos del pasado y nos hace sentir infelices y angustiados.
Pero si tenemos deudas importantes con vencimientos apremiantes, también nos angustiamos, algunas personas han llegado al suicidio por no encontrar imágenes del futuro incierto debidamente resueltas. Los eventos por ocurrir que aparentemente no tienen solución se convierten en nuestro enfoque central causándonos inestabilidad, insomnio, desesperación.
Ambos tipos de enfoques angustiantes, sean del pasado o del futuro, casualmente nos desvían del presente. Y ese hecho para el Reiki es fatal, pues la esencia de la energía sólo la podemos hallar en el presente, en este instante conciente, mientras escribimos o leemos; ser conciente en el presente ha sido y es un trabajo y esfuerzo fundamental para todo místico o buscador de la verdad. En consecuencia, salirse al pasado o al futuro rompe ese esfuerzo, ya que nos dejamos llevar por el impulso reactivo primario de nuestros hábitos, costumbres y actitudes heredadas que casi siempre nos llevan por el camino equivocado.
La preocupación añade a nuestra vida un problema más que resolver a los muchos que ya tenemos, no sirve para nada, a no ser para hacernos creer que somos responsables por sentir angustia por nuestros hijos, por los recuerdos graves o eventos inciertos que se vienen.
Los orientales tienen un refrán muy preciso al respecto: "Si el problema tiene solución, ¿de que te preocupas?, y si no tiene solución, ¿de que te preocupas?".
Evitemos preocuparnos, seamos proactivos permanezcamos concientes de nuestro presente, disfrutémoslo y seamos felices cada instante de nuestra vida; pues aunque los sabores de cada instante vivido serán diferentes, cada uno de ellos es un excelente momento para crecer y aprender algo más en este extraordinario camino de búsqueda.
Juan de la Piedra
sábado, julio 09, 2011
Dos niveles de Espiritualidad

Hermanos y hermanas, me gustaría abordar el tema de los valores espirituales con la definición de dos valores de espiritualidad.
Para empezar, permitidme decir que como seres humanos nuestro objetivo básico es el de disfrutar de una vida feliz; todos queremos experimentar la felicidad. Es algo natural para nosotros buscarla. Éste es el propósito de nuestra vida. La razón de ello es bastante obvia: cuando perdemos la esperanza, el resultado es que nos deprimimos y hasta es posible que nos volvamos suicidas. Nuestra propia existencia está, pues, fuertemente arraigada en la esperanza. Si bien no existe ninguna garantía de lo que nos va a traer el futuro, porque somos capaces de continuar viviendo, tenemos esperanza. Por tanto, podemos afirmar que el propósito de nuestra vida, el objetivo de nuestra vida, es la felicidad. Los seres humanos no son producto de las máquinas. Somos más que simple materia; nosotros sentimos y experimentamos. Por ello, el bienestar material por sí solo no basta. Necesitamos algo más profundo, aquello que normalmente defino como afecto humano o compasión.
Con el afecto humano, o compasión, todas las ventajas materiales que tenemos a nuestra disposición pueden ser muy constructivas y producir resultados positivos. No obstante, sin él, las ventajas materiales por sí solas no conseguirán satisfacernos ni tampoco aportarnos ningún grado de paz mental o felicidad. De hecho, las ventajas materiales sin el afecto pueden incluso crear problemas adicionales. En consecuencia, podemos afirmar que el afecto o compasión es la clave para la felicidad humana.
EL PRIMER NIVEL DE ESPIRITUALIDAD:
LAS RELIGIONES DEL MUNDO Y SU VALOR PARA LA HUMANIDAD
El primer nivel de espiritualidad para los seres humanos de cualquier lugar del mundo es la fe en una de las muchas religiones que existen. En mi opinión, cada una de las principales religiones mundiales cumple una importante función; pero para que éstas contribuyan eficazmente en beneficio de la humanidad, desde el aspecto religioso, existen dos factores importantes a tener en cuenta. El primero de ellos es que los practicantes a título individual de todas estas religiones, es decir, nosotros mismos, debemos practicarlas de forma sincera.
