viernes, octubre 30, 2009

Reencarnación


El Dr. Brian Weiss como psiquiatría, comenzó a tratar a un paciente que nombra Catherine y a partir de este caso su vida cambió. Ya que presentaba un complejo cuadro clínico, que al tratar con terapia convencional no había ninguna mejora, aunado a su negativa de tomar medicamentos por miedo a la asfixia. Por lo que el Dr. Weiss decidió someterla a hipnosis para indagar en su infancia, pero ella se fue más lejos viéndose muchos años atrás como otra persona en Oriente, recordando detalles de aquella vida hasta su muerte. Catherine comenzó a curarse.

En otra regresión reviviendo el trance de una vida a otra en su ascensión hacia la luz, con otra voz -la paciente- le habló a Weiss sobre sus padres ya muertos y las circunstancias en que murieron, detalle que solo personas cercanas al Doctor conocían, también le mencionó que su hijo mayor murió a las pocas semanas de nacido para darle una enseñanza. A partir de ese momento, Brian L. Weiss se abrió a la espiritualidad por medio mensajes que ha recibido de los maestros, convirtiéndose así en una autoridad en Psicología Transpersonal.

La Terapia de Vidas Pasadas es un tratamiento que se auxilia de la hipnosis para ayudar al paciente a rastrear en el subconsciente el origen de sus problemas y resolverlos. Aunque comenzó como un medio para retornar a la infancia, muchos pacientes viajan a lugares y tiempos diferentes.

Brian Weiss afirma que “la Terapia de Vidas Pasadas es una prueba científicamente comprobada de que la reencarnación existe. Por lo tanto nunca morimos, nuestra alma es inmortal y la muerte es solo un paso entre una lección de vida y otra” y nos da una premisa: “la muerte no existe”. Weiss ha experimentado en sus consultas la capacidad que presentan algunos pacientes de hablar lenguas que no han estudiado o escuchado, así como la aportación de datos concretos que se han podido corroborar.

La mayoría de personas que se someten a regresiones para resolver conflictos y traumas, también la utilizan para evolucionar descubriendo sus errores y aciertos que han tenido en sus
vidas pasadas así como las lecciones a las que se han enfrentado, además de abrir un canal donde podrán comunicarse con Maestros y seres de luz que ayudan al ser humano a crecer espiritualmente y desarrollar la misión que tiene encomendada.

La verdad de Socrates


“La Vida sin Discernimiento no es Digna de ser Vivida”

Conocer la Verdad

Sócrates creía que la verdad, el conocimiento, la belleza y la virtud absolutas existen eternamente y que el hombre en la tierra conoce y reconoce estas cualidades porque él las recuerda de una existencia previa en la que moró con ellas. En otro diálogo, Fedón, él dice, “después de descender a la Tierra el alma tiene reminiscencias del mundo de la verdadera existencia…A menudo nuestro aprendizaje consiste en recordar lo que una vez supimos en otra vida”. Con sus preguntas, Sócrates ayudaba al investigador a recordar sus respuestas.

Probablemente las dos citas más conocidas de Sócrates son: “Conócete a ti mismo” y “La vida sin discernimiento no es digna de ser vivida” Su mayor preocupación fue “la buena vida”. Anteriormente los filósofos estaban interesados principalmente en la naturaleza de los cielos y la Tierra, pero Sócrates dijo que a él no le interesaba cómo o de qué estaba hecho el universo, sino por qué estaba hecho en esa forma. El concentró su atención en el hombre interno y en la obtención de la felicidad.

El creía que la verdadera virtud y la verdadera felicidad son una sola, que el hombre puede llegara ser racional y que por medio de un proceso de arete (llegar a ser experto en algo) puede encontrar la satisfacción. Pensaba que todos deben vivir al máximo de su potencial.

Los absolutos de los cuales Sócrates hablaba son esencias, formas o ideas, que permanecen después de que la cosa que las representa ha desaparecido. El creía que somos capaces de compartir estos absolutos porque los recordamos. Un ejemplo es la idea de la belleza, que permanece después de que la flor que pensábamos era bella se ha marchitado. Esta idea de belleza es también la verdadera naturaleza de la flor y conociendo su naturaleza uno puede conocer también su propósito . Sócrates pensó que el hecho de que exista una variedad total en el universo no es un accidente; todas las cosas tienen su propósito y su relación con el todo. Existe una función que cada persona o cosa realiza mejor que cualquiera otra persona o cosa; esa función es su propósito.

Buscador del Conocimiento

Si un hombre busca el conocimiento y aprende lo que es realmente bueno, él actuará para su propio beneficio. El conocimiento genera comprensión, la cual lleva a la virtud y a la buena vida. Los errores se cometen debido a la falta de información. Si alguien sabe lo que es mejor, lo hará. Ningún hombre se daña intencionalmente. Consideren al hombre que roba; él debe creer que la adquisición de lo que roba le traerá felicidad. ¿ No cree el hombre que comete un homicidio, que ya sea él o el mundo estará de alguna manera mejor sin su víctima?
Sócrates dijo “El conocimiento es virtud”.

La verdadera naturaleza del hombre es buena, él tiene un mecanismo inherente de seguridad que lo lleva otra vez a la corriente cuando él la abandona. Ningún hombre o grupo puede continuar indefinidamente con un comportamiento que es dañino para si mismo o para su semejantes.

Cuando lo intenta, las cosas no resultan bien para él; por lo tanto, para encontrar la verdadera felicidad, uno debe encontrar la verdadera virtud.

Como muchos de nuestros grandes maestros, Sócrates era impopular entre las masas. Su vida termino en Atenas en el año 399 a. C., en el mismo lugar en que había comenzado en 469 a.C. El jurado le ordenó tomar cicuta después de que lo encontró culpable de no adorar a los dioses que el estado adoraba, sino más bien estar introduciendo prácticas religiosas nuevas y extrañas, y de corromper a la juventud.

Durante el juicio, se le dio la oportunidad de cambiar su comportamiento, pero él lo haría; dijo que creía que su juicio y los resultados de éste eran en su propio beneficio. Hablando de su daimon ( compañero interno)él dice: Esta señala, que es una voz suave, comenzó a llegar a mi cuando era un niño; siempre prohíbe, pero nunca me ordena Hacer cualquier cosa que voy hacer…Hasta fecha la facultad divina, de la cual el oráculo interno es la fuente, ha tenido constantemente el hábito de oponérseme, aun en fruslerías, si iba a cometer una falta o error; y ahora pueden ver que me ha tocado aquello de lo que se piensa, y así se cree generalmente es el último y peor de los males; pero el óraculo no hizo ningún signo de oposición… Esto es una indicación de que lo que me ha sucedido es bueno y que aquellos de ustedes que piensan que la muerte es un mal están equivocados; porque la señal habitual seguramente se me habría opuesto si hubiera estado procediendo mal.

Se cree que el concepto de que la vida necesariamente sigue a la muerte porque los opuestos brotan de opuestos es de Platón, si bien él lo atribuye a Sócrates. Muchos creen que en los Diálogos es imposible separar realmente la filosofía de Platón de la de Sócrates. En muchos casos se cree que Platón usó a Sócrates como el portavoz a través del cual él expresó sus propios puntos de vista. ¿Que importa? ¿No es el mensaje lo importante? ¿Cuando a menudo oyen una cita que ustedes consideran sabia y con el tiempo recuerdan la cita pero no quien la dijo? En realidad, la verdad habla por si misma.

Tal vez Platón tuvo intención de mezcla sus ideas con las de Sócrates en forma que fueran indistinguibles. De alguna manera esto parece reforzar la filosofía de Sócrates de que es un desperdicio de tiempo argüir sobre cosas en las que todos los sabios disienten, en busca de conocimiento que no haría ningún bien si se tuviera. ¿Que bien nos haría el saberlo? Esto nos protege también de respetar al maestro pero no al mensaje. Después de todo si Platón quería crédito, todo lo que tenía que hacer era pedirlo. Los Diálogos fueron escritos después de la muerte de Sócrates; Platón lo amaba como a un padre, ya que había sido maestro durante veinte años.

Podría ser que Platón meramente reconoció la verdad que perduraba y deseaba preservar porque Sócrates, su amado profesor, nunca escribió una línea? El la preservó; ésta permanece, todavía esperando. La Luz de la plaza pública no la ha encontrado deficiente.

Jean Ewing

martes, octubre 27, 2009

La Iniciación por el Maestro: La Técnica Suprema


El hombre existe como en un sueño. El hombre está dormido. Todo lo que se conoce como estar despierto forma parte del sueño. Iniciación significa mantener un contacto íntimo con alguien que está despierto. A menos que te halles en contacto con alguien que esté despierto, te será imposible salirte del sueño, ya que la mente es incluso capaz de soñar que está despierta. La mente puede soñar que el sueño no existe ya.

