sábado, mayo 13, 2017

Mensajes ocultos de la capilla Sixtina



Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (Caprese, 6 de marzo, 1475 †Roma; 18 de febrero, 1564), arquitecto y pintor italiano, considerado uno de los más grandes artistas de la historia. A partir de 1508 y durante varios años se encargo de decorar la Capilla Sixtina en Roma, toma su nombre del papa Sixto IV, quien ordenó su restauración entre el 1475 y 1481.  Conocida en todo el mundo tanto por ser la sala en la que se celebra el cónclave y otras ceremonias oficiales como las coronaciones papales, como por haber sido decorada por Michelangelo.

La capilla es de forma rectangular y mide 40,93 m de longitud por 13,41 de anchura, las dimensiones del Templo de Salomón según el Antiguo Testamento. Su altura es de 20,7 m.  En ella participaron Sandro Botticelli, Luca Signorelli, Perugino, Pinturicchio y Ghirlandaio entre otros. La pared sobre el altar mayor, con una superficie de 13,7 m por 12,2, la ocupa el Juicio Final. En el centro de la bóveda se representan nueve escenas rectangulares sobre la Creación y la caída del hombre, flanqueadas por profetas y sibilas, los antepasados de Jesús, arquitecturas y esculturas.

La cronología de las escenas empieza en la parte trasera de la capilla, con Dios separando la luz de la oscuridad y termina en la entrada principal de la capilla, con la imagen de Noé borracho debajo del profeta Zacarías. Los primeras cuatro paneles titulados: “Separación de la luz y la oscuridad”, “Creación del Sol y de la Luna”, “Separación de la tierra y de las aguas” y “Creación de Adán” son muy diferentes a los cinco paneles siguientes que relatan la expulsión del paraíso y la historia del diluvio universal. Mientras estos últimos cinco paneles tienen varios personajes y presentan un carácter más narrativo, los primeros cuatro son mucho más simples y tienen como únicos personajes a Dios acompañado de Adán o a Dios con alguno de los elementos naturales.

Una de las obras más reconocidas de la historia de la humanidad parece tener un código secreto justamente en el cuerpo de Dios. Quinientos años después las lustraciones anatómicas han sido encontradas, pintadas en el techo de la Capilla Sixtina, astutamente ocultas de los Papas e incontables estudiosos religiosos, por siglos -ocultos en su representación de la divinidad.

Esto es lo que han descubierto los expertos en neuroanatomía Ian Suk y Rafael Tamargo en un artículo publicado en la revista Neurosurgery. En 1990, el médico Frank Meshberger publicó un artículo en el Journal of the American Medical Association descifrando que dentro de "Dios Creando a Adán" en el panel central del techo había una ilustración anatómica perfecta del cerebro humano seccionado. Meshberger cree que Miguel Angel cubrió a Dios con un manto representando el cerebro humano para sugerir que Dios dotaba a Adán no sólo con la vida sino con la inteligencia suprema.

Los primeros tres episodios (Separación de la luz de las tinieblas: Génesis 1, 1-5; Separación de la tierra de las aguas: Génesis 1, 9-10; Creación de los astros y las plantas: Génesis 1, 11-19; están dominados por la figura de Dios, Creador del universo.  El Génesis» dice que «creó Dios la luz, y la luz fue hecha», y «separó a la luz de las tinieblas»... ¿A qué tinieblas se refiere «El Génesis»? Pues a las «tinieblas» que están dentro de uno mismo. Esas «tinieblas» de tipo psicológico: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula.

En la creación de Adán la figura Dios viaja en una estructura acompañada de ángeles. ¿Cuál es sin embargo la naturaleza de esta estructura?  Dios forma parte de esa estructura cuya forma no es ni más ni menos que el cerebro humano. Varias de las piernas de los ángeles acompañantes sobresalen justo donde se situa la pituitaria y la salida de la médula espinal. Se aprecia el cerebelo dibujado claramente en la parte posterior.