Las enseñanzas religiosas deben ser parte integral de nuestras vidas; no han de estar desligadas de esa práctica. A veces, entramos en una iglesia o un templo y recitamos oraciones o quizá generamos algún tipo de sentimiento espiritual, pero en cuanto salimos a la calle, esta sensación religiosa desaparece totalmente. Ésta no es la forma correcta de practicar. El mensaje religioso debe permanecer con nosotros dondequiera que estemos. Las enseñanzas de nuestra religión tienen que estar presentes en nuestras vidas de tal forma que, cuando realmente necesitemos o pidamos bendiciones o fuerza interior, estas enseñanzas estén ahí incluso en esos momentos; estarán ahí cuando experimentemos dificultades porque estarán constantemente presentes. La religión sólo puede ser realmente eficaz cuando se ha convertido en parte integral de nuestras vidas.
Necesitamos, asimismo, experimentar con mayor profundidad los significados y valores espirituales de nuestra propia tradición religiosa, necesitamos conocer estas enseñanzas no solamente a nivel intelectual, sino también a través de nuestra propia experiencia más profunda. A veces comprendemos diferentes ideas religiosas en un plano demasiado superficial o intelectual. Sin un sentimiento más profundo, la eficacia de la religión queda limitada. Así pues, debemos practicar de forma sincera, y la religión ha de convertirse en parte de nuestras vidas.
LA IMPORTANCIA DE UNA RELACIÓN ESTRECHA ENTRE LAS RELIGIONES
El segundo factor está más relacionado con la interacción entre las diferentes religiones del mundo. En la actualidad, debido al ascenso del cambio tecnológico y a la economía mundial, nos hallamos en una situación en la que jamás habíamos dependido tanto unos de otros.
Entre los diferentes países y continentes, se ha establecido una relación mucho más estrecha. De hecho, la supervivencia de una región del mundo depende de la de las otras. En consecuencia, el mundo ha establecido unos lazos mucho más estrechos, es más interdependiente y existe más interacción humana. En tales circunstancias, la idea de pluralismo entre las religiones mundiales es de suma importancia. En épocas pasadas, cuando se vivía en comunidades alejadas unas de otras y las religiones surgían en relativo aislamiento, la idea de que solamente existía una religión resultaba muy útil. Pero ahora la situación ha cambiado, y las circunstancias son totalmente diferentes. Aceptar el hecho de que existen diferentes religiones es de esencial importancia, y para desarrollar un respeto mutuo genuino entre ellas, es imprescindible establecer un contacto cercano entre las diferentes religiones.
Éste es el segundo factor que hará que las religiones mundiales sean efectivas a la hora de ejercer un efecto benéfico para toda la humanidad. Cuando estaba en el Tíbet, no tenía ningún contacto con personas de otras religiones, por ello mi actitud hacia ellas no era muy positiva. Pero una vez tuve la oportunidad de conocer a personas de otras creencias y aprender a partir del contacto personal y la experiencia, mi actitud hacia las demás religiones cambió. Me di cuenta de lo útiles que son para la humanidad, y del potencial que cada una de ellas tiene para contribuir a un mundo mejor. A lo largo de varios siglos, las religiones han aportado elementos maravillosos para una evolución mejor de los seres humanos e incluso hoy en día existe gran número de seguidores del cristianismo, del islam, del judaísmo, del budismo, etcétera. Millones de personas se están beneficiando de todas estas religiones. Para dar un ejemplo del valor que tiene conocer a personas de diferentes creencias, mis encuentros con el fallecido Thomas Merton hicieron que me diera cuenta de lo maravilloso y valioso que era como persona.
En otra ocasión, tuve la oportunidad de conocer a un monje católico en Montserrat, uno de los famosos monasterios de España. Me habían dicho que este monje había vivido durante varios años como ermitaño en una colina justo detrás de la abadía. Cuando visité el monasterio, descendió de su ermita expresamente para conocerme. Dio la casualidad de que su inglés era aún peor que el mío y esto me animó más para hablar con él. Nos quedamos frente a frente y le pregunté: «En todos estos años, ¿qué has estado haciendo en esa colina?». Me miró y contestó: «Meditación en la compasión, en el amor». Cuando pronunció estas pocas palabras comprendí el mensaje a través de sus ojos. Desarrollé, verdaderamente, una sincera admiración hacia aquella persona y hacia otros como él. Este tipo de experiencias me ha ayudado a confirmar en mi mente que todas las religiones mundiales poseen el potencial para generar bondad en las personas, independientemente de sus diferencias en filosofía y doctrina. Cada tradición religiosa tiene su propio mensaje maravilloso que transmitir.
