martes, julio 28, 2009

La Leyenda de Wesak


En la cordillera del Himalaya hay un valle elevado, a unos seiscientos veinticuatro kilómetros al oeste de Lhasa y no lejos de Nepal. Está rodeado por altas montañas cubiertas por árboles y arbustos. El valle es de forma rectangular, y hacia el norte tiene un estrecho pasaje en cuyo frente se alza una enorme roca, de color blanco grisáceo y veteada con una sustancia brillante. Tiene unos tres metros de largo, por unos dos metros de ancho y poco menos de un metro de alto. El valle es en realidad una elevada planicie cubierta por una dura hierba de color verde oscuro, como una enorme alfombra.

En el lado norte de la planicie hay una pequeña corriente que atraviesa un cañón lleno de pinos, y recorre unas pocas millas hasta que desaparece en un claro lago azul.Alrededor del valle no hay viviendas. Sólo puede verse un templo budista y tres chozas cerca de éste, en ruinas.Unos pocos días antes de la luna llena de Tauro, que habitualmente cae en Mayo, puede verse las coloridas tiendas en las faldas y cerca del río. Aumentan en cantidad a medida que se acerca la luna llena.

Las personas de las ciudades circundantes, tribus nómadas, discípulos, lamas y grandes iniciados llegan hasta allí en procura de una festividad bella y sagrada que tiene lugar en la Luna Llena de Tauro.El día de luna llena, toda la multitud, vestida con ropas limpias, predominantemente de color blanco, se congrega en la parte sur del valle, dejando la parte noreste libre para los Grandes. Se sientan en el suelo sobre sus pequeñas alfombras o mantas, de manera ordenada; lo hacen en total silencio, unción y meditación.Próxima la hora de la luna llena, los Grandes comienzan a llegar con Sus blancos mantos para encontrarse con Sus discípulos y amigos e intercambiar bendiciones, sonrisas y unas pocas palabras joviales.

Poco después, llegan tres grandes Señores en Sus cuerpos etéricos, y permanecen frente a la enorme roca que mira hacia el norte. Son el Manu, el Cristo y el Maestro R. Mientras Ellos están allí en profundo silencio, todos los Maestros y los Grandes se congregan detrás de estos tres Señores, según Su rango.Ante una señal dada, todos estos Grandes forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. A medida que los cánticos se vuelven más profundos y rítmicos, los Visitantes etéricos se materializan y una figura gloriosa se torna visible en el centro de los círculos. Le llaman con varios nombres.

Le llaman Maitreya Buda, Boddhisatva, o el Cristo, el Señor de la Paz y del Amor. El es el Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía planetaria para llevar a cabo el Propósito divino de este planeta, conduciendo a la humanidad desde las tinieblas a la luz, desde lo irreal hacia lo real, desde la muerte hacia la inmortalidad, desde el caos hacia la belleza.

El Cristo aparece vestido con un manto blanco puro, cayendo Su cabellera en ondas sobre Sus hombros. Tiene un Cetro de Poder en Su mano, que Le dio el Anciano de los Días para esta ocasión. Ningún Maestro puede Tocarlo excepto Cristo, el Maestro de todos los Maestros. En cada extremo del Cetro hay una gran empuñadura de diamante que irradia un aura azul y anaranjada de gran belleza. Los Iniciados que están en los dos círculos Le enfrentan en el centro, y cuando El se torna más visible, todos Ellos se inclinan ante El y cantan un mantram de salutación y afirmación.Luego, estos círculos se transforman en un solo círculo y forman una cruz, en cuyo centro está el Cristo. Aquí nuevamente los cánticos potentes conmueven los corazones y las almas de los presentes, y más paz y bendiciones descienden sobre la muchedumbre.

El próximo movimiento es un triángulo dentro del círculo, en cuyo ápice se alza el Cristo. Está cerca de la roca y pone Su Cetro sobre ella. En la roca puede verse un cuenco de cristal con ornamentaciones áureas, y guirnaldas de flores de loto cubren la roca y caen de las esquinas.Luego, realizan otro movimiento que es un triángulo cuyos lados se sobreimponen con los tres óvalos que se entrelazan en el centro del triángulo donde está el Cristo.

El siguiente movimiento es una estrella de seis puntas, luego la estrella de Cristo, el pentagrama. Aquí Cristo está de pie, en el ápice, cerca de la roca; en la punta derecha, el Manu; en la punta izquierda, el Señor de la Civilización, el Maestro R.; un Gran Ser se alza en el centro y los otros dos Grandes en las puntas inferiores de la estrella. Aquí el cántico crea gran tensión en la muchedumbre, y Cristo, tomando Su Cetro de la roca, dice: “Ven pronto Señor” Luego pone nuevamente Su Cetro sobre la roca durante unos pocos instantes antes de la luna llena, y los ojos de todos los presentes se vuelven hacia la roca.

Tan sólo unos pocos segundos antes de la luna llena, en el cielo azul aparece una mota de luz que se acerca lentamente, se aclara y transforma en la figura radiante del Señor Gautama Buda, sentado con las piernas cruzadas, con un atuendo amarillo puro e inundado de formidable belleza de luz y color, Su mano derecha en alto, bendiciendo. Cuando llega a un punto que está sobre la roca, eclipsando a los tres Señores que ahora están cerca de la roca, el Cristo pronuncia la Gran Invocación y todos los presentes caen prosternados, tocando la tierra con sus frentes.

Esta Gran Invocación crea una corriente estupenda de energía que atraviesa los corazones de los aspirantes, discípulos e Iniciados, y llega a Dios. Este es el momento más sagrado del año, el momento en el que la humanidad y la Divinidad efectúan un contacto. En el tiempo exacto de la luna llena, el Iluminado pasa a Cristo la energía del primer rayo, que Cristo recibe y transforma en la voluntad en pro del bien.Cristo, que es el gran Celebrante, extiende Sus manos y toma el cuenco, lo alza por encima de Su cabeza y lo pone de nuevo sobre la roca. Entonces, los Maestros entonan himnos sagrados, y el Gran Iluminado, luego de bendecir a la muchedumbre, desaparece lentamente en el espacio.Cristo distribuye el agua bendita a los Iniciados y a todos los que está presentes en el valle. Llegan en procesión, llenan sus pequeños recipientes y se marchan en paz.De esta manera, una vez por año, en la luna llena de Tauro, la humanidad se carga con las energías de un Gran Amanecer, y a todos los discípulos sinceros se les presenta una extraordinaria oportunidad de expandir su consciencia y, consiguientemente, de servir a su semejante.

El Mensaje de Wesak

En la Festividad de Wesak, o la Luna Llena de Tauro, se establece una relación única entre la Tierra, el Sistema Solar, el zodíaco y el zodíaco mayor. Tenemos una configuración única de planetas y galaxias. Tenemos un triángulo formado por la Osa Mayor, Las Pléyades y Tauro. Este es el triángulo más potente en esta época en relación con nuestro sistema solar. Tauro vincula al zodíaco con el zodíaco mayor, cuyos representantes son la Osa Mayor y Las Pléyades. La energía fluye desde la Osa Mayor y se acumula en el tercer ojo del Toro, desde el cual se dirige al Sol, de éste a Venus y Vulcano, y de los tres al Logos planetario, Sanat Kumara y Buda. Desde éstos, al Cristo, del Cristo a todos los Ashram de la Jerarquía, y de éstos a la humanidad.


La energía taurina crea conflicto entre materia y espíritu, entre creciente desinterés y egoísmo, entre el tira y afloja de la materia y el espíritu, pero, a su tiempo, revela las causas del conflicto y lleva a la armonía en niveles superiores. Así, el espíritu gana, un año tras otro, primero a través del conflicto, luego en armonía y creatividad. Wesak es el nuevo día del almanaque espiritual, y en ese día, en vez de la luz del Sol, tenemos la luz del Ojo de Tauro que brilla sobre nuestra tierra. Esta luz revela el Plan, y la energía que se derrama a través de ella elimina muchos obstáculos en individuos y naciones, y en la humanidad en conjunto.Podemos prepararnos para registrar y usar esta energía:- Fijando metas nuevas y más elevadas.- Haciendo nuevos planes que satisfagan esas metas- Empeñándonos en exteriorizar el Alma y en ser un Alma viva y activa en nuestra vida diaria.- Trabajando para que la Jerarquía se exteriorice y Cristo reaparezca.En la época de Tauro, al acercarse la Luna llena, los Grandes, los iniciados y discípulos, están formando un gran campo de energía en el Himalaya mediante Su meditación, contemplación, rituales místicos y sagrados, y mediante Su gran empeño, invocaciones y contactos.

Este es el campo que es cargado cada vez más por la presencia de Cristo, y a través de las bendiciones del Gran Señor Buda; proporciona un cáliz para la energía cósmica, y un canal a través del cual estas energías pueden pasar a los reinos de la naturaleza. Este campo de energía está formado por los cuatro éteres cósmicos y, como una enorme formación nubosa, se esparce por todo el mundo.Todos los que son bastante sensibles a este campo de energía, advertirán lentamente que, dentro de sus corazones, florecen semillas de gran belleza, verdad y bondad.