A primera vista, Dios y Adán son los únicos personajes pero según el prof. Silvio Goren que entabló contacto con profesionales que lo enteraron sobre las sospechas de que Miguel Ángel era un pintor ocultista –que se apoya en la teoría que Frank Lynn Meshberger publicó en los años 90 en el Diario de la Asociación Médica Norteamericana– hay algo oculto en la imagen: el manto que encierra la figura de Dios que representa casi de forma exacta un cerebro humano, con arterias, glándulas y nervios ópticos, visto en su corte lateral.

Para Meshberger esto significaría que Miguel Angel quiso indicar que Dios dotó a Adán no sólo con la vida, sino con la inteligencia, Goren suscribe esta teoría y aporta un dato. Afirma que en la figura se ve, además, un ángel triste, “la única expresión de tristeza que aparece en toda la bóveda”, afirma, “y está situado justo en la zona del cerebro que se activa cuando alguien tiene un pensamiento triste”.

Goren sostiene, además, que pudo haber adquirido muchos de sus conocimientos durante sus contactos con Leonardo Da Vinci. Si las dos imágenes del cerebro escondidas en los frescos del techo de la Sixtina fueron colocadas intencionalmente, Miguel Ángel tendría que haber conocido la anatomía del cerebro. ¿Cómo es que Miguel Ángel conocía la anatomía y estructura del cerebro? Cuando Miguel Ángel pintó el techo de la Sixtina, al inicio del siglo XVI, no se conocía con exactitud la estructura del cerebro pues la medicina como ciencia recién daba sus primeros pasos. Sin embargo, algunos de los genios del renacimiento, como Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci, estaban a la vanguardia en la búsqueda del conocimiento anatómico.

La interpretación que muchos estudiosos del arte y conocedores de la vida de Miguel Ángel consideran, que este simil, quiere representar la idea de que el hombre, crea a su Dios en su cerebro, y por lo tanto que el género humano no es producto de la creación, la cual defiende la iglesia.  Desde otro punto de vista podemos interpretar que el universo y sus dioses estan dentro de nuestra mente, que somos creados a la imagen de dios con todas sus potencialidades.

"En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros"
                                                        Oraculo de Delfos

Críticos de arte desde tiempo atrás se han mistificado por las irregularidades anatómicas en el cuello de Dios y la iluminación discordante del panel. Torpezas casi irreconciliables con la maestría de uno los más grandes anatomistas de la humanidad. Por esta misma razón Suk y Tamargo argumentan que no se trata de un error sino de un mensaje oculto intencional, ya que en ningún otro sitio se observa un error así, menos de tal torpeza. Según académicos Miguel Angel también resaltó el riñon en otro sitio de la Capilla, ya que éste tenía especial interés para el pintor que sufría de piedras en el riñon.

Los cuatro paneles que Miguel Ángel pintó un año antes de terminar su trabajo en la Capilla Sixtina presentan al personaje que representa a Dios siempre con la misma túnica de color rojo. Sin embargo, en el fresco “Separación de la luz y la oscuridad” la túnica de Dios tiene un pliegue vertical que no existe en ninguno de los otros frescos y que, sobretodo, no fluye de manera natural ni con la tela ni con el torso de Dios. En este caso tampoco cabe la posibilidad de un simple error.

Miguel Ángel era conocido por su talento esculpiendo los pliegues de las vestimentas de sus personajes, como en la majestuosa Pieta, y no habría dejado una anomalía como esta en una de sus obras más importantes. Para Tamargo y Suk, el pliegue vertical en la tela que cubre a Dios podría ser una continuación de la imagen del cerebro que se encuentra en el cuello de Dios. Más precisamente, el pliegue representaría representa la médula espinal recorriendo el tórax en camino al cerebro

Es posible que Miguel Angel haya sido iniciado y exista una interpretación más esotérica aún. Arrojando conjeturas: quizás Miguel Angel simbolizara al cerebro humano y sus capacidades coartadas y controladas por el Dios de la Iglesia. del pequeño David, que aparece enfrentándose a Goliat, adopta, según ellos, la forma de la letra gimel. Y en la cábala, la tradición mística judía, esta letra simboliza la fuerza.