Por ejemplo, desde el punto de vista del budismo, el concepto de un creador es ilógico; debido a la manera en que el budismo analiza la causalidad, resulta un concepto difícil de comprender para los budistas. No obstante, no cabe ahora profundizar en cuestiones filosóficas. El punto importante aquí es que para las personas que siguen enseñanzas en las que la creencia básica reside en un creador, este enfoque resulta muy eficaz.
Según esas tradiciones, el ser humano es creado por Dios. Además, por lo que recientemente he aprendido de mis amigos cristianos, no aceptan la teoría del renacimiento, por lo cual tampoco aceptan las vidas pasadas o futuras. Aceptan solamente esta vida. Sin embargo, sostienen que esta misma vida está creada por Dios, por el creador, y esta idea genera en ellos un sentimiento de intimidad con él. Su enseñanza más importante es que, dado que nosotros estamos aquí por voluntad de Dios, nuestro futuro depende del creador, y debido a que éste está considerado como sagrado y supremo, nosotros debemos amarlo.
Lo que se observa de esta enseñanza es que nosotros deberíamos amar a nuestros semejantes, los seres humanos; éste es el mensaje esencial. El razonamiento es que si nosotros amamos a Dios, debemos amar a nuestros semejantes, los seres humanos, porque ellos, como nosotros, fueron creados por aquél. Su futuro, así como el nuestro, depende del creador; así pues, su situación es como la nuestra. En consecuencia, resultaría cuestionable la fe de las personas que dicen: «Amad a Dios», pero que no muestran un amor sincero hacia sus iguales, los humanos. La persona que cree en Dios y en el amor hacia él debe manifestar la sinceridad de su amor a través del amor dirigido hacia sus semejantes.
Este tipo de enfoque es muy poderoso, ¿no os parece?. Si examinamos de esta manera cada religión desde diferentes ángulos, no simplemente a partir de nuestra propia postura filosófica, sino teniendo en cuenta diferentes puntos de vista, no cabe duda de que todas las principales religiones tienen el potencial de hacer mejor al ser humano. Esto es evidente: un contacto estrecho con personas de otras creencias hace posible desarrollar una actitud mental amplia y respeto mutuo con relación a otras religiones.
El acercamiento a diferentes creencias me ayuda a aprender nuevas ideas, nuevas prácticas, y nuevos métodos o técnicas que yo puedo incorporar en mi propia práctica. De forma similar, algunos de mis hermanos y hermanas cristianos han adoptado ciertos métodos budistas como, por ejemplo, la práctica de la concentración mental en un solo punto, así como técnicas que ayudan a desarrollar la tolerancia, la compasión y el amor. Resulta de gran beneficio que practicantes de diferentes religiones se reúnan para este tipo de intercambios. Además de desarrollar la armonía entre ellos, también pueden obtenerse otros resultados benéficos.
Los políticos y los líderes nacionales hablan con frecuencia de la «convivencia» y el «acercamiento». ¿Por qué no puede ser así también entre las personas religiosas? Creo que ha llegado la hora. En Asís, en 1987, por ejemplo, líderes y representantes de diferentes religiones mundiales se reunieron para orar juntos, aunque no estoy seguro de que la palabra «oración» sea el término adecuado para describir de forma exacta la práctica de todas estas religiones. En cualquier caso, lo importante es que representantes de distintas religiones se reúnan en un mismo lugar y recen, cada uno de acuerdo con su propia fe. Esto ya está sucediendo y, en mi opinión, algo muy positivo se está generando. No obstante, todavía necesitamos poner más esfuerzo en desarrollar la armonía y la proximidad entre las diferentes regiones del mundo, ya que sin tal esfuerzo continuaremos experimentando los numerosos problemas que dividen a la humanidad.
Si la religión fuera el único remedio para disminuir el conflicto humano y si este mismo remedio se convirtiera en una fuente más de conflicto, sería algo desastroso. En la actualidad, así como en el pasado, surgen conflictos en nombre de la religión debido a diferencias religiosas, y en mi opinión esto es muy, muy triste. Pero como ya he mencionado anteriormente, si pensamos con una mente más amplia y profunda, nos daremos cuenta de que la situación en el pasado era totalmente distinta a la de hoy. Ya no vivimos de una manera aislada sino interdependiente. Por tanto, en la actualidad es muy importante darse cuenta de que una relación estrecha entre las diferentes religiones es algo fundamental; sólo así los diferentes grupos religiosos tendrán la posibilidad de trabajar juntos de forma más íntima y hacer un esfuerzo común en beneficio de toda la humanidad. Sinceridad y fe en la práctica religiosa por un lado, y tolerancia religiosa y cooperación por el otro, comprenden el primer nivel del valor de la práctica espiritual para la humanidad.