Se ha de entender qué quiero decir cuando digo que el hombre está dormido. Estamos dormidos continuamente, las veinticuatro horas del día. Por la noche nos mantenemos cerrados al mundo exterior, soñando interiormente. Durante el día nuestros sentidos están abiertos al mundo exterior, pero el soñar continúa por dentro. Cierra los ojos por un momento y estarás de nuevo en un sueño; es una continuidad en nuestro interior. Eres consciente del mundo exterior, pero esa consciencia no excluye a la mente soñadora; es impuesta a la mente que sueña, pero interiormente el sueño continúa. Por eso no vemos aquello que es real incluso cuando estamos despiertos. Imponemos nuestros sueños a la realidad. Nunca vemos aquello que es; siempre vemos nuestras proyecciones.

Si te miro y en mí hay un sueño, te convertirás en objeto de una proyección. Proyectaré mi sueño sobre ti y todo lo que comprenda sobre ti se hallará entremezclado con mi sueño, con mi proyección. Cuando te amo, me pareces alguien distinto; cuando no te amo, me pareces completamente diferente. No eres el mismo porque te he empleado simplemente como una pantalla sobre la que he proyectado mi sueño.

Cuando te amo, el sueño es diferente, de modo que tú pareces diferente. Cuando no te amo, tú eres el mismo, la pantalla es la misma, pero la proyección es diferente; ahora estoy utilizándote como una pantalla para otro de mis sueños. Y de nuevo el sueño cambia. Otra vez te amo; entonces me parecerás diferente. Nunca vemos aquello que es; siempre vemos nuestros propios sueños proyectados en Eso que Es.

No soy el mismo para cada uno de vosotros; cada uno proyecta sobre mí algo distinto. Solamente soy uno respecto a mí mismo. Y sí estoy soñando, entonces incluso para mí seré alguien distinto a cada momento, porque a cada momento mi interpretación diferirá. Pero si he Despertado, entonces soy el mismo. Buda dijo que la prueba de un Iluminado es que siempre es el mismo, al igual que el agua de mar; en cualquier parte, en cualquier lugar, es salada.

Te has rodeado a ti mismo de una película que te envuelve, de proyecciones, ideas, nociones, conceptos, interpretaciones. Eres un proyector funcionando continuamente, proyectando cosas que no existen, que sólo existen dentro de ti, y todo se convierte en una pantalla. De modo que nunca puedes, por ti mismo, darte cuenta de que estás en un profundo sueño.

Hubo un santo sufí, Hijira. Un ángel se le apareció en un sueño y le dijo que, del pozo, debía almacenar tanta agua como le fuera posible porque a la mañana siguiente toda el agua del mundo iba a ser envenenada por el diablo y todo aquél que la bebiera se volvería loco.

Así que durante toda la noche el fakir estuvo almacenando tanta agua como le fue posible. Y lo predicho sucedió realmente: a la mañana siguiente todo el mundo se volvió loco. Pero nadie sabía que toda la ciudad se había vuelto loca. Solamente el fakir no estaba loco, pero todos hablaban de él como si se hubiera vuelto loco. El sabía lo que había sucedido, pero nadie le creía. De modo que siguió bebiendo su agua y se quedó solo.

Pero no podía seguir así; toda la ciudad vivía en un mundo completamente distinto. Nadie le hacía caso y finalmente se extendió el rumor de que iba a ser hecho preso y enviado a prisión. Decían que estaba loco. Una mañana fueron a apresarle. O bien aceptaba a ponerse bajo tratamiento como si estuviera enfermo, o bien lo enviaban a prisión, pero no iban a dejarle libre; le tenían por absolutamente loco. Lo que decía no podían comprenderlo; hablaba un lenguaje completamente distinto.

El fakir no sabía qué hacer. Había tratado de ayudar a los demás a recordar su pasado, pero lo habían olvidado todo. No recordaban nada de su pasado, nada de lo que había existido antes de esa maldita mañana. No podían comprenderle; el fakir se había vuelto incomprensible para ellos.

Rodearon su casa y le cogieron. Entonces el fakir les dijo, "Dadme un minuto más. Yo mismo me pondré bajo tratamiento". Corrió hacia el pozo comunitario, bebió del agua y se volvió como todos. Ahora toda la ciudad estaba feliz; ahora el fakir estaba bien, ahora no estaba loco. En realidad, se había vuelto loco, pero ahora formaba parte integrante del mundo corriente.

Si todos están dormidos, nunca te darás cuenta de que tú estás dormido. Si todo el mundo está loco y tú estás loco, nunca lo sabrás.

Con "iniciación" se quiere expresar que te has entregado a alguien que ha Despertado. Dices, "No lo comprendo, no puedo comprenderlo. Formo parte del mundo que está loco y dormido. Estoy soñando todo el tiempo". Este sentimiento puede surgir incluso en una persona que está dormida, porque el sueño no es siempre profundo. Oscila; a veces es muy profundo y luego cambia y se vuelve muy superficial. De la misma forma que el sueño corriente es una fluctuación de muchos niveles, de muchos planos, el sueño metafísico del que estoy hablando también fluctúa. A veces estás justo en la frontera, muy cerca del Buda; entonces eres capaz de comprender algo de lo que el Buda dijo, de lo que habló. Nunca será exactamente lo que dijo, pero al menos tuviste un vislumbre de la Verdad.

Así pues, quien permanece en la orilla del sueño metafísico querrá ser iniciado. Algo puede oír, algo puede entender, algo ve. Todo está como brumoso, pero percibe algo, de modo que se aproxima a uno que ha Despertado y se entrega a él. Esto es todo lo que puede hacer alguien que está dormido. Esta entrega significa que comprende que algo muy distinto de su sueño está sucediendo. De alguna forma es capaz de percibirlo. No puede determinarlo con exactitud, pero lo siente.

Siempre que un Buda se encuentra cerca, aquellos que se hallan en esa línea fronteriza del sueño pueden reconocer algo distinto en ese hombre. Se comporta de forma diferente, habla de forma diferente, vive de forma diferente, camina de forma diferente; algo le ha sucedido. Aquellos que se hallan en la línea fronteriza pueden percibirlo; pero están dormidos y esa consciencia fronteriza no es permanente. Pueden, en cualquier momento, caer de nuevo en el sueño.

De modo que antes de que caigan en una profunda inconsciencia, pueden entregarse al que ha Despertado. Esta es la iniciación desde el lado del iniciado. El dice, "No puedo hacer nada por mí mismo. Soy impotente y sé que si no me entrego en este instante, puedo quedarme de nuevo dormido. Entonces la entrega será imposible". Hay pues, momentos que no pueden ser desperdiciados y uno que desperdicia esos momentos puede que no se los vuelva a encontrar durante siglos, durante vidas, porque no está en las manos de uno el llegar otra vez a la línea fronteriza. Sucede por muchos motivos que se escapan a nuestro control.

Por parte del iniciado, la iniciación es un completo dejarse llevar, una confianza total, una entrega total. Nunca puede ser parcial. Si te entregas parcialmente, no te estás entregando; te estás engañando a ti mismo. No existe la entrega parcial, porque en la entrega parcial estás reteniendo algo y ese retener puede empujarte de nuevo hacia un profundo sueño. Esa falta de entrega puede resultar fatal; en cualquier instante puedes estar otra vez en el sueño profundo.

La entrega es siempre total. Por eso en la iniciación se requiere y siempre se requerirá confianza. Se requiere confianza como condición total, como un requisito absoluto. Y en el instante en que te entregas totalmente, las cosas empiezan a cambiar; ahora no puedes volver a tu vida de sueño. Esta entrega aniquila toda proyección, toda la mente proyectora, porque la mente que proyecta está ligada al ego; no puede vivir sin el ego. El ego es su principal centro, su base. Si te entregas, has entregado la base misma. Has renunciado por completo.

Iniciación es simplemente una persona que está dormida y pide ayuda para ser Despertada. Se entrega a uno que ha Despertado. Es algo muy simple; no es muy complejo. Cuando acudes ante un Buda, a un Jesús, o un Mahoma y te entregas, lo que estás entregando son tus sueños, tu estar dormido. No puedes entregar nada más, porque tú no eres nada más. Entregas esto: tu sueño, tu soñar; entregas toda la estupidez de tu pasado.

De modo que por parte del iniciado es una entrega de su pasado, y por parte del que te inicia es una responsabilidad para el futuro. Se convierte en el responsable.Y sólo él puede ser el responsable; tú nunca puedes ser el responsable. ¿Cómo va a ser responsable uno que está dormido? La responsabilidad llega con el Despertar.

Esta es en verdad una ley fundamental de la vida: el que está dormido no es ni siquiera responsable de él mismo, y aquél que ha Despertado es responsable incluso de los demás. Si acudes a él y te entregas a él, entonces se vuelve particularmente responsable de ti. Así Krishna le pudo decir a Arjuna, "Déjalo todo. Ven a mí, entrégate a mis pies". Y Jesús pudo decir, "Yo soy la Verdad, yo soy la Puerta. Ven a mí, pasa a través de mí. Seré tu testigo en el último día de tu juicio. Responderé por ti".