Otra interesante teoría nos ubica en la zona de la glándula pineal (que secreta espíritus, según Descartes), el tercer ojo del hombre incrustado en el cuerpo de Dios (también el ojo de Dios en el hombre, el asiento del alma), que al activarlo "abre las puertas del cielo" y es en tradiciones místicas precisamente lo que lleva al hombre a conocer ver a través de los ojos del Creador. Algo que se refuerza con la imagen de Dios y su legión de ángeles en un manto que tiene la forma de un cerebro, el cual con el dedo de la luz apuntando a Adán, parece ser una glándula pineal hiperprotuberante. Interpretamos que el dedo-divino-pineal tocando neuroeléctricamente a Adán significa que el hombre puede acceder a la divinidad, que habita en el cerebro (que dios al hombre en semejanza) activando la glándula pineal.

Hoy en día, la glándula pineal está asociada a la producción de DHT, una sustancia directamente relacionada con las experiencias de carácter shamanicas, místicas, y espirituales. Si bien hemos perdido la capacidad para estar en contacto permanente con el mundo incorpóreo y con la gran mente cósmica, aún podemos reactivar nuestras glándulas pineales para entrar en contacto momentáneo con estas otras realidades.

Otro ejemplo, los médicos se fijan en “La creación de Eva”. Según su teoría, los troncos de los árboles son en realidad bronquios y la túnica púrpura de Dios coincide con la forma de los pulmones humanos. Un poco de teología y otro de medicina y los investigadores dan su veredicto: Miguel ángel quería representar el “aliento de vida” de Dios sobre los hombres.

El Juicio Final está pintado de modo que se inclina ligeramente sobre el espectador en su parte alta, y está pensado así para que el fresco infunda temor y respeto al poder de Dios. A diferencia de los otros frescos de la capilla, las figuras son muy musculosas y parecen algo torturadas, incluso la Virgen María, en el centro junto a Cristo

Es una composición giratoria, de izquierda hacia arriba y luego bajando por la derecha: los que van a ser juzgados, suben por la izquierda, los justos, se quedan arriba, mientras que los condenados bajan por la derecha. hacia el infierno. La figura central, la más importante es Cristo Juez, una figura joven, atlética y musculosa. Su mirada es dura, se dirige a su izquierda, en donde se hallan los torturadores. Estamos ante una representación de un “Cristo desconocido”, en el que ha desaparecido la bondad y la misericordia, dando paso al Cristo justiciero.

A la derecha debajo de los pies de Cristo está San Bartolomé, que muestra en una mano el instrumento con el cual fue despellejado vivo y con la otra mano, su piel, que le fue arrancada. La piel despellejada es un autorretrato de Miguel Ángel. Una de las interpretaciones existentes para este hecho es que quizá es un reflejo del pesimismo de Miguel Ángel, ya mayor, en plena crisis de Fe. 

Una teoría controvertida explica el tercer ojo del hombre incrustado en el cuerpo de Dios, como el asiento del alma, el cual al activarlo, abre las puertas del Cielo, lo que lleva al hombre a conocer a Dios a través de la visión psíquica: mientras que los ojos ven hacia afuera todo lo material, el tercer ojo da la percepción de lo espiritual, mirando hacia adentro. El tercer ojo se ubica en el entrecejo y es uno de los 7 chakras principales, el chakra 6 llamado Ajna. Relacionado con la intuición, la mente, la imaginación y la clarividencia. Su verdad sagrada es “Busca solamente la Verdad”

 “Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta”
                                         Carl Jung

Si bien el fresco que representa el momento en el que Dios le otorga vida a Adán es uno de los más importantes de la Capilla Sixtina, existe otro fresco que es trascendental pues narra el inicio mismo del universo, el momento en el que el universo empezó a existir. Este fresco se denomina “Separación de la luz y la oscuridad”.  Suk y Tamargo han encontrado que en centro del pecho de dios y formando su garganta se encuentra una representación precisa de una medual espinal y el tallo cerebral humano. ¿Surge un misterio de 500 años, qué quería decir Miguel Angel al construir la caja torácica de Dios a partir del tallo cerebral del hombre? ¿Es sacrilegio u homenaje?

