viernes, enero 29, 2010

La Atlántida


UN CONTINENTE SUMERGIDO BAJO LAS AGUAS Y CONSPIRACION DEL SILENCIO


¡Atlántida! ¿Quién en su alma ancestral, en la más honda capa de la geología de su inconsciente, no sintió, al oírla pronunciar por primera vez, el mágico efecto evocador de tal palabra?
César Luis de Montalbán

EL primer testimonio de este continente mítico, que aparece perdido en el tiempo y la historia, lo encontramos en los célebres diálogos de Platón "Critias" y "Timeo” donde el fil6sofo griego escribe y en parte fábula sobre la realidad de la Atlántida, cuyo conocimiento fue un secreto celosamente custodiado por los altos sacerdotes de Sais, en Egipto. Resulta sorprendente esta predisposición a revelar tan despreocupadamente detalles sobre la existencia de Atlántida, ya que la herencia de su historia, y muy especialmente de su ciencia, era y continúa siendo en la actualidad uno de los conocimientos más secretos de todas las auténticas hermandades iniciáticas. Tan extraña actitud, que suele pasar inadvertida, pudiera estar ofreciéndonos una valiosa clave sobre el auténtico motivo que llevó a Platón a dejar constancia de esta civilización y su posterior desaparición, así como de la gran advertencia que ésta encierra para la Humanidad.

Leyendo el "Critias" y "Timeo" despacio y entre líneas, tal vez descubramos otras lecturas cifradas que nos ayudarán a rasgar ese velo misterioso que todavía hoy envuelve a este continente sumergido. Teniendo en cuenta esto último, resulta interesante comprobar cómo algunos iniciados destacaron y tuvieron en significativa consideración ciertas revelaciones de estos diálogos, como don Benito Arias Montano, el ilustre políglota y heterodoxo extremeño, considerado y definido tantas veces como el Salomón de España, quien, como veremos a lo largo de este trabajo, tenía verdadero conocimiento de la Atlántida.

Arias Montano legó a sus discípulos unos rollos de pergamino escritos de su puño y letra que recogen varios fragmentos, cuidadosamente seleccionados, del Crítias" y del "Timeo"; con ello, sin duda, el maestro les estaría transmitiendo, en el más puro estilo iniciático, las importantes claves que éstos encierran. Los fragmentos en cuestión, que reproducimos íntegramente para quienes deseen descifrarlos, son los siguientes:

"En el Delta de Egipto, con todo el panorama de los brazos del Nilo a los pies, existe un nomo llamado saítico y una ciudad principal, la de Sais, de donde el mismo rey Amais era oriundo. Los habitantes de dicho nomo, o Estado, tienen por divinidad fundadora de él a la diosa NEITH, que en griego, según ellos, quiere decir ATENEA. Por eso, ellos quieren de todo corazón a los atenienses, considerándolos como de su propia raza. Así Solón decía que, llegado cierta vez a aquel país, había recibido en él las mayores atenciones, y después de las preguntas que había hecho acerca de la antigüedad a los sacerdotes más ancianos y que mejor la conocían, se había convencido de que ni él, ni ningún otro griego, sabía nada de ella, por decirlo así.

Y añadió Solón que, deseando cierto día que le informasen acerca de los tiempos antiguos, se había puesto a hablar de Phoronso, a quien, por su remota antigüedad, se le llamaba el primero, después de Níobe y, en fin, del famoso diluvio de Deucalión y Pirra, con todo cuanto de ellos se cuenta haciendo la genealogía de los descendientes de éstos y fijando sus épocas respectivas. Entonces un anciano sacerdote le dijo: "¡Oh, Solón, Solón, vosotros los griegos no sois sino unos niños! ¡No hay en Grecia un anciano tan sólo!"; y como yo me mostrase maravillado de semejantes frases, el venerable sacerdote replicó: "Sí, vosotros sois todos unos jóvenes de alma, por cuanto no atesoráis ninguna opinión verdaderamente antigua y de antigua tradición venida. No poseéis, no, ningún conocimiento blanqueado por el tiempo, y he aquí por qué.

A lo largo de los siglos las destrucciones de hombres y pueblos enteros se han sucedido en gran número, las mayores de ellas por el fuego y por el agua; las menores, por otras mil causas diversas. Así, existe entre vosotros la vieja tradición de que antaño Phaetón, el hijo del Sol, al empeñarse en dirigir el carro de su padre, había incendiado la Tierra y, herido por el rayo, había él mismo perecido. Semejante relato es de carácter fabuloso, y la verdad que tamaña fábula oculta bajo su símbolo es la de que todos cuantos cuerpos celestes se mueven en sus órbitas sufren perturbaciones que determinan en el tiempo una destrucción periódica de las cosas terrestres por un gran fuego.

En tales catástrofes los que habitan en las montañas y parajes elevados y áridos perecen más pronto que los moradores de las orillas del mar y de los ríos. A nosotros el Nilo, a quien por tantos modos debemos nuestra vida, nos salvó entonces de tamaño desastre, y cuando los dioses purificaron la tierra sumergiéndola, si bien no todos los boyeros y pastores perecieron sobre las montañas, al menos los habitantes de vuestras ciudades fueron poco a poco llevados hasta el mar siguiendo la corriente de los ríos. Sin embargo, en nuestro país, ni entonces ni en otra época alguna, las lluvias han fecundado nuestras campiñas como otras, sino que la Naturaleza ha dispuesto que el agua nos viniese de la tierra misma, por el río.

Esta es la causa de que nuestro país pueda conservar las tradiciones más antiguas, porque ni calores extremados ni lluvias excesivas le han despojado de sus habitantes, además de que si bien la raza humana puede aumentar o disminuir en número de individuos, jamás llega a desaparecer por completo de la faz de la Tierra. De este modo y por esta razón, todo cuanto se ha hecho de hermoso, de grande o de memorable en un aspecto cualquiera, sea en vuestro país, sea en el nuestro, o en otro, está escrito desde hace muchos siglos y conservado en nuestros templos, pero entre vosotros y entre los demás pueblos el uso de la escritura y de cuanto es necesario a un Estado civilizado no data sino de una época muy reciente y, súbitamente, con determinados intervalos, vienen a caer sobre vosotros, como una peste cruel, torrentes que se precipitan del cielo y no dejan subsistir sino hombres extraños a las letras y a las musas, de suerte que recomenzáis, por así decirlo, vuestra infancia e ignoráis todo acontecimiento de vuestro país o del nuestro que remonta al tiempo viejo. Así, Solón, todos estos detalles genealógicos que nos has dado relativos a vuestra patria se parecen a meros cuentos infantiles.

Desde luego vosotros nos habláis de un diluvio, cuando se han verificado muchos otros anteriores. Además ignoráis que en vuestro país ha existido la raza de hombres más excelente y perfecta, de la que tú y toda la nación descendéis, después que toda ella pereció, a excepción de un pequeño número. Vosotros no lo sabéis, porque los primeros descendientes de aquélla murieron sin transmitir nada por escrito durante muchas generaciones, porque antaño, Solón, antes de la última gran destrucción por las aguas, esta misma república de Atenas, que a la sazón ya existía, era admirable en la guerra y se distinguía en todo por la prudencia y sabiduría de sus leyes cuanto por sus generosas acciones, y contaba, en fin, con las instituciones más hermosas de que jamás se ha oído hablar bajo los cielos".

"Solón quedó pasmado ante semejante relato y, lleno de noble curiosidad, rogó a los sacerdotes que le diesen cuantos detalles pudieran relativos a los primitivos moradores de su patria, a lo que aquel augusto anciano respondió: "Te diremos con gusto, ¡oh Solón!, lo que deseas, por afecto hacia ti y hacia tu patria, y más aún por veneración hacia la diosa a quien pertenece vuestra ciudad y la nuestra, diosa que ha velado siempre por la vida y la educación de las dos. Ella, la diosa Neith, comenzó su obra por vuestra ciudad, tomando de la Tierra y de Vulcano, la semilla de la que os formó, fundando mil años más tarde ésta nuestra ciudad del Delta, pues que el gobierno establecido entre nosotros data, según nuestros libros sagrados, de ocho mil años fecha. Debo, pues, hablar ante todo de tus conciudadanos que allí vivían hace nueve mil años, y hacerte conocer en pocas palabras sus instituciones y lo más glorioso de sus obras. En cuanto a los detalles, otra vez los veremos, si lo deseas, leyéndolos en nuestros mismos libros. Por la dicha comunidad de nuestro origen, verás que muchas de las antiguas leyes de la Atenas primitiva se encuentra aquí ahora. Desde luego, los sacerdotes formaban una clase separada de las demás.

La casta guerrera era la segunda, según las leyes, y no se ocupaban sino de los problemas guerreros, y asimismo permanecían sin mezclarse las otras castas de artesanos, pastores y labradores. Las costumbres vuestras respecto al uso de los cascos y lanzas son las mismas que las nuestras, y de ellos nos hemos servido antes que todos los pueblos de Asia, porque los habíamos recibido de la diosa. En lo que respecta al desarrollo de la inteligencia, no ignoras, Solón, la atención que desde el principio vienen concediendo nuestras leyes al descubrimiento de las normas que al mundo rigen, al arte de la adivinación del porvenir y al de la medicina, sacando así partido de tan divinos conocimientos para las necesidades de los hombres. Todo este orden admirable, repito, antes de ser establecido aquí, fue implantado entre vosotros por la diosa, quien escogió vuestro suelo porque juzgó que la deliciosa templanza de vuestras estaciones facilitaría el desarrollo de hombres dotados de la mayor sabiduría.

"Vivíais, pues, bajo el imperio de tales leyes con las instituciones más prodigiosas que darse pueda, y así alcanzasteis a sobrepujar a los demás hombres en toda clase de méritos, como corresponde a un pueblo engendrado e instruido por los mismos dioses, y de aquí las múltiples y grandiosas empresas a que dio cima vuestra república y que escritas quedan en nuestros libros para eterna admiración de las edades. Nuestros libros dicen, en efecto, que vuestra república, en un gran día, mostró brillantemente su valor y poderío. Arrostrando los mayores peligros triunfó de sus invasores atlantes y preservó de la esclavitud a pueblos que todavía eran libres, y a otros pueblos que estaban próximos a las llamadas columnas de Hércules les restituyó su libertad. Mas, en los tiempos que después siguieron, hubo grandes terremotos e inundaciones. En el espacio de un día y de una noche terribles, todos los guerreros que tenían proyectado otra vez llegar a las puertas de vuestros muros fueron abismados en lo profundo.

La isla Atlántida entonces desapareció bajo las aguas del mar, y por eso no se puede recorrer ni explorar hoy el mar que la cubre. Los navegantes encuentran insuperables obstáculos en gran cantidad de escollos que la isla dejó al sumergirse debajo de las aguas".

El sabio políglota Arias Montano supo descubrir, sin duda, esa gran realidad que siempre permanece oculta en el fondo de los mitos. De hecho, la veracidad de esta narración sobre la Atlántida podría haber sido aceptada en su mayor parte si Platón citase una fecha sobre su hundimiento mucho más conveniente para la ciencia oficial y los esquemas establecidos. Aceptar que nueve mil años antes de la visita de Solón a Egipto existió en el Atlántico una isla-continente, donde se desarrolló una fabulosa cultura que llegaría a dominar una gran parte de la Europa actual, aparentemente no resulta muy aceptable; sin embargo, en la mayoría de los sótanos de los más importantes museos del mundo existen, como me confesara en cierta ocasión el Director de uno de ellos, numerosas piezas tan inexplicables y asombrosas que de exhibirse públicamente exigirían tal reconstrucción de la Historia que anularían algunas de nuestras más sólidas creencias.

