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domingo, agosto 29, 2010

Una clara visión y una vida sana


Publicado en el Vol.. CX de la revista The Theosophist,Marzo de 1989

En cada árbol y cada planta, en el sonido de los pájaros, en los insectos y los minerales, en el Cielo y en el agua, hay una asombrosa belleza. Cada átomo y cada criatura viviente son un milagro de significado y belleza. Mientras más aprendemos de su anatomía, fisiología, actividades, y relación con otras criaturas, más nos asombramos de las maravillas de la Naturaleza. Una telaraña con hilos de gasa, una forma simétricay colores iridiscentes tiene una fuerza maravillosa, proporcionalmente superior a muchas construcciones sobresalientes de los humanos. La pequeña araña —bella de por sí— crea y recrea con facilidad. La semilla diminuta del banyano crece como un árbol poderoso; el niño indefenso llega a ser un hombre o una mujer desarrollados. El crecimiento, el nacimiento y la muerte, también son maravillas. Como afirmara J. Krishnamurti:

Usted vio una hoja muerta, amarilla y de un rojo vivo, una hoja de otoño. Cuan hermosa era esa hoja, tan sencilla en su muerte, tan viva, llena de la belleza y la vitalidad del árbol entero y del verano.

Así, la belleza está por todas partes, a medida que las cosas mueren, crecen, nacen.

Hay belleza en formas y colores, en sonidos y texturas, en las cosas que percibimos con nuestros sentidos, pero también la hay en cosas en las que jamás fijamos nuestras mentes, esto es, en la mutua relación de todas las cosas, en las funciones que cumplen y en sus ocultos propósitos. Un Adepto asociado con la Sociedad Teosófica escribió:

La naturaleza ha vinculado todas las partes de su imperio con hilos sutiles de simpatía magnética, y hay una mutua correlación hasta entre una estrella y un hombre.

La belleza es una expresión o faceta con un significado oculto, no asociado a los deseos ni a las necesidades de alguien. Es inherente a cada ser viviente. El significado de un árbol no está en su utilidad como combustible; el valor de uncordero no está en su carne. El propósito y el valor son inherentes, como Thomas A. Kempis señalara:

No hay criatura, por pequeña o minúscula que sea, que no represente la bondad de Dios.

El sugiere que esa belleza es inherente a Dios, la fuente de vida. Los seres humanos son parte del mundo de la Naturaleza, de su belleza, del significado y las relaciones sutiles, pero nosotros no lo sabemos, y ésa es nuestra tragedia. Se nos enseña a creer que "el mundo" es este mundo que creamos y edificamos — nuestras construcciones y vías férreas, los milagros electrónicos, las instituciones políticas, las estructuras sociales, las guerras, las divisiones, y demás. Todo esto es la sociedad humana, pero para la mayor parte de las personas esto es "el mundo".

Hoy día, para millones de personas que viven en áreas urbanas, la Naturaleza está físicamente muy lejos. Ellos sólo saben de calles, ruidos, y objetos artificiales. Incluso personas que viven en medio de la naturaleza en las áreas rurales son ignorantes, porque la pobreza los obliga a trabajar desde lamañana hasta la noche. Y debido a que son pobres, para ellos todo es un objeto para obtener o utilizar. Otros están tan condicionados al pensamiento de que para obtener cuanto es importante en la vida hay que luchar para mejorarse, que están confinados a su propia actividad egocéntrica, ignorantes del mundo verdadero.

La realidad es diferente para cada persona. Lo que es real para una persona, no lo es para otra. Cuando una persona está en peligro inminente de perder su vida, si la seguridad depende de dar su propiedad, dejará de tener la misma percepción de la realidad que tenía antes. Desgraciadamente, las personaspiensan que "su realidad" es cierta, así como sus deseos y conflictos, su ansiedad y sus irritaciones, sus esperanzas y desilusiones, sus antipatías y sus tensiones, todas se toman muy seriamente y jamás se ponen en duda.

La sociedad humana tiene sus propias reglas, como un juego de fútbol o de hockey, con una estructura fija. Las reglas dicen que la pelota no debe salirse del campo demarcado. ¿Por qué no? Porque así se concibió el juego, y quienquiera que lo juegue tiene que seguir las reglas. Estas reglas no originan en la verdad ni en una fuente elevada. Pertenecen a un sistema artificial que permite a los jugadores competir, ganar o perder.

La sociedad humana es igual, con reglas creadas artificialmente. Pueden llamársele leyes; sin embargo, éstas son inventadas, creadas por convención, tradición, gobernantes, o sacerdotes. La sociedad moderna le dice que usted tiene que luchar para el éxito, estar en la delantera, ganar cuanto pueda. Así, las personas juegan este juego, y mientras más intensamente lo juegan, menos pueden ver. ¿Puede observar un futbolista, en medio del entusiasmo de un partido, lo que está ocurriendo afuera? Pídale que contemple a un pájaro volando contra el más límpido cielo. No podrá hacerlo mientras esté en medio política, o la competencia económica, no pueden ver. Están inconscientes de la fealdad y la brutalidad del juego, de la insensibilidad que crea, de la inocencia que se pierde. Tampoco perciben la belleza que hay fuera de la estructura de la sociedad humana. Para ellos, el significado de la vida está muy lejos. Sus metas, ideas e ideologías, son como nubes pesadas que empañan el sol de la verdad.