Esto es una analogía. Cada día es el Día del Juicio, y cada momento es el Momento del Juicio. No habrá un último día. Esas eran palabras para que fueran entendidas por la gente a la que Jesús hablaba. Les estaba diciendo, "Seré responsable por vosotros y responderé por vosotros cuando el Divino os pregunte. Estaré allí como testigo. Entregaos a mí; seré vuestro testimonio".

Esta es una gran responsabilidad. Nadie que esté dormido puede asumirla porque incluso hacerte responsable de ti mismo es algo difícil si duermes. Puedes ser el responsable de los demás solamente si no necesitas ser responsable de ti mismo, si te has descargado completamente, si has dejado de existir. De modo que solamente "uno que ya no existe" es capaz de iniciarte; si no, nadie puede iniciarte. Nadie puede iniciar a nadie, y si esto sucede—y sucede muchas veces, sucede a diario; aquellos que están dormidos inician a otros que también están dormidos: ciegos conduciendo a otros ciegos— ambos caen en la fosa.

Nadie que esté dormido puede dar la iniciación a otro, pero el ego desea darla. Esta actitud egoísta ha resultado ser fatal y peligrosa. Toda la iniciación, todo su misterio, toda su belleza, se ha convertido en algo repugnante por culpa de aquellos que no tenían la capacidad para dar la iniciación. Solamente uno que no tenga ego, que no duerma, puede dar la iniciación. Si no, dar la iniciación es el mayor pecado.

En los viejos tiempos, tomar la iniciación no era nada fácil. Uno tenía que esperar años para ser iniciado; incluso puede que tuviera que esperar toda su vida. Esa espera era una prueba, una disciplina.

Por ejemplo, los sufíes solamente te iniciaban cuando había esperado durante un determinado tiempo. Tenías que esperar, sin preguntar, hasta el momento en que el Maestro en persona te decía que había llegado la hora. El Maestro podía ser un zapatero. Si querías ser inicidado, tenías que ayudarle durante años a hacer zapatos. Y no podías ni poner en duda la importancia de hacer zapatos. Así, podías esperar durante cinco años, ayudando al Maestro a hacer zapatos. Nunca hablaba de rezar o de meditar, nunca hablaba de otra cosa que de hacer zapatos. Esperabas durante cinco años... pero esto era una meditación. Mediante ella eras limpiado.

Esta simple espera, esta fiel espera, preparaba el terreno para la entrega total. Solamente tras una larga espera podía tener lugar la iniciación, pero entonces la entrega era fácil y el Maestro podía asumir la responsabilidad por el discípulo.

Hoy en día, todo es diferente. Nadie está dispuesto a esperar. Nos hemos vuelto tan conscientes del tiempo que no podemos esperar ni un solo instante. Y debido a esta consciencia del tiempo, la iniciación se ha vuelto imposible. No puedes ser iniciado. Pasas corriendo junto a Buda y le preguntas, "¿Me inicias?" Estás corriendo; te encuentras con Buda en la calle mientras corres. Incluso mientras pronuncias estas dos palabras sigues corriendo.

Toda este apresuramiento de la mente moderna se debe al miedo a la muerte. Por primera vez el hombre teme tanto a la muerte, porque por primera vez el hombre se ha vuelto absolutamente inconsciente de la eternidad. Solamente somos conscientes del cuerpo que va a morir; no somos conscientes de la consciencia interior que es eterna.

En los días de antes había gente que era consciente de la ausencia de muerte, y debido a su consciencia, a su eternidad, crearon una atmósfera en la que no existía la prisa. Entonces la iniciación era fácil. Entonces esperar era fácil; entonces entregarse era fácil. Entonces era fácil para el Maestro asumir la responsabilidad por el discípulo. Todo eso se ha vuelto difícil hoy en día, pero aun así no hay alternativa: la iniciación es necesaria.

Si tienes prisa, te daré la iniciación mientras corres, porque si no, no habrá iniciación. No puedo ponerte como condición que esperes. Primero he de iniciarte y luego prolongar tu espera de diversas maneras, mediante inumerables estratagemas; te convenceré de que esperes. Si primero te digo, "Espera cinco años y luego te iniciaré", no podrás esperarlos, pero si te inicio ahora mismo entonces podré crear ardides para que esperes.

Que sea así pues; da lo mismo. El proceso será el mismo. Ya que no puedes esperar, lo cambiaré. Te dejaré que esperés después. Crearé muchos ardides, muchas técnicas, solamente para hacerte esperar. Crearé para tí técnicas, te daré algo con lo que jugar, porque no eres capaz de esperar sin estar ocupado. Puedes jugar con esas técnicas; se convertirán en la espera. Entonces estarás preparado para la segunda iniciación, la que hubiera sido la primera en los viejos tiempos.

La primera iniciación es una formalidad; la segunda será informal, sucederá. No me la pedirás; no te la daré, sucederá; en tu ser más interno, sucederá. Y tú sabrás que ha sucedido.

Entrega por parte del discípulo, responsabilidad por parte del Maestro; ése es el puente. Y siempre que te encuentres en condiciones de entregarte, aparecerá el Maestro. El Maestro está aquí. Los Maestros siempre han existido. El mundo nunca ha carecido de Maestros, siempre ha carecido de discípulos. Pero ningún Maestro puede nunca empezar nada a menos que uno se entregue. De modo que siempre que tengas la posibilidad de entregarte, no la desperdicies. Incluso aunque no encuentres a nadie a quien entregarte, entrégate simplemente a la Existencia. Pero siempre que se presente una situación en la que puedas entregarte, no la desperdicies porque entonces estás en la frontera, estás entre el sueño y el estar Despierto. ¡Simplemente entrégate!

Si puedes encontrar alguien a quién entregarte, correcto. Pero si no puedes encontrar a nadie, simplemente entrégate al universo, y el Maestro aparecerá; llegará. Llega siempre que surge la entrega. Te vuelves vacío, hueco, y las fuerzas espirituales se precipitan hacia ti y te llenan.

Recuerda pues que siempre que sientas que has de entregarte, no pierdas la oportunidad. Puede que nunca se presente de nuevo o puede que lo haga solamente después de unos siglos, y muchas vidas serán innecesariamente desperdiciadas. Siempre que llegue el momento, entrégate.

Entrégate a lo Divino, a cualquier cosa, incluso a un árbol, porque lo que cuenta no es a quién te entregas; lo que cuenta es que te entregues. Entrégate a un árbol, y el árbol se convertirá en tu Maestro. Entrégate a una piedra, y la piedra se convertirá en Dios. Lo que cuenta es entregarse. Y siempre que uno se entrega, siempre llega alguien que se responsabiliza por ti. Esto es lo que significa iniciación.

Osho
El Arte del éxtasis, cap 8

sábado, octubre 24, 2009

Reflexiones del Dhammapada

El libro sagrado budista “El Dhammapada” insiste a lo largo se su portentosa enseñanza en que la base para cualquier posible desarrollo espiritual está en la comprensión y eliminacion de los distintos elementos psicológicos indeseables que en nuestro interior cargamos, conocido en el gnosticismo universal como uno de los tres factores de la revolución de la conciencia: “El Morir”.

7. Al que vive apegado al placer, con los sentidos irrefrenados, sin moderación en la comida, indolente, inactivo, a ese Mara lo derriba, como el viento derriba a un árbol débil.

8. Al que vive consciente de las impurezas, con los sentidos refrenados, moderado en la comida, lleno de fe, lleno de sustentadora energía, a ese Mara no lo derribará, como el viento no derribará a la montaña. (Cap. I)

Mara es -entre los budistas- la representación de los defectos que tenemos, es el símbolo que representa el mal, el odio, el rencor, la ira, la pasión animal, la lujuria, etc.

221. Uno debe liberarse del odio. Uno debe abandonar el orgullo. Uno debe despojarse de todas las ataduras. El sufrimiento no toma al que controla la mente, el cuerpo y sus pasiones. (Cap. XVII)

239. Gradualmente, poco a poco, de uno a otro instante, el sabio elimina sus propias impurezas como un fundidor elimina la escoria de la plata. (Cap. XVIII)

La clave entonces es en descubrir ese enemigo secreto, y las enseñanzas de Buda nos dicen como empezar el trabajo, esto a través de la atención a sí mismos.

Auto Observación Psicológica.

El Dhammapada describe sabiamente lo que debemos hacer para lograr los primeros pasos en el factor morir, es decir, cómo debemos llevar a cabo el trabajo para iniciar el proceso de desintegración de nuestros defectos.

Todo el capitulo II, denominado “La Atención”, es el sistema preciso que debe practicar el estudiante gnóstico para lograr descubrirse a sí mismo.

26. El ignorante es indulgente con la inatención; el hombre sabio custodia la atención como el mayor tesoro. (Cap. II)

Indudablemente se refiere a la Auto Observación Psicológica, la atención conciente de nuestros propios pensamientos y sentimientos, de lo que hacemos, solo así es posible descubrir los defectos que tenemos y de esta forma iniciar su destrucción.

29. Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelanta sobre un jamelgo decrépito.