Todos los que aman a sus semejantes, todos los que realmente trabajan en pro de la unidad de la humanidad, quienes realmente se empeñan más allá de sus satisfacciones físicas para alcanzar y tocar este campo de energía, grabarán en ellos visiones, ideas y metas de la nueva era.La festividad de Wesak es la construcción de un puente dorado entre los planos físico, emocional, mental, intuitivo, átmico, monádico y divino. En realidad, la ceremonia de Wesak es un gran trabajo de construcción de una línea de comunicación entre materia y espíritu, o entre los siete planos de la existencia. Las ceremonias que los Maestros están celebrando con iniciados y discípulos avanzados son un proceso de creación de un tremendo campo electromagnético para invocar, evocar, recibir, asimilar e irradiar estas energías en todos los planos; no sólo en el nivel humano sino también en los siete planos físicos cósmicos. Por ejemplo, cuando Ellos forman la estrella de cinco puntas, cantan sus mantrams, y expanden Sus antenas (Su antahkarana o el antahkarana grupal) en los éteres cósmicos superiores, Ellos absorben la energía de Sirio.

Efectúan siete formaciones cuando forman estos siete símbolos:Un círculo, un círculo con un punto en el centro, dos círculos concéntricos y una cruz dentro del círculo interior, un triángulo dentro de un círculo, un triángulo de tres pétalos sobreimpuestos y que se extienden más allá de los tres lados del triángulo, la estrella de seis puntas y la estrella de cinco puntas.Estos siete símbolos se refieren también a los siete rayos, a los siete planos y a los siete centros. Básicamente, estos siete símbolos evolucionan de los tres símbolos originales.

Hay una gran vida relacionada estrechamente con nuestro sistema solar, con nuestro Logos Solar y con nuestro pequeño planeta. La energía de esta gran Vida, de este gran Imán, penetra en nuestro sistema solar, en nuestro planeta, y en cada átomo, cada célula y cada forma, liberando progresivamente la chispa latente en ellos. El gran proceso de expansión desarrolla y libera al espíritu en la materia, en la forma, y crea todos los reinos, todas las relaciones, toda la belleza y la armonía, y revela la síntesis. La energía motivadora, el impulso y el ímpetu de este gran movimiento hacia la espiritualización es la energía de la Libertad. “La Libertad está o yace debajo o detrás de todo progreso”.

En cada hombre existe la Cordillera Himaláyica y un Valle de Wesak, con la roca y el cáliz encima de ésta. Alcémonos sobre la roca de nuestra realidad espiritual, y elevemos nuestro cáliz de amor, luz y sacrificio a las energías de libertad, alegría, bienaventuranza y luz que ingresan, y fomentemos el progreso y la liberación de la humanidad hacia su Futuro glorioso.

Torkom Saraydarian
“Sinfonía del Zodíaco”

domingo, julio 26, 2009

El mejor polen


Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio en la Feria del Estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas de maíz con todos los demás agricultores de los contornos.

El resto de agricultores de la comarca, acostumbrados a competir entre ellos y a guardar celosamente sus semillas, estaban intrigados por aquella muestra de generosidad. Por fin decidieron investigar el motivo.

Cuando le preguntaron por qué lo hacía, dijo: En realidad, es por mi beneficio. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivaran un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Esta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten el mejor maíz.

La calidad de vida de quienes conviven con nosotros también repercute en nuestra vida.


Anthony de Mello

jueves, julio 23, 2009

También esto pasará


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
Me estoy fabricando un precioso anillo. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa inscrito alrededor.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar una frase tan pequeña que contuviera un mensaje poderosamente sabio. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que decidió preguntarle. Y éste le dijo:

No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Esto me lo dió un gran sabio que pasó por el reino hace años: el anciano se lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas! – le dijo – mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación -

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida, y sus enemigos lo perseguían.Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. No podía seguir hacia adelante y no había ningún otro camino…

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso, simplemente decía: “También esto pasará”.

Mientras leía “TAMBIÉN ESTO PASARÁ” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes… Y el Rey mandó grabar en el anillo de oro, el sabio mensaje.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir?–preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

- Escucha, –dijo el anciano– este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey miró anillo y leyó el mensaje: “También esto pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, habían desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:
- Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.

Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas...

"También esto pasará"

¿Qué hay en estas palabras tan sencillas que las hace tan poderosas? A primera vista parecería que sirvieran para darnos consuelo en situaciones difíciles y que también podrían privarnos de los goces de la vida. "No seas demasiado feliz, porque esa felicidad no durará". Eso parecerían decir en una situación percibida como buena.

La historia del anillo apunta hacia la realidad de la temporalidad que, una vez que la reconocemos, nos lleva al desapego. No resistirnos, no juzgar y no apegarnos son los tres secretos de la verdadera libertad y de una vida iluminada.La inscripción del anillo no nos dice que no disfrutemos las cosas buenas de la vida, y tampoco es un consuelo para los momentos de sufrimiento. Tiene un propósito más profundo: ayudarnos a tomar consciencia de lo efímero de todas las situaciones, lo cual se debe a la transitoriedad de todas las formas, buenas o malas.

Cuando tomamos consciencia de esa transitoriedad, nuestro apego disminuye y dejamos de identificarnos hasta cierto punto con ellas. El desapego no implica que no podamos disfrutar de las cosas buenas que el mundo nos ofrece. En realidad nos ayuda a disfrutarlas todavía más. Una vez que reconocemos y aceptamos que todas las cosas son transitorias y que el cambio es inexorable, podemos disfrutar los placeres del mundo sin temor a la pérdida y sin angustia frente al futuro. Cuando nos desapegamos, podemos ver las cosas desde un punto de vista más elevado en lugar de quedar atrapados por los acontecimientos de la vida.

Somos como el astronauta que ve el planeta Tierra rodeado por el espacio infinito y reconoce una verdad paradójica: que la Tierra es preciosa pero insignificante al mismo tiempo. El hecho de reconocer que “Esto también pasará” trae consigo el desapego, y éste a su vez nos abre una nueva dimensión en la vida: el espacio interior. Cuando vivimos en el desapego, sin juzgar y sin resistirnos, logramos acceso a esa dimensión. Cuando dejamos por completo de estar identificados con las formas, la consciencia, lo que somos, se libera de su prisión en la forma. Esa liberación es el surgimiento del espacio interior. Se presenta como una quietud, una paz sutil en el fondo de nuestro ser, hasta en presencia de algo aparentemente malo. “Esto también pasará”. Entonces, súbitamente, hay un espacio alrededor del suceso.

También hay espacio alrededor de los altibajos emocionales, incluso alrededor del sufrimiento. Y por encima de todo, hay espacio entre los pensamientos. Y desde ese espacio emana una paz que "no es de este mundo", porque este mundo es forma y la paz es espacio. Es la paz de Dios.Entonces podremos disfrutar y honrar las cosas de este mundo sin atribuirles la importancia y el peso que no tienen. Podremos participar en la danza de la creación y llevar una vida activa sin apegarnos a los resultados y sin imponer exigencias exageradas al mundo: lléname, hazme feliz, hazme sentir seguro, dime quién soy. El mundo no puede darnos esas cosas, y cuando nos despojamos de esas expectativas desaparece todo el sufrimiento creado por nosotros mismos.

Todo ese sufrimiento se debe a que le hemos dado un valor exagerado a la forma y al hecho de no tener consciencia de la dimensión del espacio interior. Cuando esa dimensión se manifiesta en nuestra vida podemos disfrutar las cosas, las experiencias y los placeres de los sentidos sin perdernos en ellos, sin apegarnos a ellos, es decir, sin volvernos adictos al mundo.“Esto también pasará” es la frase que nos muestra la realidad. Al señalar la temporalidad de todas las formas, señala, por lo tanto, hacia lo eterno. Solamente lo eterno de nosotros puede reconocer la temporalidad de lo temporal.

Cuando se pierde la dimensión del espacio o cuando no la reconocemos, las cosas del mundo adquieren una importancia absoluta, una seriedad y un peso que realmente no tienen. Cuando no vemos el mundo desde la perspectiva de lo sin forma, se convierte en un lugar amenazador y, en última instancia, en un lugar de desesperación. El profeta del Antiguo Testamento debió sentirlo así cuando escribió, "se cansarán de hablar y no podrán decir más, pero no se sacia el ojo de ver ni el oído de oír…”La consciencia del objeto y la consciencia del espacio.

La vida de la mayoría de las personas está atestada de cosas: cosas materiales, cosas por hacer, cosas en qué pensar. Es una vida parecida a la historia de la humanidad, la cual Winston Churchill definió diciendo, "una maldita cosa tras otra". Sus mentes están atestadas de pensamientos, que se suceden uno tras otro sin parar. Esa es la dimensión de la consciencia del objeto, la cual constituye la realidad predominante de muchas personas y es la causante de tanto desequilibrio.

A fin de que la cordura reine nuevamente en nuestro planeta, debemos equilibrar la consciencia del objeto con la consciencia del espacio. El surgimiento de la consciencia del espacio es la etapa siguiente en la evolución de la humanidad.Tener consciencia del espacio significa que, además de tener consciencia de las cosas (que siempre se reducen a las percepciones sensoriales, las emociones y los pensamientos) hay un estado de alerta subyacente. Ese estado de alerta implica que no solamente somos conscientes de las cosas (los objetos) sino también del hecho de ser conscientes. Es eso que percibimos como una quietud despierta en el fondo mientras las cosas suceden en primer plano. Es una dimensión que está presente en todos nosotros, pero que pasa inadvertida para la mayoría de las personas.