Otro punto que tampoco favoreció la credibilidad de estos diálogos, que dieron origen a uno de los mitos más fascinantes de la Historia, es la posibilidad, como sugiere el Dr. Jiménez del Oso en un magnífico artículo, de que Platón "se sirviera del tema para recrear su concepto de ciudad ideal. Realmente no seria la primera ni la última vez que se manipulasen o fabulasen de alguna forma unos hechos históricos, adaptándolos a determinadas conveniencias o ideales.

Por el contrario, los datos que revelan la ubicación del continente sumergido "más allá de las columnas de Hércules" (Estrecho de Gibraltar) han sido plenamente aceptados por algunos de los geólogos de más alto prestigio. En su narración Platón se muestra así de explícito: "En aquel tiempo era posible atravesar el Atlántico. Había una isla delante de lo que vosotros llamáis "Columnas de Hércules" (Gibraltar) mayor en tamaño que el Egipto y el Asia Menor juntos. Y los viajeros de aquellos tiempos podían pasar de esta isla a las demás islas y desde estas islas podían ganar todo el continente, en la costa opuesta de este mar que merecía realmente su nombre.

Pues en uno de los lados, dentro de este estrecho de que hablamos, parece que no había más que un puerto de boca muy cerrada y que, del otro lado, hacia afuera, existe este verdadero mar y la tierra que lo rodea, a la que se puede llamar realmente continente, en el sentido propio del término. Ahora bien, en esta isla Atlántida unos reyes habían formado un imperio grande y maravilloso. Este imperio era señor de la isla entera y también de muchas otras islas y de partes del continente. Por lo demás, en la parte vecina a nosotros, poseían el África hasta Egipto y Europa hasta Etruria".

Igualmente interesante para aquellos que desean profundizar en el gran enigma de la Atlántida, resulta esta otra narración que nos habla de dioses que bajan a la Tierra dando origen a ciudades y razas. El diálogo en cuestión, que perte¬nece al "Critias", dice textualmente:

"Según se ha dicho ya anteriormente, al hablar de cómo los dioses habían recurrido a echar a suertes la tierra entre ellos, dividieron toda la tierra en partes, mayores en unas partes, menores en otras. Y ellos instituyeron allí en su propio honor cultos y sacrificios. Según esto, Poseidón, habiendo recibido como heredad la isla Atlántida, instaló en cierto lugar de dicha isla a los hijos que había engendrado él de una mujer mortal. Cerca del mar, pero a la altura del centro de toda la isla, había una llanura, la más bella según se dice de todas las llanuras y la más fértil. Y cercana a la llanura, distante de su centro como unos diez kilómetros, había una montaña que tenía en todas sus partes una altura mediana. En esta montaña habitaba entonces un hombre de los que originariamente habían nacido en la tierra. Se llamaba Evenor y vivía con una mujer, Leucippa. Tuvieron una hija única: Clito.

La muchacha tenía ya la edad núbil cuando murieron su padre y su madre. Poseidón la deseó y se unió a ella. Entonces el dios fortificó y aisló circularmente la altura en que ella vivía. Con este fin hizo recintos de mar y de tierra, grandes y pequeños, unos en torno a los otros. Hizo dos de tierra, tres de mar y, por así decirlo, los rodeó, comenzando por el centro de la isla, del que esos recintos distaban por todas partes una distancia igual. De esta manera resultaban Infranqueables para los hombres, pues en aquél entonces no había aún navíos ni se conocía el arte de la navegación. El mismo Poseidón embelleció la isla central, cosa que no le costó nada, siendo como era un dios. Hizo brotar de bajo tierra dos fuentes de agua, una caliente y otra fría, e hizo nacer sobre la tierra plantas nutritivas de toda clase en cantidad suficiente".

En este mismo relato es donde Critias las describe parte de la fauna y la flora de la Atlántida y nos informa de la existencia de un misterioso metal, llamado Oricalco, en los siguientes términos:
"En primer lugar todos los metales duros y maleables que se pueden extraer de las minas. Primero aquél del que tan sólo conocemos el nombre, pero del que entonces existía, además del nombre, la sustancia misma: el Oricalco. Era extraído de la tierra en diversos lugares; era, después del oro, el más precioso de los metales que existía en aquel tiempo. Análogamente, todo lo que el bosque puede dar en materiales adecuados para el trabajo de carpinteros y ebanistas, la isla lo proveía con prodigalidad. Asimismo, ella nutría con abundancia a todos los animales domésticos y salvajes. Incluso la especie misma de los elefantes se hallaba allí ampliamente representada. En efecto, no solamente abundaba el pasto para todas las demás especies, las que viven en los lagos, los pantanos y los ríos, las que pacen en las montañas y en las llanuras, sino que rebosaba de alimentos para todas, incluso para el elefante, el mayor y más voraz de los animales.

Por lo demás, todas las esencias aromáticas que aún ahora nutren el suelo en cualquier lugar, raíces, brotes y maderas de los árboles, resinas que destilan de las flores y los frutos, las producía entonces la tierra y las hacía prosperar. Daba también los frutos cultivados y las semillas que han sido hechas para alimentarnos y de las que nosotros sacamos las harinas sus diversas variedades las llamamos cereales Ella producía ese fruto leñoso que nos provee a la vez de bebidas, de alimentos y de perfumes; ese fruto escamoso y de difícil conservación hecho para instruir y para entretenernos, el que nosotros ofrecemos luego de la comida de la tarde, para disipar la pesadez del estómago y solazar al invitado cansado. Sí, todos esos frutos, la isla que estaba entonces iluminada por el Sol, los daba vigorosos soberbios, magníficos, en cantidades inagotables”.

No deja de ser llamativa la insistencia de Platón en desarrollar el relato de la Atlántida como auténtico, teniendo en cuenta que el filósofo griego suele aclarar siempre en sus obras cuándo trata de algo mitológico o real, con lo cual parece confirmar su convencimiento sobre la existencia del continente desaparecido. Si bien algunos de los datos de estos diálogos tal vez no sean del todo exactos, como el tiempo que señala su existencia y posterior desaparición, es evidente que la base de su información sí lo es.

La Atlántida no desapareció totalmente

En la actualidad existen demasiadas huellas y evidencias que ponen de manifiesto la veracidad de los relatos sobre la existencia de la Atlántida; sin embargo, como a lo largo de la Historia, también hoy en día parece fraguarse toda una conspiración de silencio y un nada claro y sospechoso empeño por evitar que pierda su condición mítica. El desconcertante final de "Critias" no es una excepción. De esta forma tan extremadamente cortante y misteriosa termina el polémico diálogo:

Pero cuando comenzó a disminuir en ellos ese principio divino, como consecuencia del cruce repetido por numerosos elementos mortales, es decir, cuando comenzó a dominar en ellos el carácter humano, entonces, incapaces ya de soportar su prosperidad presente, cayeron en la indecencia. Se mostraron repugnantes a los hombres clarividentes, porque habían dejado perder los más bellos de entre los bienes más estimables. Por el contrario, para quien no es capaz de discernir bien qué clase de vida contribuye verdaderamente a la felicidad, fue entonces precisamente cuando parecieron ser realmente bellos y dichosos, poseídos como estaban de una avidez injusta y de un poder sin límites. Y el dios de los dioses, Zeus, que reina con las leyes y que, ciertamente, tenía poder para conocer todos estos hechos, comprendió qué disposiciones y actitudes despreciables tomaba esa raza, que había tenido un carácter primitivo tan excelente. Y quiso aplicar un castigo para hacerles reflexionar y llevarlos a una mayor moderación. Con este fin, reunió él a todos los dioses en su mansión más noble y bella; ésta se halla situada en el centro del Universo y se puede ver desde lo alto todo aquello que participa del devenir. Y habiéndolos reunido, les dijo..."

Enigmático final que invita tanto a la reflexión como a la sospecha, muy especialmente si tenemos en cuenta que estos fragmentos también fueron premeditadamente destacados y transmitidos a sus discípulos por distintos iniciados conocedores de la lectura oculta que éstos encierran, lectura que estaría relacionada con un tercer diálogo que Platón escribió sobre la Atlántida. Este discutido e intrigante diálogo, al igual que el verdadero final del Critias, desapareció sin que nadie haya logrado ofrecer una explicación razonable. Pero ¿nos encontramos realmente ante una misteriosa mano invisible que sistemáticamente veta y condena todo aquello que pudiera aportar alguna prueba sobre la Atlántida? ¿O tal vez, como sucede con las grandes enseñanzas ocultas, ciertos conocimientos sólo salen a la luz y son plenamente aceptados cuando verdaderamente nos encontramos preparados para asimilarlos y la Humanidad los necesita? Por ello deberíamos tener muy presente, sobre todo en estos momentos tan decisivos para determinar su futuro, el testimonio de esta supuestamente mítica Historia, más no como ejemplo de lo que podría volver a suceder, ya que el nada casual resurgimiento de su alquimia mineral, hasta ahora perdida (sobre esta alquimia trata mi libro "Los minerales mágicos", que pertenece igualmente a la "Biblioteca Básica de E.T., dirigida por el Dr. Jiménez del Oso) nos enseña que ese futuro puede y debe ser altamente esperanzador.

La Atlántida sólo podrá ser descubierta cuando aprendamos a reconocer sus huellas, pues existen fundadas sospechas de que no todo el colosal continente fue sepultado bajo las aguas del Atlántico. Últimamente están apareciendo importantísimos descubrimientos que evidencian la realidad de la Atlántida (algunos de los más interesantes se irán comentando a lo largo de estas páginas) gracias a las nuevas y avanzadas técnicas de prospección marina, las cuales, además, han demostrado que la antigua teoría de los sedimentos, que imposibilitaba su existencia, sólo fue un error geológico. Pero mientras se continúa la exploración de los complejísimos fondos marinos, que tanto recelo muestran en descubrir sus secretos a quienes ignoran su lenguaje oculto, centraremos el presente trabajo en rastrear esas sorprendentes huellas, que aún perduran desafiantes al paso de los siglos, sobre las que en un remoto pasado fueran tierras atlantes. Ellas son el testimonio de una parte de nuestra Historia que es necesario recobrar, para que al fin podamos reencontrarnos con nuestros verdaderos orígenes.

ULTIMOS Y SORPRENDENTES DESCUBRIMIENTOS SOBRE LA ATLÁNTIDA

Seguramente, el mito que más intensamente ha pervivido a lo largo de siglos y milenios es el que se refiere a la Atlántida, cuna de toda civilización, que fue tragada por las aguas nadie sabe cuándo ni dónde.

Ahora, recientes revisiones de documentos antiguos y nuevas investigaciones nos sitúan en el trance de aventurar que tal vez no se trate de un mito, sino de una realidad capaz de cambiar el concepto que tenemos de la Historia.

Desde que Platón se refiriera al "continente perdido" en sus diálogos Critias y Timeo, la Atlántida atrapó a los investigadores y curiosos del pasado en la fascinación de su enigma. Entre el mito y la leyenda, su realidad ha dejado huellas en lugares muy distantes del planeta, y recuerdos legendarios en todas las civilizaciones.Su mítico rastro marca caminos, a través de la Historia, que se dirigen hacia las costas y al fondo del océano Atlántico, caminos que tal vez cono¬cieron los sacerdotes egipcios y "pistacos", como se revela al romper las densas nieblas que envuel¬ven sus cultos ancestrales; caminos que pertenecen a las sendas rectas de los grandes iniciados que levantaron los vestigios megalíticos, las pirámides y las enigmáticas esferas, ya que todos ellos encierran y custodian las claves secretas y el lenguaje del antiguo conocimiento perdido.