Ahora consideremos lo que es sano o loco, desde el punto de vista del sentido común. La locura es no estar en contacto con la realidad de la existencia, con la verdad. La persona enajenada experimenta una realidad que nada tiene que ver con lo real.

Cuando alguien se llama a sí mismo Jesucristo, Cleopatra, o Mahatma Gandhi, todos dicen que está loco, porque esa idea sólo existe en su mente, no es un hecho. Debido a que lo irreal a él le parece real sin que los demás lo compartan, a ello se le llama locura. La razón, la lógica, la consistencia y el orden están ausentes en las proyecciones de la mente enajenada de una persona. El individuo está tan poco relacionado con el mundo de los hechos, los valores y el significado, que no puede adoptar una acción efectiva.

¿Es la mente humana generalmente distinta de la de un enfermo mental? Esta está llena de contradicciones y falta de lógica; está divorciada de la verdad de la Naturaleza que mencionamos, de su gloria, su significado y su esplendor. Porque la vasta mayoría de las personas vive en la irrealidad de sus propias luchas y ambiciones, y eso no es una realidad más válida. Bertrand Russell señaló que las personas tienden a aceptar acciones por parte de las masas, que no aceptarían en un individuo. Cuando un individuo mata a otro, esto se considera "un asesinato"; pero cuando las masas matan a otras masas, a eso le llaman "patriotismo".

En forma similar, decimos que una persona está "loca" si su mente carece de razón y consistencia, si sus pensamientos no guardan relación con los hechos. Sin embargo, la mayor parte de la humanidad se conduce de ese modo y a nadie se le ocurriría llamarlo "locura". Sin embargo, es una locura. Hay claras inconsistencias y contradicciones en todos los sistemas, religiones y sociedades. Los hindúes glorifican lo que dicen losUpanishads de que todo es Brahma, la Verdad Suprema, y pese a ello instituyen un sistema de castas, castigan y humillan a las viudas, dando con ello pruebas de su falta de cordura. Otros grupos han asesinado en nombre del amor, de la religión, o de su Maestro. Los gobernantes promueven los cultivos de tabaco y ayudan a que las personas se enfermen, y luego adoptan proyectos para curarlas. A mucha gente le gusta comer alimentos poco nutritivos, y luego reforzarse tomando vitaminas. En el mundo, cada campo de la vida, la política, la educación, lo social, lo económico, y lo personal proporcionan ejemplos de estas actividades absurdas y muestra nuestra incapacidad para ver estas contradicciones. ¿Son los seres humanos niños que construyen casas de arena, sólo para derribarlas después, o esquizofrénicos divididos por conflictos internos? Posiblemente no nos agrade descubrir dentro de nosotros a un niño o un loco,pero quizás existan.

Cuando nos tornamos conscientes de estas cosas, ¿cuál es nuestra respuesta? Generalmente, hay una urgencia de hacer algo al respecto. La mayor parte de las personas creen en la acción, pero sus acciones surgen de una mente que no está consciente de lo que realmente es. Cada persona ve un fragmento que llega hasta donde le afecta. El cerebro animal en el ser humano, heredado de un remoto pasado, es capaz solamente de acciones reflejas. Incluso cuando hacemos una pausa para meditar y comprender lo que estamos haciendo, con frecuencia no estamos reflexionando, sino revisando viejas ideas preconcebidas que hemos ido reuniendo de aquí y de allá, puestas juntas en el ilógico contexto del contenido de la mente. Así, la acción procede sin una verdadera comprensión.

Por lo tanto, a pesar de los muchos revolucionarios, idealistas y reformadores, el mundo procede con un curso loco, siempre tendiendo hacia la autodestrucción. Sin la clara visión de la comprensión, sin conocer las cosas plenamente, incluyendo la naturaleza de las mismas, la acción es ciega y destruye la sensibilidad. Así, gradualmente, uno se torna menos y menos capaz de mirar y de ver, de percibir la belleza y el significado de la vida y aprender lo que es la verdad.

El esfuerzo humano está encaminado hacia los logros, a moldear a los demás, a crear y torcer las relaciones según las conveniencias. El deseo de actuar y de forjar algo de esta forma crea un falso sentido de utilidad, porque la vida parece satisfactoria de momento, hasta que algún hecho, un accidente, o algún desastre imprevisto destruyen las ilusiones de la persona. El deseo de logros es pariente del miedo, la ansiedad, y la disensión. Como dijera el sabio chino Chuang Tzu:

La mente del hombre perfecto es como un espejo. Nada alcanza, nada espera; refleja, pero no ata. Así el hombre perfecto puede actuar sin esfuerzo.