Algunas veces la señalo cuando pregunto, "¿Puede sentir su propia Presencia?"La consciencia del espacio representa no solamente la liberación del ego, sino también del materialismo y la materialidad. Es la dimensión espiritual, la única capaz de imprimir trascendencia y un verdadero significado a este mundo.La razón verdadera por la cual nos molestamos ante una situación, una persona o un suceso no está en la persona, la situación o el suceso, sino en haber perdido la perspectiva que solamente el espacio nos puede proporcionar. Quedamos atrapados en la consciencia del objeto y perdemos de vista el espacio interior atemporal de la consciencia misma.

Cuando utilizamos como guía la frase “esto también pasará”, recuperamos la consciencia de esa dimensión interior.Otra frase que nos señala la verdad interior es la siguiente:

"nunca estoy disgustado por la razón que creo".

Eckhart Tolle

martes, julio 21, 2009

Geometría Sagrada


La Geometría está presente por doquier en toda la naturaleza, está en el basamento de la estructura de todas las cosas desde las moléculas hasta las galaxias, desde los ínfimos virus hasta los grandes elefantes. A pesar de nuestra actual separación del mundo natural, nosotros seres humanos seguimos ligados a las leyes naturales del universo.

El término Geometría significa literalmente ” medida o medición de la tierra “.

Es una herramienta fundamental que está estrechamente ligada a todo aquello que sea hecho por las manos del hombre y desde tiempos antiguos a todo lo que significan las mediciones, que en esos tiempos eran consideradas como pertenecientes a una de las ramas de la Magia. En la antiguedad la magia, la ciencia y la religión eran de echo inseparables, constituyendo el fundamento del conocimiento de los sacerdotes.

La armonía inherente a la geometría fué comprendida como una de las expresiones del plan divino que basamenta al universo, un patrón metafísico que determina lo físico. La realidad interna, trascendente a las formas externas, ha permanecido a través de la historia como la base de las estructuras sagradas. Hoy día es tán valido construir un edificio moderno de acuerdo a los principios de la geometría sagrada como lo fué en el pasado en estilos como el egipcio, griego, románico, islámico, gótico o renacentista.

La proporción y la armonía se hallan intimamente ligadas a la geometría sagrada, porque ella a su vez está ligada metafísicamente a la estructura íntima de la materia.


Los principios de la Geometría Sagrada

Los principios que basamentan disciplinas tales como la geometría sagrada, la magia o aún la electrónica están ligados a la naturaleza del universo. Las variaciones en la forma externa pueden estar influídas por consideraciones religiosas o aún políticas, mas los fundamentos operativos permanecen constantes. Un ejemplo lo encontramos en una analogía eléctrica.

Para poder iluminar con una lámpara eléctrica es necesario cumplir con una serie de condiciones. Es necesario hacer circular por dicha lámpara una corriente eléctrica de determinada intensidad, para lo cual hay que aplicar una tensión eléctrica por medio del circuito y las conexiones adecuadas.

Estas condiciones no son negociables, si algo se realiza incorrectamente la lámpara no ha de iluminar o se quemará. Todo aquél que realice tales tareas debe adherir a estos principios fundamentales o fallará en su intento. Tales principios son independientes de toda consideración política o sectaria, el circuito ha de funcionar ya sea bajo un régimen dictatorial como bajo uno democrático.

De manera análoga, los principios fundantes de la geometría arcana trascienden las consideraciones religiosas sectarias. Como una ciencia que lleva a la reintegración de la humanidad con el todo cósmico, ella ha de obrar, como en el caso de la electricidad, sobre todo aquél que reuna los criterios fundamentales, sin importar de quién se trate. La aplicación universal de idénticos principios de geometría arcana en lugares separados por vastos espacios de tiempo, lugar y creencia atestigua su naturaleza trascendental. Fué aplicada a las pirámides y templos del Antiguo Egipto, los templos mayas, los tabernáculos de Jehová, los zigurat babilonios, las mezquitas islámicas y las catedrales cristianas. Como un hilo invisible los principios inmutables conectan estas estructuras sagradas.

Uno de los principios de la geometría sagrada lo encontramos en la máxima hermética “como es arriba, así es abajo” y también en ” aquello que se halla en el pequeño mundo, el microcosmos, refleja lo que se halla en el gran mundo o macrocosmos”. Este principio de correspondencia se halla en la base de todas las ciencias arcanas, donde las formas del universo manifestado se reflejan en el cuerpo y constitución del hombre.

En la concepción bíblica el hombre ha sido creado a imágen y semejanza de Dios, siendo él un templo dispuesto por el Creador para albergar al espíritu que eleva al hombre por encima del reino animal. Por ello, la geometría sagrada no trata unicamente sobre las figuras geométricas obtenidas a la manera clásica con compás y escuadra, sino también de las relaciones armónicas del cuerpo humano, de la estructura de los animales y las plantas, de las formas de los cristales y de todas las manifestaciones de las formas en el universo.

Desde tiempos remotos la geometría ha sido inseparable de la magia. Aún las arcaicas inscripciones en las rocas siguen formas geométricas. Debido a que las complejidades y abstractas verdades expresadas por las formas geométricas solamente pueden ser explicadas como reflexiones de las más profundas verdades , fueron consideradas como misterios sagrados del mayor nivel y fueron puestas fuera de los ojos profanos. Estos profundos conocimientos pudieron ser transmitidos de un iniciado a otro por medio de símbolos geométricos sin que los ignorantes de ello siquiera tomaran nota que se efectuaba dicha comunicación.

Cada forma geométrica está investida de un significado simbólico y psicológico. De esta manera todo aquello hecho por la mano del hombre que incorpore dichos símbolos deviene un vehículo para las ideas y conceptos incorporados en su geometría. A través de las edades las geometrías simbólicas han sido las bases para la arquitectura sagrada y aún profana.

Algunas subsisten todavía como potentes arquetipos de fé: el hexagrama como símbolo del Judaísmo, la cruz en el Cristianismo.

Las formas y figuras geométricas

Unas pocas formas geométricas constituyen la base de toda la diversidad de la estructura del universo.

Todas estas formas geométricas básicas pueden ser fácilmente realizadas por medio de dos herramientas que los geómetras han usado desde los albores de la historia: la escuadra y el compás. Como figuras universales, su construcción no requiere de ninguna medida, ellas se dan también a través de formaciones naturales en el reino orgánico como en el inorgánico.

El círculo

El círculo ha sido seguramente uno de los primeros símbolos dibujados por el hombre. Es simple de dibujar, es una forma visible cotidianamente en la naturaleza, visto en el cielo como los discos del sol y la luna, en las formas de animales y plantas y en las estructuras geológicas. Muchas construcciones antiguas adoptaron esta forma, los tipi americanos y los yurt mongoles son los sobrevivientes de estas formas universales. Desde los círculos neolíticos británicos y a través de las formas megalíticas de piedra circulares de los templos, la forma circular ha imitado la redondez del horizonte visible, haciendo de cada construcción un pequeño mundo en sí mismo.

El círculo representa la completura y la totalidad. En un antiguo tratado alquímico se lee :
” Haz un círculo del hombre y la mujer, y dibuja fuera de él un cuadrado, y fuera del cuadrado un triángulo. Haz un círculo y tendrás la piedra de los filósofos “.

El círculo ha sido empleado como símbolo de la Eternidad y de la Unidad.

Como eternidad porque no tiene principio ni fin y siempre retorna al mismo punto. También por esta razón simboliza el Universo, no hay punto donde comience ni punto donde tenga fin, entonces todo lo contiene y no hay nada fuera de él, por ello también es símbolo de la Unidad, especialmente cuando en él se hace presente el centro como símbolo de la primera manifestación.
También simboliza el Destino, Hado o Necesidad y la ley cíclica porque a medida que la rueda de la vida gira los ciclos retornan marcando en la naturaleza la repetición y renovación de los ciclos de vida y en la historia humana el eterno retorno de los arquetipos.

El cuadrado

Muchos templos antiguos fueron realizados bajo una forma cuadrada. Representando el microcosmos y con ello la estabilidad del mundo, esta es una característica saliente de las llamadas montañas del mundo, los zigurat, las pirámides y los stupas. Estas estructuras simbolizan el punto de transición entre el cielo y la tierra, centradas idealmente en el omphalos, el punto axial en el centro del mundo, su ombligo.

Puede ser dividido en cuatro cuadrados haciendo una cruz que automáticamente define su centro. Orientado hacia los cuatro puntos cardinales, en el caso de las pirámides egipcias con excepcional precisión, puede ser además biseccionado además por diagonales, dividiéndolo en ocho triángulos. Estas ocho líneas, radiando del centro, forman los ejes hacia las cuatro direcciones del espacio, y los cuatro rincones del mundo, la división octuple del espacio. Esta división del espacio está emblematizada en el octuple sendero del Buddhismo y en los cuatro caminos reales de Bretaña, señaladas en la Historia de los Reyes de Bretaña. Cada una de las ocho direcciones en Tibet, están bajo la guarda simbólica de una familia, una tradición similar a la de las ocho nobles familias de Bretaña.