Sin duda, los megalitos constituyen uno de los enigmas más desafiantes del pasado. Algunos investigadores opinan que posiblemente fueron erigidos por los supervivientes de la Atlántida. Y, desde luego, el interrogante no deja de ser complejo, porque si no fueron los atlantes, ¿quiénes los erigieron? No importa conocer la respuesta con exactitud; pero sí es importante reconocer que sus constructores poseían unos conocimientos científicos sumamente avanzados. A este respecto, Alexander Thom, profesor de Ingeniería en Oxford, comprobó que, efectivamente, en los conjuntos megalíticos, las grandes piedras estaban alineadas astronómicamente con asombrosa precisión. Fruto de sus estudios fue también el descubrimiento de la que él denominó "yarda megalítica" de 83 centímetros de longitud. Ello demuestra que los constructores de estos monumentos protohistóricos poseían también altos conocimientos de matemáticas.

Sin embargo, lo más extraordinario de este tipo de construcciones es que todos los megalitos que las conforman suponen y revelan el ejercicio de una energía poderosísima, que podríamos comparar a nuestra quinta fuerza. Los megalitos son catalizadores controladores transmisores de esta energía desconocida; distribuidos sin excepción en las líneas de fuerza cosmotelúrica, están orientados en relación a ciertas estrellas, el Sol o la Luna, manifestando en cada caso un poder y una finalidad diferentes, dependiendo ello del astro a que se refieran y de sus propias características estructurales. En algunos casos seguían la línea equinoccial, señalando las entradas y salidas de los solsticios y muy especialmente el pronóstico de los eclipses lunares, así como las revoluciones magnéticas de las manchas solares.

Pero, ¿cómo pudieron ser trasladados esos enormes bloques de piedra desde canteras que se hallaban, en muchos casos, a gran distancia, incluso a decenas de kilómetros? Tal vez emplearon la misteriosa energía a la que antes nos hemos referido. Algunos datos hay que podrían confirmarlo; por ejemplo, en los escritos "coptos" se lee que las piedras de la Gran Pirámide fueron elevadas mediante cantos frecuencias de sonido y varas vibratorias.

Como es lógico, los científicos no aceptan esta posibilidad, porque ello supondria un nuevo enfoque de la Historia. Y, sin embargo, los herederos del antiguo conocimiento poseían algunas de aquellas varas o bastones de poder: con ellas, y con unos míticos transductores que eran conocidos como "huevos de serpiente", lograban controlar esa fuerza poderosa e inagotable a través de los megalitos, seguramente con ayuda de la cualidad conductora del cuarzo; de ahí el interés especial por determinadas canteras. La energía así obtenida y controlada hacía más fértiles los campos, más propicio el clima y más estable el equilibrio ecológico y telúrico, evitándose a la vez posibles desastres capaces de alterar las condiciones de vida del planeta.

Sacerdotes egipcios y "pistacos" supieron de la Atlántida

César Luis de Montalbán, explorador y viajero incansable el Livingston español, como alguien lo ha llamado , profundizó como pocos en la historia y leyendas de Asia y América, así como en los conocimientos más secretos de sus sacerdotes y magos. Producto de todo ello fue su convencimiento absoluto acerca de la existencia del mítico continente.

Durante uno de sus viajes a Egipto, Montalbán convivió con sacerdotes del alto Nilo, quienes le confesaron ser descendientes de los atlantes, ya que éstos llevaron a Egipto todos los conocimientos y logros de su civilización. Por cierto, tal afirmación coincide con el texto de un rollo de papiro que se conserva en el Museo de San Petersburgo, escrito durante el reinado del faraón Sent, de la II dinastía, donde se explican las investigaciones ordenadas por el monarca y llevadas a cabo por una expedición en busca de la Atlántida, por considerarla la tierra de sus antepasados.

Jesús de Nazaret, dios de los atlantes

En otra ocasión, encontrándose en los Andes Orientales, Montalbán entró en contacto con el más alto sacerdote de aquellos territorios, ¡el “Pistaco”, perteneciente a una dinastía inmemorial que aún conservaba la historia de su estirpe y las más ocultas tradiciones de su pueblo.

El 'Pistaco" reconoció a Jesús como el dios de los atlantes.

El enigmático personaje, al escuchar del viajero una alusión a Jesús, replicó: "Es mi dios; el dios de mis padres encarnado en el culto atlante de los habitantes del templo transparente".

Profundamente impresionado Montalbán por las palabras del "pistaco" insistió para que le contase cuanto supiera de la Atlántida; pero en aquel momento fue inútil, pues el sacerdote se encerró en el mutismo total que tan bien saben guardar los indios. Hubo de transcurrir mucho tiempo hasta que, con ocasión de encontrarse ambos a la vista de La Guaria (puerto de Venezuela), sin solicitarlo pregunta alguna, el "pistaco" dijo con tristeza, mirando las olas espumosas del Atlántico:

“Estas aguas cubren la sepultura de mis mayores, que vivieron en la hundida tierra, la que está en el fondo del mar. Sus habitantes fueron muy felices al principio; eran justos y sus ciencias alcanzaron un progreso grande, pero luego llegaron el vicio y la maldad. Entonces, un día, la tierra osciló, los picos fueron cubiertos por penachos de fuego y el mar furioso dejó sepultada para siempre la Atlántida, la tierra de las artes y las ciencias, de las grandes ciudades con pirámides y obeliscos, de los bellos templos transparentes de Io, la tierra de los sabios que conocieron la verdad única".

Felipe II compartió el secreto

No fue César Luis de Montalbán el primero en obtener en América testimonios del continente sumergido: ya Orellana, en el curso de sus conquistas y descubrimientos en tierras de Venezuela, contempló en manos de los aborígenes unos mapas donde aparecía, perfectamente situado, el continente de la Atlántida, de donde aseguraron provenir.

Por otra parte, en la "Historia Universal" de Dextro, libro famoso entre todos los libros perdidos, prohibidos y condenados, que pocos tuvieron el privilegio de leer, se encontraba al parecer la relación completa de todos los monarcas atlantes que hubo en España, quienes dieron pobladores a Irlanda, Escocia, Inglaterra y América, los mismos que enviaron colonias a Asia y poseyeron parte de África, proporcionando también reyes a los celtas y troyanos. España, en definitiva, aparecía en aquellos tiempos corno la cabeza de todo Occidente. Desgraciadamente, esta joya bibliográfica desapareció misteriosamente, siendo sustituida por la más conveniente "Historia" de Flavio Lucio, la cual, desde entonces, se tuvo por la auténtica historia de Dextro.

Don Benito Arias Montano, políglota y heterodoxo extremeño, maestro y sabio, fue uno de los pocos privilegiados que tuvo en sus manos la obra; y no sólo éste, sino también otro libro de similar contenido e igualmente prohibido y condenado: "El Cronicón" de Pedro Orador, de Zaragoza. Arias Montano hizo participe de su sorpresa y emoción a Felipe II, y éste le encargó escribir para la naciente biblioteca de El Escorial unos pliegos sobre ambas obras, así como un epítome de los reyes hispano atlantes, lo cual resulta tan significativo como revelador. Una copia de estos escritos fue llevada por Montano a su "Peña", sumándose así a los muchos secretos que el gran maestro dejó sepultados para siempre en su querida y enigmática Peña de Alájar.

Huellas atlantes en Extremadura

También dejó constancia de la realidad de la Atlántida otro ilustre extremeño, astrónomo, escritor y heterodoxo, por supuesto: Mario Roso de Luna.

Destacaremos unos comentarios que realizó tras estudiar el códice "CORTESIANO" (en el cual descubriría la clave del sistema maya de numeración por puntos y barras, así como el signo que representaba al cero): "En el curso de nuestras investigaciones en los códices afirma el escritor extremeño , nos vamos viendo sorprendidos por numerosísimas conexiones prehistóricas entre el nuevo y el viejo mundo, que elevan la hipótesis del continente conector de la sumergida Atlántida a un grado de probabilidad que raya en la certeza absoluta".

En 1904, Roso de Luna publicó un primer estudio sobre la escritura ógmica en Extremadura, defendiendo la hipótesis de la existencia de atlantes en esta tierra. En sus páginas aparecieron también algunas fotografías de extraños caracteres, un buen número de los cuales tenía forma de cazuelas, lo que indujo a Roso a referirse a "una escritura de cazoletas", asegurando que la misma correspondía a un enigmático pueblo de astrónomos muy anterior a iberos y celtas, un pueblo misterioso que, según las deducciones de Roso, sólo podía provenir de la legendaria Atlántida.

Los atlantes y las vírgenes negras

Para la mayoría de los investigadores de la realidad de la Atlántida, Canarias es la única porción de tierra que se salvó del terrible cataclismo. Muchos son los indicios que así parecen demostrarlo; entre los más recientes se hallan las estructuras piramidales de El Paso, Icod y Güimar, muy similares a las de México, que se cree pueden ser huecas y estar surcadas por pasadizos. Y resulta además significativo que la piedra empleada para su construcción sea lava volcánica, de la que sólo los iniciados conocen sus poderes secretos.

Es en Güimar donde de manera muy especial las pirámides adquieren todo su relieve. Este enclave mágico está repleto de misterio y de secretas revelaciones, tras las que llegaron sin duda los templarios y muchos seguidores del rastro de la Atlántida. Un secreto cuyas claves pueden estar en la enigmática virgen negra de la Candelaria y en sus cuevas, en una de las cuales en 1910 unos obreros que estaban abriendo una galería de agua encontraron unas escaleras por las que ascendieron unos hombres vestidos con túnicas blancas. Los operarios, atemorizados, denunciaron el suceso a las autoridades.

Schliemann en Troya: pruebas de la Atlántida

Uno de los testimonios más importantes acerca de la existencia de la Atlántida se debe a Heinrich Schliemann, el célebre arqueólogo des¬cubridor de Troya. Por cierto, precisamente hasta ese momento, esa ciudad estaba considerada sim¬plemente como un mito: en su existencia real no creía nadie.

Un nieto de Heinrich, Paul Schliemann, publicó un artículo que causó escándalo en los medios científicos e intelectuales de la época; y no era para menos. Su mismo título "Cómo encontré la perdida Atlántida, fuente de toda civilización" era ya suficiente para alborotar a los arqueólogos. Contaba el autor del mismo que días antes de morir su abuelo en Nápoles, en 1890, dejó un sobre lacrado con la siguiente inscripción: "Este sobre sólo podrá ser abierto por un miembro de mi familia que jure dedicar su vida a las investiga¬ciones que están bosquejadas y contenidas en él. Y en una nota confidencial añadida al sobre lacrado agregaba: "Rómpase el recipiente con cabeza de lechuza. Examínese el contenido. Concierne a la Atlántida. Háganse investigaciones en el este de las ruinas del templo de Sais y el cementerio del valle Chacuna".

El doctor Paul Schliemann efectuó en 1906 el juramento requerido y rompió los sellos, encontrando en el interior del sobre varias fotografías y documentos. En uno de ellos leyó: "He llegado a la conclusión de que la Atlántida no era meramente un gran territorio entre América y las costas occidentales de África y Europa, sino también la cuna de nuestra civilización. En las compilaciones adjuntas se encontrarán las notas y explicaciones, las pruebas que de este asunto existen en mi mente".

Un mensaje en el jarrón con cabeza de lechuza.

"Cuando en 1873 hice las excavaciones en Troya relató Heinrich Schliemann en uno de sus escritos y descubrí en la segunda ciudad el famoso "tesoro de Príamo", encontré en él un hermoso jarrón con cabeza de lechuza y de gran tamaño. Dentro se hallaban algunas piezas de alfarería, imágenes pequeñas de metal y objetos de hueso fosilizado. Algunos de estos objetos y el jarrón de bronce tenían grabada una frase en caracteres jeroglíficos fenicios, que decía: "Del rey Cronos de La Atlántida".