La mayor parte de las personas luchan por alcanzar el significado de la vida alcanzando y asiendo. Esto es un esfuerzo inútil. La vida está llena de significado por todas partes. No tenemos que "darle" un significado; no tenemos que "crear" relaciones. La relación es parte de la vida a un nivel sutil y profundo, así como a un nivel externo.

Las personas que están luchando y "haciendo" cosas, piensan que los conflictos están afuera; eso es parte de su ceguera. Sólo mirando podemos ver que el conflicto está dentro. Los problemas tampoco están fuera, sino adentro. Así, una persona celosa ve acorde con sus celos; el individuo cobarde imagina peligros por todas partes, y el orgulloso encuentra insultos. Cuando uno piensa que los problemas y los conflictos están afuera, las personas no se hacen responsables. No ven que crean la locura de la sociedad. Pero nosotros somos la sociedad, la creamos todo el tiempo, nuestras actitudes crean su forma externa. La confusión y la agresión que están en nuestras mentes retornan a nosotros de diferente manera y son la fuente de nuestro pesar. Desgraciadamente, no vemos esto. Pensamos que el pesar proviene de otra parte, conque es importante que lo que hacemos no venga primero. Tenemos que aprender a ver claramente. El señor Buda enseñó que la recta visión, la clara visión (samyak drishti] es el primer paso en el Sendero. Si no podemos ver con claridad, profunda y completamente, lo más probable es que nuestras acciones creen enajenación en nuestro medio. Sólo quien puede ver claramente, tanto la fealdad de la sociedad humana como la belleza de la vida, experimenta su significado sin buscarlo.

Nosotros raramente contemplamos una planta, una montaña, o a un ser humano,, pero cuando lo hacemos, ¿qué vemos? Acaso vemos imperfectamente la forma, sin conciencia alguna de la vida que mora dentro de esa forma. Nuestros pensamientos viejos se cristalizan en una imagen o concepto y se proyectan entre nuestra mente, y la verdad podría estar en una hoja, en una roca, en un ser humano, dondequiera y portodas partes. Debido a que esos pensamientos se interponen, el objeto adopta una apariencia distinta. El contenido subjetivo parece ser el objeto, la proyección de la mente, la verdad. Sólo cuando la mente es como el espejo del cual Chuang Tzu hablaba, libre de todo el polvo al cual alude La Voz del Silencio,es cuando ésta ve. Mientras la mente esté llena de contenido en forma de reacciones, ideas, ideologías, juicios, análisis y demás, no puede reflejar la verdad. Eso significa que la mente tiene que estar pura, libre, sin la distorsión de las contradicciones, para poder ver claramente. Esto significa que hay que verse a sí mismo. Es por medio del auto-conocimiento, por la comprensión de lo que está ocurriendo dentro de la mente, que sobreviene la claridad. Entonces la mente se libera y purifica, y tiene una mayor fuerza.

Las contradicciones privan a la mente de la vitalidad. La ansiedad, la ambición, los malos entendidos, etc., son formas de conflicto y, por lo tanto, drenan la energía. Cuando hay liberación y pureza, hay una gran fortaleza en la mente y ésta puede profundizar mucho más en sí misma, así como en la naturaleza y el significado de la vida. Veamos de nuevo las palabras de Thomas A. Kempis:

Mientras más unidad hay dentro de un hombre y éste se torna más simple interiormente [y puro], mucho más puede comprender dentro de sí las cosas elevadas sin esfuerzo, porque recibe de lo alto la luz del intelecto.

El contenido de la mente, las contradicciones y los juicios, las ideas y las luchas, todo eso pertenece al ego. Es la sustancia a la cual se le puede dar identidad, que uno recuerda y dice: "éste soy yo". Pero la identidad no tiene base alguna. El ego al cual todos tan desesperadamente quieren asirse, en el cual tanto piensan, es parte de la locura. Debido a que es tan frágil, tiene que batallar continuamente para mantenerse, afirmarse, y edificarse. Debido a su batalla, no puede ver. No hay, por lo tanto, una vida cuerda. Como ya hemos apreciado, la locura proviene del hecho de no poder ver con claridad. Por lo tanto, a medida en que la autoafirmación disminuye, hay salud, plenitud, claridad de visión, descubrimiento del significado de la belleza.

Y entre los pensadores surge una pregunta: "¿Cuál es el significado de la vida?" Los que no piensan en estas cosas creen que pueden darle significado haciendo algo.

Algunas veces tratan de encontrar esposo, mujer, o de tener un hijo. Pero esto es innecesario para hallarle significado a la vida. Contemplando una puesta de sol, nadie se pregunta: "¿Cuál es el significado de este atardecer?" La belleza tiene su propiosignificado. El atardecer existe, y ello es suficiente. Toda la vida es así. Mientras más nos alejamos y construimos un mundo artificial, con sus propias reglas, un juego al que jugar, menos somos bendecidos por la experiencia de su significado. Pero mediante la auto-comprensión y una clara visión, puede abrírsenos en lo adelante un nuevo mundo jamás visto, de alegría y belleza, de bondad y bendicioneS.


Radha Burnier
Presidenta de la Sociedad Teosófica en Adyar, India.

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