La Vesica Piscis

La vesica piscis es la figura producida cuando dos círculos de igual tamaño son dibujados hasta el centro del otro. Ha representado el vientre de la Diosa Madre, el punto de surgimiento de la vida. Ha tenido una posición de primacia en la fundación de construcciones sagradas. Desde los antiguos templos y círculos de piedra hasta las grandes catedrales medievales, el acto inicial de fundación ha estado relacionado a la salida del sol en un día predeterminado. Este nacimiento simbólico del templo con el nuevo sol es un tema universal, relacionado con la también con la vesica piscis. La geometría de los templos hindúes, así como los de Asia Menor, norte de Africa y Europa, tal como ha sido registrado, derivan directamente de la sombra de un gnomón. Hay un antiguo texto sánscrito referido a la fundación de templos, el Manasara Shilna Shastra, que detalla el plan para su orientación.

El sitio ha de ser elegido por un practicante de la geomancia, clavándose allí un gnomón, alrededor del cual se traza un círculo. Este procedimiento fija el eje este-oeste. Desde cada extremo de este eje se trazan arcos, produciendo una vesica piscis, la que a su vez determina el eje norte – sur. De esta vesica inicial, se dibuja otra en ángulo recto y de esta un círculo central y entonces un cuadrado dirigido a los cuatro cuartos de la tierra. El sistema utilizado por los romanos para la fundación de sus ciudades descripto en los libros de Vitruvio se muestra idéntico al sistema hindú aquí descripto.

El número de oro

El número de oro, o sección de oro, es una relación que ha sido usada en la arquitectura sagrada y el arte ya desde el período del antiguo Egipto.

Las construcciones y los objetos sagrados de egipcios y griegos tienen geometrías basadas en la división del espacio obtenida por rectángulos raíz y sus derivados. Los rectángulos raíz son producidos directamente a partir de un cuadrado por el simple dibujo con compas, entrando así a la categoría de la geometría clásica, producida sin mediciones.

Existe una serie de rectángulos raíz que se hallan interconectados. El primero de ellos es un cuadrado, el segundo es raíz de 2, el tercero es raíz de 3, el cuarto es el doble cuadrado y el quinto es raíz de 5. Si bien los lados de dichos rectángulos no son medibles en términos numéricos, los griegos decían que no eran realmente irracionales porque eran medibles en términos de cuadrados producidos de ellos. La posibilidad de medición en términos de área en lugar de longitud ha sido uno de los grandes secretos de los griegos.

Esto nos lleva a otro factor fundamental en diseño de arquitectura sagrada: la proporción y la conmensurabilidad. La música lo demuestra admirablemente en sus armonías, y de hecho de ella se ha dicho que es geometría convertida en sonido. La conmensurabilidad asegura completa armonía a través de una construcción u obra de arte, es una integración de todas las proporciones de las partes de tal manera que cada una de ellas tiene una forma y tamaño fijos. Nada puede ser añadido o removido sin alterar la armonía del todo. Ciertos rectángulos que son punto de partida de figuras geométricas relacionadas constituyen las bases para tales estructuras armonizadoras.

Los rectángulos con relaciones entre lados de 3:2, 5:4, 8:5, 13:6, etc. en los cuales las relaciones están expresadas en números enteros se los ha llamado rectángulos estáticos, mientras que rectángulos tales como los rectángulos raíz son llamados rectángulos dinámicos. Hay unos pocos rectángulos que combinan las propiedades de lo estático y lo dinámico: el cuadrado y el doble cuadrado. La diagonal de este es seguramente la forma más favorecida en las construcciones sagradas y es raíz de 5, lo cual se halla directamente relacionado a la proporción de oro.

Esta importante razón, llamada por los griegos la Sección, la Divina Proporción por Luca Paccioli (1509), y bautizada por Leonardo y sus seguidores la Sección Dorada o Número de Oro, tiene propiedades únicas que han cautivado a los geómetras desde tiempos egipcios.

Esta relación existe entre dos objetos o cantidades cuando la razón entre la mayor y la menor es igual a la existente entre la suma de las dos ( la totalidad ) y la mayor. Es simbolizada por la letra Phi, en honor a Fidias. Numericamente posee propiedades excepcionales, tanto algebraicas como geométricas, Phi =1,618, Phi=0,618 y Phi al cuadrado=2,618. En toda progresión o serie de términos que tenga a Phi como la razón entre sus términos sucesivos cada término es igual a la suma de los dos que lo preceden.

En términos numéricos esta serie fué primeramente conocida en Europa por Leonardo Fibonacci, nacido en 1179. Viajó con su padre a Argelia donde los geómetras árabes le enseñaron los secretos de la serie, pudiendo también introducir los números arábicos, revolucionando las matemáticas europeas.

Esta serie ha sido reconocida como el principio de la estructura de los organismos vivientes y de la estructura del mundo.

El número de oro ha sido honrado a través de la historia. Platón en su Timeo lo considera como la clave de la física del cosmos y hasta el moderno arquitecto Le Corbusier, padre de los edificios torre, diseñó un sistema modular basado en dicha proporción.

Marcos Lewin

viernes, julio 17, 2009

Causa-Efecto, extracto de Metafisica


La mente es un motor. Los pensamientos son fuerza o energía que genera la mente. Esta energía sale de nuestra mente en vibraciones, en ondas que, por obra y gracia de la Ley del Ritmo, regresa a nosotros trayéndonos el futuro que hemos recogido.

Acabo de decirles que el futuro es análogo a lo que hemos sembrado. Es decir, que si haces un bien a alguien, o si hablas bien de alguien, esas palabras o ese acto bueno sale en vibraciones de color. Ese color atrae las vibraciones de su mismo color y te regresan aumentando el bien que hiciste. Te ocurren cosas bellas, cosas milagrosas y dices: ¡Qué casualidad, mira lo que sucedió hoy por la mañana, qué maravilla!

No existen casualidades. No pueden existir porque no existe la Ley de la Casualidad. No hay sino leyes exactas llamadas Principios porque son inmutables. El Principio de Polaridad fija lo que haces y dices en uno de los dos polos, positivo o negativo. Es decir, que lo que piensas, dices o haces, es positivo o negativo. No existe un tercer polo.

Si piensas o hablas mal de alguien, es negativo. Lo has sembrado en polo negativo, sale de color gris o negro, dependiendo de la cantidad de negatividad que contiene, recoge en su camino cantidad de energía del mismo color y regresa a ti aumentando en fuerza. Te ocurre un choque, un accidente, problemas de salud, siempre será algo desagradable. Allí tienes, pues la explicación de lo que te ocurre.

Si criticas, serás criticado, si dañas a alguien o a algo, serás dañado o algo tuyo sufrirá un daño, si eres injusto, duro, esa injusticia se te devuelve igualmente esa dureza. Esas causas que siembras tienen que dar su fruto en efectos, antes de que quedes liberado. Si siembras discordias, tienes que recoger discordias, si siembras bondad, amor, ayuda, tienes que recoger bondad, amor, ayuda. Lo que siembres, que sea constructivo o destructivo lo verás devolverse. ¿Cómo puede la gente seguir creyendo que pueden impunemente ser crueles, calumniadores, malhumorados, violentos, mezquinos y esperar tener salud, amor, fortuna, felicidad, es decir, todas las cosas buenas de la vida, si sólo siembran cosas negativas? El mundo entero se lo pasa enviando odio, egoísmo, discusiones, pleitos… y recogen la cosecha en confusión, caos, guerras y molestias de todas clases.

No siempre se puede devolver la cosecha inmediatamente. El planeta Tierra tiene una cantidad enorme de deudas acumuladas, de todo el mundo, y se desahoga por donde puede, en tempestades, ciclones, terremotos, desastres marinos, derrumbes, inundaciones, erupciones volcánicas, etc. Muchas veces las personas a quienes hemos dañado en alguna forma se mueren antes de que se haya podido saldar la cuenta con ellas, y tiene que haber una oportunidad para saldarla en el futuro, porque Dios es infinita Misericordia y no deja a un hijo suyo en eterno castigo sin darle oportunidad de saldar sus deudas. Por eso EL CREADOR ha instituido la Reencarnación. Para dar oportunidad de pagar las deudas, y …para dar también oportunidad de cobrar el bien carnal y material que hayamos merecido y que no se puede cobrar en un plano invisible e inmaterial. No sería justo que nos quedáramos sin el premio a nuestros esfuerzos y bondades, por supuesto que se trata de las cosas que no tienen premio sino materiales. No se puede quedar uno allá eternamente si se tienen cosas pendientes aquí. Y se debe recordar que el lema de estos estudios es ” Conservo y mantengo mi mente amplia “. Ustedes oyen, meditan y resuelven creer lo que les parece justo, lógico, razonable, con sentido común. Loque no pueden tragar o aceptar, déjenlo para más adelante.

