domingo, agosto 30, 2009

Sufismo y Cristianismo

Una Filosofía de Amor

Siendo una Filosofía de Amor, el sufismo tiene, evidentemente, mucho en común con el Cristianismo. Así, para conservar la “guardia del corazón”, el hombre debe dar muestras de una vigilancia permanente (mura-qabah), lo que corresponde, como se sabe, a la práctica de “orar y vigilar”, aconsejada en el Nuevo Testamento. Sólo de ese modo se podrá conocer lo divino y alcanzar el estado de Hombre Perfecto (Ahsantaqwîn), que es aquel que se identifica con Dios. Sus atributos deberán ser la humildad, la paciencia, la fidelidad y, por encima de todo, la veracidad (sidq), que consiste en ver las cosas como son, olvidándose de sí mismo. Decía Al-Hallâj, el mayor místico del siglo X: “Me torné en Aquel que yo amo y Aquel que yo amo se tornó yo. Somos dos espíritus fundidos en un solo cuerpo”. Jesús, expresando la misma identificación, se limitó a decir: “Yo y el Padre somos Uno”.

El Hombre Perfecto debe, por tanto, alcanzar la unidad con Dios. Pero, para que eso sea posible, es necesario que se libere de todos los velos de la ilusión. Estos velos se dividen en dos categorías: los velos oscuros (tentación, cólera, deseos…) y los velos claros (castidad, exceso de humildad…). Estos velos claros constituyen una peligrosa trampa, donde son fácilmente atrapados los adeptos mal preparados, pues, pareciendo conducir a la extinción del “yo”, alimentan aún más la personalidad. La unidad se expresa a través de cinco grados: 1º – “No hay otro Dios sino Alá”, 2º – “No hay otro él sino Él”, 3º – “No hay otro tú sino Tú”, 4º – “No hay otro yo sino Yo”, 5º – “No se puede formular, porque no hay unión ni separación, ni alejamiento ni aproximación. Es el mundo divino”.

Para el Sufismo, el hombre fue creado con las más admirables proporciones (ashan taqwîn), habiendo sido, en seguida, precipitado hasta el nivel más bajo (asfal sâfilîm). Ahora, deberá pasar del estado de asfal sâfilîm al de ashan taqwîn. Jesús explicó esta larga peregrinación mediante la Parábola del Hijo Pródigo.

A pesar de que el Sufismo es la esencia de las principales religiones, tiene aspectos específicos que caracterizan su método. Entre ellos, es costumbre atribuir especial relevancia a la danza cósmica de los derviches, porque la danza, para los Sufí, expresa mejor que las otras artes la Creación Divina. Mientras que en otras artes el artista no precisa estar presente, en la danza debe estar presente el bailarín, representándose de ese modo la trascendencia e inmanencia de Dios. Mevlana, también conocido como Rumi, fue el primer derviche bailarín. La música y la danza fueron la forma de expresar su reconocimiento a Dios. Enseñó entonces a sus discípulos cómo debían proceder: con los pies superpuestos, el izquierdo ritualmente sobre el derecho, la mano derecha en el aire para recibir el don del cielo, la espada dirigida hacia abajo, para difundir el saber, y deberían girar en torno a un centro, a semejanza de los planetas girando alrededor del Sol.

Otro aspecto característico del Sufismo son sus máximas y las historias divertidas de Narusddin Hodja, personaje legendario en todo Oriente Medio y del que diversos países reclaman la nacionalidad. Se trata, sin embargo, de un Sufí turco que vivió en el siglo XIV. Las “gracias” de Narusddin corresponden a una especie de retrato caricaturizado de la humanidad y deben ser entendidas a diversos niveles de profundidad. He aquí un ejemplo:

“Cierto día, Narusddin atravesaba un río, llevando a un profesor en su barco. Como Narusddin era muy inculto, dijo, en determinado momento del viaje, una palabra incorrecta que provocó la risa del profesor. “¿Nunca aprendiste gramática?” – le preguntó el profesor. “No”, respondió Narusddin. “Entonces, perdiste la mitad de tu vida” le dijo el profesor. Algunos minutos más tarde, le preguntó el barquero al profesor: “¿El señor nunca aprendió a nadar?” Y ante la respuesta negativa del profesor, Narusddin replicó: “Entonces perdiste toda tu vida, porque vamos a hundirnos”

La sutil percepción del Sufí le permite alcanzar niveles de entendimiento inalcanzables para la común de las personas. Por eso, no se debe ver en estas historias apenas una diversión, aunque, en cierto modo, sea ese también su objetivo.

José Florido
Licenciado en Filología Románica
Profesor de Literatura y Cultura Portuguesa

sábado, agosto 29, 2009

Pitágoras y la Francmasonería


No es fácil escribir sobre Pitágoras, una de las personalidades más importantes en la historia de la Humanidad, de la ciencia y de la filosofía. El fundador de la sociedad iniciática que se llamó lógicamente "Pitagórica". Un hombre cuyas aserciones y conclusiones han sido la base o han tenido una influencia muy importante en las Matemáticas, la Geometría, la Medicina y la Francmasonería. En el marco de este artículo trataré de dar a conocer al hombre y al científico, relatar su biografía, describir su obra y relacionar entre sus descubrimientos y postulaciones, principios matemáticos y geométricos y nuestro ritual y filosofía masónicos.

Pitagoras, Una Breve Biografía

Nacido en la isla griega de Samos, alrededor del año 582 AD. Su muerte se ubica alrededor del año 507 AD a la edad 75 años, después de haber escapado la destrucción de la comunidad iniciática que formó en Crotona, al sur de Italia. No se sabe si en la destrucción de la comunidad pereció Pitagoras, pero hay constancia de que salvó a uno de sus discipulos, Filolao, quien se hizo dueño de una gran parte de la documentación de la comunidad en la que estaba contenida la doctrina. La viuda de Filolao vendió a Platón aquella documentación en una suma elevada de dracmas. Así, entre paréntesis, prácticamente se inició la vida filosófica de Platón, uno de los herederos filosóficos de Pitágoras. Pitágoras, hijo de un mercader fenicio establecido en Samos, estudió con Perecidas, Anaximander y probablemente con Tales, quien le aconsejó ampliar sus estudios y conocimiento en Egipto. Posteriormente volvió a Grecia y de allí a Fenicia, donde fue introducido por primera vez a los misterios de la mística, estudiando durante 3 años en Sidón, Tiro y Babilonia. Se embarcó en dirección a Egipto haciendo escala en Haifa y visitando templos en el Monte Carmel. Estudió 22 años en Egipto, permaneció 13 años en Babilonia, al caer cautivo en su viaje de regreso a Samos. Llegando a su ciudad natal, se encontró con la dictadura de Polycrates, quien le impidió continuar sus estudios. Viajó a la cuidad de Crotona en el sur de Italia donde fundó una comunidad iniciática dedicada al estudio de la filosofía, matemáticas, y las ciencias de la naturaleza, comunidad que llegó a tener 300 miembros. Allí escuchaban sus mensajes tanto hombres como mujeres, a pesar que en aquella época les estaba prohibida a las mujeres participar en reuniones públicas.

Esta comunidad iniciática era tambien una sociedad en que todo pertenecía a todos, se pregonaba una vida simple, modesta, sin metas pomposas, con paciencia y tolerancia. Todos los miembros se comprometían a respetar al maestro, hacerlo partícipe y a su nombre cada descubrimiento o conclusion científica y juraban mantener las nuevas ideas en absoluto secreto, respecto a quienes no pertenecían a la comunidad. Aparentemente por esa razón el traspaso de la información era oral, a consecuencia de lo cual es muy poco el material escrito que existe del Maestro de Samos y de los pitagóricos. Los biógrafos de este ilustre iniciado nos relatan que toda su enseñanza se realizaba en forma oral y aparte de algunos dibujos relacionados con la geometría, en este caso particular, su maravilloso teorema, no ha quedado del maestro nada escrito para la posteridad. A pesar de este ritual de secretos el movimiento pitagórico atrajo a muchos personajes ilustres, entre los más famosos se puede nombrar a Sócrates, Filolao, Hipócrates, Platón y Aristóteles.

El movimiento pitagórico progresó, se propagó e influyó en todos los campos de la sociedad de aquella época. No es más que natural entonces que en un momento determinado, aquellos informes morales, religiosos e incluso políticos despertaran oposición en ciertos núcleos de la oligarquía de Crotona, por temor a perder su poder. El resultado de esta oposición llegó a una franca enemistad, entre otros con Cylón, un rico y respetado ciudadano de Crotona, quien no fué admitido en la comunidad, terminando en el aniquilamiento de la comunidad Pitagórica con la muerte de algunos y la huida de otros de sus miembros.Pitagóras el Científico y el FilósofoEl Maestro de Samos descubrió por intermedio de la observación y el análisis que la altura del sonido depende del largo de la cuerda en vibración. Un sencillo experimento le reveló de pronto el reino maravilloso de una ley, en un terreno impenetrable hasta entonces para la comprensión científica. Los intervalos de los sonidos que hasta entonces sólo el fino y adiestrado oído del músico podía distinguir con acierto, se hallaban ahora referidos a relaciones numéricas, claras y precisas. Cuán lógico era entonces considerar como el núcleo central y la esencia de las cosas al número, expresión de la ley rápidamente advertida que rige todo el sistema de la naturaleza, el cosmos, cuya belleza y orden se mantienen por una relación numérica. La teoría que "todas las cosas son números" pertenece muy probablemente a Pitágoras, y significa que todo puede ser explicado comprendido y expresado a través de números, o por la inter-relación entre números enteros. Esta teoría se originó en las observaciones musicales ya dichas, que los intervalos básicos en la música se expresan por la relación entre números 1, 2, 3, 4.

Otro desarrollo de esta teoría es la tesis que propusieron los pitagóricos para expresar los "Opuestos", que es decir: limitado / ilimitado, par / impar, único / múltiple, derecho / izquierdo, masculino / femenino, estático / móvil, derecho / torcido, luz / oscuridad, bueno / malo, y finalmente cuadrado / rectangulár. Los pitagóricos consideraban al número 10 como perfecto por ser el resultado de la suma de 1+2+3+4. El uno o la Mónada primordial que contiene el Todo, más el 2 que representa la linea y el resultado de la división del 1, más el 3 que representa la superficie y/o el triángulo, más el 4 que representa la justicia y el cuadrado.

En otras palabras, la Mónada Primordial que es el Todo, el Binario Creador que surge de una "necesidad cósmica", la ley Ternaria de la Perfección que nace de la conjunción de las dos anteriores; el Cuaternario que delimita las funciones de la Energía y la Materia; el Pentágono, centro neurálgico del Universo que se simboliza en el Hombre. El famoso teorema de Pitágoras dice: "En un triángulo rectángulo, el cuadrado construido sobre la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados construidos sobre los catetos". Estas palabras reflejan la escencia de la geometría, el orden y, por que no, la belleza. Pitágoras tenía grabado en su mente el axioma de la antigua sabiduría, que decía: "Dios geometriza", y bajo este fundamento, construyó su filosofía, pues, si la Creación se presenta en perfectas lineas geométricas, dentro de ellas debe ocultarse el misterio del Cosmos y de la propia Vida.

El Cosmos está formado por partes relacionadas una a otra en forma armoniosa formando un "complejo ordenado". Enseñó una manera de vivir. Enseñó la creencia en la re-encarnación, impulsando en cierta medida la creencia en la inmortalidad. Pitágoras fué el primero en hablar de "Filosofía" como un sinónimo de amor y a través de él, la obtención de la sabiduría. A través de la filosofía el alma puede llegar a un estado de "Entonación", volviendo nuevamente a los tonos y a los números.

Pitágoras y la Francmasonería

La filosofía pitagórica influye en los diferentes grados del trabajo masónico, pero obviamente en este trazado sólo me referiré al Primer Grado Simbólico de la construcción arquitectónica de nuestro Templo Inmaterial. Desde el mismo momento de nuestra Iniciación simbólica se nos enseña que la Logia es la representación del Universo, objetivamente en los Talleres Masónicos, por la reproducción del Templo del Rey Salomón, que era sostenido por Doce columnas, es decir a la hora del meridiano, en la cual el cuerpo no proyecta sombras, pues recibe la luz verticalmente a las Doce en punto.