"El que esto lea prosigue el escrito de Schliemann podrá imaginar mi emoción. Era la primera evidencia material de que existía el gran continente cuyas leyendas han perdurado por todo el mundo. Guardé en secreto este objeto, ansioso de hacerlo la base de investigaciones que creía serían de mayor importancia que el descubrimiento de cien Troyas. Pero debía terminar primero el trabajo que había emprendido, pues tenía la confianza de hallar otros objetos que procedieran directamente del perdido continente. Fui recompensado por mi fe, como puede verse en el documento marcado con la letra B."

Los jarrones atlantes de Schliemann

"En 1883, encontré en el Louvre una colección de objetos desenterrados en Tiahuanaco; y entre ellos descubrí piezas de alfarería exactamente de la misma forma y material, y objetos de hueso fosilizado idénticos a los que yo había encontrado en el jarrón de bronce del Tesoro de Priamo.

"Está fuera del rango de las coincidencias continuamos el escrito de Schliemann que dos artistas hicieran dos jarrones, y sólo menciono uno de los objetos exactamente iguales, del mismo tamaño y con las curiosas cabezas de lechuza colocadas en idéntica forma."

"Conseguí algunos de estos objetos de Tiahuanaco y los sometí a análisis químicos microscópicos. Estos demostraron, concluyentemente, que los jarrones americanos, al igual que los troyanos, habían sido hechos con la misma arcilla peculiar; y supe más tarde que esta arcilla no existe ni en la antigua Fenicia ni en América. Analicé los objetos de metal, y éste no se parecía a ninguno de los que había visto. El análisis químico demostró que estaba hecho de platino, aluminio y cobre: una combinación que nunca se había encontrado en los restos de las antiguas ciudades. Los objetos no son fenicios, micénicos ni americanos. La conclusión es que llegaron a ambos lugares desde un centro común. La inscripción grabada en mis diálogos indicaba ese centro: ¡La Atlántida!

"Una inscripción que desenterré cerca de la Puerta de los Leones, en Micenas, dice que Misor, de quien descendían los egipcios, era el hijo de Thot, y que Taavi era el hijo emigrado de un sacerdote de la Atlántida, quien habiéndose enamorado de la hija de Cronos, escapó y desembarcó en Egipto tras muchas aventuras, construyó el primer templo de Sais y enseñó la sabiduría de su tierra. Toda esta inscripción es muy importante y la he mantenido en secreto". Al romper el doctor Paul Schliemann uno de los enigmáticos jarrones, encontró en su interior otra de las monedas de esa extraña aleación, en la cual estaban grabadas, en fenicio antiguo, las siguientes palabras:

EMITIDO EN EL TEMPLO DE LAS PAREDES TRANSPARENTES".

Siguiendo las indicaciones de mi abuelo, resume Paul Schliemann sus investigaciones , he trabajado durante seis años en Egipto, África y América, donde he comprobado la existencia de la Atlántida. He descubierto este gran continente y el hecho de que de él surgieron, sin duda, todas las civilizaciones de los tiempos prehistóricos".

Tal vez haya que tachar de pretencioso a Paul Schliemann. En cualquier caso, en este punto del relato las noticias sobre sus descubrimientos se pierden; y con ellas, una vez más, las esperanzas de encontrar, por fin, la añorada Atlántida.

El Estado español buscó la Atlántida

Existe un curioso e interesantísimo documento, un libro titulado "Acción de España en África", avalado por el prestigio y seriedad del Estado Mayor, que reconoce extensas aportaciones geológicas acerca del continente perdido. Perteneció al Teniente General y jefe del Estado Mayor, Sánchez de Ocaña. Se trata de uno de los cuatro únicos ejemplares de que constó la edición, lo cual hace suponer que su contenido fue considerado prácticamente secreto, todos destinados exclusivamente a altos mandos del Ejército español. En sus páginas, basándose en concomitancias de la fauna, la flora y la geología entre España y Marruecos, se admite la existencia de la Atlántida.

La hija de Sánchez Ocaña nos ha permitido extraer de él algunos datos, muy reveladores, hasta ahora inéditos. El volumen, encuadernado con primor en piel de Rusia, fue impreso en 1935, en los talleres del Ministerio de la Guerra, y su realización corrió a cargo de la Comisión Histórica de las Campañas de Marruecos. Especialmente interesante es el capítulo primero, que trata de la Península y el norte de África en la Era Terciaria y de las comunicaciones entre el Mediterráneo y el Atlántico.

La deducción de los autores es que España formaba parte de un continente terciario unido a África por el istmo que hoy ocupa el estrecho de Gibraltar, encerrando una vasta cuenca, la del actual Mediterráneo, que, prolongándose hacia el noroeste, según muchos geólogos por territorios ahora sumergidos, llegaba a unirse con América del Norte. Avalan esta sorprendente conclusión las huellas que sobre la superficie de España y Marruecos dejaron dos importantes estrechos: el norbético, abierto en los tiempos eocenos por el actual valle del Guadalquivir, que establecía una comunicación entre ambos mares más amplia que la posterior de Gibraltar, y el sur Rifeño, por las cuencas de Sebú y sus afluentes, el Varga, el Inaven y el Muluya inferior.

En el capítulo titulado "Hundimiento del istmo entre Europa y África: La cuestión de la Atlántida" se informa más ampliamente sobre el continente perdido, explicando que, unidas todavía las cadenas montañosas Bética y Rifeña, al fin del Plioceno de la Era Terciaria según los geólogos , violentas conmociones sísmicas provocaron el hundimiento del istmo montañoso que las unía, separando los continentes y dejando abierta una nueva comunicación entre los dos mares. "Supónese leemos en el libro por muchos geólogos que a consecuencia del mismo cataclismo desapareció también una gran isla o continente conocido con el nombre de la Atlántida."

En el mismo capítulo se incluyen referencias más o menos veladas a la Atlántida, debidas a diversos autores antiguos, y se cita como "de cierto interés" al escritor griego Marulo, quien, hablando de las Siete Islas (Canarias), afirma que sus habitantes conservan el recuerdo de otra mayor, la Atlántida, cuyo dominio se había extendido mucho por las tierras del océano Atlántico. Y citan también a Theopompo, contemporáneo de Platón, quien refiere que diez millones de hombres, habitantes de un inmenso continente situado más allá del Atlántico, vinieron a Europa y se extendieron por las comarcas que ocupan las razas célticas. Por último, se informa también en el mismo capítulo de "Acción de España en África" que, al parecer, ciertas

Entre el Viejo y el Nuevo Mundo

Se menciona también en el informe redactado por el Estado Mayor del Ejército español que algunos datos de los incluidos en él no concuerdan con los que proporcionó Plat6n. Y, centrando la atención de manera concreta en el Nuevo Mundo, se recoge el hecho de que doce caribes refirieron a los españoles, en los tiempos de la Ocupación, que todas las Antillas habían formado en épocas remotas otro conti¬nente, pero que fueron súbitamente separadas por la acción de las aguas. El recuerdo de este cataclismo perduró entre los aborígenes de América Central y el Norte hasta Canadá.

Siguiendo con las relaciones establecidas entre las tierras a ambos lados del Atlántico, el informe relata cómo, en 1898, durante la exploración de la meseta de las Azores, intentando recoger un cable roto con unas grapas, éstas se enganchaban en rocas de puntas muy duras y se rompían o torcían. Entre las grapas se hallaban pequeñas esquirlas minerales que presentaban el aspecto de haberse roto recientemente. Todas, según Termier, pertenecían al mismo tipo de roca, una lava vidriosa llamada "traquitas" de composición similar a los basaltos, pero cuyo estado vidrioso sólo puede producirse al aire libre. El mismo Termier deduce que, a unos 900 kilómetros de las Azores, la tierra que constituye el fondo del Atlántico fue convertida en lava cuando se encontraba todavía sumergida, derrumbándose hasta los 3.000 metros, donde hoy se encuentra.

Las rudas asperezas y aristas vivas de las rocas demuestran que el hundimiento fue muy rápido, pues, en caso contrario, la erosión atmosférica y la abrasión marina habrían nivelado las desigualdades de la superficie.

No es posible, por su extensión, insistir en los interesantísimos datos geológicos que recoge el valioso informe; pero resulta obligado reproducir textualmente la opinión del ilustre profesor Hernández Pacheco:

"La presencia de conglomerados y depósitos cuaternarios que en las costas de Cádiz estudió Macpherson, y otros descubrimientos posteriores, hacen pensar en la posibilidad de que en épocas recientes, ya humanas, puedan haberse realizado intensos fenómenos tectónicos en el litoral, con sumersión de antiguas tierras emergidas. La vieja leyenda de la Atlántida se vuelve a presentar ante el espíritu con todo el obsesionante y misterioso enigma que la rodea.

BRAD STEIGER

martes, enero 26, 2010

¿Descienden Mayas y Egipcios de los Atlantes?

La Atlántida, gran Continente y Civilización, según Platón "la isla tenia una dimensión superior a Libia (África en la actualidad) y Asia juntas" pero: ¿Realmente existió?.Platón en el 350 AC en sus Obras "Timeo y Cristias" Hacia alusión a esta gran Nación, una civilización muy rica y poderosa, acaecida hace unos 12.000 años.

La situación donde estuvo ubicada, sigue siendo una incógnita, se habla del Mediterráneo, según este sabio Griego: "Estaba mas allá de las columnas de Hércules" eso quiere decir que hablaba, del otro lado del estrecho de Gibraltar, es decir, en el Océano Atlántico. Pero como dicen muchos estudiosos, si estos manuscritos, como dice el filósofo Griego, pertenecen a un sacerdote Egipcio, este continente perdido estaría en su día ubicado en el Mediterráneo, pues para los Egipcios, el mundo conocido terminaba en el mismo, no conocían más (al menos eso se dice).

"Tras años de guerra con diferentes pueblos vecinos, desapareció mediante un gran cataclismo......"

Siempre se creyó que lo que Platón describió en sus obras era simplemente una fábula, incluso Aristóteles, discípulo suyo, lo consideró un cuento del maestro. Platón nunca se cansó de repetir que él solamente transcribió, los manuscritos de Solón, los cuales recibió de un sacerdote Egipcio, en el 600, AC. La opinión de Aristóteles, en la actualidad sigue siendo compartida por muchos (no todos) Arqueólogos, Geólogos, Historiadores y todo tipo de Investigadores.

Bueno de todos es sabido que en numerosas ocasiones, "esas" supuestas fábulas, con los años, se demuestran que algunas pueden ser reales, tomemos como ejemplo, la Troya de Homero, cuando en 1903 Heinrich Schliemann, la redescubrió en las costas de la actual Turquía, tapó muchas bocas. Recordemos que actualmente, tenemos conocimiento de nuevos descubrimientos, tanto en la desembocadura del Nilo, como en las costas de Cuba, pronto tendremos mas datos sobre esas ciudades que, ¿por qué no, pueden ser otras de las consideradas históricamente como la Fábula de algún loco visionario?....O nuevas acrópolis hasta ahora desconocidas... Esperemos acontecimientos...

¿Es posible que Egipcios y Mayas sean descendientes de los Atlantes ?

Esa es una pregunta que muchos nos hacemos y cuantos más conocimientos vamos adquiriendo de suscostumbres y culturas mas "seguros" estamos de que esa posibilidad gane enteros de poder ser cierta.......