Algunas cosas son tan nuevas para ustedes que se les hará difícil aceptarlas de repente, por eso les recomiendo que lo piensen con la mente amplia, abierta, sin cerrarle la puerta de inmediato. Les advierto desde ahora, que las células del cerebro se van despertando poco a poco. Si uno recibe una idea nueva, hay células dormidas que aún no han vibrado y que esta nueva idea las despierta. Cuando te acabas de despertar no sabes aún muy bien lo que se está diciendo. Al cabo de un rato, después de haberte duchado o desayunado, podrás, entonces absorber lo que se dice, verdad? Recuerden, pues, la Ley de Correspondencia, “Como es Arriba es Abajo”. Lo mismo ocurre con las células que se acaban de despertar: La ley es igual para todo. Ya ustedes comienzan a ver que aquello tan raro y tan misterioso que llaman la Reencarnación, tiene su razón de ser, basada en la armonía y en la Misericordia Divina, y que no es una cosa estrafalaria y loca. Hay que conservar la mente amplia porque todo tiene una explicación.

La Reencarnación es una verdad y es la única explicación lógica de la aparente injusticia que ves. Cuando observas personas espléndidas, constructivas, pasando situaciones difíciles, mientras que otras llamadas “malas” parecen estar gozando de todas las cosas buenas de la vida, puedes estar seguro de que no hay error ni injusticia. ¿ Crees en Dios? ¿ Crees que es bueno o justo? Entonces ¿ Cómo vas a creer que es injusto?

Pues cada uno está encontrándose con efectos de causas previas que ha ocasionado alguna vez, en alguna parte en el pasado y de lo cual no tiene recuerdo. Si estas personas que tienen deudas Kármicas desean en su interior hacer servicio a los otros individuos, para balancear, equilibrar y borrar loa malos sentimientos, oigan bien, quedan libres de esta deuda. Pero si no pueden lograr estos sentimientos y buenos deseos, la vida los reunirá de nuevo tantas veces como sea necesario, hasta que se cumpla. Y cada vez en asociación más cercana ( a veces llegan a ser madre e hijo ) porque la Ley del Amor es así. Trata de disolver la enemistad con Amor.

Cuando entre dos personas existe una atracción de amor y armonía, es seguro que estuvieron en contacto y asociación armoniosa en vidas anteriores y pueden expandir esta cualidad tan necesitada en el mundo. Cuando noten un sentimiento de resistencia contra alguien, es que las sensaciones recuerdan una asociación discordante o desagradable.

Es muy confortante saber que el perdón de Dios, por el mal uso de sus energías, siempre está a la mano para aquellos que lo deseen realmente. Aquel ” fuego eterno” y ” castigo eterno” que inventaron las religiones de la era pasada para controlar al mundo a través del temor, la superstición y la obediencia ciega, no es verdad. Cualesquiera que sean las causas, el pecado, la imperfección, la impureza, el error que haya sido cometido, hay una manera consciente de transmutar esos errores. ¿Saben lo que quiere decir transmutar? Disolver, borrar completamente y sin costo alguno.

Cuando los humanos se dan cuenta de que ellos mismos son los causantes de todos sus males, sufrimientos, calamidades y de todas la limitaciones en su mundo, de pronto desean arreglar las cosas sinceramente. Ese deseo es el cuenta y es necesario que sepan que toda clase de asistencia les es dada. Hasta que llega ese momento el hombre o la mujer se ponen en rebelión contra las circunstancias y hasta contra Dios, o se someten a las condiciones creyendo que son la voluntad de Dios y por supuesto, esto es mentira.

Cada vez que te encuentres atajándote, castigándote, regañándote, acuérdate que basta con saber que hemos pecado. Al saberlo quiere decir que ya estás consciente del bien y del mal. Ya es sólo cuestión de tiempo para que tu subconsciente se ataje antes de cometer el mismo pecado de nuevo.

El que realmente perdona es el Cristo Interior. El que nos dirige es EL. El que nos va guiando y enseñando es también EL. Todo lo que tienes que hacer es decirte y repetirte mentalmente: ” Mi Yo Superior, que es Cristo Perfecto en mí es el encargado de irme conduciendo sin torturas hasta mi Ascensión” . Y una vez que hayas llevado a cabo, meditado y comprendido esto, ya nos vuelves a “pecar” voluntariamente, y se te abren las primeras puertas del Cielo, ya que todo esto comprueba que has puesto toda tu buena voluntad, y el Maestro más grande todos los tiempos Jesús , lo dijo: ” Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

Conny Mendez
Metafisica 4 en 1

jueves, julio 16, 2009

Preceptos de Oro

"El Sendero del Ojo" es para la multitud, el "Sendero del Corazón" es para los elegidos.

Los primeros repiten con orgullo: "Ved, yo sé", los segundos, aquéllos que humildemente han recogido la cosecha dicen "Así he oído yo".

"Gran Tamizador" es el nombre de la "Doctrina del Corazón".

El Dharma del "Ojo" es la encarnación de lo externo y de lo no existente.

El Dharma del "Corazón" es la encarnación de Bodhi, lo Permanente y lo Eterno.

Ten paciencia, candidato, como aquel que no teme ningún fracaso, ni acaricia triunfo alguno.

Fija la mirada de tu alma en la estrella cuyo rayo eres tú.

Ten perseverancia, como áquel que sufre eternamente.

Tus sombras viven y se desvanecen, aquello que en ti vivirá siempre, aquello que en ti conoce, porque es el conocimiento, no está dotado de vida efímera, es el hombre que fue, es y será, y para quien jamás sonará la hora.

No puedes rocorrer el sendero antes que el sendero seas tú mismo.

Helena P. Blavatsky
Libro de los Preceptos de Oro
(Frases)

lunes, julio 13, 2009

El Espejo

Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. El hombre era un samurai, es decir, un caballero: no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.

Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo: el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.

A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado (en aquellos tiempos los espejos eran de metal brillante). La mujer miró el espejo con gran maravilla: no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:

— ¿Quién es esta mujer? El marido se puso a reír:
— ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?

Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen. Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. Era un regalo de amor; y los regalos de amor son sagrados.

Su salud era delicada; frágil como una flor. Por este motivo la esposa desmejoró pronto: cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:

— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.

Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.

Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.

— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.
— Miro a mamá. Fíjate: No se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma: parece más joven y sonriente.

Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:

— Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti.

Leyenda japonesa

sábado, julio 11, 2009

Los caminos



Un día, un becerro atravesó un bosque virgen para volver a su pastura. Como era un animal y no podía darse cuenta, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas para llegar donde quería.

Al día siguiente, un perro usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el camino marcado hizo a sus compañeros seguir por allí.

Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha y a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.

Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos, si no hubieran seguido el sendero abierto por el becerro.

Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal del poblado y, finalmente, en la avenida principal de la ciudad. Todos se quejaban del trayecto porque peor no podía ser. Mientras tanto, el sabio bosque se reía, al ver que los humanos tienen la tendencia a seguir ciegamente los caminos que ya han sido abiertos, sin cuestionarse nunca si esa es la mejor elección

PAULO COELHO

martes, julio 07, 2009

La Ley del Dharma

Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. «Dharma» es un vocablo que significa propósito en la vida. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito.

De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo, y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas.

Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades, crea riqueza y abundancia sin límites.

La ley del dharma tiene tres componentes.

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse.

No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.

Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual. Esa es la primera forma de cumplir la ley del dharma. Debemos descubrir por nuestra cuenta que dentro de nosotros hay un dios en embrión que desea nacer para que podamos expresar nuestra divinidad.

El segundo componente de la ley del dharma es la expresión de nuestro talento único. La ley del dharma dice que todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera.

Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de ese talento único, o más de uno en muchos casos, nos introduce en un estado de conciencia atemporal.

El tercer componente de la ley del dharma es el servicio a la humanidad, servir a los demás seres humanos y preguntarse:

-¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?
Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente esta ley. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia.

Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos, que descubrimos preguntando: «¿Cómo puedo ayudar?», en lugar de: «¿Qué gano yo con eso?»

La pregunta «¿Qué gano yo con eso?» es el diálogo interno del ego. La pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» es el diálogo interno del espíritu. El espíritu es ese campo de la conciencia en donde experimentamos nuestra universalidad. Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar «¿Qué gano yo con eso?» sino «¿Cómo puedo ayudar?», automáticamente vamos más allá del ego para entrar en el campo del espíritu.

Y aunque la meditación es la manera más fácil de entrar en el campo del espíritu, el simple hecho de cambiar nuestro diálogo interno de esta manera también nos brinda acceso al espíritu, ese campo de la conciencia donde experimentamos nuestra universalidad.

Si deseamos utilizar al máximo la ley del dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.

Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un estado de dicha absoluta.

Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.

Hagamos una lista de nuestras respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué haría yo si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo?
Si de todas maneras quisiéramos seguir haciendo lo que hacemos ahora, es porque estamos en dharma, porque sentimos pasión por lo que hacemos, porque estamos expresando nuestros talentos únicos.

La segunda pregunta es: «¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?» Respondamos esa pregunta y pongamos la respuesta en práctica.

Descubramos nuestra divinidad, encontremos nuestro talento único y sirvamos a la humanidad con él; de esa manera podremos generar toda la riqueza que deseamos. Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasará espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma.
Comenzaremos a experimentar la vida como una expresión milagrosa de la divinidad, no ocasionalmente, sino a toda hora. Y conoceremos la alegría verdadera y el significado real del éxito, el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu.