EL SEGUNDO NIVEL DE ESPIRITUALIDAD: LA COMPASIÓN COMO RELIGIÓN UNIVERSAL
El segundo nivel de espiritualidad es más importante que el primero porque sin importar lo maravillosa que pueda ser una religión, las personas que la aceptan siguen siendo un número muy limitado. La mayoría de los cinco o seis mil millones de seres humanos que hay en nuestro planeta, probablemente no practican ningún tipo de religión. De acuerdo con la formación que han recibido por parte de su familia, quizá se identifiquen como pertenecientes a uno u otro grupo religioso: «Yo soy hindú», «Yo soy budista», «Yo soy cristiano», pero en profundidad, la mayoría de estas personas no son necesariamente practicantes de ninguna fe religiosa. Esto es así y está bien; el hecho de que una persona adopte o no una religión es un derecho individual de cada uno. Todos los grandes maestros de la Antigüedad, tales como Buda, Mahavira, Jesucristo y Mahoma, nunca lograron crear una conciencia espiritual en toda la humanidad, en todos los seres humanos. En realidad, nadie puede hacer tal cosa.
Si estas personas no creyentes se llaman a sí mismas ateas no importa. De hecho, según algunos eruditos occidentales, los budistas también son ateos, dado que no aceptan el concepto de un creador. Por ello, a veces, añado una palabra más al describir a los no creyentes y es la palabra «extremista»; los llamo no creyentes «extremistas». Estas personas no son solamente no creyentes sino que son extremistas en su visión al sostener que la espiritualidad no tiene ningún valor. Si embargo, debemos recordar que ellas también forman parte de la humanidad y que, como todos los seres humanos, tienen el deseo de ser felices, de vivir una vida feliz y en paz. Éste es el punto importante. Por mi parte creo que no hay nada malo en continuar siendo no creyente, pero mientras seamos parte de la humanidad, mientras seamos seres humanos, tenemos necesidad del afecto humano, de la compasión humana.
Ésta es, en realidad, la enseñanza fundamental de todas las tradiciones religiosas: el punto esencial es la compasión o el afecto humano. Sin éste, incluso las creencias religiosas pueden resultar destructivas. Por tanto, la esencia en la religión incluso es la bondad de corazón. Desde mi punto de vista, el afecto humano o la compasión es la religión universal. Sea uno creyente o no, todos necesitamos afecto humano y compasión, porque nos da fuerza interna, esperanza y paz mental. Resulta, pues, algo indispensable para todos.
Examinemos, por ejemplo, la utilidad de un corazón bondadoso en la vida cotidiana. Si nos sentimos de buen humor cuando nos levantamos por la mañana, si hay en nosotros un sentimiento de bondad, automáticamente nuestra puerta interna se abre a ese día. Incluso en el caso de que nos encontrásemos a una persona desagradable, no experimentaríamos demasiada alteración y quizá incluso conseguiríamos decirle algo agradable. Podríamos charlar con esa persona poco amistosa y tal vez incluso mantener una conversación profunda. Sin embargo, en un día en el que nuestro estado de ánimo es menos positivo y nos sentimos irritados, de forma automática se cierra nuestra puerta interna.
En consecuencia, incluso si nos encontramos con nuestro mejor amigo o amiga nos sentimos incómodos y tensos. Estos ejemplos muestran cómo nuestra actitud interior marca una gran diferencia en nuestras experiencias diarias. Así pues, para crear una atmósfera agradable, placentera, dentro de nosotros mismos, de nuestras familias o nuestro entorno, debemos darnos cuenta de que el origen último de esa atmósfera placentera reside dentro de cada uno: un corazón bondadoso, compasión humana, amor. El hecho de crear una atmósfera positiva y amistosa nos ayuda automáticamente a disminuir el miedo y la inseguridad. De esta manera podemos, con mayor facilidad, hacer nuevos amigos y provocar más sonrisas.
