Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

domingo, mayo 03, 2015

Confundimos las sombras con la realidad



"Mientras el inconsciente es instintivo, no va más allá de los animales o los niños. No puede ser el del hombre maduro. Lo que a éste último pertenece es el inconsciente adiestrado en el que todas las experiencias concientes por las que ha atravesado desde la infancia son incorporadas como constituyentes de todo su ser.

Quizás podemos decir esto: el inconsciente, en tanto que se relaciona con el dominio de los sentidos es el resultado de un largo proceso e evolución en la historia cósmica de la vida y es compartido por igual por animales y niños. Pero a medida que el desarrollo intelectual se produce, cuando crecemos, el dominio de los sentidos es invadido por el entendimiento y se pierde la ingenuidad de la experiencia sensible. Cuando sonreímos, no es solo sonreír, se añade algo más. No comemos como lo hicimos en nuestra infancia, el comer se mezcla con la intelección. Los simples hechos biológicos quedan contaminados por el interés egocéntrico.

Esto significa que hay ahora un intruso en el inconsciente, que ya no puede moverse directa ni inmediatamente al campo de la conciencia y todos los actos que han sido relegados a funciones biológicamente instintivas asumen ahora el papel de actos concientes intelectualmente dirigidos. Esta transformación es conocida como la pérdida de la inocencia o la adquisición del conocimiento según el mito bíblico. En el zen y en el budismo en general se llama la contaminación afectiva, klesha, o la interferencia de la conciencia con predominio de la intelección (vijñana)."Aparentemente el proceso de la intelección implica inevitablemente el desarrollo del interés egocéntrico, el que se entiende como una contaminación afectiva producto de la interferencia intelectual “conciente”. Nos sentimos impulsados por nuestra inseguridad y temor a sumergirnos en un mundo de fantasías, sin que seamos necesariamente concientes de ello, al que revestimos de cualidades que nosotros mismos proyectamos pero que en realidad no están ahí.

Como el hombre de la caverna de Platón, confundimos las sombras con la realidad. Cuando se ha reconocido este error nos damos cuenta de que las sombras no son la sustancia, que el fenómeno no penetra hasta el noúmeno. Es entonces necesaria la experiencia de la iluminación que hace abandonar la caverna y su oscuridad por la luz, cuando se ve la sustancia y no las sombras. Se produce el despertar.

Como decía un maestro Zen:"Antes de la iluminación, los ríos eran ríos y las montañas eran montañas. Cuando empecé a experimentar la iluminación los ríos dejaron de ser ríos y las montañas dejaron de ser montañas. Ahora, desde que estoy iluminado, los ríos vuelven a ser ríos y las montañas son montañas."Se requiere entonces de una limpieza, de una purificación que le regrese a la experiencia de la vida su libertad y espontaneidad, atenuadas por la angustia, el temor y la inseguridad. Esta experiencia es conocida en el zen como la conciencia de todos los días, la raíz de todas las cosas, la totalidad de todas las realidades pasadas, presentes y futuras, enseñada principalmente por el maestro japonés Bankei Yotaku, nacido en 1622, a través de la doctrina de lo Nonato (Unborn), esto es, la Mente Buda.

Dice el Dr. Suzuki: "En realidad [el inconsciente] es, por el contrario, lo que nos resulta más íntimo y precisamente por esta intimidad resulta difícil captarlo, de la misma manera que el ojo no puede verse a sí mismo. Cobrar conciencia, pues, del inconsciente requiere de un entrenamiento especial por parte de la conciencia…El método zen consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo, como si dijéramos, desde adentro."

Dr. Daisetsu Teitaro Suzuki


No hay comentarios:

Los articulos y fotografias han sido tomados de la red. Si alguna persona considera afectado su derecho de autor le pido que tenga la amabilidad de dejarme un mensaje para que la publicacion sea retirada de inmediato