Deepak Chopra

domingo, julio 05, 2009

El Camino del Guerrero


Reflexiones sobre las enseñanzas de Don Juan a Carlos Castaneda

"Transformar esta maravilla en razonamiento no sirve absolutamente para nada. Aquí, a nuestro alrededor, se encuentra la eternidad misma. Intentar reducirla a una absurdidad manipulable no sólo es mezquino, sino francamente desastroso.” Don Juan

1. El hombre común cree que la descripción del mundo que le han enseñado es definitiva.Por consiguiente vegeta dentro de la horizontalidad, de la mecánica del mundo. Sus ideas, convicciones, anhelos, metas, objetivos, etc., sean estos materiales o espirituales, están a merced de esta descripción. “Muere con la íntima convicción de haberlo agotado todo”.

Esta descripción se inicia en el momento en que nacemos, y no podremos percatarnos de ella hasta no contar con un punto de referencia. La personalidad y toda su resaca: miedo, apego, imitación, fantasía, seguridad, mitomanía, vanidad, etc., es decir, el placer y el dolor, es todo lo que esta descripción produce.La educación solamente motiva a la mente sensual, aquella que se alimenta de las percepciones de los sentidos físicos, de la cual Castaneda es un excelente representante. Esta es, como bien señala Don Juan, “el policía abusivo y vigilante que, inconscientemente, impide toda evasión, toda elección hacia el poder y la libertad”.

2. ¿Por qué se habla del mundo en términos de una mera descripción?

¿Conocemos el mundo? De hecho, guardamos de el una gran cantidad de representaciones, esto es, una gran descripción, a las que en su conjunto llamamos conocimiento. Comúnmente se entiende por saber la acumulación de representaciones, y se dice que una persona sabe más cuanto mayor sea el número de sus representaciones internas.Para nosotros, de tal manera, el mundo se constituye en una serie de descripciones de fenómenos, sean éstos químicos, físicos o biológicos; reacciones psicológicas y formas aprendidas y estereotipadas; conductas de acuerdo a la moral y a la ética de turno, a la religión y la cultura, etc. A esto se reduce nuestro mundo, y lo que de ello escape lo catalogamos como metafísico, desconocido, dogmático, brujesco, hechicero, loco, absurdo, sectario, o científicamente no demostrable.

Emmanuel Kant, el filósofo alemán, en su Crítica de la Razón Pura, afirma que los conocimientos humanos no alcanzan la cosa en sí, la cual queda desconocida y por eso la llamó el noúmeno, la incógnita. Lo que conocemos es sólo una apariencia de las cosas, conocida como el fenómeno.Desde este punto de vista se habla de una descripción del mundo, por cuanto lo único que conocemos es la descripción de las características del fenómeno (color, forma, composición química, etc.), y nada sabemos de ese otro mundo que no puede ser percibido por los sentidos de percepción externa, y sin embargo más real que la mesa del comedor o los sillones de la sala.

3. ¿Cómo comprender lo que significa parar el mundo?

En primer lugar, para poder comprender las enseñanzas de Don Juan es necesario considerarlas con una mentalidad abierta, procurando comprender la necesidad de desligar los factores tiempo-espacio, circunstancia, cultura, lenguaje, etc. para poder entender un mensaje de orden psicológico-espiritual que no participa ni tiene nada que ver con esas diferencias.Parar el mundo significa producir la oportunidad de sentir una verdadera necesidad, algo que constituye el elemento motor de un cambio sistemático y radical. Parar el mundo es acabar con la descripción de ese mundo y aprender a ver esa realidad que nos hace actuar.

En Viaje a Ixtlán se desarrolla magistralmente toda una trama para producir circunstancias ajenas a nuestro hacer y de esta manera intentar parar el mundo. “No hay manera de cambiar el hacer de nuestro mundo” dice Don Juan en Viaje a Ixtlán. ¿Quién podría cambiar todas esas circunstancias? ¿Podríamos acaso cambiar el mundo?“Como quiera que la vida interior es el imán que atrae los eventos exteriores, necesitamos con urgencia máxima, inaplazable, eliminar de nuestra psiquis los estados psicológicos erróneos”.“Alterar nuestra relación con determinados eventos es posible si eliminamos de nuestro interior ciertos estados psicológicos absurdos”.“Situaciones exteriores destructivas podrían convertirse en inofensivas y hasta constructivas mediante la inteligente corrección de los estados interiores erróneos”.

Los párrafos anteriores, tomados del libro Psicología Revolucionaria de Samael Aun Weor nos ayudan a comprender por qué dice Don Juan que no se puede cambiar el mundo. Los problemas son una propiedad inherente a la vida, y lo único que nosotros podemos hacer es cambiar nuestra actitud ante los mismos, lo que convertiría nuestro mundo en el campo de caza del que nos habla el chamán yaqui, es decir, aprovechar las grandes oportunidades que nos dan esas circunstancias.

Así, las impresiones que llegan a nuestros sentidos y las circunstancias de la vida pueden seguir siendo las mismas: hogar, trabajo, calle; con sus consabidas situaciones agradables o desagradables, pero nuestra actitud será otra: la de un cazador y un verdadero guerrero.Todas esas circunstancias que nos enganchan, que nos hacen llevar una vida común, llena de problemas y situaciones difíciles y dolorosas muchas veces, es lo que Don Juan llama el Anillo del Hacer, y estos anillos de todos nosotros, dependientes de la mecanicidad, constituyen nuestro mundo. Un hombre de conocimiento utiliza su Anillo del No-Hacer y rompe la mecánica, escapa de la descripción, urde otro mundo.

A propósito de cazar, dice Don Juan: “Cazar es un asunto muy extraño. No hay manera de planearlo por anticipado. Eso es lo emocionante. Pero de todos modos un guerrero procede como si tuviera un plan, porque confía en su poder personal. Sabe de cierto que lo hará actuar en la forma más apropiada”. Aquí no hay planes de robot. Se vive la filosofía de la momentaneidad. Se actúa en base a un plan que está implícito en la propia conciencia, la que al estar activa, sabe estar al acecho y cazar. Es la Acción Lacónica del Ser.

4. El Sentir y su relación con el parar el mundo.

Tal como explica Don Juan, parar el mundo está íntimamente ligado al Sentir. Si analizamos profundamente, nos damos cuenta de que definitivamente sólo el Sentir podría desdoblar la verdadera necesidad de un cambio interior y traducirla en hechos y acciones concretas.Como bien dice la gnosis, solamente cuando se produce la separación interior es posible desdoblar la energía y circunstancias necesarias para realizar un trabajo fructífero sobre sí mismos. Es en este punto donde nos damos cuenta de que la mera información no sirve para producir esa necesidad y urgencia interior de un cambio radical. Muchas personas están informadas de la necesidad urgente de un cambio y de un trabajo sobre sí, pero esa información no posee la fuerza necesaria para motivarnos a la acción. He aquí el por qué de los círculos mecánicos dentro de las instituciones esotéricas y de los grupos de la nueva era, círculos de repetición de la información, pero completamente estériles en cuanto a resultados del trabajo. “Todo esto sucede por incapacidad de parar el mundo”.

Nuestro mundo sigue siendo el de la descripción, el de la mecánica. ¡Cualquier actividad dentro de él seguirá siendo la prolongación de su propia mecánica!Continuamos manejándonos en el anillo del hacer y nunca hemos querido aceptar la realidad de ese otro mundo interior, ni hemos querido aceptar la responsabilidad de vivir en un universo misterioso. No aceptar esa responsabilidad significa, de hecho, continuar apegados a nuestro mundillo de lo conocido, el camino frecuentado, el del rebaño, la mecánica, esto es, en la vida horizontal con sus dos extremos que se tocan: cuna y sepulcro; pero lejos, muy lejos de la línea vertical de nuestro propio Ser, nuestra legítima realidad.

sábado, julio 04, 2009

El octógono


Volvemos a la cuestión del simbolismo, común a la mayoría de las tradiciones, de los edificios constituidos por una base de sección cuadrada coronada por un domo, o por una cúpula más o menos rigurosamente hemisférica. Las formas cuadradas o cúbicas se refieren a la tierra, y las formas circulares o esféricas al cielo; la significación de esas dos partes resulta inmediatamente de esto, y agregaremos que la tierra y el cielo no designan allí únicamente los dos polos entre los cuales se produce toda la manifestación, como ocurre particularmente en la Gran Tríada extremo-oriental, sino que comprenden también, como en el Tribhúvana hindú, los aspectos de esa manifestación misma que están más próximos, respectivamente, de dichos polos, y que, por esta razón, se denominan el mundo terrestre y el mundo celeste.

Hay un punto sobre el cual hemos tenido oportunidad de insistir anteriormente, pero que merece tomarse en consideración: en cuanto el edificio representa la realización de un “modelo cósmico”, el conjunto de su estructura, si se redujera exclusivamente a esas dos partes, sería incompleto en el sentido de que, en la superposición de los “tres mundos”, faltaría un elemento correspondiente al “mundo intermedio”. De hecho, este elemento existe también, pues el domo o la bóveda circular no puede reposar directamente sobre la base cuadrada, y para permitir el paso de uno a otra hace falta una forma de transición que sea, en cierto modo, intermedia entre el cuadrado y el círculo, forma que es generalmente la del octógono.