Nuestro Planeta es uno de los principales integrantes del sistema solar. Este conjunto de planetas tiene como punto central el Astro Rey, describe una marcha circular en los espacios interestelares por las constelaciones zodicales o más vulgarmente llamadas "Casas" que son 12. Es así que en algunos Templos Masónicos vemos dibujados los Signos Zodiacales en cada una de sus Doce columnas, con el objeto de representar gráficamente la marcha aparente del sol por los espacios cósmicos. En estas circunstancias, nos es dable conocer dos importantes medidas espaciales dentro de la esfera que circunscribe el sistema solar, la del Doce de los signos zodiacales y la del CINCO correspondiente al Hombre , cuya total interdependencia es evidente. Sin embargo como toda existencia requiere conjuntamente con la medida espacial sus complementarias de temporalidad, debemos obtenerlas del mismo binomio en referencia, y por una simple resta de 12 menos cinco, obtendremos el número 7, que nos indica la condición septenaria del Hombre, y si, por último, sumamos estos tres guarismos nos resulta el 24, o sea el día solar, que, iniciáticamente, es el signo de temporalidad que relaciona al macrocosmo con el microcosmo. En consecuencia, hemos obtenido los ritmos de 5 y 7 correspondientes al Hombre y el 12 y el 24 que lo relacionan con los movimientos del sistema solar. Si el número 12 lo reducimos a dígitos es decir, sumamos el 1 y el 2, el resultado será 3, o sea el correspondiente para el Aprendiz, siguiendo números más altos para el Comañero y el Maestro.

Entre los Pitagóricos había, tres categorías: la de los acusmáticos, los recién iniciados (oyentes); en seguida los Matemáticos y finalmente los que tenían el tercer grado en que eran recién considerados como miembros de la comunidad y acceso a la comida litúrgica. La primera enseñanza que recibimos en la Francmasonería Universal se refiere a la perfecta ejecución de la Marcha ritual y el ceremonial del saludo de las tres grandes Luces de la Logia, condición sin la cual no es posible incorporarse a los Trabajos de un Templo Masónico. Al terminar la Marcha el Iniciado queda frente a frente con el sitial del Venerable Maestro, que muestra una Escuadra de brazos iguales. No obstante, la joya que porta en sus paramentos es una Escuadra de una relación de 3 a 4, como es la posición de los pies en la Marcha del Aprendiz y los catetos del Triángulo del Teorema de Pitágoras. En ese momento, el Iniciado saluda al Venerable Maestro completando, con dicho acto, la cuerda de la hipotenusa que enlaza las dos puntas de los pies. Por su parte el Venerable Maestro contesta el saludo desde su sitial, describiendo una segunda hipotenusa desde su propia escuadra. Construye de esta forma una Antinomia con el triángulo realizado por los movimientos del Iniciado, dando como resultado el que dos hipotenusas toman posición paralela, en Oriente y Occidente, formando los lados del cubo.

Al saludar a los Vigilantes, el Iniciado completa las aristas del lado del Norte, que une las dos hipotenusas. Por su parte, el Segundo Vigilante, al contestar el saludo describe dos lineas de unión del lado Sur de las hipotenusas, cerrando de este modo, los cuadrados inferior y superior, pues al señalar su joya completa las aristas verticales y deja formado el CUBO PERFECTO. De esta manera, en forma casi imperceptible, se construyen los cuadrados y el cubo con los simples movimientos rituales que se ejecutan en el espacio, dando cumplimiento, así la sentencia Hermética que dice:- "así como es Abajo es Arriba y así como es Arriba es Abajo"- Cateto significa en griego lo siguiente: Línea Vertical, Perpendicular, Plomada, tirar de Arriba abajo" que en buen romance, ha sido la labor que han ejecutado los Vigilantes al saludar al Hermano que ingresa a la Logia. ¿Qué significa para nosotros el triángulo? En la Francmasonería el término triángulo es, por antonomasia, el área de los tres puntos de la Perfección Masónica estatuidos en nuestras doctrinas y que está simbolizado en todas nuestras reuniones por las Tres Luces del Taller.

Volviendo al teorema de Pitágoras, el cuadrado construido sobre la hipotenusa puede considerarse como el punto céntrico del Templo del Universo que, al mismo tiempo, es el de la Logia y del Iniciado Francmasón, por lo cual debemos estimar que cada uno de sus lados representa las purificaciones de la Iniciación, a saber: en el Occidente la Tierra, al Norte, el Fuego, al Oriente el Agua y al Sur, el Aire. Creo que apenas he hecho una especie de bosquejo, pero espero que por lo menos nos llame al estudio de una tradición que nosotros, como Masones, no podemos dejar de lado.

La Masonería tiene un fundamento Pitagórico. Cuando el Venerable Maestro le dice al Recipiendario "Aprended por la regularidad del compás a dirigir nuestros pasos" le está transmitiendo una enseñanza Pitagórica. Es indudable que estos conocimientos, no solucionarán ningún problema de caracter del "diario vivir"; pero no podemos negar que nos potenciará como verdaderos iniciados Francmasones, capaces de comprender íntegramente los misterios que encierra la vida humana, y como consecuencia lógica, florecerán en nosotros las más excelsas virtudes y las más exquisitas bondades.

Santiago Richter
Pitágoras
Reimpreso de El Francmasón Israelí

Bibliografía
Theodor Gomperz, "Pensadores Griegos" Libro I.
Enciclopedia Collier's.
Enciclopedia Hebrea.
Revista Masónica de Chile.

jueves, agosto 27, 2009

El Poder Curativo de la Palabra



La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear,
sanar y también destruir.

La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia


LO QUE LE DICES A TU SEMEJANTE, TE LO DICES A TI MISMO

Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.

Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje – la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente.

Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.

LAS PALABRAS PUEDEN PROGRAMAR EL ADN

La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales. El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de “ADN chatarra”.

Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas.

Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno”. Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.

Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información. “Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev. Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.

LA EVIDENCIA INESPERADA

El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un espectrograma. Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente con la figura que conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra.

Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto son representaciones geométricas. En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo que es. El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención. Eso nos convierte en responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y con tan solo ¡la palabra!

EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA

Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas.

Los estudios del Instituto HeartMath nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicación”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”.
El HearthMath declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.

El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.

Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado ayudemos con respeto a la vida, a ser co-creadores de su obra.

Brad Hunter
Revista "El planeta urbano"
Sección Planeta

lunes, agosto 24, 2009

Dialogo de Platon, La inmortalidad del Alma


- Contesta, pues –prosiguió Sócrates-, ¿qué debe producirse en un cuerpo para que tenga vida?
- Un alma –contestó.
- ¿Y esto es siempre así?
- ¡Cómo no va a serlo! –dijo Cebes.
- Entonces, ¿el alma siempre trae la vida a aquello que ocupa?
- La trae, ciertamente.
- ¿Y hay algo contrario a la vida o no hay nada?
- Lo hay –contestó Cebes.
- ¿Qué?
- La muerte.
- ¿Luego el alma nunca admitirá lo contrario a lo que trae consigo, según se ha reconocido anteriormente?
- Sin duda alguna –dijo Cebes.
- Entonces qué, ¿a lo que no admitía la idea de par, qué le llamábamos hace un momento?
- Impar.
- ¿Y a lo que no admite lo justo o la cultura?
- Inculto e injusto –respondió Cebes.
- Bien. Y a lo que no admite la muerte, ¿qué le llamaremos?
- Inmortal.
- ¿Y no es cierto que el alma no admite la muerte?
- Sí.
- Luego el alma es algo inmortal.

Y no es necesario también hablar así a propósito de lo inmortal? Si lo inmortal es, así mismo, indestructible, el es imposible al alma perecer cuando la muerte marche contra ella. Pues, según lo dicho, no admitirá la muerte ni quedará muerta, de la misma manera, decíamos, que el tres ni lo impar será par, ni el fuego ni el calor que hay en él será frío.

“Pero ¿qué es lo que impide –diría alguno- el que, por más que lo impar no se haga par cuando se le acerca lo par, según se ha convenido, se convierta en cambio, una vez que deja de existir en par en lugar de lo que era?” Al que así hablara no le podríamos refutar diciendo que lo impar no perece, puesto que lo impar no es indestructible. Pues si hubiéramos reconocido eso, fácilmente le refutaríamos diciendo que cuando se aproxima lo par, tanto lo impar como el tres se retiran. Y en lo relativo al fuego, y al calor, y a las demás cosas, le refutaríamos de la misma manera. ¿No es verdad?
- Por completo.
- Luego ahora también, si convenimos con respecto a lo inmortal que es indestructible, el alma sería, además de inmortal, indestructible. Si no, sería preciso otro razonamiento.
- Pero no se necesita para nada –replicó Cebes-, por esta razón: difícilmente podría haber otra cosa que no admitiera la destrucción, si lo inmortal, que es eterno, la admitiese.
- En todo caso –repuso Sócrates-, la divinidad, la idea misma de la vida y todo lo demás que pueda ser inmortal, según creo, estarán todos de acuerdo en que no perecen nunca.
- Todos, sin duda, ¡por Zeus!, hombres y dioses –dijo Cebes-, éstos con mayor razón aún, si no me equivoco.
- Pues bien: desde el momento en que lo inmortal es incorruptible, si el alma es inmortal, ¿no sería también indestructible?
- De toda necesidad.
- Luego cuando se acerca la muerte al hombre, su parte mortal, como es natural, perece, pero la inmortal se retira sin corromperse, cediendo el puesto a aquélla.
- Es evidente.
- Entonces, con mayor motivo que nada, el alma es algo inmortal e indestructible, y nuestras almas tendrán una existencia real en el Hades.

Pues bien, amigos –prosiguió Sócrates-: Justo es pensar también en que, si el alma es inmortal, requiere cuidado no en atención a ese tiempo en que transcurre lo que llamamos vida, sino en atención a todo el tiempo. Y ahora sí que el peligro tiene las trazas de ser terrible, si alguien se descuidara de ella. Pues si la muerte fuera la liberación de todo, sería una gran suerte para los malos cuando mueren el liberarse a la vez del cuerpo y de su propia maldad juntamente con el alma. Pero desde el momento en que se muestra inmortal, no le queda otra salvación y escape de males que el hacerse lo mejor y más sensata posible. Pues vase el alma al Hades sin llevar consigo otro equipaje que su educación y crianza, cosas que, según se dice, son las que más ayudan o dañan al finado, desde el comienzo mismo de su viaje hacia allá.

Y he aquí lo que se cuenta: a cada cual, una vez muerto, le intenta llevar su propio genio, el mismo que le había tocado en vida, a cierto lugar, donde los que allí han sido reunidos han de someterse a juicio, para emprender después la marcha al Hades en compañía del guía a quien está encomendado el conducir allá a los que llegan de aquí. Y tras de haber obtenido allí lo que debían obtener y cuando han permanecido en el Hades el tiempo debido, de nuevo otro guía les conduce aquí, una vez transcurridos muchos y largos períodos de tiempo. Y no es ciertamente el camino, como dice el Telefo, de Esquilo.

Afirma éste que es simple el camino que conduce al Hades; pero el tal camino no se me muestra a mí ni simple, ni único, que en tal caso no habría necesidad de guías, pues no lo erraría nadie en ninguna dirección, por no haber más que uno. Antes bien, parece que tiene bifurcaciones y encrucijadas en gran número. Y lo digo tomando como indicios los sacrificios y los cultos de aquí.

Así, pues, el alma comedida y sensata le sigue y no desconoce su presente situación, mientras que la que tiene un vehemente apego hacia el cuerpo, como dije anteriormente, y por mucho tiempo ha sentido impulsos hacia éste y el lugar visible, tras mucho resistirse y sufrir, a duras penas y a la fuerza se deja conducir por el genio a quien se le ha encomendado esto. Y una vez que llega a donde están las demás, el alma impura y que ha cometido un crimen tal como un homicidio injusto, u otros delitos de este tipo, que son hermanos de éstos y obra de almas hermanas, a ésa la rehuye todo el mundo y se aparta de ella, y nadie quiere ser ni su compañero de camino ni su guía, sino que anda errante, sumida en la mayor indigencia hasta que pasa cierto tiempo, transcurrido el cual es llevada por la necesidad a la residencia que le corresponde.

Y, al contrario, el alma que ha pasado su vida pura y comedidamente alcanza como compañeros de viaje y guías a los dioses, y habita en el lugar que merece. Y tiene la tierra muchos lugares maravillosos, y no es, ni en su forma ni en su tamaño, tal y como piensan los que están acostumbrados a hablar sobre ella, según me ha convencido alguien

PLATON
(Fragmentos)

domingo, agosto 23, 2009

Vivir desde el Alma


La diferencia entre vivir desde el alma y vivir sólo desde el ego radica en tres cosas: la habilidad de percibir y aprendernuevas maneras, la tenacidad de atravesar senderos turbulentos y la paciencia deaprender el amor profundo con el tiempo.