"Murieron antaño, una estrella cayó de los cielos y las llamas lo consumieron todo. Todos abrasados y solo yo salvé la vida, pero cuando vi la montaña de cuerpos apilados, creí morir también de tristeza"

Este es el misterioso mensaje jeroglífico que contiene un "papiro" de la Dinastía XII Egipcia. ¿Cuenta a su manera la desaparición de la Atlántida?... Dicho "papiro" se encuentra, como muchos otros en el Museo del Ermitage en Leningrado. Al otro lado del Océano Atlántico, a miles de kilómetros de la Orilla del Nilo, curiosamente las leyendas Incas y Mayas relatan en términos casi idénticos y "utilizando" las mismas imágenes "El gran naufragio" la "caída de las estrellas" con la consiguiente desaparición en las aguas de una gran "Nación otrora poderosa y soberana"

Existe una tribu de Hindúes (los Parias) que viven todavía hoy en una aldea curiosamente llamada Atlan, que mantiene una tradición Oral probablemente Milenaria, en la que se cuenta que una "Gran Isla" se hundió en el Océano, tras un atróz y gigantesco cataclismo, producido por la "caída de las estrellas"....... Curiosa sincronicidad, ¿verdad?

La tesis defendida por "muchos especialistas" es la siguiente: Los Egipcios, a un lado del Océano y los Mayas e Incas al otro, son los últimos supervivientes de la raza Atlante, que antaño poblaban un inmenso y poderoso continente en medio del Océano Atlántico. Dicha tesis la están apoyando, en pruebas bastante claras, concisas y contundentes como son, los vestigios encontrados tanto Arqueológicos, Artísticos, Rituales e incluso Iniciáticos.

("Decir que en las últimas décadas, algunas investigaciones realizadas, en los fondos marinos de la zona dorsal Mesoatlantica, revelaron que ahí, nunca pudo haber desaparecido ninguna isla, ni siquiera hace millones de años...") - Opinión, por otra parte muy discutida y no compartida por todos -(Howard Carter)

''Indios'' de América y Egipto... ¿El mismo origen?

Es sólo una teoría, pero muy factible, pues......"Si no se acepta la teoría de la Atlántida, el origen de la civilización del Nuevo Mundo expresado en los vestigios Mayas e Incas, así como el de la civilización Egipcia, serian absolutamente incomprensibles".


Las leyendas lamentablemente, solo han registrado débilmente las voces de la Raza Atlante desaparecida... Entre las pruebas que establecieron el origen común de los "indios" de América y los Egipcios está, en primer lugar las sorprendentes semejanzas de sus escrituras. Desde hace mas de 80 años, los Arqueólogos han estudiado comparativamente, los jeroglíficos de la América- prehistórica y los del antiguo Egipto.


El investigador Francés, Auguste Le Plageou, ya en el siglo XIX cita 13 signos Mayas que son idénticos a los empleados en Egipto, además según los datos actuales de la Egiptología, estos 13 signos Mayas una vez descifrados, tienen exactamente el mismo sentido (significan lo mismo) que los signos Egipcios. (La semejanza de lenguas, según, la parte más escéptica de los estudiosos: "no es tal y todo se debe a una mala interpretación de los signos, de la escritura Azteca"). Por otra parte Los Guaraníes, que viven en Paraguay, tienen el MISMO sistema de escritura que los Egipcios "dato curioso y a tener en cuenta"

Los Franceses, Brasseur y el mencionado Le Plogeon, estaban convencidos de que algunos habitantes de la Atlántida, tras el cataclismo hubieran conseguido llegar hasta Centroamérica,Para muchos especialistas no cabe duda; Los antepasados de los Egipcios y Mayas, no son otros que los "Atlantes" fuertemente impregnados por las costumbres y culturas salidas de la Atlántida, que después del cataclismo emigraron unos hacia África y otros hacia América, siempre dependiendo del continente que tenían más cercano.......Como explicar de otro modo las similitudes, que la mayoría de veces son sorprendentes, entre las concepciones Religiosas, Astronómicas y Arquitectónicas en general de las civilizaciones, Egipcias, Sumerias, Olmecas, Toltecas, Incas y Mayas...

Conocido es, que los descendientes de los Mayas, conservan una tradición acerca de una isla llamada AZTLAN, según ellos la patria madre de todas las tribus, indígenas Centroamericanas. Si se comprueban, todos estos datos, no es de extrañar que la Hipótesis del Origen Americano-Atlante de la civilización Egipcia sea "infinitamente Verosímil".

Imaginemos por un momento: Estas civilizaciones tan distantes, en la distancia y tiempo, hipotéticamente, podrían comunicarse, incluso por carta, "entendiéndose". Claro que en esas épocas no existía correo, ni otra posibilidad de comunicación que conozcamos. Pero de haberla, el entendimiento no hubiese sido un problema insalvable, pues la mayoría de sus signos son iguales y significan lo mismo...

Una pequeña reflexión: un Italiano y un Español, también se entienden ¿verdad? No son lenguas que se hablen ni escriban igual; pero nos entendemos.... Claro tenemos la misma lengua madre.


En los últimos años Arqueólogos de todo el Mundo han confirmado más cosas: En las Riberas del Nilo y en las atormentadas llanuras del Yucatán, cuna del antiguo Imperio Maya, se exhuman los mismos signos misteriosos, Arabescos, diseños complicados, cuadros rectangulares. Se vuelven a encontrar los mismos motivos en las pinturas murales, los mismos adornos, el mismo animal sagrado, el escarabajo, se encuentra con idéntica naturalidad y frecuencia tanto en el frontón de un templo Maya, como en un templo Egipcio.

(Los más escépticos, a colación de estas similitudes en los adornos, pinturas, construcciones, etc, responden solo mirando a las pirámides, argumentando: "una forma Geométrica tan elemental, pueden darse espontáneamente, en la mente de cualquier constructor o arquitecto"). Con perdón, sin ser un erudito en la materia, "Estas turbadoras similitudes no pueden ser de ningún modo producto del azar" no conoceremos el proceso, ni como dos civilizaciones tan alejadas, tienen esas sincronicidades.

Podremos especular con mil hipótesis, es legitimo, pero no decir que todo se resume en una simple casualidad (no existen las casualidades, sino más bien las causalidades). Eso con perdón, no lo veo muy científico, bajo mi punto de vista personal claro...

Ignatius Donnelly, gran investigador y autor de una de las obras mas vendidas relacionadas con la Atlántida, llamada ATLANTIS, con mas de medio centenar de ediciones vendidas en todo el mundo, realizó varios comentarios al respecto, llegando a "insinuar" lo siguiente: "La Atlántida fue un continente situado entre Europa y América, llegando a construir un puente terrestre entre ambos".

"Los habitantes de la Atlántida, fueron los padres de todas nuestras concepciones básicas de la vida, la muerte y el mundo, su sangre corre por nuestras venas, cualquier peculiaridad de las razas, de la sangre, cualquier iluminación del pensamiento, conduce en ultimo termino, de regreso a la ATLÁNTIDA". A colación de todo lo expuesto hasta ahora, me gustaría, que observáramos algunos secretos Metafísicos egipcios, utilizaré para ello, un papiro que personalmente me encanta, por su simplicidad de exposición, entendimiento y que como veremos esta escrito para "las personas del futuro": El "Papiro de Anana"

Anana, fue jefe de los Escribas del Faraón SETI II (siglo XIV a de c) en ellos nos muestra a su manera, los secretos de la Metafísica Egipcia. Curiosamente, son exactos en todos los puntos, a las profundas creencias de los "Indios" de América...

¿Que dice este papiro?

"Ved ¿no esta escrito en este rollo? Leed, vosotros que les descubriréis en el futuro, si vuestros Dioses os han concedido el poder de leer. Leed, oh, niños del porvenir, y aprender los secretos del pasado que, aunque para vosotros esta lejos, en verdad esta muy cerca"

"Los hombres no viven solo una vez para desaparecer para siempre; Viven varias vidas en lugares distintos, pero no siempre en este Mundo. Y entre cada vida hay un velo de tinieblas"

"Al fin las puertas se abrirán, y contemplaremos todas las salas por las que han pasado nuestros pies desde el comienzo de los tiempos"

"Nuestra Religión nos enseña que viviremos Eternamente, ya que la Eternidad no tiene fin, tampoco puede tener un principio, es un circulo; En consecuencia, si es cierto que vivimos Eternamente, también debe serlo que siempre hemos vivido"

"A los ojos de los hombres, Dios tiene muchos rostros y cada uno jura que el que él ve, es el del verdadero y único Dios y, sin embargo, se engaña, pues todos esos rostros son el rostro de Dios"

"Nuestro Kas, que es nuestro Rey espiritual, nos los muestra de diferentes modos, excavando en el pozo sin fondo de la sabiduría, que se esconde en la esencia de cada hombre, distinguiremos unas migajas de verdad que nos dan, a nosotros que somos instruidos, el poder de realizar maravillas"

"El espíritu nunca debe juzgarse por el cuerpo, ni Dios por su casa"

SUS DISTINTOS PASADOS SE REVELAN ANTE ÉL

"Entre los Egipcios, el Escarabajo no es un Dios, sino el símbolo del Creador, pues lleva rodando entre las patas una bola de tierra donde deposita sus huevos, del mismo modo que el Creador hace que el Mundo gire y les hace producir vida"

"Todos los Dioses envían a esta tierra sus regalos de amor, sin los cuales dejaríamos de ser. Quizá mi fe me enseña muchas más cosas que la vuestra, me indica que la vida no termina con la muerte, y que el amor, que es el Alma de la vida, debe existir Eternamente"

"Las fuerzas del vinculo invisible atara dos almas entre sí, aún mucho después de la muerte del Mundo..."

"Los espíritus, o almas, de una Encarnación, talvez se encuentren en otra Encarnación y será como si fueran atraídos por un amante, sin que pueda comprender el porqué..."

"El hombre revive varias veces, pero sin saber nada de sus vidas pasadas, salvo, talvez, en un sueño, cuando el pensamiento le transporta hasta una circunstancia o un acontecimiento de una Encarnación precedente, pero lo ignora, no sabe dónde ni como se produjo ese acontecimiento. Experimenta sencillamente una sensación familiar, sin embargo, al final, todos sus distintos pasados se revelaran ante él...''

Si es "imposible" que existiera ningún continente entre América y África, mucho menos que estuvieran unidos por unos puentes entre continentes, como aseguraba Donnelly y es del todo improbable por no decir imposible que las similitudes entre estas culturas sean fruto del caprichoso y no menos misterioso azar, que nos queda..... Pues sinceramente mucho, mucho que investigar, mucho que entender y comprender de esas maravillosas culturas y de los mensajes, que afortunadamente nos legaron.

También "caben" otras teorías tan buenas, por lo menos como las expuestas hasta ahora....... Por ejemplo, podemos "sopesar" la posibilidad de una especie de cultura madre venida de las estrellas y que impregnaron prácticamente todo el planeta, eso explicaría por que construcciones como las pirámides se dan en cualquier continente. Que hasta en él ultimo rincón del planeta tengamos vestigios y sobretodo mensajes en cuevas, piedras, paredes, etc, y porque no las leyendas que pasaron de unas generaciones a otras, de "civilizaciones venidas de las estrellas"

Como punto de inflexión les diré que en una entrevista entre el jefe de los indios Hopi de Arizona y el director de estudios y proyectos de la N.A.S.A. El jefe Hopi, le comentó quien era y de donde procedían sus antepasados: "Nosotros procedemos de un continente ya desaparecido, que sacudido por las guerras y tras un gran cataclismo se hundió, los que consiguieron salvarse, lo hicieron gracias a los Katchinas, que los sacaron y los transportaron en sus escudos voladores"

Interrogado por esos Katchinas, este también le comentó que eran: "seres algo extraños y con más peculiaridades, podían incluso engendrar hijos a las mujeres, sin tener contacto sexual con ellas..." ¿curioso verdad?.

Estos "pueblos" conservan sus historias y tradiciones, gracias a que "estas" pasan oralmente de padres a hijos... pondré "solo" un par de ejemplos más, utilizando estas dos culturas que nos ocupan en este momento: Según reza en la creencia Egipcia: "Nuestros padres eran seres extranjeros venidos de muy lejos, ellos nos trajeron un gran tesoro, el legado de la sabiduría, con la escritura, el cultivo y la construcción"... Entre otras muchas cosas...