31. El monje que se deleita en la atención y observa con temor la inatención, avanza como el fuego, superando todo escollo grande o pequeño. (Cap. II)

252. Fácil es ver los fallos de los demás, pero los propios fallos son difíciles de ver. Uno avienta, como la paja, los fallos de los demás, pero esconde los propios como el cazador se esconde a sí mismo. (Cap. XVIII)

No es la observación de los defectos en los demás (que en ello ya somos expertos), sino en la observación de si mismos lo que logrará empezar este camino.

Meditación para la Muerte del Yo

282. Verdaderamente, de la meditación brota la sabiduría. Sin meditación, la sabiduría mengua. Conociendo el doble camino de la ganancia y la pérdida, debe conducirse uno mismo de manera tal que pueda aumentar la sabiduría. (Cap. XX)

23. Aquel que medita constantemente y persevera, se libera de las ataduras y obtiene el supremo Nibbana.

27. No os recreéis en la negligencia. No intiméis con los placeres sensoriales. El hombre que medita con diligencia, verdaderamente alcanza mucha felicidad. (Cap. II) 110.

El Nibbana o Nirvana son Estados de Conciencia superiores, que pueden ser alcanzados en el diario vivir, si logramos emanciparnos de las cárceles del dolor, provocadas por la ira, la lujuria, el orgullo, la pereza, etc.

110. Un solo día de la vida de una persona virtuosa y meditativa vale más que los cien años de la vida de una persona inmoral y descontrolada. (Cap. VIII)

Es la meditación el Pan Diario del Sabio, solo a través de la meditación con el fin de comprender a fondo nuestros distintos Yoes es posible estudiarlos a fondo, y así quitarles fuerza y destruirlos.

¿Cómo podríamos eliminar lo que no conocemos?

181. Los sabios se adiestran en la meditación y se deleitan en la paz de la renuncia; tales Budas de mente perfecta incluso por los dioses son muy queridos. (Cap. XIV)

384. Mediante la meditación y la Visión Cabal, el noble alcanza la más alta Sabiduría y, liberándose de toda atadura del que sabe, se extingue. (Cap. XXVI)

El Domino de la Mente

El Trabajo con la muerte de los elementos psicológicos indeseables que cargamos, existen obstáculos serios a vencer, uno de ellos es la mente, por ello nos dice este libro sagrado.

36. La mente es muy difícil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantasías. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.

37. Dispersa, vagando sola, incorpórea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara. (Cap. II)

47. Al que recoge tan sólo las flores (de los placeres sensoriales) y cuya mente se distrae (en los objetos de los sentidos), la muerte le arrastra como una enorme inundación arrasa a un pueblo entero mientras duerme. (Cap. IV)

Es imprescindible estudiar la mente, saber el cómo funciona, el porqué funciona, el conocer los distintos procesos mentales, el estar atentos a ellos, nos llevan a descubrir el manejo del Yo en nosotros y como consecuencia adelantar el trabajo en si mismo.

Las Consecuencias de nuestros Actos

Advierte en forma específica los resultados desastrosos de los actos impulsados por el Yo.

67. No está bien hecho aquel acto que causa remordimiento después de llevado a cabo, y cuyo resultado uno experimenta lamentándolo con lágrimas en la cara.

68. Bien hecho es aquel acto que no causa arrepentimiento y cuyo resultado uno experimenta con la mente llena de gran deleite y felicidad. (Cap. V. )

Continúa el libro sagrado comentando cómo las consecuencias de nuestros actos nos alcanzarán siempre.

127. Ni en los cielos ni en medio del océano, ni en una gruta en las montañas se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de las consecuencias de sus males actos. (Cap. IX).

136. Cuando un necio obra mal, por sus propios hechos este estúpido hombre estará atormentando, como uno abrasado por el fuego. (Cap. X)

Estudio unido a la acción

Estas escrituras insisten en la necesidad de que solo uniendo la acción práctica de las enseñanzas cuando dice:

19. Aunque uno recite muy a menudo las escrituras, si es negligente y no actúa en consecuencia, es como el vaquero que cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.

20. Aunque uno recite poco las escrituras, si se conduce según la Enseñanza, abandonando el deseo, el odio y la ilusión, provisto con una mente bien liberada y no apegándose a nada ni aquí ni después, obtiene los frutos de la Vida Santa. (Cap. II)

51. Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume, así son de estériles las buenas palabras de quien no las pone en práctica.

52. Igual que una flor bella y de brillante color, y asimismo rebosante de perfume, son de fructíferas las buenas palabras de quien las pone en práctica. (Cap. III)

223. Conquista al hombre airado mediante el amor; conquista al hombre de mala voluntad mediante la bondad; conquista al avaro mediante la generosidad; conquista al mentiroso mediante la verdad. (Cap. XVII)

229. La sabiduría brota en aquel que se examina día a día, cuya vida es intachable, inteligente, arropado con el conocimiento y la virtud. (Cap. XVII)

Instituto Cultural Quetzalcoatl

jueves, octubre 22, 2009

El canto del pájaro


HUESOS PARA PROBAR NUESTRA FE

Un intelectual cristiano que consideraba que la Biblia es literalmente verdadera hasta en sus menores detalles, fue abordado en cierta ocasión por un colega que le dijo:

«Según la Biblia, la tierra fue creada hace cinco mil años aproximadamente. Pero se han descubierto huesos que demuestran que la vida ha existido en este planeta durante centenares de miles de años».

La respuesta no se hizo esperar:

«Cuando Dios creó la tierra, hace cinco mil años, puso a propósito esos huesos en la tierra para comprobar si daríamos más crédito a las afirmaciones de los científicos que a su sagrada Palabra».

Una prueba más de que las creencias rígidas conducen a distorsionar la realidad.


EL DIABLO Y SU AMIGO

En cierta ocasión salió el diablo a pasear con un amigo. De pronto vieron ante ellos a un hombre que estaba inclinado sobre el suelo tratando de recoger algo.

«¿Qué busca ese hombre?», le preguntó al diablo su amigo.
«Un trozo de Verdad», respondió el diablo.
«¿Y eso no te inquieta?, volvió a preguntar el amigo.
«Ni lo más mínimo», respondió el diablo. «Le permitiré que haga de ello una creencia religiosa».

Una creencia religiosa es como un poste indicador que señala el camino hacia la Verdad. Pero las personas que se obstinan en adherirse al indicador se ven impedidas de avanzar hacia la Verdad, porque tienen la falsa sensación de que ya la poseen.

Anthony de Mello

lunes, octubre 19, 2009

Medicina Bioenergética


Entrevista al Dr. Jorge Iván Carvajal Posada


Místico sin cueva...
Médico de almas...
que emana la profundidad del sabio,
la seguridad del científico,
la belleza del poeta y la generosidad del hombre
comprometido con su tiempo.

Marzo 10, 2009


¿Qué es la enfermedad?

Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

La Salud y Las Emociones

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos.Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que estuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico…

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte.La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.

¡Qué difícil!

Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más.Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.Cada vez más personas sufren ansiedad…La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire…

Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.

El estrés es otro de los males de nuestra época…El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones.Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia. Vivir el Presente.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad.Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden.

Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo.

En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.

Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama…Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor… pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego.

Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento.

Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme.
El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.Pero a veces nos sentimos atados a un amor…Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo.

Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.

Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.

La clave entonces es amarse a sí mismo…Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
Médico Cirujano de la Universidad de Antioquia
Pionero de la Medicina Bioenergética

viernes, octubre 16, 2009

Los Templarios: Su permanencia en el secreto

Mucha tinta se ha vertido sobre los enigmas templarios, los cuales se cuidaron de fomentar el misterio en torno suyo. Todos, en un mundo medieval en el que imperaba lo maravilloso y lo mágico, asumieron la evidencia de unos orígenes que incluso parecían basarse en lo sobrenatural del secreto numerológico.

Tras la primera Cruzada, nueve caballeros franceses decidieron fundar una Orden, entre cuyas intenciones, y a diferencia de lo que sucedía con los cruzados, no estaba la de combatir sistemáticamente a los musulmanes. Tampoco asistían a pobres y a enfermos, como sucediera con los Caballeros de San Juan (más tarde, Caballeros de Malta) o con los Hospitalarios, creados en 1120, ni tampoco quedaban circunscritos a un ámbito territorial de actuación –tal es el caso más tardío de los Caballeros Teutónicos, fundados hacia 1198 en los territorios del Báltico– sino la de defender a los cristianos que peregrinaban a los Santos Lugares.

Hugues de Payns, quién fuera realmente el promotor inicial y su primer Gran Maestre, Geoffroy de Saint-Omer, Geoffroy Bisol, André de Montbard, Payen de Montdidier, Archambaud de Saint-Amand, Gondemar, Rossal y Hugues de Champagne se instalaron en Jerusalén y fundaron la Orden de los Caballeros del Temple en 1118. Balduino II, que reinaba entonces en la ciudad, les permitió establecer sus cuarteles generales en una sala de su palacio, situado cerca de la mezquita de Al-Aqsa, La Única, en la explanada del que fuera antiguo Templo de Salomón y del que, por dicha razón, tomarán el nombre de templarios… Ciento noventa y seis años de vida para una organización poderosa a la par que controvertida, veintidós Grandes Maestres hasta 1314, en que desaparecen.