Sería un error pensar que se necesita ser un héroe endurecido para lograrlo. No es así. Se necesita un corazón que esté dispuesto a morir y nacer y morir y nacer una y otra vez. Ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exilarnos de nosotros mismos. Independientemente de las afiliaciones o influencias colectivas, nuestro reto a favor del alma salvaje y de nuestro espíritu creativo es no fusionarnos con colectividad alguna, sino distinguirnos de quienes nos rodean, construyendo puentes para regresar a ellos según elijamos.

No podemos controlar quién nos trae al mundo. No podemos influir en la fluidez con que nos educan. No podemos obligar a la cultura a volverse instantáneamente hospitalaria. Pero las buenas noticias son que, aún después de ser heridos, aún en un estado feral, aún incluso en un estado hasta el momento de captura, podemos recuperar nuestras vidas. Si permanecemos sólo como sobrevivientes sin avanzar hacia el florecimiento, nos limitamos y cortamos la energía hacia nosotros y nuestro poder en el mundo a menos de la mitad. Uno puede sentirse tan orgulloso de ser sobreviviente que se convierte en un peligro para cualquier desarrollo creativo posterior.

A veces las personas temen avanzar más allá del status de sobreviviente, por ser exactamente eso —un status, una marca dedistinción, un logro de "¡Maldita sea! ¡Apuesta lo que quieras! ¡Más vale que lo creas! "Una vez que la amenaza ha pasado, existe una trampa potencial en usar nombres asumidos durante la época más terrible de nuestras vidas. Crea una postura mental que es potencialmente limitante. Ser fuerte no significa hacer brotar músculos y flexión. Significa encontrarse con lo numinoso de uno sin huir, viviendo activamente con la naturaleza salvaje de una manera propia. Significa ser capazde aprender, ser capaz de sostener lo que sabemos. Significa sostenerse y vivir.

Quienes no encuentran deleite en aprender,quienes no pueden sentirse atraídos por nuevas ideas o experiencias, no podrán desarrollarse más allá del punto en el camino donde descansan ahora. Si hay una sola fuerza que alimente la raíz del dolor, es el rehusarse a aprender más allá del momento presente.En nuestra vida, aún cuando un episodio resulte en una caída fuerte o una quemadura seria, siempre hay otro episodio esperándonos, y luego otro. Siempre hay más oportunidades de hacerlo bien, delabrar nuestra vida del modo en que merecemos tenerla. No pierdas tu tiempo odiando un fracaso. El fracaso es mejor maestro que el éxito. Escucha, aprende, sigue adelante.

La mejor tierra para sembrar y hacer crecer algo nuevo otra vez está en el fondo. En ese sentido, tocar fondo, aunque extremadamente doloroso, es también el terreno de siembra. Se nos ha enseñado que a la muerte siempre le sigue más muerte. Simplemente no es así. La muerte siempre está en proceso de incubar nueva vida, aún cuando nuestra existencia haya sido cortada hasta loshuesos.

Para la mayoría de las mujeres, dejar morir no va en contra de su naturaleza, tan sólo en contra de su entrenamiento. Como en el sueño, la naturaleza deVida/Muerte/Vida en su forma más salvaje es tan simple como una graciosa exhalación (final) e inhalación (principio). La única confianza requerida es saber que cuando hay un final habrá otro comienzo. Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, no podremos equivocarnos. Para poder ver la dirección correcta, debemos ser capaces de ver las equivocadas.

Adicción es cualquier cosa que reduce la vida mientras la hace "parecer" mejor. Por lo general cada miedo tiene tres partes: una parte es un residuo del pasado (siendo esto a menudo una fuente de vergüenza),otra parte es una carencia de certidumbre en el presente, y otra parte es miedo a un resultado deficiente o a consecuencias negativas en el futuro. Hay muy pocas cosas correctas/incorrectas obuenas/malas en este mundo. Existe, sin embargo, lo útil y lo no útil.

También hay cosas que a veces son destructivas, así como cosas productivas. Es peor quedarse donde uno no pertenece en absoluto, que vagar perdido por un tiempo y buscar el parentesco psíquico y espiritual que uno requiere. Nunca es un error buscar lo que uno requiere. Nunca. Cuando estás conectado con el yo instintivo, siempre tienes por lo menos cuatro opciones: las dos opuestas, la opción de en medio, y "contemplándolo mejor..."¿Con qué alimenta uno a la intuición para que esté consistentemente nutrida y que responda a nuestras peticiones de escudriñar el ambiente? Uno la alimenta de vida —uno la alimenta de vida mediante escucharla.

Aunque el exilio no es algo que se desee por diversión, hay una ganancia inesperada en él: son muchos los regalos del exilio. Saca la debilidad a golpes, hace desaparecer los plañidos, habilita lapercepción interna aguda, acrecienta la intuición, otorga el poder de la observación penetrante y una perspectiva que "el de adentro" nunca podría lograr. El trabajo profundo se parece mucho a la excitación sexual. Comienza de cero, se acelera en altiplanos, se vuelve sostenido e intenso. Si los altiplanos son interrumpidos de golpe (imagina un ruido fuerte e inesperado), deberás comenzar todo de nuevo.

Uno de los asuntos menos discutidos de la individuación es que conforme arrojas luz en la oscuridad de tu psique tan intensamente como puedas, las sombras, donde no hay luz, se vuelven aún másoscuras. Así, al iluminar una parte de la psique, resulta una oscuridad más profunda con la cual luchar. Esta oscuridad no debe ignorarse. La clave, las preguntas, no pueden esconderse ni olvidarse. Deben ser postuladas. Deben ser respondidas. ¿Puede un aspecto negativo de la psique ser reducido a cenizas con ser observado y observado? Sí, en efecto. Mantener el asunto en constante conciencia puede causar que se deshidrate....tomar un poquito de aquí y ponerlo allá. La transformación no es más complicada que eso. Estar ligado a nuestra intuición promueve una dependencia confiable en ella, sin importar lo que suceda. Cambia la actitud guía de la mujer, de "lo que será, será" a "déjame ver todo lo que hay que ver".

La naturaleza instintiva tiene la milagrosa habilidad de sobrevivir a todo beneficio positivo, a toda consecuencia negativa, manteniendo con todo una relación con el yo y con otro. Para amar el placer se requiere de muy poco. Para amar verdaderamente se requiere de un héroe que pueda manejar su propio miedo. Con miedo o no, es un acto del más profundo amor permitirse a uno mismo ser movido por el alma salvaje de otro.

En un mundo donde los humanos tienen tanto miedo a "perder", hay demasiados muros que nos protegende disolvernos en lo numinoso de otra alma humana. Muchas veces he escuchado a un hombre decir quetiene una "buena mujer" enamorada de él y él de ella, pero que simplemente no puede "soltarse" lo suficiente para ver lo que realmente siente por ella. El punto crítico para tal persona es cuando se permite a sí mismo amar "aún cuando"... Aún cuando tenga punzadas, aún cuando se sienta nervioso, aún cuando haya sido herido antes, aún cuando sienta miedo a lo desconocido. A veces no hay palabras para alentar la valentía. A veces debes simplemente saltar.

En algún punto de la vida de un hombre debe haber un momento en el que confíe que el amor lo conduzca, un momento en el que sienta más miedo a quedar atrapado en algún lecho seco de río en la psique, que estar afuera en un territorio exuberante pero inexplorado. Cuando una vida es demasiado controlada, cada vez habrá menos vida que controlar.

Si es amor lo que estamos haciendo, aún cuando nos sentimos aprehensivos o asustados estamos dispuestos a tocar lo no hermoso (y también lo todavía no hermoso) en el otro y en nosotros mismos. ¿Qué es lo no hermoso? Nuestra hambre secreta de ser amados es lo no hermoso. Nuestro desuso y mal uso del amor es lo no hermoso. Nuestra falta de lealtad y devoción es poco amorosa, nuestro estado deseparación del alma es feo, nuestras verrugas psicológicas, nuestras insuficiencias, malos entendidos y fantasías infantiles son lo no hermoso. Por añadidura, la naturaleza de Vida/Muerte/Vida que da a luz, destruye, incuba y vuelve a dar a luz, es considerada no hermosa por nuestras culturas. De alguna manera y en algún lugar dentro de las delicadas capas del ser que es creado cuando dos personas se aman, hay tanto un corazón como un aliento.

Mientras un lado del corazón se vacía, el otro se llena. Cuando un aliento termina, otro comienza. El amor en su forma más plena es una serie de muertes y renacimientos. Soltamos una fase, un aspecto del amor, y entramos en otra fase. La pasión muere y es traída de regreso. El dolor es ahuyentado y resurge en otro momento. Amar significa abrazar y al mismo tiempo soportar muchos, muchos finales y muchos, muchos comienzos —todo en la misma relación.


Clarissa Pinkola Estés
Mujeres que Corren con los Lobos
Analista Junguiana

jueves, agosto 20, 2009

La ley del Triunfo


El éxito en todo negocio o empresa es consecuencia siempre de la acción de esta ley, no viene nunca por casualidad.

La fortuna o la suerte de cada uno no es nunca obra de la casualidad tampoco.

Somos el producto de una combinación determinada por la acción de ciertas leyes .

Así podemos conociendo y aprovechando el conocimiento de estas leyes, hacer de nosotros mismos todo aquello que querramos.

La inteligencia del hombre es como un imán que tiene el poder de atraer hacia si, los elementos espirituales y el de arrojarlos fuera de si otra vez.

Según la clase de elementos espirituales de que este cargado , el imán -nuestra mente- o según la clase de los que reciba con mayor frecuencia, tal será también la clase de los que atraiga hacia si.

Un pensamiento atrae siempre otro pensamiento o idea de su misma clase.

Mantengamos fija en nuestra mente una idea cualquiera , por ejemplo, la de la fuerza o la salud y atraeremos cada vez en mayor numero hacia nosotros elementos-ideas de salud y de fuerza.

Mantengamos mucho tiempo en la mente la idea de energía, de avance, de actividad y nos enriquecemos de elementos que nos darán energía y nos impulsara a avanzar. una idea o pensamiento, bueno o malo, es una cosa, una construcción formada por elementos invisibles.

Cada una de las ideas de nuestra mente ejerce inmediatamente su acción .

Pero si hemos formulado nuestro pensamiento por medio de palabras pronunciadas en alta voz en el retiro y la quietud de nuestro cuarto accionara con mayor fuerza sobre los demás hombres que solo lo hemos pensado.

Si dos personas, cordial y amablemente hablan juntas, con un propósito común, de alguna meta o empresa importante lanzaran fuera de si un volumen mayor de fuerzas de lo que hubieran hecho cada una por separado, fuerzas que ejercerán su influencia sobre otras personas con relación al asunto de que se trata.

Pero si nuestro dilago de la forma contraria es con riñas y enfados perjudica todo lo que se intente.

Nuestros pensamientos afectan nuestra fortuna, en bien o en mal, y siempre que hablamos con otros damos origen a una fuerza mas o menos grande, capaz de darnos o de quitarnos salud, buenos amigos y hasta dinero.

Al fijar, en todo plan o intento de negocio, la idea de éxito generaremos una energía espiritual que ayudara en todo.

Pensar con persistencia en un propósito creara un poder que obrara también aun estando dormidos, inspirándonos nuevos planes y nuevos caminos para llevar adelante nuestros objetivos .

La simpatía es una fuerza. La bondad de una persona es una sustancia activa, real, viviente.

La idea del bien hacia los demás es el mas fuerte de los invisibles elementos y puede, por tanto, vencer y dedestruir la acción de la idea de maldad, que es la mas débil, poniéndonos así fuera del alcance de sus maléficos efectos.

El pensamiento procedente de algún centro de turbulencia o de desorden forma una onda o corriente de su propia sustancia. si estamos irritados, aunque sea por una simple tontería, colocamos a nuestra mente en la disposición de un imán que atrae toda clase de dañosas corrientes espirituales . Para aliviarnos lo que hacemos es dirigir la actividad de nuestra inteligencia hacia un mas agradable orden de pensamientos.

No debemos olvidar que aquellos que realizamos en espíritu es una realidad y aquello que con mayor fuerza anhelamos espiritualmente lo convertimos en realidad.

