lunes, enero 02, 2012

Ver para creer, creer para ver


“La materia es mera energía condensada a una vibración menor.
Somos todos una conciencia, experimentándola subjetivamente.
No existe la muerte. La vida es solo un sueño.
Y somos la imaginación de nosotros mismos”.

Y entendiendo que somos la imaginación de nosotros mismos, y más aún, este mundo es una “imaginación colectiva de nosotros mismos” entenderemos la manera que tenemos para cambiar la prisión en paraíso. Si ves y observas a la gente -y al final, se aplica a la gente, incluyéndome- encontrarás que vivimos en diferentes prisiones mentales, emocionales, de culpa, de miedo, de frustración, de todas estas emociones, de resentimiento.

Y más aún, si tienes millones de personas que están viviendo en su propia prisión interna, sus propias prisiones individuales, luego colectivamente no pueden hacer otra cosa que manifestar una prisión colectiva, una versión colectiva de eso.

Estamos creando una ilusión. Y el mundo que vemos y percibimos es una ilusión, creada por nuestras mentes. Y si tu tienes este conocimiento, como hacen los Illuminati, puedes manipular las mentes de las masas para crear el mundo, la ilusión, que los quieres creando, porque le viene bien a tu agenda. Y lo que estamos buscando aquí, al final, es no movernos de una ilusión al “mundo real” -porque no hay mundo real en la frecuencia de operación en la que estamos-. Es “sólo” una ilusión.

Estamos buscando la elección entre crear una ilusión, lo que es una prisión, o una ilusión, lo que es un paraíso. Pero de cualquier forma, ambas están basadas en ilusiones porque este mundo es solo una creación de nuestras propias mentes. Y esta es el área en la que me estoy moviendo ahora. Mi próximo libro se moverá hacia esta área de la dimensión espiritual -la dimensión espiritual fundamental detrás de cómo podemos cambiar esta realidad. Los Reptoides y el grupo Bilderberg, el Consejo de Relaciones Exteriores, son meramente aspectos de la ilusión. Y al final de todo, todo este mundo es solo una ficción de nuestra imaginación.

Y nuestra imaginación normal es la de “Puedo” o “Debo” o “No estoy en control de mi propio destino; debo mirar a los otros para que me digan qué pensar porque los otros saben mejor” y “Solo soy un hombre común de la calle, ¿qué puedo hacer?” Esta es la actual ficción de nuestra imaginación de nosotros mismos, y más aún, ha manifestado colectivamente como lo que conocemos bajo el nombre de “el mundo”.

Entonces, lo que necesitamos hacer -porque hemos pensado a esta prisión como existente, nuestras prisiones internas se han vuelto colectivamente la selectiva prisión que llamamos “planeta Tierra”-, lo que necesitamos entender, -y esto es más importante que cualquier exposición de los grupos Bilderberg o cualquiera- es que HEMOS CREADO el mundo que percibimos!

Y lo que necesitamos no es pelearlo, o sacudirlo, o bombardearlo fuera de nuestra existencia; necesitamos pensarlo, sentirlo fuera de nuestra existencia, y reemplazarlo con una realidad mejor. Y esa es la base de cómo cambiamos una prisión en un paraíso. Pensamos fuera de la existencia porque no es más nuestra realidad de nosotros mismos, y más aún, colectivamente el mundo. Y pensamos dentro de la existencia, otra realidad, una realidad de paz, de amor, de respeto por el derecho del otro a ser diferente.

Vivimos en la escala de frecuencias -y es una muy pequeña- que nuestros sentidos físicos pueden acceder. Una de las cosas que mencioné en “Niños de la Matrix” es el trabajo de los físicos, incluyendo a una amiga mía, una física italiana, que menciona en su libro que, de la materia conocida, la masa que existe en el universo, los sentidos físicos de la entidad humana pueden solo percibir un máximo del 10 por ciento.

Entonces, incluso según la ciencia convencional, el 90 por ciento de lo que existe en el universo físico, no podemos ver y percibir con nuestros sentidos físicos. Cuando miramos, ante todo, a la sorprendente diversidad genética de vida en la Tierra, dentro de menos de ese 10 por ciento, ¿que realmente existe de diversidad en el 90 por ciento que no podemos percibir?

Estamos viviendo en una banda de frecuencia muy angosta que nuestros sentidos físicos pueden percibir. Y las fuerzas, incluyendo, diría, al menos la mayoría de las fuerzas Reptoides que están manipulando esta escala de frecuencia, este planeta, este mundo, están operando actualmente fuera de esta escala de frecuencia.

La manera en la que veo el mundo. Cito a menudo, porque pienso que es brillante, a un chico llamado Bill Hicks, el comediante norteamericano, que murió en 1994, quien decía, como parte de una broma, pero era un hombre profundamente pensante: “La materia es mera energía condensada a una vibración menor. Somos todos una conciencia, experimentándola subjetivamente. No existe la muerte. La vida es solo un sueño. Y somos la imaginación de nosotros mismos”. Y entendiendo que somos la imaginación de nosotros mismos, y más aún, este mundo es una “imaginación colectiva de nosotros mismos” entenderemos la manera que tenemos para cambiar la prisión en paraíso. Si ves y observas a la gente -y al final, se aplica a la gente, incluyéndome- encontrarás que vivimos en diferentes prisiones mentales, emocionales, de culpa, de miedo, de frustración, de todas estas emociones, de resentimiento.

Y más aún, si tienes millones de personas que están viviendo en su propia prisión interna, sus propias prisiones individuales, luego colectivamente no pueden hacer otra cosa que manifestar una prisión colectiva. Por lo que, dejándolos libres de todas esas cosas que nos aprisionan como individuos, para dejar al mundo libre de la prisión colectiva, de la que cada uno de nosotros es parte. Trabajar sobre nosotros mismos es también trabajar en el mundo, porque somos el mundo, y el mundo somos nosotros.

DAVID ICKE
ESCRITOR DEL GUION DE MATRIX


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