De una orden insólita, medio religiosa y medio guerrera, que en pocos años se convirtieron en el colectivo más rico y poderoso de la iglesia y en espejo vivo de aquella guerra santa que Roma preconizaba para terminar de convertir al mundo a la fe cristiana.

La dualidad fue siempre una característica que definió al Temple, y que aparece reflejada gráficamente en el blanco y negro, lo puro y lo impuro, de su estandarte, el Beaucent (nombre que invocaban al entrar en combate) y en otro símbolos, como emblemas y escudos. La dualidad se hacía patente en su razón de ser (orden monástica y militar), su función (orar y guerrear) y su imagen (la "externa" de monjes soldados que luchan por liberar Palestina y la "interna", de recaudadores y administradores de sus riquezas). La Orden ha quedado magníficamente simbolizada en los muros de sus construcciones. A esta organización muchos historiadores le atribuyen la paternidad más o menos probable de la Francmasonería.

El Temple fue una orden; es decir, un colectivo sujeto al cumplimiento de unas reglas propias y formado por un puñado de adeptos volcados a alcanzar unos fines que debían permanecer secretos más allá del estricto núcleo de sus dirigentes en Tierra Santa, donde siempre conservaron su sede central. Estos líderes, desde su fundación, establecieron el abanico de funciones y deberes de todos sus miembros, de manera que el cumplimiento estricto de la Regla condujera a alcanzar los objetivos de poder que configuran la existencia de la mayoría de estos grupos.

La regla del Temple gobernada la vida de sus monjes y todas las horas de su jornada. Se configuraba una disciplina en el cumplimiento del rito donde cifraba su conciencia de grupo y se fomentaba el convencimiento de ser sólo una célula cuya vida no tenía más importancia en sí misma que la de colaborar al progreso de la unidad superior de la que formaba parte.

La devoción de cada templario era la de los santos protectores de la orden; su régimen de comidas el que seguían todos sus hermanos en los conventos; sus ropas, las que correspondían al grado de autoridad concedido: comendador, caballero, sargento; sus oraciones, las de todos los demás miembros, sin un espacio para expresar devociones individuales; su fidelidad total a sus superiores que, por naturaleza, eran a la vez mentores espirituales y jerarquía militar. Y todos estos preceptos tenían que obedecerse, no sólo cumpliendo a rajatabla, sino mostrando ante todos, como una representación ofrecida al mundo exterior de que el temple era un solo cuerpo monolítico sin individualidades.

Símbolos y secretos templarios
Los templarios fueron grandes maestros en el arte de la criptografía, un alfabeto secreto que se supone utilizaban en sus transacciones mercantiles y documentos confidenciales. Las letras del alfabeto constaban de ángulos y puntas y podían ser leídos mediante un medallón que portaban algunos caballeros. Posteriormente, los gremios de constructores utilizaron un sistema parecido. También practicaron la alquimia y habían descubierto la piedra filosofal. En numerosos detalles arquitectónicos se encuentran símbolos que indican prácticas alquímicas. En este sentido la regla secreta de la Orden a los templarios les tenían prohibido trabajar ciertas materias por la ciencia filosofal y éstas no serían emprendidas más que en lugares ocultos y secretos.

El Bahomet, que se utilizó como argumento para la condena de los templarios, pero nadie sabe a ciencia cierta lo que significó, ni su origen ni su función ritual. Se dice de una cabeza o busto que tendría la forma andrógino, y al que veneraban los hermanos de la Orden. Posiblemente el símbolo hacía referencia al hermetismo alquímico y representaría la unión del azufre y el mercurio filosofal, considerados como los elementos macho y hembra en la consecución de la gran obra. Para los templarios modernos se trataría de un objeto para favorecer a la meditación, una especie de mándala cósmico.

La tradición esotérica enseña que el número está en el principio del Ser sobre el triple plan divino, natural y humano. El tres, el símbolo del misterio o la Trinidad, era el número templario, y el triángulo la figura geométrica base de sus construcciones. El tres o el nueve están presentes en sus rituales de iniciación y en sus actuaciones cotidianas. Los números simbólicos se encuentran grabados en todas las construcciones templarias. Por ejemplo en la iglesia del Templo de París, la casa central de la orden. La rotonda básica de las construcciones se generaba por dos triángulos equiláteros de sentidos opuestos que forman una estrella de seis puntas que se relaciona con el sello de Salomón y que hoy es la estrella del Estado de Israel.

La tradición nos ha rescatado de la Orden del Temple grandes tesoros, conocimientos ocultos y otros misterios. Signos y símbolos tallados en la piedra de las numerosas construcciones diseminadas por nuestra geografía que nos hablan de los grandes enigmas del cristianismo. El Arca de la Alianza, el Grial, riquezas traídas de Jerusalén y numerosas reliquias supuestamente pertenecientes a Jesucristo y a cuantos le rodearon. Pero la realidad posiblemente sea otra. Tal vez fueran los mismos caballeros los que alimentaran su propia leyenda para conseguir el poder que llegaron a ostentar. Dos siglos de primacía y un cruento final, en algunos casos.

Víctor Manuel Guzmán Villena

Ironías del destino


Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir.

Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente Ahmed, a quien apreciaba mucho.

Un día, mientras Ahmed paseaba por el mercado de tienda en tienda, se encontró con la muerte que le miraba con una extraña mueca.

Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a la casa de su señor.

Una vez ahí le contó todo lo ocurrido, y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra, donde tenía unos parientes, para de este modo escapar de la muerte.

Zaguir no tuvo inconveniente de prestarle el caballo más veloz de su cuadra y se despidió diciéndole que si forzaba un poco el caballo podía legar a Samarra es misma noche.

Cuando Ahmed su hubo marchado, Zagir se dirigió al mercado y al poco tiempo encontró a la muerte paseando por los bazares.

“¿Porqué has asustado a mi sirviente? –Preguntó a la Muerte-, tarde o temprano te lo has de llevar, déjalo tranquilo mientras tanto”.

“Oh, no era mi intención asustarlo –Se excusó ella- pero no pude evitar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con el en Samarra...”

jueves, octubre 15, 2009

¿Qué es la vida?

En verdad, todo lo que existe es «vida». Incluso aquellas criaturas que normalmente llamamos «sin vida», son vivientes. La forma normal de su existir puede haber cesado, y en este caso, nosotros las llamamos «muertas», sin vida; pero con el cese de esta vida, una nueva forma de existencia aparece. El proceso de disolución, crea vida por sí mismo.

Todo aquello que es, vibra. Todo objeto existente consiste en moléculas moviéndose continuamente. Usaremos el vocablo «moléculas» y no los de átomos, neutrones, protones, etc., por la razón de que aquí se trata de un curso de metafísica y no de química ni de física. Intentamos pintar un «cuadro general», y no un detallado examen microscópico que resul­taría impertinente por causa de las materias tratadas.

Tal vez nos veamos obligados a decir unas pocas palabras sobre moléculas y átomos, ante todo para calmar a los puristas que, si no, escribirían y nos explicarían cosas que ya sabemos. Las moléculas son pequeñas, muy pequeñas; pero pueden ser percibidas por el microscopio electrónico y por aquellos que están instruidos en las artes metafísicas. El diccionario define la molécula como la porción más pequeña de una substancia, capaz de existir de una manera independiente, y conservando las propiedades de aquélla. Pese a su pequeñez, las moléculas se componen de partículas aún más diminutas, conocidas por el nombre de «átomos».

Un átomo es parecido a un sistema solar en miniatura. El núcleo representa el sol en nuestro sistema solar. Alrededor de este «sol», giran los electrones, muy por el estilo que, en nuestro sistema, giran los planetas alrededor del nuestro centro solar. Como en el sistema planetario, cada átomo se compone de espacio casi vacío. Aquí (fig. 1), se dibuja el átomo de carbono — el «ladrillo» de nuestro Universo —; se ve enormemente magnificado. La fig. 2 reproduce la dispo­sición del Universo planetario nuestro. Cada substancia posee un número distinto de electrones alrededor de su «sol»— el núcleo. El uranio, por ejemplo, tiene noventa y dos electrones, al paso que el carbono sólo consta de seis. Dos de ellos muy próximos al núcleo y los cuatro restantes girando a mayor distancia de éste. Pero ahora, vamos a olvidar todo eso de los átomos y ceñirnos a las moléculas.

El hombre es una masa de moléculas girando rápidamente. En su apariencia, es sólido; no es fácil hacer pasar un dedo a través de su carne y sus huesos. Con todo, esa solidez es una ilusión que se nos impone debido a que pertenecemos — con exceso — a la Humanidad. Consideremos una criatura infini­tamente pequeña que pueda estar a una cierta distancia de un cuerpo humano y mirarlo. Esta criatura vería soles en rota­ción, espirales de nebulosas y corrientes de astros semejantes a la Vía Láctea. En las partes blandas del cuerpo — la carne —las moléculas estarían ampliamente dispersas. En las substan­cias más duras — los huesos — las moléculas ofrecerían más densidad, apretadas juntas como un gran enjambre de estrellas.