Al presentarse ante nosotros una dificultad cualquiera, no hemos de hacer mas que dirigir la mente, como si fuese un imán, hacia una nueva dirección de donde recibir nuevas formas, nuevas ideas y nuevos planes con que vencer esa dificultad. al lamentarnos de un agravio que se nos ha hecho, ya sea mentalmente o hablando de ello con otras personas, gastamos la misma fuerza que podría servirnos para arrojar de nosotros el recuerdo de la cosa que lo ha causado

Si deseamos o pedimos la sabiduría para conocer lo que ha de hacernos siempre felices, en virtud de la misma ley nos atraemos la capacidad de ver lo que realmente es mejor para nosotros o nos conviene mas. deseemos con persistencia la posesión de una cabeza clara y ese don nos será concedido

Prentice Mulford (1834-1891)
Nuestras Fuerzas Mentales

martes, agosto 18, 2009

El Aura


Desde hace miles de años han existido vestigios de la existencia de emanaciones luminosas alrededor de seres que se han considerado dioses o iluminados.

Tenemos muchos ejemplares de lo anterior en el antiguo Egipto, donde en gran parte de las tumbas de los faraones, encontramos emanaciones luminosas alrededor del cuerpo de los dioses Isis y Osiris y desde aquel tiempo se señalaban las luminosidades alrededor de los cuerpos como una distinción de los dioses o grandes iluminados.

En China y en Japón, alrededor del cuerpo del Buda, siempre se representa con un aura dorada que rodea al cuerpo físico.

Desde luego, en el cristianismo también aparecen en las pinturas y en los grabados e imágenes, unas aureolas alrededor de la cabeza de los santos, del propio Jesús, de la Virgen María y de muchos más que han destacado por ser iluminados.

No puede ser la excepción que en México, por ejemplo, en Chichen Itza, en uno de los templos existe un grabado muy famoso de un supuesto sacerdote Maya que está sentado en Flor de Loto, cubierto a su alrededor por una emanación lumínica similar a las ya mencionadas, no se sabe quien era ese sacerdote o si fue un hombre importante entre los Mayas, sin embargo, es evidente que lo era ya que la emanación de luz que aparece a su alrededor es comparable a la que tenían los maestros iniciados de la antigüedad ya señalados.

Esta emanación que aparece ya desde tiempos muy remotos en la actualidad, la conocemos con el nombre de aura humana.

Antecedentes más recientes de la existencia de emanaciones energéticas del ser humano, las encontramos en el siglo XVI con el médico y alquimista, conocido como Paraselso, quien realizó investigaciones muy importantes al respecto. Descubrió que existía una emanación que provenía del interior del ser humano, a la cual le llamó “Globo Igneo” o “Munia”, que era una luminosidad visible en la medida que el avance espiritual de la propia persona lo permitía, es decir, la luminosidad que se ve en los seres iniciados, puede ser captada con la vista física si es que ese ser tiene un grado de perfección tal que proyecta su luminosidad incluso para que sea visible al espectro del ojo humano.

El aura existe en todo ser, la diferencia es que normalmente no es visible en el espectro normal del humano, sin embargo, a través de la experimentación y la práctica uno puede ver emanaciones áuricas alrededor de las personas, sin que éstas sean necesariamente iluminados o seres superiores.

Fue hasta el siglo XVIII cuando aparecieron otra vez antecedentes por escrito de esa misma emanación, fue el caso del médico alemán llamado Mesmer quien puso en jaque a toda la medicina parisina, ya que estableció una clínica muy sofisticada y fuera de lo común, las curaciones que realizaba las hacia metiendo a sus pacientes en tinas llenas de agua, previamente energetizadas con metales que también habían sido tratados magnéticamente, y con este procedimiento realizó curaciones sorprendentes.

Esto no es extraño, si consideramos que el ser humano no es solamente un cuerpo físico, sino que también esta hecho de energía, y la acumulación de ésta en determinados órganos o músculos, provoca desequilibrio y enfermedades muy importantes, en la actualidad se han hecho descubrimientos muy importantes respecto a la acción de los metales tratados, que pueden influir en el ser humano como verdaderos imanes, que sacan la energía sobrante acumulada de determinados órganos, lográndose con esto la restauración de la corriente energética que fluye por nuestro cuerpo y que está influyendo en el trabajo fisiológico de nuestros órganos, por lo tanto, al eliminarse estas sobrecargas de energía se restablece el equilibrio y con ello la salud.

Como siempre ha sucedido, los excépticos y materialistas científicos del tiempo de Mesmer, lo atacaron vílmente hasta que terminaron por aniquilarlo y tuvo que cerrar su clínica por los ataques desmedidos que sufrió de sus colegas, sin embargo, el tiempo empieza a demostrarnos nuevamente que estos investigadores tenían razón. No alcanzaron el éxito final debido a que no era el tiempo para que la humanidad aceptara este conocimiento, debemos estar conscientes que el humano debe evolucionar a través de la experiencia y tiene que ir paso a paso, para darse cuenta de todo aquello que aparece invisible a su alrededor, pero que no por ello no existe, este es el caso de las emanaciones energéticas en el ser humano llamadas aura humana.

LA CAMARA KIRLIAN Y SUS DIFERENTES APLICACIONES

Fue hasta el año de 1920 cuando encontramos que los esposos Kirlian descubrieron por accidente una cámara, que se ha bautizado con su nombre, tiene la facultad de fotografiar el aura de los seres vivos. Este fue un descubrimiento casual (porque ellos pretendían construir una cámara normal con el fin de tomar fotos tradicionales), sin embargo, la sorpresa que se llevaron cuando vieron la primera fotografía en donde no aparecía la imagen de la persona fotografiada, sino en su lugar una gran emanación de luz de colores a su alrededor, los sorprendió grandemente.

Esta cámara se ha ido perfeccionando desde hace muchos años, no solo para demostrar que las emanaciones que se decía eran luminosas y que provenían del ser humano existen, sino también para lograr avances mucho más profundos en otros campos de la ciencia y de la Metafísica.

Dentro de las aplicaciones más importantes que últimamente se han descubierto de la cámara Kirlian tenemos las siguientes:

En el campo de la medicina

Se han obtenido logros extraordinarios a través de la coloración del aura. Se ha descubierto que se pueden diagnosticar padecimientos con mucha exactitud, incluso mucho antes que estos se presenten en síntomas físicos de dolor o molestias en el cuerpo físico.

Es ya probado que cualquier enfermedad que se geste en el ser humano aparece primero en la energía y en el flujo energético del individuo y posteriormente en la materia. Estos desequilibrios de la energía se manifiestan en coloraciones predominantes, cerca de los órganos afectados y con colores también que identifican el tipo de padecimiento.

Esto parece fantástico, sin embargo, es una realidad, muy pronto veremos que muchos médicos contarán con una cámara Kirlian en su consultorio que les ayudará a realizar sus diagnósticos con mayor exactitud de como ahora lo hacen.


domingo, agosto 16, 2009

Dinámica de la Fuerza


La experiencia de paz y el pasaje de la Fuerza

1.- Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente.

Entonces imagina una esfera transparente y luminosa que, bajando hacia ti, termina por alojarse en tu corazón. Reconocerás al momento que la esfera deja de aparecerse como imagen para transformarse en sensación dentro del pecho.

2.- Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón hacia fuera del cuerpo al tiempo que tu respiración se hace más amplia y profunda. Al llegar la sensación a los límites del cuerpo puedes detener allí toda operación y registrar la experiencia de paz interior. En ella puedes permanecer el tiempo que te parezca adecuado. Entonces haz retroceder esa expansión anterior (llegando, como al comienzo, al corazón) para desprenderte de tu esfera y concluir el ejercicio calmo y reconfortado. A este trabajo se le llama “experiencia de paz”.

3.- Pero, en cambio, si quisieras experimentar el pasaje de la Fuerza, en lugar de retroceder en la expansión deberías aumentarla dejando que tus emociones y todo tu ser la sigan. No trates de poner tu atención en la respiración. Deja que ella actúe por sí sola mientras sigues la expansión fuera de tu cuerpo.

4.- Debo repetirte esto: tu atención, en tales momentos, debe estar en la sensación de la esfera que se expande. Si no puedes lograr esto conviene que te detengas y lo intentes en otra oportunidad. De todas maneras, si no produces el pasaje podrás experimentar una interesante sensación de paz.

5.- Si, en cambio, has ido más lejos comenzarás a experimentar el pasaje. Desde tus manos y otras zonas del cuerpo te llegará un tono de sensación diferente al habitual. Luego percibirás ondulaciones progresivas y al poco tiempo brotarán con vigor imágenes y emociones. Deja entonces que se produzca el pasaje...

6.- Al recibir la Fuerza percibirás la luz o extraños sonidos dependientes de tu particular modo de representación habitual. En todo caso, será importante la experimentación de la ampliación de la consciencia. Uno de cuyos indicadores deberá ser una mayor lucidez y disposición para comprender lo que ocurre.

7.- Cuando lo desees puedes terminar con ese singular estado (si es que antes no fue diluyéndose por el simple transcurrir), imaginando o sintiendo que la esfera se contrae y luego sale de ti del modo en que había llegado al comenzar con todo aquello.

8.- Interesa comprender que numerosos estados alterados de consciencia han sido y son logrados, casi siempre, poniendo en marcha mecanismos similares a los descriptos. Desde luego que revestidos de extraños rituales o a veces reforzados por prácticas de agotamiento, desenfreno motriz, repetición y posturas que, en todos los casos, alteran la respiración y distorsionan la sensación general del intracuerpo.

Debes reconocer en ese campo a la hipnosis, la mediumnidad y también la acción de las drogas que, actuando por otra vía, producen similares alteraciones. Y, por cierto, todos los casos mencionados tienen por signo el no control y el desconocimiento de lo que ocurre. Desconfía de tales manifestaciones y considéralas como simples “trances” por los que han pasado los ignorantes, los experimentadores y aún los “santos”, según cuentan las leyendas.

9.- Si has trabajado observando lo recomendado puede suceder, no obstante, que no hayas logrado el pasaje. Ello no puede convertirse en foco de preocupación sino en indicador de falta de “soltura” interior, lo que podría reflejar mucha tensión, problemas en la dinámica de imagen y, en suma, fragmentación en el comportamiento emotivo... Cosa que, por otra parte, estará presente en tu vida cotidiana.

Proyección de la Fuerza

1.- Si has experimentado el pasaje de la Fuerza podrás comprender cómo, basándose en fenómenos similares pero sin ninguna comprensión, distintos pueblos pusieron en marcha ritos y cultos que luego se multiplicaron sin cesar. Por medio de experiencias del tipo ya comentado, muchas personas sintieron a sus cuerpos “desdoblados”. La experiencia de la Fuerza les dio la sensación de que a esta energía podían proyectarla fuera de sí.

2.- La Fuerza fue “proyectada” a otros y también a objetos particularmente “aptos” para recibirla y conservarla. Confío en que no te será difícil entender la función con que cumplieron ciertos sacramentos en distintas religiones e, igualmente, el significado de lugares sagrados y de sacerdotes supuestamente “cargados” con la Fuerza. Cuando algunos objetos fueron adorados con fe en los templos y se los rodeó de ceremonia y rito, seguramente “devolvieron” a los creyentes la energía acumulada por oración repetida. Es una limitación al conocimiento del hecho humano, el que casi siempre se hayan visto estas cosas por la explicación externa según cultura, espacio, historia y tradición, cuando la experiencia interna básica es un dato esencial para entender todo esto.

3.- Este “proyectar”, “cargar” y “restituir” la Fuerza, volverá a ocuparnos más adelante. Pero desde ya te digo que el mismo mecanismo sigue operando aún en sociedades desacralizadas donde los líderes y los hombres de prestigio están nimbados de una especial representación para aquél que los ve y quisiera hasta “tocarlos”, o apoderarse de un fragmento de sus ropas, o de sus utensilios.

4.- Porque toda representación de lo “alto” va desde el ojo hacia arriba de la línea normal de la mirada. Y “altas” son las personalidades que “poseen” la bondad, la sabiduría y la fuerza. Y en lo “alto” están las jerarquías y los poderes y las banderas y el Estado. Y nosotros, comunes mortales, debemos “ascender” en la escala social y acercarnos al poder a toda costa. Qué mal estamos, manejados aún por esos mecanismos que coinciden con la representación interna, con nuestra cabeza en lo “alto” y nuestros pies pegados a la tierra. Qué mal estamos, cuando se cree en esas cosas (y se cree porque tienen su “realidad” en la representación interna). Qué mal estamos, cuando nuestra mirada externa no es sino proyección ignorada de la interna.