Sí cambiamos de continente, nos encontramos lo siguiente:

Oh, grandes padres, que después de haber sembrado frutos escogidos sobre un planeta árido e inculto, nos habéis abandonado, como flores sin rocío...
Guardianes de una tierra en crecimiento, llegue hasta vosotros este canto de espera y dolor..."
Las mieses ya están maduras, los árboles han crecido y han producido en abundancia...
Nuestro deber ha terminado.
Los hijos de nuestros hijos, nacidos en el surco de una tierra extranjera, olvidarán (pudiera ser) vuestra promesa...
Pero nosotros, fruto de la sabiduría llegada del cielo, no hemos borrado de la mente el rostro de los padres.
Y cada día y cada noche que este planeta concede, escrutamos atentos las nubes...
Esperando veros volver sobre los carros de fuego, a recoger lo que habéis dejado.

(Ancestral canción Quechua).

Bonita ¿verdad?. El contenido de estos mensajes, a mí personalmente me abre la puerta de la posibilidad a la que antes hacia alusión, y reitero, creo que es tan legitima como cualquiera de las demás... Por lo menos hasta que algún día sepamos a ciencia cierta, como y porque estas culturas tienen tantas semejanzas.

Por cierto sigo sin creer que todo sea fruto de la casualidad, pues a mi modesto entender la casualidad no existe, en todo caso sería fruto de la causalidad, la famosa, causa-efecto...A todo lo expuesto en este articulo, no le doy ni más ni menos importancia, solo la que creo que se merece. Simplemente lo expongo y que cada uno, saque sus propias conclusiones.

ANTONIO PÉREZ

domingo, enero 24, 2010

Meditación sobre la compasión


Al generar compasión, se empieza por reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene el derecho a alcanzar la felicidad. Eso es algo que puede verificarse con facilidad. Se reconoce luego que las demás personas, como uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad. Eso se convierte en la base para empezar a generar compasión.

Así pues, meditemos hoy sobre la compasión. Empecemos por visualizar a una persona que está sufriendo, a alguien que se encuentra en una situación dolorosa, muy infortunada. Durante los tres primeros minutos de la meditación, reflexionemos sobre el sufrimiento de ese individuo de forma analítica, pensemos en su intenso sufrimiento y lo infeliz de su existencia.

Después tratemos de relacionarlo con nosotros mismos, pensando: "Este ser tiene la misma capacidad que yo para experimentar dolor, alegría, felicidad y sufrimiento". A continuación, tratemos de que surja en nosotros un sentimiento natural de compasión hacia esa persona. Intentemos llegar a una conclusión, pensemos en lo fuerte que es nuestro deseo de que esa persona se vea libre de su sufrimiento. Tomemos la decisión de ayudarla a sentirse aliviada. Finalmente, concentrémonos en esa resolución y, durante los últimos minutos de la meditación, tratemos de generar un estado de compasión y de amor en nuestra mente.

S.S. DALAI LAMA

sábado, enero 23, 2010

El secreto para transformarse a uno mismo


El verdadero problema es que uno acaba siendo engañado por sus propios engaños. Hablas de compasión... En India hablamos mucho de compasión, no-violencia; todo el mundo piensa que es no-violento, pero si observas los actos de una persona, sus relaciones, sus gestos, es violento. Pero no es consciente de que es violento. Puede que sea violento incluso en su no-violencia. Si está intentando obligar a otros a ser no-violentos, eso es violencia. Ser auténtico significa que se debe comprender y tener en cuenta cuál es la verdadera disposición: no las ideas, no los principios, sino la disposición. ¿Cuál es la disposición de ánimo? ¿Se es violento? ¿Se está enfadado?

Eso es to que quiere decir Shiva cuando afirma que seas auténtico. Ten conocimiento de lo que es real, tu realidad, porque sólo una realidad se puede cambiar. Si quieres transformarte a ti mismo, debes conocer tu realidad. No puedes cambiar una ficción. Eres violento y piensas que eres no-violento: entonces no hay ninguna posibilidad de transformació n. Esa no-violencia no está en ninguna parte, así que no puedes cambiar. Y la violencia está ahí, pero no eres consciente de ella, así que ¿cómo la vas a cambiar?

Primero conoce la realidad tal como es. ¿Cómo conocer la realidad? Percíbela sin tus interpretaciones. .. considera.

(...)

Entonces puedes hacer muchas cosas para producir en ti un cambio, porque las realidades se pueden cambiar; las ficciones no se pueden cambiar. Entra en ti y observa todo to que haces o piensas. Descubre la realidad, y no dejes que las interpretaciones y las palabras la coloreen, la embellezcan.

Si existe esta consideración, con el tiempo te volverás auténtico. Y esta autenticidad no será como la de un animal. Esta autenticidad será como la de un santo, porque cuanto más sepas lo feo que eres, cuanto más sepas lo violento que eres, cuanto más te adentres en tu realidad y tomes consciencia de las tonterías que estás haciendo, más te ayudará esta consciencia. Y con el tiempo tu fealdad se marchitará, desaparecerá, porque si eres consciente de tu fealdad, ésta no puede continuar.

(...)

No puedes ocultar tu fealdad a los demás. Sólo puedes ocultártela a ti mismo. Tu mirada pondrá de manifiesto a todos que hay violencia. Sólo puedes engañarte a ti mismo con que había compasión.

(...)

Sólo te puedes engañar a ti mismo, no puedes engañar a nadie más. Sólo es posible el autoengaño.

Deshazte de tus interpretaciones y mira la realidad de lo que eres. Y no tengas miedo: hay mucha fealdad ahí. Si tienes miedo, nunca serás capaz de cambiarla. Si esta ahí, acepta que está ahí: considérala.

Eso es lo que significa consideración: considérala, mírala en toda su desnudez. Obsérvala toda, vete hasta sus raíces, analízala. Ve por qué está ahí, cómo la alimentas, cómo la proteges, cómo ha crecido hasta llegar a ser un árbol tan grande. Ve tu fealdad, tu violencia, tu odio, tu ira, cómo la has protegido, cómo la has ayudado a crecer hasta ahora. Mira sus raíces; mira todo el fenómeno.

Y Shiva dice que si la consideras totalmente, puedes dejarla inmediatamente, ahora mismo, porque eres tú quien ha estado protegiéndola. Eres tú quien ha estado ayudándola a arraigarse en ti. Es tu creación. Puedes dejarla inmediatamente; ahora mismo. Puedes dejarla, y entonces no hay necesidad de volver a mirarla. Pero antes de poder hacer esto, tendrás que conocerla: lo que es, todo el mecanismo, toda su complejidad, cómo la ayudas en todo momento.

Si alguien te dice algo insultante, ¿cómo reaccionas? ¿Has pensado en ello alguna vez: en que puede que tenga razón quien te insultó? ¡Entonces mira! Puede que tenga razón.

Existen todas las posibilidades de que él tenga más razón con respecto a ti que tú con respecto a ti mismo, porque él está distanciado, distante; él puede observar.

Así que no reacciones. ¡Espera! Dile: «Consideraré lo que has dicho. Me has insultado, y consideraré cuál es la realidad. Puede que tengas razón. Si tienes razón, entonces te daré las gracias. Deja que lo considere. Y si encuentro que no tienes razón, te lo diré». Pero no reacciones.

Y recuerda: la reacción nunca puede estar en lo cierto. iNunca puede estar en lo cierto! Si me insultas, creas la posibilidad de que me enfade. Y cuando estoy enfadado, no soy consciente. Diré algo que nunca he pensado sobre ti. En este mismo instante, debido a tus insultos, reacciono de manera violenta. Un momento después puede que me arrepienta.

No reacciones: considera los hechos. Y si tu consideración es total, puedes dejar cualquier cosa. Está en tus manos. Eso está ahí porque tú te estás aferrando a ello. Pero puedes dejarlo inmediatamente, y no habrá represión; recuerda. Si has considerado un hecho, nunca hay ninguna represión. O te gusta y continúas con ello, o no te gusta y lo dejas.

OSHO
El Libro de los Secretos

martes, enero 19, 2010

La mente y el Corazón

Hemos dicho, y no una vez, que “mente” tiene que ser entendida como símbolo y no como un sitio (el cerebro), donde tienen cabida ciertas experiencias racionales. Por ello, la mente como símbolo representa la cualidad más exclusiva del ser humano, porque lo distingue como especie de las demás del género animal. Caben, pues, en la mente como símbolo, la psique, la lógica, la razón, el pensamiento, la conciencia, la intuición, la inteligencia, las vivencias y hasta si se quiere, el espíritu y el alma cuando tienen necesidad de evidenciarse de alguna manera. Hecha esta advertencia para evitar confusiones, examinaremos algunas referencias que de modo expreso se hacen en las Upanishad de la doctrina hindú, especialmente en su cosmogonía, por ser una de las más desarrolladas y arcaicas.

En la cosmogonía hindú solemos encontrar muchas referencias a la mente y no todas con el mismo sentido. Si leemos: “La Muerte tuvo un deseo: Que un segundo cuerpo nazca de mí. De este modo formó el Habla en su mente, convirtiéndose la semilla en el año. Antes de aquel tiempo no existían los años. El Habla tardó en formarse un año. Cuando aquélla nació, la Muerte abrió la boca para tragársela. Entonces aquélla gritó: ” ¡ Bhan! ” y así se formó el Habla” (Brihad?ranyaka Upanishad, I, 2, 4). Es el nacimiento de la mente en el ser ya que en el primer deseo lo que se forma es el agua (ka), pero como apareció cuando estaba en adoración (arkate), al agua se la llama arkate. En el segundo deseo de la Muerte es cuando nace la mente y se aloja en el cuerpo del ser. La Muerte en este contexto, ya lo explicamos antes, significa el No-Ser, la no-manifestación de la que van surgiendo los seres múltiples de la manifestación. Las verdades más excelsas son la de los Vedas (que tiene la misma raíz que la palabra latina verdad), y así lo confirma la escritura: “Estos son los tres Vedas: Rig-veda es la palabra, Yagur-veda la mente y Sama-veda el aliento. Estos son los Devas, los antepasados y los hombres: los Devas son la palabra, los antepasados, la mente y los hombres son el aliento.

Según hemos visto en otros estudios anteriores, el destino del ser individual tras el estado póstumo depende de la conducta que haya llevado en vida, y tal comportamiento a la hora de morir quedará reflejado en la ruta que le corresponderá: la de los Devas con rumbo norte, la ruta de los antepasados con rumbo sur, y la de los hombres cuyo destino es el infierno. Las dos primeras rutas permiten regresar a la tierra para terminar de resolver las acciones que quedaron inconclusas. En cuanto al camino de los hombres, también tiene una ruta de regreso a la tierra, pero con naturalezas de rango menor. De este texto upanishádico se colige que la mente ocupa un lugar destacado, pero no el privilegiado que se reserva para los que contemplan el Absoluto, sino el de los seres caritativos, sacrificados y religiosos, en quienes no actúa la Conciencia sino la mente racional y especulativa.

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Había dos clases de descendientes de Pragapati, los Devas y los Asuras. Los Devas eran los más jóvenes y los Asuras, los mayores. En esa lucha la victoria se decantó de parte de los devas debido a la intervención de la diosa Durg? quien inmediatamente comenzó a liberar a todas las deidades que el Dios de los Asuras había secuestrado privándolas de libertad. “Cuando liberó a la mente, ésta se convirtió en la luna. La luna, después de traspasar los límites de la muerte, brilla en todo su esplendor. A quien conoce esto, esta deidad le conduce más allá de los confines de la muerte” (Brihad?ranyaka Upanishad, I, 3, 16). De estos pasajes de las escrituras debemos sacar algunas conclusiones. En primer lugar, que la mente fue incapaz de sustraerse al secuestro malvado de los Asuras, y corrió la misma suerte que el oído, el habla, el ojo y demás deidades. Fue cuando la Muerte trató de tragarse el aliento vital y fracasó siendo vencida por la diosa Durg?. El aliento vital que recorre toda la extensión del ser fue la fuerza que puso freno a los caprichos del Dios de los Asuras facilitando a Durg? su victoria. Esto demuestra la fragilidad de la mente frente a las vicisitudes de la existencia y en especial del conocimiento que, al tener carácter relativo, está sujeto a error, no necesariamente pero sí aleatoriamente.