Imaginamos a uno de vosotros mismos situado en la cumbre de una montaña cuando la noche es muy clara. Estáis solo, lejos de las luces de cualquier ciudad, las cuales, por refrac­ción a través de las gotas de humedad suspendidas en el aire, hacen que los cielos aparezcan como empañados. (esta es la razón por la cual los observatorios se hallan siempre en sitios apartados.) Estáis en vuestra propia cumbre... Encima de vosotros las estrellas brillan claramente. Contempláis cómo ruedan en formación interminable ante vuestros ojos maravillados. Grandes galaxias se extienden delante de vosotros. Enjambres de astros adornan la negrura del cielo nocturno. Cruza el cielo la banda que se conoce por Vía Láctea; parece un largo trazo de humo. Estrellas, mundos, planetas. Moléculas. Así aquella criatura microscópica os vería a vosotros. Los luceros del cielo aparecen como puntos de luz con increíbles espacios en medio de ellos. Están a billones, a trillones... Sin embargo, comparado con el gran espacio entre ellas, nos hacen el efecto de escasas. Un supuesto navío del espacio puede moverse entre las estrellas sin tocar ninguna de ellas. En la suposición de que os fuera posible contornear los espacios entre las estrellas — las moléculas —, ¿qué se vería? La criatura microscópica que os está mirando desde lejos también se lo pregunta.

Nosotros sabemos que todo lo que ella ve somos nosotros. ¿Cuál, entonces, es la formación final de las estrellas en los cielos? Cada hombre es un uni­verso en el cual los planetas — moléculas — giran en derredor de un sol central. Cada piedra o ramito, o gota de agua, se compone de moléculas en constante, inacabable movimiento. El hombre se compone de moléculas que se mueven: este engendra una forma de electricidad que, unida a la «electricidad» producto del Super-yo, da lugar a la vida sensible. Alrededor de los polos de la Tierra brillan resplandecientes tempestades magnéticas, que dan origen a las auroras boreales con todo su acompañamiento de luces coloreadas. Del mismo modo, alrededor de todos los planetas — y moléculas —se producen radiaciones magnéticas que se conjugan y se inter­fieren con otras radiaciones emanadas de otros mundos o mo­léculas. «Nadie es un mundo dentro de sí mismo.» No existen mundos ni moléculas sin otros mundos y otras moléculas. Cada criatura, mundo o molécula, depende de la existencia de otras criaturas, para que su existencia pueda continuarse.

También puede apreciarse que cada grupo de moléculas posee una densidad distinta. Son como enjambres de estrellas me­ciéndose en el espacio. En algunas partes del Universo hay áreas muy despobladas de estrellas o planetas, o mundos — como se quiera llamarlos. Mas en otras existe una gran densidad; por ejemplo en la Vía Láctea. De la misma forma una piedra puede representar una concentración muy fuerte de galaxias. El aire está mucho menos poblado de moléculas y, como sabemos, pasa por los conductos capilares de nuestros pulmones y se mezcla con el torrente sanguíneo. Más allí de la atmósfera existe un espacio donde hay grupos de moléculas de hidrógeno en ancha dispersión. El espacio no es el vacío absoluto, como la gente se imagina; es una colección de moléculas de hidrógeno en frenética oscilación y, por ello, las estrellas, los planetas y los mundos están compuestos de moléculas de hidrógeno.

Es evidente que si un cuerpo posee una cantidad importante de grupos moleculares, será una cosa de la mayor dificultad para otro cuerpo el pasar a través de las moléculas del pri­mero; pero lo que es llamado un «fantasma», que tiene sus moléculas ampliamente espaciadas, puede atravesar con faci­lidad una pared de ladrillos. Pensemos en lo que es la pared en cuestión: un conjunto de moléculas, algo parecido a una nube de polvo suspendida en el aire. Por improbable que parezca, existe espacio entre una molécula y otra, lo mismo que existe entre las estrellas, y si alguna criatura es lo bastante pequeña, o si sus moléculas están lo suficientemente disper­sas, entonces les es factible el pasar a través de las moléculas de la pared sin tocar ninguna. Esto nos permite apreciar cómo un «fantasma» puede aparecerse en un salón cerrado, y cómo puede circular a través de una pared en apariencia sólida. Todo es relativo; una pared que es sólida para cualquiera de nosotros, puede no serlo para un fantasma o una criatura del astral.

T. Lobsang Rampa
Tu, para siempre

domingo, octubre 11, 2009

El Testimonio De Judas

Como era de esperarse, y como siempre ha sido, la Iglesia Católica ha
arremetido duramente contra el Evangelio de Judas, entregado a la humanidad por la National Geographic Society. Ésta ha sido una constante del Vaticano desde que en el siglo III d.C. se realizó el Concilio de Nicea y, desde entonces, se consideraron como heréticas todas las comunidades critiano-primitivas que en realidad habían sido cofundadoras del Cristianismo como doctrina. Indubitablemente, la mayoría de estas comunidades eran gnósticas y ya en su tiempo (año 180 d.C.) Ireneo, obispo de Lyon en la Galia romana “escribió un tratado titulado Contra las herejía. El libro era un ataque feroz a todos aquellos cuyos puntos de vista sobre Jesús y su mensaje se apartaban de la ortodoxia de la Iglesia”.

La historia sabe muy bien que esos grupos, antes citados, atacados por el obispo de Lyon eran realmente gnósticos y, sabían muy bien que Jesús no había venido para fundar una Iglesia, sino, antes más bien, para entregar una doctrina que definitivamente esclareciera aquello que era realmente indispensable para alcanzar el Reino de los Cielos. Andrew Cockburn, en su reciente artículo titulado “El Evangelio de Judas” y publicado por la prestigiosa revista National Geographic en su edición de mayo del 2006, señala:

"Ireneo (obispo de Lyon) tenía un montón de herejías contra las cuales luchar. En los primeros siglos del Cristianismo, lo que para nosotros es la Iglesia, que funcionaba con una jerarquía de sacerdotes y obispos, era sólo uno de los numerosos grupos inspirados en Jesús. El experto en la Biblia Marvin Meyer, de la Universidad Chapman, que ha colaborado en la traducción del Evangelio [de Judas] resume aquella situación como el cristianismo en busca de su estilo. Muchos de esos grupos eran gnósticos, seguidores de la misma línea del cristianismo primitivo recogido en el Evangelio de Judas."

Resulta interesante que nuestro lector conozca algunos pormenores interesantes relacionados con los aportes que los gnósticos hicieron a la figura de Jesús y su credo:

"Los Nazarenos eran conocidos como Bautistas, Sabeanos y Cristianos de San Juan. Su creencia era que el Mesías no era el Hijo de Dios, sino sencillamente un profeta que quiso seguir a Juan.

Orígenes, uno de los padres de la Iglesia cristiana (Vol. II, pág. 150), observa que “existen algunos que dicen de Juan que él era el Ungido (Christus)”.

Cuando las concepciones metafísicas de los Gnósticos, que veían en Jesús al Logos y al Ungido, empezaron a ganar terreno, los primitivos Cristianos se separaron de los Nazarenos, los cuales acusaban a Jesús de pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro el Bautismo en el Jordán. (Codex Nazaraeus II, pág. 109)."

Es un hecho incontrovertible que la Iglesia Católica se afirmó, durante el reinado del emperador Constantino, como Iglesia oficial del Imperio y, obviamente, se llenó de poder religioso y político. Desde entonces, dicha Iglesia se autoestableció como mediadora entre Dios y los hombres, a tal punto que todos sabemos el dogma que se estableció y, según el cual, nadie puede acercarse a Jesús o a Dios, si no acepta a la Santa Madre Iglesia con toda su burocracia y sus innumerables metidas de pata a través de la historia.

Es un hecho conocido teológicamente que “los gnósticos creían en un principio supremo de bondad, entendida como una mente divina, más allá del universo físico. El ser humano posee una chispa de ese poder divino, pero está aislado de la divinidad por el mundo material que le rodea. Para los gnósticos, un mundo defectuoso, obra de un creador inferior y no del Dios supremo.

Mientras que los cristianos como Ireneo sostenían que sólo Jesús, el hijo de Dios, era a la vez humano y divino, los gnósticos creían [y seguimos creyendo] que la gente podía estar conectada con Dios. La salvación se alcanzaba despertando la esencia divina del espíritu humano y conectándola con Dios. Para eso se precisaba la guía de un Maestro, y tal era, según los gnósticos, la función de Cristo. Aquellos que interiorizaban su mensaje eran tan divinos como el propio Cristo”.

Precisamente ese fue y será siempre el error craso cometido por la Iglesia Católica institucionalizada, es decir, no querer mostrar la doctrina de Jesús tal y como él la entregó. Otro gallo nos hubiera cantado a todos los pobladores de este mundo, si en el Concilio de Nicea se hubieran aceptado los otros Evangelios llamados hoy apócrifos. Entonces hubiéramos conocido mucho más a cerca de la doctrina cristiana. Por ejemplo, hubiéramos sabido que Jesús amó a María Magdalena y que, por tanto, nunca fue un hombre con una sexualidad castrada. Hay una incalculable riqueza de datos teológicos en los Evangelios de Tomás, Felipe, Santiago el Mayor, etc., etc.