Pérdida y represión de la Fuerza

1.- Las mayores descargas de energía se producen por actos descontrolados. Estos son: la imaginación sin freno, la curiosidad sin control, la charla desmedida, la sexualidad excesiva y la percepción exagerada (el mirar, oír, gustar, etc., de manera desbordada y sin objetivo). Pero debes reconocer también que muchos proceden de ese modo porque así descargan sus tensiones, que de otro modo serían dolorosas. Considerando esto y viendo la función con que cumplen tales descargas, convendrás conmigo en que no es razonable reprimirlas sino más bien ordenarlas.

2.- En cuanto a la sexualidad debes interpretar correctamente esto: tal función no debe ser reprimida porque en este caso crea efectos mortificantes y contradicción interna. La sexualidad se orienta y concluye en su acto pero no es conveniente que siga afectando la imaginación o buscando nuevo objeto de posesión de modo obsesivo.

3.- El control del sexo por una determinada moral social o religiosa sirvió a designios que nada tenían que ver con la evolución sino más bien con lo contrario.

4.- La Fuerza (la energía de la representación de la sensación del intracuerpo), se desdobló hacia lo crepuscular en las sociedades reprimidas y allí se multiplicaron los casos de endemoniados, brujos, sacrílegos y criminales de todo tipo, que gozaron con el sufrimiento y la destrucción de la vida y la belleza. En algunas tribus y civilizaciones, los criminales estuvieron repartidos entre los que ajusticiaron y los ajusticiados. En otros casos, se persiguió a todo lo que era ciencia y progreso porque se oponía a lo irracional, a lo crepuscular y a lo reprimido.

5.- En ciertos pueblos primitivos existe aún la represión del sexo así como en otros considerados de “civilización avanzada”. Es evidente que, en unos y otros, el signo destructivo es grande aunque en los dos casos el origen de tal situación sea distinto.

6.- Si me pides más explicaciones te diré que el sexo es en realidad santo y es el centro desde el cual se impulsa la vida y toda creatividad. Así como desde allí también se impulsa toda destrucción cuando su funcionamiento no está resuelto.

7.- Jamás creas las mentiras de los envenenadores de la vida cuando se refieren al sexo como algo despreciable. Por el contrario en él hay belleza y no en vano está relacionado con los mejores sentimientos del amor.

8.- Sé cuidadoso entonces y considéralo como una gran maravilla que debe tratarse con delicadeza, sin convertirlo en fuente de contradicción o en desintegrador de la energía vital.

Acción y reacción de la Fuerza

Te expliqué anteriormente: “Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.

1.- “Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores.

Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores, ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.

2.- Por todo ello, desde tu interior volverá ampliado en beneficio aquello que pidieras, siempre que hubieras acumulado en ti numerosos estados positivos. Y ya no necesito repetir que este mecanismo sirvió (confusamente) para “cargar afuera” objetos o personas, o bien entidades internas que se externalizaron, creyéndose que atenderían ruegos y pedidos.

SILO
Humanizar la Tierra.
Plaza y Janés

miércoles, agosto 12, 2009

El problema

Cierto día en un monasterio Zen-Budista, encontraron muerto a uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:
- Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar. Entonces colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos, encima de esta, colocó un jarrón de porcelana muy raro, con una rosa amarilla de extraordinaria belleza en el y dijo así:-
¡Aquí está el problema! Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: ¡Un jarrón de extremo valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro! ¿Qué representaría?, ¿qué hacer?, ¿Cuál es el enigma?. En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ZAZ. Destruyó todo de unsolo golpe.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:

- Usted será el nuevo guardián del Castillo.

*******
No importa cual sea el problema, ni que sea algo lindísimo. Si encuentras un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema. No importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se acabó. Por más lindo que sea o haya sido, si no tuviera más sentido en tu vida, tiene que ser suprimido.




Muchas personas cargan la vida entera el peso de las cosas que fueron importantes en el pasado, y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes. Espacio que es indispensable para recrear la vida.




Existe un proverbio Chino que dice: "Para poder beber vino en una copa que se encuentra llena de te, es necesario primero tirar el te, y entoncespoder servir y beber el vino". Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no tienen mayor sentido y que están ocupando espacio en tu corazón. El pasado sirve como lección, como experiencia, como referencia; sirve para ser recordado, no revivido.

martes, agosto 11, 2009

El Arte de Vivir


El problema de la disciplina es realmente muy complejo, porque la mayoría de nosotros piensa que mediante alguna forma de disciplina tendremos finalmente la libertad. La disciplina es el cultivo de la resistencia, ¿no es así? Pensamos que resistiendo, erigiendo internamente una barrera contra algo que considerarnos malo, seremos más capaces de comprenderlo y de tener libertad para vivir plenamente; pero eso no es un hecho, ¿verdad? Cuanto más resisten o luchan contra algo, tanto menos lo comprenden. Ciertamente, es sólo cuando hay libertad, verdadera libertad para pensar, para descubrir, cuando uno puede llegar a saber alguna cosa.

Pero la libertad, obviamente, no puede existir dentro de una estructura. Y casi todos nosotros vivimos en una estructura, en un mundo creado por ideas, ¿no es así? Por ejemplo, sus padres y sus maestros les dicen lo que está bien y lo que está mal, qué es dañino y qué es beneficioso. Y ustedes saben lo que dice la gente, lo que dice el sacerdote, lo que dice la tradición y lo que han aprendido en la escuela. Todo eso forma una especie de cercado dentro del cual viven, y, viviendo dentro de ese cercado, dicen que son libres. ¿Lo son? ¿Puede un hombre ser libre alguna vez, en tanto esté viviendo en una prisión?

Por lo tanto, uno ha de demoler los muros que lo mantienen preso en la tradición y descubrir por sí mismo qué es lo real, lo verdadero. Tiene que experimentar y descubrir por su cuenta, y no seguir meramente a alguien, por noble o estimulante que sea esa persona y por feliz que uno pueda sentirse en su presencia. Lo importante es ser capaz de examinar, no sólo aceptar, todos los valores creados por la tradición, todas las cosas que la gente ha dicho que son buenas, beneficiosas, valiosas. En el momento en que aceptan, empiezan a amoldarse, a imitar; y el amoldarse, el imitar, el seguir, jamás pueden hacer que uno sea libre y dichoso.

Nuestros mayores dicen que ustedes deben ser disciplinados. La disciplina se la imponen ustedes a sí mismos y les es impuesta por otros, desde fuera. Pero lo importante es estar libres para pensar, para inquirir, de modo que puedan empezar a descubrir por sí mismos. Por desgracia, la mayoría de la gente no quiere pensar, no quiere descubrir; tiene mentes cerradas. Pensar profundamente, investigar las cosas y descubrir por uno mismo lo que es verdadero, resulta muy difícil; requiere percepción alerta, investigación constante, y la mayoría de las personas no tiene ni la disposición ni la energía para eso. Dicen: "usted sabe mejor que yo; usted es mi gurú, mi maestro, y yo le seguiré".

Es entonces muy importante que desde la más tierna edad estén ustedes libres para descubrir y no se hallen cercados por un muro de "debes" y "no debes", porque si les dicen constantemente lo que deben y lo que no deben hacer, ¿qué ocurrirá con su inteligencia? Serán entidades irreflexivas que solamente siguen una carrera, a las que sus padres les dicen con quién deben casarse o no casarse; y eso, evidentemente, no es la acción de la inteligencia. Ustedes podrán pasar sus exámenes y ser muy prósperos, podrán tener buenas ropas y estar llenos de joyas, podrán gozar de amigos y de prestigio, pero en tanto estén atados por la tradición, no puede haber inteligencia.

La inteligencia, por cierto, adviene sólo cuando tenemos libertad para investigar, para considerar cuidadosamente las cosas y descubrir; de ese modo nuestra mente se vuelve muy activa, muy alerta y clara. Entonces somos individuos plenamente integrados, no entidades temerosas que, no sabiendo qué hacer, sienten internamente una cosa y exteriormente se ajustan a algo diferente.

La inteligencia les exige que rompan con la tradición y vivan su propia vida, pero están cercados por las ideas de sus padres acerca de lo que deben y lo que no deben hacer y por las tradiciones de la sociedad. En consecuencia, hay un conflicto desarrollándose internamente, ¿no es así? Ustedes son todos jóvenes, pero no creo que sean demasiado jóvenes como para no darse cuenta de todo esto. Quieren hacer algo, pero sus padres y maestros les dicen: "no lo hagas". Por eso tiene lugar una lucha interna, y en tanto no resuelvan esa lucha estarán atrapados en el conflicto, en la pena, en el dolor, deseando perpetuamente hacer algo y estando impedidos de hacerlo.

Si lo investigan cuidadosamente, verán que la disciplina y la libertad son contradictorias, y que al buscar la verdadera libertad se pone en marcha un proceso diferente que trae su propia clarificación, de modo tal que ustedes simplemente no hacen ciertas cosas.

Mientras son jóvenes, es muy importante que estén libres para descubrir y se les ayude a que descubran lo que realmente quieren hacer en la vida. Si no lo descubren mientras son jóvenes, jamás lo descubrirán y ya nunca serán individuos libres y dichosos. La semilla debe ser sembrada ahora, de modo que comiencen ahora a tomar la iniciativa.

En el camino, han pasado frecuentemente junto a aldeanas que llevan pesadas cargas, ¿no es así? ¿Qué sienten respecto de ellas? Esas pobres mujeres con los vestidos rotos y sucios, con comida insuficiente, que trabajan día tras día por un jornal de hambre, ¿sienten algo por ellas? ¿O están ustedes tan atemorizados, tan ocupados consigo mismos, con sus exámenes, con su apariencia, con sus saris, que jamás les prestan atención? Cuando las ven pasar junto a ustedes, ¿qué sienten? ¿Sienten que son mucho mejores, que pertenecen a una clase más alta y que, por lo tanto, no necesitan tener consideración por ellas? ¿No quieren ayudarlas? ¿No? Eso indica cómo piensan. ¿Acaso están todos tan embotados por siglos de tradición, por lo que dicen sus padres y sus madres, son tan conscientes de que pertenecen a cierta clase, que ni siquiera miran a los aldeanos y aldeanas? ¿Están realmente tan ciegos que no saben lo que pasa alrededor de ustedes?

Es el temor, temor a lo que dirán sus padres, sus maestros, temor a la tradición, temor a la vida, lo que destruye gradualmente la sensibilidad, ¿no es así? ¿Saben lo que es la sensibilidad? Ser sensible es sentir, recibir impresiones, tener simpatía por aquellos que sufren, tener afecto, damos cuenta de las cosas que suceden alrededor de nosotros. Cuando está repicando la campana del templo, ¿se dan cuenta de ello? ¿Escuchan el sonido? ¿Alguna vez ven la luz del sol sobre el agua? ¿Se dan cuenta de la gente pobre, de los aldeanos que han sido controlados, oprimidos durante siglos por los explotadores? Cuando ven a un sirviente que lleva una alfombra pesada, ¿le prestan ayuda?

Todo esto implica la sensibilidad. Pero ya lo ven, la sensibilidad se destruye cuando nos imponen una disciplina, cuando sentimos temor o nos interesamos mucho por nosotros mismos. Interesamos por nuestra apariencia, por nuestros saris, pensar todo el tiempo en nosotros mismos -cosa que casi todos hacemos en una u otra forma-, es ser insensibles, porque entonces la mente y el corazón están cerrados y perdemos toda apreciación de la belleza.

Ser realmente libre implica una gran sensibilidad. No hay libertad si estamos cercados por el interés propio o por distintos muros de disciplinas. En tanto nuestra vida sea un proceso de imitación no puede haber sensibilidad ni libertad. Es esencial, mientras están aquí, sembrar la semilla de la libertad, lo cual implica despertar la inteligencia; porque con esa inteligencia podrán ustedes abordar todos los problemas de la vida.

Interlocutor: ¿Es factible para un hombre librarse de todo sentimiento de temor y, al mismo tiempo, permanecer en la sociedad?

Krishnamurti: ¿Qué es la sociedad? Un conjunto de valores, un conjunto de normas, regulaciones y tradiciones, ¿no es así? Uno ve estas condiciones externas y dice: "¿puedo tener una relación práctica con todo eso?" ¿Por qué no? Después de todo, si uno encaja meramente en esa estructura de los valores, ¿es libre? ¿Y qué es lo que entiendes por "factible"? Hay muchas cosas que uno puede hacer para ganarse la vida; y si eres libre, ¿acaso no puedes elegir lo que quieres hacer? ¿No es eso factible? ¿O considerarías factible olvidar tu libertad y encajar meramente en la estructura convirtiéndote en abogado, banquero, comerciante o barrendero? Ciertamente, si eres libre y has cultivado tu inteligencia, descubrirás qué es lo mejor para ti. Dejarás de lado todas las tradiciones y harás algo que amas realmente, sin considerar lo que tus padres o la sociedad aprueben o desaprueben. A causa de que eres libre hay inteligencia, y harás algo que es completamente tuyo, actuarás como un ser humano integrado.