Esta forma octogonal está real y verdaderamente, desde el punto de vista geométrico, más próxima al círculo que al cuadrado, pues un polígono regular se acerca tanto más al círculo cuanto mayor es su número de lados. Sabido es, en efecto, que el círculo puede considerarse como el límite hacia el cual tiende un polígono regular cuando su número de lados crece indefinidamente; y se ve netamente aquí el carácter del límite, entendido en sentido matemático: no es el último término de la serie que tiende a él, sino que está fuera de esa serie, pues, por grande que sea el número de lados de un polígono, éste nunca llegará a confundirse con el círculo, cuya definición es esencialmente otra que la de los polígonos [1]. Por otra parte, cabe señalar que, en la serie de los polígonos obtenidos partiendo del cuadrado y duplicando cada vez el número de lados, el octógono es el primer término [2]; es, pues, el más simple de todos esos polígonos, y al mismo tiempo puede considerarse como representativo de toda esa serie de intermediarios.

Desde el punto de vista del simbolismo cósmico, encarado más particularmente en su aspecto espacial, la forma cuaternaria, es decir, la del cuadrado cuando se trata de polígonos, está, naturalmente, en relación con los cuatro puntos cardinales y sus correspondencias tradicionales diversas. Para obtener la forma octogonal, hay que considerar además, entre los cuatro puntos cardinales, los cuatro puntos intermedios [3], que forman con aquéllos un conjunto de ocho direcciones, aquellas que diversas tradiciones designan como “los ocho vientos” [4]. Esta consideración de los “vientos” presenta aquí algo particularmente notable: en el ternario védico de las “deidades” que presiden respectivamente los tres mundos, Agni, Vâyu yAditya, es Vâyu [‘Viento’], en efecto, quien corresponde al mundo intermedio. A este respecto, en lo que concierne a las dos partes, inferior y superior, del edificio, que representan el mundo terrestre y el celeste, según habíamos explicado, cabe señalar que el hogar o el altar, situado normalmente en el centro de la base, corresponde evidentemente a Agni [‘Fuego’], y que el “ojo” que se encuentra en la sumidad del domo figura la “puerta solar” y corresponde así, no menos rigurosamente, a Aditya [‘Sol’]. Agreguemos además que Vâyu, en cuanto se identifica con el “hálito vital”, está manifiestamente en relación inmediata con el dominio psíquico o manifestación sutil, lo que justifica de modo aún más cabal esa correspondencia, ya se la encare en el orden “macrocósmico”, ya en el “microcósmico”.

En la construcción, la forma del octógono puede realizarse, naturalmente, de diferentes modos, y especialmente por medio de ocho pilares que soportan la bóveda; encontramos un ejemplo en China en el caso del Ming-tang [5], cuyo “techo redondo está soportado por ocho columnas que reposan sobre una base cuadrada, como la tierra, pues, para realizar esta cuadratura del círculo, que va de la unidad celeste de la bóveda al cuadrado de los elementos terrestres, es menester pasar por el octógono, que se halla en relación con el mundo intermedio de las ocho direcciones, de las ocho puertas y de los ocho vientos” [6]. El simbolismo de las “ocho puertas”, que se menciona también en ese pasaje, se explica por el hecho de que la puerta es esencialmente un lugar de paso, y representa como tal la transición de un estado a otro, especialmente de un estado “exterior” a otro “interior”, por lo menos relativamente, pues esa relación de lo “exterior” y lo “interior” es siempre comparable, por lo demás, en cualquier nivel que se sitúe, a la del mundo terrestre y el mundo celeste.

En el cristianismo, la forma octogonal era la de los antiguos baptisterios, y pese al olvido o la negligencia del simbolismo desde la época del Renacimiento, se la encuentra generalmente aún hoy en el cuenco de las fuentes bautismales[7]. También aquí, se trata con toda evidencia de un lugar de paso o transición; por otra parte, en los primeros siglos, el baptisterio estaba situado fuera de la iglesia, y solo aquellos que habían recibido el bautismo eran admitidos en el interior de ella; va de suyo que el hecho de que las fuentes hayan sido luego trasladadas a la iglesia misma, pero siempre cerca de la entrada, en nada cambia su significación. En cierto sentido, según lo que acabamos de decir, la iglesia está, con respecto al exterior, en una correspondencia que es como una imagen de la del mundo celeste con respecto al mundo terrestre, y el baptisterio, por el cual hay que pasar para ir de uno a otro, corresponde por eso mismo al mundo intermedio; pero, además, el baptisterio está en relación aún más directa con éste por el carácter del rito que se cumple en él, el cual es propiamente el medio de una regeneración que se efectúa en el dominio psíquico, es decir, en los elementos del ser que pertenecen por naturaleza a ese mundo intermedio [8].

Con respecto a las ocho direcciones, hemos señalado una concordancia entre formas tradicionales diferentes, la cual, aunque referida a otro orden de consideraciones que el que teníamos particularmente en vista, nos parece demasiado digna de atención para abstenernos de citarla: Luc Benoist señala [9]que “en el Scivias de Santa Hildegarda, el trono divino que rodea los mundos está representado por un círculo sostenido por ocho ángeles”. Ahora bien; ese “trono que rodea el mundo” es una traducción lo más exacta posible de la expresión árabe “el-’Arsh el-Muhît” [‘el Trono que envuelve o engloba’, o ‘el Trono de Aquel que envuelve o engloba’], y una representación idéntica se encuentra también en la tradición islámica, según la cual ese trono está igualmente sostenido por ocho ángeles, que, según lo hemos explicado en otro lugar [10], corresponden a la vez a las ocho direcciones del espacio y a grupos de letras del alfabeto árabe; deberá reconocerse que tal “coincidencia” es más bien asombrosa. Aquí, ya no se trata del mundo intermedio, a menos que pueda decirse que la función de esos ángeles establece una conexión entre ese mundo y el celeste; como quiera que fuere, ese simbolismo puede vincularse, empero, en cierto respecto por lo menos, con el que precede, recordando el texto bíblico según el cual Dios “hace de los Vientos sus mensajeros” [11], y teniendo presente que los ángeles son literalmente los “mensajeros” divinos.

René Guénon


* Publicado en la revista Études Traditionnelles nº 277, julio-agosto de 1949. Constituye el cáp. XLII de la recopilación póstumaSímbolos de la ciencia sagrada.
[1] Cf. Les Principes du calcul infinitésimal, cap. XII y XIII.
[2] O el segundo, si se cuenta el cuadrado mismo como primer término; pero, si se habla de la serie de los intermedios entre el cuadrado y el círculo, como aquí lo hacemos, el octógono es el que está realmente en primer término.
[3] Cuando los puntos cardinales se ponen en correspondencia con los elementos corpóreos, los puntos intermedios corresponden a las cualidades sensibles: cálido y frío, seco y húmedo.
[4] En Atenas, la “Torre de los Vientos” era octogonal. Notemos, de paso, el carácter singular de la expresión “rosa de los vientos” que se emplea corrientemente sin prestarle atención: en el simbolismo rosacruz, Rosa Mundi y Rota Mundi eran expresiones equivalentes, y laRosa Mundi se figuraba precisamente con ocho rayos, correspondientes a los elementos y a las cualidades sensibles.
[5] Cf. La Grande Triade, cap. XVI.
[6] Luc Benoist, Art du monde, p. 90.
[7] Cf. Ibíd., p. 65.
[8] Al consagrar el agua, el sacerdote traza sobre la superficie, con su aliento, un signo con la forma de la letra griega psi, inicial de la palabra psykhè; lo cual es muy significativo a ese respecto, pues, efectivamente, el influjo al cual el agua consagrada sirve de vehículo debe operar en el orden psíquico; y es fácil ver también la relación de ese rito con el “hálito vital” de que hablábamos poco antes.
[9] Óp. cit., p. 79.
[10] “Note sur l’angélologie de l’alphabet arabe”, en Études Traditionnelles [nº 224], agosto-septiembre de 1938. [Texto incluido en la compilación póstuma Esoterismo islámico y Taoísmo].
[11] Salmo XIV, 4.

viernes, julio 03, 2009

¿Qué es Metafísica?


Meta (mas allá), Física (físico, tangible, palpable) palabra compuesta del griego en la cual se nos hace referencia al conocimiento mas allá de lo que podemos tocar, refiere a aquello que con frecuencia se le denomina espiritual.

Hay varias corrientes de Metafísica pero de la que nos ocuparemos en este espacio concierne mayormente a la Metafísica Cristiana y de algunos otros Maestros Ascendidos como Saint Germain, Buda y otros mas.

En realidad todo aquel que haya leído la Biblia, el Coran y otros libros denominados como “santos” ha estado en contacto con la metafísica.

Desde tiempos inmemorables los seres avanzados que han ocupado este planeta han dejado escritos para “aquellos que tienen ojos para ver” o para aquellos que “leen entre líneas” escritos metafísicos, simple y llanamente los Diez Mandamientos a los que hace mención la Biblia son escritos metafísicos de lo mas puro, y siendo los Diez Mandamientos SIMPLES en su estructura, entonces la Metafísica es SIMPLE de practicar.