Otro comentario que sugieren los pasajes antes trascritos es que cuando la mente fue liberada por Durg?, se convirtió en la luna a la que, según referencias simbólicas hechas con anterioridad, se la considera rectora del conocimiento indirecto o reflejo, como que necesita la luz del sol para cobrar vida. La luz de la mente es la luz lunar, que precisa de una fuente lumínica externa para llegar a ser. Este conocimiento reflejo viene a representar el conocimiento dualista, impreciso y propio de la realidad relativa que conoce mediante el método discursivo, muy antiguo pero perfeccionado por el pensamiento de la Grecia clásica y que perdura hasta hoy en Occidente.

Por si lo dicho hasta aquí no fuera suficiente, recordaremos un texto que es explícito hasta donde se pueda pedir: “Como las aguas encuentran su centro en el mar, igual que el tacto se encuentra en la piel, todos los gustos en la lengua, todos los olores en la nariz, todos los colores en el ojo, todos los sonidos en el oído, todos los preceptos en la mente, todo el conocimiento en el corazón, todas las acciones en las manos, todos los movimientos en los pies, así todos los Vedas se encuentran en el habla” (Brihad?ranyaka Upanishad, II, 4, 9). Todos los preceptos se encuentran en la mente y todo el conocimiento en el corazón, es ahora lo que nos interesa entender.

La mente discurre con la razón y almacena en la memoria que consiste en un reflejo del pasado, pero siempre como conocimiento de algo; el corazón conoce con la inteligencia y se escapa a los estados superiores del ser con una captación directa del objeto. En el mismo Upanishad en el Tercer Adhy?ya, Noveno Brahamana, se lee repetidamente, como un himno: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada es la semilla, cuya visión es el corazón, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es su maestro”, porque el corazón no conoce con criterio dualista como la mente, sino que conoce como una visión, directamente en un acto en el que actúa la vivencia interior.

Se dice en este texto que la mente es la luz porque, en efecto, la luz es simbólicamente el conocimiento, pero la visión es el corazón. Esta visión no debe ser entendida como la visión del órgano sensible, pues tal interpretación carecería de sentido. Se trata de la visión directa de la Conciencia que permite un ejercicio gnóstico de la inteligencia, sea con característica intuitiva, sea vivencial. La luz de la mente, por su parte, tampoco significa aquí, únicamente el conocimiento racional que es el que corresponde a sus atributos, sino que en una significación de grado mayor se quiere referir a la mente como condición del ser individual, diferenciador de otros condicionamientos de especies similares a las del estado humano que comparten los de la vida, por ejemplo, pero que adolecen de mente específicamente humana; tales otros seres podrán razonar siquiera mínimamente, pero jamás podrán inteligir ni lo más mínimo.

Cuando Sakalya preguntaba acerca de las deidades en Brihad?ranyaka Upanishad, III, 9, 25: “¿Cuál es la deidad de Occidente? Yagñavalkya respondió: Varuna. “¿Dónde mora Varuna? En el agua. ¿Y dónde mora el agua? En la semilla. Sakalya entonces preguntó: ¿Y dónde mora la semilla? Yagñavalkya contestó: En el corazón. Por consiguiente dicen que un hijo es como su padre, que parece haber salido de su propio corazón, o hecho de su propio corazón, pues la semilla mora en el corazón”. Además de la posibilidad del conocimiento directo por vivencia o intuición intelectual, al corazón se lo considera el centro del ser por su importancia y funciones, a tal punto que la escritura le otorga la condición de residencia de la semilla del ser, donde se produce la palingénesis y da lugar a la vigencia del aforismo chino: “Revivirás en tus miles de descendientes”.

La captación intuitiva de la Realidad Absoluta en la metafísica advaita conduce a un aserto indestructible porque constituye una unidad con el acto de captar: se refiere a la cualidad de esa captación, que no es otra que la verdad absoluta, a diferencia de la verdad relativa de la metafísica dualista. Dice la escritura: “¿Y dónde mora la Verdad? Yagñavalkya replicó: En el corazón, pues sólo desde el corazón decimos lo que es verdad; ciertamente es allí donde mora la Verdad” (Brihad?ranyaka Upanishad, II, 9, 26).

El corazón es el centro del cuerpo y la sede de la inteligencia. En la mente, entendida como residente en el cerebro, se generan los conocimientos racionales que son almacenados por la memoria, y donde la lógica permite conocer con método discursivo la realidad mundanal, donde habita el ser humano y desde donde puede, según el hinduismo, elevarse a los estados superiores hasta percibir en una unidad su propio ser y el Ser Supremo. Esa comunión o fusión, o unión del ser con el Ser es una concepción metafísica que recorre las aguas fluyentes de las civilizaciones y creencias religiosas, sin excepción, aunque a veces se la disimule.


El cristianismo no habría de ser una excepción y por ello no dejan de sorprender las palabras de Pablo en su Epístola a los Corintios (I), cuando afirma con claridad: “Quienquiera que esté unido al Señor, es con Él un mismo Espíritu” (VI, 17). Los primeros atisbos de una metafísica cristiana han sido demolidos sin piedad por el Concilio de Trento, impidiendo que esta doctrina sagrada construya su edificio de sabiduría perenne y se constituya por derecho propio en el dogma sagrado de Occidente. Sin profundización ni creatividad, los dogmas de otras religiones afilan sus dientes.

Con estas breves referencias a doctrinas que merecen todo el respeto generado por sus argumentos y la fuerza de su tradición varias veces milenaria, creemos haber dejado claro que es el corazón donde radica la inteligencia, y la mente donde radican los sentimientos y la facultad de llevar a cabo el proceso discursivo del conocimiento. Hemos pasado por alto citar estudios de sufismo en los que en el mismo sentido que apuntamos, el Islam le otorga al corazón el privilegio de ser el centro noble del ser humano, tal como lo afirman otras doctrinas sagradas de Oriente. Y no se diga que en Occidente la verdad es “otra”, porque para ser verdad tiene necesariamente que ser única y valedera para todos o no será verdad.

Narciso Lué
Revista Hermética

domingo, enero 17, 2010

La Ira y la Impaciencia.


La ira y la impaciencia no sólo son dañinas para los que deben soportar sus consecuencias, sino que también son terriblemente perjudiciales para nosotros mismos, para nuestra propia evolución.

“Jamás en tu ascenso espiritual, te ganarás nada intentando impacientemente eludir el designio divino establecido mediante atajos, invenciones personales u otros artificios para facilitar el avance en el camino de la perfección.”porque él, es lento y requiere de constancia, perseverancia y experiencia personal.

La ira y la impaciencia tienen diferentes niveles o grados, siendo el más bajo el mal genio, pero no por eso menos dañino, ya que una persona mal humorada no sólo crea una desarmonía en el ambiente que la rodea, sino que es una auto agresión, que se verá reflejada en su salud, con la irritación de su colón y el aumento de su estrés.

El grado superlativo de la ira, es cuando convierte a la persona que la siente, en un verdadero animal, incapaz de razonar y que lo ciega a tal punto, que es totalmente incapaz de darse cuenta de las consecuencias de sus actos. “Como una ciudad derribada y sin muro, el hombre con rabia ya no tiene rienda. Cruel es la ira e impetuoso el furor. Los hombres iracundos levantan contiendas y los furiosos multiplican sus errores.”

La indignación, contrariamente a la ira, es un enojo controlado y justificado, ante una situación ignominiosa determinada. Es una reacción que demuestra que estamos vivos y que nos revelamos contra la injusticia, amenazas o abusos y tomamos acciones concretas para evitarlas, que fue por ejemplo, lo que Jesús hizo cuando expulsó a los mercaderes del templo.

“Esta limpieza del templo, revela la actitud del Maestro hacia la comercialización de las prácticas de la religión, así como también el hecho de que detestaba toda forma de injusticia y aprovechamiento a expensas de los pobres y de los ignorantes. Este episodio demuestra también, que Jesús no aprobaba la actitud de no emplear la fuerza, cuando se trata de proteger a la mayoría de un grupo humano, contra las prácticas injustas y esclavizantes de una minoría. No se debe permitir que los hombre astutos y malvados se organicen para la explotación y opresión de los que debido a su idealismo, no están dispuestos a recurrir a la fuerza para protegerse.”

No hay que confundir mansedumbre, con la debilidad de carácter. Se puede demostrar el enojo, y desaprobación, sin perder la paz interna, porque ser manso es tener el corazón limpio y ” la pureza espiritual, no es una cualidad negativa porque no contiene venganza”

Los padres, para educar a nuestros hijos, más de una vez debemos demostrarles nuestro enojo, pero él debe estar carente de rabia, de agresión tanto física como emocional y verbal. Para que la reprimenda tenga los efectos positivos deseados, debe ser racional y guiada por el amor. El enojo es algo muy diferente al mal humor. El castigo debe obedecer a la falta cometida, no a nuestro estado anímico.

En el enojo, hay auto control sobre la situación que nos molesta, en cambio en la ira, sólo es rabia desenfrenada. “La impaciencia es un veneno del espíritu, la ira es como una piedra arrojada a un nido de avispas.” Las consecuencias de la ira son impredecibles y por lo mismo, malignas.

No es saludable el reprimir nuestros enojos en forma constante, porque la acumulación de ellos, van generando la rabia. Como tan poco es conveniente, el tolerar el mal genio o el enfado gratuito de los otros, porque casi sin darnos cuenta se van juntando en nuestra mochila, hasta el momento que se rompen las costuras de la misma y explotamos por una niñería.

“La ira, es una manifestación material que representa de manera general, nuestro fracaso de la parte espiritual en la tarea de ganar el control sobre la naturaleza intelectual y física.” obedece a un movimiento instintivo pasional, que ciega el intelecto y lo priva de toda objetividad.

La ira, habitualmente es producto del egocentrismo, la persona se siente tan importante, que cree que sólo ella es capaz de tener la razón y por lo mismo no duda en imponerla a cualquier precio, ignorando que ” la defensa argumentativa de cualquier posición es inversamente proporcional a la verdad que contiene.”

Quien tiene que gritar o demostrar su enojo para ser escuchado, es porque no tiene mayores argumentos para convencer. Imponerse por la fuerza, más que una victoria, es una derrota que demuestra el poco ascendente que tenemos en los otros, porque ” si amas a la gente, ellos se sentirán atraídos a ti y no tendrás dificultad alguna en atraerlos.”

Desgraciadamente, hoy en día, tanto en el trabajo como en el hogar, hay una gran propensión al enojo y a la ira . Cada vez son menos los niveles de paciencia, tolerancia, empatía y reflexión, lo cual hace bastante más difícil la convivencia y la comprensión entre los seres humanos.