Interlocutor: ¿Qué es Dios?

Krishnamurti: ¿Como vas a descubrirlo? ¿Aceptando la información de alguna otra persona? ¿O tratarás de descubrir por ti mismo qué es Dios? Es fácil formular preguntas, pero experimentar la verdad requiere muchísima inteligencia, muchísima búsqueda e investigación.

Por lo tanto, la primera pregunta es: ¿vas a aceptar lo que otro dice acerca de Dios? No importa quién lo diga, Krishna, Buda o Cristo, porque todos pueden estar equivocados; del mismo modo puede estar equivocado tu propio gurú particular. Ciertamente, para descubrir qué es verdadero, tu mente tiene que estar libre para investigar, lo cual significa que no puede meramente aceptar o creer. Yo puedo darte una descripción de la verdad, pero no será igual que si experimentas la verdad por ti mismo. Todos los libros sagrados describen lo que es Dios, pero esa descripción no es Dios. La palabra "Dios" no es Dios, ¿verdad?

A fin de descubrir qué es verdadero, jamás debes aceptar, jamás debes ser influido por lo que puedan decir los libros, los maestros o cualquier otra persona. Si eres influido por ellos, sólo encontrarás lo que ellos quieren que encuentres. Y debes saber que tu propia mente puede crear la imagen de lo que ella desea: puede imaginar a Dios con barba o con un solo ojo, puede hacer que sea azul o púrpura. De modo que has de estar atento a tus propios deseos y no has de dejarte engañar por las proyecciones de tus propias necesidades y anhelos. Si anhelas ver a Dios de cierta manera, la imagen que verás estará de acuerdo con tus deseos; y esa imagen no será Dios, ¿verdad? Si estás sufriendo y deseas ser consolado, o si te sientes romántico o sentimental en tus aspiraciones religiosas, a larga crearás un Dios que proveerá lo que necesitas; pero eso tampoco será Dios.

Así que tu mente tiene que estar por completo libre; sólo entonces podrás descubrir lo verdadero, no mediante la aceptación de superstición alguna, no mediante la lectura de los así llamados libros sagrados ni siguiendo a ningún gurú. Sólo cuando tengas esta libertad, esta verdadera libertad respecto de las influencias externas, y también estés libre de tus propios deseos y anhelos, de modo que tu mente sea muy clara, sólo entonces te será posible descubrir lo que Dios es. Pero si meramente te sientas y especulas, entonces tu suposición es tan buena como la de tu gurú y es igualmente ilusoria.

Interlocutor: ¿Podemos darnos cuenta de nuestros deseos inconscientes?

Krishnamurti: En primer lugar, ¿te das cuenta de tus deseos conscientes? ¿Sabes lo que es el deseo? ¿Te das cuenta de que habitualmente no escuchas a nadie que esté diciendo algo contrario a lo que crees? Tu deseo te impide escuchar. Si deseas a Dios y alguien te señala que el Dios que deseas es el resultado de tus frustraciones y temores, ¿le escucharás? Por supuesto que no. Tú deseas una cosa y la verdad es algo por completo diferente. Te limitas a ti mismo dentro de tus propios deseos. Sólo te percatas a medias de tus deseos conscientes, ¿no es así? Y mucho más difícil es darse cuenta de los deseos que están muy ocultos. Para descubrir lo que está oculto, para descubrir cuáles son sus propias motivaciones, la mente que investiga tiene que ser absolutamente clara y estar completamente libre. Por lo tanto, primero tienes que darte cuenta plenamente de tus propios deseos conscientes; entonces, a medida que te vuelvas cada vez más alerta a lo que está en la superficie, podrás ir penetrando más y más en lo profundo.

Interlocutor: ¿Por qué algunas personas nacen en condiciones de pobreza, mientras que otras son ricas y acomodadas?

Krishnamurti: ¿Qué es lo que piensas tú? En vez de preguntármelo y esperar mi respuesta, ¿por qué no averiguas lo que tú sientes al respecto? ¿Piensas que es algún proceso misterioso al que llamas karma? En una vida anterior has vivido noblemente y, debido a eso, ¡ahora estás siendo recompensado con riqueza y posición! ¿Es así? O habiendo actuado mal en una vida anterior, ¡estás pagando por ello en esta vida!

Mira, éste es realmente un problema muy complejo. La pobreza es culpa de la sociedad, una sociedad en la que los codiciosos y los astutos prosperan y alcanzan la cúspide. Y nosotros queremos la misma cosa, también queremos trepar por la escalera y llegar a la parte de arriba. Y cuando todos queremos llegar arriba, ¿qué sucede? Pisamos a alguien; y el hombre al que pisan, al que destruyen, pregunta: "¿por qué la vida es tan injusta? Ustedes lo tienen todo y yo no tengo capacidad, no tengo nada".

En tanto sigamos trepando por la escalera del éxito, siempre existirán el enfermo y el mal alimentado. Es el deseo de éxito el que tiene que ser comprendido y no por qué hay ricos y pobres o por qué algunos tienen talento y otros no tienen ninguno. Lo que tiene que cambiar es nuestro deseo de trepar, nuestro deseo de ser grandes, de alcanzar el éxito. Todos aspiramos al éxito, ¿no es así? Allí radica la culpa y no en el karma o en alguna otra explicación. El hecho real es que todos nosotros deseamos estar en la cima; quizá no en la cima misma, pero al menos tan alto en la escalera como seamos capaces de treparla. En tanto exista este impulso de ser grande, de ser "alguien" en el mundo, vamos a tener al rico y al pobre, al explotador y a los explotados.

Interlocutor: ¿Es Dios un hombre o una mujer, o es algo completamente misterioso?

Krishnamurti: Acabo de contestar esa pregunta y me temo que no escuchaste. Este país está dominado por los hombres. Supongamos que digo que Dios es una señora, ¿qué harías? Rechazarías eso porque estás lleno con la idea de que Dios es un hombre. Así que tienes que descubrirlo por ti mismo; pero para descubrir, tienes que estar libre de todo prejuicio.

Jiddu Krishnamurti
El Arte de Vivir
Parte 1, Capítulo 4

sábado, agosto 08, 2009

Secretos del Umbral, Conferencias III

Cuando se habla sobre los mundos espirituales como lo estamos haciendo en estas conferencias, deberíamos tener lo siguiente muy presente: la consciencia clarividente que el alma humana puede desarrollar en sí misma no cambiará nada en la naturaleza e individualidad de una persona, porque todo lo que entra en esa consciencia ya estaba presente desde hace tiempo en la naturaleza del hombre. Saber algo no es lo mismo que crearlo, una persona aprende sólo a percibir lo que ya está allí como un hecho. Por muy obvio que sea esto, ha de ser dicho, ya que debemos dirigir nuestros pensamientos a la realización de que la naturaleza del ser humano está oculta en las mismas profundidades de su existencia; puede ser recuperada desde esas profundidades sólo a través de la cognición clarividente.

De esto se sigue que la verdadera, la más interna naturaleza del ser humano no puede ser traída a la luz de ninguna otra manera que no sea a través del conocimiento oculto. Podemos aprender lo que es realmente un ser humano, no a través de cualquier clase de filosofía, sino sólo a través de la clase de conocimiento basado en la consciencia clarividente. El ser del hombre, la verdadera, la más interna naturaleza del hombre, reside en mundos ocultos a la observación que usamos en el mundo sensible y a la comprensión limitada al mundo sensible. La consciencia clarividente proporciona el punto de vista desde el que los mundos más allá del llamado umbral han de ser observados; para percibir y aprender, se exigen requisitos bastante diferentes de aquellos del mundo sensible.

Esto es lo más importante: que el alma humana debería irse acostumbrando al hecho de que la manera de mirar y reconocer las cosas, que para el mundo sensible es correcta y saludable, no es la única manera.

Aquí daré el nombre de mundo elemental al primer mundo en que el alma de un ser humano entra al hacerse clarividente y cruzar el umbral. Sólo una persona que quiere llevar los hábitos del mundo sensible a los mundos suprasensibles superiores puede exigir una elección uniforme de nombres para todos los puntos de vista que los mundos superiores pueden ofrecer. (Al final de este ciclo de conferencias y también en mi pequeño libro El Umbral del Mundo Espiritual que se publica en uno o dos días, destacaré la conexión entre los términos escogidos aquí –por ejemplo, mundo elementaly aquellos expuestos ya en mis libros Teosofía y Ciencia Oculta, como son mundo del alma, mundo del espíritu, etc.– para que la gente no busque contradicciones de una manera superficial donde no existen.)

La vida del alma se encuentra requisitos completamente nuevos cuando cruza el umbral al mundo elemental. Si el alma humana insistió al entrar en este mundo en los hábitos del mundo sensible, podrían suceder dos cosas: turbiedad u oscuridad completa se desplegarían sobre el horizonte de la conciencia, sobre el campo de visión, si no –si el alma quería entrar en el mundo elemental sin prepararse para sus peculiaridades y requerimientos– sería expulsada de nuevo al mundo sensible. El mundo elemental es completamente diferente al mundo sensible. En este nuestro mundo cuando te mueves de un ser vivo a otro, de un suceso al siguiente, tienes estas cosas y sucesos ante ti y puedes observarlos; al confrontarlos y observarlos, mantienes tu propia existencia, tu propia personalidad separada. Sabes en todo momento que en la presencia de otra persona o suceso eres la misma persona que eras antes y que serás el mismo cuando confrontes una nueva situación; nunca puedes perderte en otro ser o suceso. Los confrontas, permaneces fuera de ellos y sabes que siempre serás el mismo en el mundo sensible dondequiera que vayas.

Esto cambia tan pronto como una persona entra en el mundo elemental. Allí es necesario adaptar toda la vida interna del alma a un ser o suceso tan completamente que uno transforma la propia vida interna del alma en este otro ser, en este otro suceso. No podemos aprender nada en absoluto en el mundo elemental a menos que nos convirtamos en una persona diferente dentro de cada ser, a menos que nos hagamos similares hasta un alto grado a los otros seres y sucesos.
Hemos de tener, entonces, una peculiaridad del alma para el mundo elemental: la capacidad de transformar nuestro propio ser en otros seres fuera de nosotros mismos. Debemos tener la facultad de la metamorfosis. Debemos ser capaces de sumergirnos en el otro ser y llegar a ser él.

Debemos ser capaces de perder la conciencia que siempre –para permanecer emocionalmente sanos– hemos de tener en el mundo sensible, la conciencia de “Yo soy yo”. En el mundo elemental conseguimos conocer al otro ser sólo cuando de algún modo internamente nos hemos “convertido” en el otro. Cuando hemos cruzado el umbral, tenemos que movernos a través del mundo elemental de una manera tal que con cada paso nos transformemos en cada simple suceso, nos convirtamos en cada ser. Es crucial para la salud del alma de una persona que al vagar por el mundo sensible, mantenga su identidad y afirme su carácter individual, pero esto es de todo punto imposible en el mundo elemental, donde le conduciría o al oscurecimiento de su campo de visión o a ser arrojado de vuelta al mundo sensible.

Comprenderéis fácilmente que para ejercitar la facultad de la transformación, el alma necesita algo más de lo que ya posee aquí en nuestro mundo. El alma humana es demasiado débil para ser capaz de cambiar continuamente y adaptarse a cada clase de ser si entra en el mundo elemental en su estado normal. Además las fuerzas del alma humana deben ser fortalecidas y aumentadas mediante las instrucciones descritas en mis libros Ciencia Oculta y Cómo Alcanzar el Conocimiento de los Mundos Superiores, siguiéndolas la vida del alma se hará más fuerte y vigorosa. Entonces puede sumergirse en otras entidades sin perderse a sí misma en el proceso. Habiendo dicho esto, entenderéis inmediatamente la importancia de fijarse en lo que se llama el umbral entre el mundo sensible y el suprasensible. Ya hemos dicho que la conciencia clarividente de un ser humano en la tierra debe ir y volver continuamente, que debe observar el mundo espiritual más allá del umbral mientras está fuera del cuerpo físico y debe entonces regresar al cuerpo físico, ejercitando de una manera saludable las facultades que le conducen a la correcta observación del mundo físico sensible.