Después de todo, somos animales sociales. Sin la amistad con otros seres humanos, sin la sonrisa humana, nuestra vida se convierte en desdicha. La sensación de soledad se hace insoportable. Se trata de una ley de la naturaleza; en otras palabras, según las leyes naturales, dependemos unos de otros para vivir. Si bajo ciertas circunstancias, debido a que algo no funciona en nosotros, nuestra actitud hacia nuestros semejantes, de quienes dependemos, se vuelve hostil, ¿cómo podemos esperar alcanzar la paz mental o disfrutar de una vida feliz? De acuerdo con la naturaleza básica humana, o ley natural, el afecto -la compasión- es la clave para la felicidad.
Según la medicina contemporánea, un estado mental positivo, o paz mental, resulta también beneficioso para nuestra salud física. Si estamos constantemente alterados acabamos dañando nuestra propia salud. Por tanto, incluso en el aspecto de la salud, la calma mental y la serenidad son muy importantes. Esto demuestra cómo el cuerpo físico de por sí aprecia y responde a la calidez humana, a la paz mental.
LA NATURALEZA HUMANA FUNDAMENTAL
Si observamos la naturaleza humana fundamental, vemos que nuestra naturaleza no es de carácter agresivo sino dócil. Por ejemplo, si examinamos diferentes animales, nos damos cuenta de que los más pacíficos tienen una estructura corporal en concordancia con su naturaleza; de forma similar, la estructura física de los animales de presa también se ha desarrollado de acuerdo con lo que son. Comparemos el tigre y el ciervo: existen grandes diferencias en sus estructuras físicas. Cuando comparamos nuestro propio cuerpo con el de ellos, vemos que nosotros nos parecemos más a los ciervos y a los conejos que a los tigres.
Incluso nuestros dientes son más parecidos a los de ellos, ¿no es así? No son como los de un tigre. Nuestras uñas son otro buen ejemplo, pues ni tan siquiera puedo cazar a un ratón sólo con mis uñas de humano. Por supuesto, debido a la inteligencia humana, somos capaces de inventar y utilizar diferentes herramientas y métodos para hacer cosas que sin ellos nos sería difícil realizar. Así, como podemos ver, debido a nuestra condición física pertenecemos a la categoría de animales dóciles. Considero pues que ésta es la naturaleza humana fundamental tal como enseña nuestra estructura física básica.
LA COMPASIÓN Y LA RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS
Dada nuestra situación global actual, la cooperación es esencial, en particular en campos como la economía y la educación. En la actualidad, el concepto de que las diferencias son importantes prácticamente ha desaparecido, como queda reflejado en el movimiento por una Europa occidental unida. Este movimiento es, en mi opinión, realmente valioso y muy oportuno. No obstante, el esfuerzo por crear este estrecho vínculo entre las diferentes naciones no surgió debido a la compasión o la fe religiosa, sino más bien por necesidad.
Existe en el mundo una tendencia creciente hacia la conciencia global. En tales circunstancias, una relación estrecha con los demás se ha convertido en un elemento ligado a nuestra propia supervivencia. El concepto de la responsabilidad universal, basada en la compasión y el sentimiento de hermandad, es hoy fundamental. El mundo está lleno de conflictos -por ideologías, por religión e incluso conflictos dentro de las familias- basados en el hecho de que una persona quiere una cosa mientras otra desea algo distinto. Si examinamos el origen de todos estos conflictos, descubrimos que hay varias, existen muchas causas diferentes, incluso dentro de nosotros mismos.
No obstante tenemos, a la vez, el potencial y la habilidad para unirnos en armonía. Todas estas otras cosas son relativas. Aunque existan muchos puntos que originan conflicto, existen al mismo tiempo muchas posibilidades de generar unión y armonía. Ha llegado el momento de poner mayor énfasis en la unión. Aquí, una vez más, debe haber afecto humano. Por ejemplo, quizá uno tenga una opinión religiosa o ideológica diferente a la de otra persona.
Si respetamos sus derechos y mostramos de forma sincera una actitud compasiva hacia ella, entonces no importa si su idea se adapta a la nuestra; esto sería algo secundario. Mientras la otra persona crea en ello y se beneficie de tal punto de vista, está en su pleno derecho. Por tanto, debemos sentir respeto y aceptar el hecho de que existen diferentes puntos de vista. Lo mismo sucede en el campo de la economía: nuestros competidores también deben obtener algún tipo de beneficio, porque ellos asimismo han de sobrevivir. En mi opinión, cuando tenemos una percepción más amplia basada en la compasión las cosas empiezan a ser mucho más fáciles. Una vez más, la compasión es el factor clave.