Sin embargo, es muy cierto que dos no pelean, si uno no quiere. El mejor escudo ante la ira ajena, es el silencio y la armonía. Silencio, porque el contestar a una persona iracunda, sólo se consigue aumentar su rabia, porque su estado, no le permite escuchar razones, por muy loables y certeras que ellas sean. Por eso, hay que dejar que pase la tormenta, que la ira del interlocutor se calme, para dar nuestro parecer, porque ” el que tarda en airarse es grande de entendimiento, mientras que el que es impaciente de espíritu, enaltece la necedad. La blanda respuesta quita la ira en cambio las palabras ásperas hacen subir el furor”

La armonía es una vibración maravillosa, porque al igual que la electricidad, no se ve, pero es capaz de iluminar cualquier oscuridad. Si nosotros, en vez de enganchar con la rabia del otro, nos ponemos un escudo reflectante de armonía, no solamente no recibiremos las consecuencias de la rabia ajena, sino que además haremos que ella se aminore y baje rápidamente de tono. “Cuando sopla el viento, oyes el murmullo de las hojas, pero no ves el viento, de donde viene y a donde va, así es todo aquel que nace del espíritu” y está lleno de armonía.

Pero la peor de todas las iras, es la que desarrollamos contra nosotros mismos, cuando nos enfrentamos ante el fracaso y la frustración, porque es una auto agresión infligida por nuestro ego, que nos impide cualquier crítica constructiva que nos ayude a reparar nuestros propios errores, entonces “la vida se convierte en una carga pesada, a menos que aprendamos a enfrentar los fracasos con entereza. Es un arte aceptar las derrotas y las almas nobles, siempre lo aprenden, Hay que saber como perder sin desanimarnos.”

“Dejad que vuestro corazón esté tan dominado por el amor, que el espíritu guía, pueda con poca dificultad, libraros de la tendencia a dejaros llevar por esas explosiones de ira animal, que son inconsistentes con el estado de filiación divina.”

Basado en las enseñanzas del Libro de Urantia.

domingo, enero 10, 2010

¿Cómo se forja el progreso espiritual?

¿Cómo puede evaluar su propio progreso alguien que anhela alcanzar la gran meta del desarrollo espiritual? Esa persona creerá tal vez que los maestros emplean métodos psíquicos, pero quizás se pregunte si no habrá otros métodos más positivos que no incluyan factores intangibles.

Todo desarrollo cultural y mental corresponde en especial al Ser Interno, y sólo se observa cuando ese desarrollo se manifiesta exteriormente. Es semejante al poder contenido en un cartucho de dinamita. No se puede reconocer el alcance de su energía con sólo examinar el material externo con el que está fabricado. Dejar caer al suelo la dinamita no pone a prueba la energía que contiene.

Golpearla con un palo o con una piedra no es un método para descubrir su poder. Probándola químicamente para ver si cambia de color o de tamaño tampoco nos revelará el secreto de su energía. Hasta que se prueba correctamente utilizando los métodos adecuados, se revela su verdadera naturaleza.

Sucede lo mismo respecto al desarrollo psíquico, mental, cultural y místico. Todos los sistemas tienden a formar una reserva de poder. Ho hay forma de probar la capacidad mental de un hombre pesando, midiendo o analizando importantes materias y luego reducirlas a una base sobre la cual, por comparación, se pueda emitir un juicio, a menos que el hombre se dedique a dichas materias. No hay forma de afirmar que un químico está capacitado para soluciones un problema de química, a menos que él esté al frente del problema. No podríamos decir qué es capaz de ejecutar un gran músico, a menos que esté inspirado por algo compatible con el desarrollo elevado de su habilidad musical.

La naturaleza de muchas de las facultades y poderes psíquicos del hombre es conservativa, y están destinados a propósitos específicos, es decir, sólo se expresan en determinados canales, pero mientras esos canales no se abren, las facultades no se manifiestan. Esa facultades poseen un poder invalorable en el desarrollo mental y psíquico. Cuando se usan en forma apropiada, tienen un valor incalculable. Sin embargo, tendrían muy poco valor si se manifestaran en forma constante.

Impresiones Mentales Confusas

Si durante todo el día las facultades psíquicas inculcaran en la conciencia externa una premonición de lo que va a ocurrir, la mente estaría llena en todo momento con las impresiones de los acontecimientos pronosticados. Se perturbaría la tranquilidad mental, se perdería la habilidad para relajarse y reposar, y no habría tiempo para pensar y razonar. La mente se tornaría una masa desequilibrada de impresiones confusas. Muy pronto el valor de la intuición sería negativo y preferíamos no poseerla.

Los poderes curativos y creativos del ser psíquico que pueden desarrollarse mediante cursos apropiados de estudio y ejercicio, no son poderes con los cuales se puede jugar como se jugaría con la cadena de un reloj o con un anillo en los momentos de nerviosismo. Dichos poderes internos sólo se liberan cuando el proceso constructivo del cuerpo humano los necesita realmente.

Mientras el ser humano goce de buena salud y los procesos constructivos sólo requieran en forma moderada la ayuda de los poderes creativos para conservar en buen estado el cuerpo humano, dudaríamos de que nuestros estudios hubieran desarrollado tales poderes. Cuando nos ataca una enfermedad o se nos presenta una emergencia y, por lo tanto, necesitamos verdaderamente la ayuda de los poderes que hemos desarrollado, descubrimos con satisfacción que tenemos a la mano una reserva.

Armonía Psíquica

Podemos decir lo mismo con respecto a la armonía psíquica con el Cósmico. Tal entonamiento es extremadamente intangible e indefinido en una persona activa, normal y saludable.

¿Podría una persona con un corazón saludable estar consciente de ello en todo momento? ¿Consideraría que, debido a que no siente sus latidos en todas partes de su cuerpo, no está sano? ¿Diría usted que una persona es irracional porque dice que duda de la existencia, debido a que no siente palpitar su corazón en todo momento?

Si siempre estuviéramos tan conscientes de la buena saludo como lo estamos de la más leve enfermedad, podríamos valorar mejor los beneficios y bendiciones de la salud. Si estuviésemos profundamente consciente y apreciáramos nuestra buena fortuna como lo hacemos con las situaciones desafortunadas, podríamos valorar mejor los cambios que se realizan en nuestra vida. Cuando mejoramos nuestro entonamiento con el Cósmico y atraemos a nuestro cuerpo un influjo de energía vital y creativa que nos conserva en buen estado previniendo así las enfermedades, damos por sentado que es una cosa normal gozar de buena salud.

No medimos nuestra situación en la vida de acuerdo con las cosas afortunadas y normales, sino por las cosas desafortunadas y desagradables. Consideramos la vida saludable, tranquila y serena como una cosa positiva con la cual podemos contar, y sólo cuando nos falta ciertas cosas a las que hemos estado acostumbrados nos volvemos conscientes de cualquier cambio que sucede en nuestra vida.

En otras palabras, hemos adoptado las condiciones negativas como una medida para evaluar lo que sucede en nuestra vida. Sabemos bien cuando somos afortunados; sabemos que ha ocurrido un cambio desafortunado cuando nos faltan las cosas que deseamos o que hemos poseído. Sabemos que nuestra salud no es satisfactoria una vez que descubrimos que estamos enfermos. Cuando conseguimos a cada paso las cosas que deseamos, las aceptamos en forma más o menos complaciente y suponemos que se trata de algo totalmente normal y que no es nada extraordinario.

Un grave Accidente

Un joven que estuvo varado en el mar sin medios de comunicación, se concentró durante toda la noche con la esperanza de que su madre lo visualizara en su pequeño bote de motor flotando sobre el océano. En efecto, la madre recibió el mensaje visual y telefoneó a la policía; ésta dirigió su búsqueda hacia el mar en vez de seguir buscando en tierra. Ninguna otra prueba le habría revelado a este joven la habilidad que tenía para transmitir mentalmente un mensaje, como cuando tuvo una verdadera necesidad de hacerlo.

Existen muchos métodos mediante los cuales un estudiante puede reconocer su progreso, si él se tomara el tiempo necesario para analizarse. Primero, debe preguntarse si todas las cosas materiales de la vida, todas las indulgencias de la mente objetiva –los pasatiempos, las experiencias interesantes y los incidentes divertidos del pasado- son tan atrayentes ahora como lo fueron anteriormente. Si descubre que algunas de esas cosas le parecen absurdas en la actualidad y que sólo fueron una inútil pérdida de tiempo y de dinero, que fueron cosas infantiles, sórdidas o que menoscabaron su dignidad, entonces puede estar seguro de que su desarrollo cultural ha progresado. Debe advertir, también, si aún le atraen los mismos temas de lectura. Si descubre que en el presente sólo le interesan las lecturas intelectuales, instructivas, apacibles y constructivas, entonces puede estar seguro de que ha progresado intelectualmente.

Problemas de la Vida

Después debe poner a consideración los problemas de la vida. Si descubre que sus puntos de vista son más amplios y que sus problemas ya no tienen el poder de deprimirlo, de hacerle sentir temor o indecisión, puede estar seguro de que su comprensión acerca de los verdaderos valores de la vida ha progresado.

Sin embargo, el simple hecho de analizar nuestra salud o nuestro estado financiero, no constituye un examen adecuado. En primer lugar, es improbable que hiciéramos tal examen cuando todas las cosas parecen indicar que hemos progresado. Por lo general, hacemos un análisis de nuestra situación cuando hay motivos de duda, cuando nuestra salud se encuentra quebrantada, sufrimos problemas financieros, falta de empleo, cuando el ambiente que nos rodea es desagradable, o algo similar nos perturba y nos obliga a analizar la situación. Considerar tales incidentes como una indicación de progreso o falta de progreso, es engañarse a sí mismo.

¿En qué criterio se basa usted para medir su progreso en la vida? ¿Qué significa la vida para usted? Si se encontrara en un barco que se estuviera hundiendo o en un edificio envuelto en llamas y donde toda escapatoria pareciera imposible, ¿haría usted lo que han hecho millones de personas en circunstancias similares? ¿Ofrecería todas sus pertenencias mundanas y las bendiciones de que goza a cambio de su vida? ¿Estaría dispuesto a entregar todas las cosas materiales a cambio de librarse del dilema? Si la vida significa tanto para usted que estaría dispuesto a sacrificar cualquier cosa material para conservarla, sin lugar a dudas su vida será de gran valor para usted en el futuro.

Si usted aceptara vivir otra vez sabiendo que no poeerá absolutamente nada, entonces deberá considerar que ahora es muy afortunado. Con este punto de vista, no importa cuánto progreso alcance financiera, social, políticamente, o en cualquier otra forma, desarrollará una compresión más intensa y más vital de la vida.

Midiendo el Progreso

Si mañana se convirtiera en millonario, ¿diría usted que su desarrollo ha progresado? Esto sería en verdad difícil, porque existen millonarios que no tienen la menor idea de lo que significa realmente el desarrollo y el progreso. Si estuviera en perfecto estado de salud, sin sufrir ningún dolor o malestar, ¿diría usted que ha progresado? Eso también sería muy difícil, ya que el mundo está lleno de gente saludable que no tiene más interés en su propio desarrollo, en el progreso psíquico o en el dominio de sí mismo, que el que tiene un niño en la cuna.

¿Diría usted que liberarse de las preocupaciones, de los cuidados, ansiedades, responsabilidades, deudas obligaciones, tareas, trabajo, etc., indica que ha progresado? Existen hombres sin preocupaciones, responsabilidades, obligaciones, deudas, ansiedades, trabajo, que no tienen más comprensión de lo que usted y yo queremos decir por progreso, que la que tiene el árbol bajo el cual duermen.

El progreso no se puede medir con ninguno de esos criterios. Hay un tiempo y un lugar para cada desafío y para cada prueba, y habrá un tiempo y un lugar para cada demostración y cada manifestación del desarrollo que se está efectuando en su interior. Su primer deber y obligación para con usted mismo es continuar con deseos de progresar y esforzarse por lograrlo. Su deber está claramente definido. Una vez que haya empezado, no debe dudar ni preguntar cómo y cuándo se logra el progreso. Alcanzará el progreso siempre y cuando dirija su mirada hacia la Luz, la Vida y el Amor.

Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.
Revista rosacruz
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