Supongamos que la conciencia clarividente de una persona, al volver por el umbral, trajera al mundo sensible la facultad de la transformación que ha de tener para ser completamente consciente del mundo espiritual. La facultad de transformación de la que he estado hablando es una peculiaridad del cuerpo etérico humano, que vive preferentemente en el mundo elemental. Ahora supongamos que una persona volviera al mundo físico manteniendo su cuerpo etérico capaz de transformarse como debe ser en el mundo elemental. ¿Qué sucedería? Cada uno de los mundos tiene sus propias leyes específicas.

El mundo sensible es el mundo de las formas auto-contenidas, ya que aquí rigen los Espíritus de la Forma. El mundo elemental es el mundo de la movilidad, de la metamorfosis, de la transformación; igual que tenemos que cambiar continuamente para sentirnos en casa en ese mundo, todos los seres allí están cambiando continuamente. No hay forma cerrada, circunscrita: todo está en continua metamorfosis. Un alma tiene que tomar parte en esta existencia siempre cambiante fuera del cuerpo físico si quiere desplegarse allí. Entonces en el mundo físico sensible debemos permitir que nuestro cuerpo etérico, como entidad del mundo elemental capaz de metamorfosearse, hundirse en el cuerpo físico. A través de este cuerpo físico soy una personalidad definida en el mundo físico sensible; yo soy esta o aquella persona distinta. Mi cuerpo físico estampa mi personalidad sobre mí; el cuerpo físico y las condiciones del mundo físico en las que me encuentro me hacen una personalidad. En el mundo elemental uno no es una personalidad, ya que esto requeriría una forma cerrada. Aquí, sin embargo, debemos notar que lo que la conciencia clarividente reconoce en el alma humana está, y siempre lo ha estado, presente dentro de ella. Mediante las fuerzas del cuerpo físico, la movilidad del cuerpo etérico está restringida solo por el momento. Tan pronto como el cuerpo etérico se hunde en su cuerpo físico, sus poderes de movimiento son mantenidos unidos y adaptados a la forma. Si el cuerpo etérico no estuviera metido dentro del cuerpo físico como dentro de una bolsa, estaría siempre impelido a transformarse continuamente.

Ahora supongamos que un alma, al hacerse clarividente, se llevara al mundo físico este deseo de su cuerpo etérico por la transformación. Entonces con su tendencia al movimiento, encajaría con bastante holgura en el cuerpo humano, y así el alma puede entrar en contradicción con el mundo físico que quiere darle forma en una personalidad definida. El cuerpo etérico, que siempre quiere moverse con libertad, puede volver del umbral de la manera equivocada, deseando en cada momento ser algo o alguien más, alguien que puede ser todo lo contrario de la forma firmemente impresa del cuerpo físico. Para decirlo más concretamente: una persona podría ser, pongamos, un ejecutivo de banca escandinavo, gracias a su cuerpo físico, pero a causa de que su cuerpo etérico se trae al mundo físico el impulso de liberarse de las restricciones físicas, podría imaginarse ser el emperador de China. (O, para usar otro ejemplo, una persona podría ser –digamos– la presidenta dela Sociedad Teosófica, y si su cuerpo etérico ha sido liberado, ella podría imaginar que ha estado en presencia del Director del Universo.)

Vemos que el umbral que tan exactamente divide el mundo sensible del suprasensible debe ser absolutamente respetado; el alma debe observar los requisitos de cada uno de los dos mundos, adaptándose y conduciéndose de manera diferente en este lado y en aquel. Hemos recalcado repetidamente que las peculiaridades del mundo suprasensible no deben ser llevadas ilegítimamente cuando se vuelve al mundo sensible. Si lo puedo decir con más claridad, uno ha de comprender cómo conducirse en ambos mundos, uno no puede llevarse a un mundo el método de observación que es correcto para el otro.

En primer lugar entonces, hemos de tomar nota de que la facultad esencial para encontrarse y sentirse uno mismo en el mundo elemental es la facultad de transformación. Pero el alma humana nunca podría vivir permanentemente en este elemento móvil. El cuerpo etérico tampoco podría permanecer constantemente en un estado de posibilidad de transformarse a sí mismo, como un ser humano en el mundo físico tampoco sería capaz de permanecer despierto continuamente. Sólo cuando estamos despiertos podemos observar el mundo físico; dormidos no lo percibimos. No obstante tenemos que permitir la alternancia del estado de vigilia con el estado de sueño. Algo comparable a esto es necesario en el mundo elemental. Tan poco correcto como es en el mundo físico estar continuamente despierto, ya que la vida aquí debe alternar como un péndulo entre vigilia y sueño, así algo similar es necesario para la vida del cuerpo etérico en el mundo elemental. Debe haber un polo opuesto, como si dijéramos, algo que funcione en la dirección opuesta a la facultad de transformación que conduce a la percepción en el mundo espiritual. ¿Qué es lo que hace al ser humano capaz de transformarse? Es su vivir en la imaginación, en imágenes mentales, la habilidad de hacer sus ideas y pensamientos tan móviles que a través de su pensamiento animado y flexible puede sumergirse en otros seres humanos y sucesos. La condición opuesta, comparable al sueño en el mundo sensible, es la voluntad del ser humano que debe ser desarrollada y fortalecida. Para la facultad de transformación: el pensamiento o la imaginación; para la condición opuesta: la voluntad.

Para comprender esto, deberíamos considerar que en el mundo físico sensible el ser humano es un ego, un “Yo”. Es el cuerpo físico, mientras está despierto, el que contribuye con lo que es necesario para este sentimiento de yo. Las fuerzas del cuerpo físico, cuando el ser humano se hunde en él, le proporcionan el poder de sentirse a sí mismo como un ego, un Yo. Es diferente en el mundo elemental. Allí el yo del ser humano debe lograr hasta cierto punto lo que el cuerpo físico logra en el mundo físico. No puede desarrollar ningún sentimiento de uno mismo en el mundo elemental si no ejerce su voluntad, si él mismo no hace “voluntad”. Esto, no obstante, exige superar algo que está profundamente enraizado en nosotros: nuestro amor por la comodidad y la conveniencia. Esta voluntad del Yo es necesaria en el mundo elemental; como la alternancia de dormir y estar despierto en el mundo físico, la condición de “transformarse uno mismo en otros seres” debe dar paso al sentimiento de voluntad auto-fortalecida. Así como nos hemos sentido cansados en el mundo físico y cerramos los ojos, superados por el sueño, llega el momento en el mundo elemental en que el cuerpo etérico siente que “No puedo seguir cambiando continuamente; ahora debo dejar fuera todos los seres y sucesos a mi alrededor. Tendré que empujar todo fuera de mi campo de visión y apartar mi mirada de él. Ahora debo querer vivir absoluta y completamente dentro de mí mismo, ignorando los demás seres y sucesos”. Esta voluntad del yo, excluyendo todo lo demás, corresponde al sueño en el mundo físico.

Estaríamos equivocados si imagináramos que la alternancia de transformación con el sentimiento del ego fortalecido estuviera regulado en el mundo elemental tan naturalmente como estar despierto y dormir lo están en el mundo físico. Según la consciencia clarividente –y sólo para ésta es perceptible– tiene lugar a voluntad, no pasa tan fácilmente como de despertarse aquí se pasa al sueño. Una vez que uno ha vivido durante un tiempo en el elemento de la metamorfosis, uno siente la necesidad dentro de uno mismo de comprometerse y usar la otra oscilación del péndulo de la vida elemental. De una manera mucho más arbitraria que con nuestro despertar y dormir el elemento de transformación de uno mismo se alterna con la vida interior con su elevado sentimiento del yo. Sí, nuestra consciencia puede incluso provocarlo por medio de su elasticidad que en ciertas circunstancias ambas condiciones pueden estar presentes al mismo tiempo: por un lado, uno se transforma hasta cierto grado y aún puede mantener unidas ciertas partes del alma y descansar dentro de uno mismo. En el mundo elemental podemos despertarnos y dormir a la vez, algo que no deberíamos probar en el mundo físico si nos preocupa la vida de nuestra alma.

Debemos además considerar que cuando el pensamiento se desarrolla en la facultad de transformación y comienza a sentirse como en casa en el mundo elemental, no puede ser usado en aquel mundo de la manera que es correcto y saludable en el mundo físico. ¿Qué es pensar como en nuestro mundo ordinario? Observadlo mientras seguís su movimiento. Una persona es consciente de pensamientos en su alma; él sabe que está comprendiendo, estirando, conectando y separando estos pensamientos. Internamente se siente el maestro de sus pensamientos, que parecen bastante pasivos; permiten ser conectados y separados, ser formados y desechados. Esta vida del pensamiento debe desarrollarse en el mundo elemental un paso más. Allí una persona no está en posición de tratar con pensamientos que son pasivos. Si alguien tiene éxito realmente en entrar en ese mundo con su alma clarividente, parece como si sus pensamientos no fueran cosas sobre las que tiene algún control: son seres vivos. Imaginad cómo es cuando no puedes formar, conectar y separar tus pensamientos sino que, en vez de ello, cada uno de ellos en vuestra conciencia comienza a tener su propia vida, una vida como entidad en sí misma.

Lanzas tu consciencia a un lugar, parece, donde no encuentras pensamientos que son como aquellos del mundo físico sino que son seres vivos. Sólo puedo usar una imagen grotesca que nos ayudara a darnos cuenta de qué diferente debe llegar a ser nuestro pensamiento de como es aquí. Imaginaos metiendo vuestra cabeza en un hormiguero, mientras vuestro pensamiento se para –¡tendríais hormigas en la cabeza en vez de pensamientos! Es exactamente así, cuando vuestra alma se sumerge en el mundo elemental; vuestros pensamientos se tornan tan vivos que ellos mismos se unen unos con otros, se separan y tienen su propia vida. Verdaderamente necesitamos un alma con mayor fuerza para enfrentarnos a estos seres vivos de pensamiento con nuestra consciencia de la que la necesitamos con los pensamientos pasivos del mundo físico, que les permite formarse ellos mismos a voluntad, conectarse y separarse no sólo sensiblemente sino a menudo incluso bastante insensatamente. Son cosas pasivas estos pensamientos de nuestro mundo ordinario; dejan hacer al alma humana lo que quiera con ellos. Pero es bastante diferente cuando introducimos nuestra alma en el mundo elemental, donde nuestros pensamientos tendrán una vida independiente. Un ser humano debe controlar su alma y afirmar su voluntad al enfrentarse a estos pensamientos activos, vitales, nada pasivos. En el mundo físico nuestro pensamiento puede ser completamente estúpido y esto no nos daña en absoluto. Pero si hacemos cosas estúpidas con nuestro pensamiento en el mundo elemental, puede muy bien suceder que nuestros pensamientos estúpidos, moviéndose a nuestro alrededor como seres independientes, nos dañen, pueden incluso causarnos dolor real.

Así vemos que los hábitos de nuestra alma deben cambiar cuando cruzamos el umbral desde el mundo físico al suprasensible. Si fuéramos a regresar al mundo físico con la actividad que hemos de ejercer sobre las entidades de pensamiento vivas del mundo elemental y fracasáramos al desarrollar en nosotros mismos un sólido pensamiento con estos pensamientos pasivos, deseando más apegarnos a las condiciones del otro mundo, nuestros pensamientos huirían continuamente de nosotros; entonces al correr detrás de ellos, nos convertiríamos en un esclavo de nuestros pensamientos.

Cuando una persona entra en el mundo elemental con alma clarividente y desarrolla su facultad de metamorfosis, profundiza en ello con su vida interna, transformándose a sí mismo dependiendo de la clase de entidad que tiene delante. ¿Cuál es su experiencia cuando hace esto? Es algo que podemos llamar simpatía y antipatía. Estas experiencias parecen brotar de las profundidades del alma, presentándose ante el alma que se ha hecho clarividente. Aparecen clases bastante definidas de simpatía y antipatía al transformarse ella en este o en aquel otro ser. Cuando la persona procede de una transformación a la siguiente, es consciente continuamente de diferentes simpatías o antipatías. Igual que en el mundo físico reconocemos, caracterizamos y describimos los objetos y seres vivos, en definitiva, los percibimos cuando el ojo ve su color o el oído oye sus tonos de la misma manera en el mundo espiritual describiríamos sus seres en términos de simpatías y antipatías particulares. Dos cosas, sin embargo, deberían ser destacadas. Una es que en nuestra manera habitual de hablar en el mundo físico, generalmente diferenciamos sólo entre grados más fuertes y más débiles de simpatía y antipatía de los que nos encontramos en el mundo elemental. Además para describir esto correctamente, uno no puede simplemente decir – como haría en el mundo físico – que al sumergirse y entrar en esta entidad en particular uno siente mayor simpatía, mientras que al entrar en otra entidad uno siente menos simpatía. ¡No! ¡Se pueden encontrar allí simpatías y antipatías de todas clases!