La historia siempre nos da lecciones y, hoy, para sorpresa de todos, reaparece ante el mundo la figura de Judas rectificada a través de su propio Evangelio. Muy a pesar de que durante siglos la Iglesia Católica nos quiso vender a un Judas traidor, mezquino, insolidario con su Maestro, etc., etc., la verdad ha hecho su aparición y, como dice el proverbio popular, ¡la verdad es como las tempestades, cuando llega causa estragos!

Durante siglos la gnosis siempre afirmó que había sido Judas el discípulo más exaltado de Jesús, a causa de haber aceptado, dentro del drama que Jesús debía representar, el papel de traidor. De allí que en El Evangelio de Judas Jesús el Cristo habla a Judas y, entre otras cosas, le dice: “Tú los superarás a todos, porque tú sacrificarás el cuerpo en el que vivo”. “¡Te maldecirán por esto!”.

El problema ha sido y será siempre que la Iglesia apostólica romana nunca ha querido entender que el drama que representó Jesús fue planificado cuidadosamente por Jesús y sus doce apóstoles, justamente para que quedara constancia histórica de lo que cada persona debe vivir en su vida interior, particular, individual, es decir, reintegrar todas las partes divinas de su propio Ser con la ayuda del Cristo íntimo. La Iglesia vaticana se quedó con la figura histórica del hombre llamado Jesús, pero nunca entendió ni quiere entender que lo importante es la traspolación de lo histórico a la vida íntima de cada cristiano.

Con justa razón, el padre del gnosticismo contemporáneo, Dr. Samael Aun Weor, refiriéndose al drama experimentado por Judas y en correspondencia con las repercusiones espirituales que ese drama conlleva dentro del hombre, expresó en una de sus cátedras en el año 1977 lo siguiente:

"Judas, ese Apóstol interior, que es una de las Doce Potencias que en nuestro interior cargamos, una de las doce partes del Ser, está vivamente interesado en la ANIQUILACIÓN BUDISTA, por eso es extraordinario...

No niego la existencia tampoco de aquel apóstol de hace 1977 años, que representara realmente a nuestro Judas Íntimo. Él es una realidad. Él existe. Él es uno de los Grandes, el más destacado Maestro, el más exaltado adepto que anduvo con Jesús de Nazareth, pero dentro de nosotros hay un Judas Interior, fuera de aquel Judas histórico, realmente hay alguien que personifica a Iscariote, que realmente está interesado en la destrucción del Ego, de cada uno de nos. Judas Iscariote nos enseña, con entera claridad meridiana, LA DOCTRINA DE LA DESINTEGRACIÓN DEL EGO.

Judas Iscariote no es, como muchos piensan, un hombre que traicionó a su Maestro. No, él realizó un papel, enseñado por su Maestro, y nada más. El mismo Jesús de Nazareth se lo preparó y Judas lo aprendió de memoria y lo representó a conciencia, públicamente.

La doctrina de Judas indica cómo lograr la eliminación de todos los agregados psíquicos, la muerte del ego. Por esa razón Judas se ahorcó, para indicar que el Ego debe reducirse a cenizas.

Judas representó un papel, y nada más; se preparó a conciencia. Para no contradecir en nada las Sagradas Escrituras, lo ensayó varias veces, antes de hacerlo públicamente, como un actor hace su papel y nada más.

Judas era y sigue siendo el discípulo más exaltado de Jesús el Cristo, logró la Cristificación..."

Es lamentable que entre los argumentos que se esgrimen contra El Evangelio de Judas (recientemente publicado) se diga que dicho Evangelio no tiene relevancia porque fue escrito hacia el siglo III o IV d.C. Queriéndose decir con esto que no tiene suficiente rigor histórico. Pero ese argumento es tan pobre como aquel otro utilizado por los ateos o escépticos y, según el cual, Jesús nunca existió porque nunca se han encontrado documentos escritos por él mismo que testifiquen su presencia histórica.

Finalizamos estas cuartillas invitando a nuestro amable lector a realizar una investigación profunda en torno a este apasionante tema para que se cumplan las palabras del gran Nazareno que a la letra rezan: “¡Buscad la verdad y ella os hará libres!”...

Óscar Uzcategui
Coordinador Internacional de AGEAC

jueves, octubre 08, 2009

Hermana Naturaleza

Extraído de la Carpeta Informativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Remontémonos al año de 1854... Franklin Pierce, quien fuera presidente de los Estados Unidos de 1853 a 1857, trató de comprar las tierras de una tribu piel roja. La respuesta a dicha proposición fue formulada por el jefe Seattle, un hombre que era filósofo y poeta sin saberlo, y también un profeta que pudo prever el desastre ecológico que provocaría el hombre blanco.

He aquí sus palabras . . .
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?. Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. la savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando comprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por lodo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ella consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados: Si les vendemos la tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestra gente. El murmullo caer del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.

Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño, que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistarla sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados, Trata a su madre la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás sólo un desierto. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.

Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo. ¿Para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada; como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondrá una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo de otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre sin los animales?. Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con la vida de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace así mismo

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El, y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.

martes, octubre 06, 2009

La Risa y la Salud

Los tiempos de crisis (aunque etimológicamente la palabra significa “cambio” y todo cambio tiene un trasfondo favorable) provocan en quienes no están lo suficientemente preparados, trastornos de todo tipo: mentales (los pensamientos se tornan sombríos y comienzan a aparecer e instalarse los HMN –Hábitos Mentales Negativos: emocionales (las sensaciones y los sentimientos son de desolación, de indefensión, de miedo); físicos (todo el proceso anterior comienza a impactar en el organismo y los síntomas son numerosos, transformándose muchos de ellos en verdaderas patologías); y hasta espirituales (invade la duda y la falta de fé, hasta creer que ni Dios puede ayudar porque nos abandonó).

Los tres hábitos mentales negativos más comunes que se instalan y se retroalimentan son: el mal humor, la preocupación y la angustia y todos conllevan a las dos patologías clásicas de las últimas décadas: estrés y/o depresión. Así que finalmente nos enfermamos.

Y la pregunta obligada es ¿cambió algo?, nuestros estados anímicos negativos ¿modificaron en algo la situación personal y social? La respuesta tambien es obligada ¡claro que no!, es más, la empeoraron porque agregamos un factor que antes no existía: el deterioro psíquico y físico.

Y si estábamos, por ejemplo, faltos de dinero, ahora se suman nuevos gastos (que no se pueden evitar): honorarios médicos, psicológicos y la compra de medicamentos. Ni qué decir si la cosa es más grave y requiere internación, como, por ejemplo, un ACV (derrame cerebral) o un infarto.

Allí es donde aparecen otras herramientas, o técnicas, o métodos que van más allá de la medicina ortodoxa y que complementan y ayudan a ésta para la curación, pero con los que, fundamentalmente, se puede hacer prevención, cosa que no hace ninguna rama (ni clínica ni psicológica) de la medicina tradicional. Hay muchas líneas valiosas que intentan modificar el comportamiento. Nosotros optamos por la risa.

La risa provoca respuestas fisiológicas muy benéficas en nuestro cuerpo físico, que también influyen o impactan sobre lo mental-emocional y hasta sobre lo espiritual. Son muchísimas, por ejemplo: nos provoca la liberación de unas hormonas llamadas endorfinas, que entre otras cosas. mantienen la elasticidad de las venas y arterias (¿recuerda lo que dijimos de los derrames cerebrales y los infartos?) y estimulan el centro del cerebro, sistema límbico o hipotálamo, sede de las emociones (¿recuerda lo que dijimos del mal humor, la angustia y la depresión?).

Cuando usted se sienta preocupado, o preocupada, por algo que le aflige, sonría, y si puede, trate de soltar una buena carcajada. Esto no significa que lo que nos preocupa no tenga importancia, o que no tengamos que ocuparnos en resolverlo, solo que el buen humor al que nos predispone una carcajada crea un cambio en la percepción que nos ayuda a centrarnos en un punto más lleno de energía y de actitud mental positiva y desde allí, poder resolver o entender mejor --desde una óptica más favorable-- aquello que nos preocupa.

Claro que es muy común que el problema que uno tiene no resulte nada gracioso... pero reírse de él alivia las tensiones que tienden a perpetuarlo. Y usted podrá argumentar que riendo tampoco soluciona sus problemas. Es cierto. Pero sí ocurren otras cosas: primero, usted no se enferma y segundo, la risa alivia cualquier carga y nos aleja de una situación aparentemente dramática y con esa actitud somos capaces de tener una panorámica más amplia donde seguramente vamos a encontrar más de una posible solución positiva. La risa puede restaurar el equilibrio (para nosotros, “volver al eje”), que la crisis afectó, y el equilibrio es lo que crea un mundo sin lucha, en nuestro entorno familiar, laboral y en nuestra salud.

