lunes, febrero 09, 2009

LA CABALA


La diáfana verdad de lo eterno


El estudio y práctica de la Cábala enseña cómo realmente se puede recibir y mantener todo aquello que estamos buscando en la vida, pero no sabemos cómo recibir, cómo buscar, cómo mantener lo que recibimos y por eso nuestras vidas son un constante caos. Cabalá es una palabra hebrea, aramea, que deriva del verbo lekabel, que quiere decir recibir.


La cábala es el nombre que los judíos dan al conocimiento místico que originalmente se transmitía de boca a oido. Dentro del gran tesoro del Talmud, el libro de la ley (s. VI), existen menciones a la especulación mística. Hay historias que hablan del secreto de esas doctrinas por lo que se creía que un conocimiento tan poderoso debía limitarse a un pequeño grupo. Tal vez el trabajo místico más famoso fue el Zohar (o "el libro del esplendor divino"), compilado por el rabino Moisés de León en Granada, a fines del siglo XIII, aunque se lo suele citar a principios del siglo II.

En la antigua literatura judaica, la Cábala o "Tradición" (Qabbalah) era el cuerpo total de la doctrina religiosa recibida a excepción del Pentateuco. A partir del siglo X d.C. se consideró a la Cábala como ciencia secreta, misteriosa y teosófica, destinada a explicar, siempre con lenguaje críptico, la creación "emanacionista" del Universo por el Ser definido como "Uno y Absoluto". Algunos cabalistas, como Pico della Mirandola, Reuchlin y Schikard, recogen la antigua tradición según la cual la Cábala deriva de la inspiración que Dios insufló sobre Adán, Abraham, Moisés, Esdrás y todos los que constituyen el círculo místico de los últimos Profetas.


La Cabalá viene a entregarnos la sabiduría... pero la decisión es nuestra, es decir aplicando el principio del libre albedrio, y es importante manejarse dentro de ese marco. Porque uno de los principios fundamentales es el del sistema de causa y efecto. Esto quiere decir que por cada acción nuestra hay una reacción, un efecto. Que nosotros somos la causa de todo lo que viene a nuestra vida. Todo lo que sucede es efecto de algo que nosotros hemos hecho bien o mal, y por lo tanto está en nuestras manos lograr el cambio... lo que hicimos lo podemos remediar.

Todos los humanos tenemos nuestro propio propósito y misión en esta vida, pero también hay una conexión y una misión colectivas. Lo que nos pasa en la vida no podemos considerarlo como una injusticia, porque existe una justicia total en este universo. Nosotros debemos entender que no somos víctimas y que, de alguna forma, llegamos a esa situación por hechos ocurridos no necesariamente en esta vida sino en vidas pasadas. Hoy somos el efecto de vidas anteriores y, lo que es más importante, hoy somos la causa de lo que puede venir mañana. La cabalá da las herramientas para transformar la vida y la vida de los demás, y la del mundo.
¿Cuáles son esas herramientas?

Son en realidad 72 secuencias de letras y una meditación que lleva el nombre de Aná Bejóaj que se encuentran integradas en el libro del Zóhar, específicamente en tres párrafos que describen la salida del pueblo de Israel de Egipto y la apertura del Mar Rojo. No son nombres propiamente dichos, porque ni siquiera tienen vocales... se pronuncian según las letras. Explica Zimerman que en realidad son secuencias de letras arameas, que funcionan como antenas metafísicas, canales, que transmiten una energía específica del mundo espiritual al mundo físico. "Conforman una tabla de alta tecnología espiritual. Cada secuencia transmite una energía destinada a un marco específico: salud, finanzas, certeza... Esta secuencia de 72 nombres fue la que utilizó Moisés para abrir el Mar Rojo. No fue Dios. El utilizó la fuerza de esta secuencia para lograr esa apertura. Si lo hizo él, puede hacerlo cualquiera de nosotros".

El Arbol de la Vida o emanaciones sagradas

Según las sagradas escrituras, Dios entregó a moisés las especificaciones del candelabro de siete brazos (menorah) en el monte Sinaí. La pieza estaba hecha de una sola pieza de oro y, en la tradición de la cábala, sus siete soportes y tres uniones constituyen el mundo unificado y permanente de los diez sefirot. Los brazos de la izquierda forman el Pilar de la Severidad y los de la derecha el Pilar de la Misericordia. El tronco que une a ambos es el Pilar del Equilibrio, que simboliza la voluntad divina manteniendo todo el conjunto en armonía y organizando la jerarquía de los sefirot.