CONCLUSIÓN: EL SIGNIFICADO DE LA COMPASIÓN
He hablado extensamente acerca de la compasión sin explicar su verdadero significado. Me gustaría ahondar en el sentido de la compasión, que a menudo suele entenderse erróneamente. La genuina compasión está basada no en nuestras propias proyecciones y expectativas sino en los derechos del otro. Independientemente de si la otra persona es un amigo íntimo o un enemigo, el hecho de que desee la paz y la felicidad y quiera superar el sufrimiento ha de servirnos de base para desarrollar un genuino interés por su problema. Ésta es la compasión auténtica.
Normalmente, cuando nos interesamos por un amigo íntimo, llamamos a esto compasión. Esto no es compasión, es apego. Incluso en el matrimonio, aquellos que perduran a lo largo del tiempo lo hacen no debido al apego -aunque generalmente está presente-, sino porque también existe compasión. Los matrimonios que duran sólo poco tiempo experimentan falta de compasión; existe solamente apego emocional basado en proyecciones y expectativas. Cuando el único punto de unión entre amigos íntimos es el apego, incluso un pequeño detalle puede hacer cambiar nuestras proyecciones. Tan pronto como cambian nuestras proyecciones, desaparece el apego, porque estaba basado únicamente en aquéllas
Es posible tener compasión sin apego y, de forma similar, sentir enfado sin odio. Por consiguiente, necesitamos hacer una distinción clara entre la compasión y el apego, y entre el enfado y el odio. Esta claridad de conceptos es útil en nuestra vida diaria y en nuestros esfuerzos hacia la paz mundial. Considero que éstos son los valores espirituales fundamentales para la felicidad de todos los seres humanos, independientemente de si uno es creyente o no.
TENZIN GYATSO
S.S. Dalai Lama
Las leyes de la vida
La dimension Espiritual
viernes, julio 01, 2011
Autoestima y Autosuperación

1. LA AUTOESTIMA
Las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, aquellas cualidades, capacidades, modos de sentir o de pensar que nos atribuimos, conforman nuestra “imagen personal” o “autoimagen”. La “autoestima” es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no.
Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen autolimitarse y fracasar.
Las personas somos complejas y muy difíciles de definir en pocas palabras. Como existen tantos matices a tener en cuenta es importante no hacer generalizaciones a partir de uno o dos aspectos. Ejemplos:
- Podemos ser muy habladores con los amigos/as y ser callados/as en casa.- Ser un mal jugador de fútbol no indica que seamos un desastre en todos los deportes.- Que no nos salga bien un examen no significa que no sirvamos para los estudios.
2. ¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?
- El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía e incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo.
También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tem¬pranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comen¬zamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que va¬lemos o dejamos de valer. El niño gordito desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha final tiene mucho que ver con la actitud que demostraron los demás hacia su exceso de peso desde la infancia.
- Durante la adolescencia, una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos.
Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.
- La baja autoestima está relacionada con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:
• Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto); !Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo).
• Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: !Que torpe (soy)!.
• Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Estás conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.
• Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Tengo yo la culpa, !Tendría que haberme dado cuenta!.
• Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás. !Tiene mala cara, qué le habré hecho!.
• Lectura del pensamiento: supones que no le interesas a los demás, que no les gustas, crees que piensan mal de ti...sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables.
• Falacias de control: Sientes que tienes una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sientes que no tienes control sobre nada, que se es una víctima desamparada.
• Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. "Si es que soy un inútil de verdad"; porque "siente" que es así realmente.
3. FORMAS DE MEJORAR LA AUTOESTIMA
La autoestima puede ser cambiada y mejorada. Podemos hacer varias cosas para mejorar nuestra autoestima:
1. Convierte lo negativo en positivo:
Nunca pierdas las ganas de pensar en positivo, invierte todo lo que parezca mal o que no tiene solución:
Pensamientos negativos;
"No hables", "¡No puedo hacer nada!" , "No esperes demasiado" , "No soy suficientemente bueno".
Pensamientos alternativos;
"Tengo cosas importantes que decir", "Tengo éxito cuando me lo propongo", "Haré realidad mis sueños", "¡Soy bueno!".
2. No generalizar.
Como ya hemos dicho, no generalizar a partir de las experiencias negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida. Debemos aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos; pero esto no quiere decir que en general y en todos los aspectos de nuestra vida seamos “desastrosos”.