La Metafísica no se divorcia de las demás corrientes religiosas, ni te pide una renunciación tajante de tu religión, te ofrece la oportunidad de conocerla y si tu dentro de ti sientes que estos nuevos conocimientos metafísicos son útiles a tu vida y a tu actual evolución, tu y solo tu comenzaras a hacer las modificaciones en tu conducta, pero si por el contrario decides que estos nuevos conocimientos no son útiles o los encuentras ofensivos a tus creencias siempre puedes continuar tu camino dentro de tu educación religiosa

Historia del concepto

El término metafísica proviene de una obra de Aristóteles compuesta por catorce libros (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos.

El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a. C.) al sacar la primera edición de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre “Física” (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de “metafísica”, que en realidad significa: aquello que en el estante está después de la física, pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las explicaciones sobre la naturaleza o lo que viene después de la física, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.

En la Antigüedad la palabra metafísica no denotaba una disciplina particular concerniente al interior de la filosofía, sino el compendio de rollos de Aristóteles ya mencionado. Sólo es a partir del siglo XIII que la metafísica pasa a ser una disciplina filosófica especial que tiene como objeto el ente en cuanto ente'. Es hacia ese siglo cuando el conocimiento de las teorías aristotélicas se comienza a conocer en el Occidente latino gracias al influjo de pensadores árabes como Avicena.

A partir de entonces la metafísica pasa a ser la más alta disciplina filosófica, y así hasta la Edad Moderna. Con el tiempo la palabra 'metafísica' adquirió el significado de 'difícil' o 'sutil' y en algunas circunstancias se utiliza con un carácter peyorativo, pasando a significar especulativo, dudoso o no científico. En este sentido, también la metafísica es considerada como un modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquier materia que dicurriese entre lo oscuro y difícil de comprender.

Objetivo de la Metafisica
La metafísica pregunta por los fundamentos últimos del ser y de lo existente, en tanto que es. Su objetivo es lograr una comprensión teórica de la esencia y de los principios últimos generales más elementales del ser. Lo que en este caso significa “ser” se entiende de diferentes maneras, por lo que el ámbito de estudio es amplísimo. Las dos preguntas fundamentales de la metafísica son:

1. ¿Por qué existe algo, y no más bien nada? (Heidegger)

2. ¿En qué consiste la realidad de lo real – qué es el "Ser" considerado en sí mismo?

No sólo se pregunta entonces por el origen, sino también por la constitución y la interrelación de todo lo que "es", es decir, de la realidad en su totalidad. Además aspira encontrar las características más elementales de todo lo que es: la cuestión planteada es, si hay características tales, que se le puedan atribuir a todo lo que es y si con ello pueden establecerse ciertas propiedades del ser.

Los objetos de investigación de la metafísica resultan siendo sobre todo los siguientes:

-ser, la realidad, la nada, la mente, la naturaleza, Dios, la verdad, la libertad, la posibilidad, el cambio, etc.
-cuál es la relación entre los universales y los particulares (problema de los universales)
-la determinación de la relación entre realidad, en tanto tal, y la realidad tal como se le presenta al hombre a través de su capacidad para acceder al conocimiento
- cuál es la relación entre ser y deber ser (cfr. “falacia naturalista”).

La metafísica desarrolla las categorías centrales de la filosofía: materia y forma, acto y potencia, esencia, ser, sustancia, accidente, fin (siendo este muy importante pues reúne a los demás conceptos como dice Santo Tomás: el fin es aquello por lo cual algo es), etc. Para algunos su bagaje conceptual es la base de todas las demás disciplinas filosóficas e incluso, de manera indirecta, de casi todas las ciencias particulares en general.

Leyes metafísicas

1 Ley metafísica del mentalismo.
2 Ley metafísica de causa y efecto.
3 Ley metafísica de correspondencia.
4 Ley metafísica de vibración o frecuencia.
5 Ley metafísica de polaridad.
6 Ley metafísica de ritmo.
7 Ley metafísica de la generación.


El concepto de ser

Lo que es decisivo para distinguir los diferentes tipos de metafísica es el concepto de ser, el ser se basa en una unidad mitologica, la cual habla de como nacen y surgen los unicornios estructurales del que parten. La tradición distingue dos tipos de enfoques esencialmente diferentes:

Concepto unívoco de ser

Según este enfoque, “ser” viene a ser la característica más general de diferentes cosas (llamadas entes o entidades). Es aquello que sigue siendo igual a todos los entes, después de que se han eliminado todas las características individuales a los entes particulares, esto es: el hecho de que sean, es decir, el hecho de que a todas ellas les corresponda ser (cfr. diferencia ontológica)
Este concepto de ser es la base de la “metafísica de las esencias”. Lo opuesto al "ser" viene a ser en este caso la esencia, a la cual simplemente se le agrega la existencia. En cierto sentido no se diferencia ya mucho del concepto de la nada. Un ejemplo de ello lo dan ciertos textos de la filosofía temprana de Tomás de Aquino (De ente et essentia).

Concepto analógico del ser

Según este enfoque, el “ser” viene a ser aquello que se le puede atribuir a todo, aunque de distintas maneras (Analogía entis). El ser es aquello, en lo que los diferentes objetos coinciden y en lo que, a su vez, se distinguen.

Este enfoque del ser es la base de una metafísica (dialéctica) del ser. El concepto opuesto a ser, es aquí la nada, ya que nada puede estar fuera del ser. Se entiende aquí a ser como espacio lleno. La filosofía tardía de Tomás de Aquino nos brinda un ejemplo de esta comprensión de ser (Summa theologica)

Sistematización y Método

Tradicionalmente la metafísica se divide en una rama general (metaphysica generalis) y en una rama particular (metaphysica specialis). La primera la conforma la Ontología, la segunda la Teología natural, la Psicología filosófica y la Cosmología filosófica:

La metafísica general, es la que tiene el mayor grado de abstracción entre las ciencias; pregunta por las categorías más generales del ser y por eso también es llamada filosofía fundamental. Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los procesos, según su esencia y en qué relación están entre sí. En tanto se ocupa de lo-que-es, en tanto que-es, se habla de Ontología o Ciencia del Ser.

La teología racional pregunta por la causa primera de todo ser, es decir, por Dios en tanto ser supremo y fundamento de toda realidad. A esta rama particular de la Filosofía se le denomina también Teología filosófica o Teología natural e impropiamente Teodicea.

La Psicología racional (o Filosofía del hombre, Psicología metafísica, Psicología filosófica) se ocupa del alma, o del espíritu humano como una sustancia simple (Antropología filosófica) .

La cosmología racional o Filosofía de la Naturaleza investiga el carácter del universo, es decir la relación de todo lo-que-es dentro de la totalidad. En tanto disciplina de la estructuración del mundo material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía natural.

La metafísica puede proceder de distintas maneras:

Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría ser la idea, dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.

Es inductiva, en su intento de ver de manera unificada los resultados de todas las ciencias particulares, configura una imagen metafísica del mundo.

Es considerada reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva), cuando se la entiende como un mero constructo especulativo en base a presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que partir para siquiera poder llegar a conocer y actuar.

Fiedrich Nietzsche considera que Platón es el iniciador del pensamiento metafísico. Le hace responsable de la escisión en el ser que tendrá luego formas variadas pero constantes, a lo largo de la historia del pensamiento.

La división entre mundo sensible y mundo inteligible, con su correlato cuerpo-alma, y la preeminencia del segundo asegurada por la teoría de las ideas, sitúa el mundo verdadero más allá de la experiencia de los sentidos y subordina ésta a sus modelos ideales. El gesto platónico sería divisor, jerarquizador y excluyente, pues sólo aquéllas copias que correspondan fielmente a su origen ideal pueden tener lugar en el ser.

Nietzsche pone de manifiesto que la estrategia metafísica deja fuera del pensar el devenir, aquello no apresable en la división sensible-inteligible por su carácter informe, y que también dejan escapar las subsiguientes divisiones aristotélicas, como sustancia-accidente y potencia-acto.

Martin Heidegger caracteriza el discurso metafísico por su impotencia para pensar la diferencia óntico-ontológica, es decir, la diferencia entre los entes y el ser. La metafísica refiere al ser el modelo de los entes (las cosas), pero aquél sería irreductible a éstos: los entes son, pero el ser de los entes no puede caracterizarse simplemente como éstos. El ser es pensado como ente supremo, lo que le identifica con Dios; la pulsión ontoteológica es una constante en el pensamiento occidental.

Para Heidegger la metafísica es el olvido del ser, la conciencia de este olvido debe abrir una época nueva, enfrentada a la posibilidad de expresar lo dejado al margen del pensamiento.

La filosofía analítica también reduce la metafísica a una cuestión lingüística, pero en este caso le atribuye una total falta de sentido. La metafísica sería en todo caso un lenguaje expresivo, del tipo de la poesía, pero nunca referencial. Si hablamos del ser, no nos referimos a nada que tenga una existencia objetiva. Por tanto es un lenguaje que puebla el conocimiento de falsos problemas, o que suministra falsas soluciones. Por otro lado el lenguaje metafísico viola las convenciones del lenguaje ordinario y por tanto no puede proporcionar una guía para el mundo común o no especializado.
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