Miguel Ángel decidió dejar la realización de este fresco para el final pues lo terminó de pintar a escasos cuatro meses de la inauguración de la Capilla Sixtina.  ¿Por qué Miguel Ángel dejó para el final el fresco que podría haber sido el primero pues representaba la creación del mundo?  Este fresco, ubicado en un lugar especial pues se encuentra al final de la capilla encima del altar, tiene como único a personaje a Dios, quien tiene los brazos levantados en un gesto de conjuro o de creación. Según Giorgio Vasari, el biógrafo de Miguel Ángel, el pintor realizó este fresco “para demostrar la perfección de su arte y la grandeza de Dios.” 

En el 2009, el neurocirujano Rafael J. Tamargo y el ilustrador médico Ian Suk, ambos reconocidos profesores de la Universidad John Hopkins, publicaron un estudio titulado “Neuroanatomía oculta en la ‘Separación de la luz y la oscuridad’ de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina”.  En este estudio, sostienen que el fresco titulado “Separación de la luz y la oscuridad” esconde otra imagen del cerebro humano, aún más detallada que aquella descubierta por Frank Lynn Meshberger en la “Creación de Adán”. En este fresco no se puede apreciar con claridad el rostro de Dios ya que el pintor decidió retratarlo desde abajo. Lo que sí se aprecia con claridad es el cuello de Dios y es justamente aquí dónde, según Tamargo y Suk, Miguel Ángel escondió una impresionante imagen del cerebro humano.

Lo primero que llamó la atención de Tamargo y Suk fue la forma del cuello de Dios en “Separación de la luz y la oscuridad”. Para los investigadores, este cuello no es anatómicamente correcto pues presenta una serie de irregularidades. El cuello de Dios, en el fresco mencionado, es diferente de los cuellos de otros personajes que aparecen en el techo de la Capilla Sixtina. Más aún, la luz que ilumina al torso de Dios proviene de la parte inferior izquierda mientras que la luz que ilumina su cuello proviene de la parte frontal ligeramente hacia la derecha.

Para los investigadores no cabe la posibilidad que un maestro de la talla de Miguel Ángel haya representado de manera errónea la anatomía del cuello de Dios y que se haya equivocado en la dirección de la luz que supuestamente iluminaba su obra: “Estas irregularidades se encuentran en el cuello de Dios, que tiene varios detalles que no son anatómicamente correctos, y que están en aparente discordancia con la fuente de luz del fresco. 

¿Son estas irregularidades simples errores? La fuente de luz que ilumina el torso de Dios no es la misma que ilumina su cuello. Según Tamargo y Suk, las irregularidades en el cuello de Dios no son errores sino que corresponden a un dibujo del cerebro humano, visto desde su parte inferior, que incluye detalles como el bulbo raquídeo, la medula espinal cervical, el puente troncoencefálico y el quiasma óptico que es el área dónde se cruzan los nervios ópticos en la parte inferior del cerebro. Siguiendo las líneas trazadas por Miguel Ángel en el cuello de Dios se puede dibujar, de manera anatómicamente correcta, una imagen del cerebro vista desde el abdomen. 

Su último fresco lo llenó de figuras resucitadas. Esperaban, como su autor, el Juicio Final.

El reconocido filósofo francmasón y rosacruz Manly P. Hall (1901-1990) clasificaba a la humanidad en dos grandes grupos en cuanto a su capacidad de razonamiento para explicar los misterios del universo: aquellos de fuerte intelecto capaces de recolectar hechos y atreverse a resolver el acertijo de su propio destino y aquellos que necesitan ser guiados puesto que son incapaces de enfrentar las mismas interrogantes sin sentirse abrumados: “Las doctrinas filosófico-religiosas de los paganos fueron divididas para satisfacer las necesidades de estos dos grupos fundamentales del intelecto humano….a los pocos que podían discernir les fueron reveladas las enseñanzas esotéricas o espirituales mientras que los muchos no calificados recibieron solo las interpretaciones literales o exotéricas. 

Miguel Ángel fue parte de este grupo de seres humanos capaces de discernir al cual le fueron reveladas las enseñanzas esotéricas que nos dejo con su genialidad del transparente velo que ha sabido colocar sobre esta bella obra.

"Vi un ángel en el mármol y lo esculpí hasta liberarlo." 


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