El segundo punto a destacar es este: nuestra actitud natural usual hacia la simpatía y la antipatía no puede ser trasladada al mundo elemental. Aquí en este mundo nos sentimos atraídos hacia ciertas personas, repelidas por otras; nos asociamos por elección con aquellos que son simpáticos y deseamos estar cerca de ellos; nos alejamos de las cosas y de las personas que son aborrecibles y rehusamos tener nada que ver con ellos. Esto no se puede hacer en el mundo elemental, ya que allí –si puedo expresarlo curiosamente– no encontraremos las simpatías simpáticas ni las antipatías antipáticas. Esto sonaría a alguien diciendo en el mundo físico: “¡Sólo puedo soportar los colores azules y los verdes, no los rojos o amarillos. Simplemente debo huir del rojo y del amarillo!” Si un ser del mundo elemental es antipático, significa que tiene una característica de ese mundo, que debe ser descrita como antipática, y tenemos que tratar con ello igual que tratamos en el mundo sensible con los colores azul y rojo, no permitiendo que uno nos sea más simpático que el otro. Aquí conocemos todos los colores con una cierta calma porque transmiten lo que son las cosas; solo cuando una persona es un tanto neurótica huye de determinados colores, o cuando es un toro y no puede soportar la visión del rojo. La mayoría de nosotros acepta todos los colores con ecuanimidad y deberíamos de la misma forma ser capaces de observar con la mayor calma las cualidades de la simpatía y de la antipatía que pertenecen al mundo elemental. Para esto debemos necesariamente cambiar la actitud habitual del alma en el mundo físico, donde es atraída por la simpatía y repelida por la antipatía; debe cambiar completamente.

Allí la actitud interna correspondiente a los sentimientos de simpatía y antipatía debe ser reemplazada con lo que podemos llamar alma tranquila, espíritu pacífico. Con una vida del alma internamente resuelta con la calma del espíritu, debemos introducirnos en las entidades y transformarnos en ellas; entonces sentiremos las cualidades de estos seres surgiendo de dentro de las profundidades de nuestra alma como simpatías y antipatías. Sólo cuando podamos hacer esto, con tal actitud hacia la simpatía y la antipatía, será el alma capaz, en sus experiencias, de dejar que la percepción simpática y antipática aparezca ante ella como imágenes que son correctas y verdaderas. Esto es, sólo cuado seamos capaces no simplemente de sentir lo que son las percepciones de simpatías y antipatías, sino de experimentar realmente nuestro propio yo particular, transformado en otro ser, alzándose repentinamente como una determinada imagen en color o como determinada imagen de tonos del mundo espiritual.

Podéis también aprender cómo las simpatías y las antipatías juegan un papel en relación con la experiencia del alma en el mundo espiritual si miráis, con una cierta cantidad de comprensión interior, el capítulo de mi libro Teosofía que describe el mundo del alma. Allí veréis que el mundo del alma está en realidad formado por simpatías y antipatías. De mi descripción seréis capaces de aprender que lo que conocemos como pensamiento en el mundo físico sensible realmente sólo es la oscura huella externa, evocada por el cuerpo físico, del pensamiento que, residiendo en ocultas profundidades, puede ser llamado una verdadera fuerza viva. Tan pronto como entramos en el mundo elemental y nos movemos con nuestro cuerpo etérico, los pensamientos se tornan –podríamos decir– más densos, más vivos, más independientes, más verdaderos con su propia naturaleza. Lo que experimentamos como pensamiento en el mundo físico se relaciona con este elemento más verdadero de pensamiento como una sombra en la pared se relaciona con los objetos que la proyectan. En realidad, es la sombra de la vida de pensamiento elemental lanzado sobre el mundo físico sensible a través de la instumentalidad del cuerpo físico. Cuando pensamos, nuestro pensamiento yace aproximadamente en la sombra de los seres de pensamiento. Aquí el conocimiento espiritual clarividente arroja nueva luz sobre la verdadera naturaleza del pensamiento. Ninguna filosofía, ninguna ciencia externa, por muy ingeniosas que sean, puede determinar nada sobre la naturaleza real del pensamiento; sólo un conocimiento basado en la consciencia clarividente puede reconocer qué es.

Lo mismo sirve para la naturaleza de nuestra voluntad. La voluntad debe hacerse más fuerte, ya que en el mundo elemental las cosas no son tan serviciales que el sentimiento del ego se nos proporcione como lo es a través de las fuerzas del cuerpo físico. Allí nosotros mismos tenemos que querer el sentimiento del ego; tenemos que averiguar lo que significa para nuestra alma estar completamente llena de la consciencia, “Quiero yo mismo”, hemos de experimentar algo del mayor significado: que cuando no somos lo suficientemente fuertes para crear el acto real de voluntad, “Quiero yo mismo”, y no simplemente el pensamiento de ello, en ese momento sentiremos que caemos inconscientes en una especie desmayo. Si no nos mantenemos unidos en el mundo elemental, caeremos en una especie de desmayo. Allí investigamos la verdadera naturaleza de la voluntad, de nuevo algo que no puede ser descubierto por la ciencia externa o la filosofía sino únicamente por medio de la consciencia clarividente. Lo que llamamos la voluntad en el mundo físico es una oscura imagen de la voluntad fuerte, viva del mundo elemental, que crece y se desarrolla de tal forma que pueda mantener el ego fuera de su propia voluntad sin el apoyo de fuerzas externas. Podemos decir que todo en aquel mundo, cuando logramos acostumbramos a él, tiene voluntad propia.

Por encima de todo, cuando hemos dejado el cuerpo físico y nuestro cuerpo etérico está en el mundo elemental, el impulso de transformarnos a nosotros mismos despierta a través del carácter innato del cuerpo etérico. Deseamos sumergirnos en los demás seres. Sin embargo, así como en nuestro estado de vigilia durante el día hace que surja la necesidad de dormir, del mismo modo en el mundo elemental surge a su vez la necesidad de estar solo, aislarnos de todo aquello en lo que podemos transformarnos. Entonces de nuevo, cuando nos hemos sentido solos durante un tiempo y hemos desarrollado el fuerte sentimiento de la voluntad, “Quiero yo mismo”, viene lo que podemos llamar un terrible sentimiento de aislamiento, de estar desamparado, que evoca el deseo de despertar de ese estado, de sólo querer uno mismo, a la facultad de transformación de nuevo. Mientras descansamos en el sueño físico, otras fuerzas cuidan de que despertemos; no tenemos que ocuparnos nosotros mismos. En el mundo elemental cuando estamos en la condición de sueño de sólo querer nosotros mismos, somos impelidos a ponernos en el estado de transformación, es decir, de deseo de despertar, a través de la exigencia de sentirnos desamparados.

A partir de todo esto, veis cuán diferentes son las condiciones de experimentarse a uno mismo en el mundo elemental, de percibirse a uno mismo allí, de las del mundo físico. Podéis juzgar además cuán necesario es, una y otra vez, cuidar de que la consciencia clarividente, pasando de un mundo a otro, se adapte correctamente a los requerimientos de cada mundo y no transporte, al cruzar el umbral, las usanzas de uno al otro. El fortalecimiento y la vigorización de la vida del alma consecuentemente constituyen la preparación que a menudo hemos descrito como necesaria para la experiencia de los mundos suprasensibles.

Lo que por encima de todo debe hacerse fuerte y poderoso son las experiencias del alma que podemos llamar las eminentemente morales. Estas se imprimen como cualidades del alma en la firmeza de carácter y la calma interior decidida. El coraje interno y la firmeza de carácter deben ser muy especialmente desarrollados, ya que mediante la debilidad de carácter lisiamos toda la vida del alma, que sería entonces ineficaz en el mundo elemental; debemos evitar esto si esperamos tener una experiencia verdadera y correcta allí. Nadie que verdaderamente esté deseoso de adquirir conocimiento en los mundos superiores dejará de dar importancia al fortalecimiento de las fuerzas morales entre todas las demás fuerzas que ayudan al alma a entrar en aquellos mundos. Uno de los errores más vergonzosos es atribuido a la humanidad cuando alguien se atreve a decir que la clarividencia debería ser adquirida sin prestar atención al fortalecimiento de la vida moral. Debe ser recalcado de una vez por todas que lo que he descrito en mi libro Cómo lograr el Conocimiento de los Mundos Superiores como el desarrollo de las flores de loto que cristalizan en el cuerpo espiritual de un estudiante clarividente pueden en verdad tener lugar sin tener en cuenta el apoyo de la fuerza moral pero ciertamente no debería hacerse así.

Las flores de loto deben estar allí si una persona quiere tener la facultad de la transformación. Esa facultad viene a la existencia cuando las flores despliegan sus pétalos en un movimiento fuera del ser humano, para poder comprender el mundo espiritual y adherirse a él. Lo que una persona desarrolla como la habilidad de transformarse a sí misma se expresa para la visión clarividente en el despliegue de las flores de loto. Lo que puede adquirir de un sentimiento fortalecido de ego se convierte en firmeza interna; podemos llamarlo una columna. Estos dos deben ser desarrollados correspondientemente, las flores de loto para que uno pueda transformarse a sí mismo, y una columna para que uno pueda desplegar un ego fortalecido en el mundo elemental.

Como mencioné en la conferencia de ayer, lo que se desarrolla de una manera espiritual puede conducir a un orden superior de virtudes en el mundo espiritual, pero si esto es permitido que surja al mundo sensible, puede ocasionar los más terribles vicios. Sucede lo mismo con las flores de loto y la columna elemental. Al practicar determinados métodos es posible también despertar las flores de loto y la columna sin esperar conseguir la firmeza moral –pero esta consciencia clarividente no es recomendable-. No es simplemente una cuestión de obtener algo en los mundos superiores, sino de conocer lo que está involucrado. En el momento en el que atravesamos el umbral al mundo espiritual, nos aproximamos a los seres luciféricos y ahrimánicos, de los que ya hemos hablado; aquí nos los encontramos de una manera bastante diferente de cualquier confrontación que pudiéramos tener en el mundo físico. Tendremos la extraordinaria experiencia de que tan pronto como cruzamos el umbral, es decir, tan pronto como hemos desarrollado las flores de loto y la columna, veremos los poderes luciféricos viniendo hacia nosotros con la intención de agarrar las flores de loto. Extienden sus tentáculos hacia nuestras flores de loto; debemos haberlas desarrollado de la manera adecuada para poder usar las flores de loto para agarrar y comprender los sucesos espirituales de tal forma que no sean agarradas por los poderes luciféricos. Es posible evitar que sean agarradas por estos poderes únicamente ascendiendo al mundo espiritual con fuerzas morales firmemente establecidas.

Ya he mencionado que en el mundo físico sensible las fuerzas ahrimanicas se nos aproximan más desde fuera, las luciféricas más desde dentro del alma. En el mundo espiritual sucede lo contrario: los seres luciféricos vienen de fuera y tratan de tomar el control de las flores de loto, mientras que los seres ahrimanicos vienen desde dentro y se establecen tenazmente dentro de la columna. Si nos hemos elevado al mundo espiritual sin el soporte de la moralidad, los poderes luciféricos y ahrimánicos forman una extraordinaria alianza entre ellos. Si hemos ido a los mundos superiores llenos de ambición, vanidad, orgullo o con deseo de poder, Ahriman y Lucifer tendrán éxito en formar una sociedad entre ellos. Usaré una imagen para describir lo que hacen, pero esta imagen corresponde a la situación real y comprenderéis que lo que estoy indicando realmente tiene lugar: Ahriman y Lucifer forman una alianza; juntos atan las flores de loto a la columna elemental. Cuando todos los pétalos están atados a la columna, el ser humano está atado en sí mismo, encadenado de sí mismo por medio de sus flores de loto fuertemente desarrolladas y la columna. Los resultados de esto serán el comienzo del egoísmo y el amor al engaño hasta un grado que sería imposible permanecer normalmente en el mundo físico.

Así vemos lo que puede suceder si la consciencia clarividente no está desarrollada de la manera correcta: la alianza de Ahriman y Lucifer a través de la cual los pétalos de las flores de loto son atados a la columna elemental, encadenando a una persona a sí misma por medio de sus propias capacidades elementales o etéricas. Estas son las cosas que debemos saber si deseamos penetrar con los ojos abiertos y con comprensión en el mundo espiritual real.

Rudolf Steiner
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