3. Centrarnos en lo positivo.
En conexión con lo anterior, debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos.
4. Hacernos conscientes de los logros o éxitos.
Una forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo bueno” consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro. Pida a los alumnos/as que piensen en el mayor éxito que han tenido durante el pasado año. Dígales que todos debemos reconocer en nosotros la capacidad de hacer cosas bien en determinados ámbitos de nuestra vida y que debemos esforzarnos por lograr los éxitos que deseamos para el futuro.
5. No compararse.
Todas las personas somos diferentes; todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras; por tanto, no tiene sentido que nos comparemos ni que, nos sintamos “inferiores” a otras personas.
6. Confiar en nosotros mismos.
Confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestras opiniones. Actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin preocuparse excesivamente por la aprobación de los demás.
7. Aceptarnos a nosotros mismos.
Es fundamental que siempre nos aceptemos. Debemos aceptar que, con nuestras cualidades y defectos, somos, ante todo, personas importantes y valiosas.
8. Esforzarnos para mejorar.
Una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos, cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil que identifiquemos qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros mismos o qué nos gustaría lograr, luego debemos establecer metas a conseguir y esforzarnos por llevar a cabo esos cambios.
Elaborar proyectos de superación personal.
Una parte importante de nuestra autoestima viene determinada por el balance entre nuestros éxitos y fracasos. En concreto, lograr lo que deseamos y ver satisfechas nuestras necesidades proporciona emociones positivas e incrementa la autoestima.
Se ha apuntado como una forma de mejorar la autoestima el esforzarse para cambiar las cosas que no nos gustan de nosotros mismos. Vamos a trabajar sobre un método que puede hacer más fácil estos cambios. Este método está compuesto por cuatro pasos fundamentales:
Pasos para conseguir lo que se desea.
1. Plantearse una meta clara y concreta.
2. Establecer las tareas que se deben realizar para lograrla.
3. Organizar las tareas en el orden en que se deberían realizar.
4. Ponerlas en marcha y evaluar los logros que se vayan consiguiendo.
Una “meta” puede ser cualquier cosa que se desee hacer o conseguir. Plantearse una meta de forma clara y concreta ayuda a tener éxito porque nos ayuda a identificar lo que queremos conseguir
La meta que nos propongamos ha de reunir una serie de requisitos.
Debe ser una meta:
- SINCERA, algo que realmente queramos hacer o deseemos alcanzar.
- PERSONAL, no algo que venga impuesto por alguien desde fuera.
- REALISTA, que veamos que es posible conseguir en un plazo relativamente corto de tiempo (unas cuantas semanas).
- DIVISIBLE, que podamos determinar los pasos o cosas que hemos de hacer para conseguirla.
- MEDIBLE, que podamos comprobar lo que hemos logrado y lo que nos falta para alcanzarla.
Una vez que hayan concretado la meta que desean alcanzar, piensa en lo que tendrías que hacer para conseguirla. No todo se consigue en un día; para conseguir mejorar en cualquier aspecto que te propongas has de hacer pequeños esfuerzos.
Como ejemplo el caso de los ciclistas que participan en la vuelta ciclista a España. La meta de muchos de ellos es ganar la carrera. Pero para ello se tienen que superar a lo largo de tres semanas distintas etapas (etapas de llano, etapas de montaña, contrar reloj).
Si se intenta llevar a cabo todas las tareas al mismo tiempo, es muy probable que no se consiga nada. Para lograr una meta es muy interesante que se ordenen las tareas que se deben realizar y se establezca un plan de trabajo.
Una vez que tengan la lista de las tareas que deben realizar pida que las ordenen. El orden se puede establecer de forma lógica, según la secuencia temporal en las que se tengan que realizar (para hacer una casa antes del tejado habrá que hacer los cimientos) o, en el caso de que las tareas no necesiten una secuenciación temporal, se puede empezar por las tareas más sencillas y que requieran menos esfuerzo, dejando para el final las más difíciles o costosas.
Una vez elaborado el proyecto personal habría que comprometerse con él y ponerlo en práctica. Para llegar a conseguirlo es importante ir evaluando los esfuerzos realizados. Esto puede ser difícil hacerlo uno mismo, pero es relativamente sencillo si se pide a un familiar o a un amigo que nos ayude a evaluar nuestros progresos.
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