La jerarquía es expresión de la actividad creadora de Dios se percibe como un haz de luz y se manifiesta en el sefirtu, el cual expresa los atributos divinos en eterno equilibrio sustentando toda existencia, formando al hombre arquetípico Adam Kadmon. Esto puede ser comparado con un punto dentro de un círculo. Los diez sefirot fueron incluidos en este punto de luz o punto primordial.

Este punto de luz es imperceptible e indivisible, sin embargo tiene tres dimensiones que son: largo, ancho y profundidad. Cada una de estas tres dimensiones se dividen entres partes: comienzo, medio y fin. Por lo tanto tenemos nueve partes dentro de este punto.

Este punto primordial los diez sefirot fueron emanados en la siguiente orden:

Keter- Corona, el primer sefirah
Keter o la corona, es el punto de equilibrio, es la primera revelación de Dios y establece su nombre divino. Contiene todo lo que existió, lo que existe y lo que continuará existiendo.

Hokhmah- Sabiduría, el segundo sefirah
Hokhmah es el primer atributo en el Pilar de la Misericordia. Es el intelecto de la mente divina y una señal de talento en los humanos. Esta equilibrado con Binah, la compasión, ,el lado opuesto del pilar de la severidad.

Binah- Entendimiento o Comprensión, el tercer sefirah
Binah es la compasión y el primer atributo en el Pilar de la Severidad. Representa el intelecto divino y significa la aceptación de la tradición y el uso de la razón en la humanidad.

Hesed - Misericordia, el cuarto sefirah
Segundo atributo del Pilar de la Misericordia, representa las cualidades divinas de la tolerancia, la generosidad y el amor. En el Pilar de la Severidad se equilibra con Gevurah, el juicio.

Gevurah – Fuerza, severidad, el quinto sefirah
Gevurah, el juicio, representa la justicia divina y el orden. Se complementa con el cuarto sefirah, Hesed, el segundo atributo del Pilar de la Misericordia.

Tiferet - Belleza, el sexto sefirah
Este es el corazón de los corazones, sobre el cual reside la esencia de las cosas. Es la primer unión en el Pilar del Equlibrio. Daat, o la sabiduría, es la unión que continúa a Tiferet, aunque ésta no es un sefirah.

Nezah – Victoria o poder, el séptimo sefirah
Nezaba es la eternidad y el tercer atributo del Pilar de la Misericordia. Tradicionalmente se interpretaba como la victoria y representa el papel expansivo de los ejércitos de Dios y la cualidad dinámica, espontánea e impulsiva de la humanidad.

Hod – Hod, el octavo sefirah
Hod es el atributo más bajo del Pilar de la Severidad. Traducida a veces como "esplendor", puede referirse tanto a los ejércitos de Dios como a las cualidades pasivas y cognoscitivas de la especie humana.

Yesod - Fundamento, noveno sefirah
Yesod, la última de las uniones en el Pilar del Equilibrio, es el fundamento de todo lo existente, en los seres humanos, representa el ego, o la base de la conciencia.

Malkhut - Reino, el décimo sefirah
El último sefirah, el reino, simboliza la presencia de Dios en la materia. Tradicionalmente se consideraba que tenía naturaleza cuádruple en alusión a los cuatro elementos (agua, fuego, aire y tierra). Entonces, entiende que Dios se manifiesta en el mundo por medio de la combinación de estos cuatro elementos.

El Arbol de la Vida emana a la vez cuatro mundos que son los cuatro elementos de los alquimistas, las cuatro estaciones y las cuatro triplicidades astrológicas.

Cada uno de los mundos -emanación, creación, formación y acción- cae bajo la supervisión de una de las letras del Tetragrámaton IHVH como sigue: La primera letra, I, es el mundo de la emanación., la segunda letra, H, es el mundo de la creación; la V es el mundo de la formación; y la segunda H es el mundo de acción.

Conclusiones

La Cábala revela que existe dos universos paralelos, aunque existan muchos más, los cuales son el reflejo de los anteriores. Uno es el universo real representado por el círculo, el cual no tiene principio ni fin; el el otro el universo de la ilusión, representado por la línea recta, la cual es finita.

El primer universo es eterno, perfecto, siendo verdaderamente el único que tiene una existencia real; ha existido y continuará existiendo y expandiéndose por siempre; mientras que el otro universo, el ilusorio y el cual creemos que es el único que existe desde nuestra capacidad de percepción limitada en el momento presente, fue únicamente creado para satisfacer las necesidades del humano y compartir el proceso de creación

Víctor Manuel Guzmán Villena

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