Leyendo esto usted podrá preguntarse: ¿cómo hago para sonreír o reírme con las cosas que están o me están pasando? Bueno, la respuesta es tan simple que a muchos se les escapa: ¡ forzando ! Por supuesto es una técnica, que responde a todo un método que nosotros llamamos “Método RH (risa holística)”.

Pero usted lo puede lograr, mientras termina de leer, sonría y, si puede, suelte una carcajada, como le salga. Adelante, fuerce la sonrisa, y la risa. Inténtelo, sonría, ríase...y después advierta cómo se siente. Gracias.

La Risa Y La Salud
Escuela de Automejoramiento

viernes, octubre 02, 2009

El campo energético humano

Todo lo que vive late de energía, y toda esa energía con­tiene información. Si bien no es sorprendente que quienes practican medicinas alternativas o complementarias acepten este concepto, lo cierto es que incluso algunos físicos cuán­ticos reconocen la existencia de un campo electromagnético generado por los procesos biológicos del cuerpo. Los cien­tíficos aceptan que el cuerpo humano genera electricidad, porque el tejido vivo genera energía.

El cuerpo físico está rodeado por un campo energético que abarca el espacio que ocupan los brazos extendidos y todo el largo del cuerpo. Este campo es a la vez un centro de información y un sistema perceptivo muy sensible. Median­te este sistema estamos en constante «comunicación» con to­do lo que nos rodea, ya que es una especie de electricidad consciente que transmite y recibe mensajes hacia y desde los cuerpos de los demás. Estos mensajes que entran y salen del campo energético son los que percibimos los intuitivos.

Quienes practican la medicina energética creen que el campo energético humano contiene y refleja la energía de ca­da persona. Nos rodea y lleva con nosotros la energía emo­cional generada por nuestras experiencias interiores y exte­riores, tanto las positivas como las negativas. Esta fuerza emocional influye en el tejido físico interno del cuerpo. De esta manera, la biografía de una persona, es decir, las expe­riencias que conforman su vida, se convierte en su biología.

Entre las experiencias que generan energía emocional en el sistema energético están las relaciones pasadas y actuales, tanto personales como profesionales, (as experiencias y re­cuerdos profundos o traumáticos, y todas las actitudes y cre­encias, sean de tipo espiritual o supersticioso. Las emocio­nes generadas por estas experiencias quedan codificadas en el organismo y los sistemas biológicos y contribuyen a la for­mación de tejido celular, el cual genera a su ve?, una calidad de energía que refleja esas emociones. Estas impresiones energéticas forman un lenguaje energético que contiene una información literal y simbólica. Una persona intuitiva mé­dica puede leer dicha información.

He aquí un ejemplo del tipo de mensaje que podría co­municar el campo energético. Supongamos que una persona tenía dificultades para aprender matemáticas en la escuela de primera enseñanza- Normalmente, saber que doce hacen una docena no supone una carga emocional susceptible de alterar la salud del tejido celular. Pero si el profesor o la profesora hu­millaba a esa persona porque no sabía eso, entonces la expe­riencia tendría una carga emocional que generaría lesión celular, sobre todo si la persona insiste en ese recuerdo en la edad adulta, o lo utiliza a modo de piedra de toque para determi­nar la forma de hacer frente a las críticas, las figuras de auto­ridad, la educación o el fracaso. Un intuitivo podría captar la imagen literal de la relación de esa persona con su profesor o cualquier otro símbolo negativo ligado a esa experiencia.

Las imágenes positivas y la energía de las experiencias positivas también están contenidas en el campo energético. Piense en alguna ocasión en que alguien le elogiara un tra­bajo bien hecho, un acto de bondad o la ayuda que prestó a una persona. Sentirá una energía positiva, una oleada de po­der personal dentro del cuerpo. Las experiencias positivas y negativas dejan registrado un recuerdo en el tejido celular y en el campo energético.

La neurobióloga Candace Pert ha demostrado que los neuropéptidos, sustancias químicas ac­tivadas por las emociones, son pensamientos convertidos en materia. Las emociones residen físicamente en el cuerpo y se interrelacionan con las células y los tejidos. De hecho, la doc­tora Pert dice que ya no puede separar la mente del cuerpo, porque el mismo tipo de células que producen y reciben esas sustancias químicas emocionales en el cerebro están presen­tes en todo el cuerpo. A veces el cuerpo reacciona emocionalmente y fabrica sustancias químicas emocionales incluso antes de que el cerebro haya registrado un problema. Re­cuerde, por ejemplo, lo rápido que reacciona su cuerpo ante un ruido fuerte, antes de que haya tenido tiempo de pensar.

En su libro Healing and the Mina, Bill Moyers cita las palabras de la doctora Pert: «Ciertamente hay otra forma de energía que aún no hemos entendido. Por ejemplo, hay una forma de energía que parece abandonar el cuerpo cuando és­te muere. [...] La mente está en todas las células del cuerpo.» «¿Quiere decir que las emociones están almacenadas en el cuerpo?», le pregunta Moyers. «Por supuesto. ¿No se había dado cuenta? [...] Hay muchos fenómenos que no podemos explicar sin referirnos a la energía.»

Lectura del campo

Además de leer experiencias concretas y conflictivas de la infancia, a veces la persona intuitiva puede incluso captar supersticiones, hábitos personales, comportamientos, cre­encias morales y preferencias en música y literatura. Otras veces las impresiones energéticas son más simbólicas. Por ejemplo, de un paciente que sentía una opresión en el pecho que le dificultaba la respiración, yo recibía la impresión sim­bólica de que estaba ante un pelotón de ejecución que le dis­paraba al corazón. Evidentemente eso no le había ocurrido, pero le habían hecho muchas exploraciones médicas sin con­seguir localizar ninguna causa física de su trastorno. Cuan­do le comenté mi impresión, me dijo que su esposa lo había traicionado varias veces con otros hombres, y que él sentía esos actos exactamente como disparos en el corazón. Alli al re­conocer esas emociones, que antes había tratado de pasar por alto, logró resolver sus problemas, tanto los de su matrimo­nio como los de su salud.

La energía emocional se convierte en materia biológica mediante un proceso complejísimo. Al igual que las emiso­ras de radio operan en longitudes de ondas energéticas es­pecíficas, cada órgano y sistema corporal está calibrado para absorber y procesar energías emocionales y psíquicas espe­cíficas. Es decir, cada zona del cuerpo transmite energía en una frecuencia específica, detallada, y cuando estamos sanos, todas están «sintonizadas armónicamente». Una zona del cuerpo que no esté transmitiendo en su frecuencia normal in­dica dónde se encuentra localizado un problema. Un cambio en la intensidad de frecuencia indica un cambio en la natura­leza y gravedad de la enfermedad, y revela la modalidad de estrés que ha contribuido a desarrollar la enfermedad.

Esta forma de interpretar la energía del cuerpo se llama a veces «medicina vibratoria». Se asemeja a las prácticas y cre­encias más antiguas, desde la medicina china y las prácticas chamanicas indígenas, hasta casi todas las terapias populares o alternativas. La verdad es que la medicina energética no es nueva; pero yo creo que mi interpretación de ella y de la for­ma en que podemos utilizarla para sanar espiritualmente, jun­to con los tratamientos médicos contemporáneos, es única. SÍ una persona es capaz de percibir que está perdiendo energía debido a una situación estresante, y actúa para corregir esa fu­ga de energía, reduce, sí no elimina completamente, la proba­bilidad de que ese estrés se convierta en una crisis física.

Si bien puedo analizar para usted el lenguaje de la ener­gía para que comience a ver y sentir el campo energético hu­mano, a entender su correspondiente anatomía espiritual, a conocer las fuentes de su poder personal y a desarrollar su propia intuición, tengo cierta dificultad para explicar exac­tamente cómo adquiero yo esa información energética. Al parecer otras personas intuitivas tienen la misma dificultad, pero todas captamos la información que posee el impulso más fuerte, la mayor intensidad. Por lo general, esos impul­sos están directamente relacionados con la parte del cuerpo que se está debilitando o enfermando.

Normalmente, el sis­tema energético de la persona sólo transmite la información que es esencial para que la conciencia conozca el desequili­brio o la enfermedad. A veces la información simbólica re­sulta perturbadora, como en el caso de la imagen de «dispa­ros en el corazón». Pero esa intensidad es necesaria para que el mensaje del cuerpo pueda pasar a través de las pautas men­tales o emocionales habituales causantes del desarrollo de la enfermedad. Las intuiciones médicas colaboran con la in­tención del cuerpo de favorecer su salud y su vida; es decir, nuestra energía siempre va a buscar la salud, a pesar de lo que podamos hacernos a nosotros mismos físicamente. Si, por ejemplo, decirnos una mentira, en la mayoría de los casos nuestro campo energético le comunicará a la otra persona la «realidad energética» de que no estamos diciendo la verdad. La energía no miente; no sabe mentir.


Caroline Myss
Anatomía del espíritu
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